Mostrando entradas con la etiqueta poemas franceses. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta poemas franceses. Mostrar todas las entradas

«Siempre por primera vez»: André Breton; poema y análisis.


«Siempre por primera vez»: André Breton; poema y análisis.




Siempre por primera vez (Toujours pour la première fois) es un poema de amor del escritor francés André Breton (1896-1966), escrito en 1934.

Siempre por primera vez, uno de los mejores poemas de André Breton, es una historia de amor; en realidad, una historia sobre el anhelo del amor. A primera vista, el poema está escrito como una nota para una mujer que el narrador nunca ha conocido, y a quien espera conocer algún día:


de la fusión sin esperanza de tu presencia y de tu ausencia
he encontrado el secreto
de amarte
siempre por primera vez


Siempre por primera vez de André Breton también podría ser la historia de un amor no correspondido, o incluso una aventura clandestina. Sin embargo, sabemos que la mujer no regresa a la casa del narrador, sino que «regresas a cierta hora de la noche a una casa oblicua a mi ventana». Perfecto, se trata de una vecina, pero entonces el autor añade: «casa imaginada». En este punto es aconsejable dejar de lado las interpretaciones habituales, incluso la forma habitual de leer, porque lo cierto es que André Bretón escribe para que el lector se encuentre al límite de su respiración [idealmente, la poesía se lee en voz alta]. No hay signos de puntuación, lo cual es interesante porque el surrealismo a menudo raya con la locura, y este poema en particular parece escrito por alguien con los ojos desorbitados.

Siempre por primera vez no puede analizarse desde la frialdad. El Narrador está alterado, la lectura es vertiginosa, y están sucediendo muchas cosas sin ocurrir nada realmente.

El estilo de André Breton depende en gran medida de la escritura automática, en palabras que se correlacionan sin subordinarse unas a otras, en interrupciones y reanudaciones, en bloques de pensamiento que se suceden como vagones de tren completamente aislados, en cambios abruptos en los contextos del lenguaje y, tal vez lo primero que salta a la vista, en la eliminación de la gramática tradicional. Siempre por primera vez es un poema surrealista que genera una visión y la expresa desvinculándose de los patrones lingüísticos tradicionales, lo cual, a su vez, exige que el lector se despoje de los hábitos tradicionales de pensamiento para interpretarlo.

Aquí, André Bretón genera una brecha entre el comienzo de este amor y su declive para que el Narrador, al final, pueda inclinarse sobre el enorme vacío en el medio y comenzar de nuevo como si fuera siempre la primera vez.

Ahora bien, para representar esta especie de bucle, este sentido de siempre comenzar por primera vez, Andre Bretón no brinda ninguna declaración de tema, nada que pueda conducir a un final; y lo logra vinculando varios conjuntos de imágenes [referencias a la vista, la angularidad, las flores, las brechas de tiempo] de modo que cada vez que se menciona una imagen parece emerger de un contexto nuevo, sin relación con lo anterior. Sin embargo, emergen algunas [oscuras] asociaciones: la «casa oblicua a mi ventana», el «ángulo fugitivo de una cortina», las «cosechadoras en diagonal», la «escuadra de lo deslumbrante», que sugieren tenues conexiones geométricas que aún no han sido explicadas. Más adelante, las imágenes parecen estar en el «centro de un gran trébol blanco», agregando nuevas categorías, nuevas asociaciones, lo que nos obliga a ver lo anterior de manera diferente, como si fuera la primera vez.

A pesar de todo esto, Siempre por primera vez va construyendo una historia, su historia, que termina como empezó, literalmente, comenzando de nuevo. Sin embargo, ese triunfo sobre el tiempo no es completo: el poema de André Bretón también reconoce la profundidad de la brecha entre los dos inicios. En el medio hay «plantas despobladas», «sin esperanza», «desconocida». El estilo de André Breton proporciona una protección contra el tiempo, pero la amenaza todavía está al acecho.

Siempre por primera vez lucha [en vano] contra el lenguaje. La comunicación opera sobre códigos compartidos entre el emisor y el receptor; y todo mensaje, incluída la poesía, alude la masa de mensajes pasados formulados en el mismo código, que han establecido nuestros hábitos de reconocimiento. Para evitar todo esto habría que hablar o escribir no-palabras, es decir, una sucesión de sonidos que no tengan adjunta una carga de significado [ver: Sobre los Nombres Bárbaros de Evocación]. Pero eso sería no hablar en absoluto, sino emitir sonidos, como el de las hojas de los árboles agitadas por el viento. En este contexto, el poema de André Breton nos invita a regresar al mito de la inocencia, al Edén, donde, al no haber una secuencia histórica, nada lleva consigo la carga del significado, las cosas simplemente suceden, son, quizás siempre por primera vez.

André Bretón es ambicioso. Trata de que nuestra atención se centre menos en las imágenes que presenta que en nuestros sentimientos asociados a ellas, derribando en el camino nuestras expectativas [hábitos] sobre la sucesión temporal. Sin embargo, en esa atemporalidad, por extraña o inaceptable que parezca, todavía estamos controlados por las viejas expectativas. No poseemos la inocencia adánica para ver siempre por primera vez.

Para André Breton el amor ofrece la esperanza de esa renovación en el encuentro con el otro; no el amor romántico, que también es una construcción, una narrativa preestablecida, sino el amor despojado de expectativas, como el que uno puede sentir por una mujer que no conoce, a cierta hora de la noche.




Siempre por primera vez.
Toujours pour la première fois, André Breton (1896-1966)

(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)


Siempre por primera vez
apenas te conozco de vista
regresas a cierta hora de la noche a una casa oblicua a mi ventana
casa imaginada
donde de un segundo a otro
en la negrura intacta
espero que se produzca una vez más la fascinante desgarradura
la desgarradura única
de la fachada y de mi corazón
cuanto más me acerco a ti
en realidad
más canta la llave en la puerta de la habitación desconocida
donde te me apareces sola
estás fundida en el resplandor
el ángulo fugitivo de una cortina
es un campo de jazmines que he visto al amanecer en una carretera de los alrededores de Grasse
con sus cosechadoras en diagonal
detrás de ellas el ala sombría cayendo de las plantas despobladas
delante de ellas la escuadra de lo deslumbrante
la cortina imperceptiblemente levantada
vuelven en tumulto todas las flores
eres tú luchando con esa hora larga nunca bastante turbia
hasta el sueño
como si pudieras ser la misma
con la diferencia que quizás no te encuentre jamás
haces como si no supieras que te observo
no estoy seguro de que lo sepas
tu ociosidad me llena los ojos de lágrimas
una nube de interpretaciones rodea cada uno de tus gestos
es una melosa caza nocturna
hay unas mecedoras en un puente
unas ramas que pueden arañarte en el bosque
hay en un escaparate de la calle Notre-Dame-de Lorette
dos bellas piernas cruzadas presas de unas largas medias
que se abren en el centro de un gran trébol blanco
hay una escalera de seda desplegada sobre la hiedra
solo queda
asomarme al abismo
de la fusión sin esperanza de tu presencia y de tu ausencia
he encontrado el secreto
de amarte
siempre por primera vez


Toujours pour la première fois
C’est à peine si je te connais de vue
Tu rentres à telle heure de la nuit dans une maison oblique à ma fenêtre
Maison tout imaginaire
C’est là que d’une seconde à l’autre
Dans le noir intact
Je m’attends à ce que se produise une fois de plus la déchirure fascinante
La déchirure unique
De la façade et se mon cœur
Plus je m’approche de toi
En réalité
Plue la clé chante à la porte de la chambre inconnue
Où tu m’apparais seule
Tu es d’abord tout entière fondue dans le brillant
L’angle fugitif d’un rideau
C’est un champ de jasmin que j’ai contemplé à l’aube sur une route des environs de Grasse
Avec ses cueilleuses en diagonale
Derrière elles l’aile sombre tombante des plants dégarnis
Devant elles l’équerre de l’éblouissant
Le rideau invisiblement soulevé
Rentrent en tumulte toutes les fleurs
C’est toi aux prises avec cette heure trop longue jamais assez trouble jusqu’au sommeil
Toi comme si tu pouvais être
La même à cela près que je ne te rencontrerai peut-être jamais
Tu fais semblant de ne pas savoir que je t’observe
Merveilleusement je ne suis plus sûr que tu le sais
Ton désœuvrement m’emplit lex yeux de larmes
Une nuée d’interprétations entoure chacun de tes gestes
C’est une chasse à la miellée
Il y a des rocking-chairs sur un pont il y a des branchages qui risquent de t’égratingner dans la forét
Il y a dans une vitrine run Notre-Dame-de-Lorette
Deux belles jambes croisées prises dans de hauts bas
Qui sévasent au centre d’un grand trèfle blanc
Il y a une échelle de soie déroulée sur le lierre
Il y a
Qu’à me pencher sue le précipice et de ton absence
J’ai trouvé le secret
De t’aimer
Toujours pour le première fois


André Breton
(1896-1966)

(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)




Poemas góticos. I Poemas de amor.


