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«El cómo y el por qué»: Alfred Tennyson; poema y análisis


«El cómo y el por qué»: Alfred Tennyson; poema y análisis.




El cómo y el por qué (The "How" and the "Why") es un poema victoriano del escritor inglés Alfred Tennyson (1809-1892), publicado en la antología de 1830: Poemas principalmente líricos (Poems, Chiefly Lyrical).

El cómo y el por qué, uno de los grandes poemas de Alfred Tennyson, plantea una serie de interrogantes realmente interesantes que abarcan desde lo más pequeño y cotidiano de la vida a las grandes abstracciones del universo, como el tiempo, la muerte y la eternidad.

Ambos extremos, entre lo grande y lo pequeño, entre lo inconcebible y lo diminuto, se unen en la necesidad del hombre de preguntar el cómo y el porqué de las cosas, aún cuando no haya respuesta posible que no incluya, al menos, un nuevo interrogante.




El cómo y el por qué.
The "How" and the "Why", Alfred Tennyson (1809-1892)

Soy el pretendiente de cualquier hombre,
si es que alguno pretende enseñarme:
algunos dicen que esta vida es agradable,
otros piensan que se acelera:
en el tiempo no hay presente,
en la eternidad no hay futuro,
en la eternidad no hay pasado.
Nos reímos, lloramos, nacemos, morimos,
¿quién me dirá el cómo y el por qué?

La espadaña saluda con la cabeza a su hermano,
las flores se susurran unas a otras:
¿Qué es lo que dicen? ¿Qué hacen allí?
¿Por qué dos y dos hacen cuatro? ¿Por qué lo redondo no es cuadrado?
¿Por qué las rocas se detienen y las ligeras nubes vuelan?
¿Por qué el pesado roble gime y los sauces blancos suspiran?
¿Por qué lo profundo no es alto, y lo alto no es profundo?
¿Nos despertamos, o nos dormimos?
¿Dormimos o morimos?
¿Cómo estás tu? ¿Por qué soy yo?
¿Quién me explicará el cómo y el por qué?

El mundo es algo; continúa de alguna manera;
pero ¿cuál es el significado de entonces y ahora?
Siento que hay algo; ¿pero cómo y qué?
Sé que hay algo; ¿pero qué y por qué?
No puedo decir si eso es algo soy yo.

El pichón pía: ¿por qué?, ¿por qué?
en los bosques estivales, cuando el sol cae
y el gran pájaro se sienta en la rama opuesta,
y mira su rostro y grita: ¿cómo?, ¿cómo?
Y el búho negro se desliza por el suave crepúsculo
y canta: ¿cómo?, ¿cómo?, toda la noche.

¿Por qué se va la vida cuando la sangre se derrama?
¿Qué es la vida? ¿Dónde está el alma?
¿Por qué una iglesia se construye con un campanario,
y una casa con una chimenea?
¿Quién me explicará el cómo y el qué?
¿Quién me explicará el qué y el por qué?


I am any man's suitor,
If any will be my tutor:
Some say this life is pleasant,
Some think it speedeth fast:
In time there is no present,
In eternity no future,
In eternity no past.
We laugh, we cry, we are born, we die,
Who will riddle me the how and the why?

The bulrush nods unto its brother,
The wheatears whisper to each other:
What is it they say? What do they there?
Why two and two make four? Why round is not square?
Why the rocks stand still, and the light clouds fly?
Why the heavy oak groans, and the white willows sigh?
Why deep is not high, and high is not deep?
Whether we wake, or whether we sleep?
Whether we sleep, or whether we die?
How you are you? Why I am I?
Who will riddle me the how and the why?

The world is somewhat; it goes on somehow;
But what is the meaning of then and now?
I feel there is something; but how and what?
I know there is somewhat; but what and why?
I cannot tell if that somewhat be I.

The little bird pipeth, "why? why?"
In the summerwoods when the sun falls low
And the great bird sits on the opposite bough,
And stares in his face and shouts, "how? how?"
And the black owl scuds down the mellow twilight,
And chaunts, "how? how?" the whole of the night.

Why the life goes when the blood is spilt?
What the life is? where the soul may lie?
Why a church is with a steeple built;
And a house with a chimneypot?
Who will riddle me the how and the what?
Who will riddle me the what and the why?


Alfred Tennyson
(1809-1892)




Poemas góticos. I Poemas de Alfred Tennyson.


Más literatura gótica:
El análisis, traducción al español y resumen del poema de Alfred Tennyson: El cómo y el porqué (The "How" and the "Why"), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«La princesa: miscelánea»: Alfred Tennyson; libro y análisis


«La princesa: miscelánea»: Alfred Tennyson; libro y análisis.




La princesa: miscelánea (The Princess; A Medley) es una colección de poemas victorianos del escritor inglés Alfred Tennyson (1809-1892), publicada en 1846.

La princesa: miscelánea, es la tercera antología publicada por el autor —y precedida por: Poemas, principalmente líricos (Poems, Chiefly Lyrical) y Poemas (Poems)—, donde podemos encontrar uno de los mejores poemas de Alfred Tennyson, o al menos el que más suele citarse dentro de su vasta producción literaria: In Memoriam.




La princesa: miscelánea.
The Princess; A Medley, Alfred Tennyson (1809-1892)




Libros de poemas. I Libros de Alfred Tennyson.


El análisis y resumen del libro de Alfred Tennyson: La princesa: miscelánea (The Princess; A Medley), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«Poemas»: Alfred Tennyson; libro y análisis


«Poemas»: Alfred Tennyson; libro y análisis.




Poemas (Poems) es una colección de poemas victorianos del escritor inglés Alfred Tennyson (1802-1892), publicada en 1933.

La antología —publicada tres años después de su primera colección: Poemas principalmente líricos (Poems, Chiefly Lyrical)— está integrada por los mejores poemas de Alfred Tennyson. Con el tiempo llegarían otros, incluso más prestigiosos y reconocidos, pero difícilmente superiores en términos de originalidad.

En esta entrada incluiremos las piezas del libro Poemas de 1833, así también como aquellas que fueron agregadas en la edición de 1842.




