Cuando algo invisible te respira en la cara justo antes de dormir


Cuando algo invisible te respira en la cara justo antes de dormir.




No es un fenómeno frecuente, pero a todo el mundo le ocurre al menos una vez en la vida. La experiencia puede ser definida del siguiente modo: al estar solos, a menudo en la cama, muchas personas aseguran sentir que alguien o algo invisible les sopla en la cara.

Este soplido es percibido como una suave brisa helada sobre el rostro, las orejas, el cuello, y puede ocurrir en diferentes circunstancias, pero sobre todo cuando la persona se encuentra acostada en la cama, justo antes de quedarse dormida.

Desde luego, el fenómeno de sentir aire frío en el cara sólo adquiere cierta relevancia cuando se descartan por completo las explicaciones lógicas; es decir, cuando no hay manera de justificar el origen de esa corriente de aire frío en el rostro.

Algunas personas van aún más lejos, y aseguran que en realidad sienten como si algo les respirara sobre el rostro. Esta sensación puede ir acompañada de cierta presión en el área del pecho, como si ese algo, además de soplarles en la cara, estuviese sentado sobre el tórax de la víctima.

Este tipo de fenómenos han sido generosamente estudiados, y no solo por el esoterismo y el ocultismo, sino también por la ciencia, y más específicamente por la neurología. De hecho, hay estudios que arrojan cifras escalofriantes al respecto: más del 90% de las personas encuestadas asegura haber sentido que algo invisible les soplaba o les respiraba sobre la cara en algún momento de sus vidas.

Para muchos investigadores paranormales, el hecho de sentir aire frío en la cara estando en la cama (sin que esto pueda explicarse debidamente) es una clara señal de que hay un espíritu en la casa, y más aún, que esa entidad del bajo astral está tratando de comunicarse con la víctima.

Desde aquí intentaremos evadir elegantemente cualquier conjetura al respecto y, en cambio, analizar los diferentes fenómenos paranormales y neurológicos asociados a la experiencia de sentir que alguien invisible nos respira en el rostro.

Comencemos entonces por la explicación científica del fenómeno, y luego analicemos la cuestión desde una perspectiva, digamos, más abierta.

Las neurociencias, por su parte, afirman que este tipo de fenómenos es consecuencia de un ligero desfasaje entre la información que envían nuestros sentidos y su posterior procesamiento en el cerebro. En otros términos: el evento ocurre como resultado de un retraso en el procesamiento de las señales sensoriomotoras, las cuales incluyen el sentido del tacto, el movimiento, y la posición del cuerpo.

Del mismo modo en el que algunas personas sostienen sentir que algo les respira aire frío sobre el rostro, otras sienten «presencias» estando solas, por ejemplo, o bien aseguran experimentar la sensación de sentirse observadas. En cualquier caso, el fenómeno no desaparece fácilmente, ni siquiera cuando la persona confirma que no hay nadie más en la habitación.

Por el contrario, este tipo de sensaciones pueden llegar a agudizarse tras la verificación de que su origen no responde a causas físicas.

¿Por qué?

Precisamente porque el cerebro crea la autoconsciencia, y en especial la autopercepción del cuerpo, empleando toda la información que le proveen los cinco sentidos. Ahora bien, cuando el flujo de información se interrumpe, o bien la capacidad de procesamiento se retrasa algunos milisegundos, el cerebro intenta volver a coordinar el desfasaje, y una de las señales típicas de que esto está ocurriendo es al experimentar la sensación de que hay una presencia extraña cerca nuestro.

Es decir que, cuando el cerebro se resetea, lo hace de forma tal de que la percepción de nuestro entorno incluya algún tipo de amenaza. A esto se lo denomina como Experiencia aparicional, o Factor Intruso.

Es por eso que cuando sentimos que hay alguien más cerca nuestro, y que, desde luego, no podemos ver, siempre tenemos la certeza de que sus intenciones son hostiles. Los niños lo experimentan con mayor frecuencia que los adultos; de manera tal que cuando algunos de ellos sostiene que hay un monstruo debajo de la cama, por ejemplo, es porque realmente sienten que eso es verdad.

Pero volviendo al fenómeno del soplido frío sobre el rostro, hay que decir que generalmente ocurre cuando el sujeto se encuentra solo, de noche, y en la cama. Y si bien es cierto que la ciencia puede explicarlo de forma bastante satisfactoria, también existen otras posibilidades que vale la pena analizar.

Esto se inscribe dentro de las experiencias táctiles, es decir, cuando la persona siente que ha sido tocada por algo invisible. Y el soplido o respiración fría sobre la cara es apenas el primero de una larga serie de síntomas verdaderamente aterradores.

Para que la experiencia sea aún más desagradable, el aire frío en la cara viene acompañado de aterradores pensamientos de muerte, es decir, el sujeto siente, o mejor dicho, sabe con absoluta certeza, de que la muerte se aproxima. De hecho, algunas culturas antiguas que mantienen sus tradiciones en nuestros días sostienen que esto es una señal de que pronto vamos a morir.

Esa corriente fría sobre el rostro generalmente va acompañada de una fuerte presión sobre el pecho, lo cual genera, a su vez, una gran dificultad para respirar. Básicamente se percibe como si algo invisible estuviese sentado sobre nuestro pecho.

Este es uno de los secretos de «La pesadilla» de Henry Fuseli, un cuadro que representa perfectamente el fenómeno, también conocido como el Factor Íncubo / Súcubo, en referencia a dos criaturas sobrenaturales pertenecientes a la raza de los vampiros: los Íncubos y los Súcubos.

Cuando la experiencia adquiere su máxima dimensión, el sujeto puede sentir todo tipo de estímulos inusuales para la vigilia, pero perfectamente reconocibles dentro de los parámetros del sueño: sensación de caer, de volar, e incluso de ver el propio cuerpo desde arriba.

