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¿Qué son los Sueños Lúcidos?

¿Qué son los Sueños Lúcidos?


Más que una respuesta concreta la pregunta exige una definición certera: el Sueño Lúcido es aquel sueño donde el soñador sabe que está soñando.

El primer científico en abordar el tema de los Sueños Lúcidos fue el escritor e investigador francés Léon d'Hervey de Saint-Denys (1822-1892), quien en 1867 publicó un interesante estudio titulado: Los sueños y cómo controlarlos (Rêves et les moyens de les diriger). Allí sostiene que esta lucidez onírica, es decir, la conciencia de que se está soñando, le brinda al soñador la posibilidad de controlar no solo sus acciones dentro del sueño, sino su contenido, entorno y desarrollo.

Cien años después de las investigaciones de Léon d'Hervey de Saint-Denys, cuya obra apareció de forma anónima, tal vez para salvaguardar su prestigio, la británica Celia Green formuló en 1968 la definición más aceptada del Sueño Lúcido, justamente en su obra: Sueños Lúcidos (Lucid Dreams).

Un sueño en el cual el sujeto es consciente de soñar.

El psicólogo Paul Tholey, autor de: Técnicas para inducir y manipular los sueños lúcidos (Techniques for inducing and manipulating lucid dreams); Relación entre el contenido onírico y el movimiento rápido de ojos testeado en sueños lúcidos (Relation between dream content and eye movements tested by lucid dreams) y Habilidades cognitivas de las figuras oníricas de los sueños lúcidos (Cognitive abilities of dream figures in lucid dreams), profundizó la cuestión, y separó el sueño normal del Sueño Lúcido en base a siete criterios:
 
1) El soñador sabe que sueña.
2) Dispone de su libre albedrío.
3) Cuenta con sus capacidades normales de raciocinio.
4) La percepción de sus cinco sentidos es comparable a la de la vigilia.
5) Cuenta con los mismos recuerdos que dispone cuando está despierto.
6) Al despertar recuerda con claridad su sueño.
7) Es capaz de interpretar el sueño dentro del sueño mismo.

Según Paul Tholey, la lucidez del sueño es apenas una porción minúscula de la consciencia onírica, aunque aclara que para hablar de un Sueño Lúcido al menos deben experimentarse los primeros cuatro criterios.

Pero el debate no terminó ahí. Otros investigadores proponen que el Sueño Lúcido únicamente consiste en la capacidad de poder controlarlos, y que la experiencia de lucidez puede variar desde la intuición y la conciencia mínima al entendimiento pleno de que estamos soñando.

En este sentido se acuñó el término: Sueño Prelúcido, es decir, un sueño donde el sujeto duda sobre la realidad de su entorno, sin advertir totalmente que está soñando. 

También tenemos por allí los Sueños de falso despertar, donde el soñador cree haber despertado, pero en realidad solo ha cambiado de sueño; la Parálisis del sueño, cierta rigidez muscular cuando está empezando o terminando el sueño, y donde el soñador se siente totalmente paralizado y presa de alucinaciones, algo que se relaciona con las viejas leyendas de vampiros, íncubos y súcubos; y finalmente las experiencias extracorporales, es decir, ver nuestro cuerpo mientras dormimos; sueños que los que el soñador tiene la impresión de salir de su propio cuerpo y flotar sobre la habitación.

Actualmente los Sueños Lúcidos se clasifican en dos grupos claramente definidos, aunque en ambos aparece la lucidez típica de esta clase de experiencias: los Sueños DILD (Dream-initiated lucid dreams), aquellos en los que el individuo, durante el curso del sueño, se vuelve consciente de que está soñando; y los Sueños WILD (Wake-initiated lucid dreams), en los que se ingresa conscientemente al sueño desde la vigilia.

Estadísticamente hablando, los Sueños DILD agrupan al 80% de los Sueños Lúcidos.

Cuando la lucidez aparece en el sueño, el soñador tiene la sensación de despertar dentro del mismo sueño, pero también siente que puede seguir soñando aún sabiendo que sueña. Ahora bien, ¿por qué nuestra mente puede reconocer algunos sueños y, de alguna manera, "despertar dentro de ellos", mientras que otros, a menudo más extraños, pasan perfectamente desapercibidos?

Existen cuatro factores determinantes que nos inducen a que podamos reconocer que estamos dentro de un sueño.