Poemas.
Poems, Alfred Tennyson (1809-1892)
  • El cómo y el por qué (The "How" and the "Why")
  • La dama de Shalott (The Lady of Shalott)
  • La hija del molinero (The Miller's Daughter)
  • Los comedores de loto (The Lotos Eaters)
  • Una despedida (A Farewell)
  • Amor y obligación (Love and Duty)
  • Anfión (Amphion)
  • Bonaparte (Buonaparte)
  • Caminando al correo (Walking to the Mail)
  • Canto (Song)
  • Como cuando con los ojos bajos pensamos y meditamos (As When With Downcast Eyes We Muse and Brood)
  • Conclusión para el May Queen (Conclusion to the May Queen)
  • Corte de Audley (Audley Court)
  • Dora (Dora)
  • Edward Gray (Edward Gray)
  • El avivamiento (The Revival)
  • Eleanore (Eleanore)
  • El envío (L'Envoi)
  • El May Queen (The May Queen)
  • El palacio del arte (The Palace of Art)
  • El palacio durmiente (The Sleeping Palace)
  • El roble parlante (The Talking Oak)
  • El señor de Burleigh (The Lord of Burleigh)
  • El sueño de una buena mujer (A Dream of Fair Women)
  • El sueño diurno (The Day Dream)
  • Escrito al escuchar el estallido de la insurrección polaca (Written On Hearing of the Outbreak of the Polish Insurrection)
  • Godiva (Godiva)
  • Kate (Kate)
  • La bella durmiente (The Sleeping Beauty)
  • La canción del poeta (The Poet's Song)
  • La criada mendiga (The Beggar Maid)
  • Lady Clara Vere de Vere (Lady Clara Vere de Vere)
  • Lady Clare (Lady Clare)
  • La épica (The Epic)
  • La hija del jardinero (The Gardener's Daughter)
  • La llegada (The Arrival)
  • La muerte del Año Viejo (The Death of the Old Year)
  • La partida (The Departure)
  • Las dos voces (The Two Voices)
  • Las Hespérides (The Hesperides)
  • Las hermanas (The Sisters)
  • La soga de saltar (The Skipping Rope)
  • La visión del pecado (The Vision of Sin)
  • Locksley Hall (Locksley Hall)
  • Los estilitos de san Simeon (St. Simeon Stylites)
  • Margaret (Margaret)
  • Mariana en el sur (Mariana in the South)
  • Moral (Moral)
  • Muévete hacia el Este, Tierra feliz (Move Eastward, Happy Earth)
  • Muerte de Arturo (Morte d'Arthur)
  • Oh, belleza efímera, la más dulce (O Beauty Passing Beauty, Sweetest Sweet)
  • Oh, querido cuarto (O Darling Room)
  • Para— (To —)
  • Para Christopher North (To Christopher North)
  • Para J.S. (To J. S.)
  • ¿Pero fui amado como deseo serlo? (But Were I Loved, As I Desire To Be?)
  • Quién puede decir (Who Can Say)
  • Rompe, rompe, rompe (Break, Break, Break)
  • Rosalind (Rosalind)
  • San Agnes (St. Agnes)
  • Sea mía la fuerza del espíritu feroz y libre (Mine be the Strength of Spirit Fierce and Free)
  • Sir Galahad (Sir Galahad)
  • Sir Lancelot y la reinga Ginebra (Sir Launcelot and Queen Guinevere)
  • Sobre el resultado de la última invasión rusa a Polonia (On the Result of the Late Russian Invasion of Poland)
  • Soneto (Sonnet)
  • Todas las cosas buenas no se han mantenido al margen (All Good Things Have Not Kept Aloof)
  • Ulises (Ulysses)
  • Víspera de Año Nuevo (New Year's Eve)




Libros de poemas. I Libros de Alfred Tennyson.


El análisis y resumen del libro de Alfred Tennyson: Poemas (Poems), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«Cada día tiene su noche»: Alfred Tennyson; poema y análisis


«Cada día tiene su noche»: Alfred Tennyson; poema y análisis.




Cada día tiene su noche (Every Day Hath its Night) es un poema victoriano del escritor inglés Alfred Tennyson (1802-1892), publicado en la antología de 1830: Poemas principalmente líricos (Poems, Chiefly Lyrical).

Cada día tiene su noche, sin lugar a dudas uno de los grandes poemas de Alfred Tennyson, nos sitúa en el vértice del delicado equilibrio de la naturaleza, donde la luz y la oscuridad luchan mutuamente, ganando la luz y la sombra, venciendo y siendo derrotadas una y otra vez.

En esa eterna batalla, el corazón de la humanidad oscila en la misma sincronía: esperanza y desazón, amor y odio, alegría y pesar, hasta que allá lejos, bien lejos, tal como lo afirma Alfred Tennyson, no haya diferencias entre la luz y la oscuridad.




Cada día tiene su noche.
Every Day Hath its Night, Alfred Tennyson (1802-1892)

Cada día tiene su noche,
Cada noche su mañana:
Resplandecientes y oscuras,
las horas aladas son llevadas
bien, bien lejos.

Las estaciones florecen y decaen;
La dorada calma y la tormenta,
Día a día, se frecuentan.
No hay una sola brillante forma
Que no arroje sombra,
Bien, bien lejos.

Cuando reímos, y nuestra alegría
Simula la veta feliz de la piedra,
Somos tan parecidos a la tierra
Como al dolor del padre,
Bien, bien lejos.

La locura se ríe a carcajadas,
La risa trae lágrimas,
Los ojos se desgastan,
Hasta que los miedos
Llegan con la mortaja,
Bien, bien lejos.

Todo es cambio,
Aflicción o riqueza,
La alegría es hermana de la tristeza;
La pena y el regocijo
Se roban los símbolos;
Bien, bien lejos.

Las alondras en el paraíso cantan,
Las palomas se lamentan
Día a día, sin tardanza;
Pero no te desanimes;
Lloremos juntos en la esperanza.
Bien, bien lejos.


Every day hath its night:
Every night its morn:
Thorough dark and bright
Wingèd hours are borne;
Ah! welaway!

Seasons flower and fade;
Golden calm and storm
Mingle day by day.
There is no bright form
Doth not cast a shade ­
Ah! welaway!

When we laugh, and our mirth
Apes the happy vein,
We're so kin to earth,
Pleasaunce fathers pain ­
Ah! welaway!

Madness laugheth loud:
Laughter bringeth tears:
Eyes are worn away
Till the end of fears
Cometh in the shroud,
Ah! welaway!

All is change, woe or weal;
Joy is Sorrow's brother;
Grief and gladness steal
Symbols of each other;
Ah! welaway!

Larks in heaven's cope
Sing: the culvers mourn
All the livelong day.
Be not all forlorn;
Let us weep, in hope ­
Ah! welaway!


Alfred Tennyson
(1802-1892)




Poemas góticos. I Poemas de Alfred Tennyson.


Más literatura gótica:
El análisis, traducción al español y resumen del poema de Alfred Tennyson: Cada día tiene su noche (Every Day Hath its Night), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«Poemas, principalmente líricos»: Alfred Tennyson; libro y análisis


«Poemas, principalmente líricos»: Alfred Tennyson; libro y análisis.




Poemas, principalmente líricos (Poems, Chiefly Lyrical) es una colección de poemas del romanticismo del escritor inglés Alfred Tennyson (1802-1892), publicado en 1830.

La antología cuenta con varios de los poemas de Alfred Tennyson más destacados, a lo largo de los cuales se aprecian las principales características del romanticismo tardío con el nuevo impulso de la poesía victoriana.

Poemas principalmente líricos fue la primera colección de poemas de Alfred Tennyson, la cual lo colocó rápidamente como uno de los mejores poetas ingleses de todos los tiempos.




Poemas principalmente líricos.
Poems, Chiefly Lyrical, Alfred Tennyson (1809-1892)
  • Cada día tiene su noche (Every Day Hath its Night)
  • El cómo y el por qué (The "How" and the "Why")
  • El entierro del amor (The Burial of Love)
  • El Kraken (The Kraken)
  • La sirena (The Mermaid)
  • Todas las cosas morirán (All Things Will Die)
  • Adeline (Adeline)
  • A lo mismo (To the Same)
  • Amor (Love)
  • Amor, orgullo y perdón (Love, Pride and Forgetfulness)
  • Amor y dolor (Love and Sorrow)
  • Amor y muerte (Love and Death)
  • A una dama durmiendo (To a Lady Sleeping)
  • Aunque la noche ha ascendido a su punto más alto (Though Night hath Climbed Her Peak of Highest Noon)
  • Canción inglesa de guerra (English War Song)
  • Canción nacional (National Song)
  • Canto (Song)
  • Circunstancia (Circumstance)
  • Claribel (Claribel)
  • Coro (Chorus)
  • Dualismos (Dualisms)
  • El búho (The Owl)
  • El cisne moribundo (The Dying Swan)
  • Elegías (Elegiacs)
  • El místico (The Mystic)
  • El poeta (The Poet)
  • El saltamontes (The Grasshopper)
  • El tritón (The Merman)
  • Isabel (Isabel)
  • La balada de Oriana (The Ballad of Oriana)
  • La bella durmiente (The Sleeping Beauty)
  • ¿La bruja del mal morirá con el hijo del bien? (Shall the Hag Evil Die with Child of Good?)
  • La casa abandonada (The Deserted House)
  • La mente del poeta (The Poet's Mind)
  • Las hadas del mar (The Sea-Fairies)
  • Las lágrimas del cielo (The Tears of Heaven)
  • Lilian (Lilian)
  • Madeline (Madeline)
  • Mariana (Mariana)
  • Nada morirá (Nothing Will Die)
  • Oda a la memoria (Ode to Memory)
  • Para... (To—)
  • ¿Podría superar mi angustia? (Could I Outwear My Present State of Woe?)
  • Recuerdos de las Noches Árabes (Recollections of the Arabian Nights)
  • Somos libres (We are Free)
  • Soneto (Sonnet)
  • Soneto para J.M.K. (Sonnet to J.M.K.)
  • Supuestas confesiones (Supposed Confessions)
  • Última esperanza (Lost Hope)
  • Una endecha (A Dirge)
  • Un espíritu acecha (A Spirit Haunts)
  • Un personaje (A Character)
  • Yo soy la luz que brilla (I'the the Glooming Light)




Libros de poemas. I Libros de Alfred Tennyson.


