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«Himno de medianoche»: Matthew Lewis; poema y análisis


«Himno de medianoche»: Matthew Lewis; poema y análisis.




Himno de medianoche (Midnight Hymn) es un poema gótico del escritor inglés Matthew Lewis (1775-1818), publicado en la novela gótica de 1796: El monje (The Monk).

Himno de medianoche, uno de los mejores poemas de Matthew Lewis, es una especie de homenaje a su precursora, Ann Radcliffe, quien fue pionera en el uso del horror y lo sublime en sus novelas (ver: Virgen o Bruja: la mujer según la literatura gótica)

Inspirado en la balada popular, Matthew Lewis experimenta en Himno de medianoche con un recurso que se volverá recurrente a lo largo de El monje: aumentar la tensión al hacer que el narrador y el lector observen voyeurísticamente a la inocente víctima femenina en escenas meditativas, privadas, antes de desatar sobre ella una de las muchas amenazas a su seguridad; las cuales finalmente culminarán en su violación y asesinato (ver: El Gótico y la Belleza)

Himno de medianoche retrata una de estas escenas. Previamente, Antonia besa suavemente la frente de su madre y se retira a su habitación; allí se arrodilla ante una estatua de Santa Rosalía, su patrona; y se encomienda a la protección divina cantando las siguientes estrofas.

Himno de medianoche, decíamos, forma parte de El monje, Más adelante reaparecería en Cuentos románticos (Romantic Tales), de 1808, volumen que incluye algunas baladas y un poema en prosa, además de ficción. Dos años después, en 1812, volvió a aparecer en la antología: Poemas (Poems)

En agosto de 1816, Matthew Lewis visitó a Lord Byron en la Villa Diodati, Suiza, donde conoció a Percy Shelley y Mary Shelley (Mary Godwin, por aquel entonces), quienes más tarde se casarían. Por instigación de Lord Byron, el grupo ya había comenzado una competencia de historias de fantasmas que eventualmente produciría Frankenstein (Frankenstein) y El vampiro (The Vampyre), de John Polidori. La presencia de Matthew Lewis, y en especial la lectura de Himno de medianoche, estimularon poderosamente la fascinación del grupo por la temática gótica.




Himno de medianoche.
Midnight Hymn, Matthew Lewis (1775-1818)

(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)


Ahora todo está en silencio; el repique solemne
ya no inflama el vendaval de la noche:
tu presencia espantosa, hora sublime,
con el corazón inmaculado una vez más saludo.

Es ahora el momento de la quietud y el pavor,
cuando los hechiceros usan su poder siniestro;
cuando las tumbas entregan a sus muertos enterrados,
para beneficiarse de la hora prohibida.

Del remordimiento y la culpa
al deber y la devoción verdaderas,
con la luz del pecho y la conciencia pura,
¡reposo!, tu gentil ayuda cortejo.

¡Buenos ángeles! Acepten mi agradecimiento,
aún miro con desprecio las trampas del vicio;
gracias, porque esta noche duermo tan libre de males
como al despertar por la mañana.

Sin embargo, ¿no puede mi pecho inconsciente
albergar una culpa desconocida?
¿Algún deseo impuro que te sonrojas al ver,
y yo a poseer?

Si es así, en un dulce sueño
instruye a mis pies para que eviten la trampa;
ordena lo correcto sobre mis errores,
hazme digna de tus atenciones.

Me persigue en mi pacífico lecho
el hechizo de brujería, un enemigo para el descanso,
el duende nocturno, el hada desenfrenada,
el fantasma en el dolor y el diablo sin bendición.

No dejes que el tentador en mi oído
derrame lecciones sobre el gozo impío;
no dejes que la pesadilla, vagando cerca
de mi lecho, la calma del sueño destruya.

Que ningún sueño espantoso asuste
mis ojos con extrañas formas fantásticas;
sino que ofrezca una visión brillante
que muestre la dicha de los cielos distantes.

Muéstrame las cúpulas de cristal del cielo,
los mundos de luz donde yacen los ángeles;
muéstrame la fortuna dada a los mortales
que viven sin culpa, que mueren sin culpa.

Entonces muéstrame cómo ganarme un asiento
en medio de esos dichosos reinos de aire;
enséñame a evitar toda mancha culpable
y guíame hacia lo bueno y lo justo.

Así cada mañana y cada noche mi voz
al cielo se elevará el agradecido coro;
en tí como poderes guardianes se regocijan,
¡buenos ángeles!, exalten su alabanza.

Así que me esforzaré, con celo ardiente,
por evitar cada vicio, corregir cada falta:
amaré las lecciones que inspiras
y valoraré las virtudes que proteges.

Luego, al fin, por alto mando,
mi cuerpo buscará el reposo de la tumba,
cuando la muerte se acerque con mano amiga,
y mis ojos de peregrino se cierren:

Me alegro de que mi alma escape del naufragio,
sin un suspiro, ¿renunciaré a mi vida
y cederé a Dios mi espíritu,
tan puro como cuando por primera vez fue mío?


Now all is hush’d; the solemn chime
No longer swells the nightly gale:
Thy awful presence, hour sublime,
With spotless heart once more I hail.

’Tis now the moment still and dread,
When sorcerers use their baleful power;
When graves give up their buried dead
To profit by the sanctioned hour

From guilt and guilty thoughts secure,
To duty and devotion true,
With bosom light and conscience pure,
Repose! thy gentle aid I woo.

