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«Lo que todo amante aprende»: Archibald MacLeish; poema y análisis


«Lo que todo amante aprende»: Archibald MacLeish; poema y análisis.




Lo que todo amante aprende (What Any Lover Learns) es un poema de amor del escritor norteamericano Archibald MacLeish (1892-1982), publicado en la antología de 1952: Poemas escogidos (Collected Poems).

Lo que todo amante aprende, uno de los grandes poemas de Archibald MacLeish, y probablemente de los mejores poemas modernistas de la época, presenta una exótica y, a la vez, inquietante mirada metafórica acerca del amor; o mejor dicho, de lo que todo amante, según el autor, aprende con el paso del tiempo.




Lo que todo amante aprende.
What Any Lover Learns, Archibald MacLeish (1892-1982)

El agua es plateada sobre la piedra.
El agua es plateada sobre el rechazo de la piedra.
No cae. Llena.
Fluye en cada grieta,
en cada falla de la piedra,
en cada hueco.
El río no corre.
El río presiona su pesado yo plateado
hacia la piedra, y la piedra se rehúsa.

Lo que corre,
lo que se arremolina y salta hacia el sol,
es el rechazo de la piedra por el río, no el río.


Water is heavy silver over stone.
Water is heavy silver over stone's
Refusal. It does not fall. It fills. It flows
Every crevice, every fault of the stone,
Every hollow. River does not run.
River presses its heavy silver self
Down into stone and stone refuses.

What runs,
Swirling and leaping into sun, is stone's
Refusal of the river, not the river.


Archibald MacLeish
(1892-1982)




Poemas góticos. I Poemas de desamor.


Más literatura gótica:
El análisis, traducción al español y resumen del poema de Archibald MacLeish: Lo que todo amante aprende (What Any Lover Learns), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

¿Cuál es en realidad el olor a lluvia?


¿Cuál es en realidad el olor a lluvia?




Hace poco hablamos sobre el secreto del olor de los libros viejos: un aroma tan identificable como impreciso, casi imposible de describir, o en realidad de comparar, ya que sencillamente es un olor que no se repite en ningún otro objeto fabricado por el hombre. Hoy daremos cuenta de otro aroma misterioso: el olor a lluvia.

Hay personas que aseguran enérgicamente que pueden sentir el olor a lluvia; otros, más modestos, se conforman con vindicar el olor a pasto justo después de llover. En cualquier caso, los antropólogos sostienen que nuestros ancestros establecieron un vínculo muy estrecho, y positivo, desde luego, con el olor a lluvia, y que por eso nos agrada tanto, aún para los que podríamos jurar ante un tribunal que rara vez lo hemos percibido.

Todo parece indicar que hay lluvias que producen un olor más intenso que otras, en especial las que coinciden con el final de la estación seca. Nuestro cerebro, cuyo software aún no ha sido completamente anulado por los estímulos de la vida moderna, asocia a la lluvia con una reactivación en la naturaleza.

En este punto es lógico suponer que el olor a lluvia es, en definitiva, el olor a vida.

Los olores, independientemente de su procedencia, detonan emociones. El bulbo olfativo está relacionado estrechamente con el sistema límbico, un área del cerebro encargada de regular los estados emocionales. Es por eso que ciertos olores son capaces de producir recuerdos personales, y otros, en cambio, despiertan estructuras mucho más antiguas; atávicas, comunes a toda la humanidad.

Es importante señalar que las mujeres son mejores para oler la lluvia; precisamente porque poseen mayor sensibilidad olfativa que el hombre, con un promedio de 50% más de neuronas trabajando en el bulbo olfativo.

Pero volvamos al tema que nos interesa: ¿a qué huele en realidad la lluvia?

El olor a lluvia es, en última instancia, una combinación de varios aromas actuando simultáneamente.

El olor a lluvia más fuerte, y el más fácil de percibir, ocurre cuando la lluvia cae sobre la tierra seca o las rocas, no sobre el pasto o la hierba. Ese olor incluso tiene un nombre: Petricor, que deriva del griego petros, «piedra»; e ikhor, término que refería a la sangre de los dioses.

Cuando el agua cae sobre la tierra, o sobre las rocas, se libera un compuesto llamado geosmina, básicamente un subproducto metabólico de ciertas actinobacterias. Muchos animales e insectos pueden detectarla incluso con la más ligera humedad en el suelo, aunque nosotros necesitamos de la lluvia para percibirlo.

Curiosamente, el mismo olor se encuentra en la cáscara de la remolacha, y en ciertos hongos que la prudencia exige no clasificar aquí.

Ahora bien, el Petricor es el olor a lluvia cuando esta cae sobre la tierra; pero seguramente muchos coincidirán en que existe otro aroma, uno que incluso permanece suspendido en el aire después que ha dejado de llover.

El poeta William Blake —a quien se le atribuye el olfato de un dromedario— realmente estaba en lo cierto cuando describían esa extraña fragancia que parecía flotar en el aire después de la lluvia. Se trata, decíamos, de una combinación de olores y reacciones químicas:

1- Ozono: cuyo olor se asemeja vagamente al del cloro. Se produce a partir de la descomposición de las moléculas de oxígeno y nitrógeno. Este olor no se origina en el suelo, sino que es presionado hacia abajo por las corrientes de aire que circulan en las nubes de lluvia. Su aroma podría resumirse de la siguiente forma: huele a limpio.

2- Geosmina: de olor parecido a la humedad que se desprende el moho. Algunas bacterias, como el streptomyces coelicolor, liberan esporas cuando llega la lluvia, y permanecen suspendidas en el aire durante varios minutos después de que hayan cesado las precipitaciones. Su olor, aislado del ozono, es sencillamente el olor a tierra mojada.

William Blake fue, además de un extraordinario poeta, un gran olfateador de lluvias. La mayoría de nosotros somos mucho más sensibles a la geosmina, de forma tal que rara vez detectamos el aroma fresco del ozono suspendido en el aire, pero el poeta, en cambio, se jactaba de poder seguir el rastro de las corrientes de ozono antes de que ascendieran nuevamente hacia las nubles.

Naturalmente, William Blake no hablaba de ozono en aquellos tiempos, sino de un rastro odorífero que él asociaba con el olor de los ángeles y otras criaturas escurridizas.




Leyendas urbanas. I Misterios miserables.


Más literatura gótica:
El artículo: ¿Cuál es en realidad el olor a lluvia? fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«La isla del Lago Innisfree»: W.B. Yeats; poema y análisis.


«La isla del Lago Innisfree»: W.B. Yeats; poema y análisis.




La isla del Lago Innisfree (Lake Isle of Innisfree) es un poema del escritor irlandés William Butler Yeats (1865-1939), escrito en 1888 y publicado en 1890 en The National. Una versión corregida apareció en la antología de 1892 La condesa Catalina y varias leyendas y líricas (The Countess Kathleen and Various Legends and Lyrics).

La isla del Lago Innisfree es uno de los primeros poemas de W.B. Yeats; una búsqueda de identidad poética y nacional. En este sentido el Lago de Innisfree aparece como un sitio casi idílico, utópico, aunque de hecho no lo sea; sino que reemplaza la dura objetividad cotidiana mediante una memoria expandida pero diseccionada; a tal punto que hasta el clima lluvioso de Irlanda se nos muestra como eternamente soleado.

Básicamente podemos pensar en La isla del Lago Innisfree como uno de esos sitios a los que uno vuelve constantemente, aunque de hecho sea imposible retornar a ellos físicamente. Ya no somos los mismos de ayer, pero la esperanza nos obliga a creer que algunos lugares se mantienen inalterables; a veces incluso dentro del corazón.




La isla del Lago Innisfree.
Lake Isle of Innisfree, W.B. Yeats (1865-1939)

(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)



Me levantaré e iré ahora, iré a Innisfree;
Construiré una cabaña pequeña, de barro y cañas
Tendré allí nueve surcos de habas y un panal de abejas,
Viviré solo bajo el claro de los altos zumbidos

Y allí tendré paz, porque la paz cae lentamente
Desde los velos de la mañana hacia donde los grillos cantan
Allí la medianoche es clara, la luna un resplandor púrpura,
Y la tarde se llena de alas.

Me levantaré e iré ahora, para siempre, noche y día
Escucho al agua del lago besar suavemente la costa
Mientras me detengo en el camino, o en el asfalto gris,
En lo profundo del corazón, la escucho.