El análisis y resumen del libro de Alfred Tennyson: Poemas, principalmente líricos (Poems, Chiefly Lyrical), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«El entierro del amor»: Alfred Tennyson; poema y análisis


«El entierro del amor»: Alfred Tennyson; poema y análisis.




El entierro del amor (The Burial of Love) es un poema de amor del escritor inglés Alfred Tennyson (1809-1892), publicado en la antología de 1830: Poemas, principalmente líricos (Poems, Chiefly Lyrical).

El entierro del amor, uno de los grandes poemas de Alfred Tennyson, describe los sentimientos de angustia y desolación que se experimentan frente a la necesidad de enterrar al amor, es decir, de superarlo, de dejarlo atrás, de colocarlo en un frío ataúd y sepultarlo en lo más profundo del pasado.




El entierro del amor
The Burial of Love, Alfred Tennyson (1809-1892)

Sus ojos en eclipse,
pálidos y fríos sus labios,
famélica la luz de sus esperanzas,
muda su lengua,
rígido su arco
con las lágrimas que derramó,
inclinando hacia atrás su agraciada cabeza;
el amor está muerto:
su última flecha voló;
no hay más dardos;
llévenlo a su oscuro lecho de muerte:
entiérrenlo en el frío, frío corazón:
el amor está muerto.

¡Oh, amor sincero! ¿Acaso te sientes desamparado?
¿Acaso tus placenteras astucias has olvidado,
tu alegría inocente, sin jamás ser vengada?
¿Será la apatía del corazón hueco,
la forma más cruel del perfecto desprecio,
con esa languidez de las más odiosas sonrisas,
para escribir siempre,
en la luz marchita del ojo sin lágrimas,
el epitafio que todos pueden espiar?
¡No! antes morirá ella misma.

Porque para ella las lluvias no caerán,
ni el sol redondo, que para todos brilla, la iluminará;
su luz cambiará en tinieblas;
para ella la hierba verde no crecerá,
ni los ríos fluirán,
ni los dulces pájaros cantarán,
hasta que el amor tenga su venganza completa.


His eyes in eclipse,
Pale-cold his lips,
The light of his hopes unfed,
Mute his tongue,
His bow unstrung
With the tears he hath shed,
Backward drooping his graceful head,
Love is dead:
His last arrow is sped;
He hath not another dart;
Go–carry him to his dark deathbed;
Bury him in the cold, cold heart–
Love is dead.

O truest love! art thou forlorn,
And unrevenged? thy pleasant wiles
Forgotten, and thine innocent joy?
Shall hollow-hearted apathy,
The cruellest form of perfect scorn,
With languor of most hateful smiles,
For ever write,
In the withered light
Of the tearless eye,
And epitaph that all may spy?
No! sooner she herself shall die.

For her the showers shall not fall,
Nor the round sun shine that shineth to all;
Her light shall into darkness change;
For her the green grass shall not spring,
Nor the rivers flow, nor the sweet birds sing,
Till Love have his full revenge.


Alfred Tennyson
(1809-1892)




Poemas góticos. I Poemas de Alfred Tennyson.


Más literatura gótica:
El análisis, traducción al español y resumen del poema de Alfred Tennyson: El entierro del amor (The Burial of Love), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

Alfred Tennyson: poemas destacados


Alfred Tennyson: poemas destacados.




Alfred Tennyson (1809-1892) fue, sin lugar a dudas, uno de los mejores poetas ingleses de la historia, autor de incontables libros y obras poéticas que han quedado registradas entre las más importantes de la literatura universal. En este contexto, aquí nos proponemos explorar algunos de los poemas destacados de Alfred Tennyson.

Lo mitológico, lo medieval, y algunas características del romanticismo, son elementos esenciales en la obra de este notable poeta, y eso es precisamente lo que vamos a desarrollar en la siguiente lista con algunos de los poemas destacados de Alfred Tennyson.