Good angels! Take my thanks, that still
The snares of vice I view with scorn;
Thanks, that to-night as free from ill
I sleep, as when I woke at morn.

Yet may not my unconscious breast
Harbour some guilt to me unknown?
Some wish impure, which unreprest
You blush to see, and I to own?

If such there be, in gentle dream
Instruct my feet to shun the snare;
Bid truth upon my errors beam,
And deign to make me still your care.

Chase from my peaceful bed away,
The witching spell, a foe to rest,
The nightly goblin, wanton fay,
The ghost in pain, and fiend unblest.

Let not the tempter in mine ear
Pour lessons on unhallowed joy;
Let not the night-mare, wandering near
My couch, the calm of sleep destroy.

Let not some horrid dream affright
With strange fantastic forms mine eyes;
But rather bid some vision bright
Display the bliss of yonder skies.

Show me the crystal domes of heaven,
The worlds of light where angels lie;
Show me the lot to mortals given,
Who guiltless live, who guiltless die.

Then show me how a seat to gain
Amidst those blissful realms of air;
Teach me to shun each guilty stain,
And guide me to the good and fair.

So every morn and night my voice
To heaven the grateful strain shall raise;
In you as guardian powers rejoice,
Good angels! and exalt your praise.

So will I strive, with zealous fire,
Each vice to shun, each fault correct:
Will love the lessons you inspire,
And prize the virtues you protect.

Then when at length, by high command,
My body seeks the grave’s repose,
When death draws nigh with friendly hand,
My failing pilgrim-eyes to close:

Pleas’d that my soul escapes the wreck,
Sighless will I my life resign,
And yield to God my spirit back,
As pure as when it first was mine.


Matthew Lewis
(1775-1818)

(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)




Poemas góticos. I Poemas de Matthew Lewis.


Más literatura gótica:
El análisis, traducción al español y resumen del poema de Matthew Lewis: Himno de medianoche (Midnight Hymn), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

Matthew Lewis: novelas destacadas


Matthew Lewis: novelas destacadas.




Matthew LewisMatthew Gregory Lewis (1775-1818)— fue un importante escritor inglés dedicado a la literatura gótica. De hecho, las novelas de Matthew Lewis, sobre todo El monje (The Monk), se encuentran entre los clásicos más importantes de la novela gótica.

Aquí iremos repasando todas las novelas de Matthew Lewis.




Novelas de Matthew Lewis.




Novelas góticas. I Novelas de Matthew Lewis.


El artículo: Matthew Lewis: novelas destacadas fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

10 extrañas secuelas literarias que quizás no conocías


10 extrañas secuelas literarias que quizás no conocías.




En el universo de las secuelas literarias, y sobre todo de las no oficiales, podemos encontrar tesoros realmente extraños, muchos de los cuales son casi desconocidos aún para los fanáticos de las novelas originales.

A continuación daremos un repaso sucinto por las secuelas literarias más desconcertantes.



10- El Señor de los Anillos (The Lord of the Rings, J.R.R. Tolkien)


La Guerra del Anillo ha terminado. Los Elfos abandonan la Tierra Media. Gondor estabiliza su burocracia señorial. Mordor se convierte en una plaza fuerte de los herederos de Aragorn. Los Orcos huyen hacia el Este. Los Ents retoman su sueño inmemorial. Los Enanos se ocultan en las raíces de las montañas. El Señor de los Anillos ha terminado... o quizás no.

Lo cierto es que la historia de la Tierra Media no termina cuando Frodo, Bilbo, Gandalf, Elrond y Galadriel parten de los Puertos Grises. Por el contrario, el lector que observa al barco élfico perdiéndose en el horizonte posee varias secuelas para aliviar su sensación de desamparo.

El autor ruso Nikolay Danilovich Perumov escribió una novela muy interesante: Descenso hacia la oscuridad (Нисхождение тьмы), que luego sería dividida en dos libros: Espada de elfo (Эльфийский Клинок) y Lanza negra (Черное Копье). Ambas nos ubican en la Tierra Media, unos trescientos años después del final de la Guerra del Anillo, es decir, después que Frodo, Gollum y Sam llegaran al Monte del Destino para destruir el Anillo Único.

El protagonista de la novela es un hobbit llamado Folko Brandybuck, descendiente de Meriadoc Tuk —Merry—, uno de los miembros de la Comunidad del Anillo. Folko y sus compañeros, dos Enanos de temperamento inestable, luchan contra una nueva amenaza para la Tierra Media: Olmer, el líder de las naciones Orientales, quien ha logrado recuperar los Nueve Anillos de los Nazgûl.



9- La máquina del tiempo (The Time Machine, H.G. Wells)


Esta novela clásica de ciencia ficción ha inspirado varias secuelas; entre ellas se encuentra La noche del Morlock (Morlock Night), de K.W. Jeter, y El hombre que amaba a los Morlocks (The Man Who Loved Morlocks), de David J. Lake. En ambas se explora la sociedad los Morlocks, criaturas que en el futuro pensado por H.G. Wells se encuentran recluidas a una existencia subterránea.

A propósito de H.G. Wells, también es oportuno mencionar algunas secuelas de otras de sus grandes novelas: Conquista de Marte (Edison's Mars Conquest), de Garrett P. Serviss, e Invasión de Marte (Invasion of Mars), de Forrest J. Ackerman, continúan el argumento de La guerra de los mundos (The War of the Worlds); mientras que La masacre de la humanidad (The Massacre of Mankind), de Stephen Baxter, nos ubica unos veinte años después de la primera invasión frustrada de los alienígenas, en un mundo donde la Primera Guerra Mundial jamás tuvo lugar.

