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Sueños Telepáticos (telepatía durante el sueño)

Sueños telepáticos.
(telepatía durante el sueño)


Ayer hablábamos sobre los sueños compartidos, es decir, cuando dos personas sueñan lo mismo; algo que podría vincularse con el tema de hoy: los Sueños Telepáticos.

Según los especialistas que estudian este fenómeno paranormal coinciden en definir a los Sueños Telepáticos como sucesos oníricos por los cuales el soñante es capaz de comunicarse telepáticamente con otra persona dormida.

En realidad, no es que el sueño en sí mismo tenga cualidades telepáticas, sino que favorece la comunicación telepática, así como la meditación o cualquier estado mental alterado. En este sentido, el sueño sería un portal que le permite a la mente desplazarse fuera de las regulaciones del tiempo y el espacio.

Uno de los primeros en interesarse seriamente por los Sueños Telepáticos fue Sigmund Freud, quizás estimulado por las investigaciones de Nandor Fodor, su parapsicólogo de cabecera. 

En 1922, Sigmund Freud escribió un interesante ensayo titulado: Sueños y telepatía (Traum und Telepathie), donde elabora un modelo estructural sobre las posibilidades de comunicarse telepáticamente a través del sueño. El informe fue pensado como parte de una serie de lecturas a realizarse en la ciudad de Viena, Austria, aunque luego fue descartado por el propio Sigmund Freud, que consideraba al tema como algo imposible de probar siquiera hipotéticamente.

El propio Sigmund Freud experimentó en carne propia los efectos del Sueño Telepático. Él mismo anuncia que soñó proféticamente la muerte de su yerna, aunque luego lo descartó como una mera anticipación subjetiva. Sin embargo, continuó recopilando información de sus pacientes sobre Sueños Telepáticos, sin llegar a ninguna conclusión definitiva.

Ahora bien, ¿es posible comunicarse telepáticamente a través de sueños? La posibilidad existe, pero probar esa comunicación es ligeramente más complicado.

El apoyo más firme para sostener la teoría de los Sueños Telepáticos emerge de la figura titánica de Carl Jung, quien creía firmemente en la posibilidad de que el inconsciente de dos personas se comunicaran durante el sueño. A esto lo llamó: transferencia onírica.

Carl Jung consideraba que los sueños, a pesar de ser una emergencia del inconsciente, podían ser controlados, al menos de forma parcial e incompleta. Durante el sueño lo único que somos realmente incapaces de dominar es nuestro cuerpo, pero los sueños, aún cuando sean un reino al que nuestra conciencia accede como espectadora, también pertenecen al orden de lo mental, y, por lo tanto, su control es una posibilidad perfectamente razonable.

El problema de los Sueños Telepáticos es que son prácticamente imposibles de probar. De hecho, la comunicación telepática puede no ser un suceso relevante dentro de un sueño determinado, sino una contingencia más o menos secundaria. Todos tendemos a considerar a los sueños como una sucesión ordenada de imágenes, cuando en realidad se trata de una experiencia global que prescinde de la continuidad y la lógica.

Para complicar aún más las cosas, durante el sueño la mente se expande, o, mejor dicho, se libera de las ataduras de la vigilia, alcanzando niveles de conciencia sobre los que sabemos realmente poco.

Cuando pensamos en el Sueño Telepático es lógico imaginar una comunicación en dos sentidos, es decir, dos soñantes que intercambian información mutuamente. Ahora bien, ¿qué ocurre cuando el Sueño Telepático se produce en un solo sentido? Es decir, cuando un soñante se introduce por la fuerza en el sueño de otro.

Sin dudas esto suena más bien a ciencia ficción, sin embargo no lo es; incluso existen criterios científicos de búsqueda para rastrear la naturaleza de esos sueños invasivos

Desde ya que no hablamos de hackers oníricos como los de la película: Inception, de Christopher Nolan, muy recomendable para los interesados en el tema; sino más bien en intrusos que acceden al sueño, ya sea de forma voluntaria o no, y lo alteran irremediablemente.

Cuando un elemento invasor se introduce en nuestro sueño, las cosas se tornan inusuales, alteradas, incluso dentro de la sinrazón del propio sueño. Estos ataques siempre son identificados por la mente, salvo que estemos en presencia de un prestidigitador onírico que opera voluntariamente sobre nosotros. 

¿Cómo se los identifica? Muy simple. Cuando estamos dentro de nuestro sueño nada nos parece anómalo. Si estamos soñando con un cedro barbado que versifica palindromos, no nos parecerá extraño dentro del sueño; pero al despertar advertiremos rápidamente el prodigio, y aún nos asombraremos de que durante el sueño nos hubiese parecido admisible y hasta lógico que un árbol maneje semejante caudal de elocuencia.

Los sueños hackeados, por llamarlos de una forma colorida, nos dejan una impresión inversa. Dentro del mismo sueño podemos advertir algo raro, algo inexplicable, inquietante, que casi siempre derivan en pesadillas que nos hacen despertar sobresaltados.

Si un elemento del sueño nos parece ilógico aún estado dormidos, es un indicador claro de una presencia invasora; y, en consecuencia, un elemento probatorio de un Sueño Telepático.



Más Diccionario de sueños. I Fenómenos paranormales.


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