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«Nictálope»: Clark Ashton Smith; poema y análisis.


«Nictálope»: Clark Ashton Smith; poema y análisis.




«Hemos visto la oscuridad
donde se descomponen las cosas.
Hemos visto los soles negros
derramando la noche»



Nictálope (Nyctalops) es un poema gótico del escritor norteamericano Clark Ashton Smith (1893-1961), publicado originalmente en la edición de octubre de 1929 de la revista Weird Tales, y luego reeditado por Arkham House en la antología de 1947: El lado oscuro de la luna (Dark of the Moon).

Nictálope, uno de los grandes poemas de Clark Ashton Smith, despliega un vasto repertorio de criaturas mitológicas, arquetípicas de la noche.

El título del poema posee una doble faz. Por un lado, «nictálope» designa a una persona que padece nictalopía, la cual se caracteriza por una disminución de la visión en condiciones de poca luz. No es una enfermedad en sí misma, sino el síntoma. Sin embargo, Clark Ashton Smith emplea el término en su sentido original, contrario al uso médico, el cual describe a una persona [o animal] con la capacidad de ver en la oscuridad. La palabra proviene del griego nyktos, «noche»; y optos, «vista».

El poema abre con una pregunta a los que «ven en la oscuridad», es decir, a los nictálopes:


Vosotros que veis en la oscuridad
cuando la luna se ahoga
en la bruma pantanosa
que se extiende a lo largo del suelo;
vosotros que veis en la oscuridad,
decid, ¿qué habéis encontrado?


La respuesta del nictálope es un catálogo de horrores cósmicos, seres mitológicos y sutilezas cuánticas:


Hemos visto extraños átomos
concertando citas en el aire.;
el polvo de amantes desaparecidos,
separados hace mucho tiempo
en la desesperación,
y polvo de flores que se marchitaron
en otros mundos.

Hemos visto pesadillas
descender del cielo,
silenciosas, como murciélagos,
hacia donde yacen los durmientes;
hemos visto los pechos
de los súcubos.

Hemos visto el cristal
de las lágrimas de la Medusa muerta.
Hemos observado a las ondinas
menguar en presas estancadas,
y a las mandrágoras danzando frenéticamente
junto a lagos negros, hinchados de sangre.

Hemos visto a los sátiros
renovar sus antiguos amores
con ninfas blancas como la luna de los cipreses,
pálidas dríades del tejo,
en la hierba alta de los cementerios
cargados con el rocío de la tarde.

Hemos visto la oscuridad
donde se descomponen las cosas,
donde átomo se mueve con átomo
en una brillante y veloz formación,
como constelaciones ordenadas
en algún camino sideral.

Hemos visto hermosos colores
que no habitan en la luz:
oro más intenso e iris
oculto y recóndito;
hemos visto los soles negros
derramando la noche.


En 1933, cuatro años después de la publicación de este poema, Clark Ashton Smith volvería a utilizar el término nyctalops en El viaje del rey Euvoran (The Voyage of King Euvoran). En una escena, Euvoran está en una celda y es visitado por una especie de búho, «un nictalopo de ojos amarillos brillantes» pero «con las robustas patas de un megápodo». Como es lógico en una situación semejante, Euvoran está incómodo, en especial debido a la mirada del ave, «que lo fulminaba con un brillo más intenso a medida que la penumbra se intensificaba».

En una carta a H. P. Lovecraft, fechada en febrero de 1931, Clark Ashton Smith deja en claro que considera a Nictálope como uno de sus mejores poemas:


«Si realmente tuviera la energía que me atribuyes, intentaría hacer algo con mis traducciones, poemas, etc. Pero con las condiciones actuales del mercado, imagino que sería doblemente difícil interesar a alguien. Sin embargo, todavía se publica poesía; recientemente he recibido solicitudes de colaboración de las editoriales de dos antologías proyectadas. Una de ellas incluirá cinco de mis mejores poemas cortos: Símbolos (Symbols), Nictálope (Nyctalops), La nereida (The Nereid), Palmeras (Palms) y Sepultura (Sepulture)


En lo personal, creo que Nictálope es un homenaje de Clark Ashton Smith a todos los autores del género macabro, en particular a Lovecraft y sus camaradas de Weird Tales, quienes eran, en cierto modo, aquellos que «veían en la oscuridad», es decir, quienes se permitían observar en las tinieblas de la naturaleza para proporcionarnos todas esas visiones extrañas [ver: El Círculo de Lovecraft y la aristocracia de «Weird Tales»]




Nictálope.
Nyctalops, Clark Ashton Smith (1893-1961)

(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)


Vosotros que veis en la oscuridad
cuando la luna se ahoga
en la bruma pantanosa
que se extiende a lo largo del suelo;
vosotros que veis en la oscuridad,
decid, ¿qué habéis encontrado?

Hemos visto extraños átomos
concertando citas en el aire.;
el polvo de amantes desaparecidos,
separados hace mucho tiempo
en la desesperación,
y polvo de flores que se marchitaron
en otros mundos.

Hemos visto pesadillas
descender del cielo,
silenciosas, como murciélagos,
hacia donde yacen los durmientes;
hemos visto los pechos
de los súcubos.

Hemos visto el cristal
de las lágrimas de la Medusa muerta.
Hemos observado a las ondinas
menguar en presas estancadas,
y a las mandrágoras danzando frenéticamente
junto a lagos negros, hinchados de sangre.

Hemos visto a los sátiros
renovar sus antiguos amores
con ninfas blancas como la luna de los cipreses,
pálidas dríades del tejo,
en la hierba alta de los cementerios
cargados con el rocío de la tarde.

Hemos visto la oscuridad
donde se descomponen las cosas,
donde átomo se mueve con átomo
en una brillante y veloz formación,
como constelaciones ordenadas
en algún camino sideral.

Hemos visto hermosos colores
que no habitan en la luz:
oro más intenso e iris
oculto y recóndito;
hemos visto los soles negros
derramando la noche.


Ye that see in darkness
When the moon is drowned
In the coiling fen-mist
Far along the ground—
Ye that see in darkness,
Say, what have ye found?

—We have seen strange atoms
Trysting on the air—
The dust of vanished lovers
Long parted in despair,
And dust of flowers that withered
In worlds of otherwhere.

We have seen the nightmares
Winging down the sky,
Bat-like and silent,
To where the sleepers lie;
We have seen the bosoms
Of the succubi.

We have seen the crystal
Of dead Medusa's tears.
We have watched the undines
That wane in stagnant weirs,
And mandrakes madly dancing
By black, blood-swollen meres.

We have seen the satyrs
Their ancient loves renew
With moon-white nymphs of cypress,
Pale dryads of the yew,
In the tall grass of graveyards
Weighed down with evening's dew.

We have seen the darkness
Where charnel things decay,
Where atom moves with atom
In shining swift array,
Like ordered constellations
On some sidereal way.

We have seen fair colors
That dwell not in the light—
Intenser gold and iris
Occult and recondite;
We have seen the black suns
Pouring forth the night.


Clark Ashton Smith (1893-1961)


(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)




Poemas góticos. I Poemas de Clark Ashton Smith.


Más literatura gótica:
El análisis, traducción al español y resumen del poema de Clark Ashton Smith: Nictálope (Nyctalops), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«El mensaje de Thuba Mleen»: Aleister Crowley; poema y análisis.


«El mensaje de Thuba Mleen»: Aleister Crowley; poema y análisis.




«Muchos creen que fue un mensaje de Thuba Mleen,
el misterioso emperador de aquellas tierras,
nunca visto por ningún hombre,
quien ordenó que Bethmoora debía quedar vacía.»

—Lord Dunsany, Bethmoora.



El mensaje de Thuba Mleen (The Message of Thuba Mleen) es un poema gótico del escritor y ocultista inglés Aleister Crowley (1875-1947), publicado originalmente en la edición de 1911 de la revista The Equinox en 1911.

El mensaje de Thuba Mleen, uno de los mejores poemas de Aleister Crowley, nos sitúa «más allá de Utnar Véhi» y «las colinas de Hap», donde el «gran Emperador», Thuba Mleen, está sentado en su trono, jugueteando con un collar entre los dedos, cuyas cuentas «alguna vez fueron el globo ocular de su hijo no nacido». Mientras tanto, observa cómo su propia madre es torturada.

Pero, «al desgarrar la última carne», Thuba Mleen se cansa, y dirige su atención a unos «esclavos de la brillante Bethmoora», quienes le tributan vino y hachís. Ebrio, Thuba Mleen, «el hermano bastardo del desierto», envía a los esclavos de regreso a Bethmoora para anunciar que «esa serpiente antigua, la Bruja de Utnar Véhi, ha despertado».