Finalmente, La isla del doctor Moreau (The Island of Dr. Moreau), otro clásico de H.G. Wells, encontró su secuela en La hija del lunático (The Madman's Daughter), de Megan Shepherd, que relata la historia desde la perspectiva de la hija del doctor Moreau.



8- Frankenstein (Frankenstein, Mary Shelley)


El argumento de Frankenstein o el moderno Prometeo (Frankenstein or Modern Prometheus), de Mary Shelley, no deja la puerta abierta para una continuación. Esto no impidió que una cifra inconcebible de autores mal remunerados considere la posibilidad de expandir el universo original del monstruo creado por Victor Frankenstein.

Jean-Claude Carrière saqueó la historia de Mary Shelley y escribió seis novelas más en solo dos años: La torre de Frankenstein (La Tour de Frankenstein), El paso de Frankenstein (Le Pas de Frankenstein), La noche de Frankenstein (La Nuit de Frankenstein), El sello de Frankenstein (Le Sceau de Frankenstein), El merodeo de Frankenstein (Frankenstein Rôde) y La cueva de Frankenstein (La Cave de Frankenstein). Esta saga le da un nombre propio al monstruo, Gouroull, quien realiza un soporífero periplo delictivo que atraviesa Escocia, Alemania y Suiza.

Si bien no se trata de una secuela, es importante mencionar a Frankenstein desencadenado (Frankenstein Unbound), de Brian Aldiss, donde se relata la historia de un viajero en el tiempo que llega a 1816, desde el siglo XXI, justo en el momento en el que Mary Shelley empieza a escribir el primer borrador de su novela clásica.



7- Melmoth, el errabundo (Melmoth the Wanderer, Charles Maturin)


Si hablamos de novelas góticas es imposible omitir al clásico de Charles Maturin: Melmoth el errabundo (Melmoth the Wanderer), donde un hombre realiza un pacto con el diablo a cambio de doscientos años de vida, solo para descubrir que ese tiempo será destinado a encontrar la forma de recuperar su alma.

La secuela de Melmoth fue escrita nada menos que por Honoré de Balzac. Se titula: Melmoth reconciliado (Melmoth Reconcilé), y cuenta con un argumento notablemente sarcástico; donde el desgraciado Melmoth finalmente consigue trasladar su condena a un miserable empleado bancario parisino.



6- El monje (The Monk, Matthew Lewis)


En la novela de Matthew Lewis: El monje (The Monk), se exploran temas escandalosos como el pacto satánico, el incesto, la violación, el abuso de poder, la doble moral de la Iglesia. Sobre estos cimientos se construyó una secuela extraña, prácticamente desconocida, titulada El nuevo monje (The New Monk).

Se trata de una áspera parodia, un intento por utilizar el humor para socavar los temas escabrosos del argumento original. El resultado: una obra realmente grotesca, obscena, capaz de impresionar a sujetos como el Marqués de Sade.

El nuevo monje pertenece a un tal R.S., Esq., sobre el que poco se sabe. En sus páginas encontramos las correrías del sustituto de Ambrosio: un ministro metodista llamado Joshua Pentateuch. Al igual que Ambrosio, Joshua es reconocido por su elocuencia y su piedad. No obstante, este monje aparentemente perfecto está dispuesto a firmar un pacto con el demonio, no ya para obtener el amor de una mujer, al estilo de Fausto, sino para conseguir dinero, poder... y una jugosa pierna de cordero.



5- Orgullo y prejuicio (Pride and Prejudice, Jane Austen)


Convicción (Conviction), de Skylar Hamilton Burris, es una secuela del clásico de Jane Austen: Orgullo y prejuicio (Pride and Prejudice), que a pesar de eso no presenta a los personajes del original. Es Georgiana, hermana de Darcy, la encargada de unir los hilos entre ambos argumentos.

Convicción relata el destino romántico de Georgiana Darcy, aunque su argumento aborda cuestiones ambiciosas, principalmente la necesidad de hallar apoyo en las convicciones que cada uno tiene acerca de su propia felicidad y cómo alcanzarla. En cierta forma, es una novela que solo puede ser entendida como parte del universo de Jane Austen, aunque de hecho su trama tal vez resulte irritante para el admirador de su obra.

Ya en el terreno del absurdo, hay que mencionar tres reversiones desconcertantes: Orgullo y prejuicio y zombies (Pride and Prejudice and Zombies); Orgullo y prejuicio y zombies: el amanecer de los zombies (Pride and Prejudice and Zombies: Dawn of the Dreadfuls), y La historia de Darcy (Darcy's Story).



4- La narración de Arthur Gordon Pym (The Narrative of Arthur Gordon Pym, Edgar Allan Poe)


La esfinge de los hielos (Le sphinx des glaces), del maestro Julio Verne, es en realidad una secuela de la historia de Edgar Allan Poe: La narración de Arthur Gordon Pym (The Narrative of Arthur Gordon Pym of Nantucket). La novela relata la búsqueda de Gordon Pym, desaparecido en los hielos de la Antártida, y cuyo destino E.A. Poe dejó inconcluso.

Esta continuación parece haber surgido del deseo de Julio Verne por conocer el final de aquella expedición. En uno de sus ensayos, comenta su decepción por el abrupto final de la historia de Gordon Pym, y se si él mismo sería lo suficientemente audaz como para continuarla.