Poemas destacados de Alfred Tennyson:
  • Cada día tiene su noche (Every Day Hath its Night)
  • Cuando la luz de la luna cae sobre mi lecho (When On My Bed the Moonlight Falls)
  • Despedida (Farewell)
  • Duerme ahora el pétalo carmesí (Now Sleeps the Crimson Petal)
  • El entierro del amor (The Burial of Love)
  • El Kraken (The Kraken)
  • Flor en el muro agrietado (Flower in The Crannied Wall)
  • In Memoriam A.H.H. (In Memoriam A.H.H.)
  • In Memoriam (In Memoriam)
  • La dama de Shalott (The Lady of Shalott)
  • Lágrimas, indolentes lágrimas (Tears, Idle Tears)
  • La hija del molinero (The Miller's Daughter)
  • La princesa: miscelánea (The Princess; A Medley)
  • Los comedores de loto (The Lotos-Eaters)
  • La sirena (The Mermaid)
  • No vengas cuando esté muerto (Come Not When I Am Dead)
  • Poemas (Poems)
  • Poemas, principalmente líricos (Poems, Chiefly Lyrical)
  • Por la noche yacíamos en el césped (By Night We Lingered on the Lawn)
  • Requiescat (Requiescat)
  • Todas las cosas morirán (All Things Will Die)
  • Adelina (Adeline)
  • A la reina (To the Queen)
  • A lo mismo (To the Same)
  • Ama a tu tierra (Love thou thy Land)
  • Amor y deber (Love and Duty)
  • Amor y muerte (Love and Death)
  • Balada de Oriana (The Ballad of Oriana)
  • Baladas y otros poemas (Ballads and Other Poems)
  • Balin y Balan (Balin and Balan)
  • Becket (Becket)
  • Boadicea (Boadicea)
  • Caminando al correo (Walking to the Mail)
  • Canción (Song)
  • Circunstancia (Circumstance)
  • Claribel (Claribel)
  • Deméter y otros poemas (Demeter and Other Poems)
  • Dora (Dora)
  • El águila (The Eagle)
  • Elaine (Elaine)
  • El antiguo sabio (The Ancient Sage)
  • El año dorado (The Golden Year)
  • El arroyo (The Brook)
  • El búho (The Owl)
  • El campo de Aylmer (Aylmer's Field)
  • El capitán (The Captain)
  • El cisne moribundo (The Dying Swan)
  • El declive del esplendor (The Splendor Falls)
  • Elegías leoninas (Leonine Elegiacs)
  • Eleonora (Eleanore)
  • El ganso (The Goose)
  • El granjero del norte (The Farmer from the North)
  • El halcón (The Hawk)
  • El hospital infantil (In the Children's Hospital)
  • El Lord de Burleigh (The Lord of Burleigh)
  • El matrimonio de Geraint (The Marriage of Geraint)
  • El May Queen (The May Queen)
  • El mirlo (The Blackbird)
  • El palacio del arte (The Palace of Art)
  • El poeta (The Poet)
  • El poeta nació en un clima dorado.
  • El roble parlante (The Talking Oak)
  • El Santo Grial (The Holy Grail)
  • El Santo Grial y otros poemas (The Holy Grail and Other Poems)
  • El sueño de Akbar (The Dream of Akbar)
  • El sueño de las mujeres bellas (A Dream of Fair Women)
  • El sueño diurno (The Day-Dream)
  • El último torneo (The Last Tournament)
  • El viaje (The Voyage)
  • El zapatero del norte (The Shoeman From the North)
  • Enid (Enid)
  • Enoch Arden y otros poemas (Enoch Arden and Other Poems)
  • Enoch Arden (Enoch Arden)
  • Enone (Enone)
  • Fátima (Fatima)
  • Fusileros, ¡formación!
  • Gareth y Lynette (Gareth and Lynette)
  • Geraint y Enid (Geraint and Enid)
  • Ginebra (Gwenevere)
  • Godiva (Godiva)
  • Harold (Harold)
  • Idilios del rey (Idylls of the King)
  • Isabel (Isabel)
  • Kapiolani (Kapiolani)
  • Kate (Kate)
  • La abuela (The Grandmother)
  • La canción del poeta (The Poet's Song)
  • La carga de la brigada ligera (The Charge of the Light Brigade)
  • La casa abandonada (The Deserted House)
  • La copa (The Cup)
  • La defensa de Lucknow (The Defense of Lucknow)
  • Lady Clara Vere de Vere (Lady Clara Vere de Vere)
  • La épica (The Epic)
  • La hija del jardinero (The Gardner's Daughter)
  • La hija del molinero (The Miller's Daughter)
  • La llegada de Arturo (The Coming of Arthur)
  • La margarita (The Daisy)
  • La mente del poeta (The Poet's Mind)
  • La muerte de Arturo (The Passing of Arthur)
  • La muerte de Enone (The Passing of Enone)
  • La muerte del año viejo (The Death of the Old Year)
  • La princesa (The Princess)
  • La princesa: miscelánea (The Princess; A Medley)
  • La promesa de Mayo (The Promise of May)
  • Las cartas (The Letters)
  • Las dos voces (The Two Voices)
  • Las hadas marinas (The Sea-Fairies)
  • Las hermanas (The Sisters)
  • La sirena (The Mermaid)
  • La torre de Helen (The Tower of Helen)
  • La venganza (The Revenge)
  • La ventana (The Window)
  • La vergüenza de la hermana (The Sister's Shame)
  • La víctima (The Victim)
  • La visión del pecado (The Vision of Sin)
  • Lilian (Lilian)
  • Locksley Hall (Locksley Hall)
  • Locksley Hall, sesenta años después (Locksley Hall Sixty Years After)
  • Los lotófagos (The Lotos-Eaters)
  • Lucrecio (Lucrecio)
  • Madeline (Madeline)
  • Mañana (To-morrow)
  • Margaret (Margaret)
  • Mariana (Mariana)
  • Mariana in the South (Mariana en el Sur)
  • Maud: un monodrama (Maud; A Monodrama)
  • Maud (Maud)
  • Mi vida está llena de días cansados ((My Life is Full of Weary Days)
  • Nada morirá (Nothing Will Die)
  • Nimue (Nimue)
  • Nuestros enemigos han caído (Our Enemies have Fall'n)
  • Oda a la memoria (Ode To Memory)
  • Oda a la muerte del duque de Wellington (Ode on the Death of the Duke of Wellington)
  • Oneone (Oenone)
  • Para J.S. (To J. S.)
  • Pelles y Ettarre (Pelles y Ettarre)
  • Poemas (Poems)
  • Poemas por dos hermanos (Poems by Two Brothers)
  • Poemas principalmente líricos (Poems, Chiefly Lyrical)
  • Queen Mary (Queen Mary)
  • Recuerdos de las mil y una noches (Recollections of the Arabian Nights)
  • Rizpah (Rizpah)
  • Rompe, rompe rompe (Break, Break, Break)
  • Rosalind (Rosalind)
  • San Simeón el Estilita (St. Simeon Stylites)
  • Sir Galahad (Sir Galahad)
  • Sir Lancelot y la reina Ginebra (Sir Launcelot and Queen Guinevere)
  • Sueños del mar (Sea Dreams)
  • Supuestas confesiones de una mente sensitiva de segundo grado (Supposed Confessions of a Second-rate Sensitive Mind)
  • Tañed, salvajes campanas (Ring Out, Wild Bells)
  • The Foresters: Robin Hood y la doncella Marian (The Foresters)
  • Tiresias y otros poemas (Tiresias and Other Poems)
  • Titono (Tithonus)
  • Tombuctú (Tombuctú)
  • Tú me preguntas por qué (You Ask me Why)
  • Tu voz es oída (Thy Voice Is Heard)
  • Ulises (Ulysses)
  • Un desvío (A Dirge)
  • Un espíritu acecha las últimas horas del año (A Spirit Haunts the Year's Last Hours)
  • Un personaje (A Character)
  • Un sueño de mujeres justas (A Dream of Fair Women)
  • Visión del pecado (Vision of Sin)
  • Vivien (Vivien)




Autores en El Espejo Gótico. I Autores con historia.


El resumen, análisis y traducción al español de los poemas de Alfred Tennyson: poemas destacados fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«Los comedores de loto»: Alfred Tennyson; poema y análisis


«Los comedores de loto»: Alfred Tennyson; poema y análisis.




Los comedores de loto (The Lotos-Eaters) —a veces traducido al español como Los lotófagos— es un poema del romanticismo del escritor inglés Alfred Tennyson (1809-1892), publicado en la antología de 1833: Poemas (Poems).

Los comedores de loto, sin dudas uno de los mejores poemas de Alfred Tennyson, y probablemente el que reúne en sus versos todas las características del romanticismo, describe la inquietante aventura de un grupo de marineros, quienes luego de probar los pétalos de la flor de loto, logran entrar en un estado alterado de consciencia, aislándose así dentro de sus propias fantasías.

Esta intensa fuga de la realidad es extremadamente seductora. Los comedores de loto realmente quieren abandonar la realidad, las preocupaciones mundanas, y sobre todo ese estado de ensimismamiento, de insoportable languidez, propio de la filosofía del romanticismo, y de esta forma hundirse para siempre en el olvido.

Sin embargo, esta separación, o quiebre, con la realidad, no es del todo completo. Si bien cada uno de los comedores de loto está aislado dentro de su propia fantasía, la fuga se realiza en grupo, en comunidad, una especie de hermandad que, al final del poema, consigue abandonar las penas del mundo.

A continuación les dejamos la mejor traducción al español de Los comedores de loto de Alfred Tennyson, realizada por el gran traductor argentino Juan Rodolfo Wilcock.




Los comedores de loto.
The Lotos-Eaters, Alfred Tennyson (1809-1892)

Dulce música hay aquí, cuya cadencia es más suave que el descenso de los pétalos de las rosas, deshojadas sobre la hierba, o el rocío nocturno sobre las aguas quietas entre paredes de sombrío granito, en un desfiladero brillante; música que cae sobre el espíritu más suavemente que los cansados párpados sobre los ojos cansados; música que nos trae un dulce sueño desde los cielos bienaventurados. Aquí hay musgos frescos y profundos, y entre los musgos trepan las hiedras, y las flores de largos pétalos lloran sobre el arroyo, y la amapola pende soñolienta de los abruptos arrecifes.