Más literatura gótica:
El análisis, traducción al español y resumen del poema de André Breton: Siempre por primera vez (Toujours pour la première fois), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«La tumba de Edgar Poe»: Stéphane Mallarmé; poema y análisis.


«La tumba de Edgar Poe»: Stéphane Mallarmé; poema y análisis.




La tumba de Edgar Poe (Le tombeau d'Edgar Poe) es un poema maldito del escritor francés Stéphane Mallarmé (1842-1898), publicado originalmente en la antología de 1888: Los poemas de Edgar Poe (Les Poèmes d’Edgar Poe) [donde Mallarmé tradujo al francés los 37 poemas de Edgar Allan Poe], y luego reeditado en la colección de 1914: Poemas (Poésies).

La tumba de Edgar Poe, uno de los mejores poemas de Stéphane Mallarmé, es un homenaje al escritor norteamericano Edgar Allan Poe, en clave simbolista, donde el poeta intenta reivindicar el genio del maestro de Baltimore a través de sutiles referencias a su obra:


Si nuestra idea no esculpe un bajorrelieve
para adornar la deslumbrante tumba de Poe,
que, como el bloque intacto de un cataclismo oscuro,
este granito al menos detenga eternamente
los negros vuelos de la Blasfemia esparcidos en el futuro.


Los «negros vuelos de la Blasfemia» solo puede referirse al poema de E.A. Poe: El cuervo (The Raven), como un epítome de su obra [ver: El significado oculto del «Cuervo» de E.A. Poe]. En sí mismo, el soneto de Stéphane Mallarmé se inscribe en la tradición francesa de los tombeaux [«tumbas»], una especie de obituario poético. Mallarmé escribió varios tombeaux, entre otros, para Charles Baudelaire, Paul Verlaine, Théophile Gautier y Edgar Allan Poe.

Stéphane Mallarmé, como Baudelaire, fue un influyente traductor francés de Edgar Allan Poe. Él mismo fue uno de los precursores del Simbolismo, lo cual dificulta enormemente la interpretación de La tumba de Edgar Poe; sin embargo, podemos especular que el poema expresa la ira del autor por las críticas absurdas que recibió la obra de E.A. Poe por parte de algunos críticos y la hostilidad que le dispensaron sus enemigos.

En resumen, La tumba de Edgar Poe de Stéphane Mallarmé es un elogio a Edgar Allan Poe, cuya obra amplió el arco de la belleza, incluyendo algunos aspectos mórbidos como parte esencial de nuestra experiencia como seres humanos [ver: E.A. Poe y la Locura como sublime forma de la inteligencia]. En este sentido, Stéphane Mallarmé continúa la visión propuesta por Charles Baudelaire: E.A. Poe fue un poeta maldito, torturado, aislado por su genio a una región de grandeza solitaria [ver: La misteriosa tumba de Edgar Allan Poe]




La tumba de Edgar Poe.
Le tombeau d'Edgar Poe, Stéphane Mallarmé (1842-1898)

(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)


Solo transformado en sí mismo por la eternidad,
el Poeta despierta a su siglo con su espada desnuda
y descubre, espantado,
que en esa extraña voz no escuchó el canto triunfal de la Muerte.

Vió la hidra del vulgo con un vil paroxismo,
que en él la antigua lengua nació purificada,
creyendo que él mismo bebía esa magia encantada
en la onda vergonzosa de un oscuro exorcismo.

Tierra hostil y nube, ¡oh agravio!
si nuestra idea no esculpe un bajorrelieve
para adornar la deslumbrante tumba de Poe,
que, como el bloque intacto de un cataclismo oscuro,
este granito al menos detenga eternamente
los negros vuelos de la Blasfemia esparcidos en el futuro.


Tel qu'en Lui-même enfin l'éternité le change
Le Poëte suscite avec un glaive nu
Son siècle épouvanté de n'avoir pas connu
Que la Mort triomphait dans cette voix étrange!

Eux, comme un vil sursaut d'hydre oyant jadis l'ange
Donner un sens plus pur aux mots de la tribu,
Proclamèrent très haut le sortilège bu
Dans le flot sans honneur de quelque noir mélange.

Du sol et de la nue hostiles, ô grief!
Si notre idée avec ne sculpte un bas-relief
Dont la tombe de Poe éblouissante s'orne,

Calme bloc ici-bas chu d'un désastre obscur,
Que ce granit du moins montre à jamais sa borne
Aux noirs vols du blasphème épars dans le futur.


Stéphane Mallarmé
(1842-1898)

(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)




Poemas góticos. I Poemas de Edgar Allan Poe.


Más literatura gótica:
El análisis, traducción al español y resumen del poema de Stéphane Mallarmé: La tumba de Edgar Poe (Le tombeau d'Edgar Poe), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«El muerto alegre»: Charles Baudelaire; poema y análisis.


«El muerto alegre»: Charles Baudelaire; poema y análisis.




El muerto alegre (Le Mort Joyeux) es un poema maldito del escritor francés Charles Baudelaire (1821-1867), publicado en la reedición de 1861 de la antología: Las flores del mal (Les Fleurs du mal).

El muerto alegre, uno de los grandes poemas de Charles Baudelaire, es un reconocimiento poético de los horrores metafísicos de la vida. Sin embargo, estos horrores diversos surgen de una sola fuente: la certeza de que algún día moriremos, de que cada uno de los seres individuales que pueblan el planeta serán aniquilados completa e irremediablemente [ver: El sueño de una noche eterna: la poesía del silencio sepulcral]

El muerto alegre de Charles Baudelaire se enfrenta a esta situación mejor que la mayoría de sus predecesores; casi podríamos decir que con la tranquila tranquila resolución de un estoico, la mirada firme de quien ha percibido la verdadera naturaleza de la existencia humana y, sin embargo, ha encontrado la forma de mantenerse firme.

Por esta razón, El muerto alegre es uno de los más notables poemas de Baudelaire; precisamente por comprender que el estoicismo, el mantenerse firme ante algo tan trágico e inevitable como la muerte, es también una postura desafiante.


¡Oh, gusanos! negros amigos, ciegos y sordos,
recibid a este muerto siempre libre y alegre;
filosóficos vividores, hijos de la podredumbre,
devorad sin remordimientos mis despojos,
y decidme si aún espera alguna tortura
para este viejo cuerpo sin alma, muerto entre los muertos.


Es en el lenguaje, las connotaciones suscitadas por la elección de las palabras y el flujo métrico, donde vemos cómo Charles Baudelaire ajusta la postura desafiante del estoicismo con el horror metafísico [que recuerda un poco al misticismo de Swedenborg]. Ignorar el horror de la muerte impide que el artista pueda expresarlo imaginativamente; pero Baudelaire puede sentirlo en toda su dimensión y reorganizarlo en una actitud desafiante.

Es probable que Charles Baudelaire se haya inspirado, al menos en parte, en la tendencia de Edgar Allan Poe a mostrar el conflicto entre las emociones y la razón [por ejemplo: El Rey Peste (King Pest) y El entierro prematuro (The Premature Burial)], cuyo resultado termina siendo paradójico: el humor. Podemos encontrar rastros [o despojos] de todo esto en El muerto alegre de Charles Baudelaire.