El Halbrane sigue el itinerario de Arthur Gordon Pym. En el camino logran rescatar a un puñado de sobrevivientes del Jane, quienes agitan la imaginación de los hombres narrando extrañas historias. Tal como ocurre en la novela de Edgar Allan Poe, se produce un motín. El Halbrane zozobra y finalmente choca contra un iceberg al pasar las islas Aurora. Los sobrevivientes se dividen en dos bandos. Por un lado están los amotinados; por el otro, los oficiales. Una fuerza misteriosa parece atraerlos hacia un punto incierto del Polo Sur. Esta fuerza no es otra cosa que la propia isla montañosa, cuya forma recuerda a la de la esfinge egipcia. La isla funciona como un gigantesco imán, cuya fuerza de atracción resulta ser la causa de todos los naufragios de la zona. El cadáver de Arthur Gordon Pym también fue arrastrado hacia allí, ya que al morir todavía llevaba su fusil a la espalda.



3- Carmilla (Carmilla, Sheridan Le Fanu)


Carmilla: el regreso (Carmilla: The Return), de Kyle Marffin, continúa el relato clásico de vampiros de Sheridan Le Fanu: Carmilla (Carmilla). El argumento de la historia, lejos de la atmósfera del original, nos ubica en los Estados Unidos, en plena década de los '90.

Esta Carmilla de finales del siglo XX posee una memoria deteriorada. Recuerda vagamente su pasado, pero poco y nada sobre los sucesos ominosos del relato de Sheridan Le Fanu. Como muchos otros vampiros, Carmilla se encuentra perdida en el mundo moderno, observando con cierta desconfianza como los vampiros se han convertido en un ícono de la cultura popular.

Carmilla: el regreso, se destaca en la reconstrucción de su protagonista, basándose en detalles insinuados por Sheridan Le Fanu. Aquí, la vampiresa no reniega de sus deseos lésbicos. Sin embargo, no desprecia a los hombres, sólo le resultan indiferentes, casi elementos decorativos que no poseen ningún tipo de atractivo gastronómico.



2- Otra vuelta de tuerca (The Turn of the Screw, Henry James)


La novela de terror de Henry James: Otra vuelta de tuerca (The Turn of the Screw), probablemente una de las mejores del género, también tuvo su secuela no oficial. Fue escrita por Hilary Bailey y se titula: Miles y Flora (Miles and Flora).

El argumento de la historia regresa sobre aquellos dos niños que la niñera debe cuidar en la historia de Henry James, Miles y Flora. Aquí, Flora se encuentra en la adolescencia, justo antes de una velada en la que le presentará oficialmente a su prometido. En el proceso de embellecerse, comienza a ver en el espejo a un joven muchacho parado detrás de ella.

Posteriormente, esas apariciones se repiten en todos los espejos de la casa. Flora es la única capaz de verlo, justamente porque se trata del fantasma de su hermano, Miles, cuyo destino ingrato coincide con el climaz de la historia de Henry James.



1- El cuervo (The Raven, Edgar Allan Poe)


Si bien no se trata estrictamente de una secuela, al menos en términos formales, La doncella bienaventurada (The Blessed Damozel), de Dante Gabriel Rossetti, continúa en cierto modo la historia del poema de E.A. Poe: El cuervo (The Raven).

En el original atestiguamos el tránsito de la obsesión a la locura de un hombre atormentado por un odioso cuervo que le recuerda, una y otra vez, que su amada ha muerto y que nunca más podrá reunirse con ella en el cielo. En La doncella bienaventurada, Dante Rossetti nos ofrece una situación inversa: una mujer muerta que observa desde el cielo la pena de su amante, llegando a la conclusión de que nunca más podrá reunirse con él.

Para muchos, la doncella de Dante Gabriel Rossetti es la mujer a quien el protagonista de El cuervo desea volver a ver en el cielo. Más allá de ese vínculo, ambos autores aciertan sobre un punto esencial: la verdadera tragedia se produce a través del más irreversible de los desencuentros.

Para el protagonista de El cuervo, la vida sin su amada se asemeja a la muerte, mientras ella, en el poema de Dante Gabriel Rossetti, siente que el cielo se transforma en un infierno sin él. Ni siquiera el canto de los ángeles, o la presencia inconcebible de Dios, le sirven de consuelo.

Y así como Edgar Allan Poe describe a su hombre atormentado observando hacia arriba, sometido a las cacofonías de un cuervo insidioso, Dante Gabriel Rossetti retrata a una doncella inclinada hacia abajo desde los balcones del cielo, observando entre las nubes rosadas el peregrinaje de las almas que ascienden y se reencuentran con sus seres queridos mientras ella, sola y abatida, se pregunta cuál es la razón de la demora de su amante. Los lectores de El cuervo lo intuyen: el hombre, enloquecido por aquel insistente "nunca más", se ha quitado la vida, y las puertas del cielo están eternamente cerradas para él.




Libros extraños y lecturas extraordinarias. I Antologías.


Más literatura gótica:
El artículo: 10 extrañas secuelas literarias que quizás no conocías fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«El nuevo monje»: secuela de la novela gótica de Matthew Lewis, «El monje»


«El nuevo monje»: secuela de la novela gótica de Matthew Lewis, «El monje».




En los meses subsiguientes a la enorme controversia que produjo la novela gótica de Matthew Lewis: El monje (The Monk), donde se exploran temas tan escandalosos como el pacto satánico, el incesto, la violación, el abuso de poder de parte de la Santa Inquisición, la doble moral de la Iglesia, entre otros, surgió una secuela prácticamente olvidada.

