Mostrando entradas con la etiqueta poemas alemanes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta poemas alemanes. Mostrar todas las entradas

«El cisne»: Rainer Maria Rilke; poema y análisis.


«El cisne»: Rainer Maria Rilke; poema y análisis.




«Este laborioso caminar a través de lo no hecho,
como si corriéramos con las piernas atadas,
es como el torpe andar del cisne.»



El cisne (Der Schwan) es un poema modernista del escritor austríaco Rainer Maria Rilke (1875-1926), publicado en la antología de 1907: Nuevos poemas (Neue Gedichte).

El cisne, uno de los grandes poemas de Rainer Maria Rilke, aborda el tema de la vida y la muerte a través de la imagen del cisne, torpe en su andar por la tierra [la vida] pero grácil y elegante cuando se desliza sobre el agua [la muerte].


Este laborioso caminar a través de lo no hecho,
como si corriéramos con las piernas atadas,
es como el torpe andar del cisne.

Y morir, ese no volver a sentir
el suelo que cada día pisamos,
es como su abandono a las aguas
que lo reciben dulcemente,
y que, como con reverencia y alegría,
se retiran en ondas a ambos lados;
mientras, infinitamente silencioso y consciente,
en toda su majestad y cada vez más indiferente,
él se desliza.


Rainer Maria Rilke comienza refiriéndose a las dificultades de la vida, sus luchas, que emprendemos con las piernas atadas, obstáculos que nos impiden avanzar. En la segunda parte se centra en la muerte, ese acceso a una realidad desconocida para la cual, aparentemente, estamos tan bien equipados como el cisne que se desliza sobre el agua, elegantemente y sin esfuerzo [ver: Porque los muertos viajan deprisa]

Ambas experiencias, la vida y la muerte, parecen antagónicas: aceptamos la vida sin cuestionamientos y luchamos para transitar en ella, mientras que la muerte nos causa rechazo aunque, al final, descubrimos que es nuestro medio natural. No creo que Rainer Maria Rilke esté siendo nihilista aquí. No afirma que la vida [«este laborioso caminar»] sea absurda, sino que la muerte, la no existencia, es nuestro estado por default [ver: Horror Cósmico: la vida no tiene sentido, la muerte tampoco]

Por eso, sostiene Rilke, la vida requiere esfuerzo, tropiezos, incertidumbre, mientras que, al regresar a nuestro estado original [«ese no volver a sentir / el suelo que cada día pisamos»], como el cisne que abandona la tierra para deslizarse en el agua, nos transformamos en la encarnación de la gracia, es decir, hacemos aquello para lo que fuimos diseñados: morir. Como el agua para el cisne, no nos demanda ningún esfuerzo.

Parece como si Rainer María Rilke pensara que no estamos bien equipados para la vida, y para ello emplea metáforas extrañas pero curiosamente apropiadas. Más allá del contraste del torpe cisne en tierra con su elegante contraparte acuática, la idea de que el agua sea una representación de la muerte, y no de la vida, como suele ocurrir, es interesante. Sin embargo, creo que lo más poderoso de El cisne es esta noción de que la vida no es nuestro hábitat natural. Por supuesto, no es una idea original. Hunde sus raíces en conceptos religiosos que sostienen que, tras la muerte, nos espera la eternidad, y que nuestra vida en la tierra es una especie de exilio pasajero.

El vínculo religioso termina ahí. Rilke no habla del alma, no ofrece ninguna pista sobre el más allá, simplemente aconseja que no podemos aferrarnos. El final tiene fecha. Llegará. Llegaremos a él como lentos y torpes cisnes, pero tal vez, al final, descubramos que existe cierta gracia, cierta elegancia en el dejarse ir y ser recibidos de nuevo por la naturaleza.


*Esta versión de El cisne de Rainer Maria Rilke no pretende ser fiel al texto original, pero sí a su espíritu. Todo poema es algo complejo, delicado y cargado de significados. No se trata encontrar palabras análogas en nuestro idioma, sino de conservar el significado latente, el significado implícito, el tono, básicamente respetar y, si es posible, capturar la esencia del original. No digo que lo haya logrado. Es solo la búsqueda.




El cisne.
Der Schwan, Rainer Maria Rilke (1875-1926)

(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)


Este laborioso caminar a través de lo no hecho,
como si corriéramos con las piernas atadas,
es como el torpe andar del cisne.

Y morir, ese no volver a sentir
el suelo que cada día pisamos,
es como su abandono a las aguas
que lo reciben dulcemente,
y que, como con reverencia y alegría,
se retiran en ondas a ambos lados;
mientras, infinitamente silencioso y consciente,
en toda su majestad y cada vez más indiferente,
él se desliza.


Diese Mühsal, durch noch Ungetanes
schwer und wie gebunden hinzugehn,
gleicht dem ungeschaffnen Gang des Schwanes.

Und das Sterben, dieses Nichtmehrfassen
jenes Grunds, auf dem wir täglich stehn,
seinem ängstlichen Sich-Niederlassen —:
in die Wasser, die ihn sanft empfangen
und die sich, wie glücklich und vergangen,
unter ihm zurückziehn, Flut um Flut;
während er unendlich still und sicher
immer mündiger und königlicher
und gelassener zu ziehn geruht.


Rainer Maria Rilke (1875-1926)


(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)




Poemas góticos. I Poemas de Rainer Maria Rilke.


Más literatura gótica:
El análisis, traducción al español y resumen del poema de Rainer Maria Rilke: El cisne (Der Schwan), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«El sueño de Balder»: poema medieval nórdico y análisis.


«El sueño de Balder»: poema medieval nórdico y análisis.




El sueño de Balder (Baldrs Draumar) —también conocido como La Balada de Vegtam (Vegtamskviða)— es un poema nórdico conservado en el Códice Arnamagnæan [Arnamagnæan Codex] del siglo XIV, que algunos estudiosos estiman fue escrito a mediados del siglo X.

El sueño de Balder gira en torno al mito nórdico de la muerte de Balder, hijo de Odín, y cómo este ha estado teniendo pesadillas que presagian su final. Para comprender el significado de estos sueños Odín cabalga hacia Helheim montado en Sleipnir, como de costumbre, haciéndose pasar por un viajero harapiento llamado Vegtam. Ya en el reino de Hela, Odín encuentra la tumba de una Völva [una sacerdotisa y profetisa] y la resucita. Interroga a la mujer y esta, bajo protesta, le revela el destino de Balder. Al final del poema, Odín hace una última pregunta que pone al descubierto su verdadera identidad, y la Völva le pide que tome el camino de regreso.

El tema de El sueño de Balder lo relaciona estrechamente con la Voluspa. De hecho, la Völva y la Voluspa parecen ser la misma mujer; y aunque esta última predice la caída de los dioses de Asgard, la Völva profetiza el primer incidente que dará lugar al Ragnarok: la muerte de Balder.

El sueño de Balder es un poema extraño, contradictorio, donde muchas cosas no parecen tener sentido. Odín viaja al Hel para preguntarle a una Völva sobre el destino de Balder, es decir, sobre el futuro de los dioses. Su primera pregunta es quién morirá, pero obviamente sabe la respuesta. También es extraño que la Völva esté enterrada en una tumba en el propio Hel, el reino de los muertos, y aún así esté expuesta a la nieve, el rocío y la lluvia [ver: Los nueve mundos]

Aquí Odín vuelve a mostrar su faceta más enigmática a través del uso de adivinanzas. Como en otras historias, visita a un ser de otro mundo, esconde su identidad y plantea preguntas en forma de acertijos. Generalmente [como en Vafþrúðnismál] termina derrotando a su adversario con la pregunta «¿Qué susurró Odín al oído de Balder en la pira funeraria?» Dado que esta es una pregunta que solo él puede responder, Odín revela su identidad y el diálogo termina. El sueño de Balder tiene un final similar. Después de preguntar a quién se espera en Hel [Balder], quién matará a Balder [Hoðr], quién vengará a Balder [Vali], Odín le plantea a la Völva una pregunta imposible, pero que revela su identidad, precipitando así el final del poema.