I will arise and go now, and go to Innisfree,
And a small cabin build there, of clay and wattles made;
Nine bean-rows will I have there, a hive for the honey-bee,
And live alone in the bee-loud glade.

And I shall have some peace there, for peace comes dropping slow,
Dropping from the veils of the morning to where the cricket sings;
There midnight’s all a glimmer, and noon a purple glow,
And evening full of the linnet’s wings.

I will arise and go now, for always night and day
I hear lake water lapping with low sounds by the shore;
While I stand on the roadway, or on the pavements grey,
I hear it in the deep heart’s core.


William Butler Yeats
(1865-1939)




Poemas de W.B. Yeats. I Poemas irlandeses.


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Poemas de agua


Poemas de agua.








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«El Leteo»: Charles Baudelaire; poema y análisis


«El Leteo»: Charles Baudelaire; poema y análisis.




El Leteo (Le Léthé) es un poema maldito del escritor francés Charles Baudelaire (1821-1867), publicado en la antología de 1886: Los despojos (Les Épaves).

El Leteo, uno de los mejores poemas de Charles Baudelaire, hace referencia a uno de los ríos subterráneos del Hades, el infierno en la mitología griega. Su forma más antigua, curiosamente, es idéntica al francés: Léthé, cuyo significado es «olvido». Recordemos que la función de las aguas del Leteo consistía en provocar en los difuntos el olvido de su vida en la tierra, para que sus almas ingresen al Hades sin ninguna intención de regresar.




El Leteo.
Le Léthé, Charles Baudelaire (1821-1867)

Ven sobre mi corazón, alma cruel y sorda,
Tigre adorado, monstruo de aires indolentes;
Quiero, por largo rato sumergir mis dedos temblorosos
En el espesor de tu melena densa;

En tus enaguas saturadas de tu perfume
Sepultar mi cabeza dolorida,
Y aspirar, como una flor marchita,
El dulce relente de mi amor difunto.

¡Quiero dormir! ¡Dormir antes que vivir!
En un sueño tan dulce como la muerte,
Yo derramaré mis besos sin remordimiento,
Sobre tu hermoso cuerpo pulido como el cobre.

Para absorber mis sollozos sosegados
Nada equiparable al abismo de tu lecho;
El olvido poderoso mora sobre tu boca,
Y el Leteo corre en tus besos.

A mi destino, en lo sucesivo, mi delicia,
Yo obedeceré como un predestinado;
Mártir dócil, inocente condenado,
Del cual el fervor atiza el suplicio,

Yo absorberé, para ahogar mi tormento,
El nepente y la buena cicuta,
En los pezones encantadores de ese pecho agudo
Que jamás aprisionó un corazón.


Viens sur mon cœur, âme cruelle et sourde,
Tigre adoré, monstre aux airs indolents;
Je veux longtemps plonger mes doigts tremblants
Dans l'épaisseur de ta crinière lourde;

Dans tes jupons remplis de ton parfum
Ensevelir ma tête endolorie,
Et respirer, comme une fleur flétrie,
Le doux relent de mon amour défunt.

Je veux dormir ! dormir plutôt que vivre!
Dans un sommeil aussi doux que la mort,
J'étalerai mes baisers sans remord
Sur ton beau corps poli comme le cuivre.

Pour engloutir mes sanglots apaisés
Rien ne me vaut l'abîme de ta couche;
L'oubli puissant habite sur ta bouche,
Et le Léthé coule dans tes baisers.

À mon destin, désormais mon délice,
J'obéirai comme un prédestiné;
Martyr docile, innocent condamné,
Dont la ferveur attise le supplice,

Je sucerai, pour noyer ma rancœur,
Le népenthès et la bonne ciguë
Aux bouts charmants de cette gorge aiguë
Qui n'a jamais emprisonné de cœur.


Charles Baudelaire
(1821-1867)




Poemas de Charles Baudelaire. I Poemas góticos.


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«El náufrago»: William Cowper; poema y análisis.


«El náufrago»: William Cowper; poema y análisis.




El náufrago (The Castaway) es un poema romántico del escritor inglés William Cowper, escrito en 1797.

Tras la muerte de su mejor amiga, Mary Unwin, en 1796, William Cowper quedó inmerso en una profunda depresión. En este contexto escribió El náufrago, rendido ante su propia inestabilidad emocional y convencido de que su vida estaba condenada por insensatos demiurgos.

Una aclaración. El náufrago está basado en una expedición inglesa. El «Anson» del poema de William Cowper es, nada menos, que Lord George Anson, marino célebre por haber circunvalado el globo.




El náufrago.
The Castaway, William Cowper (1731-1800)

La noche más oscura envolvió el cielo,
Las olas Atlánticas rugieron,
Cuando un desgraciado como yo,
Fue arrojado precipitadamente por la borda,
De amigos, de esperanza, de todo privado,
Dejando su hogar flotante para siempre.

De ningún jefe más valiente podría jactarse Albión
Que aquel con quien fué,
Ni otro barco dejó la costa de Albión,
Con deseos más cálidos.
Él amó a los dos, pero a los dos en vano,
Ni él ni ella fueron vistos otra vez.

No yació mucho tiempo bajo la marea salitre,
Experto como era para nadar;
Ni pronto sintió que sus fuerzas menguaban,
O que el coraje se desvanecía;
Arremetió contra la muerte una lucha interminable,
Estimulado por una desesperación de vida.

Y gritó: sus amigos no habían errado
Al comprobar el curso de la embarcación,
Pero entonces la ráfaga furiosa prevaleció,
Por eso, una necesidad despiadada,
Olvidaron a su compañero perdido,
Deslizándose rígido contra el viento.

Algún socorro podían permitirse;
Tal como tormentas permiten,
El barril, el gancho, la cuerda puesta a flote,
Con retraso pero sin ceder.
Aunque él (ellos lo sabían), ni barco, ni orilla,
No importa cuántas sogas, volvería a ver.

Así, cruel como parece, podía él
Acelerar su propia condena,
Consciente que volar, en un mar como aquel,
Era lo único que podía salvarlo;
Pero más amargo era sentirse abandonado,
Con sus amigos tan cerca.

Durante mucho sobrevivió, eso es una hora
En el océano, aislado;
Y por largo tiempo, con incansable poder,
Fue rechazando su destino;
Alguna vez, cuando los minutos volaron,
Ensayó una súplica, un adiós.

Por fin, el pasado reciente volvió,
Sus camaradas, quienes antes
Habían oído su voz en cada ráfaga,
Ningún sonido podían apreciar.
Por entonces, abatido por el duro trabajo,
Bebió de la ola sofocante y se hundió.

Ningún poeta lloró él:
Pero una página sincera
Señala su nombre, su valor, su edad,
Húmeda por la lágrima de Anson.
Y lamentos de bardos o héroes
Que inmortalizan a los muertos.

Por lo tanto no es mi intención, o sueño,
Cantar sobre su destino,
Dar a esa textura de melancolía
Una fecha más duradera:
Pero la miseria todavía goza al trazar
Su semejanza en el destino de otros.

Ninguna voz divina alivió la tormenta,
Ningún haz propicio brilló en el cielo;
Cuando, arrebatados de toda ayuda,
Perecemos, cada uno en soledad:
Yo bajo un mar más áspero,
Soportando golfos aún más profundos.


Obscurest night involv'd the sky,
Th' Atlantic billows roar'd,
When such a destin'd wretch as I,
Wash'd headlong from on board,
Of friends, of hope, of all bereft,
His floating home for ever left.

No braver chief could Albion boast
Than he with whom he went,
Nor ever ship left Albion's coast,
With warmer wishes sent.
He lov'd them both, but both in vain,
Nor him beheld, nor her again.

Not long beneath the whelming brine,
Expert to swim, he lay;
Nor soon he felt his strength decline,
Or courage die away;
But wag'd with death a lasting strife,
Supported by despair of life.

He shouted: nor his friends had fail'd
To check the vessel's course,
But so the furious blast prevail'd,
That, pitiless perforce,
They left their outcast mate behind,
And scudded still before the wind.

Some succour yet they could afford;
And, such as storms allow,
The cask, the coop, the floated cord,
Delay'd not to bestow.
But he (they knew) nor ship, nor shore,
Whate'er they gave, should visit more.