No era infrecuente que las novelas que causaban cierto impacto recibieran secuelas de autores anónimos. La mayoría de estas obras eran parodias más o menos elaboradas que buscaban aprovechar el clima polémico a través de la sátira.

Naturalmente, el objetivo principal de estas secuelas era ridiculizar al original, por ejemplo, parodiando a sus personajes, sus dramas internos, en definitiva, aquellos matices que habían despertado cierta polémica o desagrado en la opinión pública.

En este contexto, el caso de El nuevo monje es único.

El nuevo monje apareció en 1798, dos años después de que El monje de Matthew Lewis levantara fuertes críticas y solapadas alabanzas. Se trata de una áspera parodia de la gran obra maestra del género gótico, es decir, un intento por aplicar el humor sobre asuntos tan escabrosos como los mencionados anteriormente.

No obstante, en su búsqueda por desprestigiar a Matthew Lewis, El nuevo monje se sumergió en una realidad aún más grotesca que la de El monje.

Algo similar a lo que sucedería si nos indujéramos un coma etílico para discutir sobre los del alcohol.

El nuevo monje pertenece a un tal R.S., Esq., sobre el que poco se sabe. En sus páginas descubrimos las andanzas del sustituto del monje español Ambrosio: Joshua Pentateuch, un ministro metodista de la ciudad de Londres.

Joshua, al igual que Ambrosio, es públicamente reconocido por su elocuencia y su piedad. No obstante, este monje aparentemente perfecto está dispuesto a realizar un pacto con el demonio, no ya para obtener el amor de una mujer, al estilo de Fausto, sino para conseguir dinero, poder... ¡y una jugosa pierna de cordero!.

En su afán por ridiculizar la inmoralidad de Matthew Lewis, El nuevo monje, irónicamente, desciende a niveles más impactantes y macabros que los de El Monje.

Tal vez por eso El nuevo monje fue retirado rápidamente de circulación. Durante casi doscientos años permaneció vivo únicamente en una docena de copias en pésimo estado, hasta que recientemente fue recuperado por Elizabeth Andrews y su excelente edición con notas muy valiosas para entender el alcance de su obscenidad.

Para trazar un paralelo podríamos decir que El nuevo monje supera con creces las deliciosas blasfemias del marqués de Sade.

El nuevo monje aún no ha sido traducido al español, pero los interesados pueden consultar la edición original en inglés aquí.




Más novelas góticas. I Novelas de Matthew Lewis.


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Una novela para cada signo del zodiaco


Una novela para cada signo del zodiaco.




La astrología aspira a convertirse en spoiler de la vida.

A todos nos gusta saber algo del libro que vamos a leer o la película que vamos ver. Para eso existen las reseñas, las contratapas, los trailers; en fin, toda una ingeniería que nos confía una parte superflua de la historia pero que se reserva los asuntos más relevantes.

La astrología se rehúsa a anticipar los eventos míseros de nuestro futuro, como una uña encarnada o un sifón que nos abandona a la mitad de un aperitivo; en cambio, resuelve pronosticar hechos decisivos para la trama de nuestra vida.

En el arte los spoilers son indeseables. Nadie quiere saber de antemano el final de una película, o en tal caso cualquier episodio intermedio que posea algún grado de relevancia, como la muerte de tal o cual personaje. Pero cuando se trata de la vida a muchos les gustaría saber en detalle qué es lo que va a pasar.

De ahí la vigencia de la astrología.

Esta refutación de las predicciones, las profecías, los pronósticos, los buenos y malos augurios, no nos impide jugar con la astrología; aunque en principio debamos establecer nuestras propias reglas.

Dejemos de lado los anuncios impactantes de la astrología como pseudociencia y tomemos, por ejemplo, las supuestas características de cada signo del zodiaco. Sobre ellas basaremos la siguiente lista de novelas, una para cada signo zodiacal.



Aries:
El guardián entre el centeno (The Catcher in the Rye, J.D. Salinger)


Ideal para el signo de Aries, es decir, para personas independientes, duras cuando la ocasión lo justifica, y que rara vez se inclinan por la fantasía sin cierto grado de conexión con la realidad objetiva.

En este contexto, El guardián entre el centeno (The Catcher in the Rye), de J.D. Salinger, parece escrito para todos aquellos que valoren la autoderminación y el valor para despejar la maleza de lo superfluo y dedicarse a perseguir las grandes abstracciones de la vida.



Tauro:
Crimen y castigo (Prestupleniye i nakazaniye, Fyodor Dostoyevsky)


Los del signo de Tauro probablemente aprecien mejor que nadie los clásicos de la literatura debido a su notoria capacidad para ser pacientes, tenaces, cuando no directamente obstinados.

Este podría ser el caldo de cultivo ideal para Crimen y castigo, de Fyodor Dostoyevsky, ya que combina el aplomo que supone la comisión de un hecho abominable con el remordimiento necesario para confesarlo.

Perfecto para sujetos con metas claras, objetivas, que siempre obtienen lo que quieren, aunque al final esto no coincida exáctamente con lo que es mejor para ellos.



Géminis:
El extraño caso del doctor Jekyll y Mr. Hyde (Strange Case of Dr Jekyll and Mr Hyde, Robert Louis Stevenson)


Si bien es un error suponer que el signo de Géminis posee dos caras, cuando más bien las incluye a todas; es decir, posee multitudes dentro de sí mismo; este clásico de Robert Louis Stevenson expresa a la perfección al menos dos facetas de esa variada personalidad.