¿Por qué soportar la fatiga, y consumirnos enteramente en la aguda aflicción, cuando todas las cosas descansan de su cansancio? Todas las cosas tienen descanso; por qué sólo nosotros nos esforzaremos, sólo nosotros, que somos las cosas principales; por qué gemiremos perpetuamente, arrojados de una tristeza a otra y nunca plegaremos nuestras alas, ni cesaremos nuestros peregrinajes, ni bañaremos nuestras frentes en el sagrado bálsamo del sueño; ni escucharemos lo que canta el íntimo espíritu: “No hay más alegría que el reposo”. ¿Por qué sólo nosotros nos esforzaremos, si somos la bóveda y la corona de las cosas?

¡Mirad! En medio del bosque, la hoja plegada de los brotes es solicitada por los vientos, sobre su misma rama, y allí crece y verdece, y de nada cuida, bañada por el sol a mediodía, y nocturnamente alimentada de rocío en la luz lunar; y cuando amarillea, cae, y desciende flotando por el aire. Mirad: endulzada por la luz estival, la jugosa manzana, excedida en su madurez, cae en la noche silenciosa de otoño. Y durante su espacio de días prefijados, la flor madura en su lugar, madura y se marchita, y cae, y no se fatiga, hondamente enraizada al fructífero suelo.

Odioso es el cielo azul oscuro, abovedado sobre el mar azul oscuro. La muerte es el término de la vida; ¿por qué sólo las fatigas ocuparán nuestra vida? Dejadnos solos. El tiempo avanza velozmente, y muy pronto enmudecerán nuestros labios. Dejadnos solos. ¿Qué cosa durará? Todo nos es arrebatado, y se convierte en porciones y partículas del temible pasado. Dejadnos solos. ¿Qué placer podemos hallar luchando contra el mal? ¿Qué paz hay en la superación eterna de las olas ascendentes? Todas las cosas tienen descanso, y maduran hacia la tumba, en silencio maduran, caen, y cesan; dadnos el largo reposo de la muerte, la oscura muerte, o la felicidad de los sueños.

¡Qué hermoso sería, oyendo la corriente que desciende, y con los ojos entrecerrados, adormecerse eternamente en un semiensueño! Soñar y soñar, como aquella luz ambarina, que nos abandona aún esa mata de mirra en la colina; oír las susurrantes palabras de los compañeros y comer los lotos, día tras día; contemplar los rizos crespos de la playa, y las tiernas líneas ondulantes de la espuma cremosa; entregar totalmente nuestros espíritus y nuestros corazones a la influencia de una amable melancolía; pensar y reflexionar, y vivir nuevamente en la memoria, con todos esos antiguos rostros de nuestra infancia, ya cubiertos por un montículo de hierba, dos manojos de polvo blanco encerrados en una urna de bronce.

Amable es la memoria de nuestras vidas conyugales, y amable el último abrazo de nuestras mujeres, y sus calientes lágrimas; pero todo ha sufrido un cambio; porque seguramente nuestros hogares están ahora fríos, nuestros hijos nos heredan, nuestro aspecto es extraño, y llegaríamos como fantasmas a turbar la alegría. O quizá los atrevidos príncipes de la isla han consumido ya nuestro patrimonio, y ante ellos canta el juglar los diez años de guerra de Troya, y nuestros grandes actos, como si fueran cosas semiolvidadas. ¿Habrá confusión en la pequeña isla? Que lo deshecho permanezca deshecho. Los Dioses son difíciles de reconciliar; es trabajoso instituir nuevamente el orden. Y hay confusión peor que la muerte, obstáculo sobre obstáculo, sufrimiento sobre sufrimiento, larga labor hasta la senectud, dolorosa obligación para estos corazones gastados por tantas guerras, y estos ojos nublados por el constante escrutinio de las estrellas conductoras.

Pero aquí, reclinados sobre lechos de amaranto y mandrágora, qué dulce –mientras las cálidas brisas nos acunan, flotando levemente- con tranquilos párpados entrecerrados, debajo de un cielo oscuro y sagrado, contemplar el largo río brillante que vierte sus aguas lentas desde la purpúrea colina –escuchar los húmedos ecos repitiéndose de caverna en caverna a través de la vid enmarañada-, contemplar el agua esmeraldina que cae entre tantas divinas guirnaldas de tejido acanto. Oír tan solo y ver la lejana espuma centelleante del mar; tan sólo oírla sería hermoso, extendidos debajo de los pinos.

Los Lotos florecen debajo de los estériles riscos, los Lotos brotan en cada fluctuante riachuelo; todo el día sopla suavemente el viento con dulcísimo sonido; a través de cada caverna vacía y cada sendero solitario, girando y girando, vuela el polen amarillo del Loto sobre las llanuras perfumadas.

Bastante hemos conocido la acción y el movimiento; hemos rodado a babor, rodado a estribor, cuando el oleaje se agitaba libremente, cuando el monstruo turbulento escupía sobre el mar sus fuentes de espuma. Hagamos un juramento, y mantengámoslo con constancia, de vivir en el vano país del Loto, y yacer reclinados y reunidos sobre las colinas, como los Dioses, indiferentes ante la humanidad. Ellos yacen junto al néctar, y los relámpagos nacen muy por debajo de ellos, sobre los valles, y las nubes se encrespan levemente en torno de sus casas doradas, circundadas por un mundo resplandeciente; allí sonríen en secreto, contemplando las tierras desoladas, la sequía y el hambre, plagas y terremotos, abismos rugientes y arenas incendiadas, combates clamorosos, ciudades en llamas, barcos que naufragan, y manos que rezan. Pero ellos sonríen, y descubren una música que asciende, centrada en un canto doloroso, un lamento y una antigua historia de injusticias, como una historia sin mayor sentido, aunque las palabras son terribles; donde se canta la raza oprimida de los hombres que aran la tierra, plantan la semilla, y cosechan el grano con interminable fatiga, ahorrando su pequeño diezmo anual de trigo, de vino, de aceite; hasta que perecen, y sufren –algunos, se murmura- en el hondo infierno, sufren eterna angustia, y otros descansan en los valles Elíseos, reposando sus fatigados miembros sobre macizos de asfódelo.

Seguramente, el ensueño es más dulce que la acción, y la costa más dulce que las fatigas en el profundo centro del océano, y el viento y las olas, y el remo; ¡oh descansad, hermanos marineros, ya no navegaremos más!


"Courage!" he said, and pointed toward the land,
"This mounting wave will roll us shoreward soon."
In the afternoon they came unto a land
In which it seemed always afternoon.
All round the coast the languid air did swoon,
Breathing like one that hath a weary dream.
Full-faced above the valley stood the moon;
And like a downward smoke, the slender stream
Along the cliff to fall and pause and fall did seem.

A land of streams! some, like a downward smoke,
Slow-dropping veils of thinnest lawn, did go;
And some thro' wavering lights and shadows broke,
Rolling a slumbrous sheet of foam below.
They saw the gleaming river seaward flow
From the inner land: far off, three mountain-tops,
Three silent pinnacles of aged snow,
Stood sunset-flush'd: and, dew'd with showery drops,
Up-clomb the shadowy pine above the woven copse.

The charmed sunset linger'd low adown
In the red West: thro' mountain clefts the dale
Was seen far inland, and the yellow down
Border'd with palm, and many a winding vale
And meadow, set with slender galingale;
A land where all things always seem'd the same!
And round about the keel with faces pale,
Dark faces pale against that rosy flame,
The mild-eyed melancholy Lotos-eaters came.