Nor, cruel as it seem'd, could he
Their haste himself condemn,
Aware that flight, in such a sea,
Alone could rescue them;
Yet bitter felt it still to die
Deserted, and his friends so nigh.

He long survives, who lives an hour
In ocean, self-upheld;
And so long he, with unspent pow'r,
His destiny repell'd;
And ever, as the minutes flew,
Entreated help, or cried—Adieu!

At length, his transient respite past,
His comrades, who before
Had heard his voice in ev'ry blast,
Could catch the sound no more.
For then, by toil subdued, he drank
The stifling wave, and then he sank.

No poet wept him: but the page
Of narrative sincere;
That tells his name, his worth, his age,
Is wet with Anson's tear.
And tears by bards or heroes shed
Alike immortalize the dead.

I therefore purpose not, or dream,
Descanting on his fate,
To give the melancholy theme
A more enduring date:
But misery still delights to trace
Its semblance in another's case.

No voice divine the storm allay'd,
No light propitious shone;
When, snatch'd from all effectual aid,
We perish'd, each alone:
But I beneath a rougher sea,
And whelm'd in deeper gulfs than he.


William Cowper (1731-1800)




Poemas de William Cowper. I Poemas góticos.


El análisis, resumen y traducción al español del poema de William Cowper: El náufrago (The Castaway) fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«La balada del Viejo Marinero»: Samuel Taylor Coleridge; poema y análisis.


«La balada del Viejo Marinero»: Samuel Taylor Coleridge; poema y análisis.




La Balada del Viejo Marinero (The Rime of the Ancient Mariner) es un poema del romanticismo del poeta inglés Samuel Taylor Coleridge (1772-1834), compuesto en 1799. Su título recibió numerosas traducciones al español: La canción del viejo marinero; La balada del marinero de antaño; Oda del viejo marinero, entre otras.

La Balada del Viejo Marinero, uno de los mejores poemas de Samuel Coleridge, narra la historia de un marinero durante un largo viaje en el mar, comienza con un episodio magnífico: un anciano, aparentemente demacrado, se acerca a un hombre a punto de contraer matrimonio y le solicita que, antes de casarse, es decir, de establecerse como miembro de la sociedad adulta, escuche su historia.

La Balada del Viejo Marinero inicia con viento a favor, pero pronto emergen las tormentas. El barco es arrastrado al sur, cerca de la Antártida. Allí la tripulación advierte a un albatros, presagio inmemorial de buena fortuna. No obstante, y sin razón aparente, el marinero abate al ave. La tripulación se inquieta, culpa al viejo marinero de un desastre futuro.

Navegando a la deriva, concreta y espiritualmente, la tripulación lanza su ira supersticiosa contra el Marinero, castigándole a llevar al ave en el cuello en señal de culpabilidad. Pronto el buque tiene un cruce espectral con la muerte (y la Muerte en Vida). Ambas se juegan a los dados el alma vencida del Viejo Marinero. Su castigo es atestiguar la muerte de su tripulación y recorrer el mundo narrando una y otra vez su historia.

Resumida a sus postulados básicos, La Balada del Viejo Marinero explora un concepto novedoso para su época: violentar la naturaleza es violentarse a uno mismo. La muerte que se infringe injustamente retorna de un modo brutal, definitivo, sobre la mano que la esgrime.

A continuación les dejamos una traducción al español de La balada del Viejo Marinero realizada por Karina Macció.




La balada del viejo marinero.
The Rime of the Ancient Mariner, Samuel Taylor Coleridge (1772-1834)

Un viejo marinero se encuentra con tres Galanes convidados a una fiesta de bodas, y detiene a uno.

Es un Viejo Marinero,
Y detiene a uno de tres.
"Por tu larga barba gris y tu brillante ojo,
Ahora, dime, ¿por qué me detienes?

Las puertas del Novio están abiertas de par en par;
Y yo soy pariente cercano;
Los invitados se encuentran; la fiesta comienza:
Puedes oír el feliz clamor."

Él lo detiene con su mano huesuda,
"Había una vez un barco," cita él.
"¡Suéltame! ¡saca tu mano, pajarraco-barba gris!"
Rápido su mano deja caer.

El Invitado-a-la-Boda queda hechizado por el ojo del viejo navegante, y obligado a oír su relato.

Él lo detiene con su ojo brillante-
El Invitado a la Boda se queda quieto,
Y escucha como un niño de tres años:
El marinero hizo lo que quiso.

El Invitado a la Boda se sentó en una piedra:
No puede elegir sino oír;
Y así le habla el hombre antiguo,
El Marinero de ojos que brillan.

"El barco saludado, el puerto despejado,
tan felices pasamos frente a la iglesia,
frente a la colina
frente a la cima del faro.

El Marinero cuenta cómo el barco navegó hacia el sur con buen viento y despejado clima, hasta que llegó a la Línea.

"El Sol salió por la izquierda,
¡Fuera del mar salió él!
Y rayó brillante, y a la derecha
Se metió en el mar.

"Alto y más alto cada día,
hasta sobre el mástil a mediodía-"
El Invitado a la Boda golpea aquí su pecho
Pues ha escuchado el fuerte fagot.

El Invitado a la Boda escucha la música nupcial; pero el Marinero continúa su relato.

La novia ha entrado en el salón,
Roja es ella como una rosa;
Moviendo sus cabezas delante de ella van
Los felices trovadores.

El Invitado a la Boda golpea su pecho,
Pero no puede elegir sino oír;
Y así le habla el hombre antiguo
El Marinero de ojos que brillan.

El barco es arrastrado por una tormenta hacia el polo sur.

"Y ahora vino el golpe de la Tormenta, y él
Era fuerte y tiránico:
Golpeó con sus alas que todo cubrían
Y nos ahuyentó hacia el sur.

"Con mástiles torcidos y proa sumergida,
Como el perseguido a gritos y a golpes
Aun pisa la sombra de su enemigo
y hacia adelante dobla su cabeza,
El barco iba rápido, fuerte rugía el estrépito
Y hacia el ojo del sur escapábamos.

"Y ahora vino la nube y la nieve,
Y hubo un frío extraordinario:
Y el hielo, alto como el mástil, vino flotando
Tan verde como la esmeralda.

La tierra de hielo, y de sonidos temibles, donde no había cosa viva para ver.

"Y a través de las corrientes los riscos nevados
que sí daban un desolado brillo:
Ni formas de hombres ni bestias vimos-
El hielo estaba entre todo.

"El hielo estaba aquí, el hielo estaba allí,
El hielo estaba todo alrededor:
¡Crujía y gruñía, y rugía y aullaba;
Como ruidos en lo salvaje!

Hasta que un gran pájaro de mar, llamado el Albatros, atravesó la niebla-de-nieve, y fue recibido con gran alegría y hospitalidad.

"Al fin cruzó un Albatros
A través de la niebla vino;
Como si hubiera sido un alma Cristiana,
Le gritamos en el nombre de Dios.

"Comió la comida que nunca comiera;
Y círculos y círculos voló.
¡El hielo se dividió con un ataque de trueno
El timonel a través nos dirigió!

¡Y vean! el Albatros probó ser un ave de buen augurio, y siguió al barco mientras éste volvía hacia el norte a través de la niebla y el hielo flotante.

"Y un viento bueno del sur se levantó detrás;
El Albatros aún seguía,
¡Y cada día, por juego o comida,
Venía al grito de los marineros!

"En nube o bruma, en mástil o velas,
Se posó durante nueve vísperas;
Mientras toda la noche, a través del humo
Brillaba la luna blanca.

El Viejo Marinero inhospitalariamente mató al ave piadosa de buen augurio.

"Dios te salve, Viejo Marinero,
de los demonios que por esto serán plaga!-
¿Por qué miras así? Con mi ballesta
Yo maté al Albatros.


Parte Segunda:

"El Sol surgió ahora a la derecha:
Fuera del mar salió él,
Aún escondido en brumas; y a la izquierda
Bajó dentro del mar.

"Y el buen viento del sur aún soplaba detrás,
Pero ningún dulce pájaro venía
¡Ni un solo día por juego o comida
Vino al grito de los marineros!

Sus compañeros de barco gritan contra el Viejo Marinero por matar al ave de buena suerte.

"Y yo había hecho una cosa infernal,
Y tormento les traería
Pues todos afirmaban que yo había matado al ave
Que hacía soplar la brisa
¡Ah, miserable! dijeron ellos, matar al ave
Que hacía soplar la brisa

Pero cuando la niebla se disipó, lo justifican, y eso los hace a ellos mismos cómplices del crimen.

