Lo más visto esta semana en El Espejo Gótico:

Poema de Samuel Coleridge.
Frases de William Shakespeare.
Relato de Edgar Allan Poe.

Poema de Robert Herrick.
Libro prohibido.
Poema de Robert Browning.


El Plano Mental: sus habitantes y criaturas

El Plano Mental (Mental Plane) —también conocido como Mundo del Pensamiento (World of Thought)— es, según distintas tradiciones esotéricas como el hermetismo, la teosofía y el rosacrucismo, un plano de existencia mental, un cosmos hecho de pensamientos.

Según estas tradiciones la consciencia del ser humano, es decir, el Cuerpo Mental (Mental Body), no es un producto del cerebro sino una entidad que inmortal que habita temporalmente el cuerpo humano para experimentar en el Plano Físico.

En otra parte dimos cuenta de algunas criaturas provenientes del Plano Astral (Astral Plane); esta vez examinaremos a los habitantes de este curioso Plano Mental a través de un interesante artículo extraído del libro El Cuerpo Mental (The Mental Body), titulado: El Plano Mental y sus habitantes (Mental Plane Inhabitants), del investigador paranormal Arthur E. Powell.





El Plano Mental y sus habitantes.
Mental Plane Inhabitants, Arthur E. Powell.

Al clasificar los habitantes del plano mental, vamos a adoptar la misma clasificación que se utilizó para los habitantes del plano astral; o sea: humanos, no humanos y artificiales.

Como los productos de las malas pasiones del hombre, que se manifiestan en el mundo astral, no puede existir en el plano mental, las subdivisiones que tendremos que considerar en este plano son en número mucho menor que el de las entidades astrales.

Para mayor comodidad, dividimos las entidades humanas en encarnadas, es decir, las que todavía se encuentran en cuerpo físico; “vivas” como decimos, y las desencarnadas, o “muertas” por no tener cuerpo físico.

Humanos encarnados:

Son los que estando en cuerpo físico, son capaces de moverse a plena conciencia y actividad en el plano mental, sean Adeptos o los pupilos iniciados de éstos; por cuanto hasta que el estudiante ha sido enseñado por su Maestro cómo utilizar el cuerpo mental, será incapaz de moverse con libertad, aun en las esferas inferiores.

Los adeptos e iniciados aparecen como espléndidos globos de color viviente y dispersan todas las malas influencias dondequiera que van.

Difunden a su alrededor un sentimiento de reposo y felicidad, del cual, hasta los incapaces de verlos son, con frecuencia conscientes. En el mundo mental es donde ellos desarrollan la mayor parte de su importante trabajo; de manera especial en las esferas superiores, donde pueden actuar directamente sobre la Individualidad o Ego. Desde este plano difunden la más fuerte influencia espiritual sobre el mundo del pensamiento. Desde allí, también, impulsan grandes movimientos filantrópicos de todas clases.

De allí procede, también, gran parte de la fuerza espiritual derramada por el propio sacrificio de los Nirmanakayas; de allí, igualmente, viene la enseñanza impartida a los discípulos lo suficiente avanzados para recibirla. Puesto que del plano mental, tal enseñanza, se puede impartir mucho más fácil y completamente que desde el plano astral. Además, tienen un extenso campo de trabajo en conexión con los que llamamos "muertos".

La mayor parte de los Adeptos o Maestros residen en la esfera átmica o más elevada, del plano mental. Sin embargo, en la mayoría de los casos, los que han alcanzado el grado de Asekha ya no retienen los cuerpos físico, astral, mental y causal, sino que permanecen en su esfera más elevada. Cuando necesitan relaciones con un plano inferior se construyen un vehículo temporario de la materia del plano correspondiente.

A fin de comprender mejor las condiciones del plano mental y de sus moradores, es necesario mencionar, además, a quienes no están presentes en el plano. Como las características del mundo mental son abnegación y espiritualidad, se deduce que el Mago Negro y los pupilos del mismo no tienen lugar allí. No obstante, el hecho de que muchos de éstos posean un intelecto muy altamente desarrollado y, en consecuencia, la materia de sus cuerpos mentales sea extremadamente activa y sensitiva, en cierto sentido, hace que estén relacionadas con deseo personal de alguna clase. Por lo tanto, pueden expresarse únicamente en la parte inferior del cuerpo mental, que está inextricablemente enredado en materia astral.

A consecuencia de esta limitación, las actividades del Mago Negro están confinadas a los planos astral y físico.