Branches they bore of that enchanted stem,
Laden with flower and fruit, whereof they gave
To each, but whoso did receive of them,

And taste, to him the gushing of the wave
Far far away did seem to mourn and rave
On alien shores; and if his fellow spake,
His voice was thin, as voices from the grave;
And deep-asleep he seem'd, yet all awake,
And music in his ears his beating heart did make.

They sat them down upon the yellow sand,
Between the sun and moon upon the shore;
And sweet it was to dream of Fatherland,
Of child, and wife, and slave; but evermore
Most weary seem'd the sea, weary the oar,
Weary the wandering fields of barren foam.
Then some one said, "We will return no more";
And all at once they sang, "Our island home
Is far beyond the wave; we will no longer roam."

Choric Song:


There is sweet music here that softer falls
Than petals from blown roses on the grass,
Or night-dews on still waters between walls
Of shadowy granite, in a gleaming pass;
Music that gentlier on the spirit lies,
Than tir'd eyelids upon tir'd eyes;
Music that brings sweet sleep down from the blissful skies.
Here are cool mosses deep,
And thro' the moss the ivies creep,
And in the stream the long-leaved flowers weep,
And from the craggy ledge the poppy hangs in sleep.

Why are we weigh'd upon with heaviness,
And utterly consumed with sharp distress,
While all things else have rest from weariness?
All things have rest: why should we toil alone,
We only toil, who are the first of things,
And make perpetual moan,
Still from one sorrow to another thrown:
Nor ever fold our wings,
And cease from wanderings,
Nor steep our brows in slumber's holy balm;
Nor harken what the inner spirit sings,
"There is no joy but calm!"
Why should we only toil, the roof and crown of things?

Lo! in the middle of the wood,
The folded leaf is woo'd from out the bud
With winds upon the branch, and there
Grows green and broad, and takes no care,
Sun-steep'd at noon, and in the moon
Nightly dew-fed; and turning yellow
Falls, and floats adown the air.
Lo! sweeten'd with the summer light,
The full-juiced apple, waxing over-mellow,
Drops in a silent autumn night.
All its allotted length of days
The flower ripens in its place,
Ripens and fades, and falls, and hath no toil,
Fast-rooted in the fruitful soil.

Hateful is the dark-blue sky,
Vaulted o'er the dark-blue sea.
Death is the end of life; ah, why
Should life all labour be?
Let us alone. Time driveth onward fast,
And in a little while our lips are dumb.
Let us alone. What is it that will last?
All things are taken from us, and become
Portions and parcels of the dreadful past.
Let us alone. What pleasure can we have
To war with evil? Is there any peace
In ever climbing up the climbing wave?
All things have rest, and ripen toward the grave
In silence; ripen, fall and cease:
Give us long rest or death, dark death, or dreamful ease.

How sweet it were, hearing the downward stream,
With half-shut eyes ever to seem
Falling asleep in a half-dream!
To dream and dream, like yonder amber light,
Which will not leave the myrrh-bush on the height;
To hear each other's whisper'd speech;
Eating the Lotos day by day,
To watch the crisping ripples on the beach,
And tender curving lines of creamy spray;
To lend our hearts and spirits wholly
To the influence of mild-minded melancholy;
To muse and brood and live again in memory,
With those old faces of our infancy
Heap'd over with a mound of grass,
Two handfuls of white dust, shut in an urn of brass!

Dear is the memory of our wedded lives,
And dear the last embraces of our wives
And their warm tears: but all hath suffer'd change:
For surely now our household hearths are cold,
Our sons inherit us: our looks are strange:
And we should come like ghosts to trouble joy.
Or else the island princes over-bold
Have eat our substance, and the minstrel sings
Before them of the ten years' war in Troy,
And our great deeds, as half-forgotten things.
Is there confusion in the little isle?
Let what is broken so remain.
The Gods are hard to reconcile:
'Tis hard to settle order once again.
There is confusion worse than death,
Trouble on trouble, pain on pain,
Long labour unto aged breath,
Sore task to hearts worn out by many wars
And eyes grown dim with gazing on the pilot-stars.

But, propt on beds of amaranth and moly,
How sweet (while warm airs lull us, blowing lowly)
With half-dropt eyelid still,
Beneath a heaven dark and holy,
To watch the long bright river drawing slowly
His waters from the purple hill--
To hear the dewy echoes calling
From cave to cave thro' the thick-twined vine--
To watch the emerald-colour'd water falling
Thro' many a wov'n acanthus-wreath divine!
Only to hear and see the far-off sparkling brine,
Only to hear were sweet, stretch'd out beneath the pine.

The Lotos blooms below the barren peak:
The Lotos blows by every winding creek:
All day the wind breathes low with mellower tone:
Thro' every hollow cave and alley lone
Round and round the spicy downs the yellow Lotos-dust is blown.
We have had enough of action, and of motion we,
Roll'd to starboard, roll'd to larboard, when the surge was seething free,
Where the wallowing monster spouted his foam-fountains in the sea.
Let us swear an oath, and keep it with an equal mind,
In the hollow Lotos-land to live and lie reclined
On the hills like Gods together, careless of mankind.
For they lie beside their nectar, and the bolts are hurl'd
Far below them in the valleys, and the clouds are lightly curl'd
Round their golden houses, girdled with the gleaming world:
Where they smile in secret, looking over wasted lands,
Blight and famine, plague and earthquake, roaring deeps and fiery sands,
Clanging fights, and flaming towns, and sinking ships, and praying hands.
But they smile, they find a music centred in a doleful song
Steaming up, a lamentation and an ancient tale of wrong,
Like a tale of little meaning tho' the words are strong;
Chanted from an ill-used race of men that cleave the soil,
Sow the seed, and reap the harvest with enduring toil,
Storing yearly little dues of wheat, and wine and oil;
Till they perish and they suffer--some, 'tis whisper'd--down in hell
Suffer endless anguish, others in Elysian valleys dwell,
Resting weary limbs at last on beds of asphodel.
Surely, surely, slumber is more sweet than toil, the shore
Than labour in the deep mid-ocean, wind and wave and oar;
O, rest ye, brother mariners, we will not wander more.


Alfred Tennyson (1809-1892)




Poemas góticos. I Poemas de Alfred Tennyson.


Más literatura gótica:
El análisis, traducción al español y resumen del poema de Alfred Tennyson: Los comedores de loto (The Lotos-Eaters), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

Clausuramos «Jurassic Park»: historia de los dinosaurios en la literatura


Clausuramos «Jurassic Park»: historia de los dinosaurios en la literatura.




Si aún en pleno siglo XXI los dinosaurios continúan fascinándonos, haciendo rentables enormes producciones cinematográficas, algunas sin demasiada imaginación, qué decir de la época en la cual la teoría de la evolución de las especies continuaba siendo discutida. En definitiva, los dinosaurios son un motivo cultural, universal; y, como tal, la literatura los exprimió al máximo.

Los dinosaurios están en todas partes, incluso en sitios en donde jamás esperaríamos encontrarlos.

En el poema In Memoriam (In Memoriam, 1850), de Alfred Tennyson, se los define como «dragones del pasado» (Dragons of the prime); no ya como metáfora, sino debido a que la palabra dinosaurio era relativamente nueva e inadecuada para la poesía. Por otra parte, en Casa desolada (Bleak House, 1853), de Charles Dickens, se imagina a un megalosaurio caminando tranquilamente por Holborn Hill.

Desde luego, no podemos decir que Dickens y Tennyson realmente escribieron acerca de los dinosaurios, sino más bien que los aprovecharon en términos simbólicos y dentro de un contexto totalmente alejado de la ciencia ficción.

¿Pero cómo deberíamos clasificar las historias de dinosaurios?

Siendo que el ser humano y los dinosaurios no convivieron, todas sus historias necesariamente deben apelar a ciertos recursos y géneros que van desde la ciencia ficción a lo fantástico, pasando por una enorme variedad de subgéneros.