El muerto alegre.
Le Mort Joyeux, Charles Baudelaire (1821-1867)

(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)


En una tierra arcillosa, infestada de caracoles,
cavaré con mis manos una fosa profunda
donde pueda tender mis huesos,
y dormir en el olvido, como el tiburón en el mar.

Odio los testamentos, odio las tumbas,
antes que implorar una lágrima del mundo
prefiero invitar a los cuervos a desgarrar
hasta la última fibra de mi inmunda osamenta.

¡Oh, gusanos! negros amigos, ciegos y sordos,
recibid a este muerto siempre libre y alegre;
filosóficos vividores, hijos de la podredumbre,

devorad sin remordimientos mis despojos,
y decidme si aún espera alguna tortura
para este viejo cuerpo sin alma, muerto entre los muertos.


Dans une terre grasse et pleine d'escargots
Je veux creuser moi-même une fosse profonde,
Où je puisse à loisir étaler mes vieux os
Et dormir dans l'oubli comme un requin dans l'onde.

Je hais les testaments et je hais les tombeaux;
Plutôt que d'implorer une larme du monde,
Vivant, j'aimerais mieux inviter les corbeaux
À saigner tous les bouts de ma carcasse immonde.

Ô vers! noirs compagnons sans oreille et sans yeux,
Voyez venir à vous un mort libre et joyeux;
Philosophes viveurs, fils de la pourriture,

À travers ma ruine allez donc sans remords,
Et dites-moi s'il est encor quelque torture
Pour ce vieux corps sans âme et mort parmi les morts!


Charles Baudelaire
(1821-1867)

(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)




Poemas góticos. I Poemas de Charles Baudelaire.


Más literatura gótica:
El análisis, traducción al español y resumen del poema de Charles Baudelaire: El muerto alegre (Le Mort Joyeux), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«Piras y tumbas»: Théophile Gautier; poema y análisis.


«Piras y tumbas»: Théophile Gautier; poema y análisis.




Piras y tumbas (Bûchers et tombeaux) es un poema gótico del escritor francés Théophile Gautier (1811-1872), publicado originalmente en la antología de 1852: Esmaltes y camafeos (Emaux et Camées).

Piras y tumbas, uno de los mejores poemas de Théophile Gautier, expresa una idea muy extendida en el Romanticismo: la Muerte puede ser bella para quien sabe mirarla [ver: Filosofía del Romanticismo]

Por supuesto, esta belleza está más relacionada con lo natural que con lo estéticamente agradable. En la mayoría de sus poemas [y Piras y tumbas no es la excepción], Théophile Gautier asocia la Muerte con esta belleza producto del ciclo natural de las cosas. En este contexto, la Muerte no aparece bajo su típica máscara gótica; es decir, como un cadáver corrupto o una momia disecada. Su sonrisa no es la de un esqueleto desdentado sino la de una amante que muestra sus hermosos dientes blancos y desnudos.

Al eliminar todo rastro de corrupción, Théophile Gautier intenta redescubrir la relación armoniosa que los seres humanos tenían con la Muerte antes del surgimiento del cristianismo. El tiempo del paganismo fue, para Théophile Gautier, el de la belleza; una época en la que los seres humanos representaban a la Muerte no como un reseco cadáver andante, sino con símbolos que sugieren la naturalidad del ciclo de vida. En este contexto, el lamento del paganismo irrumpe en Piras y tumbas. Es un largo grito de resentimiento contra el cristianismo que sembró en el hombre la idea de que su futuro es el polvo, no la continuidad en la naturaleza:


Ahora el Olimpo cede al Calvario;
¡Júpiter al Nazareno!
Las voces están llamando, «¡Pan está muerto!»
El anochecer se profundiza.
Sobre la negra sábana de la pena extendida
brilla el esqueleto blanqueado.


Con la muerte de Pan y el advenimiento del cristianismo, el crepúsculo se hace más profundo y el esqueleto empiez a brillar; es decir, a reemplazar las antiguas imágenes y representaciones de la Muerte [ver: ¡Pan no ha muerto!]

Piras y tumbas es un anhelo, un sueño imposible: el regreso a la visión de la Muerte del paganismo clásico. Pero Théophile Gautier no es un pitagórico. No cree que el tiempo realmente puede retroceder, «traer de vuelta el orden de los viejos tiempos». Pero cree posible el olvido, una especie de Leteo que borre las pesadillas nacidas de la civilización cristiana.


¡Vuelve, vuelve, hermoso Arte antiguo!
¡Y cubre con tu brillo de mármol
este esqueleto gótico! ¡Cada parte
consúmase en las llamas del fuego supremo!
Si el hombre es entonces una criatura
hecha a la imagen de Dios, cuando
la imagen se desvanezca, destrozada,
¡que los fragmentos alimenten el fuego!


En Piras y tumbas, Théophile Gautier critica el arte cristiano por haber establecido al Esqueleto como representación de la Muerte, y ansía el regreso del paganismo, de su arte que representaba a la Muerte de una manera más elegíaca, mediante símbolos tomados de la naturaleza, como la mariposa, los pájaros, los árboles.

En este contexto, Théophile Gautier intenta recuperar la dignidad de la Muerte, salvarla de la «degradación de la tumba»:


¡Forma inmortal! ¡Elévate en llamas
de nuevo a la fuente de la belleza,
no dejes que tu barro soporte la vergüenza,
la degradación de la tumba!




Piras y tumbas.
Bûchers et tombeaux, Théophile Gautier (1811-1872)

(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)


Ningún cadáver sombrío mostró sus defectos
en los días felices del arte pagano,
y el hombre, contento con lo que vio,
no despojó el velo del corazón de la belleza.

Ninguna forma una vez amada que yacía enterrada,
un espectro espantoso para horrorizar,
dejó caer poco a poco su carne,
como una a una nuestras vestiduras caen;

o, cuando los días habían pasado
y las piedras abovedadas se encogían,
se mostraban desnudos al ojo atrevido
un montón de huesos que traqueteaban.

Rescatadas de la pira funeraria,
las cenizas de la vida, el residuo de luz,
yacía suave, y, gastado el fuego purificador,
la dulce urna conservaba la suma del cuerpo,

La suma de todo lo que la tierra puede reclamar
de la mariposa del alma,
todo que queda de la llama gastada
sobre el trípode al final.

Entre hojas de acanto y flores
en el mármol blanco iban alegremente
los amores y las bacantes todas las horas,
bailando alrededor del monumento.

A lo sumo, un pequeño Genio salvaje
pisoteaba una llama en la penumbra,
y el florecimiento armonioso del arte sonreía
sobre la tristeza de la tumba.

La tumba era entonces un lugar agradable.
Como el lecho de un niño que se adormece,
con muchas bellas y risueñas gracias,
la alegría de la vida rodeaba a la muerte.

Entonces la muerte ocultaba su faz demacrada,
en cuyas cuencas profundas, nariz hundida
y boca reseca rondan nuestros espíritus,
más allá de cualquier sueño que muestre el horror.

El monstruo vestido de carne
ocultaba profundamente su grosera forma espectral,
y miradas vírgenes, alegres por la belleza,
se dirigían francamente al joven desnudo.

Dioses, a quienes el Arte siempre debe confesar,
gobernaron la propiedad del cielo marmóreo.
Ahora el Olimpo cede al Calvario;
¡Júpiter al Nazareno!

Las voces están llamando, «¡Pan está muerto!»
El anochecer se profundiza dentro, fuera.
Sobre la negra sábana de la pena extendida
brilla el esqueleto blanqueado.

Se desliza hasta la lápida desnuda,
y la firma con un párrafo salvaje,
cuelga una corona de huesos para brillar sobre
el sepulcro profanado por la muerte.

Levanta la tapa del ataúd, bebe
el aire mohoso, y mira dentro,
muestra un anillo de costillas y se ríe
para siempre con su horrible mueca.

Impulsa a la flota de la Muerte a danzar,
al Emperador, al Papa, al Rey,
y hace brincar al pálido corcel,
y abatir al valeroso guerrero;

detrás la cortesana se acerca sigilosamente
y hace muecas en su espejo;
bebe de la copa temblorosa del enfermo;
se adentra en la misa dorada del avaro.