El objetivo de la misión de Odín es conseguir información. Sin embargo, debe enmascarar sus preguntas como acertijos. ¿Por qué? Porque no puede mostrar un punto de debilidad entre los æsir ante una gigante. ¿Como sabemos que la Völva pertenece a la raza de los gigantes? El propio Odín lo dice: «tú no eres völva ni sabia, sino madre de tres gigantes», lo cual no parece un insulto, sino una definición de identidad. En los mitos nórdicos, la única «madre de tres gigantes» es Angrboda [«la que anuncia el dolor»], quien engendró tres hijos de Loki: el lobo Fenris, la serpiente Midgard y Hela, quienes cumplen un rol muy importante en el Ragnarok [ver: Cosmogonía nórdica]

Es probable que Odín no se conformara con sondear los eventos futuros, sino también influir sobre ellos; porque los cierto es que hay cierta confusión entre los dioses. ¿Por qué Balder está teniendo estos «sueños opresivos» si de hecho [casi] nada, salvo el muérdago, puede matarlo? Odín logra sacarle a la Völva todo lo que necesita: quién será el asesino, quién lo vengará, etc; y lo consigue formulando preguntas ingeniosas, como por ejemplo «quién no llorará a Balder». De esta forma, Odín pone en evidencia que no ha viajado al Hel solo para obtener información, sino para probar el equilibrio de poder entre los dioses y los gigantes, indagando en lo que estos últimos saben o ignoran.

Hay otra interpretación tentadora: la Völva es en realidad Loki. De hecho, no es descabellado que Loki haya sido llamado «madre» en lugar de «padre» de los tres gigantes. Era bien conocido por ser la madre de Sleipnir según Gylfaginning; y en Hyndluljóð se menciona que Loki quedó embarazado de «todas las criaturas malvadas». También parecería natural que Odín llame a Loki «madre» en El sueño de Balder, ya que el padre de los dioses ya se había burlado de Loki en Lokasenna por haber dado a luz a niños. Si el epíteto «madre de tres gigantes» debe considerarse como un insulto, este radica en el estado de maternidad más que en la conexión con los gigantes.

Aunque la identificación de la Völva con Loki tiene algunos problemas, hay un punto de apoyo más. En Gylfaginning, toda la historia de la muerte de Balder comienza cuando Loki se disfraza de mujer para averiguar de Frigg qué puede dañar a Balder. Por lo tanto, su asesinato es posible por primera vez porque Loki aparece como una mujer. Luego se le impide a Balder regresar de entre los muertos, nuevamente, por Loki actuando como una mujer.

Uno podría esperar tres apariciones, no dos, donde Loki prepara el terreno para el Ragnarok disfrazado de mujer. Debe haber sido casi imposible para el público del siglo X no ver a Loki, ya sea disfrazado o representado por Angrboða, en la Völva. Si esto es así, El sueño de Balder es un poema mucho más importante, porque presenta a los adversarios: Odín y Loki, ambos disfrazados, midiendo fuerzas intelectualmente para saber qué bando es más fuerte. Esto, entonces, significaría que la mención de Loki en estrofa 14 [«hasta que esté libre Loki de los grilletes y llegue al final el gran Ragnarök»] no es simplemente una definición de tiempo, sino un final orgánico para una secuencia detallada de eventos.

En la poesía escandinava casi siempre vemos la estructura víctima-asesino-vengador. En El sueño de Balder los tres son fáciles de definir: Balder es la víctima, Hoðr es el asesino [involuntario], y Vali es el vengador. No hay necesidad de Loki, sin embargo, su presencia es necesaria como responsable de la muerte de Balder. Explícitamente solo aparece en la estrofa 14 como símbolo del Ragnarok. Implícitamente, sin embargo, la estrofa 12 plantea la cuestión del segundo asesino de Balder, es decir, aquel que le impide regresar de los muertos: Loki. De este modo, la estructura tradicional víctima-asesino-vengador se conserva porque no hay un solo asesino de Balder, sino dos: Loki es quien hace que Hoðr dispare a Balder mediante una artimaña.

Al igual que en El sueño de Balder, la Voluspa presenta a la víctima, al asesino, al vengador y su venganza. Además, el llanto por Balder se menciona entre la venganza de Vali y la mención de Loki, igual que en El sueño de Balder, como si fuera un recordatorio adicional del hecho y la víctima. En ninguno de los poemas se dice que Loki está encadenado a causa de la muerte de Balder.

El fratricidio es una parte importante del mito de Balder y el Ragnarok, y sobre todo es fundamental en la relación entre Loki y Odín. En Lokasenna, Loki le recuerda a Odín que son hermanos adoptivos, una vez inseparables. Lo que sucede en Ragnarok es que los hermanos adoptivos finalmente luchan entre sí, cada uno representando un bando. El sueño de Balder personifica esto a través del fratricidio de Hoðr y Váli, los hermanos Odín y Loki son evocados en estrecho contacto, representando sus respectivos bandos y poniendo a prueba el equilibrio de poder por última vez.

El sueño de Balder no es un poema didáctico; su fuerza se expresa a través de la sugestión: evoca una serie de asociaciones y concepciones mitológicas, y esto constituye su impacto. Nosotros, en nuestro tiempo, lo tomamos como una fuente de historia y religión, casi como un documento histórico, pero hay que recordar que es un poema. Su intención es disparar la imaginación del oyente [del siglo X] al sugerir un complejo laberinto de asociaciones mitológicas, no darnos una clase formal de mitología.




El sueño de Balder.
Baldrs Draumar, anónimo.

(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)


Reunidos estaban los Ases y Asinias,
todos hablaban; discutían los dioses,
las nobles potencias, por qué tuvo Baldr
aquellos sueños opresivos.

Se levantó Odín, padre de los dioses,
montado a lomos de Sleipnir
cabalga hasta el Niflhel, encuentra allí un sabueso
saliendo del reino de la horrible Hel.


[*Sleipnir: el caballo de ocho patas de Odín, el hijo de Loki y Svathilfari. *Niflhel: la morada turbia [«nifl»] de Hela, diosa de los muertos. El *sabueso es Garm; guardián de Helheim.]


Su pecho estaba rojo de sangre,
aulló largo rato al gran mago;
sigue Odín la marcha, la tierra retumba,
y llega después a casa de Hel.


[*Gran mago: Odín. *Hela: hija de Loki y Angrbotha, reinaba en Helheim, donde terminan las personas malvadas o, según otra tradición, aquellas que no han muerto en batalla.]


Odín cabalga a las puertas orientales
donde, él lo sabía, enterraron la völva;
usó sortilegios, lanzó conjuros,
obligó a la muerta a hablar:

«¿Cual de los hombres, a quien no conozco,
viene a agobiar mi amargo viaje?
Me cubría la ventisca, me azotaba la lluvia,
me helaba la escarcha; muerta he estado.»

Odín: «Vegtam es ni nombre, hijo de Valtam,
háblame ahora, yo lo hago en la tierra,
¿De quién es el banco lleno de joyas,
de quién el asiento cubierto de oro?»


[*Vegtam [«vagabundo»] es el nombre que toma Odín para ocultar su identidad. También se llama a sí mismo «hijo de Valtam» [«luchador»]. En este caso, Odín está obligado a ocultar su identidad, ya que la Völva aparentemente pertenece a la raza de los gigantes y no estaría dispuesta a responder a las preguntas de un dios.]


Völva: «Listo está para Baldr el hidromiel,
la clara bebida, bajo un escudo;
ansiosos esperan todos los dioses;
obligada he hablado, ahora he de callar.»

Odín: «¡No calles, völva! Quiero aún preguntar,
hasta que todo se llegue a saber:
¿quién matará a Baldr un día,
y al hijo de Odín la vida ha de robar?»

Völva: «Hödr lanzará al muy noble la famosa rama;
él, pues, a Baldr un día matará,
al hijo de Odín le quitará la vida.
Obligada he hablado, ahora he de callar.»


