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¿Se puede hackear los sueños?

¿Se pueden hackear los sueños?


Hace poco hablábamos de los Sueños compartidos y los Sueños telepáticos; posibilidades que abren nuevos interrogantes acerca de lo alcances de la mente.

Si creemos en la telepatía, o al menos en un tipo de trasmisión rudimentaria de pensamientos; por ejemplo, cuando alguien repentinamente comienza a tararear una canción que en ese preciso instante cantamos mentalmente; la posibilidad de hackear un sueño no parece demasiado remota.

Los Sueños Telepáticos consisten, básicamente, en la posibilidad de comunicarse telepáticamente con una persona dormida. Ahora bien, durante el sueño nuestra conciencia se desplaza y en su lugar emerge el Inconsciente, es decir, una región de nosotros mismos que posee sus propias reglas, privaciones y apetitos, muchos de los cuales contrastan fuertemente contra nuestro ideal del Yo diurno; de modo que los sueños, son, en definitiva, un hecho de la mente inconsciente.

Al soñar nuestro inconsciente materializa aquellos deseos y pensamientos que, por su aspereza, son reprimidos por nuestra mente conciente. Estos deseos nunca desaparecen, sino que se archivan en el inconsciente y allí aguardan hasta que la válvula del sueño les permita acceder a la superficie.

Nuestra mente diurna, aquello que convenimos en llamar Yo, con el nombre propio que corresponda, opera como una especie de firewall o antivirus que contiene todos aquellos deseos que contravienen nuestro ideal de personalidad socio-cultural. Pero el inconsciente, recordemos, que posee sus propias regulaciones, se encarga de materializar esas pulsiones a través de los sueños, una tarea vital para conservar el equilibrio y la salud mental.

Ahora bien, para hacer su trabajo el Inconsciente necesita gobernar momentáneamente los "accesos restringidos" de nuestras pulsaciones. El rechazo que nos producen nuestros deseos más recónditos es tan intenso, que ni siquiera durante el sueño somos capaces de tolerarlos. Para mantener la válvula de escape libre de las interrupciones del "firewall", el inconsciente apela a signos, símbolos y representaciones que manifiestan de un modo velado aquello que no nos atrevemos a enfrentar de nosotros mismos.

Tanto Sigmund Freud como Carl Jung y Nandor Fodor, todos ellos hábiles oráculos involuntarios, sospecharon que durante el sueño el "firewall" de nuestra mente, es decir, nuestra mente consciente, se encuentra particularmente vulnerable, o mejor dicho, atenuada para permitir que el inconsciente evacúe nuestros demonios interiores.

Si creemos en la posibilidad de la telepatía, entonces nuestros sueños podrían ser hackeados por intrusos experimentados o innatos.

A propósito de esto, Sigmund Freud escribió en 1922 un ensayo titulado: Sueños y telepatía (Traum und Telepathie), donde analiza la posibilidad de comunicarse telepáticamente durante el sueño. Tanto él como Carl Jung defendieron esta hipótesis polémica; a la que éste último llamó: transferencia onírica; es decir, la idea que los sueños, a pesar de ser una emergencia del inconsciente, podían ser controlados y direccionados por el soñador.

Es bastante común que consideremos a los sueños como una sucesión más o menos ordenada de imágenes, cuando en realidad se trata de una experiencia global que prescinde de la continuidad. Adicionalmente, la transmisión telepática no siempre se produce en dos sentidos, es decir, entre dos soñantes que intercambian impresiones; sino que puede convertirse en un vínculo entre varias personas, e incluso forzadamente, cuando un soñante se introduce por la fuerza en el sueño de otro.

Estos Sueños Hackeados se conocen como sueños invasivos, o sea, hechos de la mente inconsciente que no son completamente nuestros; sino parte de una estructura que ha sido vulnerada por un intruso, ya sea de forma voluntaria o involuntaria.

Cuando un elemento invasor se introduce en nuestro sueño, es decir, cuando un sueño ha sido hackeado, tanto la estructura como la función primordial del sueño: materializar nuestros deseos ocultos; se torna inusual, imprevisible, alterada, incluso dentro de la no-lógica del propio material onírico.

Afortunadamente, los hackers de sueños casi siempre son identificados por la mente. Una vez que el intruso ha sido identificado, se lo aisla dentro del sueño para permitir que las funciones oníricas continúen operando con relativa normalidad.

¿Cómo hace el Inconsciente para reconocer la presencia de un Hacker? Relevando la estructura de ese sueño o pesadilla particular.

Cuando estamos dentro de nuestro sueño nada nos parece realmente extraño; incluso si nos encontramos en presencia de una persona muerta que insiste en la necesidad de actualizar los canódromos de Babilonia. No obstante, al despertar notaremos lo absurdo de aquel suceso, y aún nos preguntaremos por qué dentro del sueño nos parecía un suceso perfectamente admisible y hasta lógico.

Los sueños hackeados, en cambio, nos dejan una impresión inversa; algo nos alerta la presencia del intruso. Dentro de los sueños hackeados el Inconsciente detecta algo raro, inexplicable, inquietante, cuya presencia busca aislar incluso alterando la función característica del sueño. Cuando el aislamiento fracasa se produce un retraimiento de la mente inconsciente, casi como si buscara reiniciar el sistema. En estos casos, el sueño se transforma en una de esas pesadillas que nos hacen despertar visiblemente angustiados.