El primero, y más habitual, es la angustia que procede de las pesadillas. La segunda, cierta incongruencia en el ensamblaje del material onírico, que a veces contradice la propia lógica irracional de un sueño determinado. La tercera, el gérmen de un pensamiento, es decir, una observación íntima que nuestra mente elabora sobre el material onírico y que nos conduce a cuestionarlo como real. Y la cuarta, el reconocimiento espontáneo, casi siempre cuando nuestro cerebro contrasta la experiencia del sueño con un episodio similar durante el estado de vigilia, cuyas diferencias logran alertarnos de que en realidad estamos soñando.

Cuando el Sueño Lúcido se produce inversamente, es decir, cuando el sueño es una continuación conciente de la vigilia, el individuo posee dos indicadores principales para saber que está soñando: la impresión de "ser parte" del sueño y la pérdida de las sensaciones corporales.

Para alcanzar conscientemente el Sueño Lúcido el soñador debe atravesar el estado hipnagógico, ese bombardeo de imágenes y sonidos que precede al sueño propiamente dicho. Durante estos pasajes pueden surgir sensaciones de vértigo o repentinos movimientos musculares a pesar de que no estamos completamente dormidos.

Las ventajas de saber que uno está soñando son demasiado obvias como para comentarlas. El error más común de los que acceden a esta experiencia es el deseo de "controlar el sueño" desde su estructura, es decir, modificar la matriz por la que nuestro Inconsciente elaboró ese material onírico. Lo más recomendable para que la experiencia del Sueño Lúcido se prolongue es tratar de controlar los actos propios dentro del sueño, y recién allí intervenir diretamente sobre el entorno, los personajes y el desarrollo.

Aquellos que transitan por las primeras experiencias del Sueño Lúcido caen una y otra vez en la misma tentación: volar. 

De hecho, la sensación de volar, flotar y levitar es el primer deseo que intentamos cumplir cuando nos damos cuenta que estamos soñando. Sin embargo, el universo del sueño está gobernado por el Inconsciente, que no permitirá que controlemos la situación sin pagar un precio. Las experiencias de vuelo onírico a menudo derivan en metamorfosis imprevisibles, donde el soñante pasa del éxtasis aéreo a transformarse en una criatura fantástica.

Ahora bien, durante el sueño normal no hay muchas diferencias entre lo que puede soñar, digamos, un artista plástico, y un conductor de trenes. El Inconsciente administra un material en bruto que precinde de los refinamientos estéticos del intelecto. Pero cuando hablamos de Sueños Lúcidos podríamos pensar que, en teoría, tenemos por delante todas las experiencias posibles; sin embargo, al ser un producto del nuestra mente conciente, y no del Inconsciente; la intensidad de los Sueños Lúcidos son directamente proporcionales a la imaginación del soñador, y su complejidad depende exclusivamente de ella.

¿Pero hasta qué pundo podemos ser conscientes dentro de un sueño? ¿Hasta qué punto podemos conservar la integridad del yo? ¿Hasta dónde podemos tomar distancia con respecto a los hechos del sueño?

La percepción del soñante fluctúa constantemente, pasa de la confusión a una sensación total de realismo, haciendo que algunos Sueños Lúcidos se diluyan rápidamente.

La voluntad y la experiencia del soñador son vitales para mantener la integridad del Yo dentro del sueño. Recordemos que nuestra mente conciente, es decir, nuestro Yo, es un intruso dentro del sueño; y como tal nuestro Inconsciente tratará de desplazarlo por todos los medios que tenga a su alcance.

Eventualmente, hay que decirlo, el Inconsciente casi siempre triunfa; obligando al soñador a despertar luego de bombardearlo con emociones intensas; o bien "distrayéndolo" con aquellos intereses propios del Yo, (en el caso de los hombres, una mujer hermosa) que favorecen la desintegración de la lucidez y lo conducen al sueño ordinario.

Los Sueños Lúcidos no son una experiencia rara; de hecho, todos los hemos experimentado en mayor o menor medida. El caso más común, y que todos podríamos confirmar, es durante la fase final de una pesadilla, cuando tomamos consciencia de que esos horrores que sentimos con particular intensidad corresponden al sueño, una certeza repentina que precede un despertar lleno de inquietudes y ansiedades.

Les dejamos algunos consejos para los que intenten experimentar con Sueños Lúcidos.

Casi siempre, estos se producen alrededor de una hora y media después de conciliar el sueño, y durante las fases finales de nuestra noche de descanso. Las estadísticas sostienen que, paradójicamente, los Sueños Lúcidos son más frecuentes durante la siesta que por las noches.