"Ni pálido ni rojo, como la misma cabeza de Dios,
El glorioso Sol se levanta:
Entonces todos afirmaron que yo había matado al pájaro
Que traía la niebla y bruma.
'Qué bien', dijeron ellos, 'matar a esos pájaros,
Que traen la niebla y la bruma'.

La brisa buena continúa; el barco entra al Océano Pacífico, y navega hacia el norte, hasta que éste alcanza la línea.

"La brisa buena sopló, la espuma blanca voló,
El surco seguía libre detrás;
Éramos lo primero que alguna vez irrumpía
Dentro de ese mar silencioso.

El barco ha sido de repente encalmado.

"Abajo cayó la brisa, el velamen cayó abajo,
Más triste no podía ser;
Y hablábamos sólo para romper
El silencio del mar.

"Todo en un cielo caliente y cobrizo,
El Sol sangriento, a mediodía,
Justo arriba del mástil se paraba,
No más grande que la Luna.

"Día tras día, día tras día,
Varados, sin aire ni movimiento
Tan inerte como un barco pintado
Sobre un océano pintado.

Y el Albatros empieza a ser vengado.

"Agua, agua, por todas partes,
Y todas las tablas se achicharraban
Agua, agua, por todas partes
Ni una sola gota para tomar.

"La misma profundidad se pudrió, ¡Oh Dios!
¡Que alguna vez esto fuera posible!
Sí, cosas pegajosas reptaban con patas
Sobre el mar pegajoso.

"Alrededor, alrededor, por un lado y por el otro
Los fuegos de la muerte bailaban a la noche;
El agua, como óleos de una bruja
Ardía verde, y azul, y blanco.

"Un espíritu los había seguido, uno de los invisibles habitantes de este planeta, ni difuntas almas ni ángeles; en lo que concierne a éstos, el culto Judío, Josefo, y el Platónico de Constantinopla, Miguel Psellus, pueden ser consultados.

Son muy numerosos, y no existe clima ni elemento sin uno o más.

"Y algunos en sueños aseguraban era
Del espíritu que nos plagaba así;
Nueve brazas profundo él nos había seguido
De la tierra de nube y nieve.

"Y cada lengua, por tanta sed,
Estaba reseca en la raíz;
No podíamos hablar, no más que si
Nos hubieran asfixiado con hollín.

Los navegantes, en su dolorosa zozobra, querían echar toda la culpa al Viejo Marinero: como señal de esto, colgaron el muerto pájaro-de-mar alrededor de su cuello.

"¡Ah! ¡bueno el día! ¡qué malditas miradas
Tuve yo de viejos y jóvenes!
En lugar de la cruz, el Albatros
Alrededor de mi cuello colgaba.


Parte tercera:

Vino un tiempo agotador. Cada garganta
Estaba reseca, y vidrioso cada ojo
Un tiempo agotador! un tiempo agotador!
Qué vidrioso cada ojo agotado,
Cuando mirando al oeste, yo percibí
Un algo en el cielo.

El Viejo Marinero percibe una señal en el elemento muy a lo lejos.

"Al principio parecía un pequeño punto,
Y luego parecía una nube;
Se movía y se movía, y tomó al final
Un cierta forma, deseé.

"Un punto, una nube, una forma, lo comprendí!
Y aún se acercaba y se acercaba:
Como si esquivara un alma-del-agua
Se hundía, y se iba, y giraba.

En su mayor acercamiento, a él le parece que es un barco; y con un costoso sacrificio libera su habla de las ataduras de la sed.

"Con gargantas desabridas, con negros labios cocidos,
No podíamos ni reír ni gemir
Por la extrema sed todos mudos quedamos
Mordí mi brazo, chupé la sangre, Y grité, ¡Un barco! ¡un barco!

Un resplandor de felicidad

"Con gargantas desabridas, con negros labios cocidos,
Maravillados me oyeron gritar
¡Gran merced! ellos de alegría sonrieron,
Y todos de una vez tomaron aliento,
Como si estuvieran tomándose todo.

Y el horror viene. Porque ¿puede ser un barco que avance sin viento ni olas?

"¡Miren! ¡miren! (grité) ¡ya no cambia su dirección!
Hacia acá viene a ayudarnos;
Sin una brisa, sin una ola,
¡Permanece con la quilla alzada!

"La curva del oeste toda estaba en llamas.
¡El día estaba por poco terminado!
Casi sobre la curva del oeste
Descansaba un ancho, brillante Sol;
Cuando esa extraña forma pasó de repente
Entre nosotros y el Sol.

A él le parece sólo el esqueleto de un barco.

"Y enseguida el Sol fue rayado con barrotes
(Madre del Cielo, ¡dadnos gracia!),
Como si a través de una puerta-de-calabozo él espiara
con ancha y ardiente cara.

"¡Ay! (pensé, y mi corazón fuerte latía)
¡Qué rápido se acerca y se acerca!
¿Son esas sus velas que centellean en el Sol,
como inquietos entramados?

Y sus costillas se ven como barrotes sobre la cara del Sol poniente.

"¿Son esas sus costillas a través de las que el Sol
espía, como a través de una celda?
¿Y es esa Mujer toda su tripulación?
¿Es esa una Muerta? y ¿hay allí dos?
¿Es la Muerte pareja de esa mujer?

La Mujer-Espectro y su Pareja-Muerte, y nadie más a bordo del barco de esqueleto.

¡A tal barco, tal tripulación!

"Sus labios eran rojos, su apariencia era libre,
Sus rizos eran amarillos como oro:
Su piel era tan blanca como la lepra,
La Pesadilla Vida-en-Muerte era ella,
Que coagula con frío la sangre del hombre.

La Muerte y la Vida-en-Muerte han tirado los dados por la tripulación del barco, y ella (la última) gana al Viejo Marinero.

"El desnudo barco ruinoso al lado pasó,
Y las dos estaban tirando los dados;
'¡El juego terminó! ¡Yo gané! ¡Yo gané!'
Dijo ella, y silba tres veces.

No hay crepúsculo en las cortes del Sol.

"El borde del Sol se hunde; las estrellas se precipitaron:
De un solo paso viene la oscuridad;
Con susurro oído-lejos, sobre el mar,
Disparó el barco-espectro.

Al levantarse la luna

"¡Escuchamos, y miramos a todos lados arriba!
¡Miedo en mi corazón, como en la taza,
Mi vida-sangre parecía sorber!
Las estrellas eran tenues, y cerrada la noche,
La cara del timonel por su lámpara brillaba blanca;
De las velas el rocío goteaba-
Hasta que trepado sobre la barra del este
La luna cornuda, con una estrella brillante
En el arriba se inclinan.

Uno tras otro.

"Uno tras otro, ante la Luna colgada-de-estrella,
Muy rápido para el quejido o la exhalación
Cada uno giró su cara con horrendo espasmo
Y me maldijo con su ojo.

Sus compañeros caen muertos.

"Cuatro veces cincuenta hombres vivos
(Y yo no oí ni suspiro ni quejido)
Con fuerte golpe, una masa sin vida,
Caían uno por uno.

Pero la Vida-en-Muerte comienza su trabajo en el Viejo Marinero.

"¡Las almas desde sus cuerpos volaron,
Escaparon a la dicha o a la pena!
Y cada alma, me pasaba al lado
Como el silbar de mi ballesta!"


Parte cuarta:

El Invitado a la Boda teme que un espíritu le esté hablando.

"¡Miedo me das, Viejo Marinero!
¡Miedo me da tu mano huesuda!
Y eres largo, y flaco, y marrón,
Como es la ribeteada arena-del-mar.

Pero el Viejo Marinero le asegura su vida corporal, y procede a relatar su horrible penitencia.

"Miedo me das, y tu ojo brillante,
Y tu mano huesuda tan marrón."-
"No temas, no temas, tú, Invitado-de-la-Boda!
Este cuerpo no se cayó."

"Solo, solo, completamente, solo, solo,
Solo en un ancho, ancho mar!
Y nunca un santo tuvo piedad de
Mi alma en agonía."

Él desprecia las criaturas de la calma.

"Tales hombres, tan hermosos!
Y todos ellos muertos yacían:
Y miles de miles de cosas pegajosas
Vivían aún, y yo también.