[*Hödr: instigado por Loki, este dios ciego arrojará el muérdago («la famosa rama») que matará a Balder (el «muy noble»)]


Odín: «¡No calles, völva! Quiero aún preguntar,
hasta que todo se llegue a saber:
¿quién, lleno de odio, en Hödr le vengará,
y al asesino de Baldr llevará a la pira?»

Völva: «Allá en Vestrsalir, Rind engendró a Váli,
apenas nacido, al hijo de Odín matará:
no lavará sus manos, ni peinará sus cabellos,
antes de llevar a la pira al enemigo de Baldr.
Obligada he hablado, ahora he de callar.»


[*Rind: una de las diosas. *Vali: hijo de Rind y Odín, fue engendrado con el propósito de vengar la muerte de Balder, matando a Hödr al día siguiente de su nacimiento. *Vestrsalir [«salones occidentales»] podría ser una región de Asgard.]


Odín: «¡No calles, völva! Quiero preguntar,
hasta que todo se llegue a saber:
¿quiénes son las doncellas que habrán de llorar
y las velas hacia lo alto lanzarán?»


[Las doncellas que llorarán a Balder son las hijas de Ægir, el dios del mar, representadas en las olas. Su dolor será tan intenso que arrojarán a los barcos hasta el cielo.]


Völva: «Tú no eres Vegtam, como pensé,
eres Odín, el viejo gauta.»

Odín: «Tú no eres völva, ni una sabia,
sino la madre de tres gigantes.»

Völva: «Vuelve a casa, Odín, glorioso,
y nunca más volverá hombre alguno a consultarme,
hasta que esté libre Loki de los grilletes
y llegue al final el gran Ragnarök.»


[Si bien la Völva probablemente quiere decir que nunca volverá a hablar hasta el Ragnarok, el fin del mundo, se ha sugerido que tiene la intención de darle consejo a Loki, vengándose así de Odín.]


Senn váru æsir
allir á þingi
ok ásynjur
alla á máli,
ok um þat réðu
ríkir tívar,
hví væri Baldri
ballir draumar.

Upp reis Óðinn,
alda gautr,
ok hann á Sleipni
söðul of lagði;
reið hann niðr þaðan
niflheljar til;
mætti hann hvelpi,
þeim er ór helju kom.

Sá var blóðugr
um brjóst framan
ok galdrs föður
gól of lengi;
fram reið Óðinn,
foldvegr dunði;
hann kom at hávu
Heljar ranni.

Þá reið Óðinn
fyrir austan dyrr,
þar er hann vissi
völu leiði;
nam hann vittugri
valgaldr kveða,
unz nauðig reis,
nás orð of kvað:

"Hvat er manna þat
mér ókunnra,
er mér hefir aukit
erfitt sinni?
Var ek snivin snævi
ok slegin regni
drifin döggu,
dauð var ek lengi."

"Vegtamr ek heiti,
sonr em ek Valtams;
segðu mér ór helju,
ek mun ór heimi:
Hveim eru bekkir
baugum sánir
flet fagrlig
flóuð gulli?"

"Hér stendr Baldri
of brugginn mjöðr,
skírar veigar,
liggr skjöldr yfir,
en ásmegir
í ofvæni;
nauðug sagðak,
nú mun ek þegja."

"Þegj-at-tu, völva,
þik vil ek fregna,
unz alkunna,
vil ek enn vita:
Hverr mun Baldri
at bana verða
ok Óðins son
aldri ræna?"

"Höðr berr hávan
hróðrbaðm þinig,
hann mun Baldri
at bana verða
ok Óðins son
aldri ræna;
nauðug sagðak,
nú mun ek þegja."

"Þegj-at-tu, völva,
þik vil ek fregna,
unz alkunna,
vil ek enn vita:
Hverr mun heift Heði
hefnt of vinna
eða Baldrs bana
á bál vega?"

Rindr berr Vála
í vestrsölum,
sá mun Óðins sonr
einnættr vega:
hönd of þvær
né höfuð kembir,
áðr á bál of berr
Baldrs andskota;
nauðug sagðak,
nú mun ek þegja."

"Þegj-at-tu, völva,
þik vil ek fregna,
unz alkunna,
vil ek enn vita:
Hverjar ro þær meyjar,
er at muni gráta
ok á himin verpa
halsa skautum?"

"Ert-at-tu Vegtamr,
sem ek hugða,
heldr ertu Óðinn,
aldinn gautr."

"Ert-at-tu völva
né vís kona,
heldr ertu þriggja
þursa móðir."

"Heim ríð þú, Óðinn,
ok ver hróðigr,
svá komir manna
meir aftr á vit,
er lauss Loki
líðr ór böndum
ok ragna rök
rjúfendr koma."




Poemas góticos. I Mitos nórdicos.


Más literatura gótica:
El análisis, traducción al español y resumen del poema nórdico: El sueño de Balder (Baldrs Draumar), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

La primera Vampiresa moderna: análisis de «La Novia de Corinto» de Goethe.


La primera Vampiresa moderna: análisis de «La Novia de Corinto» de Goethe.




En el poema de 1797: La novia de Corinto (Die Braut von Corinth), Goethe introduce la figura del Vampiro como uno de los primeros agentes de su concepto de Weltliteratur [«literatura mundial»]; es decir, el Vampiro como un motivo que atraviesa todas las culturas y naciones. En este contexto, la Vampiresa de La novia de Corinto desafía la división cultural entre las religiones cristiana y pagana. En cambio, el poema se ofrece como una mirada universal sobre el encuentro traumático con lo insondable.

Esto significa que La novia de Corinto es uno de los primeros poemas en abordar seriamente la figura del Vampiro. Como sucede en Lenore (Lenore) [Gottfried August Bürger], Goethe evita cuidadosamente el uso de la palabra «vampiro», aunque él mismo se refería a La novia de Corinto como un «poema vampírico» [vampyrisches gedicht]. Dicho de otro modo, Goethe fue el primer escritor en hacer respetable la figura del Vampiro en la literatura [ver: Poemas de vampiros]

Ahora bien, La novia de Corinto de Goethe está inspirado en un predecesor clásico: Flegón de Tralles y su obra Fragmenta Historicorum Graecorum [aprox. 130 d. C.]. Allí se relata la historia del joven Machates y su novia no-muerta, Philinion, que regresa de la tumba para pasar las noches con su amado. Esta historia fue reelaborada por Goethe y trasladada al marco de la Ilustración. En términos filosóficos, La novia de Corinto puede verse como un alegato contra los aspectos ascéticos del cristianismo cuando se los contrasta con el dionisiaco joi-de-vivre del paganismo [ver: Carmilla, Lucy y Helen: el monstruo femenino como figura de resiliencia]

Por lo tanto, el relato de Goethe sobre el regreso a la vida de una chica muerta está muy lejos del motivo del «amor más allá de la tumba» de la literatura gótica, y también de la parafernalia macabra de los poetas de cementerio. Sin embargo, La novia de Corinto no se abstiene de brindar detalles siniestros. Varias líneas evocan o mencionan directamente el hecho de beber sangre, y lo que es aún más interesante, la búsqueda compulsiva de más víctimas de parte de la Vampiresa, algo novedoso para la época, y que se convertiría en un lugar común en la ficción vampírica posterior [ver: El cuerpo de la mujer en el Gótico]

Al igual que Lenore de Gottfried August Bürger, La novia de Corinto de Goethe a menudo se denomina como una balada, ya que muestra algunos de los elementos formales [aunque secundarios] de este formato; por ejemplo, la descripción de un solo episodio, un rápido desarrollo de los acontecimientos, mínimos detalles del entorno y el contexto, y un énfasis en los elementos dramáticos y la intensidad de la narración. Sin embargo, a nivel estructural, La novia de Corinto de Goethe no exhibe las características repetitivas y el uso del estribillo, elementos comunes de la balada tradicional.

