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H.P. Lovecraft y Sonia Greene: una historia de amor


H.P. Lovecraft - Sonia Greene:
una historia de amor.



El 3 de marzo de 1924 H.P. Lovecraft, hombre taciturno y antisemita, se casa en Nueva York con la escritora Sonia Greene, mujer sociable, inmigrante judía y madre soltera. La ceremonia se realizó en la iglesia de St Paul, y fue oficiada por el reverendo George Benson Cox. Asistieron sólo un puñado de amigos, del lado de H.P. Lovecraft, ninguno.

La relación, una de las tantas paradojas en la vida de H.P. Lovecraft, sería su único vínculo significativo con una mujer fuera de su familia.


Sonia Greene le llevaba siete años a su flamante marido, quien le había advertido que no se casaba con un hombre fácil. De hecho, una semana antes de la ceremonia, H.P. Lovecraft le regaló a su prometida un ejemplar de Los papeles privados de Henry Ryecroft (The Private Papers of Henry Ryecroft, 1903) de George Gissing, para que ella tuviese una noción acabada de quién era el hombre del que se había enamorado, ya que H.P. Lovecraft se identificaba vívamente con el protagonista de la novela.

Sonia Greene leyó la obra de Gissing, cuyo protagonista es un hombre antisocial, sin amigos, cuya mente vive más en el pasado que en el presente, y perfectamente incapaz de afrontar los pequeños hechos cotidianos; y lo aceptó como esposo; quizás porque en su pasado habitaron hombres mucho más terribles que el retraído genio de Providence, como Aleister Crowley, aquel nigromante que escandalizó a todos con su obsesión con la magia sexual.

Educado por una madre neurótica y un par de tías de talante georgiano, H.P. Lovecraft era incapaz de vivir el amor como una bendición. Para su constitución psicológica, el sexo no era un momento de placer y comunión, sino una responsabilidad, una de las tantas tareas, a menudo fatigosas, que el hombre casado debe encarar a despecho de sus genuinos intereses.

Rápidamente Sonia Greene advirtió que la mujer no tenía lugar en la obra de su marido. No hay cuento, poema o noveleta de H.P. Lovecraft donde la mujer tenga un rol importante. De hecho, en la mayoría de sus textos ni siquiera participa de un modo secundario. Es de suponer que si en el mundo creado por un escritor no existen las mujeres -mundo en el que sólo él se siente verdaderamente a gusto-, mucho menos lo harán en el grosero mundo real.

Sin embargo, Sonia lo amó realmente. Al menos durante un tiempo. Como prueba del cariño y admiración por hábitos narrativos de su esposo, escribieron juntos El horror en la Playa Martin (The horror at Martin's Beach), cuento de neto corte lovecraftiano donde la mujer es apenas una circunstancia.

La relación entre H.P. Lovecraft y Sonia Greene ha sido largamente comentada, aunque nadie sabe a ciencia cierta los matices de su intimidad. Sabemos, en cambio, que ella fue el sostén económico de la pareja, y que en una época en que la mujer sólo trabajaba como secretaria, enfermera o camarera, Sonia Greene exploró con cierto éxito sus posibilidades como editora y narradora independiente.

El fracaso de la relación se consumó con la vivencia directa de aquellos rasgos indeseables que H.P. Lovecraft había profetizado con la entrega ceremonial de la novela de Gissing.

Luego de una noche en la que Sonia Greene, presumiblemente excitada, le pidió a su marido un breve descanso de sus febriles arrebatos nocturnos de creatividad, éste luego escribió en su diario:


El erotismo pertenece a un orden inferior de los instintos, y es una cualidad más animal que noblemente humana.


Sonia, por su parte, jamás condenó los hábitos asexuados de H.P. Lovecraft, incluso lo defendió luego de su muerte. August Derleth comentó que tras el deceso de su marido ella le confesó:


Howard era adecuado sexualmente, pero siempre se acercaba al sexo como si no le gustara plenamente. Cumplió normalmente con sus deberes conyugales, pero sin mucho entusiasmo.


El 25 de marzo de 1929 H.P. Lovecraft y Sonia Greene firmaron el divorcio del modo más discreto. Según el primero, la separación se debió a cierta incompatibilidad de caracteres:


Yo solo podría vivir en un remanso tranquilo impregnado de la historia de Nueva Inglaterra, mientras mi compañera encontró tal perspectiva prácticamente asfixiante.


El detonante de este colapso amoroso, al menos para Sonia Greene, fue muy diferente. Para explicar las causas de su alejamiento señaló una anécdota que pinta perfectamente la compleja personalidad de H.P. Lovecraft:


Cuando Howard y yo nos despedimos para irnos a dormir, le dije: "Howard, ¿me das un beso?". Y él respondió: "No, es mejor que no".

Lord Aelfwine.
lord-aelfwine@hotmail.com



El artículo: H.P. Lovectraft - Sonia Greene: una historia de amor fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

3 comentarios:

SALVADOR CABALLERO SINESPADA dijo...

Magnífico artículo que, a un aficionado como yo, lr acrecienta aún más el interés por la obra de este oscuro narrador.

Lietz dijo...

Me encantó el articulo. Te felicito.

Anónimo dijo...

Magnífico ^^