Los esclavos quedan aterrotizados. Conocen bien «las artes de Utnar Véhi» y «lo que anhela la Vieja Gris». Bethmoora está condenada,

En 1911, Aleister Crowley se encontraba en Francia, escribiendo sus libros de Thelema. Durante ese período leyó una obra que desató su imaginación: Cuentos de un soñador (A Dreamer’s Tales) de lord Dunsany, escrito un año antes. Tanto es así que escribió una reseña y un poema adjunto: El mensaje de Thuba Mleen, donde explora algunos aspectos de la mitología de lord Dunsany [ver: Los Mitos de Pegana: la mitología de Lord Dunsany]

El propio Thuba Mleen aparece en dos cuentos de lord Dunsany. El primero es El hombre del hachís (The Hashish-Man), donde nos enteramos que Bethmoora fue abandonada por orden del emperador Thuba Mleen:


«¿Fue por la maldición del Desierto? —pregunté. Y él respondió—: En parte fue la furia del Desierto y en parte el consejo del Emperador Thuba Mleen, pues esa temible bestia está relacionada de alguna manera con el Desierto por parte de su madre.»


H. P. Lovecraft nunca recurrió al nombre de Thuba Mleen, pero sí menciona a Bethmoora en El que susurra en la oscuridad (The Whisperer in Darkness), por lo que el flaco de Providence comparte referencias con Aleister Crowley [ver: Lovecraft, Crowley y un sueño compartido]. De hecho, El mensaje de Thuba Mleen se complementa perfectamente con el Ciclo Onírico de H. P. Lovecraft [también inspirado en Dunsany], con sus extraños y evocativos nombres de antaño. Muchos aficionados a lo oculto buscaron una fuente común en la magia para estos dos autores, un vínculo entre el Necronomicón y el Liber AL vel Legis [libro de la Ley]. Sin embargo, esa fuente común está en la fantasía, en el mito compartido de Lord Dunsany [ver: El Necronomicón astral: la conexión Lovecraft-Crowley]

La fascinación de Crowley por Dunsany quedó registrada en su reseña de 1911 [publicada en The Equinox], donde examina solo 5 de los 16 relatos porque «aún no los he leído cuarenta veces». Elogia El pobre viejo Bill (Poor Old Bill) [«parece derivado de La balada del viejo marinero»], La espada y el ídolo (The Sword and the Idol) [«lo leo una y otra vez, y cuanto más lo leo, más me fascina»], Poltarnees, sobre el cual dice que «es el mejor relato jamás escrito sobre la seducción del mar», y menciona que Bethmoora y El hombre del hachís, donde aparece Thuba Mleen, «son en realidad un solo cuento».

El otro cuento de Dunsany donde aparece Thuba Mleen es Bethmoora. En esta historia se barajan varias hipótesis para explicar el abandono de Bethmoora basándose en el mensaje de los tres esclavos que envía Thuba Mleen a la ciudad [que también aparecen en el poema de Crowley]. El propio Emperador es un misterio, ya que ningún humano alcanzó a verlo. Este detalle se aleja del poema, donde Thuba Mleen parce hablarle directamente a los esclavos.

Lovecraft coquetea con el aspecto elusivo del emperador. En La búsqueda onírica de la desconocida Kadath (The Dream-Quest of Unknown Kadath), el flaco de Providence introduce al Sumo Sacerdote de Leng, un clérigo no humano que porta una máscara amarilla. En Bethmoora se menciona que Thuba Mleen tiene el rostro amarillo. El hecho de que nunca fuera visto por ojos humanos podría haberle sugerido a Lovecraft el motivo de la máscara.

Una de las razones por las que lord Dunsany no es tan popular es debido a la ausencia de una mitología coherente, cuando, en realidad, la inconsistencia es una característica primaria de los Mitos. Estamos acostumbrados a las franquicias estandarizadas y hemos perdido tacto con los conjuntos de historias dispersas y, a menudo, contradictorias entre sí. Dunsany, creo, puede ser visto como la materia prima sobre la que Lovecraft, Crowley, Robert E. Howard, incluso J. R. R. Tolkien, extrajeron motivos fundamentales para sus respectivos ciclos literarios.

Cada una de las historias de Dunsany es un mundo independiente. En el mejor de los casos, hay algunos hilos que se entrelazan, y que el lector puede identificar: Días de ocio en el Yann (Idle Days on the Yann) tiene sus secuelas, y algunos topónimos y figuras arquetípicas reaparecen, como Thuba Mleen, pero siempre con alteraciones. Por ejemplo, Yann es un río, pero, en Bethmoora, Thuba Mleen sugiere que es una lengua, el yannish.

De todos modos, los conceptos de base de Dunsany fueron aprovechados por Lovecraft. Por ejemplo, en Celephais toma una idea de El hombre del hachís: estos reinos fantásticos existen en algún lugar fuera de la percepción ordinaria, y podemos visitarlos a través de nuestros sueños [o del consumo de ciertas sustancias]. Hablando de sustancias, Aleister Crowley le escribió una carta a Dunsany glorificando los Cuentos de un soñador, y bromea diciéndole que, por lo visto, «solo conoces el hachís de oídas, no por experiencia». También le envió un par de revistas eróticas. Dunsany no se ofendió, de hecho, aparentemente se divirtió y, en una típica muestra de su humor, le envió a Crowley una nota de agradecimiento diciendo que la droga más fuerte que tomaba era té.

No creo que sea conveniente seguir hurgando en este mundo de referencias. Podríamos cometer el desatino de sugerir que Dunsany tuvo en mente al Rey de Amarillo de Robert E. Chambers al crear a su propio Emperador Amarillo, Thuba Mleen; y que Jorge Luis Borges, quizás, pensó en la vaciada Bethmoora al crear su propia ciudad imaginaria, Uqbar, que se desliza hacia nuestra realidad en el relato Tlön, Uqbar, Orbis Tertius.




El mensaje de Thuba Mleen.
The Message of Thuba Mleen, Aleister Crowley (1875-1947)

(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)


Mucho más allá de Utnar Véhi, mucho más allá
de las colinas de Hap,
se sienta el gran Emperador coronado con diamantes,
moviendo el rosario en su regazo:
el rosario cuyas cuentas, perfectamente ordenadas
con una dicha impecable,
alguna vez fueron el globo ocular de su hijo no nacido.

Bebió el olor de la sangre viva, que silbaba
sobre el acero blanco como el fuego.
Rió disimuladamente mientras los miembros de su madre
eran besados por los anzuelos de la Rueda
que desgarraba alma y forma, más finos que la niebla
rasgada por el viento sombrío
que sopla desde Kragua y las tierras desconocidas tras ella.

Al desgarrar la última carne, se cansó;
esclavos de la brillante Bethmoora
se adelantaron con cuencos tallados cuyo carmesí
ansiaba vino verde de hachís, vino negro de datura,
como las primeras y últimas olas del Yann.
Estos vinos calmaron el rencor de Thuba Mleen,
el hermano bastardo del Desierto.

Bebió y miró a los esclavos. «Mwass, Dagricho, Xu-Xulgulura,
¡ensillen sus mulas!», susurró, «cabalguen a toda velocidad
hacia Bethmoora
y díganle a la gente de la ciudad
que esa serpiente antigua,
la Bruja de Utnar Véhi, ha despertado».

Así retorció su daga en los corazones
de aquellos esclavos
que le llevaban vino; porque conocían bien las artes
de Utnar Véhi —¡lo que anhela la Vieja Gris!—;
sabían cómo sus parientes en las viñas y mercados
de la brillante Bethmoora, así malditos,
se arrojarían a merced de la sed del Desierto.

Ojalá Mana-Yood-Sushai se inclinara y escuchara,
y oyera al epiceno, barbudo y risueño
enano, orlado de miedo,
hermano bastardo del Desierto, Thuba Mleen.
Pues Él despertaría y gritaría
la Palabra para aniquilar el sueño.


Far beyond Utnar Véhi, far beyond
The Hills of Hap,
Sits the great Emperor crowned with diamond,
Twitching the rosary in his lap—
The rosary whose every bead well-conned
With sleek unblinking bliss
Was once the eyeball of an unborn child of his.

He drank the smell of living blood, that hissed
On flame-white steel.
He tittered while his mother’s limbs were kissed
By the fish-hooks on the Wheel
That shredded soul and shape, more fine than mist
Is torn by the bleak wind
That blows from Kragua and the unknown lands behind

As the last flesh was flicked, he wearied; slaves
From bright Bethmoora
Sprang forward with carved bowls whose crimson craves
Green wine of hashish, black wine of datura,
Like the Yann’s earlier and its latter waves!
These wines soothed well the spleen
Of the Desert‘s bastard brother Thuba Mleen.

He drank, and eyed the slaves “Mwass, Dagricho, Xu-Xulgulura,
Saddle your mules!” he whispered, “ride full slow
Unto Bethmoora
And bid the people of the city know
That that most ancient snake,
The Crone of Utnar Véhi, is awake.”

