Cosas en tu casa que pueden ATRAER A LOS DEMONIOS


Cosas en tu casa que pueden ATRAER A LOS DEMONIOS.




El primer paso para evitar que un demonio se instale cómodamente en casa es reconocer los signos de su presencia; y eso, en la mayoría de los casos, se logra al identificar qué cosas lo han atraído en primer lugar.

En este contexto, es mucho lo que se ha escrito acerca de qué cosas atraen a los demonios a una casa, y poco, lamentablemente, lo que se ha leído para elaborar esos reportes.

En este artículo, de fuentes más bien vetustas, nos apoyaremos únicamente en los grandes grimorios y libros prohibidos del pasado para responder este perturbador interrogante: ¿qué cosas pueden atraer a los demonios a tu casa?

El Malleus Maleficarum, por ejemplo, asegura que los olores son un factor preponderante a la hora de atraer a los demonios a una casa.

El libro, claro, se refiere a los olores realmente fétidos, producto de la descomposición de materia orgánica. En una época ausente de refrigeradores, el Malleus Melleficarum recomendaba la higiene extrema del hogar para evitar la presencia de indeseables visitantes del infierno.

El Martillo de las brujas, además, aconseja ventilar periódicamente las páginas de ciertos libros malditos, en especial aquellos dedicados a delatar los ritos más detestables del ocultismo y el satanismo.

El olor de los libros viejos, por cierto, aquellos dedicados a estas prácticas siniestras, son muy atractivos para los esbirros de Satanás; precisamente porque el olor de los demonios puede confundirse con el particular hedor a humedad presente en los libros profanos.

Otro dato interesante, esta vez aportado por el Dictionnaire Infernal, de Collin de Plancy, menciona a los rincones oscuros de casa como espacios que perfectamente pueden atraer a los demonios. En este caso, el libro hace referencia a esos rincones del hogar que nunca, o rara vez, reciben la luz del sol.

Por su parte, el Compendium Maleficarum aconseja mantener en perfecto estado los objetos sagrados que podamos tener en casa : imágenes religiosas, crucifijos, etc.

La disposición incorrecta de estos objetos —por ejemplo, al dar vuelta una imagen sagrada—, o su manipulación descuidada, pueden invertir sus propiedades benéficas, pasando de ser poderosas armas para ahuyentar a los demonios en verdaderos polos de atracción para las fuerzas oscuras.

El Daemonolatriae, de Nicolás Remy, reconoce tres actividades que atraen a los demonios a una casa: la práctica de la nigromancia, así también como de la magia negra y la brujería.

No obstante estas condenables prácticas blasfemas, el libro aclara que la muerte, sobre todo la de una persona malvada, funciona como una especie de imán para los demonios: algo irresistible, muy superior a los grados de atracción que pueden producirse como causa de un ritual.

Acto seguido, el libro recomienda que en todo hogar en el que se haya producido una muerte se deben extremar las precauciones, en principio, regalando o quemando todas las pertenencias que el fallecido haya vestido durante su enfermedad, o, en caso de una muerte repentina, durante sus últimos días de vida.

Si bien la muerte de un cretino, según Nicolás Remy, atrae a las huestes infernales, el autor especifica que los mayores riesgos de una casa infestada de demonios se presentan en aquellos sitios en donde ha ocurrido un asesinato o un suicidio; particularmente en ese orden.

Mucho más tradicional en materia de prevención, el De la démonomanie des sorciers, de Jean Bodin, explica que los desechos de un ritual o de un hechizo, como las velas, por ejemplo, pueden llegar a atraer a los demonios si no se los retira oportunamente del hogar.

Las velas, el incienso, y otros productos menos nobles pueden, de hecho, impermeabilizar un hogar en términos espirituales; del mismo modo, su uso indebido puede atraer a los demonios como un tubo fluorescente a una polilla en medio de la noche.

El De Praestigiis Daemonum, de Johann Weyer, también alerta sobre el uso inadecuado de las velas, por ejemplo, encendiéndolas a deshora, justo a la medianoche, momento propicio para que terminen atrayendo a los demonios a una casa.

Algo bastante similar recomienda el De Masticatione Mortuorum in Tumulis, pero en este caso respecto de cualquier cosa que uno pueda traer consigo de forma voluntaria o involuntaria de una necrópolis.

En efecto, incluso la tierra de los cementerios que se adhiere a la suela de los zapatos y, de ese modo, ingresa al hogar, puede ser un elemento de atracción para los demonios; así también como a las prósperas criaturas del Plano Astral.

Para finalizar mencionaremos uno de los datos más curiosos respecto de aquellas cosas que atraen a los demonios a una casa.

El consejo proviene del De Daemonialitate et Incubis et Succubis, de Ludovico María Sinistrari, donde el autor especula que aquellas casas ausentes de risas son ostensiblemente más propensas a ser invadidas por agentes del mal.

En este contexto, el libro aconseja la risa, bajo cualquier pretexto, como método profiláctico contra el mal.




Diccionario demonológico. I Libros prohibidos.


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