En otras palabras, si emergente del sueño nos parece ilógico e inconsistente aún estado dormidos, es un indicador de la presencia de un invasor.

Desde luego que no todos los hackers de sueños operan de forma consciente. De hecho, casi ninguno de ellos tiene la menor idea de sus vagabundeos oníricos. A veces el Inconsciente se topa durante el sueño con emergentes efímeros de estados alterados de consciencia, aquello que H.P. Blavatski y Annie Besant llamaban "larvas"; e incluso con entidades incorpóreas que recorren el plano astral buscando adherirse desesperadamente a cualquier cosa que los arrastre hacia el mundo sensorial.

Los sueños hackeados no son realmente un peligro, salvo en los casos en los que el "firewall" y el "sistema operativo" de la mente se vean irremediablemente alterados por distintas causas. H.P. Lovecraft, por ejemplo, autor de un ciclo onírico formidable, exploró la idea de los sueños hackeados en los relatos: La sombra fuera del tiempo (The Shadow Out Of Time) y La sombra fuera del espacio (The Shadow Out Of Space), donde la mente de un científico en estado de coma es "hackeada" por ignotas criaturas del pasado, que utilizan sus sueños y recuerdos para recolectar información sobre el presente.

Para algunos investigadores, las pesadillas recurrentes podrían tener otros significados además de los evidentes. Muchos de estos casos podrían tener que ver con intrusos obsesionados, o con un manejo poderoso de la proyección mental, que logran hackear los sueños de alguien y pasar desapercibidos los sistemas de defensa. Curiosamente, estos informes excluyen a personas no identificadas por el soñante; es decir, afirman que todos los hackers de sueños son personas cercanas al sujeto receptor.


Más Diccionario de sueños. I Fenómenos paranormales.


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El artículo: ¿Se pueden hackear los sueños? fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Por propia experiencia personal, no tengo ninguna duda de que ello es algo que -si bien es bastante improbable- resulta perfectamente posible. No soy de recordar mis sueños (de hecho, me sobran los dedos de una mano para contarlos a todos), pero hace poco me tocó vivenciar uno muuuy raro, largo y absurdo de contar, en cuyo final sentí que me daba cuenta de que todo lo que estaba sucediendo era algo extraño inexplicable y que no debería estar pasando, y entonces repentinamente me desperté, pero no con angustia ni miedo sino con gran perplejidad y desconcierto. Pasaron los días y, reflexionando acerca de lo que pudiera ser la razón racional del "Sincronismo" (Causalidad de la Casualidad) y "Déjà Vu" que rigen mi asombrosa Vida, empecé a interesarme por la Física Cuántica y su Ley básica -Científicamente comprobada por vía experimental- de que "algunos fenónemos sólo se manifiestan cuando son observados", lo que demuestra que todo -no sólo la mera belleza- está en los ojos de quien la mira, y que es -en última instancia- nuestra Energía Intencional lo que determina las propiedades sensibles de todo lo que llamamos "Materia". No del todo saciado de mi sed de Verdad, decidí ir aún mucho más allá, por cuanto buscaba respuestas claras y precisas a una pregunta concreta que empezó a atormentarme y cuya contestación ninguna Ciencia tenía a su alcance poder brindarme: ¿Cómo es posible que una Persona, voluntariamente y sin ninguna razón en absoluto suficiente en el plano consciente, se haya visto irrefrenablemente conducida a abandonar de por Vida su Mundo -renunciando a todo lo que hay en él- por otro Mundo muy distinto y distante que ni siquiera sabía que existía, en el cual, sin siquiera imaginarlo -ni menos aún buscarlo- conocería POR AZAR UNA Persona cuya Brillante Presencia y Propiedades en el mismo tampoco logra explicarse? O -mejor aún- ¿Puede darse una Telepatía y/o Precognición Involuntaria y de Inconsciente a Inconsciente entre DOS personas desconocidas y distantes (que entre sí jamás supieron de la existencia de la otra) con una Fuerza tan Poderosa que pueda modificar al extremo Destinos de perfectos desconocidos de una manera absolutamente incomprensible e imprevisible? ¿O acaso será que cuando los Sentimientos y Pensamientos son tan puros, profundos, intensos y prolongados tienen ellos tanto Poder como para crear en nuestra realidad verdaderos Universos Paralelos completos y de aislada Evolución, en los cuales los mismos se "materialicen" en forma de Personas con una Afinidad Vibratoria tal que invariablemente terminen, aún en contra de su conocimiento y Libre Albedrío, en irresistible contacto y Atracción Energética por simple aplicación de la Ley de Magnetismo? ¿Qué opinan Uds. de semejante Imán? Lamentablemente no me animo a consultarle a ESA ÚNICA Persona porque -al no tener en mí todavía la suficiente confianza- de seguro reaccionaría huyendo despavorida, pues -aún cuando algo intuye- todavía no sabe con plena certeza que así como ella es muy Especial yo asimismo soy muy Diferente, pero al menos me encantaría que cualquiera (que en lo posible también haya leído -y comprendido- "El Kybalión") quisiera tener a Bien arriesgarse a compartir su valiosa opinión acerca de tan enigmática cuestión... ¡Gracias y Namasté! :)

Anónimo dijo...

hola! quién escribió ese comentario se llama federico?