Thus twisted he his dagger in the hearts
Of those two slaves
That bore him wine ; for they knew well the arts
Of Utnar Véhi—what the grey Crone craves!—
Knew how their kindred in the vines and marts
Of bright Bethmoora, thus accurst,
Would rush to the mercy of the Desert’s thirst.

I would that Mana-Yood-Sushai would lean
And listen, and hear
The tittering, thin-bearded, epicene.
Dwarf, fringed with fear,
Of the Desert’s bastard brother Thuba Mleen!
For He would wake, and scream
Aloud the Word to annihilate the dream.


Aleister Crowley (1875-1947)


(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)




Poemas góticos. I Poemas de Aleister Crowley.


Más literatura gótica:
El análisis, traducción al español y resumen del poema de Aleister Crowley: El mensaje de Thuba Mleen (The Message of Thuba Mleen), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«La Banshee»: Dora Sigerson; poema y análisis.


«La Banshee»: Dora Sigerson; poema y análisis.




«Se avecinan desgracias,
pues esta noche he visto
a una banshee pasar a la sombra
por aquel oscuro camino.»



La Banshee (The Banshee) es un poema gótico de la escritora irlandesa Dora Sigerson Shorter (1866-1918), publicado en la antología de 1907: Poemas completos de Dora Sigerson Shorter (The Collected Poems of Dora Sigerson Shorter).

La Banshee, uno de los poemas de Dora Sigerson más reconocidos, nos introduce en la mitología irlandesa, más precisamente en la leyenda popular de la Banshee, para explorar temas como la pérdida y el duelo en la figura de Molly Reilly y su amado.

El poema comienza con la Oradora augurando una desgracia, ya que ha visto «a una banshee pasar a la sombra por aquel camino oscuro», llorando, «peinando su larga cabellera blanca», y finalmente deteniéndose en la puerta de la casa de Molly Reilly. En este punto, la Oradora no sabe si la banshee está aquí para anunciar la muerte de Molly Reilly o la de su amado, quien, cree Molly, «se ha convertido en marinero».

El realidad, el hombre «se ha marchado a la ciudad de Galway», completamente «hechizado por la mirada de otra mujer». Nadie en el pueblo se ha atrevido a contárselo a Molly, por lo que alientan su ilusión de que retorne pronto. La Oradora desea que la banshee haya venido para llevarse a Molly Reilly, porque, «¿quién se atreverá a contarle la noticia, tal vez la muerte de su marido?».

El final del poema de Dora Sigerson nos deja en la incertidumbre:


Pero se avecinan desgracias,
pues esta noche he visto
a una banshee pasar a la sombra
por aquel oscuro camino.


La banshee es una especie de Hada, una habitante de los túmulos, cuya presencia [no su función] anuncia la muerte de un miembro de la familia mediante amargos llantos, gritos, lamentos, incluso aullidos [ver: El lenguaje de las hadas]. Tiene el cabello largo, negro, que peina mientras se lamenta, y los ojos rojos por el lagrimeo continuo. En otras versiones de la leyenda, la banshee tiene el cabello rojo y posee una estatura prodigiosa, aunque la mayoría de las historias hablan de una mujer de tamaño pequeño, de alrededor de un metro de altura, y de aspecto avejentado [ver: Razas y especies de Hadas]

La Banshee de Dora Sigerson Shorter evoca una Irlanda mágica, todavía poblada de seres sobrenaturales. A propósito, las banshees solo aparecen ante la muerte de una persona de pura estirpe irlandesa, sin sangre normanda o sajona en las venas, por lo que Molly Reilly, abandonada por su esposo, también ejemplifica el final progresivo de la población autóctona de la isla [ver: Cuando las hadas abandonaron nuestro plano]




La Banshee.
The Banshee, Dora Sigerson (1866-1918)

(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)


Que Dios nos proteja de todo mal,
porque esta noche he visto
a una banshee pasar a la sombra
por aquel camino oscuro.

Y mientras caminaba, sollozaba,
peinando su larga cabellera blanca;
se detuvo frente a la puerta de Molly Reilly
y hasta la medianoche estuvo llorando.

¿Acaso llora por él,
que está tan lejos?
¿O por la muerte de Molly Reilly
llora hasta el amanecer?

Ahora, Molly cree que su hombre
se ha convertido en marinero;
cada noche coloca una vela en la puerta
para que él la vea.

Pero se ha marchado a la ciudad de Galway
(¿y quién se atreve a decírselo?),
hechizado por la mirada de otra mujer,
enloquecido por su beso.

Así que, al pasar junto a la puerta de Molly,
miramos hacia el mar y decimos:
«Que Dios traiga de vuelta a tu muchacho,
donde sea que esté».

Ruego para que sea Molly quien oiga
los lamentos y llantos de la banshee,
porque ¿quién se atreverá a contarle la noticia,
tal vez la muerte de su marido?

Pero se avecinan desgracias,
pues esta noche he visto
a una banshee pasar a la sombra
por aquel oscuro camino.


Now God between us and all harm,
For I to-night have seen
A banshee in the shadow pass
Along the dark boreen.

And as she went she keened and cried
And combed her long white hair,
She stopped at Molly Reilly's door,
And sobbed till midnight there.

And is it for himself she moans,
Who is so far away?
Or is it Molly Reilly's death
She cries until the day?

Now Molly thinks her man is gone
A sailor lad to be;
She puts a candle at her door
Each night for him to see.

But he is off to Galway town,
(And who dare tell her this?)
Enchanted by a woman's eyes,
Half-maddened by her kiss.

So as we go by Molly's door
We look towards the sea,
And say, "May God bring home your lad,
Wherever he may be."

I pray it may be Molly's self
The banshee keens and cries,
For who dare breathe the tale to her,
Be it her man who dies?

But there is sorrow on the way,
For I to-night have seen
A banshee in the shadow pass
Along the dark boreen.


Dora Sigerson (1866-1918)

(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)




Poemas góticos. I Poemas de Dora Sigerson.


Más literatura gótica:
El análisis, traducción al español y resumen del poema de Dora Sigerson: La Banshee (The Banshee), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«Un vistazo a Pan»: James Whitcomb Riley; poema y análisis.


«Un vistazo a Pan»: James Whitcomb Riley; poema y análisis.




«Y allí, como en un sueño, juro que vi a Pan, tendido,
con sus miembros a la sombra y el rocío,»



Un vistazo a Pan (A Glimpse of Pan) es un poema gótico del escritor norteamericano James Whitcomb Riley (1849-1916), publicado de manera póstuma en la antología de 1922: Canciones de verano (Songs of Summer).

Un vistazo a Pan, tal vez uno de los poemas de James Whitcomb Riley más conocidos, presenta una curiosa mirada sobre Pan, aquella misteriosa deidad de la mitología griega.

Si esta fuera una pieza de Arthur Machen, Algernon Blackwood, Walter de la Mare, incluso de H. P. Lovecraft, la visión de Pan habría traído la locura y la muerte al Orador, pero James Whitcomb Riley tiene una perspectiva diferente. No le teme a la naturaleza, no se siente un intruso en ella, por lo que sus fuerzas no le parecen hostiles. Esto es típico de la poesía de James Whitcomb Riley, donde la naturaleza es una entidad genérica, benevolente, cuyas expresiones ni siquiera rozan el desagrado. Riley escribió poemas sobre insectos, sapos, caracoles, en fin; una naturaleza inofensiva, sin dientes, sin hambre. Me resulta difícil creer que el Orador haya podido vislumbrar a Pan en este contexto, siendo que es una entidad que nos recuerda el salvajismo, el animalismo y el primitivismo de la existencia «natural» [ver: Sobre los nombres bárbaros]

Sin embargo, el Orador asegura que vio a Pan. Es lo primero que dice. Se aleja del pueblo y se mete en un bosque, cerca del mediodía, «donde las sombras eran frescas». Siente que sus pies desprenden «oleadas de flores» con cada paso. A través de las ramas de unos «árboles inclinados», a la vera del río:


«Como en un sueño, juro que vi a Pan, tendido,
con sus miembros a la sombra y el rocío,
y su rostro en el el resplandor y el deslumbramiento
de la alegre luz del sol; mientras por todas partes,
encima, a través y alrededor de él,
vaporosas libélulas volaban de aquí para allá,
y pequeñas mariposas blancas, de dos en dos,
giraban en remolinos de aire fragante.


Y así nos deja James Whitcomb Riley. El Orador no enloquece al ver a Pan, no es metamorfoseado en animal, ni siquiera oye flautas al acercarse al río. Es un Pan, digamos, vencido; una expresión más de la naturaleza, como podría serlo una mariposa o un árbol, no La Naturaleza en estado crudo, la existencia antes de la civilización.

