Cómo fabricar un portal interdimensional.
Hay magos que ambicionan resolver misterios tirando a miserables; otros, solo se conforman con los grandes enigmas del universo. Tal es el caso de del
Portal Interdimensional de Aleister Crowley; desde luego, imposible de probar en términos científicos, pero no por eso menos interesante de estudiar. Desde aquí, no abrimos juicio alguno sobre la veracidad de los dichos del nigromante; simplemente exponemos sus experimentos del modo más prudente posible.
Aleister Crowley (1875-1947) fue uno de los magos más notorios del siglo XX. Se especializó en toda clase de ritos y ceremonias mágicas, algunas de las cuales fueron detalladas en sus obras; otras, sin embargo, continúan siendo un misterio incluso para sus adeptos. Uno de esos trabajos es el llamado
Portal Interdimensional.
En 1918,
Aleister Crowley comenzó una serie de operaciones esotéricas conocidas como los
Trabajos de Amalantrah (Amalantrah Workings). Su intención, hasta entonces, había sido invocar
inteligencias de otra dimensión —como
Aiwass, quién le dictó
El libro de la ley (Liber AL vel Legis)—; no obstante, lo que Crowley buscaba en esa ocasión era transportar a esas potencias hasta nuestro plano físico; y para eso era necesario fabricar un
portal interdimensional.
El primer
portal interdimensional, según el propio Aleister Crowley, muy inestable, permitió ciertas interacciones con una inteligencia a la cual el nigromante denominó
Lam. Si bien no fue posible lograr el viaje interdimensional, el
portal de Aleister Crowley consiguió, al menos, una imagen más o menos acabada de este extraño ser (ver izquierda).
Vale señalar que este dibujo fue hecho casi treinta años antes de que se realizaran las primeras descripciones de
alienígenas grises.
Desde entonces, fueron muchos los seguidores de Aleister Crowley que intentaron ensanchar el
Portal Interdimensional. Algunos miembros de la
Ordo Templi Orientis, de hecho, afirman haberlo logrado.
A pesar de que las comunicaciones con
Lam continuaron de forma esporádica durante varias décadas, resultaba claro que el
Portal Interdimensional abierto por Aleister Crowley no era lo suficientemente poderoso.
Kenneth Grant, fundador de la Orden Tifoniana, fue el ocultista que más tiempo dedicó al ensanchamiento del
Portal Interdimensional.
Para Grant, ciertos individuos especialmente sensibles son capaces de vislumbrar las arquitecturas imposibles y los seres descomunales que vibran en otras dimensiones. De hecho, la
Orden Tifoniana considera a H.P. Lovecraft como un profeta; es decir, un hombre que fue capaz de percibir en sueños algunos matices de lo que ocurre en otras dimensiones, las cuales luego serían reflejadas de forma exquisitamente macabra tanto en su
Ciclo Onírico como en los
Mitos de Cthulhu.
Es importante aclarar que el
Portal Inderdimensional de Aleister Crowley no consiste en un espacio físico concreto, y mucho menos en una abertura o puerta que uno pueda atravesar. Se trata, más bien, de una especie de
cápsula astral: un capullo que aísla a la consciencia de su vehículo físico y le permite moverse libremente entre los distintos
planos, universos y dimensiones. En cierta forma, estos
viajes interdimensionales se asemejan mucho a los
Sueños Lúcidos.
Desde ya que esto no es una invención de Crowley. Durante siglos, los
viajeros tántricos del tiempo intentaron hacer lo mismo; es decir, atravesar los distintos planos de existencia de forma voluntaria. Lo que Crowley sí logró fue estandarizar ciertos procesos que permiten la
apertura del Portal Interdimensional sin la necesidad del ayuno, la meditación profunda, y los sueños.
Las instrucciones para
fabricar el Portal Interdimensional se encuentran en
El libro de Lam —también conocido como
La declaración de Lam (The Lam Statement)—, el cual viene circulando entre los iniciados de la Ordo Templii Orientis desde hace ya varias décadas.
Al parecer, aquella primera criatura contactada a través del
Portal Interdimensional,
Lam, no es en realidad un individuo; es decir, un ser específico, sino más bien una especie o raza cósmica que opera como una gran consciencia colectiva.
Estas inteligencias pueden, según ellos, interactuar con los seres humanos de diversas formas, aunque la comunicación suele ser bastante deplorable en términos de definición. Para ello utilizan
portales interdimensionales que se abren de forma espontánea durante un breve lapso de tiempo; por ejemplo, como producto de la meditación profunda, el
Tablero Ouija —Crowley fue un obsesivo devoto de este medio de comunicación con
inteligencias no humanas, tal como queda registrado en el el libro:
Aleister Crowley y el Tablero Ouija (Aleister Crowley and the Ouija Board)—, el
Juego de la Copa,
sueños lúcidos,
experiencias extracorporales, etc.