Es decir que La novia de Corinto de Goethe es un poema inusual. Utiliza elementos del Gótico, pero no es un poema gótico; en este sentido, lo único cierto es que La novia de Corinto de Goethe es un poema germinal, una pieza extraordinariamente influyente para lo que solo unos años más tarde se convertiría en la ficción vampírica. Goethe y Bürger prepararon el terreno para que el primer Vampiro literario propiamente dicho brotara en inglaterra en 1819; según algunos, en El entierro (The Burial) de Lord Byron; o en su elegante plagio: El vampiro (The Vampyre) de John Polidori.

La novia de Corinto fue escrito después del famoso viaje de Goethe a Italia, y sus versos reflejan la nueva apreciación por el erotismo que el autor había ganado durante su larga estancia en Roma, probablemente leyendo a Flegón, cuyo libro recoge breves y jugosos relatos sobre personas deformes, hermafroditas, fantasmas y otros fenómenos sobrenaturales mezclados con leyendas y supersticiones antiguas y profundamente arraigadas en la cultura popular del siglo II d.C. En este contexto, La novia de Corinto alimentó a los críticos de Goethe, quienes lo consideraron un poema ofensivo.

La novia de Corinto de Goethe relata la historia del hijo de un ateniense que todavía se aferra a la antigua fe pagana. Llega a la ciudad de Corinto, a la casa de un amigo de su padre. La amistad entre estos dos hombres era tan intensa que, siendo jóvenes, prometieron casar a sus hijos en el futuro. Pero, durante la larga separación entre dos hombres, el amigo de Corinto se ha convertido al cristianismo, lo cual significa que toda su familia, incluida su hija, es ahora cristiana.


[«Y apenas el brillante cortejo de los antiguos dioses partió
la casa quedó en silencio.
Ya no se adora más que a un solo Dios
invisible en el cielo, Salvador sobre la cruz;
a quien nadie aquí le ofrece en sacrificio
toros o corderos
sino víctimas humanas en cantidad infinita.»]


A pesar de esto, el hijo del ateniente es bien recibido y agasajado en Corinto. Agotado por el largo viaje, se acuesta a dormir [vestido] cuando una hija de su anfitrión entra en la habitación. Es un episodio confuso. No queda del todo claro quien seduce a quién, pero definitivamente pasan la noche juntos. Desgraciadamente, la madre irrumpe en la habitación y los descubre:


[«Y el joven, en el primer momento de terror,
quiere cubrir con su velo a la muchacha,
esconder bajo el tapiz a la bien amada.
Pero ella se defiende y libera con prontitud,
como con la fuerza de un espíritu
su alta estatura
se yergue lentamente sobre el lecho.»]


Resulta que la chica es la misma hija que le habían prometido al joven; pero, al convertirse al cristianismo, la madre comprometió a su hija con una vida de castidad. Aquí se nos informa que esta decisión mató a la chica, literalmente. Murió de pena. Ahora, descubre el joven, la chica ha regresado como un fantasma con rasgos vampíricos:


[«Una fuerza me arroja fuera de la fosa
para buscar los bienes de los que me despojaron,
para amar aún al esposo perdido
y para chupar la sangre de su corazón.
Y cuando éste muera,
buscaré a otros
y mis jóvenes amantes serán víctimas de mi deseo.»]


El joven no sobrevivirá a su encuentro, y ambos estarán unidos en la muerte. El último verso de La novia de Corinto dice:


[«Escucha, madre, mi última plegaria:
levanta una hoguera,
abre la estrecha tumba donde me ahogo,
y da reposo a los amantes entregándolos al fuego.
Cuando la chispa salte,
cuando ardan las cenizas,
nos elevaremos hacia los antiguos dioses.»]


De este modo, La novia de Corinto de Goethe reconfigura una larga tradición de vampiresas seductoras, la cual terminará de adquirir sus rasgos típicos con Carmilla (Carmilla) de Sheridan Le Fanu, considerablemente más encantadora que el Conde Drácula de Bram Stoker [ver: Drácula y las mujeres]. La Novia, sin embargo, también reabsorbe algunos elementos de las Lamias y las Empusas de los mitos griegos; no ya para devorar a sus amantes indiscriminadamente, sino para cazar a su antiguo prometido, el cual le fue despojado por haberla convertido al cristianismo [ver: Mina y Lucy: la ideología de género en «Drácula»]

Otro aspecto interesante de La novia de Corinto de Goethe, que más adelante pasaría a formar parte de los rasgos típicos de las Vampiresas en la ficción, es esta capacidad para atraer a su amante a una red de ilusión, como si la Vampiresa fuese capaz de elaborar una fantasía totalmente subjetiva para su víctima, la cual generalmente involucra un intenso placer sensual mientras ella bebe su sangre. Es decir, el placer como anestesia para que la víctima no se resista al ataque, sino más bien para que se entregue voluntariamente e incluso disfrute el proceso:


[«Ella es fría como el hielo,
aunque blanca como la nieve.
La inundación de su ardor
calienta su sangre fría,
pero ningún corazón late en su pecho.»]


Para entender a la Vampiresa de La novia de Corinto de Goethe primero debemos entender cómo la figura del Vampiro pasó del folclore a la literatura, y hacerlo implica observar cómo evolucionó el pensamiento desde la Ilustración hasta el Romanticismo [ver: Características del Romanticismo]. Entre estos dos se encuentra el movimiento literario alemán Strum und Drang [«tormenta e ímpetu»], concepto que encapsula los dos elementos principales del Romanticismo: «tormenta» enfatiza el poder sublime de la naturaleza en la inspiración del artista; el «ímpetu» enfatiza el papel de las emociones [o de la voluntad] en la expresión de la agitación presente en la naturaleza. En esencia, este movimiento argumenta que, si bien el hombre es capaz de tener y comprender opciones morales, su naturaleza emocional puede obligarlo a actuar de manera irracional [ver: Filosofía del Romanticismo]

Sin embargo, a diferencia del pensamiento de la Ilustración, Goethe ve este impulso irracional no como un problema, sino como uno de los sellos distintivos del carácter humano. En otras palabras, el ser humano es más «humano» cuando actúa de acuerdo a sus emociones.

Coincidiendo con el surgimiento de la novela gótica, Johann Wolfgang von Goethe escribió La novia de Corinto, donde estableció las bases para la figura de la Vampiresa en la literatura occidental, una figura que volverá a aparecer, ya con sus rasgos definitivos, en Carmilla y Drácula. Goethe revela gradualmente la naturaleza vampírica de su Novia; sin embargo, a diferencia de Bram Stoker y Sheridan Le Fanu, la protagonista femenina no recibe un nombre [tampoco el joven], y espera hasta el final del poema para revelar que está muerta. Si bien esta técnica sirve para aumentar el suspenso, un recurso común de la literatura gótica, La novia de Corinto de Goethe es más escurridiza que muchas vampiresas del género.

Desde la perspectiva del lector, la Novia atraviesa tres cambios de identidad: primero Goethe parece darle cualidades tradicionalmente fantasmales; posteriormente la separa de esta identificación y finalmente, a través de su carácter seductor y su sed de sangre, la define como un Vampiro. Sin embargo, Goethe y la Novia nunca usan explícitamente la palabra «vampiro» en ninguna parte del poema. Al igual que Wilhelm en el poema de Bürger, la Novia es una mujer que ha regresado de la muerte, no por haber sido mordida, sino por amor, o, mejor dicho, por haber sido despojada de su amor al ser convertida al cristianismo; lo cual es un giro inesperado [ver: El cuerpo de la mujer en el Horror]

Muy temprano en el poema, la Novia se le aparece por primera vez al joven en su dormitorio, justo cuando se está quedando dormido. No se mueve como una figura sólida, sino más bien como un fantasma, no caminando sino deslizándose o flotando:


[«Casi está dormido
cuando un huésped extraño
se introduce en la recámara
por la puerta abierta.
Al resplandor incierto de la lámpara ve avanzar
por el cuarto a una joven silenciosa y púdica,
cubierta de un velo y un vestido blancos;
un lazo negro y dorado ciñe la frente.
Cuando ella lo percibe
se azora y estremece
y alza blanca su mano.»]