No creo que Un vistazo a Pan sea un mal poema. Creo que responde a las afinidades de James Whitcomb Riley. La imagen de Pan es hermosa: resplandece al sol, está rodeado de libélulas y mariposas, pero, ¿es este el Pan de los mitos griegos? Se parece más a una estatua, sin vida ni intención. Es una visión triste, aunque bella: un elemento decorativo, no el alma, no el espíritu del bosque. James Whitcomb Riley no se lamenta de ver a Pan en estas condiciones, se maravilla. En lo personal, me inclino más por la tristeza de Elizabeth Barrett Browning al pensar que los antiguos dioses están muertos [ver: ¡Pan no ha muerto!]:


La tierra ha olvidado las míticas fantasías
que cantaba en su juventud,
y aquellos hermosos cuentos
pierden su belleza al lado de la verdad.
¡El carro de Apolo ya no correrá!
¡Contemplad, poetas, al sol!
¡Pan ha muerto!




Un vistazo a Pan.
A Glimpse of Pan, James Whitcomb Riley (1849-1916)

(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)


Apenas lo vislumbré. Ya era verano,
y me alejé del pueblo, de su polvo y su calor,
y caminé por un bosque mientras se acercaba el mediodía,
donde las sombras eran frescas y la atmósfera estaba brumosa,
con las fragancias que mis pies desprendían
de las oleadas de flores que se alzaban
entre la hierba, verdes y dulces.

Y miré a través de una vista de árboles inclinados,
trenzados con largas marañas de enredaderas que se extendían
hasta la cara de un río, acariciándolas en la brisa,
hasta que los labios anhelantes de las ondas
se arrastraron y las besaron, con éxtasis tembloroso,
y reían y lloraban con nostalgia.

Y allí, como en un sueño, juro que vi a Pan, tendido,
con sus miembros en la sombra y el rocío,
y su rostro en el resplandor y el deslumbramiento
de la alegre luz del sol; mientras por todas partes,
encima, a través y alrededor de él,
vaporosas libélulas volaban de aquí para allá,
y pequeñas mariposas blancas, de dos en dos,
giraban en remolinos de aire fragante.


I caught buta glimpse of him. Summer was here,
And I strayed from the town and its dust and heat,
And walked in a wood, while the noon was near,
Where the shadows were cool, and the atmosphere
Was misty with fragrances stirred by my feet
From surges of blossoms that billowed sheer
Of the grasses, green and sweet.

And I peered through a vista of leaning trees,
Tressed with long tangles of vines that swept
To the face of a river, that answered these
With vines in a wave like the vines in the breeze,
Till the yearning lips of the ripples crept
And kissed them, with quavering ecstacies,
And wistfully laughed and wept.

And there, like a dream in a swoon, I swear
I saw Pan lying,-his limbs in the dew
And the shade, and his face in the dazzle and glare
Of the glad sunshine; while everywhere,
Over, across, and around him blew
Filmy dragon-flies hither and there,
And little white butterflies, two and two,
In eddies of odorous air.


James Whitcomb Riley (1849-1916)


(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)




Poemas góticos. I Poemas mitológicos.


Más literatura gótica:
El análisis, traducción al español y resumen del poema de James Whitcomb Riley: Un vistazo a Pan (A Glimpse of Pan), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«El Fetch: una balada»: Dora Sigerson Shorter; poema y análisis.


«El Fetch: una balada»: Dora Sigerson Shorter; poema y análisis.




«Estaba fría como los muertos,
no pronunció palabra cuando se dijo:
Su tumba es profana.
Estaba callada como los muertos,
nunca lanzó un grito al escuchar,
más triste que el lamento,
el ruido de la pala.»



El Fetch: una balada (The Fetch: A Ballad) es un poema gótico de la escritora irlandesa Dora Sigerson Shorter (1866-1918), escrito en 1898 y publicado de manera póstuma en la antología de 1907: Poemas escogidos de Dora Sigerson Shorter (The Collected Poems of Dora Sigerson Shorter).

El Fetch, uno de los grandes poemas de Dora Sigerson, nos introduce en el ámbito del folclore irlandés, heredero de una vasta mitología. Es una pieza extensa, como aclara el título, «una balada» con reminiscencias medievales.

El poema desarrolla la historia de dos amantes y un suceso misterioso que conduce a un desencuentro y, finalmente, a la muerte. A través una estructura de diálogos, tal vez sobrecargados de la resonancia emocional de la literatura gótica, vamos conociendo a estos dos enamorados que pactan un encuentro nocturno, tal vez ilícito. Ella espera mientras su amado se retrasa observando una procesión espectral, el cortejo funeral de una muchacha.

Cuando por fin se encuentran, él le cuenta esta curiosa visión, pero ella no le cree. Para probarlo, la lleva a los dos cementerios de la zona y a un cruce de caminos, donde se entierran los cadáveres «impíos», es decir, los de aquellos que se han quitado la vida. Sin embargo, no encuentran el sitio de entierro de la misteriosa mujer. Discuten, y él se va. Ella, abatida, se quita la vida. Por supuesto, el cortejo fúnebre que el hombre ha visto al principio del poema es un «fetch», un presagio ominoso; y la muchacha muerta no es otra que su propia amada.

El Fetch maneja de forma excepcional las creencias irlandesas en lo sobrenatural. No las describe, las respeta, por lo que no brinda información adicional, asumiendo que el lector entiende, desde el título, de qué se está hablando [ver: mitología celta]. Dora Sigerson se apoya en el diálogo, lo que permite que podamos sumergirnos en el drama sin exposiciones. Resulta divertido, desde la perspectiva actual, que la primera parte del poema trate básicamente de una mujer enojada porque la han dejado plantada. La llegada tardía de su amante y su curiosa explicación [la visión de una espectral procesión fúnebre] no parecen suficiente para ella.

Ahora bien, el joven no es simplemente un espectador: oye su nombre susurrado por los dolientes. Esta es la clave, escalofriante y a la vez profética, de que está observando un evento futuro. El camino para verificar su historia es, tal vez, el momento más flojo. Se nos lleva por todos los lugares de entierro de la zona y todo culmina en lo que ella considera la constatación de un engaño. El giro es devastador, ya que conduce a la pérdida de confianza entre ambos y, en última instancia, de la vida.

El final de El Fetch es trágico. La profecía espectral se cumple y la joven es enterrada en la encrucijada, lo que refleja la forma «impía» en que se quitó la vida [ver: ¡No salgas del camino! El Modelo «Caperucita Roja»]

Dora Sigerson emplea una gran variedad de recursos sobrenaturales al servicio del miedo, la duda y la culpa. Todo el poema está impregnado de folclore irlandés, como el motivo de la procesión espectral y las encrucijadas, ambos particularmente significativos.

En nuestros tiempos, lamentablemente, las hadas y otros seres fabulosos de Irlanda han sido reducidos a meros entretenimientos infantiles, criaturas más o menos amigables. Dora Stigerson explora otra faceta, más antigua, una Irlanda nocturna poblada de espectros errantes [ver: Cuando las hadas abandonaron nuestro plano].

El Fetch es una entidad [no una criatura] que a veces se manifiesta como el doble de un ser humano vivo. Está relacionada con el concepto de doppelgänger en cuanto a ser una réplica y un mal augurio, pero en Irlanda estas entidades eran más bien espectrales. Otra diferencia es que el doppelgänger, al ser visto, siempre es un presagio de muerte, mientras que el avistamiento del Fetch solo es fatal durante la noche. De hecho, si uno lo ve durante la mañana es una señal de larga vida.




El Fetch: una balada.
The Fetch: A Ballad, Dora Sigerson Shorter (1866-1918)

(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)


«¿Por qué llegas tan tarde a la cita?
¿Por qué has tardado tanto?
Con afán he esperado desde
la hora prometida.»

«Quisiera estar a tu lado, amor,
hace muchas horas,
pero vi una cosa al borde del camino,
triste y soñolienta.»

«¿Y qué has visto al borde del camino
que te ha hecho tardar tanto?»
«Es fatigoso el tiempo que he pasado
desde que dejé la puerta de mi padre.»

«Mientras me apresuraba al anochecer
por el camino hacia ti esta noche,
vi el cadáver de una joven doncella
vestida con un sudario blanco.»

«¿Y era ella alguna querida camarada,
o una hermana muerta,
para que dejaras así a tu amada
hasta pasada la hora de la cita?»

«¡Oh, me encantaría saberlo!
Pero nunca vi su rostro,
solo supe que debía seguirla
hasta su lugar de descanso.»

«¿Por el sendero del pueblo echó a andar
o abajo por el lago?
Sé que solo hay dos cementerios
donde un cadáver puede descansar.»