Por encima de la yunta hace girar la correa,
con hueso por aguijón para apresurarla,
sigue el camino del labrador
y guía los surcos a un pozo.

Viene, el huésped no deseado,
y acecha debajo de la silla del banquete,
sin que la pálida novia lo vea, para arrebatarle
su pequeña liga de seda.

El número aumenta: los jóvenes dan la mano
a los viejos, y ninguno puede huir.
La irresistible sarabanda
compele a toda la humanidad.

Adelante corre el espantoso alto y desgarbado,
jugando al rabel, bailando locamente,
contra la oscuridad,
como lo dibujó Holbein —horror-triste—,

o, si los tiempos son frívolos,
ata el sudario alrededor de sus caderas:
entonces, como un Cupido travieso,
salta por el salón de baile,

Y hacia tumbas talladas vuelve,
donde descansan marquesas recatadas,
hastiadas de amor, con un disfraz exquisito,
en capillas sombrías y pomposas.

¡Pero oculta por fin tu espantosa forma,
actor carcomido! El tiempo suficiente,
en el lánguido melodrama de la muerte,
has interpretado tu papel sin rechazo.

¡Vuelve, vuelve, oh, Arte antiguo!
¡Y cubre con tu brillo de mármol
este esqueleto gótico! ¡Cada parte
consúmase en las llamas del fuego supremo!

Si el hombre es entonces una criatura
hecha a la imagen de Dios, cuando
la imagen se desvanezca, destrozada,
¡que los fragmentos solitarios alimenten el fuego!

¡Forma inmortal! ¡Elévate en llamas
de nuevo a la fuente de la belleza,
no dejes que tu barro soporte la vergüenza,
la degradación de la tumba!


Le squelette était invisible,
Au temps heureux de l'Art païen;
L'homme, sous la forme sensible,
Content du beau, ne cherchait rien.

Pas de cadavre sous la tombe,
Spectre hideux de l'être cher,
Comme d'un vêtement qui tombe
Se déshabillant de sa chair,

Et, quand la pierre se lézarde,
Parmi les épouvantements,
Montrait à l'oeil qui s'y hasarde
Une armature d'ossements;

Mais au feu du bûcher ravie
Une pincée entre les doigts,
Résidu léger de la vie,
Qu'enserrait l'urne aux flancs étroits;

Ce que le papillon de l'âme
Laisse de poussière après lui,
Et ce qui reste de la flamme
Sur le trépied, quand elle a lui!

Entre les fleurs et les acanthes,
Dans le marbre joyeusement,
Amours, aegipans et bacchantes
Dansaient autour du monument
;

Tout au plus un petit génie
Du pied éteignait un flambeau;
Et l'art versait son harmonie
Sur la tristesse du tombeau.

Les tombes étaient attrayantes:
Comme on fait d'un enfant qui dort,
D'images douces et riantes
La vie enveloppait la mort;

La mort dissimulait sa face
Aux trous profonds, au nez camard,
Dont la hideur railleuse efface
Les chimères du cauchemar.

Le monstre, sous la chair splendide
Cachait son fantôme inconnu,
Et l'oeil de la vierge candide
Allait au bel éphèbe nu.

Des dieux que l'art toujours révère
Trônaient au ciel marmoréen;
Mais l'Olympe cède au Calvaire,
Jupiter au Nazaréen;

Une voix dit: Pan est mort ! - L'ombre
S'étend. - Comme sur un drap noir,
Sur la tristesse immense et sombre
Le blanc squelette se fait voir;

Il signe les pierres funèbres
De son paraphe de fémurs,
Pend son chapelet de vertèbres
Dans les charniers, le long des murs,

Des cercueils lève le couvercle
Avec ses bras aux os pointus;
Dessine ses côtes en cercle
Et rit de son large rictus;

Il pousse à la danse macabre
L'empereur, le pape et le roi,
Et de son cheval qui se cabre
Jette bas le preux plein d'effroi;

Il entre chez la courtisane
Et fait des mines au miroir,
Du malade il boit la tisane,
De l'avare ouvre le tiroir;

Piquant l'attelage qui rue
Avec un os pour aiguillon,
Du laboureur à la charrue
Termine en fosse le sillon;

Et, parmi la foule priée,
Hôte inattendu, sous le banc,
Vole à la pâle mariée
Sa jarretière de ruban.

A chaque pas grossit la bande;
Le jeune au vieux donne la main;
L'irrésistible sarabande
Met en branle le genre humain.

Le spectre en tête se déhanche,
Dansant et jouant du rebec,
Et sur fond noir, en couleur blanche,
Holbein l'esquisse d'un trait sec.

Quand le siècle devient frivole
Il suit la mode; en tonnelet
Retrousse son linceul et vole
Comme un Cupidon de ballet

Au tombeau-sofa des marquises
Qui reposent, lasses d'amour,
En des attitudes exquises,
Dans les chapelles Pompadour.

Mais voile-toi, masque sans joues,
Comédien que le ver rnord,
Depuis assez longtemps tu joues
Le mélodrame de la Mort.

Reviens, reviens, bel art antique,
De ton paros étincelant
Couvrir ce squelette gothique;
Dévore-le, bûcher brûlant!

Si nous sommes une statue
Sculptée à l'image de Dieu,
Quand cette image est abattue,
Jetons-en les débris au feu.

Toi, forme immortelle, remonte
Dans la flamme aux sources du beau,
Sans que ton argile ait la honte
Et les misères du tombeau!


Théophile Gautier
(1811-1872)

(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)




Poemas góticos. I Poemas de Théophile Gautier.


Más literatura gótica:
El análisis, traducción al español y resumen del poema de Théophile Gautier: Piras y tumbas (Bûchers et tombeaux), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«Lo irreparable»: Charles Baudelaire; poema y análisis


«Lo irreparable»: Charles Baudelaire; poema y análisis.




Lo irreparable (L'Irréparable) es un poema maldito del escritor francés Charles Baudelaire (1821-1867), publicado en la antología de 1857: Las flores del mal (Les Fleurs du mal).

Lo irreparable, uno de los grandes poemas de Charles Baudelaire, juega con el concepto de lo irreparable, es decir, de aquello cuya condición de roto es irreversible, para dar cuenta de sus propios pensamientos, emociones y remordimientos; por cierto, saturados de nostalgia, de melancolía, pero también de una fuerza vital que funciona como una especie de consuelo para la desesperanza.

De eso se trata, en definitiva, Lo irreparable, uno de los más exquisitos poemas de Charles Baudelaire.




Lo irreparable.
L'Irréparable, Charles Baudelaire (1821-1867)

¿Podemos ahogar el viejo y prolongado Remordimiento,
que vive, se agita y se retuerce,
y se nutre de nosotros como el gusano de los muertos,
como de la encina la oruga?
¿Podernos ahogar el implacable Remordimiento?

¿En qué filtro filtro, en qué vino, en qué tisana,
ahogaremos este viejo enemigo,
paciente como la hormiga?
destructor y goloso como la cortesana,
¿en qué filtro? —¿En qué vino?— ¿en qué tisana?

¿Podemos iluminar un cielo pantanoso y negro?
¿Podemos desgarrar las tinieblas,
más densas que la paz, sin mañana y sin noche,
sin astros, sin relámpagos fúnebres?
¿Podemos iluminar un cielo pantanoso y negro?

Lo Irreparable roe con su diente maldito
nuestra alma, triste monumento,
y con frecuencia ataca, como los insectos,
los cimientos del edificio.
¡Lo Irreparable roe con su diente maldito!

Yo he visto, en el foro de un escenario banal
que inflamaba la sonora orquesta,
un hada, en un cielo infernal
encender una milagrosa aurora;

Y yo he visto, en el foro de un escenario banal,
Un ser que, hecho sólo de luz, oro y gasa,
derribar al enorme Satán;
pero mi corazón, al que jamás visita el éxtasis,
es un escenario donde se aguarda
en vano, siempre, al ser de las alas de gasa.