Y envidia el que ellas vivieran, y tantos yacieran muertos.

"Miré sobre el mar podrido
Y aparté mis ojos lejos;
Miré sobre la cubierta podrida
Y allí los hombres muertos yacían.

"Miré al Cielo, y traté de rezar;
Pero cuando una plegaria había surgido,
Un malvado susurro venía, y hacía
Mi corazón tan seco como el polvo.

"Cerré mis párpados, y los mantuve cerrados,
Y los globos como pulsos latían;
Porque el cielo y el mar, y el mar y el cielo,
Eran como una carga en el ojo agotado,
Y los muertos estaban a mis pies.

Pero la maldición vive para él en el ojo de los hombres muertos.

"El sudor frío corría de sus miembros,
Ni se pudrieron ni emanaron olor:
La mirada que ellos posaban en mí
Nunca había de terminar.

"La maldición de un huérfano arrastraría al Infierno
Un espíritu de las alturas;
Pero ¡oh! ¡más horrible que eso
Es la maldición en el ojo de un hombre muerto!
Siete días, siete noches, vi esa maldición,
Y aún yo no podía morir.

En su soledad e inmovilidad el añoraba la Luna viajante, y las estrellas que aún permanecían, aunque todavía más adelante; y en todas partes el cielo azul pertenece a ellas, y es su designado descanso y su país nativo y su propio hogar natural. En el que entran sin anunciarse, como señores que son seguramente esperados, y sin embargo hay un placer silencioso a su llegada.

"La Luna moviente subió al cielo,
Y en ninguna parte demoró
Suavemente iba subiendo,
Y una estrella o dos al lado-

"Sus rayos burlaban la abrasante inmensidad,
como escarcha de Abril esparcida;
Pero donde estaba la sombra del abrazo del barco
El agua encantada quemaba
Un quieto y terrible rojo.

Por la luz de la Luna él contempla las criaturas de Dios en la gran calma.

"Más allá de la sombra del barco,
observé las serpientes marinas:
Se movían en huellas de reluciente blanco,
Y cuando se encabritaban, la luz élfica
Caía en canosas escamas.

"Entre la sombra del barco
observé su rico atuendo:
Azul, verde satinado, y negro de terciopelo,
Serpenteaban y ondulaban; y cada huella
era un resplandor de fuego dorado.

Su belleza y su felicidad.
Él los bendice en su corazón.

"¡Oh felices cosas vivas! ninguna lengua
su belleza podría declarar.

Una fuente de amor fluyó de mi corazón,
Y los bendije sin saber:
Seguro mi buen santo tuvo piedad de mí,
Y los bendije sin saber.

El hechizo comienza a romperse.

"En ese mismo momento pude rezar;
Y desde mi cuello tan libre
El Albatros cayó, y se hundió
Como plomo en el mar.


Parte quinta:

"¡Oh sueño! ¡Es una cosa suave,
Amada de polo a polo!
La Reina María alabada sea!
Ella envió el suave sueño desde el Cielo,
Que se deslizaba en mi alma.

Por gracia de la sagrada Madre, el Viejo Marinero es refrescado con lluvia.

"Los tontos baldes en la cubierta,
Que tanto tiempo habían permanecido,
Soñé que se llenaban con rocío;
Y cuando desperté, llovía.

"Mis labios estaban mojados, mi garganta estaba fría.
Mis ropas todas húmedas;
Seguro había bebido en mis sueños,
Y aún mi cuerpo bebía.

"Me moví, y no pude sentir mis miembros:
Estaba tan liviano -casi
Pensé que había muerto en el sueño,
Y era un fantasma bendecido.

Él oye sonidos y ve extrañas vistas y conmociones en el cielo y el elemento.

"Y pronto oí un viento rugiente:
No vino de cerca;
Pero con su sonido agitó las velas,
Que eran tan finas y secas.

"El aire de arriba explotó a la vida;
Y el fulgor de cien banderas-de-fuego
Adelante y atrás eran agitadas!
Y adelante y atrás, y adentro y afuera,
Entre las lánguidas estrellas.

"Y el viento que se acercaba rugía más fuerte,
Y las velas suspiraban como juncos
Y la lluvía caía desde una nube negra;
La Luna estaba en su borde.

"La espesa nube negra se quebró, y aún
La Luna estaba a su lado:
Como aguas disparadas desde algún alto risco,
El relámpago bajó como nunca su arpón
Un río escarpado y ancho.

Los cuerpos de la tripulación del barco son animados, y el barco se mueve.

"El fuerte viento nunca alcanzó al barco,
¡Pero ahora el barco se movía!
Bajo el relámpago y la Luna
Los hombres muertos lanzaron un gruñido.

"Gruñeron, se revolvieron, todos se levantaron,
Ni hablaban, ni movían sus ojos;
Había sido extraño, hasta en un sueño,
Haber visto a esos hombres muertos levantarse.

"El timonel condujo, el barco se movió;
Pero nunca una brisa sopló;
Los marineros todos ajustaron las cuerdas
Donde acostumbraban hacer.
Levantaron sus miembros como herramientas sin vida
Éramos una horrenda tripulación.

"El cuerpo del hijo de mi hermano
Parado a mi lado, rodilla con rodilla:
El cuerpo y yo tiramos de una cuerda,
Pero nada él a mí me dijo.

Pero no por las almas de los hombres, ni por los demonios de la tierra o del aire intermedio, sino por una bendita tropa de espíritus angélicos, enviados por la invocación del santo guardián.

"¡Miedo me das, Viejo Marinero!"
"¡Ten calma, tú, Invitado-de-la-Boda!
No eran esas almas que huían con dolor,
A las que esos cuerpos volvían de nuevo,
Sino una tropa de espíritus benditos.

"Porque cuando atardeció -dejaron caer sus brazos,
Y se amontonaron alrededor del mástil;
Dulces sonidos subieron lentamente por sus bocas,
Y desde sus cuerpos salieron.

"Alrededor, alrededor, volaba cada dulce sonido,
Luego se lanzaron al Sol;
Lentamente los sonidos volvieron de nuevo,
Ahora mezclados, ahora uno por uno.

"Algunas veces goteando desde el cielo
Oía cantar a la alondra;
Algunas veces todas las pequeñas aves que hay,
¡Cómo parecían llenar el mar y el aire
Con su dulce idioma!

"Y ahora era como todos los instrumentos,
Ahora como una flauta solitaria
Y ahora es una canción de ángel,
Que hace que el Cielo esté mudo.

"Cesó; pero aún las velas hicieron
Un ruido agradable hasta el mediodía,
Un ruido como de arroyo escondido
En el hojado mes de Junio,
Que al durmiente bosque toda la noche
Canta una suave canción.

"Hasta el mediodía tranquilamente navegamos,
Pero nunca una brisa respiró:
Lentamente y suavemente iba el barco,
Movido adelante desde abajo .

El solitario espíritu del polo sur lleva al barco hasta la Línea, obediente de la tropa angélica, pero aún requiere venganza.

"Bajo la quilla nueve brazas profundo,
Desde la tierra de nube y nieve.
El espíritu se deslizó: y fue él
Quien hizo al barco andar.
Las velas al mediodía abandonaron su canción,
Y el barco permaneció quieto también.

"El Sol, justo encima del mástil,
Lo había pegado al océano:
Pero en un minuto empezó a agitarse,
Con un corto movimiento desparejo.

Luego como un caballo alzado que se suelta,
Dio un salto repentino:
Subió la sangre a mi cabeza,
Y caí al piso desvanecido.

Los demonios compañeros del Espíritu Polar, los habitantes invisibles del elemento, toman parte en su daño.

"Cuánto tiempo en el mismo estado permanecí,
Yo no lo puedo afirmar;
Pero antes de que vida vital regresara,
Oí, y en mi alma distinguí
Dos voces en el aire.

Dos de ellos relatan, uno al otro, esa larga y pesada penitencia que para el Viejo Marinero había sido acordada por el Espíritu Polar, que retorna al sur.

" '¿Es él?' dijo uno, " '¿es éste el hombre?"
Por Aquél que murió en la cruz,
Con su arco cruel él tiró abajo
Al inofensivo Albatros.

"El Espíritu que esperaba a su lado
En la tierra de nube y nieve,
Amó al pájaro que amó al hombre
Quien lo mató con su arco.

"La otra era una voz más suave,
Tan suave como rocío de miel
Dijo, 'El hombre ha hecho su penitencia,
Y más penitencia hará.'