«No fueron por el sendero del pueblo,
ni se detuvieron a los pies del lago,
enterraron el cadáver en silencio
donde las encuentran las cuatro encrucijadas.»

«¿Y era tan extraño espectáculo, entonces,
para que te marcharas como un niño,
dejándome así, esperando,
olvidada, por una engañosa visión pasajera?»

«Era mi nombre lo que oía susurrar
a cada doliente que pasaba a mi lado;
y tuve que seguir sus pasos,
aunque no podía ver sus rostros.»

«Y ahora me gustaría saber quién
podría ser esta bella joven,
así que ven conmigo, mi verdadero amor,
si no tienes miedo.»

Él no bajó por la orilla del lago,
ni pasó por la ciudad,
sino que la llevó hasta las cuatro encrucijadas
y allí la dejó.

«No veo aquí ninguna huella de pie,
no veo ninguna marca de una pala,
sé muy bien que en este camino
blanco nunca se cavó una tumba.»

Y él tomó su mano con la suya
y la condujo a la ciudad,
allí le preguntó al buen anciano sacerdote
si había enterrado a una doncella ese día.

Y él tomó su mano con la suya
y la condujo hasta la iglesia junto al lago,
allí le preguntó al pálido y joven sacerdote
si una doncella le había quitado la vida.

Pero nadie había oído hablar de una nueva tumba
en todas las parroquias de los alrededores,
nadie habló de una joven doncella
puesta en tierra impía.

«Entonces él le soltó la mano,
se dio la vuelta y dijo:
"Ahora sé que eres mentiroso
por la mentira que has dicho.»

Y ella dijo: «¡Ay! ¿Qué mal
me ha pasado esta noche?»
Se arrodilló junto al agua
y lloró con el corazón destrozado.

Y ella dijo: «¡Oh! ¿Qué espectáculo de hadas
fue entonces el que me causó tanta pena?
Dormiré tranquila bajo las aguas tranquilas,
ya que mi amor se ha apartado de mí».

Y su amor se fue a las tierras del norte,
y muy al sur se fue,
y él aún podía oír su voz distante
que lo llamaba llorando amargamente.

Él podía descansar durante el día,
ni podía dormir durante la noche,
así que se apresuró a regresar al viejo camino,
con el lugar de la cita a la vista.

Lo primero que oyó fue el nombre de su amada
y, tras un lamento fuerte y prolongado,
vio fue el rostro querido de su amada,
a la cabeza de una procesión de luto.

Ella estaba tan pálida como los muertos,
y no hizo ningún gesto,
pasó junto a él con su mortaja negra,
todavía durmiendo pacíficamente.

Y ella estaba tan fría como los muertos,
y no pronunció ni una palabra
cuando dijeron: «Profana es su tumba,
porque se quitó la vida.»

Y ella estaba silenciosa como están los muertos,
nunca gritó cuando pudo escuchar,
más triste que el lamento,
el sonido de la pala al cavar.

No tuvo descanso en la vieja iglesia del pueblo,
ni una tumba junto al lago tan dulce,
la enterraron en tierra impía,
donde se encuentran las cuatro encrucijadas.


"What makes you so late at the trysting?
What caused you so long to be?
For a weary time I have waited
From the hour you promised me."

"I would I were here by your side, love,
Full many an hour ago,
For a thing I passed on the roadway
All mournful and so slow."

"And what have you passed on the roadside
That kept you so long and late?"
"It is weary the time behind me
Since I left my father's gate.

"As I hastened on in the gloaming
By the road to you to-night,
There I saw the corpse of a young maid
All clad in a shroud of white."

"And was she some comrade cherished,
Or was she a sister dead,
That you left thus your own beloved
Till the trysting-hour had fled?"

"Oh, I would that I could discover.
But never did see her face,
And I knew I must turn and follow
Till I came to her resting place."

"And did it go up by the town path,
Did it go down by the lake?
I know there are but the two churchyards
Where a corpse its rest may take."

"They did not go up by the town path,
Nor stopped by the lake their feet,
They buried the corpse all silently
Where the four cross-roads do meet."

"And was it so strange a sight, then,
That you should go like a child,
Thus to leave me wait all forgotten—
By a passing sight beguiled?"

"'Twas my name that I heard them whisper,
Each mourner that passed by me;
And I had to follow their footsteps,
Though their faces I could not see."

"And right well I should like to know, now,
Who might be this fair young maid,
So come with me, my own true love,
If you be not afraid."

He did not go down by the lakeside,
He did not go by the town,
But carried her to the four cross-roads,
And he there did set her down.

"Now, I see no track of a foot here,
I see no mark of a spade,
And I know right well in this white road
That never a grave was made."

And he took her hand in his right hand
And led her to town away,
And there he questioned the good old priest,
Did he bury a maid that day.

And he took her hand in his right hand,
Down to the church by the lake,
And there he questioned the pale young priest
If a maiden her life did take.

But neither had heard of a new grave
In all the parish around,
And no one could tell of a young maid
Thus put in unholy ground.

So he loosed her hand from his hand,
And turned on his heel away,
And, "I know now you are false," he said,
"From the lie you told to-day."

And she said, "Alas! what evil thing
Did to-night my senses take?"
She knelt her down by the water-side
And wept as her heart would break.

And she said, "Oh, what fairy sight then
Was it thus my grief to see?
I will sleep well 'neath the still water,
Since my love has turned from me."

And her love he went to the north land,
And far to the south went he,
And her distant voice he still could hear
Call weeping so bitterly.

And he could not rest in the daytime,
He could not sleep in the night,
So he hastened back to the old road,
With the trysting place in sight.

What first he heard was his own love's name,
And keening both loud and long,
What first he saw was his love's dear face,
At the head of a mourning throng.

And all white she was as the dead are,
And never a move made she,
But passed him by in her lone black pall,
Still sleeping so peacefully.

And all cold she was as the dead are,
And never a word she spake,
When they said, "Unholy is her grave
For she her life did take."

And silent she was as the dead are,
And never a cry she made,
When there came, more sad than the keening,
The ring of a digging spade.

No rest she had in the old town church,
No grave by the lake so sweet,
They buried her in unholy ground,
Where the four cross roads do meet.


Dora Sigerson Shorter (1866-1918)


(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)




Poemas góticos. I Poemas de fantasmas.


Más literatura gótica:
El análisis, traducción al español y resumen del poema de Dora Sigerson Shorter: El Fetch: una balada (The Fetch: A Ballad), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«Ozymandias»: Percy Bysshe Shelley; poema y análisis.


«Ozymandias»: Percy Bysshe Shelley; poema y análisis.




Ozymandias (Ozymandias) es un poema del romanticismo del escritor inglés Percy Bysshe Shelley (1792-1822), publicado originalmente en la edición del 11 de julio de 1818 del periódico semanal The Examiner con el seudónimo Glirastes [del latín glīs, «lirón»; y el sufijo griego erastēs, «amante»], en referencia a la esposa del autor, Mary Shelley, apodada cariñosamente «lirón». El poema sería reeditado en la antología de 1823: Rosalind y Helen, Una égloga moderna; con otros poemas (Rosalind and Helen, A Modern Eclogue; with Other Poems), y en la colección póstuma: Poemas escogidos de Percy Bysshe Shelley (Selected Poems of Percy Bysshe Shelley)

Ozymandias, uno de los mejores poemas de Percy Bysshe Shelley, nos brinda una mirada inquietante sobre el horror existencial de la impermanencia. Incluso los hombres más renombrados, y los poderosos imperios que han forjado, están destinados a ser barridos hacia el olvido.

Ozymandias era el nombre que le dieron los griegos al faraón Ramsés II [1303–1213 a. C.], derivado de su nombre de trono, Usermaatre. En 1817, Percy Byshee Shelley comenzó a escribir el soneto después de que el Museo Británico adquiriera un fragmento de cabeza y torso de una estatua de Ramsés II, que data del siglo XIII a. C. El poema parafrasea la inscripción en la base de la estatua, dado por Diodoro Sículo en su Bibliotheca Historica: «Yo soy el rey de reyes, Ozymandias. Si alguien quiere saber cuán grande soy y dónde yazgo, que supere alguna de mis obras». En el soneto de Percy Byshee Shelley, Diodoro Sículo se convierte en «un viajero de una tierra antigua».

Tal vez lo más emocionante de este poema es la capacidad de Percy Bysshe Shelley para crear una imagen tan evocadora sin haber visto la estatua sobre la que escribió. La inspiración que recibió de la estatua de Ramsés II surgió de lo que pudo leer y escuchar sobre ella.