Pouvons-nous étouffer le vieux, le long Remords,
Qui vit, s'agite et se tortille
Et se nourrit de nous comme le ver des morts,
Comme du chêne la chenille?
Pouvons-nous étouffer l'implacable Remords?

Dans quel philtre, dans quel vin, dans quelle tisane,
Noierons-nous ce vieil ennemi,
Destructeur et gourmand comme la courtisane,
Patient comme la fourmi?
Dans quel philtre? — dans quel vin? — dans quelle tisane?

Peut-on illuminer un ciel bourbeux et noir?
Peut-on déchirer des ténèbres
Plus denses que la poix, sans matin et sans soir,
Sans astres, sans éclairs funèbres?
Peut-on illuminer un ciel bourbeux et noir?

L'Irréparable ronge avec sa dent maudite
Notre âme, piteux monument,
Et souvent il attaque ainsi que le termite,
Par la base le bâtiment.
L'Irréparable ronge avec sa dent maudite!

J'ai vu parfois, au fond d'un théâtre banal
Qu'enflammait l'orchestre sonore,
Une fée allumer dans un ciel infernal
Une miraculeuse aurore;
J'ai vu parfois au fond d'un théâtre banal.

Un être, qui n'était que lumière, or et gaze,
Terrasser l'énorme Satan;
Mais mon coeur, que jamais ne visite l'extase,
Est un théâtre où l'on attend
Toujours. toujours en vain, l'Etre aux ailes de gaze!


Charles Baudelaire
(1821-1867)




Poemas góticos. I Poemas de Charles Baudelaire.


Más literatura gótica:
El análisis y resumen del poema de Charles Baudelaire: Lo irreparable (L'Irréparable), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«Los beneficios de la luna»: Charles Baudelaire; poema y análisis


«Los beneficios de la luna»: Charles Baudelaire; poema y análisis.




Los beneficios de la luna (Les Bienfaits de la lune) es un poema maldito del escritor francés Charles Baudelaire (1821-1867), publicado de manera póstuma en la antología de 1869: Pequeños poemas en prosa (Petits Poèmes en prose).

Los beneficios de la luna, uno de los poemas de Charles Baudelaire más brillantes de aquella colección, desarrolla los pensamientos y sentimientos de un hombre por la mujer que ama, quien a su vez ha sido investida por el beso de la luna, por la palidez de su brillo nocturno, que son emblema de la belleza pero también de la locura. En este sentido, los «lunáticos» son, en esencia, los seguidores de aquel rastro lunar que se deposita sobre algunos elegidos.

En parte, Los beneficios de la luna nos habla del influjo de la nocturnidad: el amor por la noche, las sombras, la oscuridad. Según Charles Baudelaire, todos aquellos que viven bajo ese signo son parte del cortejo de la luna: seguidores que se reconocen mutuamente en el silencio compartido, en delicadas sincronías, en gestos casi imperceptibles al amparo de la noche.




Los beneficios de la luna.
Les Bienfaits de la lune, Charles Baudelaire (1821-1867)

La Luna, que por sí misma es capricho, se asomó por la ventana mientras dormías en la cuna, y dijo: Esa criatura me agrada.

Y bajó quedamente por su escalera de nubes y pasó sin ruido a través de los cristales. Luego se tendió sobre ti con la flexible ternura de una madre, y depositó en tu faz sus colores. Tus pupilas se tornaron verdes y las mejillas sumamente pálidas. Frente a esa visita tus ojos se agrandaron excesivamente, y tan tiernamente te apretó la garganta que te dejó para siempre el deseo de llorar.

Entretanto, en la expansión de su alegría, la Luna llenaba todo el cuarto como una atmósfera fosfórica, como un veneno luminoso; y toda aquella luz viva estaba pensando y diciendo:

»Eternamente has de sentir el influjo de mi beso. Hermosa serás a mi manera. Querrás lo que yo quiera y lo que a mí me quiera: al agua, a las nubes, al silencio y a la noche; al mar inmenso y verde; al agua informe y multiforme; al lugar en donde no estés; al amante que no conozcas; a las flores monstruosas; a los perfumes que hacen delirar; a los gatos que se desmayan sobre los pianos y gimen con voz ronca y suave.

»Y serás amada por mis amantes, cortejada por mis cortesanos. Serás reina de los hombres de ojos verdes a quienes apreté la garganta con mis caricias nocturnas; de los que quieren al mar, al mar inmenso, tumultuoso y verde; al agua informe y multiforme, al sitio en donde no están, a la mujer que no conocen, a las flores siniestras que parecen incensarios de una religión desconocida, a los perfumes que turban la voluntad y a los animales salvajes y voluptuosos que son emblema de su locura.


Y por esto, niña mimada, maldita y querida, estoy ahora tendido a tus pies, buscando en tu ser el reflejo de la terrible divinidad, de la fatídica madrina, de la nodriza envenenadora de todos los lunáticos.


La Lune, qui est le caprice même, regarda par la fenêtre pendant que tu dormais dans ton berceau, et se dit: «Cette enfant me plaît.»

Et elle descendit moelleusement son escalier de nuages et passa sans bruit à travers les vitres. Puis elle s’étendit sur toi avec la tendresse souple d’une mère, et elle déposa ses couleurs sur ta face. Tes prunelles en sont restées vertes, et tes joues extraordinairement pâles. C’est en contemplant cette visiteuse que tes yeux se sont si bizarrement agrandis; et elle t’a si tendrement serrée à la gorge que tu en as gardé pour toujours l’envie de pleurer.

Cependant, dans l’expansion de sa joie, la Lune remplissait toute la chambre comme une atmosphère phosphorique, comme un poison lumineux ; et toute cette lumière vivante pensait et disait: «Tu subiras éternellement l’influence de mon baiser. Tu seras belle à ma manière. Tu aimeras ce que j’aime et ce qui m’aime : l’eau, les nuages, le silence et la nuit; la mer immense et verte; l’eau uniforme et multiforme; le lieu où tu ne seras pas ; l’amant que tu ne connaîtras pas; les fleurs monstrueuses; les parfums qui font délirer; les chats qui se pâment sur les pianos et qui gémissent comme les femmes, d’une voix rauque et douce!

«Et tu seras aimée de mes amants, courtisée par mes courtisans. Tu seras la reine des hommes aux yeux verts dont j’ai serré aussi la gorge dans mes caresses nocturnes; de ceux-là qui aiment la mer, la mer immense, tumultueuse et verte, l’eau informe et multiforme, le lieu où ils ne sont pas, la femme qu’ils ne connaissent pas, les fleurs sinistres qui ressemblent aux encensoirs d’une religion inconnue, les parfums qui troublent la volonté, et les animaux sauvages et voluptueux qui sont les emblèmes de leur folie.»

Et c’est pour cela, maudite chère enfant gâtée, que je suis maintenant couché à tes pieds, cherchant dans toute ta personne le reflet de la redoutable Divinité, de la fatidique marraine, de la nourrice empoisonneuse de tous les lunatiques.

Charles Baudelaire
(1821-1867)




Poemas góticos. I Poemas de Charles Baudelaire.


Más literatura gótica:
El análisis y resumen del poema de Charles Baudelaire: Los beneficios de la luna (Les Bienfaits de la lune), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«El crepúsculo de la noche»: Charles Baudelaire; poema y análisis


«El crepúsculo de la noche»: Charles Baudelaire; poema y análisis.




El crepúsculo de la noche (Le Crépuscule du soir) —cuya traducción literal sería: El crepúsculo vespertino— es un poema maldito del escritor francés Charles Baudelaire (1821-1867), publicado de manera póstuma en la antología de 1869: Pequeños poemas en prosa (Petits Poèmes en prose).

El crepúsculo de la noche, quizás uno de los mejores poemas de Charles Baudelaire de aquella colección, nos sitúa al final del día, donde las sombras crecen, se estiran, anunciando la llegada de la noche. Con el advenimiento de la oscuridad surgen asombrosas reflexiones, personajes fantasmagóricos, como si la fibra más íntima realidad se fragmentara y permitiera que nuestro propio lado oscuro aflore en la fría soledad de las tinieblas.




