Entidades del Plano Astral que se «pegan» al aura


Entidades del Plano Astral que se «pegan» al aura.




El Plano Astral está repleto de seres extraños. Muchos de ellos son, en esencia, criaturas no humanas del plano astral que buscan alimentarse de la energía de las personas, o, como en el caso del inquietante ser descrito por el investigador C.W. Leadbeater en el libro: El plano astral: escenario, habitantes y fenómenos (The Astral Plane: Its Scenery, Inhabitants And Phenomena), de pegarse al Aura de los seres humanos y, literalmente, vampirizarnos.

Para que una entidad del plano astral se pegue al aura de una persona debe generarse primero un Enlace (ver: El enlace entre el Vampiro y su víctima). El enlace, básicamente, es el vínculo que une a la Larva, Gusano o Parásito del Bajo Astral con el cuerpo sutil de la persona, e incluso con su aura.

Esto puede ocurrir voluntariamente, por ejemplo, practicando la nigromancia o la magia negra, actividades que atraen a estos seres como la luz artificial a ciertos insectos; o bien independientemente de las intenciones de la persona. De hecho, muchos Parásitos del Bajo Astral que se alimentan de tu energía son perfectamente capaces de crear sus propios enlaces.

En general, si el aura de una persona es fuerte, repelerá este tipo de ataques con relativa facilidad, pero si hay heridas en el aura, o la energía de su cuerpo sutil es especialmente débil durante ese período en particular de su vida, esa persona es vulnerable, y podría ocurrir que una entidad del plano astral lo suficientemente fuerte intente construir un enlace con ella.

¿En qué momento una persona es vulnerable a las entidades del plano astral?

El investigador A.E. Powell, en el libro: El cuerpo astral y otros fenómenos astrales (The Astral Body: And Other Astral Phenomena), sostiene que deben existir ciertas condiciones para que un espíritu se pegue a una persona, como enfermedad, depresión, práctica de las artes ocultas, o simplemente estar en el lugar equivocado cuando nuestra energía está en sus niveles más bajos, como por ejemplo un cementerio, un hospital, o en la órbita de influencia de un vampiro energético, también llamados vampiros psíquicos o vampiros emocionales.

Estas son, a grandes rasgos, las condiciones preexistentes para que una entidad del astral se pegue al Aura.

Ahora bien, las entidades del plano astral que se adhieren al Aura no necesariamente son seres conscientes. Si bien buscan alimentarse de tu energía, la mayoría de ellos pueden ser vistos como sanguijuelas o parásitos sin consciencia propia; básicamente Tulpas o Formas del Pensamiento. Y, como la mayoría de los parásitos, estas entidades permanecerán unidas a la energía del Aura hasta que se las elimine activamente.

Realizar este tipo de limpieza del Aura no es fácil. El enlace con la entidad astral debilita constantemente a la persona, reduciendo considerablemente sus niveles de energía, y dejándola aún más vulnerable al ataques de otros parásitos.

Es decir que las entidades que se pegan al aura pueden vaciar la energía de una persona, o mejor dicho, reducirla a su mínima expresión. En general, este es el límite al que pueden llegar las entidades vacías de consciencia, ya que el aura se regenera rápidamente y puede eliminarlas en poco tiempo. No obstante, las entidades conscientes también pueden influir negativamente en el estado emocional y mental de su huésped, e incluso producir síntomas similares a la posesión (ver: Síntomas de posesión).

Entre los síntomas más comunes que podemos experimentar si una entidad astral se ha pegado a nuestra aura se encuentra la Experiencia Aparicional, es decir, sentir «presencias» cuando estás solo, o bien sentirse observado sin motivo aparente. También pueden ocurrir experiencias extrañas con los olores (ver: El olor de los ángeles, demonios, espíritus y fantasmas), e incluso situaciones mucho más inquietantes, como la sensación de que algo te respira en la cara justo antes de dormir.

No es infrecuente que las mascotas también manifiesten un comportamiento extraño en presencia de la persona atacada (ver: ¿Los gatos y perros pueden ver a los espíritus?).

Las entidades astrales no conscientes suelen ser las más groseras y fáciles de detectar. Al estar constituidas por materia inerte, son más agresivas. En cualquier caso, cuando una entidad del plano astral se ha estado alimentando de la energía del aura de una persona no querrá ser eliminada, y se resistirá para seguir manteniendo esa fuente de sustento.