En este punto es conveniente señalar que es realmente poco lo que se sabe sobre los
seres interdimensionales. Al parecer, manifiestan una inteligencia que no se identifica plenamente con lo que nosotros consideramos como racionalidad. En todo caso, expresan algún tipo de conocimiento intuitivo, similar a las fuerzas del
inconsciente humano.
Desde nuestra perspectiva, la presencia de
seres interdimensionales puede ser una experiencia aterradora. El sujeto percibe al otro como un intruso, que puede o no mostrarse interesado en él. En caso de que así sea, los
seres interdimensionales evalúan al sujeto de forma muy agresiva, escrutando sus pensamientos, emociones y recuerdos. Desde la perspectiva de las
inteligencias no humanas del plano astral, los seres humanos presentan un atractivo escaso.
Ahora bien, estos
contactos con seres interdimensionales no deben confundirse con los encuentros con
larvas, gusanos y parásitos del plano astral, profusamente descrito en
El libro de los Tulpas, un misterioso
libro prohibido que estudia las
formas del pensamiento, es decir, seres incorpóreos que pueden ser creados a partir del deseo canalizado.
Los
seres interdimensionales no pueden acceder al
bajo astral, y menos aún a nuestro universo conocido; de manera tal que para que el contacto se establezca de forma voluntaria es necesario abrir un
Portal Interdimensional como el fabricado por Aleister Crowley.
El problema es que cuando una puerta hacia lo desconocido se abre, cualquiera que esté del otro lado puede ingresar.
De acuerdo con los estudiosos de la obra de Aleister Crowley, no solo
Lam atravesó el
Portal Interdimensional fabricado por el nigromante. Otros seres de similar estatura espiritual pudieron haber cruzado a nuestro universo conocido; aunque muchos de ellos comparten ciertas características físicas, como el
Hombre Polilla, la
Gente Sombra, etc.
Más aún, algunos seguidores de Crowley condujeron un experimento abominable conocido como el
Trabajo de Babalon. Su función, básicamente, fue concebir un embrión en el
plano astral, y luego dirigirlo hacia un vientre humano.
Esta hazaña macabra consta en las páginas de
El libro de Babalon (The Book of Babalon); un rito que aún el disoluto y perverso Crowley consideraba una blasfemia cósmica, tal como queda registrado en su obra:
Hija de la luna (Moonchild), donde se describe un ritual similar al anteriormente descrito.
En cualquier caso, el
Portal Interdimensional abierto por Crowley se ensanchó durante los trabajos de Babalon. Los amantes de las asociaciones libres podrán encontrar interesante que, el mismo año en el que se ensanchó aquel
Portal Interdimensional, más precisamente en 1947, comenzaron los avistamientos de OVNIS.
También es interesante mencionar que, al menos durante veinte años, hasta mediados de la década del '60, casi la totalidad de reportes sobre el avistamiento de alienígenas grises se produjo en los Estados Unidos; región en la que se abrió el
Portal Interdimensional. De más está hacer incapié entre la similitud física entre
Lam y los llamados Grises, y menos aún si recordamos que
Lam no es un individuo, sino una especie.
Regresando al título de este artículo, hay que decir que la
fabricación del Portal Interdimensional de Crowley se debe comenzar por el retrato que el mago realizó sobre
Lam. De hecho, todo comienza en los ojos insondables de esa extraña criatura.
Según Aleister Crowley, el simple acto de mirar fijamente a los ojos de
Lam es el primer paso para la
apertura del Portal Interdimensional. Las emociones que esto puede producir en el sujeto son, de acuerdo al mago, muy inquietantes; entre ellas, una inmediata sensación de pérdida de peso, de ligereza, y luego de algo que bien podría ser denominado como la sensación de estar cayendo, aunque otros sostienen que se asemeja más a la impresión física de estar siendo arrastrado por una especie de vórtice de energía, que es percibida como un fuerte haz de luz proveniente de arriba.
Sería ocioso mencionar la similitud entre esas sensaciones con las descripciones que normalmente formulan los que declaran han sido
abducidos por inteligencias extraterrestres; al igual que las semejanzas con las emociones que se presentan en los
sueños de abducción.
Más allá de esto, el
Portal Interdimensional de Crowley se establece únicamente en la consciencia del sujeto que medita, o que es capurado, por los ojos de
Lam. El que tenga la mala fortuna de cruzarse con esta entidad, o bien de experimentar temerariamente con su retrato, acaso podría ser arrastrado hacia otras dimensiones: el sujeto sentirá que los ojos que lo observan se agrandan, y que una fuerza imparable lo succiona hacia ellos.
Teniendo en cuenta estas observaciones, resulta lógico suponer que el
Portal Interdimensional del que hablaba Crowley se fabrica mediante un proceso de apertura de la consciencia; aunque el mago se reserva cualquier interpretación sobre los horrores indecibles que se encuentran del otro lado.
Misterios miserables. I
Fenómenos paranormales.
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