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Etiäinen: el «doble astral» que hace que nos confundan con otro


Etiäinen: el «doble astral» que hace que nos confundan con otro.




A todos los ha ocurrido que nos confundan con alguien más:


—¿Vos no estabas el otro día en la marcha del orgullo gay? —nos pregunta alguien.

—No. Me confunde usted con alguien más —respondemos con total tranquilidad.


Esto es perfectamente normal y no hay necesidad de alarmarse; sin embargo, hay quienes son confundidos con alguien más por personas allegadas: amigos, familiares, e incluso por sus propios progenitores:


—Te ví el otro día saliendo de un hotel con la tía Norma.

—No, mamá. No era yo.

—¿Y quién era entonces? —nos interroga nuestra madre, visiblemente perturbada.

Etiäinen.

—¿Quién?

Etiäinen. Dejame que te explique.


Como decíamos, es completamente normal que de vez en cuando se nos confunda con alguien más; incluso es probable que testigos mal informados nos sitúen en orgías de las que nunca hemos tenido noticias, o bien nos atribuyan paternidades falaces, deudas apócrifas, ofensas que jamás hemos pronunciado, entre otras posibilidades que no excluyen confusiones virtuosas, como habernos visto encabezando una procesión, ayudando a un ciego a cruzar la calle, cediéndole el asiento a una embarazada en el transporte público, etc.

Todo esto se debe a causa del etiäinen.

No se trata exactamente de un doppelgänger, es decir, de un doble propiamente dicho, sino más bien de un doble astral o doble etérico; y más precisamente de un haltija: escurridizo espíritu de la mitología finesa.

De acuerdo a esta cosmovisión, todas las personas tienen un haltija, algo así como un espíritu guardián, idéntico a nosotros, cuya agenda no nos está dada a conocer pero cuyos actos pueden afectar gravemente nuestra reputación.

Este doble astral es conocido como etiäinen, y se caracteriza por ir a todos los sitios que visitaremos unas horas antes que nosotros. La sagaz prensa finesa también le atribuye el poder de efectuar con anterioridad un simulacro de los mismos actos que nosotros estamos destinados a realizar.

Por ejemplo, si alguien se dispone a visitar a su novia durante la noche, el etiäinen de dicho sujeto la visitará algunas horas antes. Del mismo modo, el etiäinen de la novia lo recibirá cordialmente, realizando con él todas las maniobras que luego el sujeto real, y su novia, llevarán a cabo con ilusoria originalidad.

El problema es que el etiäinen de ciertos individuos se rehúsa a cumplir la tarea para la cual fue creado. En estos casos, el doble astral vaga libremente por el mundo siguiendo su propios deseos, visitando sitios, conociendo personas, y participando de actividades que el sujeto real no tiene pensado realizar en el futuro cercado. Las consecuencias inmediatas de la rebelión del etiäinen son aquellas inopinadas confusiones que mencionábamos anteriormente.

También hay rumores acerca de un comportamiento intermedio, que no causa grandes confusiones pero que puede llegar inquietar al ciudadano promedio. Esto ocurre, por ejemplo, cuando pensamos en alguien y de repente recibimos su llamado telefónico, o bien cuando escuchamos el timbre o la puerta de entrada al abrirse antes de que llegue la persona esperada.

En este sentido, los perros y los gatos suelen confundirse fácilmente, saliendo a recibir a sus dueños dando grandes señales de alegría cuando en realidad el que acaba de llegar a casa es su etiäinen. Según esta visión, los perros y gatos realmente pueden ver a los espíritus.

Hay casos extraordinarios en los que el etiäinen continúa con las tareas proyectadas de alguien que ha muerto. Supongamos que, por ejemplo, alguien muere en un accidente automovilístico mientras se dirige de regreso a su hogar. Es probable que las personas que allí se encuentren reunidas escuchen sus pasos al llegar, o incluso vean realmente a su doble astral ingresando al domicilio y calzándose las ojotas como si nada extraño hubiese ocurrido.

La palabra etiäinen refiere a una cierta intuición, cierta sensación de que algo malo —sobre todo— está a punto de ocurrir; por ejemplo, al despertarnos una mañana y considerar, sin razón aparente, que no será un buen día. Esto sucede porque nuestro doble astral ya ha vivido ese día, y porque sabe que no será bueno.

También funciona en sentido inverso: es decir, cuando pensamos que nos espera un gran día por delante y éste, sin un motivo lógico que lo respalde, realmente se produce.

Es importante señalar que las acciones del etiäinen pueden frustrar muchas ocasiones que, de otro modo, habrían resultado más placenteras.

Esta criatura lleva consigo todos nuestros atributos, todos nuestros puntos fuertes, pero también todas nuestras deficiencias. Si somos pésimos amantes, por ejemplo, es probable que nuestra futura pareja —sobre todo si es casual— nos rechace enérgicamente, o que incluso reclame a viva voz la intervención de las fuerzas públicas, habida cuenta de que su etiäinen ya se acostó con el nuestro antes de que el encuentro real se produzca.

Quién sabe cuántos amores nos han sido privados por estas detestables criaturas, o peor aún, en cuántas relaciones desgraciadas nos hemos visto involucrados a causa de etiäinens displicentes, incapaces de hacer debidamente su trabajo, dedicándose en cambio a visitar bodegones de mala muerte o asistir a reuniones de consorcio que luego producen toda clase de malentendidos en el seno familiar.

Pero no todas las acciones de este doble astral son negativas para nosotros. También se le atribuyen sensaciones relacionadas con la intuición de beneficios futuros. Una mujer que se acuesta por primera vez con un hombre —o con otra mujer, o un hombre con otro hombre, incluyendo además una vasta cifra de opciones legítimas que sería ocioso reproducir aquí— puede experimentar la sensación de conocerlo de antes; ya sea en la totalidad de su ser como en la parcialidad de sus extremidades:


—¡A esta la conozco! —quizá exclame ella con inocultable regocijo, o profunda y comprensible decepción, según el caso, y no estará faltando a la verdad.




Bestiario de seres mágicos. I Fenómenos paranormales.


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El artículo: Etiäinen: el «doble astral» que hace que nos confundan con otro fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

1 comentarios:

David Asencio dijo...

Suena como si no hubiese sido escrito por Aelfwine, pero muy interesantañe, no sabía de estas criaturas.