Que la Novia se le aparezca al joven cuando este se encuentra entre el sueño y la vigilia, que ella aún no tenga voz propia y, además, que muestre una apariencia pálida, etérea, la conecta más con las representaciones tradicionales de fantasmas; sin embargo, podría decirse que su comportamiento vampírico [sed de sangre, sobre todo], más adelante en el poema, es más significativo que aquellos rasgos fantasmales. Estos rasgos son tan importantes que eventualmente pasaron a formar parte de las características comunes de los vampiros en la ficción.

La piel pálida de la Novia se mencionará nuevamente en las estrofas 7 y 14, creando una característica recurrente que se queda en la memoria del lector. Junto con su andar etéreo, su silencio, su piel pálida [que también se describe en el poema como «fría»], insinúan que ella no es del todo «normal», pero tampoco lo prueba realmente. Lo cierto es que Goethe crea una imagen dual con su Vampiresa. Ella es, a la vez, una encarnación de la belleza, un objeto sensual, pero no es completamente humana: es una figura liminal que está viva y muerta.

Esta, quizás, es una de las contribuciones más duraderas de Goethe a la literatura vampírica. Aunque la Novia parece ser simplemente un fantasma al comienzo del poema, al final se revela claramente como un Vampiro. En contraste con el Vampiro del folclore, La novia de Corinto de Goethe se inclina menos hacia las características de los vivos y más hacia un estado verdaderamente ambiguo entre la vida y la muerte. Dada la influencia de Goethe en escritores posteriores, sus elecciones conscientes sobre cómo representa a su Vampiresa no solo son importantes, sino decisivas para las posteriores representaciones de vampiros en la ficción.

Por supuesto, La novia de Corinto de Goethe es una obra germinal, es decir que su Vampiresa da inicio a la tradición del género, pero todavía comparte mucho con el folclore, las leyendas y supersticiones sobre vampiros de la Edad Media. Por ejemplo, tanto en el poema de Goethe como en Lenore de Bürger, las figuras del Vampiro, aunque son no-muertos, parecen seguir siendo parte de la comunidad, algo que contrasta con los vampiros posteriores, entre ellos, Drácula, quienes se caracterizan por vivir aislados de las comunidades humanas [ver: Bloofer Lady: la transformación de Lucy Westenra]

Por otro lado, la Novia es una amante bienvenida por su víctima, no un objeto instantáneos de miedo, como las tres vampiresas que atacan a Jonathan Harker en el castillo de Drácula [ver: La verdad sobre las tres Vampiresas de Drácula]. Esta característica de familiaridad entre el Vampiro y su víctima aparece con más fuerza en las baladas alemanas que en gran parte de la ficción vampírica británica, pero es una característica que volverá en los cuentos de vampiros posteriores del siglo XX. Recién cuando el Vampiro alemán fue traducido al inglés, este sufrió un cambio de identidad que hará que sea menos heimlich y mucho más unheimlich, sobre todo a medida que la procedencia del Vampiro fue desplazándose cada vez más hacia Europa del Este [ver: Lo Siniestro en la ficción]


[«¿Ya no te satisface haberme amortajado en un sudario
y depositado en la tumba?
Pero una ley que me es propia me impulsa
fuera de la fosa estrecha al duro manto de la tierra.
Los cantos salmodiados por tus sacerdotes
y su bendición no tienen efecto alguno.
El agua y la sal son incapaces
de extinguir los ardores juveniles
y, ay, la tierra no enfría el amor.»]




Goethe. I Taller gótico.


Más literatura gótica:
El artículo: La primera Vampiresa moderna: análisis de «La Novia de Corinto» de Goethe fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«Canción nocturna del caminante»: Goethe; poema y análisis.


«Canción nocturna del caminante»: Goethe; poema y análisis.




Canción nocturna del caminante (Wanderers Nachtlied) —a veces traducido al español como Canción nocturna del errante y Canto nocturno del caminante— es un poema del romanticismo del escritor alemán GoetheJohann Wolfgang von Goethe (1749-1832)—, escrito en 1870.

Canción nocturna del caminante es en realidad el título por el que se conoce a dos poemas de Goethe [Tú eres del cielo (Der du von dem Himmel bist) y Sobre todas las cumbres (Über allen Gipfeln)]. Ambos fueron editados originalmente en 1815 como Canción nocturna del caminante [Wandrers Nachtlied] y Otro [Ein Gleiches]. Posteriormente, los dos poemas serían musicalizados por Franz Schubert.

Según cuenta el propio autor en una carta a Charlotte von Stein, la noche del 6 de septiembre de 1780, el joven Goethe pernoctó en una cabaña de cazadores en la cumbre del Kickelhahn [«para evitar el desierto de Städgen, las quejas, los deseos, la incorregible confusión de la gente»], una montaña de los bosqus de Turingia. Impresionado por la calma que reinaba en el lugar, Goethe escribió unos versos en un tablón de la pared:


Über allen Gipfeln
Ist Ruh,
In allen Wipfeln
Spürest du
Kaum einen Hauch;
Die Vögelein schweigen im Walde
Warte nur, balde
Ruhest du auch!


[«Sobre todas las cumbres
hay silencio,
sobre todas las copas de los árboles
sientes
sólo una brisa;
los pájaros callan en el bosque.
Espera, pronto
tú también descansarás.»]


Cincuenta y un años después, el 27 de agosto 1831, en la víspera de su cumpleaños 82, Goethe volvió a la región y quiso volver a visitar la cabaña. Al llegar al lugar, acaso después de entrar en calor, Goethe y su acompañante [Johann Christian Mahr] se acercaron a la pared, donde todavía podían leerse aquellos versos.

Johann Christian Mahr luego comentó:


[Goethe leyó estos pocos versos y las lágrimas rodaron por sus mejillas. Muy lentamente, sacó su pañuelo blanco como la nieve de su abrigo marrón oscuro, se secó las lágrimas y dijo en un tono suave y melancólico: «Si, pronto tú también descansarás». Se quedó en silencio durante medio minuto, volvió a mirar por la ventana el sombrío bosque de pinos y se volvió hacia mí diciendo: «¡Ahora, vamos!»]


Goethe moriría unos meses más tarde.

El manuscrito de la otra Canción nocturna del caminante [Tu eres del cielo (Der du von dem Himmel bist)] —publicado sin autorización en 1800— se encontró entre las cartas de Goethe a su amiga Charlotte von Stein, y lleva la firma En la ladera de Ettersberg, el 12 de febrero de 76. Supuestamente fue escrito bajo un árbol que más tarde se conocería como Roble de Goethe:


Der du von dem Himmel bist,
Alles Leid und Schmerzen stillest,
Den, der doppelt elend ist,
Doppelt mit Erquickung füllest;
Ach, ich bin des Treibens müde!
Was soll all der Schmerz und Lust?
Süßer Friede,
Komm, ach komm in meine Brust!


[«Tú que eres del cielo,
que aquietas todo dolor y pena,
refrescando dos veces
a los que son dos veces miserables;
oh, estoy cansado del ajetreo y el bullicio!
¿Por qué este éxtasis y dolor?
¡Dulce paz,
ven, oh, ven a mi pecho!»]


Canción nocturna del caminante de Goethe es un poema con una musicalidad innata; también con movimiento, como lo sugiere el título. Se puede suponer que el Caminante no es un vagabundo cansado, sino que Goethe habla de sí mismo. Eso implica que el Caminante es un ser solitario, un artista, un pensador, alguien que tiene la libertad y la capacidad intelectual para recogerse, sincronizarse de algún modo con su entorno natural, y pensar.