En la mayoría de los casos, la sensación de que alguien sopla o respira sobre la cara no es el preludio de otras experiencias; no obstante, para una minoría eso significa el principio de un auténtico y aterrador tormento que puede prolongarse durante años; aunque también es justo señalar que otros individuos atesoran este tipo de experiencias de forma casi entrañable.

Varios investigadores paranormales observan que el soplido frío en la cara es, en síntesis, el primer signo de acercamiento de una entidad no humana del plano astral; algo así como un cortejo que puede prolongarse durante varias semanas.

Estadísticamente hablando, las personas que sienten que algo invisible les respira en la cara no sentirán mucho más que eso. A lo sumo, la experiencia puede repetirse una o dos veces más, y concluir tan abruptamente como comenzó. Para los menos afortunados, la pesadilla recién empieza.

Lo segundo que estos sujetos experimentan es, curiosamente, la sensación de que alguien los agarra por los pies. Esto puede iniciarse con cierto cosquilleo en la planta de los pies, que de a poco se apodera de los miembros inferiores. En este punto, el fenómeno puede desaparecer, o bien progresar hacia una fase erótica.

Aquí vale la pena destacar el caso paradigmático de Doris Bither, que serviría de inspiración para el libro El ente (The Entity), y su posterior adaptación cinematográfica.

En 1974, los investigadores Kerry Gaynor y Barry Taff lideraron un equipo integrado por treinta parapsicólogos que analizaron el caso. Sus estudios arrojaron que la mujer, en resumen, estaba siendo abusada por una entidad, y que ésta última, además, parecía tener la misma identidad que el misterioso amigo imaginario de sus hijos. Es importante recordar que este caso comenzó básicamente con la sensación de que algo invisible respiraba en la cara de la víctima.

Indudablemente, muchos casos similares están vinculados a fenómenos tales como los sueños lúcidos, los sueños prelúcidos, y la parálisis del sueño, los cuales pueden producir toda clase de alucinaciones; no obstante, no por ser subjetiva una experiencia deja de sentirse real para quienes la experimentan.

Todos los casos de Seducción Paranormal, es decir, cuando una entidad no humana, invisible, mantiene relaciones con una persona mortal, se inscriben dentro de la espectrofilia (spectrophilia), y todos ellos comienzan con la sensación de que alguien sopla en la rostro de la víctima.

Ahora bien, el hecho de que alguien pueda sentir que una entidad le sopla el rostro no prueba que la víctima se encuentre en un estado de vigilia. El dato de que este tipo de fenómenos ocurran habitualmente de noche, cuando la persona se encuentra acostada en la cama, nos brinda un fuerte indicio de su naturaleza.

La INTRUSIÓN REM, por ejemplo, ocurre en la primera fase del sueño, en la cual el soñador puede percibir su entorno como si estuviese despierto, incluso tener los ojos abiertos. Durante esta fase se producen alucinaciones increíblemente realistas, conocidas como IMAGINACIÓN HIPNAGÓGICA.

La sensación de parálisis de la INTRUSIÓN REM (después de todo, el sujeto está durmiendo despierto), dentro de un sustrato de consciencia donde los sentidos están totalmente abiertos al mundo y enviando paquetes de información al cerebro, puede generar toda clase de sensaciones, siendo el aire frío en el rostro una de las más frecuentes.

Por otro lado, la INTRUSIÓN REM se presenta como mayor nivel de detalle, como si estuviésemos soñando en HD. Esto, a su vez, activa la frecuencia de procesamiento del lóbulo frontal, logrando una tremenda riqueza de detalles y una aterradora carga emocional que, combinadas con estado de semiconsciencia, generan en el sujeto la total y absoluta certeza de que el episodio fue real, y no un sueño.

Tal vez por eso, cuanto más entendemos las causas de por qué sentimos que alguien nos sopla la cara, se reducen dramáticamente las posibilidades de que el fenómeno se repita.

Caso contrario, la experiencia puede tornarse en una constante que se reafirma a sí misma a través del miedo. Del aire frío en el rostro el sujeto puede sentir que la presencia entra en su habitación, que se mueve libremente alrededor de él, que sube a la cama y que la ocupa físicamente. Totalmente paralizado, el sujeto presencia estos sucesos sin advertir que está durmiendo.

Esa presencia puede definirse con una sola palabra: INTRUSO, y se lo percibe como algo hostil, incluso maligno.

Dicho esto, también hay que mencionar que muchas personas aseguran recibir visitas agradables de almas o ángeles, pero este tipo de experiencias casi siempre ocurren en espacios abiertos. Cuando hablamos de nuestra habitación, el INTRUSO es siempre una entidad que desprende un aura de odio y resentimiento.

Estas sensaciones son tan fuertes que muchos investigadores que creen en lo paranormal aseguran que no es miedo lo que experimentan las víctimas, sino las oleadas de malevolencia que emite la criatura.

En resumen: la mejor forma de que este tipo de fenómenos no se repita es tratando de entenderlos como parte de una extensa lista de episodios del sueño. Del mismo modo en que una pesadilla puede darnos miedo aún después de despertar, los seres invisibles que nos respiran en el rostro dejarán de hacerlo cuando los identifiquemos como parte de nuestra rica fauna onírica.




Fenómenos paranormales. I Parapsicología.


Más literatura gótica:

El artículo: Cuando algo invisible te respira en la cara justo antes de dormir fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

1 comentarios:

Anónimo dijo...

En vez de sentir un soplido frío en el rostro,yo siento que me respiran en el oído consecutivamente, me ocurre de noche ya sea estando en la cama o incluso haciendo otra actividad como leer. ¿Alguien sabw qué significa?



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