Parte sexta:

Primera Voz.

" Pero ¡dime, dime! habla de nuevo,
Tu suave respuesta renueva-
¿Qué hace a ese barco andar tan rápido?
¿Qué está haciendo el Océano?

Segunda Voz.
'Todavía como un esclavo ante su señor,
El Océano no tiene su fuerza;
Su gran ojo brillante muy silenciosamente
Hacia la Luna se dirige.

"Si él puede saber qué camino tomar;
Porque ella lo guía suave o severa,
¡Mira, hermano, mira! Qué graciosamente
Ella le concede su mirada."

El Marinero ha estado sumido en un trance;

Primera Voz.
" 'Pero ¿por qué anda ese barco tan rápido,
Sin ola ni viento? '

Porque el poder angélico impulsa a la nave hacia el norte más rápido que lo que ninguna vida humana podría soportar.

Segunda Voz.
" 'El aire es cortado por delante,
Y se cierra desde atrás.
" '¡Vuela, hermano, vuela! ¡más alto, más alto!
O nosotros llegaremos tarde:
Ya que lento y lento ese barco andará,
Cuando el trance del Marinero se haya desvanecido.

El movimiento supernatural es retardado; el Marinero despierta, y su penitencia comienza de nuevo.

"Me desperté, y estábamos navegando
Como en buen tiempo;
'Era noche, calma noche, la Luna estaba alta;
Los hombres muertos juntos se pararon.

"Todos juntos se pararon en la cubierta,
Para un calabozo sepulcral mejor:
Todos fijaron en mí sus ojos de piedra,
Que en la Luna brillaban.

"El espasmo, la maldición, con la que murieron,
Nunca había de pasar:
No podía apartar mis ojos de los suyos,
Ni alzarlos para rezar.

La maldición es finalmente expíada.

"Y ahora este hechizo se rompió: una vez más
Yo veía el océano verde,
Y miraba adelante lejos, aunque poco veía
De lo que había visto antes-

"Como alguien en una ruta solitaria
Camina con miedo y terror
Y habiendo mirado atrás una vez, camina
Y su cabeza no vuelve a girar más.
Porque sabe que un temible demonio
Va cerca detrás de él.

"Pero pronto respiró un viento sobre mí,
Ni sonido ni movimiento hizo:
Su paso no fue sobre el mar,
En la onda o en la sombra.

"Levantó mi pelo, aireó mi mejilla
Como una prado -vendabal de primavera-
Se enlazaba extrañamente con mis miedos,
Sin embargo pareció una bienvenida.

"Veloz, veloz volaba el barco,
Pero navegaba suave también:
Dulce, dulce soplaba la brisa-
En mí solo soplaba.

Y el Viejo Marinero advierte su país natal.

"¡Oh sueño de felicidad! ¿es esto en verdad
La torre del faro que veo?
¿Es ésta la colina? ¿es ésta la iglesia?
¿Es éste mi propio país, el mío?

"Pasamos por el puerto,
Y con gemidos recé-
¡Oh déjame estar despierto, Dios mío!
O déjame dormir para siempre.

"El puerto era claro como el vidrio,
¡Tan suavemente se extendía!
Y en la bahía la luz de luna,
Y la sombra de la Luna.

"El risco brillaba radiante, la iglesia no menos
La que está sobre el risco
La luz de luna mojaba en silencio
El sereno campanario.

Los espíritus angélicos dejan los cuerpos muertos, y aparecen en sus propias formas de luz.

"Y la bahía era blanco con luz silenciosa
Y levantándose de la misma,
Muchas formas, que eran sombras,
En colores carmín vinieron.

"A poca distancia de proa
Estaban esas sombras carmín:
Giré mis ojos sobre cubierta-
¡Oh, Cristo! ¡lo que vi allí!

"Cada cuerpo yacía aplastado, sin vida aplastado,
Y, ¡por la santa cruz!
Un hombre todo luz, un hombre-serafín
En cada cuerpo se paraba.

"Esta banda serafín, cada uno movió su mano:
¡Era una vista celestial!
Se erguían como señales a la tierra,
Cada uno, una luz hermosa.

"Esta banda-serafín, cada uno movió su mano:
Ninguna voz ellos impartieron-
Ninguna voz; pero Oh, el silencio se hundió
Como música en mi corazón.

"Pero prontó oí el batir de remos,
Oí el festejo del Piloto;
Mi corazón por fuerza giró
Y vi un bote aparecer.

"El Piloto y el ayudante del Piloto,
Los oí venir rápido:
¡Dios del Cielo! Era una felicidad
Los hombres muertos no podían maldecir.

"Vi a un tercero -oí su voz:
¡Es el buen Ermitaño!
Él canta fuerte sus himnos divinos
Que en el bosque compone.
Él absolverá mi alma, él lavará
La sangre del Albatros.


Parte séptima:

El Ermitaño del Bosque.

"Este Ermitaño bueno vive en ese bosque
que desciende hasta el mar.
¡Qué fuerte su dulce voz se eleva!
Amás hablar con marineros
Que vienen desde un país lejano.

"Él reza a la mañana, a la tarde y a la noche-
Tiene un mullido almohadón:
Es el musgo que sagradamente esconde
La vieja y marchita raíz de un roble.

"El bote se acercó: los oí hablar,
'Pero, ¡esto es extraño, me parece!
¿Dónde están esas luces tantas y tan claras,
Que señales nos hacían recién?

Se acerca al barco con asombro.

" '¡Extraño, por mi fe! el Ermitaño dijo-
'¡Y no contestaron nuestro saludo!
¡Las maderas están carcomidas! y mira esas velas.
¡Qué finas son y secas!
Nunca vi nada igual,
A menos que así no sean.

" 'Esqueletos marrones de hojas que detienen
El correr de mi arroyo-del-bosque;
Cuando la hiedra está llena de nieve
Y el búho grita abajo al lobo,
si come de la loba sus cachorros.

" '¡Señor! tiene una mirada maligna-
(El Piloto dio una respuesta)
Tengo miedo' -'¡Adelante, adelante! '
Le dijo alegre el ermitaño.

"El bote se acercó más al barco,
Pero yo no hablé ni me moví;
El bote se acercó hasta el lado del barco,
Y enseguida un sonido se oyó.

El barco repentinamente se hunde.

"Bajo el agua seguía gruñendo,
Aún más fuerte y aterrador:
Llegó al barco, se quebró el puente;
El barco cayó como plomo.

El Viejo Marinero se salva en el bote del Piloto.

"Turbado por el fuerte y terrible sonido,
Que cielo y oceáno fustigó,
Como quien ha estado siete días ahogado
Mi cuerpo yacía a flote;
Pero veloz como en sueños, me encontré
Dentro del bote del Piloto.

"En el remolino, donde se hundió el barco,
El bote giraba y giraba;
Y todo estaba quieto, excepto la colina
que repetía el sonido.

"Moví mis labios -el Piloto tembló
Y se derrumbó de pronto;
El Ermitaño sagrado elevó sus ojos,
Y rezó en donde se sentaba.

"Tomé los remos: el compañero del Piloto,
Que ahora iba como loco,
Fuerte y mucho reía, y mientras tanto
Sus ojos se movían adelante y atrás.
'¡Ja! ¡ja!' decía, 'ahora puedo ver
Qué bien sabe remar el Diablo'.

"Y ahora, ya sobre mi propio país,
¡Me paré en la tierra firme!
El Ermitaño salió del bote,
Y apenas se podía mantener.

El Viejo Marinero ruega con insistencia al ermitaño que lo confiese; y la expiación de por vida cae sobre él.

" '¡Oh confiésame, confiésame, santo hombre!'
El ermitaño frunció el ceño.
'Di rápido,' dijo, 'Te exijo que me digas-
¿Qué clase de hombre eres tú?

Y desde aquel tiempo y a través de su vida futura una agonía lo obliga a viajar de tierra en tierra.

"Desde entonces, en una hora incierta,
Esa agonía regresa:
Y hasta que mi horrible relato es contado,
Este corazón dentro mío quema.

"Paso, como la noche, de tierra en tierra;
Tengo un extraño poder para hablar;
En el momento en que veo su cara,
Conozco al hombre que debe oírme:
A él mi historia le enseño.