El profesor de la Universidad de Stanford, Stephen LaBerge, autor de Sueños lúcidos: el poder de estar consciente y despertar en tus sueños (Lucid Dreaming: The power of being aware and awake in your dreams); Explorando el mundo de los sueños lúcidos (Exploring the World of Lucid Dreaming) y Sueños lúcidos: guía concisa para despertar en tus sueños y en tu vida (Lucid Dreaming: A Concise Guide to Awakening in Your Dreams and in Your Life), realizó un interesante estudio para las personas que suelen despertarse en medio de la noche. LaBerge sostiene que si una persona se despierta en medio de la noche, durante el curso de un sueño, y luego mantiene la vigilia durante cuarenta y cinco minutos (nunca más de una hora), sus posibilidades de experimentar un Sueño Lúcido aumentan significativamente. A esta rareza la llamó: Wake-Back To Bed (Despertar-Regresar a la cama).

No podemos concluir este artículo sin ofrecer algunos consejos para los que se están transitando sus primeros pasos en el Sueño Lúcido.

Si tomamos como referencia las hipótesis de Carl Jung, por las cuales concluyó que el sueño está integrado simultáneamente por varios elementos de la psique, representados por los personajes del propio sueño; se recomienda que el soñador lúcido trate de pasar lo más inadvertido posible dentro de su pieza onírica, y que solo luego de muchas experiencias proceda a "manejar" las situaciones desagradables que se presenten, por ejemplo, de una pesadilla, o bien interactuar directamente con los personajes del sueño.

La investigadora francesa Patricia Garfield, autora de: Define tu sueño, muchacha (Delfine the Dream Girl); Paloma torcaza: poemas soñados (Mourning Dove: Dream Poems); Atrapasueños: el diario de una joven exploradora de sueños (Dream Catcher: A Young Person's Journal for Exploring Dreams); El libro del sueño (The Dream Book); La llave universal del sueño (The Universal Dream Key); El mensajero del sueño (The Dream Messenger); Sueños creativos (Creative Dreaming); El poder sanador de los sueños (The Healing Power of Dreams); Cuerpos femeninos, los sueños de la mujer (Women's Bodies, Women's Dreams) y Los sueños de tu hijo (Your Child's Dreams), formalizó un protocolo de interacción dentro de los Sueños Lúcidos, donde sostiene una teoría contraria a las expuestas por los jungianos, es decir, enfrentar y eliminar sistemáticamente a los personajes hostiles de nuestros sueños. Paul Tholey, en cambio, considera que la actitud del soñador lúcido frente a los personajes de su mundo onírico debe ser siempre conciliadora, positiva, ya que de esta forma esos mismos personajes pueden revelar algo sobre el significado de ese sueño en particular.

Ahora que hemos dado el primer paso dentro de los Sueños Lúcidos, o al menos definido sus formas a grandes rasgos, podremos ir profundizando en sus misterios en ulteriores entregas.


Más Diccionario de sueños. I El lado oscuro de la psicología.


Más Diccionario de sueños:
El artículo: ¿Que son los Sueños Lúcidos? fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

5 comentarios:

Anette Lucero Martínez Tiburcio dijo...

Ahora que lo pienso detenidamente, siempre tengo Sueños Lúcidos.
Pues a pesar de disfrutar el sueño como si en verdad lo viviera, en el comprendo que estoy dormida.
¿Es posible o quizá me estoy confundiendo?

Sebastián Beringheli dijo...

No estás confundida, Anette. De eso se tratan los sueños lúcidos. Sin embargo, me llama la atención esto de "como si en verdad lo viviera". Los sueños son tan reales como los hechos objetivos, solo el escenario (nuestra mente) es distinto. En otras palabras, si lo sueñas también lo estás viviendo.

Saludos.

Anónimo dijo...

hola constantemente tengo sueños lucidos ..pero la mayoría de veces es que me persiguen ya sean personas o hasta un perro ...obviamente lo que siempre hago es intentar volar pero el vértigo es terrible o a veces no puedo controlar bien la velocidad y tengo miedo caer ....pero al fin y al cabo me parece que es algo impresionante como entrar dentro de un videojuego

Anónimo dijo...

Un compañero de trabajo tiene sueños lúcidos desde que era chico y puede controlar lo que pasa y todo eso, aunque dice que al principio no le fue fácil hacerlo y que tuvo que "practicar" bastante antes de lograrlo. A mi me gustaría, pero no me sale :(

hillary castro vega dijo...

Un tip para todos. En su vida diaria pregúntense si están soñando y miren o un reloj, un texto o sus manos. Si están soñando, cualquiera, se verá borroso. Al hacer una costumbre de esto, esta acción también se expresará en los sueños.