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Transitus Fluvii: el idioma de las brujas

Transitus Fluvii; el idioma de las brujas.


Transitus Fluvii significa literalmente "Pasar a través del río". Un nombre de ningún modo inadecuado para un alfabeto oculto.

El creador del Transitus Fluvii fue nada menos que el misterioso ocultista Cornelius Agrippa (1486-1535), quien ya había diseñado dos alfabetos crípticos de orden esoterista, el Alfabeto Celestial y el Malachim. El Transitus Fluvii fue diseñado alrededor de 1510, e incluido en su obra más conocida: De occulta philosophia libri tres (Sobre la filosofía oculta, libro tres), editado en 1533.

Este enigmático idioma parece derivar del alfabeto hebreo, acaso en honor al cruce del Éufrates de la comunidad judía y su posterior asentamiento en Babilonia para reconstruir el templo. Lo cierto es que fuera del ámbito ocultista "culto", por llamarlo de alguna forma; el Transitus Fluvii ganó una enorme popularidad entre las brujas.

Son muchos los eruditos que lo mencionan, entre ellos, el Peculium Abrae, el Grammatica hebraea una cum latino; de Abraham de Balmis y en varios libelos de Geoffroy Tory, entre otros; pero su verdadera explisión se produjo de la mano de las brujas, quienes utilizaron el alfabeto de Transitus Fluvii para consignar sus maravillas.

Algunas conjeturas apuntan que en ciertas regiones de Europa las brujas utilizaron el Transitus Fluvii como una especie de lenguaje propio, una lengua franca, si se quiere, para comunicarse libremente entre ellas. Solo los grados superiores obtenían los conocimientos necesarios para manejar las intrincadas posibilidades del alfabeto, mientras que las iniciadas de menor rango debían conformarse con migajas morfológicas.

De este modo el Transitus Fluvii pasó a denominarse el lenguaje de las brujas, o el idioma de las brujas; un código secreto -aunque abierto a la interpretación- que servía para registrar no solo sus actividades sobrenaturales, sino asuntos propios de su organización social.

Los símbolos del Transitus Fluvii poseen un fuerte componente cabalístico. Se lo escribe de derecha a izquierda, y en ocasiones sus signos pueden ser adornados con figuras que representan vagamente la fisionomía humana. Quien conozca los secretos del Transitus Fluvii -cuenta la leyenda- es capaz de interpretar los lenguajes secretos de la naturaleza, entre ellos, la muda lengua de las piedras o el lenguaje de los pájaros.

Combinados en la forma correcta los símbolos de Transitus Fluvii otorgan un poder inconmensurable; y sobre todo una comprensión noble y absoluta de las cosas. Por ejemplo, basta ordenar los símbolos y formar determinadas frases para que estas se cumplan en el plano real. Si una iniciada escribía "Eres mío" con los signos del Transitus Fluvii era común que aquel imperativo se cumpliera con toda rigurosidad.

Tal vez por eso dentro de las comunidades brujeriles se castigaba severamente a quienes trasgredieran la norma de utilizar el Transitus Fluvii para propósitos personales, como el amor de un hombre o la muerte de un enemigo. En estos casos era necesaria la aprobación de una especie de corte integrada por mujeres ancianas, es decir, libres de los deseos de la carne.

Nadie conoce realmente el idioma de las brujas, con excepción de las brujas propiamente dichas. Si el Transitus Fluvii realmente funciona podemos atribuir su influencia a numerosos eventos aparentemente casuales. Por ejemplo, se dice que para integrar la corte de iniciadas las brujas debían probar sus conocimientos del Transitus Fluvii operando durante un período de un año sobre la vida de un sujeto determinado; "manejándolo" a través de sus signos.

Diariamente la bruja se sentaba y redactaba en aquel lenguaje secreto una serie de trece cosas que el sujeto debía realizar a lo largo de la jornada, por ejemplo, ponerse de rodillas en medio de la calle o saltar cincuenta y ocho veces alrededor de la mesa familiar. Cuando alguien manifestaba cualquier tipo de comportamiento anómalo normalmente se creía que su origen estaba en la tablilla de alguna bruja, que en la oscuridad de su alcoba se divertía diseñando palabras y gestos erráticos en raros símbolos ilegibles.

Un último dato curioso para aportar. El Transitus Fluvii aparece claramente en la película El proyecto Blair Witch (The Blair Witch Project). Algunos especialistas de ojos secos apuntan que hay una frase que se repite insistentemente a lo largo del film: "No dejes de mirar".





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1 comentarios:

H. Kramer dijo...

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