Cómo protegerse de las entidades del bajo astral


Cómo protegerse de las entidades del bajo astral.




En El plano astral: escenario, habitantes y fenómenos (The Astral Plane: Its Scenery, Inhabitants And Phenomena), el investigador paranormal C.W. Leadbeater explica que, si bien es cierto que solo es posible acceder a este plano a través del cuerpo astral, también es verdad que los seres no humanos del plano astral pueden, en determinadas circunstancias, presentarse en el universo físico e incluso atacar específicamente a una persona.

Viajar al plano astral es, sin lugar a dudas, una de las experiencias más interesantes y estremecedoras que se pueden vivir, permitiéndonos, por ejemplo, visitar cualquier punto en el espacio-tiempo. Esto puede ocurrir de diversas formas; entre ellas, como consecuencia de una experiencia extracorporal, sueños lúcidos, proyección astral, etc. Sin embargo, el viaje astral también tiene sus peligros.

Además de otros viajeros astrales, soñadores extraviados y almas desencarnadas, existen también entidades, larvas, gusanos y parásitos del plano astral que pueden, si las circunstancias son adecuadas, adherirse a su cuerpo astral e introducirse en nuestro plano físico.

La mayoría de las entidades del bajo astral son seres que, vistos desde nuestra perspectiva, podríamos clasificar como neutrales. Es decir, criaturas que tienen su propia agenda y que rara vez se sienten atraídas o interesadas por el ser humano. Otras, en cambio, pueden ser extremadamente hostiles, y capaces de lastimar al viajero astral. Las peores, sin embargo, aunque también las menos peligrosas, son aquellas que buscan la forma de visitar el plano físico.

Y la única forma de hacerlo es adhiriéndose a un vehículo capaz de moverse en nuestro universo físico; es decir, pegándose a nosotros.

El plano astral está compuesto, en realidad, por diferentes planos que se superponen; y mientras que los sustratos más elevados requieren de ciertas habilidades muy específicas para volverse accesibles al ser humano, los planos inferiores son un territorio extremadamente peligroso, precisamente porque se puede acceder de forma bastante simple, por ejemplo, a través de los sueños.

El sustrato inferior del plano astral, a veces llamado bajo astral, es básicamente un depósito de proporciones inconcebibles donde se almacena todo el miedo proyectado por la humanidad a lo largo de los siglos. Tanto aquellos que accedan a este reino a través de los sueños, o que deban atravesarlo para ascender hacia las esferas superiores, deben enfrentarse a las criaturas que lo habitan.

Normalmente, las entidades del bajo astral pueden detectar a todo aquel cuerpo astral que emita una vibración similar a la que ellos poseen. Las entidades oscuras, y energéticamente más densas, son las que primero se acercan al doble astral. Si no es rechazado debidamente, este tipo de acercamiento puede convertirse rápidamente en un ataque.

Al principio, las entidades oscuras del bajo astral se sienten subyugadas por la frecuencia lumínica del cuerpo astral humano, por no decir directamente intoxicadas por ella. El acercamiento es cauteloso, y busca detectar los niveles de defensa del cuerpo astral. Esto es percibido como si algo enorme, monstruoso, pero invisible a la vista, nos estuviese olfateando.

Por lo general, en este punto el cuerpo astral reacciona y repele el ataque, pero si esto no ocurre las cosas pueden volverse realmente inquietantes.

Si bien no existe riesgo de muerte, todo encuentro prolongado con una criatura del bajo astral es una experiencia aterradora, que en ciertos casos puede sentirse como una pesadilla dentro de otra pesadilla, y que incluso puede tener consecuencias nefastas en el plano físico.

Si el ser humano los pensó, y tuvo miedo de ellos, entonces ellos existen en el bajo astral: demonios, fantasmas, monstruos. De eso se tratan las Fromas del Pensamiento (Tought Forms).

Insistimos: el bajo astral es el depósito de todos los miedos colectivos de la humanidad. En este sentido, la forma en la cual la criatura del bajo astral aparecerá será de acuerdo a los miedos particulares del viajero.

