Espíritus y «ambientes cargados»


Espíritus y «ambientes cargados».




¿Alguna vez te ha ocurrido que, al entrar en una habitación, sentiste un dramático cambio en la atmósfera del lugar? Quizás no hayas podido identificar exactamente en qué consistía ese cambio, en incluso es probable que no hayas sido del todo consciente de él, pero definitivamente percibiste que había algo diferente, algo en el lugar, en la densidad del aire, en la energía que te rodea.

Hablar de espiritus y «ambientes cargados» es más difícil de lo que parece. Cuando un tema, dentro de lo paranormal, es literalmente destrozado por la utilización sistemática de lugares comunes, queda poco espacio para otros enfoques. En cualquier caso, la interacción de los espíritus y las entidades del plano astral con nuestra dimensión, y su capacidad para afectar nuestro entorno, resulta demasiado interesante como para dejarla pasar en esta sección.

No es necesario ser una persona sensible para detectar ambientes cargados y, por ejemplo, sufrir dolores de cabeza, malestares físicos, cansancio (sentirse literalmente vaciado de energía), como consecuencia de esa interacción. Todos seguramente hemos experimentado estas sensaciones de vez en cuando.

Los ambientes cargados —síntesis grosera del fenómeno— se deben, en teoría, a la presencia de entidades que emiten una frecuencia de vibración sumamente baja, o malas energías, para continuar con los lugares comunes (ver: Parásitos astrales y las «malas energías»). Estas presencias pueden llegar a saturar el ambiente, y volverse perceptibles de diversas formas. Las más frecuentes son las siguientes:


a- Sensación de que el aire se torna más espeso, más pesado.

b- Sensación de peso o de presión en los hombros y la parte posterior de la cabeza (ver: Entidades del Plano Astral que se «pegan» al aura).

c- Sensación punzante en la nuca (ver: Espíritus que se «pegan» a las personas).

d- Súbitos cambios de temperatura.

e- Sensación de mareo, náuseas, y dolor de cabeza.


En general, los ambientes cargados no van mucho más allá en su capacidad para influir sobre nosotros. Sin embargo, en ocasiones las cosas pueden ir más lejos, en especial cuando hablamos de una Infección Astral, es decir, cuando una casa está literalmente saturada de vibraciones negativas o de baja frecuencia (ver: Infección Astral: casas tomadas por los espíritus).

Esto puede producir sensaciones más inquietantes:


a- Ansiedad y estrés inexplicables.

b- Sensación de estar siendo observado (ver: Sensación de sentirse observado: ¿paranoia o fenómeno paranormal?).

c- Sentir presencias negativas alrededor (ver: Sentir «presencias» cuando estás solo)

d- Ver, o percibir, sombras que aparecen y desaparecen de repente por el rabillo del ojo (ver: Las sombras del plano astral que habitan en tu casa)

e- Descubrir emociones y sentimientos que no son tuyos, que parecen provenir «desde afuera».

d- Olores desagradables y sin origen preciso (ver: El olor de los ángeles, demonios, espíritus y fantasmas).


Los ambientes cargados, en este sentido, se producirían como consecuencia de un dolor emocional que está presente en el área. No necesariamente se trata de un espíritu, un fantasma, o una entidad no humana del plano astral.

Los ambientes pueden cargarse debido a cuestiones para nada sobrenaturales, como miedos, discusiones, y hechos nefastos que pudieran haber ocurrido en el lugar.

Es decir que un ambiente cargado de energía negativa, por sí mismo, no es una señal de que hay un espíritu en casa. Ciertos sucesos pueden quedar grabados en el lugar (ver: ¿Los fantasmas son «grabaciones» impresas en la realidad?)

Ahora bien, un ambiente cargado no necesariamente lo está debido a la presencia de fuerzas maléficas. Algunos espacios también pueden ser cargados por diversas entidades, algunas de ellas benéficas, desde nuestra perspectiva, y otras completamente ajenas a nuestros conceptos sobre el bien y el mal.

En todo caso, todas ellas pueden alterar drásticamente las energías de un lugar determinado, aunque con algunas diferencias destacables entre sí.

Por ejemplo, los espíritus humanos, es decir, aquellos que alguna vez vivieron en nuestro plano de existencia, poseen las siguientes características cuando afectan un sitio determinado, dependiendo de sus intenciones:


a- Una brisa ligera que parece venir de la nada, y sin que haya una causa aparente.

b- Cierta presión, pesadez o espesor en el aire.

c- Sensación de algo invisible que te toca o te roza, solo apenas (ver: Experiencia aparicional: cuando sentimos que no estamos solos)

d- Sensaciones reconfortantes, a menudo asociadas a un ser querido tratando de hacer contacto.

e- Repentino cambio de temperatura.

f- La habitación se siente más pequeña o más tranquila que de costumbre.


La diferencia entre un espíritu y un fantasma, en términos formales, consiste en la idea de que los espíritus pertenecen a personas fallecidas que ya han ascendido a otros planos de existencia, mientras que los fantasmas son aquellas entidades que no han cruzado el umbral. En este contexto, la presencia de un fantasma, a través de un ambiente cargado es mucho más intensa que en el caso de los espíritus.


a- Una energía o presencia muy pesada se siente en el ambiente.

b- Sensaciones repentinas de frío, escalofríos; o de calor punzante.

c- Fuertes emociones y sentimientos que parecen ajenos a la personalidad del sujeto.

d- Sensación de vértigo, de hundimiento o de caída, sobre todo en el estómago.

e- Inquietud inexplicable.


Las entidades de dimensiones superiores también pueden dejar un ambiente cargado, aunque con una energía ciertamente positiva, y muy diferenciable de los casos que mencionamos anteriormente.


a- Explosión de energía positiva.

b- Una sensación cálida y hormigueante en la piel.

c- Sentimientos reconfortantes.


Finalmente hay que mencionar a los llamados espíritus de la tierra, o elementales, también capaces de cargar un ambiente con sus propias particularidades. Si bien estos seres suelen inofensivos, a veces les gusta causar problemas.


Una cosa es visitar ocasionalmente un lugar con un ambiente cargado, y otra muy diferente es vivir en un espacio con estas características. Así como ciertas casas, y ciertos ambientes dentro de ellas, pueden atraer y resguardar a este tipo de entidades (ver: Cosas en tu casa que pueden atraer a los demonios), también las personas pueden alojar energías externas que, tarde o temprano, terminarán afectándolas seriamente.




Fenómenos paranormales. I Parapsicología.


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