El poema de Goethe también se mueve desde lo grande a lo pequeño, del cielo al pecho del hombre, en un caso; desde las cumbres de las montañas a los árboles y los pájaros, en el otro. También podemos pensar que Goethe nos invita a desplazarnos desde lo inamovible y lo inorgánico [las montañas] a lo animado y lo orgánico [los árboles y los pájaros] que está sincronizado con la naturaleza; y aún más allá, al Hombre, al Caminante inquieto que comienza a esperar el descanso de la muerte. En este sentido, Canción nocturna del caminante es un poema muy visual, casi una panorámica, similar a un zoom que comienza en la distancia [las cumbres], que sigue sobre el horizonte más cercano [el bosque] y que termina en los pensamientos más íntimos del hombre.

Canción nocturna del caminante expresa algunos paradigmas del Romanticismo, otro desplazamiento o movimiento dentro del poema, esta vez de lo racional a lo irracional [ver: Filosofía del Romanticismo]. Recordemos que, para los poetas románticos, la racionalidad no era precisamente una virtud; sino más bien una anestesia para el dolor y el sufrimiento. El «pronto tú también descansarás» parece reafirmar esta aceptación del sufrimiento.

Canción nocturna del caminante, entonces, parece expresar la insignificancia del ser humano frente a la naturaleza, pero no de un modo amenazante o intimidante. En todo caso, la naturaleza es abrumadora; la sola consciencia del entorno [el cielo, las montañas, el bosque] son avasallantes, y le recuerdan al poeta que todo tiene un ciclo natural, también nuestra vida, y por eso todos pronto descansaremos cuando finalice nuestro ciclo natural.

Por supuesto, la naturaleza nos induce a pensar en nuestra mortalidad, pero también nos permite descansar de nuestras preocupaciones mundanas. Los pensamientos de Caminante probablemente son una reacción al entorno natural, lo cual le permite ahondar en preocupaciones más profundas, y quizas menos accesibles en un entorno urbano. En esencia, Canción nocturna del caminante de Goethe deja a su narrador en absoluta inferioridad ante la majestuosidad de la naturaleza, algo necesario para el entendimiento final de que él también forma parte del mismo ciclo.




Canción nocturna del caminante [I y II].
Wanderers Nachtlied, Goethe (1749-1832)

(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)


I
Tú que eres del cielo,
que aquietas todo dolor y pena,
refrescando dos veces
a los que son dos veces miserables;
oh, estoy cansado del ajetreo y el bullicio!
¿Por qué este éxtasis y tormento?
¡Dulce paz,
ven, oh, ven a mi pecho!


II
Sobre todas las cumbres
hay silencio,
sobre todas las copas de los árboles
sientes
sólo una brisa;
los pajaritos callan en el bosque.
Espera, pronto
tu también descansarás.


I
Der du von dem Himmel bist,
Alles Leid und Schmerzen stillest,
Den, der doppelt elend ist,
Doppelt mit Erquickung füllest;
Ach, ich bin des Treibens müde!
Was soll all der Schmerz und Lust?
Süßer Friede,
Komm, ach komm in meine Brust!


II
Über allen Gipfeln
Ist Ruh,
In allen Wipfeln
Spürest du
Kaum einen Hauch;
Die Vögelein schweigen im Walde
Warte nur, balde
Ruhest du auch!


Goethe
(1749-1823)

(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)




Poemas góticos. I Poemas de Goethe.


Más literatura gótica:
El análisis, traducción al español y resumen del poema de Johann Wolfgang von Goethe: Canción nocturna del caminante (Wanderers Nachtlied), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«Gata negra»: Rainer Maria Rilke; poema y análisis


«Gata negra»: Rainer Maria Rilke; poema y análisis.




Gata negro (Schwarze Katze) es un poema gótico del escritor bohemio Rainer Maria Rilke (1875-1926), escrito en 1908.

Gata negra, uno de los mejores poemas de Rainer Maria Rilke, sostiene una teoría interesante sobre los gatos. Si bien un fantasma es invisible, afirma el poeta, todavía puedes entender un poco sus motivaciones; sin embargo, un gato nunca te permitirá descifrar sus secretos (ver: La diferencia entre perros y gatos).

Rainer Maria Rilke es un poeta que utiliza los objetos físicos [el «silencio de su realidad concentrada»] para revelar algo misterioso, inefable, y acaso ominoso, debajo de su aparente simpleza. Al inicio del poema, la mención a los fantasmas nos transporta inmediatamente a un lugar de asombro, precisamente porque el temor que nos despiertan es opuesto, por ejemplo, al que podría producirnos un asesino. Sabemos que un asesino puede hacernos daño, pero un fantasma... bueno, nos infunden miedo por lo que desconocemos de él. No sabemos qué quiere de nosotros, ni cómo puede dañarnos, si es que de hecho puede hacerlo.


Un fantasma, aunque invisible, todavía es algo
en lo que tu mirada puede reflejarse;
pero, en aquella piel negra, esa mirada, aun la más penetrante
se disolverá y finalmente se extinguirá:


Además, cuando uno ve un fantasma, estos parecen reconocer nuestra mirada. Hay un reconocimiento, un propósito [en apariencia] para el momentáneo levantamiento del velo que separa el mundo material del espiritual. A menudo, ese propósito no es aterrorizarnos, sino más bien impartir algún tipo de mensaje. Lo que Rainer MAria Rilke parece estar sugiriendo aquí es que incluso si un fantasma permanece invisible, todavía hay algo lo suficientemente tangible en él como para constituir una especie de eco, algo en lo que nuestra mirada puede resonar. Entonces contrasta esta noción con lo que sucede debajo de la espesa piel negra de un gato: no hay eco, no hay resonancia aquí. Solo absorción.

Gata negra enfatiza la completa absorción de la luz a través de este animal que no devuelve nada a la mirada, al igual que si observáramos el interior de un ataúd bajo tierra. No importa cuán aguda sea tu vista. No importa que tus pupilas se dilaten más allá de las fronteras del iris en el intento. Nadie puede penetrar en el misterio (ver: ¿El Gato Negro de E.A. Poe es una criatura de los mitos celtas?)

En la siguiente stanza, esta característica absorbente del gato se compara con una pared acolchada contra la cual un lunático golpea sus puños. La energía que gasta al hacerlo, se ve recompensada con alivio. Está pacificado. Sin embargo, creo que está mal suponer que Rainer Maria Rilke está recomendando un tratamiento para la ira. De hecho, parece estar sugiriendo que se puede experimentar algo beneficioso incluso si el objeto de nuestra dependencia [o desesperación] no responde.


así, como un loco furioso, cuando nada mas
puede aliviarlo, se desahoga en su oscura noche,
aullando, golpea la pared acolchada, y siente
que su ira se desvanece y se apacigua.


La gata parece estar en un estrado, en una audiencia, presidiendo sumariamente todo lo que se le presenta. Entonces llega la palabra más importante de todo el poema: «pero». No debemos restar importancia a esa palabra. Significa que algunas de las anteriores suposiciones están a punto de ser negadas, o al menos reorganizadas. No hay otro lugar adonde ir después de que Rainer María Rilke despliega la palabra «pero». Sabemos que la gata vuelve su rostro hacia el tuyo,  quey ahora tú eres el fantasma, la aparición sobre la cual resuena la mirada de la gata negra, y tu turno de reconocer que te están observando (ver: Caterina: la verdadera gata negra de Edgar Allan Poe)

La gata no ha estado ausente. Es más consciente de ti de lo que crees. Más sensible de lo que has imaginado. Es por eso que te sientes conmocionado y humillado cuando miras esos ojos. Nunca, mientras miramos a la gata, ella se sorprendió al ser observada de esa manera. ¿Por qué? ¿Y por qué, en el reflejo de esos ojos ambarinos, nos vemos pequeños... no solo como un insecto, sino como un «insecto prehistórico»? ¿Es porque la sabiduría de la gata es tan antigua como la prehistoria humana? ¿Hay algo que aprender de la mirada de un gato?