Las entidades conscientes pueden alimentarse de forma mucho más sutil, casi sin ser detectadas, incluso durante años, pero las entidades no conscientes son traicionadas por su propia voracidad. Funcionan como alimañas, y solo responderán ante la fuerza.

Este tipo de entidades astrales más pequeñas rara vez generan un enlace firme, sino que más bien se unen directamente al aura del sujeto, alimentándose todo lo que pueden hasta que el aura se regenere y las expulse. Si bien es cierto que pueden dejar algún tipo de herida irregular en el punto de unión con el aura, su eliminación es relativamante fácil.

Basta bombardearlas con energía desagradable para su propia constitución, es decir, energía positiva para nosotros, lo cual las obliga a separarse por sí mismas. Esta energía puede proceder de los propios pensamientos del sujeto o bien irradiados a través de la música o de la cercanía de personas con las cuales mantenemos un fuerte vínculo afectivo.

Las entidades conscientes, decíamos, son las más peligrosas, ya que no reducen al mínimo nuestra energía, sino que se alimentan solo lo suficiente como para fortalecerse sin que lleguemos a detectar su presencia. El sujeto se sentirá un tanto decaído, física, mental y emocionalmente, pero nunca abatido, con lo cual podrá seguir funcionando con relativa normalidad; al menos durante un tiempo.

El mayor peligro radica en la duración del enlace entre la entidad del astral y el aura.

El daño adicional en el aura del sujeto puede ser considerable, y agravarse con el transcurso del tiempo, hasta que el proceso de regeneración se torne insuficiente y requiera medidas externas para restablecer su normal funcionamiento. No obstante, cortar el punto de conexión y eliminar a la entidad de cuajo es un método que suele utilizarse como último recurso, ya que puede crear una herida áurica difícil de sanar.

En todos los casos, tanto cuando hablamos de seres astrales conscientes como de aquellos que no lo son, se debe tener mucha precaución y asegurarse que éste no vuelva a unirse en otro punto del aura de la persona. Blindarse, en términos astrales, puede proteger al sujeto y repeler la mayoría de esos intentos.

Muchas entidades más grandes se unirán a la energía de una persona mediante enlaces sutiles. Estos serán apenas perceptibles para las personas sensibles, como delgados filamentos que se extienden más allá del aura del sujeto. Con frecuencia, este tipo de enlaces no perfora la capa externa del aura, y se une lo suficiente como para desviar parte de la energía de la persona.

Aquí se requiere algo más que eliminar a la entidad, también será necesario cauterizar la herida áurica.

Es importante mencionar que una entidad astral puede tener más de un enlace conectado al aura de su presa. En ocasiones, incluso inadvertidamente, se puede eliminar uno, el más evidente, omitiendo los secundarios. Estos enlaces adicionales se eliminan de la misma forma (ya hablaremos de esto en el futuro), pero lo esencial es cauterizar las heridas áuricas para que la persona, en el futuro, no siga siendo vulnerable ante estos ataques.

En este punto hay que descartar rápidamente a los charlatanes, y en general a todos aquellos que aseguran tener algún tipo de poder o don para ayudarnos, los cuales proliferan en este plano casi tanto como los parásitos en el astral.




Bestiario Astral. I Fenómenos paranormales.


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El artículo: Entidades del Plano Astral que se «pegan» al aura fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

3 comentarios:

Quimico38 dijo...

Tengo mi teoría sobre el caso de Doris Bither sobre en el que basa la película el Ente, podría haber sido personas que hacían viajes astrales y la atacaban podrían ser algunos de sus vecinos o gente que vivía en su edificio.

Anónimo dijo...

Buenas noches. Excelente artículo. Pero me surge una inquietud: una persona que visita regularmente burdeles y está en contacto físico y sexual con estas mujeres, a qué tipo de riesgos astrales y áuricos se expone? Existe algún texto donde se pueda conocer esto de manera específica? Gracias y saludos.

Sebastian Beringheli dijo...

Es una posibilidad interesante la que planteas, Químico. Creo que es la primera vez que alguien relaciona el caso con viajes astrales. Muy interesante.



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