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Limpiar malas energías antes y después de un ritual


Limpiar malas energías antes y después de un ritual.


Por Atenea Helenaus.


Muchas veces los libros de brujería ofrecen rituales sin explicar por qué es tan importante limpiar el lugar de malas energías antes y después de realizarlo.

Mi consejo es que nunca empieces ningún ritual sin antes tomar ciertas precauciones.

He visto y he participado en muchos rituales, algunos practicados por grandes maestros y otros por personas con escaso conocimiento, y de todos he aprendido algo; aún de los que terminaron de forma catastrófica.

¿Has oído hablar de los cículos mágicos?

Seguro que sí.

Vamos, que si te interesa la Wicca y los hechizos probablemente ya hayas realizado uno o varios. El problema es que la mayoría de los practicantes de la magia no tiene ni la más remota idea de qué hacer antes y después del ritual.

Es fácil leer en un artículo: "traza un círculo mágico de sal en el suelo". Perfecto, ¿pero dónde?, ¿qué debo hacer antes de trazarlo?, ¿luego debo barrerlo y tirarlo a la basura o quizás debo manipularlo como si fuera un residuo patógeno?

Por eso es tan peligroso realizar hechizos, incluso simples, o rituales mágicos sin tomar las medidas de precaución necesarias para que todo salga bien, y sobre todo para que luego de finalizar las energías liberadas no se vuelvan en tu contra.

Antes de realizar un ritual es importante barrer con las malas energías, básicamente purificar el lugar.

¿Cómo?

En principio, con paciencia y dedicación.

Un buen método para purificar un lugar de malas energías antes de practicar un ritual o hechizo consiste en mantenerlo constantemente iluminado durante al menos 12 horas. La luz del sol es lo ideal, pero no siempre es posible, de modo que en su reemplazo puedes utilizar fragancia de salvia.

Nunca purifiques un lugar utilizando velas, de ningún color y de ninguna clase. Su vibración no siempre se adecua a lo que buscas en un hechizo o ritual, de tal forma que su efecto puede resultar perjudicial.

Si vas a trabajar sobre el suelo, por ejemplo, en un círculo mágico de sal, o de cualquier otro material, debes limpiarlo cuidadosamente utilizando agua.

Nunca emplees productos de limpieza, ni siquiera jabón o detergente.

Tampoco empieces tu ritual o hechizo con el suelo húmedo. Eso sería simplemente desastrozo.

El orden sería el siguiente: primero purificas el lugar donde vas a practicar tu ritual, y luego purificas tu cuerpo, otra vez, solo empleando agua.

Muchos rituales y hechizos se realizan durante la noche. Es un error grosero, y hasta peligroso, hacerlo sin antes haberte purificado de las vibraciones que has ido absorbiendo y generando durante el día.

Recuerda: cuando están bien hechos los círculos mágicos impiden que la entrada de elementos externos, incluso entidades, gusanos, parásitos y larvas del bajo astral, pero lo que tu lleves adherido a ti no solo conseguirá entrar, sino que allí se quedará, afectando el desarrollo del ritual.

Al finalizar cualquier ritual o hechizo se deben tomar las mismas precauciones. Hasta podríamos decir que son esas precausiones las que determinan el verdadero final de un rito.

Siempre debes limpiar tu lugar de trabajo luego de realizar un ritual; solo de ése modo evitas la presencia de visitantes indeseados.

Salvo que el hechizo o rito indique lo contrario, debes ventilar bien el lugar donde lo has realizado, iluminarlo correctamente, y manipular los materiales con mucho cuidado.

Muchas personas se deciden a realizar un ritual o hechizo y luego descubren que no saben qué hacer con las velas, inciensos, cenizas, sal, y otros materiales que han utilizado una vez que han terminado.

NUNCA SE LOS DEBE DESTRUIR POR COMPLETO.

NUNCA SE DEBEN RECICLAR LOS MATERIALES, Y MUCHO MENOS LAS VELAS.

La magia entiende que las cosas persisten en su ser, incluso la energía que liberamos o invocamos no debe ser cortada de forma abrupta. Por eso cada material requiere un tratamiento singular.

Las cenizas, por ejemplo, o las fotografías, si es que el hechizo nos ha indicado que trabajemos con ellas, deben ser SIEMPRE ENTERRADAS cerca de un árbol.

Las velas, en cambio, nunca deben quedar bajo tierra. Puedes envolverlas en papel (nunca en bolsas de plástico) y deshacerte de ellas rápido. Nunca las dejes dentro de tu casa una vez que hayas finalizado el ritual.

La sal debe manipularse con mucho cuidado. Recuerda que estás rompiendo un círculo mágico. Puedes barrerlo, pero nunca estando dentro del círculo. Tampoco debes conservarla y mucho menos arrojarla a la basura. La sal SIEMPRE debe ser esparcida en el aire y SIEMPRE fuera de tu hogar.

Por supuesto que los materiales pueden ser muchos otros. Algunos pueden ser purificados para volver a utilizarse, en particular aquellos propios de la magia ceremonial más compleja, como dagas y espadas.

Otra excelente forma de limpiar un lugar después de realizar un ritual es la música: una hora de Brahms es capaz de equilibrar la energía de cualquier lugar, pero de nada servirá si tu propia energía emana ansiedad, miedo, excitación. Tu mente debe estar relajada, al igual que tu cuerpo y tus movimientos.

Solo al terminar de purificar el lugar debes hacer lo mismo contigo. Deja que el agua barra los residuos nocivos y que tus chakras reabsorban la energía que has invertido en el ritual o hechizo. Verás que si sigues estas simples normas tus trabajos no solo serán más espectacularmente efectivos, sino que no experimentarás los efectos residuales nocivos del manejo de energías.




Más Hechizoteca: todos los hechizos. I Diarios Wiccanos.


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El artículo: Limpiar malas energías antes y después de un ritual fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com