Lo interesante de este signo del zodiaco es que sus miembros pueden identificarse con todas las variantes de las emociones humanas, lo cual los coloca en una posición de privilegio para examinar la neurosis y aún la violencia inusitada que se expresan a partir del mismo principio.



Cáncer:
Cumbres borrascosas (Wuthering Heights, Emily Brontë)


Ser sensible no es un defecto, como lo prueban millones de personas bajo el signo de Cáncer.

Para ellos, las relaciones con amigos, familia y pareja son esenciales para sentirse plenos, muy a pesar de que el resto del mundo a veces no comprenda la complejidad de su universo interior.

Estos individuos entienden a la perfección la nostalgia, la tristeza, pero también la alegría que supone estar vivo en un mundo donde la mayoría duerme un criterioso sueño hecho de hábitos adquiridos. En este contexto, Cumbres borrascosas, de Emily Brontë, es una opción inobjetable.



Leo:
El viejo y el mar (The Old Man and the Sea, Ernest Hemingway)


Acusados injustamente de narcisistas, las personas del signo de Leo son, según nos cuentan nuestros astrólogos de cabecera, líderes por naturaleza. Creativos, apasionados, audaces, los del signo de Leo no pueden leer nada que no les interese profundamente.

Basándonos en estos datos inciertos podemos especular que su opción más adecuada es, desde luego, Ernest Hemingway.

Hemingway posee la rara cualidad de abordar cuestiones profundas desde una poderosa simplicidad. El viejo y el mar (The Old Man and the Sea) es el ejemplo más paradigmático de su maravillosa obra.



Virgo:
Un mundo feliz (Brave New World, Aldous Huxley)


Novela ideal para los del signo de Virgo, básicamente autómatas hiperorganizados pero con un fuerte sentido de humanidad.

Un mundo feliz, de Aldous Huxley, nos lleva a recorrer un futuro cargado de reglas y prohibiciones cuyo propósito es adormecer el instinto natural del hombre por lo bello en favor de lo práctico.

Quizás este futuro refleje bastante bien la personalidad de Virgo: organizado hasta el más mínimo detalle pero siempre con el corazón abierto y bien predispuesto para el trabajo y el esfuerzo.



Libra:
Historia de dos ciudades (A Tale of Two Cities, Charles Dickens)


Sociales, diplomáticas, las personas de Libra son lo que se dice equilibradas. Rara vez caen en extremismos, fundamentalismos, pero cuando sí lo hacen efectúan esa transición con la más atildada ferocidad.

Los de Libra prefieren las astucias sobre la acción directa, de modo que podrían convertirse en ávidos lectores de este clásico de Charles Dickens.

Historia de dos ciudades (A Tale of Two Cities) plantea dos enfoques opuestos: la paz y la tranquilidad, la vida sencilla, sin grandes sobresaltos, en contraste con la agitación, el desafío y el caos. El equilibrio entre ambos extremos parece ser el terreno más óptimo para los librianos.



Escorpio:
El monje (The Monk, Matthew Lewis)


Decir que los de escorpio son apasionados sería decir muy poco realmente. Todo parece indicar que uno querría tenerlos de su lado, nunca como enemigos. Pueden ser amigos ferozmente leales, amantes acalorados, o implacables adversarios que nunca olvidan ni perdonan.

Pocas novelas admiten este grado de intensidad, de pasión, de retorcida y vengativa naturaleza; salvo que apelemos a autores con las mismas características.

El monje (The Monk), de Matthew Lewis, expresa el aspecto más desaforado del signo de Escorpio, eso sí, hasta límites vecinos de la criminalidad más abyecta.



Sagitario:
Diccionario del diablo (Devil's Dictionary, Ambrose Bierce)


Sagitario es el signo que mejor entiende el humor en todas sus facetas, desde lo más inocente a lo más oscuro.

Entusiastas, filosóficos, curiosos, los sagitarianos son capaces de abordar las grandes cuestiones del universo desde una perspectiva más bien hilarante, sin perder por ello su agudeza natural.

Si bien el Diccionario del diablo (Devil's Dictionary), de Ambrose Bierce, no es una novela sino más bien un conjunto enciclopédico de observaciones, presenta las características típicas que el sagitariano disfruta intensamente. Ideal para sus sujetos más inclinados por lo ácido.



Capricornio:
Jane Eyre (Jane Eyre, Charlotte Brontë)


Los capricornianos son probablemente las personas más gentiles y amables de todos los signos del zodiaco. Hablamos aquí de sujetos disciplinados pero con cierta inclinación por lo fantástico.

Si hubiese que resumirlos en pocas palabras habría que decir que los capricornianos no toleran estupideces.

Los de Capricornio no necesariamente se ven atraídos por los clásicos; y ciertamente esta novela de Charlotte Brontë quizás sea un tanto gótica para ellos. No obstante, en su esencia nos habla de una mujer independiente que aprende a valerse por sí misma, a confiar en sus propios deseos; muy aconsejable para los especímenes de este signo.



Acuario:
El hombre hembra (The Female Male, Joanna Russ)


Inclasificables desde todo punto de vista. Los acuarianos pueden ser excéntricos, humanitarios, activistas, o básicamente cualquier cosa que exija cierto grado compromiso.

Acuario es un signo original, por lo tanto los acuarianos tienden a vivir en su propio mundo, no siempre luminoso sino en ocasiones bastante oscuro.