Rainer Maria Rilke creía en la coexistencia de los reinos material y espiritual, pero los seres humanos eran para él solo espectadores de la vida, captando sus bellezas momentáneamente para perderlas nuevamente. Gata negra retrata un momento en el que esa belleza es captada temporalmente. El resto es misterio, y así debe ser (ver: El gato que quiso atrapar al sol)




Gata negra.
Schwarze Katze, Rainer Maria Rilke (1875-1926)

(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)


Un fantasma, aunque invisible, todavía es algo
en lo que tu mirada puede reflejarse;
pero, en aquella piel negra, esa mirada, aun la más penetrante
se disolverá y finalmente se extinguirá:

así, como un loco furioso, cuando nada mas
puede aliviarlo, se desahoga en su oscura noche,
aullando, golpea la pared acolchada, y siente
que su ira se desvanece y se apacigua.

Ella parece ocultar en su piel todas las miradas que alguna vez
la acariciaron, de modo que, como una audiencia,
pueda vigilarlas, amenazante y taciturna,
y enrollarse a dormir con ellas.
Pero súbitamente, como si despertara,
vuelve su cara hacia la tuya;
y, conmocionado, te ves a ti mismo, diminuto,
dentro del ámbar dorado de las orbitas de sus ojos,
suspendido, como un insecto prehistórico.


Ein Gespenst ist noch wie eine Stelle,
dran dein Blick mit einem Klange stößt;
aber da an diesem schwarzen Felle
wird dein stärkstes Schauen aufgelöst:

wie ein Tobender, wenn er in vollster
Raserei in Schwarze stampft,
jählings am benehmenden Gepolster
einer Zelle aufhört und verdampft.

Alle Blicke, die sie jemals trafen,
scheint sie also an sich zu verhehlen,
um darüber drohend und verdrossen
zuzuschauern und damit zu schlafen.
Doch auf einmal kehrt sie, wie geweckt,
ihr Gesicht und mitten in das deine:
und da triffst du deinen Blick im geelen
Amber ihrer runden Augensteine
unerwartet wieder: eingeschlossen
wie ein ausgestorbenes Insekt.


Rainer Maria Rilke
(1875-1926)

(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)




Poemas góticos. I Poemas de Rainer Maria Rilke.


Más literatura gótica:
El análisis, traducción al español y resumen del poema de Rainer Maria Rilke: Gata negra (Schwarze Katze), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

Poemas vikingos de amor


Poemas vikingos de amor.




En esta sección dedicada a los poemas vikingos de amor debemos hacer una aclaración, por cierto, justificada a través de la lingüística.

La palabra Vikingo presenta algunas curiosidades. El historiador Sharon H. Turner, en su obra de 1801: La historia de los anglosajones (The History of the Anglo-Saxons), asegura que la palabra Viking está conectada de algún modo con la palabra inglesa king, «rey». Esta deducción es errónea, como se demostraría más adelante, aunque no carece de cierta elegancia. Lo cierto es que la palabra Vikingo pertenece a los historiadores más que a la historia.

Es decir que nadie, fuera de las tierras de los Vikingos, llamaban a este pueblo de este modo. Ni siquiera los ingleses decían Vikingo cuando se referían a ellos. El término, en realidad, proviene del nórdico antiguo Vikingr, que a su vez está compuesto por la palabra Vik, «fiordo», y significa esencialmente «pueblo del fiordo».

¿Qué tiene que ver todo esto con los poemas vikingos de amor? No mucho, salvo para que nuestra justificación tenga algún sentido. Para los pueblos de las Islas Británicas, los Vikingos eran, en esencia, piratas venidos de los fiordos orientales, es decir, de los países nórdicos pero también de los pueblos germanos.

Es decir que nuestra sección de poemas de amor, que bien podría referirse a una serie más o menos interesante de poemas nórdicos de amor, necesariamente debe incluir el término Vikingo para justificar la aparición de poemas alemanes, o sea, poemas creados por autores que nacieron en los territorios de la antigua Germania. Hecha esta salvedad, nos disponemos a compartir algunos de los poemas de amor vikingos de nuestra biblioteca, así también como algunos artículos que acaso resulten de interés para quienes quieran descubrir más acerca de este pueblo realmente fascinante.




Poemas vikingos de amor.




Libros de poemas. I Poemas góticos.


El artículo: Poemas vikingos de amor fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

Poemas de amor en alemán y español


Poemas de amor en alemán y español.




Los grandes poetas alemanes forjaron los cimientos del Romanticismo, un movimiento artístico y cultural que va mucho más allá de los poemas de amor a los que estamos habituados. En este sentido, los poemas alemanes son verdaderos precursores del descubrimiento del Yo, tal como lo concebimos actualmente, así también como de la complejidad e idealización del amor; de ahí que sea tan importante para nuestra biblioteca agrupar algunos de los más importantes poemas de amor en alemán y español.

En esta sección, entonces, iremos recorriendo poco a poco los poemas de amor en alemán y español que se encuentran en nuestra biblioteca, por cierto, en constante expansión.




Poemas de amor en alemán y español:




Poemas en El Espejo Gótico. I Autores en El Espejo Gótico.


El artículo: Poemas de amor en alemán y español fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

Poemas nórdicos de amor


Poemas nórdicos de amor.








El artículo: Poemas nórdicos de amor fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

Joseph von Eichendorff: poemas destacados


Joseph von Eichendorff: poemas destacados.




Joseph von Eichendorff (1788-1857) fue un notable escritor alemán, quién además de componer excelentes cuentos, es uno de los principales ejemplos del romanticismo tardío. En este sentido, los poemas de Joseph von Eichendorff se caracterizan por un ingenio fabuloso, y una enorme sensibilidad para introducirse en los rincones más oscuros del corazón humano.

A continuación iremos recorriendo los mejores poemas de Joseph von Eichendorff.




Poemas de Joseph von Eichendorff.
  • La flor nocturna (Die Nachtblume)
  • Amor verdadero (Echte Liebe)
  • Anhelo (Sehnsucht)
  • Añoranza (Heimweh)
  • Aves en los días soleados (Vöglein in den sonn'gen Tagen)
  • Canción (Lied)
  • Canción de los estudiantes de Praga (Wanderlied der Prager Studenten)
  • Como la muerte (Todeslust)
  • Crepúsculo (Zwielicht)
  • De cualquier manera (So oder so)
  • Despedida (Abschied)
  • Discurso del bosque (Waldgespräch)
  • El alegre caminante (Der frohe Wandersmann)
  • El ave nocturna (Der Nachtvogel)
  • El caballero afortunado (Der Glücksritter)
  • Eldorado (Eldorado)
  • Elección (Wahl)
  • El ermitaño (Der Einsiedler)
  • El jardinero (Der Gärtner)
  • El soldado (Der Soldat)
  • El último saludo (Der letzte Gruß)
  • En el extranjero (In der Fremde)
  • En Halle (Bei Halle)
  • En la frontera (An der Grenze)
  • En mi cumpleaños (An meinem Geburtstage)
  • En un castillo (Auf einer Burg)
  • Fresco paseo (Frische Fahrt)
  • Hermosos extraños (Schöne Fremde)
  • La batalla (Die Klage)
  • La flor azul (Die blaue Blume)
  • La mañana (Der Morgen)
  • La noche (Die Nacht)
  • La razón tranquila (Der stille Grund)
  • Las hojas caen (Die Blätter fallen)
  • La tarde (Der Abend)
  • Los dos oficiales (Die zwei Gesellen)
  • Los gigantes (Die Riesen)
  • Los gorriones (Die Sperlinge)
  • Mar en calma (Meeresstille)
  • Memoria (Erinnerung)
  • Me pregunto acerca de los milagros (Wunder über Wunder)
  • Navidad (Weihnachten)
  • Noche de invierno (Winternacht)
  • Noche de luna llena (Mondnacht)
  • Noche de primavera (Frühlingsnacht)
  • Noches (Nachts)
  • Nuevo amor (Neue Liebe)
  • Oración matinal (Morgengebet)
  • Otoño (Herbst)
  • Poca luz en el bosque (Lichtlein im Walde)
  • Por una buena razón (In einem kühlen Grunde)
  • Seducción (Lockung)
  • Señora Venus (Frau Venus)
  • Serenata (Ständchen)
  • Tregua de la noche (Waffenstillstand der Nacht)
  • Voces de la noche (Stimmen der Nacht)




Antologías. I Poemas de Joseph von Eichendorff.