En apariencia, Ozymandias es un soneto muy sencillo; sin embargo, presenta varias capas que resuenan como ecos del pasado. El poema comienza con el narrador en primera persona, anónimo [probablemente el propio Percy Shelley], quien nos dice que conoció a «un viajero de una tierra antigua» [Diodoro Sículo], el cual le contó la historia del rey Ozymandias. De repente, el soneto cambia a la tercera persona, al viajero. También hay una tercera voz, la del propio Ozymandias, ya que sus propias palabras están escritas en el pedestal: «Mi nombre es Ozymandias, Rey de Reyes; ¡Contempla mis obras, poderoso, y desespera!». Esta pluralidad de voces y tiempos sutilmente entrelazados en un soneto es realmente extraordinaria.

El epíteto de Ozymandias [«Rey de Reyes»] parece arrogante desde una perspectiva occidental moderna, tal vez porque es uno de los epítetos de Cristo en los mitos bíblicos; no obstante, este era un título común otorgado a los faraones. Los lectores de Percy Bysshe Shelley probablemente entendieron el término en un contexto más bíblico que histórico, quizás como un rasgo de narcicismo, incluso de blasfema arrogancia; sin embargo, Ozymandias solo está diciendo que él es quien manda en Egipto.

Percy Bysshe Shelley era un poeta romántico, y en calidad de tal sus poemas a menudo tratan el tema de la naturaleza como una poderosa fuerza que, en comparación, nos hace ver insignificantes. En este sentido, es lícito suponer que las «solitarias arenas» del desierto que devoran el imperio de Ozymandias son una afirmación de que la naturaleza prevalece al final, y que el esfuerzo humano, por colosal que sea, siempre es efímero.

El Viajero describe la estatua desmoronada de Ozymandias, abandonada para ser tragada por las arenas, enfatizando su tamaño, refiriéndose a ella como «colosal» y «enorme». Al principio esta descripción crea una sensación de grandeza, pero más adelante sirve para establecer que los logros mas notables se perderán en el tiempo. Si bien el cabeza de la estatua todavía transmite algo de la naturaleza de Ozymandias al conservar la «mueca de frío mando» del faraón, en última instancia refuerza la impermanencia de las obras humanas. Al describir la habilidad del escultor, el Narrador comienza a construir la «desesperación» central del poema. Ni el poder de un Rey de Reyes [Ozymandias] ni la habilidad de un artista [el escultor] permiten que el monumento sobreviva la prueba del tiempo.

Percy Bysshe Shelley es inteligente al distanciar al lector de Ozymandias. No describe al rey, sino que presenta al Narrador que escucha a un Viajero hablar de una estatua que vio en el desierto. Esta separación es fundamental para el sentido de impermanencia en Ozymandias. Si el soneto expusiera al lector a la grandeza de Ozymandias, podría darle un sentido de significado a las obras del rey. En cambio, el poema revela la naturaleza efímera del poder y el arte al separar al lector tanto del rey como de su estatua. A pesar de que Ozymandias era lo suficientemente poderoso como referirse a sí mismo como un Rey de Reyes, el Narrador solo escucha de él por casualidad. Si el Narrador no hubiera conocido al Viajero, y este no hubiera encontrado la estatua, es posible que el primero nunca hubiera oído hablar de Ozymandias, y mucho menos experimentado los vestigios de su antiguo poder.

No creo que el final de Ozymandias tenga la intención de dejarnos una gran lección moral. La lección está ahí, implícita, pero lo que se destaca es una sensación general de vacío, incluso de inutilidad. Si incluso un gran faraón como Ozymandias termina siendo insignificante con el transcurso del tiempo, ¿qué puede esperar el lector de su propia impermanencia? Percy Bysshe Shelley parece aceptar este hecho sombrío: aunque su poema pueda sobrevivir durante los siglos venideros, él no lo hará.

A pesar de esta mirada sombría, Ozymandias también trata la supervivencia de la creatividad en contraste con la fugacidad de la tiranía. Gracias al arte, sólo ha sobrevivido la arrogancia de Ozymandias. De hecho, la jactanciosa declaración: «¡Contempla mis obras, poderoso, y desespera!» se cumple en toda regla, pero no de la manera que hubiese querido el faraón: su estatua nos produce desesperación, pero no por sus logros incomparables, sino porque nos recuerda que compartirmos su inevitable destino de olvido.




Ozymandias.
Ozymandias, Percy Bysshe Shelley (1792-1822)

(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)


Conocí a un viajero de una tierra antigua
quien dijo: «dos enormes piernas pétreas, sin su tronco,
se yerguen en el desierto... A su lado, en la arena,
semihundido, yace una cabeza hecha pedazos, cuyo ceño,
labio arrugado, y desdeñosa mueca de frío mando,
cuentan que su escultor comprendió bien esas pasiones
que aún sobreviven, grabadas en estos inertes objetos,
a las manos que las tallaron y al corazón que las alimentó...
Y en el pedestal se leen estas palabras:
"Mi nombre es Ozymandias, rey de reyes:
¡Contempla mis obras, poderoso, y desespera!"
Nada queda a su lado. Alrededor de la decadencia
de estas colosales ruinas, infinitas y desnudas,
a lo lejos se extienden las niveladas y solitarias arenas.»


I met a traveller from an antique land
Who said: "Two vast and trunkless legs of stone
Stand in the desert... Near them, on the sand,
Half sunk, a shattered visage lies, whose frown,
And wrinkled lip, and sneer of cold command,
Tell that its sculptor well those passions read
Which yet survive, stamped on these lifeless things,
The hand that mocked them, and the heart that fed:
And on the pedestal these words appear:
'My name is Ozymandias, king of kings:
Look on my works, ye Mighty, and despair!'
Nothing beside remains. Round the decay
Of that colossal wreck, boundless and bare
The lone and level sands stretch far away.


Percy Bysshe Shelley
(1792-1822)

(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)




Poemas góticos. I Poemas de Percy Bysshe Shelley.


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«El horror de Yule»: H.P. Lovecraft; poema y análisis.


«El horror de Yule»: H.P. Lovecraft; poema y análisis.




El horror de Yule (Yule Horror) es un poema de horror cósmico del escritor norteamericano H. P. Lovecraft (1890-1937), escrito en 1925 con el título: El festival (Festival) y publicado originalmente en la edición de diciembre de 1926 de la revista Weird Tales. Más adelante sería reeditado por Arkham House en la antología de 1943: Más allá del muro del sueño (Beyond the Wall of Sleep).

El horror de Yule, tal vez uno de los poemas de Lovecraft menos conocidos, continúa la tradición del flaco de Providence de escribir poemas navideños todos los años, que enviaba a sus amigos y familiares. Por lo general, estos poemas trataban sobre asuntos festivos, como aquel soneto a Frank Belknap Long —en realidad, al gato de Frank Belknap Long—: Para Felis (To Felis). Sin embargo, en El horror de Yule, Lovecraft ahonda en los oscuros orígenes paganos de la Navidad.

Originalmente, El horror de Yule fue enviado a Farnsworth Wright, director de Weird Tales, como una especie de tarjeta navideña titulada El festival (Festival). Lovecraft se sorprendió mucho cuando el poema apareció publicado en la edición de diciembre de 1926 de la revista.

El horror de Yule fue escrito pocos meses después de El ceremonial (The Festival), donde Lovecraft también aborda la fiesta de Yule como el origen pagano de la Navidad:


[«Era Yuletide, que los hombres llaman Navidad aunque saben en sus corazones que es más antigua que Belén y Babilonia, más antigua que Menfis y la humanidad (...) Era el rito de Yule, más viejo que el hombre y destinado a sobrevivirle; el rito primordial del solsticio y de la promesa de la primavera más allá de las nieves; el rito del fuego y la siempreviva, la luz y la música.»]


La Navidad cristiana fue construída sobre una fiesta mucho más antigua, que se remonta a los ritmos agrícolas del hombre primitivo: el solsticio de invierno en el hemisferio norte, cuyo paso predice el eventual despertar de la tierra en la primavera. El solsticio de invierno, el día en que el eje de la tierra se inclina más lejos del Sol [y por lo tanto el día más corto del año], ocurre en el hemisferio norte el 21 o 22 de diciembre, y los seguidores de las religiones paganas lo celebraban. El Yule [o Yuletide] está asociado con los escandinavos y se menciona en la Edda en prosa; sin embargo, su antigüedad es incierta. En El horror de Yule, Lovecraft esboza una atmósfera celta con sus «bosques de robles» y «tumbas de druidas perdidos».




El horror de Yule.
Yule Horror, H. P. Lovecraft (1890-1937)

(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)


Hay nieve en el suelo,
y los valles están fríos,
y una profunda oscuridad de medianoche
recubre el mundo;
pero una luz en las cimas de las colinas
insinúa festejos profanos y antiguos.

Hay muerte en las nubes,
hay miedo en la noche,
pues los muertos en sus sudarios
saludan el vuelo del pecado.
Y cantan salvajemente en el bosque
mientras bailan alrededor de un fungoso y blanco
altar de Yule.