Este fuerte compromiso con exteriorizar de forma casi obsesiva lo que les ocurre convierte a los acuarianos en sujetos ideales para los rincones más inaccesibles de lo fantástico. Al respecto, la gran novela de Joanna Russ: El hombre hembra (The Female Male), que presenta el desafío narrativo de convertir a un hombre en mujer, literalmente, resulta ideal para emparejarse tanto con la intensidad de los acuarianos como con su búsqueda de justicia e igualdad.



Piscis:
Un mundo devastado (Earthworks, Brian Aldiss)


A los del signo de Piscis les convendría cualquier novela capaz de capturar su imaginación, por cierto, desbordante.

Lo extraño, lo mágico, lo que se corre ligeramente de lo habitual y lo cotidiano, son poderosos atractivos para ellos.

Esto los coloca como grandes lectores de todo lo que se relacione directamente con la fantasía pero no necesariamente con lo fantasioso. Hay una diferencia, no siempre clara, entre ambos universos, pero el pisciano es perfectamente capaz de distinguirla.

Las distopías son perfectas para los piscianos, y dentro de ellas la novela de Brian Aldiss: Un mundo devastado (Earthworks), donde se nos lleva a recorrer un futuro arrasado por desastres ecológicos, aunque todavía con espacio para la lucha y la individualidad.




Más antologías. I Más novelas.


Más literatura gótica:
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«El auge de la novela gótica»: Maggie Kilgour; libro y análisis


«El auge de la novela gótica»: Maggie Kilgour; libro y análisis.




El auge de la novela gótica (The Rise of the Gothic Novel) es un ensayo sobre literatura gótica de la investigadora Maggie Kilgour, publicado en 1995.

El auge de la novela gótica, tal vez uno de los libros de Maggie Kilgour más interesantes, aborda uno de los grandes paradigmas de la novela gótica: el concepto de no-vida. A menudo este concepto se expresa a través de criaturas sobrenaturales, como los vampiros y los fantasmas, seres sombríos que lentamente se levantan de la tumba para cumplir una venganza, o rubricar una maldición.

En El auge de la novela gótica, Maggie Kilgour especula que los fantasmas de la literatura gótica ocultan algo más, una conexión, tal vez, entre aquellos muertos que se resisten a permanecer en sus tumbas y la mitología, que a su vez se construyó a partir de ignotos cultos funerarios del período Neolítico.

Allí, sostiene la autora, se encuentra la clave para el éxito de la novela gótica durante el siglo XVIII.

Para analizar esta idea, El auge de la novela gótica de Maggie Kilgour examina varios clásicos del género: desde Caleb Williams (Caleb Williams) (William Godwin) a Frankenstein (Frankenstein) (Mary Shelley), pasando por Los misterios de Udolfo (The Mysteries of Udolpho) (Ann Radcliffe) y El monje (The Monk) de Matthew Lewis.




El auge de la novela gótica.
The Rise of the Gothic Novel, Maggie Kilgour.
Material relacionado:




Novelas góticas. I Libros prohibidos.


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Penny Dreadful: el horror por monedas


Penny Dreadful: el horror por monedas.




El Penny Dreadful, también llamado Penny Horrible, Penny Awful o Penny Blood, fue un formato de publicación del siglo XIX que incluía novelas góticas y relatos de terror que se estiraban durante semanas [o meses, o años], y cuyo costo era de un penique [penny].

El género de horror, lejos de lo que sucede en nuestros tiempos, era considerado una variante menor, y acaso innoble, de la literatura fantástica. Acceder a él no sólo era económico para el lector, sino para los editores, que utilizaban el papel más barato disponible en el mercado, haciendo de los Penny Dreadful un objeto que se degradaba y consumía en pocos años.

Los Penny Dreadful iniciaron su carrera en la década de 1830. Al principio, serializando obras clásicas, o bien autores de renombre, pero siempre dentro de un formato por entregas, segmentado, a veces con imprevisible saltos y supresiones. Pronto los editores advirtieron que los lectores del Penny Dreadful, en su mayoría, adolescentes o adultos jóvenes de la clase trabajadora, no compraban los clásicos, sino aquellas historias impactantes y sangrientas de fantasmas y asesinos, de modo que para 1850 el contenido de estas publicaciones se enfocó directamente en ellos.

El formato y la necesidad de agotar las ediciones impusieron un estilo impensado. No solo se reeditaron clásicos del género gótico como El monje (The Monk), de Matthew Lewis, o El castillo de Otranto (The Castle of Otranto) de Horace Walpole, sino que se reescribieron novelas góticas completas, adaptándolas a un estilo serial que buscaban sostener el interés del lector hasta una nueva entrega.

En paralelo, el Penny Dreadful colaboró con obras originales que luego fueron prácticamente imposibles de recopilar en su totalidad. Entre ellas, El collar de perlas (The String of Pearls), de Thomas Preskett Prest, cuyo protagonista es nada menos que Sweeney Todd; o Los misterios de Londres (The Mysteries of London), de George W. M. Reynolds, inspirados [o plagiados] de un serial francés llamado Los misterios de París (Les Mystères de Paris), de Eugène Sue; e incluso Varney el vampiro (Varney the Vampire), una novela de vampiros cuyo final, y parte de su desarrollo, continúa siendo un misterio.