Lo que las entidades del bajo astral desean es básicamente embriagarse de la energía y la luz que emite el cuerpo astral, y se sienten atraídos hacia él como polillas orbitando sobre una lámpara eléctrica; incluso de forma sumamente violenta si es que además detectan el germen de la duda y el miedo.

El ataque es, en última instancia, elemental y sin coordinación: el cuerpo astral puede repelerlo fácilmente al aumentar su frecuencia de vibración mediante pensamientos nobles; pero si siente miedo, dudas, tristeza, odio, o cualquier otro sentimiento negativo, lo único que hará es reducir su frecuencia vibracional, haciendo que sea más fácil para los seres del bajo astral adherirse a él.

El viajero astral experimentado puede atravesar el bajo astral sin siquiera ser detectado por sus criaturas más detestables; en general, al sincronizar su frecuencia vibracional en un estado de amor, compasión, coraje y esperanza. Si bien esto no los vuelve completamente invisibles para estos seres, impide que se acerquen, ya que los seres del bajo astral simplemente vibran en una frecuencia más baja.

En el caso de los viajeros ocasionales, en cambio, las cosas son muy distintas; sobre todo si las entidades del bajo astral logran sincronizarse con la frecuencia vibracional del viajero. Cuando esto ocurre, pueden incluso unirse a él.

Cuando un espíritu que se «pega» a una persona pueden observarse distintas señales, como cultivar a determinada hora la sensación de sentirse observado; o simplemente sentir «presencias» cuando estás solo.

El primer paso para protegerse de las entidades del bajo astral es, desde luego, evitándolos, sobre todo si el contacto es generado a través de la magia negra y la nigromancia —las cuales se especializan en crear entidades en el plano astral—, pero si esto no es posible será nuestro cuerpo astral el que deba encargarse de barrerlos de nuestro plano de existencia.

Si bien es posible despegar a un ser del bajo astral de una persona determinada dentro de nuestro plano físico, lo que normalmente ocurre es que, durante una proyección posterior, sea el cuerpo astral quien logre quitárselo de encima al aumentar su frecuencia vibracional; o bien solicitando ayuda a las esferas superiores. Esto último se realiza de manera instintiva.

Caso contrario, la persona puede padecer en el plano físico toda clase de malestares físicos y psicológicos; desde cansancio crónico a la depresión, pasando por ataques de pánico, ataques de ansiedad, sensación permanente de inquietud, etc.

El último recurso, cuando todas las técnicas de proyección fracasan, es el enfrentamiento directo con la entidad del bajo astral. En Espíritus y almas no-humanas (Non-humans), la investigadora Dion Fortune explica de qué manera el cuerpo astral puede armarse para dar esta batalla.

En esencia, esta armadura astral se consigue al aumentar de forma consciente, no instintiva, la frecuencia vibracional del cuerpo astral. Mediante técnicas de meditación se puede acceder a un estado de total tranquilidad, de paz interior, que a su vez reafirma la matriz lumínica del cuerpo astral, compuesta de emociones nobles.

Posteriormente, se realiza lo que algunos investigadores denominan espada astral, que de hecho puede proyectarse o dirigirse de manera específica hacia aquellas entidades del bajo astral que estén haciéndonos daño, o bien lastimando a una persona en particular.

Es importante señalar que, si en algún momento de este peculiar combate, el sujeto siente miedo, solo logrará alimentar a la entidad del bajo astral con un mayor caudal de energía, de forma tal que para lograr que el enfrentamiento sea exitoso el sujeto debe prepararse durante el tiempo que sea necesario.

No obstante, cada caso es singular, y no todos estos seres se adhieren caprichosamente a un individuo en particular. Muchas veces es el propio individuo quien ha creado a la entidad del bajo astral, o Forma de Pensamiento, que en última instancia solo desea retornar a su fuente o punto de origen; tal como se aclara en obras de sabiduría ancestral, como el Libro de los Tulpas.

En resumen: para protegerse de las entidades del bajo astral se debe suministrarle toda la energía posible a nuestro sistema inmunológico astral. De esta manera será su propia luz, básicamente el motivo por el cual ha capturado el interés de estos seres, quien finalmente los desintegre, de la misma forma en la cual una lámpara demasiado caliente hace arder a las polillas más voraces.




Fenómenos paranormales. I Parapsicología.


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