Un hombre cuya vida sea mala y egoísta puede, seguramente, tener períodos de pensamiento puramente abstracto, durante los cuales utilice su cuerpo mental, siempre que haya aprendido a hacerlo. Pero, en el momento que interviene el elemento personal y se hace un esfuerzo para producir algún resultado maligno, el pensamiento deja de ser abstracto, y el hombre se encuentra trabajando una vez más en materia astral que le es tan familiar. Podríamos decir, por lo tanto, que el Mago Negro puede actuar en el plano mental, únicamente, cuando se olvida que es Mago Negro, Aun así, sólo se hará visible en el plano mental para individuos que actúen allí conscientemente, nunca para quienes están en Devachán, enteramente recluidos en un mundo formado por sus propios pensamientos, en el cual nada puede entrar de carácter desagradable o maligno.

Para personas corrientes, durante el sueño, o para los de desarrollo psíquico, en trance, la entrada en el plano mental es posible, aunque extremadamente rara. Para ello es indispensable absoluta pureza de vida y de propósito; aunque alcancen este plano, no tendrán lo que se llama verdadera conciencia, sino capacidad para recibir ciertas impresiones.

Humanos desencarnados:

Esta clase comprende a todos cuantos se encuentran en Devachán, según se describe en los capítulos que tratan de esta condición.

No humano:

En el Capítulo XIX de El Cuerpo Astral se dijo que, ocasionalmente, se encuentran en el plano astral ciertas entidades cósmicas, visitantes de otros planetas y sistemas.

Tales visitantes son mucho más frecuentes en el plano mental. La dificultad de describir en lenguaje humano tales entidades es casi insuperable; por lo tanto, no lo intentaremos. Son Seres muy elevados, que se ocupan, no de individuos, sino de grandes procesos cósmicos. Los que están en contacto con nuestro mundo, son los Agentes inmediatos para la aplicación de la ley de Karma, especialmente, en cuanto se relaciona con cambios en tierra y mar producidos por terremotos, maremotos y otras causas sísmicas.

Rupadevas:

Los seres conocidos por los hindúes y budistas como Devas; por los zoroastrianos, como Señores de lo Celeste y de lo Terreno; por los mahometanos y los cristianos como ángeles, y por otros como Hijos de Dios, etc., componen un reino de Espíritus pertenecientes a una evolución distinta de la humana, que podemos considerar como un reino inmediato superior al humano; de la misma manera que el humano es el inmediato superior del animal.

Existe, no obstante, una importante diferencia; ésta es que, mientras el animal sólo puede pasar al reino humano, el ser humano, una vez alcanza el grado Asekha, puede elegir varias líneas, una de las cuales es la de los Devas.

Los Devas, aunque relacionados con la tierra, no están en manera alguna, confinados en ella; porque la entera cadena de siete mundos a la que pertenecemos, es un mundo para ellos; su evolución se desarrolla en un gran sistema de siete cadenas.

Las huestes angélicas proceden, principalmente, de otras humanidades del sistema solar; unas más y otras menos avanzadas que la nuestra, puesto que sólo una porción muy pequeña de la nuestra está lo suficiente avanzada para unirse a ellas. Parece cierto que, algunas de las numerosas clases nunca han pasado por una humanidad comparable a la nuestra.

En la actualidad, no nos es posible comprender mucho acerca de los Devas, pero es claro que la finalidad de su evolución es considerablemente más elevada que la nuestra. Es decir que, mientras nosotros aspiramos a alcanzar el grado de Adepto Asekha, al final de nuestra Séptima Ronda, el grado alcanzado por la evolución Deva en el período correspondiente, será mucho más elevado. Para ellos, lo mismo que para nosotros, hay una senda más empinada, aunque más corta, hacia alturas todavía más sublimes.

Existen, a lo menos tantas clases de Ángeles o Devas como razas de hombres; en cada clase hay muchos grados de poder, de intelecto y de desenvolvimiento general; de manera que, en conjunto; existen cientos de variedades.

Los Ángeles se dividen en nueve Ordenes, a las cuales la Iglesia cristiana denomina; Ángeles, Arcángles, Tronos, Dominaciones, Principados, Virtudes, Potestades, Querubines y Serafines. De éstos, siete pertenecen a los grandes Rayos, de que está compuesto nuestro sistema solar; a los otros podemos llamar cósmicos; porque son, también, comunes a otros sistemas.

Otra Orden se compone de varios tipos; en cada uno hay unos que trabajan, otros que ayudan a quienes experimentan dificultades y tristezas, otros trabajan entre el inmenso número de los muertos; unos guardan, otros meditan, mientras otros están en el período en que su preocupación principal es su propio desenvolvimiento.

