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"Hubo gigantes sobre la Tierra": Zecharia Sitchin; su último libro sobre Anunnakis


Hubo gigantes sobre la Tierra: el último libro de Zecharia Sitchin.




Hubo gigantes sobre la Tierra (There Were Giants Upon the Earth) es un libro de mitología del investigador ruso Zecharia Sitchin —autor de: Crónicas de la Tierra (Earth Chronicles), El duodécimo planeta (The 12th Planet), El libro perdido de Enki (The Lost Book of Enki), Las guerras de los dioses y los hombres (The Wars of Gods and Men) y Los reinos perdidos (The Lost Realms)—, publicado en 2010 bajo el título: Hubo gigantes sobre la Tierra: dioses, semidioses y ancestros humanos: la evidencia del ADN extraterrestre (There Were Giants Upon the Earth: Gods, Demigods, and Human Ancestry: The Evidence of Alien DNA).

El último libro de Zecharia Sitchin, publicado de manera póstuma, trata de resumir toda su visión y filosofía del pasado de la humanidad en un volumen realmente interesante aunque por momentos descabellado.

Los "gigantes" del título hacen referencia a una anécdota personal. Siendo niño, Zecharia Sitchin fue severamente reprendido por su maestro por cuestionar la traducción inexacta que en la mayoría de las biblias se hace de la palabra hebrea Nephilim, llamándolos "gigantes" cuando en realidad la palabra más adecuada es "caídos".

En un principio los dioses habitaban la Tierra: los Nephilim (caídos); y fueron ellos quienes decidieron crear genéticamente a los humanos luego de varios intentos miserables que engendraron seres abominables, básicamente las criaturas fantásticas que abundan en todas las mitologías.

Zecharia Sitchin habla de estos extraterrestres con un nombre peculiar: Anunnaki, seres de talla prodigiosa, gigantesca, y de gran fuerza física; razón por la cual crearon genéticamente a los seres humanos, cuyo propósito inicial era trabajar en las minas subterráneas.

Según Zecharia Sitchin, los Anunnakis descubrieron al sudeste de África un homínido tan similar a ellos genéticamente que con apenas algunas modificaciones lograron elevarlo al nivel de Homo Sapiens, es decir, permitiéndole cierto grado de comprensión, de palabra y manejo de herramientas.

El principio femenino estuvo presente desde la creación del hombre. La Jefa de Oficiales Médicos de los Annunaki, llamada Ninmah o Inanna, se encargó de la creación de Adamus y del amamantamiento (nutrición) de los primeros sujetos de la nueva especie.

Su éxito fue tan rotundo que se la reconoció con un nuevo epíteto: NinTi, la "dama de la vida".

Zecharia Sitchin explica que el genoma humano contiene 223 genes que no tienen predecesores en el árbol evolutivo terrestre, y que ni siquiera aparecen en todas las fases evolutivas de los vertebrados; siendo por lo tanto el resultado de una “infección” genética.

Otros elemento interesante que introduce Zecharia Sitchin, supuestamente guiado por traducciones literales de los textos sumerios, es la creación de Adamu, la cual requirió utilizar la "sangre" de los Annunaki; es decir, su ADN, y cierta sustancia conocida como Ti, "arcilla", que daría en los mitos hebreos el "barro" con el que fue creado Adán.

Ahora bien, si fuimos "creados" por los Annunaki para ser sus esclavos, el experimento claramente fue un fracaso.

¿Por qué?

Zecharia Sitchin aventura que uno de los Annunaki, convertido en líder de una facción rebelde, encabezó una revolución e introdujo en la humanidad un gen distinto, inconformista, una especie de instinto de libertad.

En los mitos bíblicos, particularmente en El libro de Enoc, los Anunnaki serían aquellos ángeles rebeldes que descendieron sobre el planeta y se unieron a las mujeres humanas para engendrar toda clase de híbridos y criaturas abominables.

Según Zecharia Sitchin, los cruces entre dioses y humanos, que comenzaron entre Anunnakis machos y hembras humanas, luego se diversificaron entre mujeres alienígenas y hombres terrestres. Los embarazos resultantes dieron lugar a semidioses, y en los casos en los que la madre era Anunnaki se adquirían dos partes divinas y una humana, gracias al ADN mitocondrial exclusivo de la madre extraterrestre.

Estos seres eran llamados semidioses ya que poseían una cadena de ADN más pura que la del Adán primigenio.

El instigador de la rebelión entre los Annunaki era Azazel, y el primer dios que desposó a una hembra humana, rompiendo así el tabú. Así se convirtió en el dios Marduk, hijo de Enki, lo cual despertó la ira de su hermano Enlil, quienes juntos protagonizaron una batalla global por el dominio del mundo conocida como la Segunda Guerra de los Ángeles.

Zecharia Sitchin reconcilia los mitos hebreos con los textos sagrados sumerios, aunque aclara que aquellos están brutalmente resumidos, dejando largos baches de tiempo acerca de los acontecimientos antediluvianos y transformando en muchos casos el plural en singular, dando formas extrañas, por ejemplo, en la palabra de Dios.

Si Dios es único en el universo, ¿a quién le habla al principio? Indicios de esa distorsión se encuentran en toda la Biblia. El texto original cambia radicalmente, y no es Dios quien habla, sino "el Dioses", según el original hebreo.

De tal forma, una pregunta sencilla se convierte en un verdadero enigma cuando "el Dioses" propone:

HAGAMOS AL HOMBRE A NUESTRA IMAGEN Y SEGÚN NUESTRA SEMEJANZA.

El que realiza la propuesta es Elohim, según la Biblia, Dios. Pero la palabra hebrea elohim es plural, y significa "dioses". De haber sido uno solo habría empleado el singular Elo'ha.

Estas y otras interesantes conjeturas se desarrollan ampliamente en Hubo gigantes sobre la Tierra, obra que cierra la polémica obra de Zecharia Sitchin.




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El análisis y resumen del libro de Zecharia Sitchin: Hubo gigantes sobre la Tierra (There Were Giants Upon the Earth) fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com