El crepúsculo de la noche.
Le Crépuscule du soir, Charles Baudelaire (1821-1867)

Va cayendo el día. Una gran paz llena las pobres mentes, cansadas del trabajo diario, y sus pensamientos toman ya los colores tiernos o indecisos del crepúsculo.

Sin embargo, desde la cima de la montaña llega hasta mi balcón, a través de las nubes transparentes del atardecer, un gran aullido, compuesto de una multitud de gritos discordes que el espacio transforma en lúgubre armonía, como de marea ascendente o de tempestad que empieza.

¿Quiénes son los infortunados a quien la tarde no calma, y toman, como los búhos, la llegada de la noche por señal de aquelarre? Este siniestro ulular nos llega del negro hospital encaramado en la montaña, y al atardecer, fumando y contemplando el reposo del valle inmenso erizado de casas en que cada ventana nos dice: «¡Aquí está la paz ahora; aquí está la alegría de la familia!», puedo, cuando el viento sopla de arriba, mecer mi pensamiento, asombrado en esa imitación de las armonías infernales.

El crepúsculo excita a los locos. Recuerdo que tuve dos amigos a quien el crepúsculo ponía malos. Uno, desconociendo entonces toda relación de amistad y cortesía, maltrataba como un salvaje al primero que llegaba. Le he visto tirar a la cabeza de un camarero un pollo excelente, porque se imaginó ver en él no sé que jeroglífico insultante. El atardecer, premisor de los goces profundos, le echaba a perder lo más suculento.

El otro, ambicioso herido, se iba volviendo, conforme bajaba la luz, más agrio, más sombrío, más reacio. Indulgente y sociable durante el día, era despiadado de noche; y no sólo con los demás, sino consigo mismo esgrimía rabiosamente su manía crepuscular.

El primero murió loco, incapaz de reconocer a su mujer y a su hijo; el segundo lleva en sí la inquietud de un malestar perpetuo, y aunque le gratificaran con todos los honores que pueden conferir repúblicas y príncipes, creo que el crepúsculo encendería en él aun el ansia abrasadora de distinciones imaginarias. La noche, que ponía tinieblas en su mente, trae luz a la mía; y, aunque no sea raro ver a la misma causa engendrar dos efectos contrarios, ello me tiene siempre lleno de intriga y de alarma.

¡Oh noche! ¡Oh refrescantes tinieblas! ¡Sois para mí señal de fiesta interior, sois liberación de una angustia! ¡En la soledad de las llanuras, en los laberintos pedregosos de una capital, centelleo de estrellas, explosión de linternas, sois el fuego de artificio de la diosa Libertad!

¡Crepúsculo, cuán dulce y tierno eres! Los resplandores sonrosados que se arrastran aún por el horizonte, como agonizar del día bajo la opresión victoriosa de su noche, las almas de los candelabros que ponen manchas de un rojo opaco en las últimas glorias del Poniente, los pesados cortinajes que corro una mano invisible de las profundidades del Oriente, inician todos los sentimientos complicados que luchan dentro del corazón del hombre en las horas solemnes de la vida.

Tomaríasele también por uno de esos raros trajes de bailarina en que la gasa transparente y sombría deja entrever los esplendores amortiguados de una falda brillante, como bajo el negro presente se trasluce el delicioso pasado, y las estrellas vacilantes de oro y de plata que la salpican representan esas luces de la fantasía que no se encienden bien sino en el luto profundo de la Noche.


Le jour tombe. Un grand apaisement se fait dans les pauvres esprits fatigués du labeur de la journée ; et leurs pensées prennent maintenant les couleurs tendres et indécises du crépuscule.

Cependant du haut de la montagne arrive à mon balcon, à travers les nues transparentes du soir, un grand hurlement, composé d’une foule de cris discordants, que l’espace transforme en une lugubre harmonie, comme celle de la marée qui monte ou d’une tempête qui s’éveille.

Quels sont les infortunés que le soir ne calme pas, et qui prennent, comme les hiboux, la venue de la nuit pour un signal de sabbat? Cette sinistre ululation nous arrive du noir hospice perché sur la montagne ; et, le soir, en fumant et en contemplant le repos de l’immense vallée, hérissée de maisons dont chaque fenêtre dit : « C’est ici la paix maintenant ; c’est ici la joie de la famille! » je puis, quand le vent souffle de là-haut, bercer ma pensée étonnée à cette imitation des harmonies de l’enfer.

Le crépuscule excite les fous. — Je me souviens que j’ai eu deux amis que le crépuscule rendait tout malades. L’un méconnaissait alors tous les rapports d’amitié et de politesse, et maltraitait, comme un sauvage, le premier venu. Je l’ai vu jeter à la tête d’un maître d’hôtel un excellent poulet, dans lequel il croyait voir je ne sais quel insultant hiéroglyphe. Le soir, précurseur des voluptés profondes, lui gâtait les choses les plus succulentes.

L’autre, un ambitieux blessé, devenait, à mesure que le jour baissait, plus aigre, plus sombre, plus taquin. Indulgent et sociable encore pendant la journée, il était impitoyable le soir ; et ce n’était pas seulement sur autrui, mais aussi sur lui-même, que s’exerçait rageusement sa manie crépusculeuse.

Le premier est mort fou, incapable de reconnaître sa femme et son enfant ; le second porte en lui l’inquiétude d’un malaise perpétuel, et fût-il gratifié de tous les honneurs que peuvent conférer les républiques et les princes, je crois que le crépuscule allumerait encore en lui la brûlante envie de distinctions imaginaires. La nuit, qui mettait ses ténèbres dans leur esprit, fait la lumière dans le mien ; et, bien qu’il ne soit pas rare de voir la même cause engendrer deux effets contraires, j’en suis toujours comme intrigué et alarmé.

Ô nuit! ô rafraîchissantes ténèbres! vous êtes pour moi le signal d’une fête intérieure, vous êtes la délivrance d’une angoisse ! Dans la solitude des plaines, dans les labyrinthes pierreux d’une capitale, scintillement des étoiles, explosion des lanternes, vous êtes le feu d’artifice de la déesse Liberté!

Crépuscule, comme vous êtes doux et tendre! Les lueurs roses qui traînent encore à l’horizon comme l’agonie du jour sous l’oppression victorieuse de sa nuit, les feux des candélabres qui font des taches d’un rouge opaque sur les dernières gloires du couchant, les lourdes draperies qu’une main invisible attire des profondeurs de l’Orient, imitent tous les sentiments compliqués qui luttent dans le cœur de l’homme aux heures solennelles de la vie.

On dirait encore une de ces robes étranges de danseuses, où une gaze transparente et sombre laisse entrevoir les splendeurs amorties d’une jupe éclatante, comme sous le noir présent transperce le délicieux passé ; et les étoiles vacillantes d’or et d’argent, dont elle est semée, représentent ces feux de la fantaisie qui ne s’allument bien que sous le deuil profond de la Nuit.


Charles Baudelaire
(1821-1867)




Poemas góticos. I Poemas de Charles Baudelaire.


Más literatura gótica:
El análisis y resumen del poema de Charles Baudelaire: El crepúsculo de la noche (Le Crépuscule du soir), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«A la una de la mañana»: Charles Baudelaire; poema y análisis


«A la una de la mañana»: Charles Baudelaire; poema y análisis.




A la una de la mañana (À une heure du matin) es un poema maldito en prosa del escritor francés Charles Baudelaire (1821-1867), publicado de manera póstuma en la antología de 1869: Pequeños poemas en prosa (Petits Poèmes en prose), también conocida como El spleen de París (Le spleen de Paris).

A la una de la mañana, quizás uno de los mejores poemas de Charles Baudelaire de aquella colección, nos sitúa en esa hora de la noche en la que los problemas del día han quedado atrás, dejándonos en absoluta soledad con nosotros mismos, con nuestros pensamientos, y a merced de un examen de conciencia sin reservas.

Es interesante observar cómo Charles Baudelaire describe el silencio que crece a la una de la mañana, enmudeciendo el ruido de las calles, el paso de la gente, y cómo en este escenario de sombras y ausencias nuestros pensamientos inevitablemente nos conducen a cuestionarnos todo.