"¡Qué fuerte alboroto estalla desde esa puerta!
Los invitados a la boda están allí:
Pero en el recóndito jardín la novia
Y las damas de honor están cantando:
Y escucha, ¡la pequeña campana de víspera,
Que me lleva a la plegaria!

"¡Oh Invitado a la Boda! esta alma ha estado
Sola en un ancho, ancho mar:
Tan solitaria estaba, que Dios mismo
Apenas parecía estar allí.

"Oh más dulce que la fiesta de bodas,
Es aún más dulce para mí,
Caminar juntos a la iglesia
Con una buena compañía!-

"Caminar juntos a la iglesia,
Y todos juntos rezar,
Mientras cada uno a su gran Padre se inclina,
¡Ancianos, y niños, y amantes amigos,
Y jóvenes y alegres doncellas!

Y para enseñar, por su propio ejemplo, amor y reverencia a todas las cosas que Dios hizo y ama.

"¡Adiós, adiós! pero esto te digo
A ti, Invitado a la Boda
Reza bien quien ama bien
A todos, hombre y ave y animal.

"Reza mejor, quien ama mejor
A todas las cosas, grandes y pequeñas;
Porque el querido Dios que nos ama,
Él hizo y ama a todas

." El Marinero, el del ojo brillante,
El de la barba con la edad agrisada,
Se fue, y ahora el Invitado-a-la-Boda
Se alejó de la puerta del novio.

Se fue como alguien que ha sido turbado,
Y es de una sensación desesperada:
Un hombre más triste y más sabio
Se levantó a la mañana siguiente.

Samuel Coleridge (1772-1834)




Poemas de Samuel Coleridge. I Poemas góticos.


Más literatura gótica:
El análisis y resumen del poema de Samuel Coleridge: La balada del Viejo Marinero (The Rime of the Ancient Mariner) fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«Habrá estrellas»: Sara Teasdale; poema y análisis.


«Habrá estrellas»: Sara Teasdale; poema y análisis.




Habrá estrellas (There Will Be Stars) es un poema nocturno de la escritora norteamericana Sara Teasdale (1884-1933), publicado en la antología de 1926: El lado oscuro de la luna (Dark of the Moon).

Esta versión de Habrá estrellas, uno de los mejores poemas de Sara Teasdale, fue traducida al español por Ricardo Rodriguez, quien gentilmente nos ha permitido compartirla con todos ustedes.






Habrá estrellas.
There Will Be Stars, Sara Teasdale (1884-1933)

Habrá estrellas sobre el lugar por siempre;
Aunque la casa que amamos y la calle que nos encantó se pierdan,
Cada vez que la tierra circula su órbita
En la noche en que se atraviesa el equinoccio de otoño,
Dos estrellas que sabíamos, posadas en el pico de la medianoche
Llegarán a su cenit; profunda será la quietud;
Habrá estrellas sobre el lugar por siempre,
Habrá estrellas por siempre, mientras nosotros dormimos.


There will be stars over the place forever;
Though the house we loved and the street
we loved are lost,
Every time the earth circles her orbit
On the night the autumn equinox is crossed,
Two stars we knew, poised on the peak of mid-night
Will reach their zenith; stillness will be deep;
There will be stars over the place forever,
There will be stars forever, while we sleep.


Sara Teasdale
(1884-1933)




Poemas de Sara Teasdale. I Poemas góticos.


Más literatura gótica:
El análisis y resumen del poema de Sara Teasdale: Habrá estrellas (There Will Be Stars) fueron realizados por El Espejo Gótico, su traducción pertenece a Ricardo Rodriguez.

«Al río»: Edgar Allan Poe; poema y análisis


«Al río»: Edgar Allan Poe; poema y análisis.




Al río (To the River) es un poema romántico del escritor norteamericano Edgar Allan Poe (1809-1849), escrito en 1828 y publicado en la antología de 1829: Al Aaraaf, Tamerlane y otros poemas menores (Al Aaraaf, Tamerlane and other minor poems).

Al río, uno de los poemas de Edgar Allan Poe más notables, trata sobre un hombre completamente cautivado por la variada belleza de una mujer (ver: Los amores secretos de E.A. Poe).

En este contexto, Al río de E.A. Poe juega con la idea de la belleza y de su reflejo en el agua. El río, en definitiva, es una metáfora de cómo el narrador percibe a esa mujer, y cómo varía la belleza que se refleja en sus aguas.




Al río.
To the River, Edgar Allan Poe (1809-1849)

¡Hermoso río! en el resplandor, clara corriente
de cristal, errante agua.
Eres un emblema del brillo,
de la belleza, del corazón que no huye,
la juguetona sombra de arte
en la hija del viejo Alberto;

pero cuando ella mira en tu ola,
que entonces reluce, y tiembla,
pues, entonces, el más bonito de los arroyos
se parece a su adorador;
ya que en su corazón, como en tu corriente
la imagen yace profundamente,
el corazón de él que tiembla ante el rayo de luz
de los otros ojos, que barren el alma.


Fair river! in thy bright, clear flow
Of crystal, wandering water,
Thou art an emblem of the glow
Of beauty—the unhidden heart—
The playful maziness of art
In old Alberto’s daughter;

But when within thy wave she looks—
Which glistens then, and trembles—
Why, then, the prettiest of brooks
Her worshipper resembles;
For in my heart, as in thy stream,
Her image deeply lies—
His heart which trembles at the beam
Of her soul-searching eyes.


Edgar Allan Poe
(1809-1849)




Poemas góticos. I Poemas de Edgar Allan Poe.


Más literatura gótica:
El análisis, resumen y traducción al español del poema de Edgar Allan Poe: Al río (To the River), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«Oceanus»: H.P. Lovecraft; poema y análisis


«Oceanus»: H.P. Lovecraft; poema y análisis.




Oceanus (Oceanus) es un poema gótico del escritor norteamericano H.P. Lovecraft, escrito alrededor de 1918 y publicado de manera póstuma por Arkham House en la antología de 1966: La hermandad oscura y otras piezas (The Dark Brotherhood and Other Pieces).

Oceanus, quizás uno de los poemas de Lovecraft menos conocidos, nos presenta una inquietante visión del mar y de los misterios insondables que se ocultan en sus profundidades. En este contexto, probablemente el antiguo saber escondido bajo las aguas al que se refiere el poema tenga alguna relación con Cthulhu y la ciudad sumergida de R'lyeh.




Oceanus.
Oceanus, H.P. Lovecraft (1890-1937)

A veces me detengo en la orilla,
Donde las penas vierten sus flujos,
Y las aguas turbulentas suspiran y se quejan
de secretos que no se atreven a confesar.
Desde las simas profundas de valles sin nombres,
y desde colinas y llanuras que ningún mortal ha hollado,
la mística marejada y el áspero oleaje
sugieren como taumaturgos malditos
un millar de horrores, henchidos por el temor
que ya contemplaron épocas hace tiempo olvidadas.
¡Oh vientos salados que tristemente barréis
las desnudas regiones abisales;
Oh pálidas olas salvajes, que recordáis
el caos que la Tierra ha dejado tras de sí;
Una sola cosa os pido:
Guardad por siempre vuestro antiguo saber!


Sometimes I stand upon the shore
where troubles vault their effluence pour,
and troubled waters sigh and shrieck
of secrets that they dare not speak.
From nameless valleys far bellow,
and hills and plains no man may know,
the mystic swells and sullen surges
hint like accursed thaumaturges
a thousand horrors, big with awe,
that long-forgotten ages saw.
O salt, salt winds that bleakly sweep
across the barren heaving deep;
O wild wan waves, that call to mind
the chaos Earth hath left behind:
Of you I ask one thing alone;
Leave, leave your ancient lore unknown!


H.P. Lovecraft
(1890-1937)




Poemas góticos. I Poemas de H.P. Lovecraft.


Más literatura gótica:
El análisis, traducción al español y resumen del poema de H.P. Lovecraft: Oceanus (Oceanus), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«La ciudad en el mar»: Edgar Allan Poe; poema y análisis


«La ciudad en el mar»: Edgar Allan Poe; poema y análisis.




La ciudad en el mar (The City in the Sea) es un poema gótico del escritor norteamericano Edgar Allan Poe (1809-1849), publicado originalmente como La ciudad condenada (The Doomed City) en la antología de 1831: Poemas (Poems), luego reeditado en 1836 como La ciudad del pecado (The City of Sin). Finalmente aparecería como La ciudad en el mar en la edición de abril de 1845 del periódico The American Review.