De hecho, los dinosaurios forjaron un subgénero literario completamente nuevo, conocido como Lost World, o Mundo Perdido; cuyo nombre homenajea a la novela de Arthur Conan Doyle: El mundo perdido (The Lost World, 1912), donde el profesor Challenger encabeza una expedición a la selva amazónica venezolana y encuentra toda clase de criaturas prehistóricas. Si bien es cierto que los dinosaurios ocupan un rol menor en la historia, sobre todo en comparación con la gran cantidad de homínidos primitivos y criaturas de un pasado inconcebiblemente remoto que allí aparecen, El mundo perdido es recordada como una de las primeras novelas en utilizar a los dinosaurios en el presente.

Dentro de este subgénero podemos añadir a El lagarto de Lemuria (The Wizard of Lemuria), de Lin Carter, primera obra del ciclo de Thongor acerca del continente perdido de Lemuria y sus aterradoras criaturas prehistóricas. También a El rostro en el abismo (The Face in the Abyss, 1931), de Abraham Merritt, donde un intrépido ingeniero que estudia las ruinas Incas en Sudamérica descubre la existencia de una corte de serpientes colosales, antiguamente consideradas como dioses, que aún sobreviven y ansían recuperar su pasado de gloria.

A propósito de los mitos precolombinos, Las piedras de Nomuru (The Stones of Nomuru), de L. Sprague de Camp, viaja a la mítica Kukulka, en este caso, un planeta interdimensional en donde aún pueden encontrarse dinosaurios y toda clase de criaturas del pasado.

El ciclo Pellucidar (Pellucidar), de Edgar Rice Burroughs, está infestado de dinosaurios, los cuales habitan en una especie de reino subterráneo, donde también encontramos humanos prehistóricos conviviendo con una raza de reptilianos con poderes psíquicos; combinación extraña pero no inédita en la literatura.

En todas las novelas de este ciclo —En el centro de la Tierra (At the Earth's Core), Pellucidar (Pellucidar), Tanar de Pellucidar (Tanar of Pellucidar), Tarzán en el centro de la Tierra (Tarzan at the Earth's Core), De vuelta a la Edad de Piedra (Back to the Stone Age), Tierra del terror (Land of Terror) y Salvaje Pellucidar (Savage Pellucidar)— podemos encontrar las más variadas especies de dinosaurios.

Uno de los primeros en pensar a los dinosaurios dentro del subgénero de la Tierra Hueca (Hollow Earth), fue nada menos que Julio Verne. En Viaje al centro de la Tierra (Voyage au centre de la terre), de 1863, accedemos a un vasto continente subterráneo poblado con diversas criaturas prehistóricas, entre ellas, los dinosaurios, aunque estos poseen un valor apenas decorativo para el argumento.

Prácticamente no existe sitio en el planeta en el que no existan dinosaurios literarios:

En Más allá de la gran muralla del sur (Beyond the Great South Wall, 1899), de Frank Savile, descubrimos a una inquietante variedad de brontosaurios viviendo en la Antártida. Cuando Londres cayó (When London Fell, 1937), de W.J. Passingham, revela la existencia de dinosaurios viviendo en los túneles del subterráneo de Londres. Y Las siluetas de la noche (The Night Shapes, 1962), de James Blish, coloca a los últimos dinosaurios viviendo en un remoto valle de África.

La idea de que es posible revivir a los dinosaurios a través de la ciencia tiene su inicio literario en El monstruo del lago LaMetrie (The Monster of Lake LaMetrie, 1899), de Wardon Allan Curtis, donde un científico loco consigue criar a un dinosaurio para luego transplantarle un cerebro humano, con consecuencias previsiblemente nefastas para la humanidad.

Durante la era victoriana, la ciencia percibió a los dinosaurios como máquinas de matar; y la literatura continuó este vago prejuicio hasta convertirlo en un icono cultural. No hay forma de escribir sobre los dinosaurios si estos no se dedican exclusivamente a devorar humanos. La mayoría de los ejemplos cinematográficos de nuestro tiempo evidencian claramente que ese motivo no ha variado demasiado.

Otra manera de acceder a una realidad poblada por los dinosaurios es agotando las infinitas posibilidades del Viaje en el Tiempo.

En este sentido, existen muchísimas historias que nos trasladan hacia el pasado en una máquina del tiempo para conocer personalmente a los dinosaurios: El ruido de un trueno (A Sound of Thunder), de Ray Bradbury, Un arma para dinosaurios (A Gun for Dinosaur, L. Sprague de Camp), Pobre pequeño guerrero (Poor Little Warrior, Brian Aldiss), son ejemplos notables de viajes en el tiempo y dinosaurios.

Dentro de esta línea incluso podemos citar a un personaje que viajó en el tiempo para registrar la extinción de los dinosaurios: el protagonista de Después del amanecer (Before the Dawn, 1934), de John Taine.

De similar argumento, pero superior en términos de ejecución, se encuentra El día de los cazadores (Day of the Hunters, 1950), de Isaac Asimov, donde un científico viaja al pasado para estudiar la extinción de los dinosaurios, y descubre que estos fueron exterminados por una raza de reptilianos, sus descendientes, del mismo modo en que el Homo Sapiens precipitaría la extinción de la megafauna de su tiempo; por ejemplo, el mamut.

Claro que hay historias en las que los dinosaurios no se extinguieron en absoluto. Algunas ya las hemos mencionado; otras, sin embargo, examinan la posibilidad de que los dinosaurios fueron evolucionando. Por ejemplo, en Al oeste del Edén (West of Eden), de Harry Harrison, los dinosaurios evolucionaron hasta alcanzar un grado rudimentario pero letal de inteligencia. Esta raza de reptilianos disputó la supremacía en la cadena alimentaria al enfrentarse con los primeros grupos organizados de Homo Sapiens.

En otros casos, la evolución de los dinosaurios en sociedades altamente complejas ocurre en universos paralelos, como el diseñado por Robert Sheckley en Dimensión de milagros (Dimension of Miracles), donde los herederos de los dinosaurios forman una civilización similar a la nuestra, aunque con hábitos sedentarios más propicios para seres de sangre fría.

Tampoco es necesario esperar a Jurassic Park para encontrar un parque de diversiones poblado de dinosaurios. En Los parasaurianos (The Parasaurians, 1969), de Robert Wells, se nos presenta un inquietante parque temático habitado con toda clase de dinosaurios, aunque con la salvedad de que no son reales, sino robots. Naturalmente, estos pierden el control y empiezan a cazar y a matar a los desprevenidos visitantes.

También es importante señalar que, mucho antes de que Michael Crichton publicara Jurassic Park (Jurassic Park, 1990), la ciencia ficción ya había pensado en la posibilidad de crear y clonar dinosaurios a partir de muestras de ADN; por ejemplo, en Temporada de caza (The Hunting Season, 1951), de Frank M Robinson; o en Rutas (Roadmarks, 1979), de Roger Zelazny, donde se describe el arduo proceso de clonar a un tiranosaurio.




Universo Pulp. I Taller de literatura.


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Libros que pueden aliviar el dolor de una pérdida


Libros que pueden aliviar el dolor de una pérdida.




La muerte de alguien querido es probablemente el dolor más agudo que podemos experimentar; y más aún cuando el mundo, poco a poco, nos empuja a seguir adelante de cualquier forma.

Uno se siente tentado a perderse en la nada, en el vacío que llena el corazón, que nos impide pensar y aún siquiera respirar. Todo nuestro organismo parece querer seguir a quién ha partido.