Ante ningún vendaval terrenal
se balancea el bosque de robles,
donde se ahogan las ramas enfermas
en el abrazo del muérdago,
porque estos poderes
son los poderes de la oscuridad,
de las tumbas de druidas perdidos.


There is snow on the ground,
And the valleys are cold,
And a midnight profound
Blackly squats o'er the wold;
But a light on the hilltops half-seen hints of feastings un-hallowed and old.

There is death in the clouds,
There is fear in the night,
For the dead in their shrouds
Hail the sin's turning flight.
And chant wild in the woods as they dance round a Yule- altar fungous and white.

To no gale of Earth's kind
Sways the forest of oak,
Where the sick boughs entwined
By mad mistletoes choke,
For these pow'rs are the pow'rs of the dark, from the graves of the lost Druid-folk.


H. P. Lovecraft
(1890-1937)

(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)




Poemas góticos. I Poemas de H. P. Lovecraft.


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El análisis, traducción al español y resumen del poema de H. P. Lovecraft: El horror de Yule (Yule Horror), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«Lamia»: Clark Ashton Smith; poema y análisis.


«Lamia»: Clark Ashton Smith; poema y análisis.




Lamia (Lamia) es un poema de vampiros del escritor norteamericano Clark Ashton Smith (1893-1961), publicado por Arkham House en la edición de invierno de 1948 de la revista The Arkham Sampler, y luego reeditado en la antología de 1951: El Chateau oscuro y otros poemas (The Dark Chateau and Other Poems).

Lamia, uno de los grandes poemas de Clark Ashton Smith, está directamente relacionado con el relato: Morthylla (Morthylla) y su evocador final:


[«Para asombro suyo, una mujer, o lo que parecía serlo, se sentaba al lado del mausoleo. No podía verla con claridad, pues la sombra de la tumba la envolvía desde los hombros hasta abajo. Sólo el rostro, resplandeciendo débilmente, se elevaba hacia la luna. Su perfil era como el que había visto en monedas antiguas.

—¿Quién eres?—preguntó con una curiosidad que sobrepasaba su cortesía.

—Soy la lamia Morthylla —contestó ella.»]


El poema de Clark Ashton Smith: Lamia exuda el mismo ambiente sepulcral, y vuelve a situarnos en la guarida de la vampiresa:


Su letal belleza, como un filtro, se agitó
a través mi sangre y llenó mi corazón de luz:
la desposé con ardor sin dejarme intimidar

por las extrañas manchas de su cuerpo blanco,
por las cosas que se arrastraban en su guarida
y los muertos que yacían a nuestro lado.


Los vínculos temáticos entre los relatos y poemas de Clark Ashton Smith suelen ser estrechos, y el ciclo Zothique a menudo proporciona el hilo conductor. Este parece ser el caso de Lamia, ya que el poema proporciona una especie conclusión de Morthylla.


Pero, ah, fue hace mil años
que tomé a la encantadora lamia por esposa...
y jamás los que me encuentren
sabrán que hace mil años que he muerto.


Morthylla, publicado en la edición de mayo de 1953 de Weird Tales, está ambientado en Zothique, el último continente de la Tierra en un futuro donde «el sol es una estrella decadente, envejecida más allá de la crónica, más allá de la leyenda». La acción tiene lugar en la ciudad de Umbri, donde un poeta, llamado Valzain, no logra encontrar placer ni siquiera en las célebres orgías de su mentor, Famurza, donde hay «vinos, licores, afrodisíacos, y carnes y frutas que hinchaban las legumbres flácidas». Valzain está presente en estas celebraciones, pero espiritualmente ausente, «con una indiferencia que se convierte en repugnancia». Famurza toma nota de la apatía de su protegido y le pregunta si hay algo que pueda hacer para aliviar su aburrimiento.


[—No hay medicina para lo que me aqueja —replicó Valzain—. En cuanto al amor, ya no me importa si es correspondido o no. El tedio acecha en medio de todos los besos.]


Famurza siente lástima por Valzaín, y admite que, a pesar de tener el doble de edad, aún encuentra placer en «las buenas carnes jugosas, las mujeres, el vino, y la música». Valzain afirma que sus únicos placeres están en los sueños.


[«He abrazado a súcubos que eran más que carne, habiendo conocido deleites demasiado intensos para que el cuerpo despierto los sostenga. ¿Tienen tales sueños alguna fuente fuera del propio cerebro terrenal? Daría mucho por encontrar esa fuente, si existe. Mientras tanto, no hay nada para mí más que desesperación.»]


Al escuchar esto, Famurza le cuenta a Valzain sobre una «antigua necrópolis» que está embrujada por el espíritu de la princesa Morthylla, quien murió hace varios siglos y, en raras ocasiones, toma amantes mortales. Si Valzain realmente no se complace en los placeres mundanos, tal vez debería buscar a Morthylla. De camino a casa después de la fiesta, Valzain busca el cementerio, donde decide pasar la noche. En medio de su ensoñación, observa a una mujer sentada junto a un mausoleo, una mujer cuyo «perfil era como el que había visto en monedas antiguas».


[—¿Quién eres?

—Soy la lamia Morthylla —respondió ella, con una voz que dejaba tras de sí una vibración débil y esquiva como la de un arpa—. Ten cuidado conmigo, porque mis besos están prohibidos para aquellos que están entre los vivos.]


Valzain duda de que esta mujer sea Morthylla, pero decide seguirle el juego y, al hacerlo, se siente intrigado por ella: «había una dulzura en su boca, una sombra de fatiga o tristeza en sus ojos». Durante las semanas posteriores, los dos se reúnen todas las noches en el cementerio, conversando animadamente hasta cerca del amanecer, ya que Morthylla, según ella, es «una criatura de la noche».

Escéptico, Valzain ve a Morthylla como una mujer con inclinaciones macabras afines a las suyas, sin embargo, no puede encontrar en ella ningún indicio de mundanalidad, ningún conocimiento de las cosas presentes, sino una extraña familiaridad con el pasado y la leyenda de la Lamia. Sus ojos, sus labios, parecen ocultar secretos olvidados y prohibidos. Sus respuestas siempre son vagas y ambiguas.


[—He soñado con la vida—le dijo ella crípticamente—. Y he soñado también con la muerte. Ahora bien, quizá haya otro sueño... en el que tú has entrado.

—Yo también quisiera soñar—dijo Valzaín.]


Morthylla es uno de los mejores cuentos de Clark Ashton Smith. En una carta a L. Sprague de Camp, fechada el 21 de octubre de 1953, el autor comenta que se trata de la historia de «una pseudo-lamia que, en realidad, es una mujer normal que intenta complacer los gustos de su amante». En otras palabras, la mujer intenta complacer las fantasías de Valzain, pero interpreta tan bien el papel de Lamia que este termina suicidándose. Pero la historia no termina ahí. Después de que el Valzain se suicida, olvida que está muerto, y se encuentra con Morthylla una vez más, solo que esta vez no es su amante mortal interpretando un papel, sino una Lamia real.

Todos los Vampiros de Clark Ashton Smith viven en los reinos de Averoigne y Zothique, entre otros, y la mayoría son mujeres, generalmente Lamias. Estas criaturas de los mitos griegos son muy antiguas, pero Clark Ashton Smith se basa especialmente en el escritor griego del siglo II d.C., Flegón, sobre todo en la historia de una novia muerta que regresa de la tumba para cazar a su prometido [ver: Lamias: vampiresas de la mitología griega]. Esta misma estructura es la base del poema de Goethe: La novia de Corinto (Die Braut von Korinth). [ver: La primera Vampiresa moderna: análisis de «La Novia de Corinto»]

Para Clark Ashton Smith, la figura de la Lamia es una versión sexualizada de lo que él entendía como la característica definitoria de la ficción: escapar de la realidad, pero no hacia el consuelo y la esperanza [como por ejemplo en las obras de J.R.R. Tolkien], sino hacia la autodestrucción. Por otro lado, la similitud entre las actividades y apetitos de la Lamia en diversas obras de ficción [seducir y devorar a su amante] no es caprichosa, sino más bien una cuestión etimológica. La palabra Lamia [lit. «tragadora»] proviene de laimos, que significa «garganta» [o «esófago»]. Eso es lo que vemos en las Lamias de Clark Ashton Smith y Goethe: depredadoras que devoran a sus víctimas.