Están también, los Ángeles de la Música, que se expresan por este medio, lo mismo que nosotros nos expresamos en palabras; para ellos un arpegio es un saludo, una fuga una conversación, un oratorio, una plegaria. Hay Ángeles de color, que se expresan en calidoscópicos cambios de resplandecientes tonos. Hay Ángeles, también, que viven y se expresan en perfumes y fragancias. Una subdivisión de esta clase comprende a los Ángeles del incienso, que son atraídos por las vibraciones de éste y encuentran placer en utilizar las posibilidades del mismo.

Existe, además, otra clase, que pertenece al reino de los espíritus de la naturaleza, o duendes; los cuales no se expresan por medio de perfumes, sino que viven gracias a tales emanaciones y, por lo tanto, siempre se los encuentra donde se difunde fragancia. De estos hay muchas variedades; algunos se nutren de olores desagradables. Entre estos últimos, hay algunos que se sienten especialmente atraídos por el olor del incienso; por lo tanto, se encuentran en Iglesias donde el incienso se quema.

Los Ángeles que responden al llamado del Prefacio de la Eucaristía Cristiana, los cuales están encargados de la distribución de la fuerza de la misma, se los denomina, a veces, Ángeles Mensajeros o Apostólicos; algunos de éstos; en virtud de la mucha práctica, hacen un trabajo muy eficiente; otros son novicios, y aprenden lo que tienen que hacer y cómo hacerlo.

Como la evolución angélica se desarrolla, principalmente, por medio del servicio, una ceremonia, tal como la Eucaristía, les ofrece grandes oportunidades; las cuales ellos aprovechan con gran satisfacción. En la Misa Rezada, el Ángel Director es el que primero responde al llamado del sacerdote, y parece encargarse de reunir a los demás.

En la Misa Solemne, o Misa Cantada, la antigua melodía del Prefacio reúne a todos en preparación para la obra que tienen que realizar. El servicio que prestan los Ángeles es muy variado; aunque sólo unos pocos de estos servicios los ponen en contacto con seres humanos; principalmente en conexión con las ceremonias religiosas.

Los Ángeles invocados en los servicios cristianos poseen un desenvolvimiento espiritual más avanzado que los hombres. En la Masonería se invoca, también, la ayuda angélica; los que responden en este caso están en desenvolvimiento e inteligencia más al nivel de los hombres; cada uno de ellos va acompañado de varios subordinados para cumplir sus instrucciones. Cada Logia masónica, regularmente constituida, está a cargo de un Ángel del Séptimo Rayo, quien la dirige.

Ninguno de los Devas, o Ángeles, posee cuerpo físico como el nuestro. Los más bajos son los kama-devas, cuyo cuerpo inferior es el astral.

La clase que le sigue es la de los Rupadevas, que poseen cuerpo de materia mental inferior, y tienen su morada en los cuatro subplanos inferiores del plano mental. La tercera clase es la de los Arupadevas, que tienen cuerpos de materia mental superior o causal. Sobre éstos, existen otras cuatro grandes clases, que moran en los cuatro planos superiores de nuestro sistema solar. Por encima y más allá del reino de los Devas, están las grandes huestes de Espíritus Planetarios. En esta obra nos interesan principalmente los Rupadevas.

La relación entre los Devas y los espíritus de la naturaleza es parecida, aunque en un nivel superior, a la que existe entre los hombres y los animales. Así como el animal sólo alcanza la individualización gracias a su asociación con el hombre, al parecer, un espíritu de la naturaleza puede alcanzar, normalmente, individualidad reencarnante permanente sólo mediante vinculación similar con los Devas.

Estos nunca serán humanos, .pues muchos de ellos han pasado más allá de este estado; hay algunos sin embargo, que han sido seres humanos en el pasado. Los cuerpos de los Devas son más fluidos que los de los hombres, y pueden alcanzar mayor expansión y contracción. También poseen cierta cualidad ígnea que los distingue claramente de los seres humanos. Las fluctuaciones del aura de un Deva son tan grandes que, por ejemplo, el aura de uno, que normalmente tenía ciento cincuenta yardas de diámetro, se la vió expandirse al diámetro de unas dos millas. Los colores del aura de un Deva se parecen más a una llama que a una nube. El aura de un hombre aparece extraordinariamente brillante; pero es una delicada nube de gas resplandeciente; pero la de Un Deva se parece a una gran llamarada de fuego.