El pueblo hebreo, que algo sabe acerca del dolor, formula el siguiente ruego para los momentos de gran desesperación tras la muerte de un ser querido, y que en cierta forma sostiene a todos aquellos libros que abordan sinceramente el tema:


No me dejes morir mientras aún estoy vivo.


Incluso en las horas más oscuras siempre podemos contar con nuestros libros.

Leer no necesariamente es una forma de evadir el dolor. Puede ser un camino para enfrentarlo; tal como lo sugiere William Shakespeare:


Dad palabra al dolor: el sufrimiento que no habla susurra en el corazón hasta que lo rompe.
(Give sorrow words; the grief that does not speak whispers the o'er-fraught heart and bids it break)


Desde ya que no vamos a recomendar aquí ningún libro de autoayuda. No es necesaria esa especificidad para aliviar el dolor mediante la lectura.

El mejor sitio para empezar, al menos para mí, es en el notable libro de C.S. Lewis: El problema del dolor (A Grief Observed).

Ya en la primera página, el autor de Narnia y amigo personal de J.R.R. Tolkien, nos deja una reflexión interesante:


Nunca nadie me dijo que el dolor se parecía tanto al miedo.
(No one ever told me that grief felt so like fear)


Por aquel entonces C.S. Lewis lidiaba con la pérdida de su esposa, la poetisa norteamericana Joy Davidman, que falleció de cáncer apenas un año después de su casamiento. La enfermedad de su mujer no era una novedad para el creador de El león, la bruja y el ropero. Contrajo matrimonio con ella sabiendo que Joy tenía una corta expectativa de vida.

Alguno podrá decir que C.S. Lewis era, entre otras cosas, un devoto criatiano y un teólogo muy lúcido; lo cual le brindaba cierto refugio frente al dolor de una pérdida.

Desde aquí nos parece justamente lo contrario. C.S. Lewis no dobla sus creencias y tampoco se refugia en el fatalismo. Su obra, de una honestidad desgarradora, solo intenta penetrar en el misterio del dolor con absoluta humildad.

Un acercamiento más humanista del tema del dolor puede encontrarse en: El año del pensamiento mágico (The Year of Magical Thinking), de Joan Didion.

Para ella, la calamidad fue doble. Pasó la Navidad de 2003 viendo a su hija sumergiéndose en los abismos del coma. Una semana después, en la víspera de Año Nuevo, su marido falleció de un ataque cardíaco.

Así describe sus profunda depresión en la apertura del libro:


Te falta una sola persona y todo el mundo está vacío.
(A single person is missing for you, and the whole world is empty)


Y luego añade:


Somos imperfectos seres mortales, conscientes de nuestra mortalidad. Cuando lloramos por nuestras pérdidas también lloramos, para bien o mal, por nosotros mismos.


Para C.S. Lewis el problema del dolor es que no sabemos cómo enfrentarlo. Le asignamos las propiedades lineales del tiempo cuando más bien deberíamos pensar en él como un espiral. Buscamos progresos, creemos hallarlos, y de repente nos encontramos en un sitio muy similar al del principio.

Algunos años después de las reflexiones de C.S. Lewis, más precisamente en 1969, la psiquiatra suiza Elisabeth Kubler-Ross identificó su libro: Sobre la muerte y los moribundos (On Death and Dying) las cinco etapas del duelo, que de ningún modo son lineales, sino que orbitan entre sí como un laberinto de círculos concéntricos:


Negación («esto no me puede estar pasando a mí»)

Ira («¿Por qué a mí? ¡No es justo!»)

Negociación («haría cualquier cosa para que estuviese de vuelta conmigo»)

Depresión («¿por qué hacer algo?»; «¿qué sentido tiene?»)

Aceptación («ha pasado lo que tenía que pasar»; «es mejor así»)


La psiquiatra alerta que estas son solo herramientas, no diagnósticos, que pueden ayudarnos a identificar las distintas etapas del duelo por las que estemos atravesando.

Es difícil recomendar libros para una etapa tan delicada de la vida, pero quizás lo mejor sea recurrir a autores que hayan atravesado por esas mismas situaciones.

Por ahí anda la negra melancolía de Alfred Tennyson en: Duerme ahora el pétalo carmesí (Now Sleeps the Crimson Petal).


Ahora retrocede la dulzura del lirio
y al oscuro abismo del lago se va deslizando.
Así repliégate también tú, mi amor, y duerme
en mi fondo, piérdete entera dentro de mí.


La triste resignación de Christina Rossetti en Cuando esté muerta (When I Am Dead):


Cuando esté muerta, mi amor,
No cantes tristes canciones para mí,
No plantes rosas en mi cabeza
Ni sombríos cipreses:
Sé la hierba verde sobre mí,
Con rocíos y gotas mójame;
Y si te marchitas, recuerda;
Y si te marchitas, olvida.

Ya no veré las sombras,
No sentiré la lluvia,
No escucharé al ruiseñor
Cantando su dolor:
Y soñando a través del crepúsculo
Que no crece ni desciende,
Felizmente podría recordar,
Y felizmente podría olvidar.





Los delicados recuerdos versificados por W.H Auden en: Funeral Blues (Funeral Blues).


Detengan los relojes, desconecten el teléfono
denle un hueso al perro para que no ladre
Callen los pianos y con ese tamborileo sordo
saquen el féretro, dejen entrar a los dolientes;

Que los aviones sobrevuelen quejumbrosos
y escriban en el cielo el mensaje: él ha muerto.
Pongan moños negros en los níveos cuellos de las palomas
que los policías usen guantes de algodón negro.

Él era mi norte, mi sur, mi este y oeste
mi semana de trabajo y mi domingo de descanso
mi mediodía, mi medianoche, mi conversación, mi canto.
Creí que el amor perduraba por siempre: estaba equivocado.

No precisamos estrellas; apáguenlas todas
envuelvan la luna, desarmen el sol,
desagüen el océano y talen el bosque
porque desde ahora nada puede terminar bien.



O la ira de Dylan Thomas, que no niega a la muerte ni fatiga con sentimentalismos, pero que nos arrebata con una fuerza arrasadora en No entres dócil en esa buena noche (Do Not Go Gentle into that Good Night):

No entres dócil en esa buena noche,
la vejez debería arder y enfurecerse al concluir el día;
enfurecerse, enfurecerse contra la muerte de la luz.

Aunque al llegar su fin los sabios sepan que la oscuridad es justa,
ya que sus palabras no desviaron el relámpago
no entran dóciles en esa buena noche.

Los hombres buenos, por ser los últimos, al lamentar lo mucho
que podrían haber brillado sus obras frágiles
se enfurecen, se enfurecen contra la muerte de la luz.

Los hombres salvajes, que capturaron al sol al vuelo y lo cantaron
y que aprenden, tarde, que entristecieron su camino
no entran dóciles en esa buena noche.

Los hombres graves, moribundos, que ven con ojos cegados
que los ojos ciegos podrían arder como meteoros y ser dichosos,
se enfurecen, se enfurecen contra la muerte de la luz.

Y tú, padre mío, desde tu altura triste,
maldice, bendíceme ahora con tus lágrimas feroces, te lo pido.
No entres dócil en esa buena noche.
Enfurécete, enfurécete contra la muerte de la luz.





O en uno de sus mejores poemas: Y la muerte no tendrá dominio (And Death Shall Have No Dominion).


Y la muerte no tendrá dominio.
Muerto es desnudo, todos serán uno
Con el hombre en el viento y la luna occidental;
Cuando sus huesos estén limpios
Y limpios sus huesos se hayan ido,
Tendrán estrellas en los codos y pies;
Aunque vayan locos serán cuerdos,
Aunque se hundan en el mar se elevarán,
Aunque se pierdan los amantes el amor no,
Y la muerte no tendrá dominio.





Más antologías. I Autores con historia.


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