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El Efecto Mozart: por qué escuchar a Mozart te hace más inteligente

El Efecto Mozart.
Por qué escuchar a Mozart te hace más inteligente.


En 1991 el investigador francés Alfred Tomatis publicó un extraño libro titulado: ¿Por qué Mozart? (¿Pourquoi Mozart?).

Allí se acuñó el misterioso término "Efecto Mozart", una especie de estado de gracia auditivo que se produce luego de escuchar al extraordinario compositor alemán Wolfgang Amadeus Mozart.

El "Efecto Mozart" produce impactos concretos a corto plazo. Los estudios realizados indican que escuchar la música de Mozart induce a una mejora considerable en el rendimiento intelectual, especialmente en el razonamiento espacio-temporal.

Los estudios publicados en ¿Por qué Mozart? causaron un fuerte impacto. Se creyó que, al menos en parte, escuchar a Mozart podía hacer más inteligentes a los oyentes.

Un ejemplo claro de la fiebre del "Efecto Mozart" estalló en 1998, cuando Zell Miller, gobernador demócrata de Georgia, Estados Unidos, anunció que $105,000 del presupuesto del estado serían destinados a que cada niño nacido en Georgia tuviese su propio CD de Mozart.

Pero el "Efecto Mozart" estudiado por Alfred Tomatis no habla de un aumento en la inteligencia general de quienes escuchan la música de Mozart; sino más bien de un efecto a corto plazo capaz de estimular el rendimiento intelectual.

Investigaciones posteriores confirmaron esta hipótesis, y algunas de ellas concluyen que escuchar a Mozart incluso sirve como apoyo para distintos tratamientos de desórdenes psiquiátricos.

Aquel controvertido gobernador de Georgia parece haber acertado, al menos parcialmente, sobre la influencia de la música de Mozart en los bebés.

Según lo comenta el investigador John Campbell en su obra de 1997: El efecto Mozart (The Mozart Effect); las composiciones de Mozart ofrecen una combinación particular de frecuencias de sonido que ayudan al correcto desarrollo del cerebro.

En otro estudio realizado en 1993 se sometió a una serie de voluntarios a distintos test de coeficiente intelectual. Una semana después, el experimento se repitió, con distinto contenido, acompañando el experimento con Mozart como música de fondo.

Los efectos fueron incontrastables. El rendimiento de los voluntarios se incrementó dramáticamente. No obstante, en ningún caso el Efecto Mozart se extendió más allá de los quince minutos después de que los sujetos escucharan la última nota del músico alemán.

Curiosamente, el Efecto Mozart solo se repite, a menor escala, en un solo compositor: Ludwig Van Beethoven.

La sonata para piano No. 14, llamada Quasi una fantasia, y popularmente conocida como Sonata a la luz de la luna (Mondscheinsonate), produce efectos análogos a los de las notas de Mozart.

Esta coincidencia reavivó aquella vieja leyenda sobre el demonio Nurmur, a quien se le adjudica la amistad personal tanto de Mozart como de Beethoven.

Ahora bien, ¿por qué el Efecto Mozart parece durar solo 15 minutos?

Quizás el dramaturgo Sacha Guitry haya acertado cuando sostuvo:

Entendí que el silencio que viene después de Mozart, también es una obra de Mozart.

(Quand on à entendu du Mozart, le silence qui suit est encore du Mozart)



Más misterios miserables. I Fenómenos paranormales.


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