El artículo: Joseph von Eichendorff: poemas destacados fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«El epicedio de Ragnar Lodbrok»: H.P. Lovecraft; poema y análisis


«El epicedio de Ragnar Lodbrok»: H.P. Lovecraft; poema y análisis.




El epicedio de Ragnar Lodbrok (Regnar Lodbrug's Epicedium) es un poema gótico del escritor norteamericano H.P. Lovecraft (1890-1937), publicado de manera póstuma en la edición de verano de 1944 de la revista The Acolyte, y luego reeditado por Arkham House en la antología de 1949: Algo sobre los gatos y otras piezas (Something About Cats and Other Pieces).

El epicedio de Ragnar Lodbrok, uno de los poemas de H.P. Lovecraft más extraños, hace referencia al caudillo nórdico del siglo IX Ragnar Lodbrok —o Ragnar Lothbrok (Ragnarr Loðbrók Sigurdsson)—, figura histórica que actualmente ha ganado reconocimiento masivo por ser el protagonista de la serie: Vikingos (Vikings).

Poco se sabe con certeza sobre Ragnar Lodbrok, y H.P. Lovecraft no hace mucho para echar luz sobre el asunto. Algunas sagas dicen que fue hijo de Odín, y que infundió el terror en las costas de Inglaterra, Francia y el Báltico con su ejército pagano. Se le adjudica el título de rey de Suecia y Dinamarca, aunque se desconoce si realmente ejerció esos títulos. Tuvo una descendencia prolífica y notoria por sus hazañas: los Ragnarssons, como Ivar el Deshuesado (Ívarr inn Beinlaus) y Bjorn Costado de Hierro (Björn Járnsíða), con dos doncellas guerreras que bien podrían haber pertenecido a los mitos nórdicos: Lagherta y Aslaug.

Ahora bien, en El epicedio de Ragnar Lodbrok, H.P. Lovecraft nos ubica en el sitio en el que yacen los restos de Ragnar Lodbrok, luego de que fuera ejecutado en un pozo de serpientes. Contrariamente a lo que uno podría esperar en un poema vikingo, H.P. Lovecraft emplea la palabra epicedio, que proviene de la lírica griega antigua, y que define el lamento por un fallecido en presencia de su tumba, o incluso del propio cadáver. En este sentido podemos entender al epicedio como una especie de elegía.

A pesar de que H.P. Lovecraft utiliza algunos recursos típicos de la poesía medieval, lo cierto es que El epicedio de Ragnar Lodbrok también pertenece de algún modo a los Mitos de Cthulhu. En efecto, H.P. Lovecraft no se adjudica la creación del poema, sino que se la asigna a Olaus Wormius: una figura que, de hecho, también es histórica, pero que dentro de los Mitos figura como uno de los traductores del Necronomicón.




El epicedio de Ragnar Lodbrok.
Regnar Lodbrug's Epicedium, H.P. Lovecraft (1890-1937)

Con nuestras espadas hemos luchado;
llegando de nuevo a las costas de Gothland
por el asesinato de la serpiente
que hemos recibido de Thor.
A partir de este hecho me llaman hombre,
porque traspasé a la víbora.

Con nuestras espadas hemos luchado,
pero joven era yo cuando hacia el Este navegaba
por el canal de Oreon
con la sangre de nuestros hombres;
los lobos se deleitaron,
así como el buitre negro de amarillas garras.

Allí, el acero endurecido resonó
en los hostiles cascos forjados.
Una vasta herida fue todo el océano
y el cuervo hambriento se adentró
en busca de su premio
en la espesa sangre de los muertos.

Con nuestras espadas hemos luchado,
dos años de batalla hemos contado,
altas llevamos nuestras relucientes lanzas
y escuchamos nuestra fama y alabanzas.
En el Este, antes del puerto
(ocho barones hemos derrotado)
las heridas llenaron el océano.
Cansadas de la batalla sin esperanza,
las huestes se disolvieron.

Con nuestras espadas hemos luchado,
cuando al Vístula entramos
con nuestros barcos en formación de batalla.
Hasta el salón de Odín
los valientes helsingian enviaron a sus enemigos.
Entonces las espadas se mordieron, furiosas;
todas las olas se convirtieron en sangre
cuando las mareas se volvieron carmesí;
la espada humeante, con una nota de campana,
astilló el escudo, la armadura vencida.

Con nuestras espadas hemos luchado,
ninguno había caído ese día
hasta que en su barco cayó Herauclus:
ningún valiente barón antes que él
hirió tanto el mar con barcos de batalla;
nunca después de él hubo un jefe
con el corazón más encendido en la lucha.

Con nuestras espadas hemos luchado,
ahora la hueste arrojaba sus hebillas;
lanzas voladoras cayeron sobre los heroicos torsos,
espadas golpearon sobre las rocas.
Ensangrentado fue su escudo en la masacre
hasta que pereció el real Rufus.

Con nuestras espadas hemos luchado;
copioso fue el botín de los cuervos
en los alrededores de las islas
en ese único día de acción;
una entre muchas muertes es poco,
el sol naciente brilló sobre las lanzas,
sobre los cuerpos de los guerreros postrados.
Flechas de sus arcos fueron lanzadas;
y las armas rugieron en la llanura de Lano,
durante mucho tiempo la virgen lloró esa matanza.


With our swords have we contended.
Come but new to Gothland's shore
For the Killing of the serpent
We have gain'd from Thor.
From this deed they call me man
Because I have transfix'd the adder.

With our swords have we contended,
But a youth was I when eastward
In the channel of Oreon
With our fosman's gore in torrents;
Wolves delighted;
And the yellow-footed buzzard.

There the harden'd steel resounded
On the high-wrought hostile helmets.
One vast wound was all the ocean
And the hungry raven waded
Searching for its carrion foof
Deep in dead mens thick'ning blood.

With our swords have we contended,
Ere two score of years we counted
High we bore our glist' lances
Wids we heard our fame and praises.
In the east before the harbour
(Barons eight we overcome)
We the rav'ning eagle glutted;
Dripping wounds fill'd up the ocean.
Weary of the hopless fray,
All the host dissolved away.

With our swords have we contended,
When the Vistula we enter'd
With our ships in battle order
We unto the hall of Woden
Sent the bold Helsingian foemen.
Then the sword-points bit in fury;
All the billows turn'd to life-blood
Earth with streaming gore was crimson'd;
Reeking sword with ringing note
Shield divided, armour smote.

With our swords have we contended;
None had fallen on that day
Till on his ship Herauclus fell:
Than him before no braver baron
Cleft the sea with ships of battle;
Never after him was chieftan
Lighter hearted in the fighting.

With our swords have we contended,
Now the host flung down their buckles;
Flying spears sore hero's bosoms
Swords on Scarfian rocks were stricking.
Gory was his shield in slaughter
Till the royal Rufus perish'd.

With our swords have we contended;
Copious booty had the ravens
Round about the Indirian islands,
In that single day of action
(One in many deaths was little,
The rising sun grew bright on spears)
In the forms of postrate warrior-men.
Arrows from their bows ejected;
(Weapons roared on Lano's plain,
Long the virgin mourned that slaughter)


H.P. Lovecraft
(1890-1937)




Poemas góticos. I Poemas de H.P. Lovecraft.


Más literatura gótica:
El análisis, traducción al español y resumen del poema de H.P. Lovecraft: El epicedio de Ragnar Lodbrok (Regnar Lodbrug's Epicedium), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com



Lo más visto esta semana en El Espejo Gótico:

Relato de Charles Beaumont.
Poema de Clark Ashton Smith.
Poema de H. P. Lovecraft.


Relato de Bernard Capes.
Consultorio paranormal.
Poema de Leah Bodine Drake.