A la una de la mañana.
À une heure du matin, Charles Baudelaire (1821-1867)

¡Por fin solo! Ya no se escucha más que el rodar de algunos coches rezagados, fatigados. Por unas horas, si no del reposo, somos dueños del silencio. ¡Por fin ha desaparecido la tiranía del rostro humano, y ya sólo por mí podré sufrir!

¡Por fin! Ya se me permite descansar en un baño de tinieblas. Lo primero, doble vuelta al cerrojo. Esa segunda nota, creo, ha de aumentar mi soledad, fortalecer los muros que me separan del mundo.

¡Vida horrible! ¡Ciudad horrible!

Recapitulemos el día: ver a varios hombres de letras, uno de los cuales me preguntó si se puede ir a Rusia por tierra —sin duda tomaba a Rusia por isla—; disputar generosamente con el director de una revista, quien ante cada objeción repetía: este es el partido de los hombres honrados; lo cual sugería que los demás están redactados por bribones.

Saludar a unas veinte personas, quince de ellas desconocidas; repartir apretones de manos, en igual proporción, sin haber tomado la precaución de comprar unos guantes.

Subir, para matar el tiempo durante la lluvia, a la casa de cierta corsetera, que me rogó que le dibujara un traje. Entretener al director de un teatro, para que, al despedirme, me diga: «Quizá lo acierte dirigiéndose a Z; es, de todos mis autores, el más pesado, el más tonto, el más célebre; con él podría usted conseguir algo.

Alabarme, ¿por qué?, de varias acciones feas que jamás cometí y negar cobardemente otras fechorías que con placer llevé a cabo, delito de fanfarronería, crimen de respetos humanos; negar a un amigo cierto favor fácil y dar una recomendación por escrito a un cabal tunante cabal.

Descontento de todos, descontento de mí, quisiera rescatarme y recobrar un poco de orgullo en el silencio y en la soledad de la noche.

Almas de los que amé, almas de los que canté, fortalecedme, sostenedme, alejad de mí la mentira y los vahos corruptos del mundo.

Y vos, Señor mío, concededme la gracia de producir algunos versos buenos, que a mí mismo me prueben que no soy el último de los hombres, que no soy inferior a los que desprecio.


Enfin! seul! On n’entend plus que le roulement de quelques fiacres attardés et éreintés. Pendant quelques heures, nous posséderons le silence, sinon le repos. Enfin! la tyrannie de la face humaine a disparu, et je ne souffrirai plus que par moi-même.

Enfin! il m’est donc permis de me délasser dans un bain de ténèbres! D’abord, un double tour à la serrure. Il me semble que ce tour de clef augmentera ma solitude et fortifiera les barricades qui me séparent actuellement du monde.

Horrible vie! Horrible ville! Récapitulons la journée: avoir vu plusieurs hommes de lettres, dont l’un m’a demandé si l’on pouvait aller en Russie par voie de terre (il prenait sans doute la Russie pour une île); avoir disputé généreusement contre le directeur d’une revue, qui à chaque objection répondait: « C’est ici le parti des honnêtes gens», ce qui implique que tous les autres journaux sont rédigés par des coquins; avoir salué une vingtaine de personnes, dont quinze me sont inconnues; avoir distribué des poignées de main dans la même proportion, et cela sans avoir pris la précaution d’acheter des gants; être monté pour tuer le temps, pendant une averse, chez une sauteuse qui m’a prié de lui dessiner un costume de Vénustre; avoir fait ma cour à un directeur de théâtre, qui m’a dit en me congédiant: « — Vous feriez peut-être bien de vous adresser à Z…; c’est le plus lourd, le plus sot et le plus célèbre de tous mes auteurs, avec lui vous pourriez peut-être aboutir à quelque chose. Voyez-le, et puis nous verrons; » m’être vanté (pourquoi ?) de plusieurs vilaines actions que je n’ai jamais commises, et avoir lâchement nié quelques autres méfaits que j’ai accomplis avec joie, délit de fanfaronnade, crime de respect humain; avoir refusé à un ami un service facile, et donné une recommandation écrite à un parfait drôle; ouf ! est-ce bien fini?

Mécontent de tous et mécontent de moi, je voudrais bien me racheter et m’enorgueillir un peu dans le silence et la solitude de la nuit. Âmes de ceux que j’ai aimés, âmes de ceux que j’ai chantés, fortifiez-moi, soutenez-moi, éloignez de moi le mensonge et les vapeurs corruptrices du monde, et vous, Seigneur mon Dieu ! accordez-moi la grâce de produire quelques beaux vers qui me prouvent à moi-même que je ne suis pas le dernier des hommes, que je ne suis pas inférieur à ceux que je méprise!


Charles Baudelaire
(1821-1867)




Poemas góticos. I Poemas de Charles Baudelaire.


Más literatura gótica:
El análisis y resumen del poema de Charles Baudelaire: A la una de la mañana (À une heure du matin), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«El sabor de la nada»: Charles Baudelaire; poema y análisis


«El sabor de la nada»: Charles Baudelaire; poema y análisis.




El sabor de la nada (Le Goût du néant) es un poema maldito del escritor francés Charles Baudelaire (1821-1867), publicado en la antología de 1857: Las flores del mal (Les Fleurs du mal).

El sabor de la nada, probablemente uno de los poemas de Charles Baudelaire más destacados de aquella colección, analiza los efectos destructivos del tiempo, la lenta pero implacable muerte de la esperanza, del placer, la sensación de que estamos en una caída irreversible hacia la nada.

Este gran poema de Charles Baudelaire nos invita a olvidar las viejas formas de salvación, es decir, de liberación y escape del mundo, como la belleza, el amor, el arte, e introducirnos inmediatamente en una dimensión donde lo cotidiano se transforma en repetición, en tedio, en insoportable hastío.




El sabor de la nada.
Le Goût du néant, Charles Baudelaire (1821-1867)

Espíritu melancólico, en otra época enamorado de la lucha,
La Esperanza, cuya espuela agitaba tu ardor,
No quiere más montarte. Acuéstate sin pudor,
Viejo caballo cuyos cascos tropiezan en cada obstáculo.

Resígnate, corazón mío; duerme tu sueño de ignorante.

Espíritu vencido, ¡estropeado! Para ti, viejo merodeador,
El amor ya no tiene sabor, no más que la disputa,
¡Adiós, entonces, cantos del cobre y suspiros de la flauta!
¡Placeres, no tentéis más un corazón sombrío y embustero!

¡La adorable primavera ha perdido su perfume!

Y el Tiempo me traga minuto tras minuto,
Como la nieve inmensa a un cadáver tieso;
Yo contemplo desde lo alto el globo perfecto
Y no busco más el abrigo de una choza.

Avalancha, ¿me llevarás contigo en tu caída?


Morne esprit, autrefois amoureux de la lutte,
L’Espoir, dont l’éperon attisait ton ardeur,
Ne veut plus t’enfourcher ! Couche-toi sans pudeur,
Vieux cheval dont le pied à chaque obstacle butte.

Résigne-toi, mon cœur ; dors ton sommeil de brute.

Esprit vaincu, fourbu ! Pour toi, vieux maraudeur,
L’amour n’a plus de goût, non plus que la dispute ;
Adieu donc, chants du cuivre et soupirs de la flûte!
Plaisirs, ne tentez plus un cœur sombre et boudeur!

Le Printemps adorable a perdu son odeur!

Et le Temps m’engloutit minute par minute,
Comme la neige immense un corps pris de roideur;
Je contemple d’en haut le globe en sa rondeur
Et je n’y cherche plus l’abri d’une cahute.

Avalanche, veux-tu m’emporter dans ta chute?


Charles Baudelaire
(1821-1867)




Poemas góticos. I Poemas de Charles Baudelaire.


Más literatura gótica:
El análisis, traducción al español y resumen del poema de Charles Baudelaire: El sabor de la nada (Le Goût du néant), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«El espectro de la rosa»: Théophile Gautier; poema y análisis


«El espectro de la rosa»: Théophile Gautier; poema y análisis.




El espectro de la rosa (Le Spectre de la Rose) es un poema del romanticismo del escritor francés Théophile Gautier (1811-1872), publicado en la antología de 1838: La comedia de la muerte (La Comédie de la mort).