La ciudad en el mar, uno de los grandes poemas de Edgar Allan Poe, es una pieza fuertemente influenciada por la literatura gótica, y nos sitúa en una isla gobernada por la muerte. El poema está inspirado en distintas fuentes: Kubla Khan, de Samuel Coleridge, y La reina de las hadas, de Edmund Spenser son, quizás, las más evidentes. También se han encontrado algunos paralelos entre La ciudad en el mar y ciertos pasajes de Historias de las guerras judías, de Flavio Josefo, donde se consigna jugosamente el drama de Gomorra.

La ciudad en el mar introduce un concepto bastante novedoso: la idea de que el infierno no es el peor lugar imaginable. Aquella isla de Edgar Allan Poe sugiere que la Muerte es infinitamente más poderosa que el Diablo, y que sus dominios marítimos son, tal vez, el abismo más horrible que podríamos enfrentar.




La ciudad en el mar.
The City in the Sea, Edgar Allan Poe (1809-1849)

¡Mira! La muerte ha levantado su trono
en una extraña y solitaria ciudad
allá lejos en el Oeste sombrío,
donde el bueno y el malo y el mejor y el peor
han ido a su reposo eterno
Allí hay cúpulas y palacios y torres
(torres devoradoras de tiempo que no se estremecen)
que no se asemejan a nada que sea nuestro.
En los alrededores, olvidadas por vientos inquietos,
resignadas bajo el cielo,
reposan las aguas melancólicas.

La luz del santo cielo no desciende
a esta ciudad de la noche eterna.
Pero el brillo lívido del mar
proyecta silenciosas columnas,
—resplandecen los pináculos por todas partes—
Cúpulas, agujas, salones reales,
pórticos, paredes de estilo babilónico,
sombrías y olvidadas glorietas
de hiedra tallada y flores de piedra,
y muchos, muchos maravillosos templos
cuyos imposibles frisos entrelazan
la viola, la violeta y la vid.

Resignadas bajo el cielo
reposan las aguas melancólicas.
Tanto se funden las torres y las sombras
que parecen péndulos en el aire
mientras que desde una altiva torre en la ciudad
la muerte atisba hacia abajo desde su enormidad.

Allí las tumbas abiertas
bostezan sobre las olas luminosas,
pero no sobre las riquezas que yacen
en cada ojo diamantino del ídolo
-los muertos alegrementes enjoyados no
tientan las aguas desde sus lechos;
pues no se rizan las ondas, ¡ah!,
en este desierto de cristal-
Ninguna temblor sugiere que los vientos
están en algún mar lejano y feliz.
Ninguna ola sugiere que los vientos han estado
en mares menos espantosamente serenos.

¡Pero, mira! ¡Algo se agita en el aire!
La ola. ¡Hay un movimiento allí!,
como si las torres se hubieran apartado,
sumergiéndose lentamente, la cansada marea,
como si sus cimas débilmente hubieran dejado
un vacío en el brumoso cielo.
Las olas tienen ahora un tono rojizo
respiran desmayadas y lentas.
Y cuando ya no hay lamentos terrenales
baja, baja esta ciudad hasta donde se quedará eternamente.
El infierno, elevándose desde mil tronos,
le hará reverencias.


Lo! Death has reared himself a throne
In a strange city lying alone
Far down within the dim West,
Where the good and the bad and the worst and the best
Have gone to their eternal rest.
There shrines and palaces and towers
(Time-eaten towers that tremble not!)
Resemble nothing that is ours.
Around, by lifting winds forgot,
Resignedly beneath the sky
The melancholy waters lie.

No rays from the holy heaven come down
On the long night-time of that town;
But light from out the lurid sea
Streams up the turrets silently—
Gleams up the pinnacles far and free—
Up domes—up spires—up kingly halls—
Up fanes—up Babylon-like walls—
Up shadowy long-forgotten bowers
Of sculptured ivy and stone flowers—
Up many and many a marvellous shrine
Whose wreathéd friezes intertwine
The viol, the violet, and the vine.
Resignedly beneath the sky
The melancholy waters lie.
So blend the turrets and shadows there
That all seem pendulous in air,
While from a proud tower in the town
Death looks gigantically down.

There open fanes and gaping graves
Yawn level with the luminous waves;
But not the riches there that lie
In each idol's diamond eye—
Not the gaily-jewelled dead
Tempt the waters from their bed;
For no ripples curl, alas!
Along that wilderness of glass—
No swellings tell that winds may be
Upon some far-off happier sea—
No heavings hint that winds have been
On seas less hideously serene.

But lo, a stir is in the air!
The wave—there is a movement there!
As if the towers had thrust aside,
In slightly sinking, the dull tide—
As if their tops had feebly given
A void within the filmy Heaven.
The waves have now a redder glow—
The hours are breathing faint and low—
And when, amid no earthly moans,
Down, down that town shall settle hence,
Hell, rising from a thousand thrones.
Shall do it reverence.


Edgar Allan Poe
(1809-1849)




Poemas de Edgar Allan Poe. I Poemas góticos.


Más literatura gótica:
El análisis, resumen y traducción al español del poema de Edgar Allan Poe: La ciudad en el mar (The City in the Sea) fueron realizadas por El Espejo Gótico. Para su utilización escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«El lago»: Edgar Allan Poe; poema y análisis


«El lago»: Edgar Allan Poe; poema y análisis.




El lago (The Lake) es un poema maldito del escritor norteamericano Edgar Allan Poe (1809-1849), escrito en 1827 y publicado en la antología de ese mismo año: Tamerlane y otros poemas (Tamerlane and Other Poems).

El lago, uno de los poemas de Edgar Allan Poe más enigmáticos, parece ser una celebración de la soledad, una serie de pensamientos más bien macabros que son inspirados en el narrador por las aguas de aquel lago.

Sin embargo, algunos imaginan que El lago de Edgar Allan Poe están inspirado en el Lago Drummond, en las Norfolk, Virginia. Se dice que este lago está embrujado por los espíritus de una pareja de nativos norteamericanos, quienes se habrían ahogado en sus aguas. Según la leyenda, la joven murió el día de su boda, y el joven, enloquecido por la visión de ella flotando en el lago, se ahogó en sus intentos desesperados por alcanzarla.

Se sabe que Edgar Allan Poe visitó la zona tras la muerte de su madre, de modo tal que no resulta descabellado pensar que esta leyenda habría inspirado los versos de El lago.




El lago.
The Lake, Edgar Allan Poe (1809-1849)

En la remota primavera de mi vida, jubilosa primavera,
dirigí mi paso errante a una mágica ribera.
la ribera solitaria, la ribera silenciosa
de un perdido lago ignoto que circundan y oscurecen
las negras rocas
y espigados pinos que las auras estremecen.

Pero cuando allí la noche arroja su manto fúnebre
y el místico y trémulo viento de su melodía,
entonces, ¡oh!, entonces quiere despertar de su aflicción
por el terror del lago triste, despertar el alma mía.

Y ese horror que habitaba en mi espíritu satisfecho;
hoy, ni las joyas ni el afán de riqueza,
como antes, llevarán mi pensamiento a contemplarlo,
ni el amor, por más que fuese el amor de tu belleza.

La muerte estaba en esa ola venenosa,
y en su golfo una sepultura adecuada,
para quien hubiera dado tregua a su amargura,
cuya alma solitaria podría hacer un Edén de ese lago oscuro.


In spring of youth it was my lot To haunt of the wide earth a spot
The which I could not love the less—
So lovely was the loneliness
Of a wild lake, with black rock bound,
And the tall pines that tower’d around.

But when the Night had thrown her pall
Upon that spot, as upon all,
And the mystic wind went by
Murmuring in melody—
Then—ah then I would awake
To the terror of the lone lake.

Yet that terror was not fright,
But a tremulous delight—
A feeling not the jewelled mine
Could teach or bribe me to define—
Nor Love—although the Love were thine.

Death was in that poisonous wave,
And in its gulf a fitting grave
For him who thence could solace bring
To his lone imagining—
Whose solitary soul could make
An Eden of that dim lake.


Edgar Allan Poe
(1809-1849)




Poemas góticos. I Poemas de Edgar Allan Poe.


Más literatura gótica:
El análisis, resumen y traducción al español del poema de Edgar Allan Poe: El lago (The Lake),fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com



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