Lamia.
Lamia, Clark Ashton Smith (1893-1961)

(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)


De su guarida en el desierto surgió la lamia,
una hermosa serpiente con forma de mujer.
Al encontrarme allí, me saludó con el nombre
que mis amados labios habían usado en días lejanos;
y cuando la lamia cantaba, me parecía escuchar
la voz del amor en algún viejo avatar.
Su letal belleza, como un filtro, se agitó
a través mi sangre y llenó mi corazón de luz:
la desposé con ardor, sin dejarme intimidar
por las extrañas manchas de su cuerpo blanco,
por las cosas que se arrastraban en su guarida
y los muertos que yacían a nuestro lado durante la noche.
Más fría su carne que las serpientes del pantano,
sin embargo, en su pecho perdí mi antiguo dolor
y encontré el gozo prohibido a los hombres vivos.
Pero, ah, fue hace mil años
que tomé a la encantadora lamia por esposa...
y jamás los que me encuentren
sabrán que he muerto hace mil años.


Out of her desert lair the lamia came,
A lovely serpent shaped as women are.
Meeting me there, she hailed me by the name

Belovèd lips had used in days afar;
And when the lamia sang, it seemed I heard
The voice of love in some old avatar.

Her lethal beauty like a philtre stirred
Through all my blood and filled my heart with light:
I wedded her with ardor undeterred

By the strange mottlings of her body white,
By the things that crept across us in her den
And the dead who lay beside us through the night.

Colder her flesh than the serpents of the fen,
Yet on her breast I lost mine ancient woe
And found the joy forbid to living men.

But, ah, it was a thousand years ago
I took the lovely lamia for bride...
And nevermore shall they that meet me know

It is a thousand years since I have died.


Clark Ashton Smith
(1893-1961)

(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)




Poemas góticos. I Poemas de Clark Ashton Smith.


Más literatura gótica:
El análisis, traducción al español y resumen del poema de Clark Ashton Smith: Lamia (Lamia), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«Lilith»: Aleister Crowley; poema y análisis.


«Lilith»: Aleister Crowley; poema y análisis.




Lilith (Lilith) es un poema de vampiros del escritor y ocultista inglés Aleister Crowley (1875-1947), publicado en la antología de 1910: El escarabajo alado (The Winged Beetle).

Lilith, uno de los mejores poemas de Aleister Crowley, hace referencia a un antiguo mitos bíblico: Lilith, la primera esposa de Adán, desterrada del Jardín del Edén por negarse a someterse a las órdenes de su esposo.

La figura de Lilith aparece recurrentemente en la obra de Aleister Crowley, incluso en su vida personal. Tanto es así que, cuando contrajo matrimonio con Rose Edith Kelly, esta dio a luz a una niña que bautizada extravagantemente como Nuit Ma Ahathoor Hecate Sappho Jezebel Lilith.

Aleister Crowley continuó viajando por el mundo, aunque Rose y su hija, Lilith, se quedaron atrás. Durante este tiempo, Rose desarrolló un grave problema con el alcohol, y Lilith contrajo fiebre tifoidea y murió en 1906, tragedia que Aleister Crowley atribuyó al creciente alcoholismo de Rose. La pareja se divorció en 1909, y dos años después Rose fue internada en un manicomio. La pérdida de la pequeña Lilith le produjo a Crowley una profunda crisis de angustia. Su salud comenzó a deteriorarse y pasó varios años en un estado de extrema debilidad [ver: Alouqua: la primera hija de Lilith]

Ahora bien, el poema Lilith no parece tener que ver con su hija, sino más bien con una representación ominosa de la Lilith mitológica, sobre la cual Aleister Crowley habló en su obra: De Arte Magica:


[«Antes de que Eva fuera hecha, los sueños de Adán produjeron a Lilith, un demonio, y de su relación con ella brotaron razas malignas.»]


En el anterior pasaje, Aleister Crowley se refiere a una vieja tradición que sostiene que las poluciones nocturnas atraen a los espíritus bajos, o incluso los crean, como los súcubos, que son capaces de existir independientemente y de vampirizar a su creador. Aquí, Crowley interpreta que las poluciones nocturnas de Adán, por aquel entonces sin compañera, crearon a Lilith, quien luego de ser desterrada engendró una raza sobrenatural de criaturas estériles que se alimentan de las fantasías nocturnas de los hombres [ver: Lilim: los hijos de Lilith]




Lilith.
Lilith, Aleister Crowley (1875-1947)

(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)


El hedor de la grosera cabra está en mis fosas nasales
en lugar del perfume de Artemisa.
Arranqué a la Virgen por su clámide bordada...
¿quién podría haber adivinado ese peludo horror escondido?
Tengo hiel para ser mi bebida,
que mezclo en el vino con mirra y almizcle y ámbar gris.
Hice mi cama de seda y pieles; y al despertar descubrí
que me había desmayado sobre el muladar.
¡Ay! ¿Estaban tus labios vírgenes contaminados
con algún rancio sabor a lujuria sabática?
¡Qué hechizo te convirtió, doncella,
en un mono que farfullaba blasfemias antífonas
a esos cánticos castos con los que te lamenté,
en el momento en que, tocándote, mi fruto se disolvió en polvo,
hermosa manzana de Sodoma!
¡Sin embargo, tus besos golpearon mi columna vertebral
hasta un éxtasis estremecedor!
Así caminó el loco por las crestas de las montañas, llorando;
¡Un paso y alcanzo la cima!
La cornisa suelta lo engaña, y cae, destrozado, al glaciar.
Entonces la monja grita: Un esfuerzo y venzo;
¡Paso la puerta, gano el descanso designado!
Y al pasar descubre el cuerpo inmundo de pecado
que espera para clavarle los dientes.
Así en mis sueños, escapando de un monstruo, giro una cuerda;
«Hay refugio, ¡allí!»
No, allí acechaba quien nunca me había perseguido...
era yo el perseguidor hasta su propio refugio.
¡Entonces, adorable vileza, mi amante, mi ama,
me sujetó hacia atrás por los cabellos!
¡Fija tus colmillos en la angustia jadeante de mi boca,
y divide las nubes de mis sueños con tu rayo!
¡Aunque seas Dios o Satán, domina mi muerte
y, con tu angustia vital, posee todo lo que soy con todo lo que eres,
mi Vampiro, mi Sirena que creí un ruiseñor!
¡Abrázame! ¡Escúpeme! ¡Azótame! ¡Asesíname!
¡Toma el banquete lobuno de mi amor!
¡Dame el hedor de tu aliento y muéstrame
el rostro del leproso detrás del velo brillante!
¡Sí! Aunque me hundo en abismos inconmensurables,
trazo la curva, tu cuña cuadrada que brama en mi círculo
la igualará en la infinitud.
Cuerpo contaminado, espíritu violado, alma corrompida,
cerebro aturdido y nervio torturado:
Estos se funden en tus fauces ensangrentadas, Equidna,
de las que emergerá la solitaria llama blanca de Dios.


The stench of the gross goat is in my nostrils instead of
the perfume of Artemis.
I plucked the Virgin by his broidered chlamys....who
could have guessed that hairry horror hidden?
I have got gall to be my drink, who mingled my wine
with myrrh and musk and ambergris.
I made my bed of silk and and furs; and waking I found I had
swooned to sleep upon the midden.
Ah! Were those virgin lips of thine polluted with some
rank savour of Sabbatic lust?
What spell turned thee, the maiden, to a monkey jibbering
antiphonal blasphemies
To those chaste chants I woed thee by, the moment that
touching thee, my fruit dissolved to dust,
Fair-seeming Sodom-apple ! Yet thy kisses smote all my
spine to shuddering ecstasies!
So strode the fool upon the mountain ridges, crying; One
step, and I attain the crest!
Lo! The loose cornice tricks him, and he tumbles, a
mangled nothing, to the glacier.
So the nun cries: One effort and I conquer; I pass the
gate, I win the appointed rest!
And passing it discovers the foul body of Sin that waits to
set his teeth in her.
So in my dreams, escaping from a monster, I turn one
corder; "there is refuge - there!"
Nay, there he lurked who never had pursued me....'twas
I who chased him to his proper holt.
Then, O thou vile adorable, my lover, my master, catch me
backward by the hair!
Fasten thy fangs upon my mouth's gasped anguish, and
split my dream-clouds with thy thunderbolt!
Though thou be God or Satan, do thaou master my death-
pand with thy life-pang, and possess
All that I am with all thou art, my Vampire, my Siren
that I thought a nightingale!
Abase me! Spit upon me! Scourge me! Murder me!
Take thy wolf's meal of my loveliness!
Give me the reek of thy foul breath, and show me the
leper's face behind the shining veil!
Yae! Though I sink through measureless abysses, I trace
the incommensurable curve.
Thy foursqure wedge that rages in my circle shall match
it at the infinite period.
Polluted body, violated spirit, corrupted soul, stunned brain
and tortured nerve:-
These merge into thy bloody maw, Echidna, that shall
emerge the lone white flame of God.


Aleister Crowley
(1875-1947)

(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)




Poemas góticos. I Poemas de Aleister Crowley.


Más literatura gótica:
El análisis, traducción al español y resumen del poema de Aleister Crowley: Lilith (Lilith), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com



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