El espectro de la rosa, probablemente uno de los poemas de Théophile Gautier más destacados, regresa sobre un símbolo fundamental del romanticismo: la rosa, aquella flor capaz de representar al amor y a la muerte como extremos de un mismo principio.



El espectro de la rosa.
Le Spectre de la Rose, Théophile Gautier (1811-1872)

Levanta el párpado cerrado,
tocado por un sueño virginal,
soy el espectro de la rosa
que ayer has vestido en el baile.
Me adornaste con cuentas de plata,
y en la fiesta estrellada
bailamos juntos toda la noche.

Oh tú, que de mi muerte has sido la causa,
sin que puedas alejarlo,
toda la noche mi espectro rosado
junto a tu lecho vendrá a bailar.
Pero no temas nada,
no quiero misas ni calma;
este ligero perfume es mi alma,
y mi hogar es el paraíso.

Mi destino es digno de envidia:
por una muerte tan hermosa,
más de uno daría la vida,
porque tu cuello tengo por tumba,
y en el alabastro donde reposo,
un poeta con su beso llora:
Aquí yace una rosa
de la que un rey estaría celoso.


Soulève ta paupière close
Qu’effleure un songe virginal,
Je suis le spectre d’une rose
Que tu portais hier au bal.
Tu me pris encore emperlée
Des pleurs d’argent de l’arrosoir,
Et parmi la fête étoilée
Tu me promenas tout le soir.

Ô toi qui de ma mort fus cause,
Sans que tu puisses le chasser,
Toute la nuit mon spectre rose
À ton chevet viendra danser.
Mais ne crains rien, je ne réclame
Ni messe ni De Profundis;
Ce léger parfum est mon âme,
Et j’arrive du paradis.

Mon destin fut digne d’envie:
Pour avoir un trépas si beau
Plus d’un aurait donné sa vie,
Car j’ai ta gorge pour tombeau,
Et sur l’albâtre où je repose
Un poète avec un baiser
Écrivit: Ci-gît une rose
Que tous les rois vont jalouser.


Théophile Gautier
(1811-1872)




Poemas góticos. I Poemas de Théophile Gautier.


Más literatura gótica:
El análisis, traducción al español y resumen del poema de Théophile Gautier: El espectro de la rosa (Le Spectre de la Rose), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«Alquimia del dolor»: Charles Baudelaire; poema y análisis


«Alquimia del dolor»: Charles Baudelaire; poema y análisis.




Alquimia del dolor (Alchimie de la douleur) es un poema maldito del escritor francés Charles Baudelaire (1821-1867), publicado por primera vez en la antología de 1857: Las flores del mal (Les Fleurs du mal), y luego reeditado en la colección de 1866: Los despojos (Les Épaves).

Alquimia del dolor, uno de los más destacados poemas de Charles Baudelaire, nos sitúa en el centro de dos polos opuestos que se atraen y se repelen constantemente.

Si la alquimia es un arte capaz de transmutar los metales, y acaso también el corazón del alquimista, ¿qué extrañas mutaciones pueden alterar la composición del dolor? En este contexto, Alquimia del dolor parece una refutación del gran poema metafísico de John Donne: Alquimia del amor (Love's Alchemy).

Más allá de esa sincronía, probablemente capciosa, este notable poema de Charles Baudelaire nos induce a pensar que no hay forma de permutar con eficacia los aspectos más grotescos de la naturaleza humana.




Alquimia del dolor.
Alchimie de la douleur, Charles Baudelaire (1821-1867)

El Uno te ilumina con su ardor,
El otro deposita en ti su duelo, ¡Natura!
El que dice a uno: ¡Sepultura!
Y dice al otro: ¡Vida y esplendor!

Hermes desconocido que me asistes
Y que siempre me intimidas,
Tú me conviertes en un par de Midas,
El más triste de los alquimistas;

Por ti yo cambio el oro en hierro
Y el paraíso en infierno;
En el sudario de las nubes

Descubro un cadáver querido,
Y sobre las celestes riberas
Levanto grandes sarcófagos.


L’un t’éclaire avec son ardeur,
L’autre en toi met son deuil, Nature!
Ce qui dit à l’un : Sépulture!
Dit à l’autre: Vie et splendeur!

Hermès inconnu qui m’assistes
Et qui toujours m’intimidas,
Tu me rends l’égal de Midas,
Le plus triste des alchimistes;

Par toi je change l’or en fer
Et le paradis en enfer;
Dans le suaire des nuages

Je découvre un cadavre cher,
Et sur les célestes rivages
Je bâtis de grands sarcophages.


Charles Baudelaire
(1832-1867)




Poemas góticos. I Poemas de Charles Baudelaire.


Más literatura gótica:
El análisis, traducción al español y resumen del poema de Charles Baudelaire: Alquimia del dolor (Alchimie de la douleur), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«Sed Non Saciata» (Nunca satisfecha): Charles Baudelaire; poema y análisis


«Sed Non Saciata» (Nunca satisfecha): Charles Baudelaire; poema y análisis.




Sed Non Saciata (Sed Non Saciata) es un poema maldito del escritor francés Charles Baudelaire (1821-1867), publicado en la edición de 1861 de la antología: Las flores del mal (Les Fleurs du Mal).

Sed Non Saciata —que algunos traducen alternativamente como Nunca satisfecha, aunque literalmente signifique: «sin embargo, no está satisfecha»— es uno de los poemas de Charles Baudelaire más importantes de aquella colección.

Podemos pensar que el narrador, sin dudas, el propio Charles Baudelaire, se refiere a la insatisfacción de una de sus típicas musas, en general, mujeres de belleza singular, atípica, se diría, pero también deterioradas por opio, el láudano y el alcohol.




Sed Non Saciata.
Sed Non Saciata, Charles Baudelaire (1821-1867)

Deidad bizarra, oscura como las noches,
Con perfume mezclado de almizcle y habano,
Obra de algún hechicero, el Fausto de la sabana,
Bruja con ijares de ébano, engendro de nocturnidad,
Yo prefiero a la constancia, al opio, a las noches,
El elixir de tu boca donde el amor se regodea;
Cuando hacia ti mis deseos parten en caravana,
Tus ojos son la cisterna donde beben mis hastíos.
Por esos tus grandes ojos negros, tragaluces de tu alma,
¡Oh, demonio sin piedad!, vierten sobre mí menos fuego;
No soy el Estigia* para abrazarte nueve veces,
Y no puedo, Megera** libertina,
Para quebrar tu coraje y dejarte
En el infierno de tu lecho, volverme Proserpina***.


Bizarre déité, brune comme les nuits,
Au parfum mélangé de musc et de havane,
Oeuvre de quelque obi, le Faust de la savane,
Sorcière au flanc d'ébène, enfant des noirs minuits,
Je préfère au constance, à l'opium, au nuits,
L'élixir de ta bouche où l'amour se pavane;
Quand vers toi mes désirs partent en caravane,
Tes yeux sont la citerne où boivent mes ennuis.
Par ces deux grands yeux noirs, soupiraux de ton âme,
Ô démon sans pitié! verse-moi moins de flamme;
Je ne suis pas le Styx pour t'embrasser neuf fois,
Hélas! et je ne puis, Mégère libertine,
Pour briser ton courage et te mettre aux abois,
Dans l'enfer de ton lit devenir Proserpine!

Charles Baudelaire
(1821-1867)


Estigia*: río del Hades, el inframundo de los mitos griegos. Los nueve abrazos hacen referencia a sus nueve afluentes.

Megera**: una de las Erinias, diosa de los celos.

Proserpina***: versión romanizada de Perséfone, reina del inframundo.




Poemas góticos. I Poemas de Charles Baudelaire.


Más literatura gótica:
El análisis, traducción al español y resumen del poema de Charles Baudelaire: Sed Non Saciata (Nunca satisfecha), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com



Lo más visto esta semana en El Espejo Gótico:

Relato de T.G. Jackson.
Poema de H.P. Lovecraft.
Taller gótico.


Relato de Hume Nisbet.
Consultorio paranormal.
Poema de Leah Bodine Drake.