Por lo general, aparecen como seres humanos de estatura gigantesca; poseen vastos conocimientos, grandes poderes; y tienen una apariencia espléndida, Se los describe como criaturas radiantes, chispeantes, en miríadas de colores, como arcos iris de tonos sobrenaturales cambiantes, de poder irresistible. En el Apocalipsis X:1 se describe a uno de ellos “con arco iris sobre su cabeza y el rostro como si fuera el Sol y sus pies como pilares de fuego”. Sus voces son “como el rumor de muchas aguas”.

Ellos guían el orden natural; sus cohortes desarrollan, incesantemente, los procesos de la naturaleza, con regularidad y exactitud.

Los Devas producen formas mentales, como nosotros; pero no tan concretas, hasta que alcanzar un grado superior. Poseen un carácter amplio y generalizador, y forman, constantemente, espléndidos planes. Emplean un lenguaje de colores, el cual, probablemente, no es tan preciso como el nuestro, aunque en ciertos sentidos puede expresar mucho más. Los Devas no pasan las mismas iniciaciones que nosotros; el reino de ellos y el nuestro convergen en un punto superior al del Adepto.

Hay medios para que el hombre pueda entrar en la evolución de los Devas, aún en nuestro estado actual o inferior. La aceptación de esta línea de evolución es lo que, comparándola con el sublime renunciamiento de los Nirmanakayas, se llama, a veces: “Ceder a la tentación de convertirse en un dios”. Pero esto no es reproche al hombre que hace tal elección. La senda que elige no es la más corta, pero es muy noble y, si su intuición lo impele hacia ella, es ciertamente la más adecuada a sus capacidades.

En la Masonería, el Deva capitán asociado con el P. D., es un Rupadeva, quien emplea espíritus de la, naturaleza y esencia elemental de su propio subplano. Los Devas capitanes, correspondientes a los dignatarios principales de la Logia, son Arupadevas, quienes poseen la conciencia, y manipulan las fuerzas, de los planos que cada uno representa. El Deva del S. V., tiene a su cargo el primero, el Deva del P. V. del segundo, y el Deva del V. M. del tercero.

Nada se sabe de las reglas o límites del trabajo de los Devas. Desarrollan más líneas de actividad de lo que podemos imaginar. En general, están siempre bien dispuestos para explicar y demostrar cuestiones relacionadas con su línea de actividad, a cualquier ser humano lo suficiente evolucionado para entenderlas. Se da mucha instrucción de esta manera, aunque son, todavía, pocos los hombres capaces de aprovecharla.

Aunque los Devas son extraordinariamente bellos e inteligentes, los de orden inferior poseen un concepto de las cosas muy vago y nebuloso, y carecen de precisión en cuanto a los hechos se refiere. De manera que, un Deva amigo puede ser muy interesante; pero como no está relacionado con los hechos, en medio de los cuales la humanidad evoluciona, se ha de poner mucho cuidado, al seguir los consejos que dé sobre acciones físicas. En general, los Devas de orden superior cooperan, sin reservas, en el gran Plan del universo; de ahí, el orden perfecto que descubrimos en la naturaleza. Los de orden inferior prestan perfecta obediencia, instintiva y automática más que consciente. Estos desempeñan su trabajo impelidos por la Voluntad Única, que actúa en todo.

En el Orden de Devas nacionales, hay uno como Jefe de cada nación, el cual es un Ser de elevada inteligencia., que siempre coopera en el Plan; pero los devas nacionales de orden inferior trabajan exclusivamente por su respectiva nación; sin embargo, a medida que desarrollan su inteligencia cooperar más y más en el Plan general.

El Espíritu de la Tierra, el Ser oscuro que tiene a la tierra como, cuerpo, no pertenece al orden más elevado de los Devas. Se sabe muy poco acerca del mismo; se puede decir que pertenece más al orden de los Rupadevas, precisamente porque tiene a la tierra por cuerpo.

Los Devas que han pasado del .grado de Adepto Asekha, es decir, la quinta iniciación, viven normalmente en lo que se llama, en sánscrito, el Jñânadeha, o el cuerpo del conocimiento. La parte más baja de este cuerpo es un átomo del plano nirvánico, el cual les sirve a ellos como él cuerpo físico nos sirve a nosotros.


Almas-Grupo animales. Las alma-grupo, a las que pertenecen la mayoría de los animales, se encuentran en el plano mental inferior: La descripción de estas entidades nos obligaría a extendernos fuera de nuestro tema, por lo cual nos limitaremos a mencionarlas.

Animales individualizados.

Segundo Reino Elemental.

