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W.B. Yeats y Maud Gonne: una historia de... ¿amor?


W.B. Yeats y Maud Gonne: una historia de... ¿amor?


William Butler Yeats (1865-1939) fue, entre otras cosas, un poeta descomunal y un amante obsesivo. Repasar su figura y la historia trágica de su amor imposible nos obliga a reflexionar sobre el título de este artículo.

¿Una historia de amor se compone de a dos o basta apenas uno para conformarla?

Todo depende de si ése "uno" es un poeta de la talla de W.B. Yeats, y el otro es una mujer revolucionaria Maud Gonne.

En 1889, W.B. Yeats conoció a la mujer que marcaría para siempre el curso de su vida, y acaso el de sus letras. Ella se presentó a si misma con su nombre irlandés: Maud Nic Ghoinn, y enseguida tradujo: Maud Gonne. La muchacha, de rostro duro y labios delgados, ya era una prolífica feminista y activista política en contra de la ocupación británica en Irlanda.

En este punto se impone un retroceso en los anales del tiempo.


W.B. Yeats nació en Dublin, Irlanda. De muy joven se sintió fascinado por dos cosas: la poesía y el ocultismo. Casi al mismo tiempo fundó una sociedad que intentaba desentrañar algunos terribles arcanos esotéricos y publicó sus primeros poemas en The Dublin University Review, acto seguido, editó su antología más impresionante: Las andanzas de Oisin y otros poemas (The Wanderings of Oisin and Other Poems). Corría el año 1889, cifra en la que estaba signado su encuentro con Maud Gonne.

El poeta se veía a sí mismo como un hombre moderno, alguien que estaba por encima de las convenciones y paradigmas sociales de su tiempo; hasta que la conoció a ella.

Maud Gonne (1866-1953) era inglesa de nacimiento, pero desde pequeña se trasladó con su padre a Dublín. Ya en sus primeros años de adolescencia mostró un espíritu libertario, autónomo, que la llevó a cometer algunos errores de juicio. En Francia se convirtió en amante del insurgente Lucien Millevoye, vínculo plagado de escándalos. Con él inició lucha política encarnizada a favor de los derechos del pueblo irlandés. La pareja se construyó en base a una perfecta comunión intelectual, hecho que derivó una atracción física demoledora. Maud Gonne quedó embarazada dos veces de él. Sólo uno de los pequeños sobrevivió, una niña, a la que llamó Isolda Gonne (Iseult Gonne).

Fascinada por uno de los poemas más bellos de W.B. Yeats, La isla de las estatuas (The Isle of Statues, 1885), la joven se puso en contacto con el poeta al convertirse en miembro de la Orden Hermética del Alba Dorada, o Golden Dawn, sociedad esotérica a la que pertenecía W.B. Yeats.

W.B. Yeats se enamoró de inmediato, de un modo obsesivo que desbordó por completo su personalidad. En 1899 le propuso matrimonio, pero Maud Gonne lo rechazó gentilmente. Ambos siguieron cultivando una profunda amistad y admiración mutua, nexo que no impidió que W.B. Yeats continuase ofreciéndole matrimonio una vez por año. Algunos sostienen que Maud Gonne realmente amaba al poeta, pero que despreciaba visceralmente sus orígenes protestantes así como cierta tibieza política, aunque de hecho la acompañó en numerosas protestas y marchas que casi siempre terminaban con bestiales represiones policiales.

La mayoría de los biógrafos postulan que Maud Gonne rechazó una y otra vez a W.B. Yeats a causa de sus negativas a convertirse al catolicismo.

Mientras W.B. Yeats cosechaba lauros como poeta, que, de hecho, le importaban bastante poco, y se movía líbremente en los círculos más acaudalados de Inglaterra; Maud Gonne fundaba la Inghinidhe na hÉireann ("Hijas de Irlanda"), una sociedad revolucionaria exclusiva para mujeres, cuyo entorno les proveía cierta protección política contra las autoridades, normalmente, masculinas.

Cuando se encara el estudio de la relación entre W.B. Yeats y Maud Gonne uno se ve tentado a ver en el poeta un desconocimiento de la naturaleza femenina. Sin embargo. W.B. Yeats conocía a la perfección no sólo las debilidades de la mujer, sino el ultraje que suponía su educación sexista y discriminatoria.

En uno de sus versos podemos advertir lo mucho que el poeta conocía sobre la mentalidad femenina de su tiempo.

Habla la voz de una hipotética amiga de Maud Gonne en el poema La maldición de Adan (Adam's Curse, 1909).


Nacer mujer es saber
que, aunque ellos nunca lo digan,
Nuestro trabajo es ser hermosas.

(To be born woman is to know
Although they do not talk of it,
That we must labour to be beautiful)


En 1902 Maud Gonne encabezó la obra de teatro Cathleen Ni Houlihan, escrita por W.B. Yeats especialmente para ella. Un año después, ya concluida su relación con Lucien Millevoye, la joven contrajo matrimonio en París con el mayor John MacBride, uno de los cabecillas de la revolución irlandesa, quien finalmente sería ejecutado en 1916 cuando los nacionalistas irlandeses intentaron infructuosamente proclamar una República Independiente de Irlanda.

Previamente, Maud Gonne advirtió que las tendencias políticas de un hombre no lo volvían necesariamente atento con las mujeres. Tras haber dado a luz a Seán MacBride, Maud recibió una feroz golpiza de su nuevo cónyuge, e incluso creyó advertir que éste abusaba periódicamente de su hija mayor, Iseult, de once años de edad.

El poeta, abatido por las intrigas amorosas de su adorada, inició un largo viaje por los Estados Unidos.

La relación entre W.B. Yeats y Maud Gonne se diluyó en el verano de 1917, que ambos pasaron juntos. Por esos años el poeta sufría de profundas depresiones y una inestabilidad emocional que lo llevó a cometer actos irreflexivos, como el de haberle propuesto matrimonio a Iseult, la hija de Maud Gonne, que contaba con apenas 23 años.

Ella también lo rechazó.


Antes nos preguntábamos si el amor se construye de a dos, o si bien es un sentimiento que puede mantenerse vivo en un solo corazón. Desde aquí creemos que, en definitiva, el amor es una cuestión azarosa. Hay amores que nacen y mueren en completo silencio, sin dejar atrás nada que los recuerde. Pero el amor de W.B. Yeats por Maud Gonne, a pesar de todas sus aristas y complicaciones, fue la fuente de innumerables poemas con destino de eternidad.

Pensando en ella W.B. Yeats poetizó sobre un deseo muy sencillo, compartir su vejez con ella:


Cuando seas vieja, gris y cansada,
y cabeceando junto al fuego tomes este libro,
y quedamente leas, soñando con los ojos fijos
que tu mirada un día tuvo, ahora ensombrecida;

Cuántos adoraron tus instantes de alegre gracia,
y amaron tu belleza con amor falso, o verdadero;
pero un hombre amó tu espíritu viajero,
y las penas de tu rostro que cambiaba.

E inclinándote junto al resplandor del fuego,
quizás murmures, un poco triste, cómo huyó el amor,
cómo su verdor flotó lejos sobre las montañas,
y escondió su rostro en una multitud de estrellas.



Lord Aelfwine.




El artículo: W.B. Yeats y Maud Gonne, una historia de... ¿amor? fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

1 comentarios:

David Sánchez dijo...

Esta historia me hizo llorar...