Poco a poco el Penny Dreadful se ensambló perfectamente con los deseos de sus lectores. Por un lado, ofrecía relatos macabros para los adultos jóvenes, por el otro, historias de salteadores [highwaymen], para los adolescentes, creando una nueva generación de héroes y villanos que se repetían de un modo cíclico. Para dar un ejemplo de la elasticidad de estas historias vale destacar el ejemplo de La negra Bess o el caballero del camino (Black Bess or the Knight of the Road), que incluía las andanzas de Dick Turpin, un salteador de caminos real, que se dilató por más de 250 episodios.

La pasión de los lectores del Penny Dreadful rozó el fanatismo. Los adolescentes que no podían pagar un penique por semana formaron clubes de lectura, en donde se adquirían las entregas de forma cooperativa y se pasaban de mano en mano mediante sorteos. Esta sed fenomenal por el terror convenció a los adultos que los Penny Dreadful eran perjudiciales para la juventud. En 1893, Alfred Harmsworth, un editor consternado por la higiene mental de los jóvenes ingleses, decidió reciclar los Penny Dreadful y transformarlos en algo más saludable. Así nació el Halfpenny Marvel, una edición licuefacta de historias cargadas de moral y ética, ajenas al deseo juvenil por verdaderos escalofríos.

De aquellas interminables historias -literalmente- destacamos la presencia de Jack Harkaway, personaje de la serie Los muchachos de Inglaterra (Boys of England) y Sexton Blake. Entre ambos logran la cifra astronómica de más de 4.000 historias a lo largo de casi cien años; ya que el Penny Dreadful lentamente evolucionó hacia el comic, sin dejar de lado a sus antiguos héroes.

El horror por monedas fue una de las revoluciones literarias más bastardeadas de la historia. Si bien el papel barato, el bajo costo de producción, y sus historias, llenas de saltos, baches e incongruencias, cuando no de escaso valor estético, colaboraron para esta dura valoración crítica, también dieron un nuevo impulso a la literatura, llevando historias, relatos y novelas a jóvenes con nulo acceso a la lectura. Para valorar el Penny Dreadful en su justa medida deberíamos pensar que todo aquello que forma lectores, a despecho de sus deficiencias, es necesariamente valioso.




Pulp. I Relatos de Weird Tales.


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4 novelas góticas fundamentales


Si bien el género gótico abarca distintos períodos y estilos, bien podemos hablar de una literatura gótica fundacional, no sólo desde lo cronológico sino desde lo estrictamente estético.

Siniestra y a menudo melodramática, desarrollándose en castillos embrujados o fantásticos paisajes, la novela gótica arrasó a lo largo de todo el siglo XVIII, influenciando incontables obras posteriores, entre ellas, el relato de terror tal como lo concebimos actualmente. Estas 4 novelas góticas fundamentales sentaron las bases de toda una literatura, no siempre apreciada en su justa medida. La primera, El castillo de Otranto (The Castle of Otranto, 1764), de Horace Walpole, nos inicia en la catástrofe y las invervenciones fantasmagóricas de una historia hasta el momento insólita. Vathek (Vathek, 1786), de William Beckford, alterna entre lo grotesco y lo exótico a medida que atestiguamos el descenso del califa Vathek hacia las regiones más insondables de la locura. El monje (The Monk, 1796), de Matthew Lewis, violenta y seductora, nos lleva desde aquel monasterio de capuchinos en Madrid a recorrer los senderos del amor prohibido. Y Frankenstein (Frankenstein, 1818), de Mary Shelley, nos permite apreciar la poderosa influencia de una tragedia perturbadora, que volverá una y otra vez sobre el cuento de terror de todos los tiempos.

Si nos viésemos en el aprieto de consignar 4 novelas góticas fundamentales, estos cuatro títulos serían, a mi entender, los que más y mejor han gravitado sobre la literatura.


4 novelas góticas fundamentales:





Más novelas góticas. I Novelas del romanticismo.


Más literatura gótica:
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El monje (película, 2011)



Impresionante adaptación cinematográfica de la novela gótica de Matthew Lewis: El monje: un romance (The Monk: A Romance, 1796), un verdadero ícono de la literatura gótica y el relato de terror.

Con algunas discrepancias con la novela original, El monje narra la historia de Ambrosio (Vincent Cassel), un monje capuccino obsesionado sexualmente con Matilda (Déborah François), una joven enigmática y bellísima que tienta peligrosamente sus inclinaciones sádicas. Atribulado por sus deseos, Ambrosio cede ante otra mujer, Antonia (Joséphine Japy), de naturaleza inocente. Matilda opera antiguas brujerías para asistir al monje en la conquista de Antonia, a quien violenta del modo más escandaloso. Perseguido por la culpa al enterarse de que aquella muchacha era nada menos que su hermana, y la certeza íntima de que Matilda es un vehículo del demonio, Ambrosio desciende hacia lo más siniestro de su personalidad antes de enfrentarse con otro nexo del infierno con la tierra: la Santa Inquisición.

Si bien la película no reproduce todas las abominaciones de la novela, El monje es una adaptación excelente, acaso la mejor que se ha realizado sobre este clásico del género gótico.



El monje.
Le Moine, 2011 (Trailer en español y francés)





El resumen de la película gótica: El monje (Le Moine, 2011) fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com



Lo más visto esta semana en El Espejo Gótico:

Relato de Carl Jacobi.
Poema de Amy Lowell.
Poema de Dora Sigerson Shorter.


Poema de Thomas Lovell Beddoes.
Poema de Amy Lowell.
Relato de Patricia Highsmith.