Existen tres reinos elementales. El primero anima materia de los subplanos mentales superiores, o sea, la esfera causal. El segundo anima la materia de los cuatro subplanos inferiores del plano mental, y el tercero a la materia astral. En el segundo reino, la subdivisión más elevada seencuentra en el cuarto subplano. Como cada uno de los tres subplanos inferiores tiene dos divisiones o clases, resulta que en los cuatro subplanos hay siete subdivisiones.

La esencia mental se encuentra en el arco descendente de la evolución, por lo tanto, está menos evolucionada que la esencia astral, y menos aún que los últimos reinos, tal como el mineral; también hemos hecho resaltar la importancia de este hecho, que el estudiante debe tener siempre en cuenta.

La esencia mental responde a la acción del pensamiento más pronto que la esencia astral. Como los investigadores han podido observar, la esencia mental responde con maravillosa delicadeza a la más ligera acción de la mente. Precisamente esta manera de responder es su misma vida, y se la ayuda en su evolución cuando las entidades pensantes la utilizan.

Si nos la pudiéramos imaginar enteramente libre, durante un instante, de la acción del pensamiento, aparecería como un conglomerado informe de átomos infinitesimales en movimiento, dotados de vida maravillosamente intensa, pero sin avanzar gran cosa en su descenso para evolucionar en la materia.

Pero en cuanto el pensamiento se apodera de ella y la pone en actividad, lanzándola a las esferas Rupa, en formas de toda clase (y en las esferas Arupa en rápidas corrientes) , recibe un impulso adicional que, al repetirse con frecuencia la ayuda a avanzar. Porque, cuando el pensamiento va dirigido desde las esferas superiores a la tierra, se precipita hacia abajo y toma materia de los planos inferiores. Al hacer esto, pone en contacto la esencia elemental, de que se formó el primer velo, en contacto con la materia inferior. De esta manera la esencia se acostumbra por grados a responder a las vibraciones inferiores, y avanza en su evolución descendente a la materia. Esta esencia es, también. muy apreciablemente afectada por la música de los grandes músicos, que moran en Devachán.

Se ha de tener muy en cuenta que, existe una inmensa diferencia entre la grandeza y el poder del pensamiento, en su propio plano, y los esfuerzos relativamente débiles, que conocemos como pensamiento en el plano físico.

Ordinariamente, el pensamiento se origina en el cuerpo mental y, a medida que desciende1 se reviste de esencia astral. El hombre que puede usar su cuerpo causal genera sus pensamientos en esta esfera. Estos pensamientos se revisten de esencia mental inferior; en consecuencia, son mucho más sutiles, más penetrantes y más eficaces en todo sentido.

Si el pensamiento va dirigido exclusivamente a objetos elevados, las vibraciones del mismo pueden ser demasiado sutiles para encontrar expresión en materia astral. Pero si afectan a esta materia inferior, son muchísimo más eficaces que los pensamientos generados más cerca de la materia inferior. Ampliando la idea, podemos decir que, el pensamiento de un Iniciado nace en el plano búdico. y se reviste de materia causal. El pensamiento de un Maestro nace en el plano átmico y posee los incalculables poderes de regiones de materia más allá de nuestra comprensión.

Entidades artificiales:

Elementales. Como ya se ha descrito ampliamente a los elementales mentales, o formas de pensamiento, no necesitamos ocuparnos de ellas. El plano mental está mucho más poblado de elementos artificiales que el plano astral, y desempeñan parte muy importante entre las criaturas vivientes, que actúan en aquel.

Como es natural, los elementos mentales son más radiantes y están más brillantemente coloreados que los astrales; son además más fuertes, más duraderos y más plenamente vitalizados.

Si tenemos en cuenta cuanto más potente es el pensamiento en el plano mental, y que las fuerzas del mismo están manejadas, no sólo por entidades humanas, sino también por Devas y por visitantes de planos más elevados, comprenderemos que es imposible exagerar la importancia e influencia de tales entidades artificiales.

Los Maestros e Iniciados utilizan mucho a los elementos mentales; los creados por Ellos alcanzan, como es natural, existencia mucho más prolongada y, proporcionalmente, poseen mayor poder que todos los descritos al tratar del plano astral.


Más libros de parapsicología. I Fenómenos paranormales.


Más literatura gótica:
El artículo:  El Plano Mental y sus habitantes (Mental Plane Inhabitants) fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Que interesante yo tengo un Don o vamos a decir tengo poderes sobrenatural puedo ver criaturas horrible en mis ojos y yo como si nada att krisly