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«Un alto en el bosque en una noche nevada»: Robert Frost; poema y análisis


«Un alto en el bosque en una noche nevada»: Robert Frost; poema y análisis.




Un alto en el bosque en una noche nevada (Stopping by Woods on a Snowy Evening) es un poema melancólico del escritor norteamericano Robert Frost (1874-1963), publicado en la antología de 1923: New Hampshire.

Un alto en el bosque en una noche nevada, tal vez uno de los poemas de Robert Frost más conocidos, es una pieza compleja en su aparente sencillez. Su interpretación no es fácil. ¿Debemos tomar las palabras del poeta literalmente, y no ver nada más allá de la nieve, el caballo y el bosque? ¿O acaso hay algo más profundo, más oscuro, para reflexionar?

Tratándose de Robert Frost, probablemente esto último sea lo más aconsejable.

Robert Frost llamó a Un alto en el bosque en una noche nevada: mi mejor apuesta al recuerdo. Al parecer, lo compuso después de haber estado despierto toda la noche escribiendo otro poema. Al terminar, se dio cuenta de que había llegado la mañana; salió a ver el amanecer, y de repente se le ocurrió la idea de Un alto en el bosque en una noche nevada. Fue una inspiración súbita, que el propio autor definió como una especie de alucinación.

Una primera lectura de Un alto en el bosque en una noche nevada nos deja la sensación de estar ante un poema hermoso, pero también oscuro, como si algo indefinible se ocultara debajo de la superficie. Muchos suponen que esto tiene que ver con la muerte, o al menos con cierta fatiga de la vida, pero Robert Frost nunca brindó una explicación al respecto. A título personal, siento que Un alto en el bosque en una noche nevada es como una historia de ensueño, tal vez la de alguien diciendo su último adiós a esta vida, haciendo un alto en el bosque, antes de seguir su infatigable camino en el más allá.

En este contexto, Un alto en el bosque en una noche nevada de Robert Frost es uno de esos poemas que necesariamente deben ser completados por el lector. Las palabras, los sonidos, las imágenes, son muy atractivas, incluso si lo consideramos un simple poema sobre una escena invernal con bosques nevados, un caballo y un jinete. No obstante, hay algo más; algo profundo, relevante, que emerge en las últimas líneas. Es esta ambigüedad, esta tensión entre la atracción intemporal de los hermosos bosques y las obligaciones del presente, la necesidad o el impulso de seguir adelante, lo que convierte a Un alto en el bosque en una noche nevada en un clásico.




Un alto en el bosque en una noche nevada.
Stopping by Woods on a Snowy Evening, Robert Frost (1874-1963)

(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)


De quién son estos bosques, creo que lo sé.
En el pueblo se encuentra su casa;
él no me verá parar aquí,
para ver cómo su bosque se cubre de nieve.

Mi pequeño caballo debe pensar que es extraño
detenerse aquí, sin ninguna granja cerca
entre los bosques y el lago helado,
en la noche más lóbrega del año.

Agita las campanas de su arnés,
como si presintiera que ocurre algo.
El único otro sonido que se oye es el barrido
del viento entre los copos blandos.

Los bosques son bellos, oscuros, profundos.
Pero tengo promesas que cumplir,
y mucho camino por andar sin dormir,
y mucho camino por andar sin dormir.


Whose woods these are I think I know.
His house is in the village though;
He will not see me stopping here
To watch his woods fill up with snow.

My little horse must think it queer
To stop without a farmhouse near
Between the woods and frozen lake
The darkest evening of the year.

He gives his harness bells a shake
To ask if there is some mistake.
The only other sound's the sweep
Of easy wind and downy flake.

The woods are lovely, dark and deep,
But I have promises to keep,
And miles to go before I sleep,
And miles to go before I sleep.


Robert Frost
(1874-1963)

(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)




Poemas góticos. I Poemas de Robert Frost.


Más literatura gótica:
El análisis, traducción al español y resumen del poema de Robert Frost: Un alto en el bosque en una noche nevada (Stopping by Woods on a Snowy Evening), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«Mi mariposa»: Robert Frost; poema y análisis


«Mi mariposa»: Robert Frost; poema y análisis.




Mi mariposa (My Butterfly) es un poema de amor del escritor norteamericano Robert Frost (1874-1963), publicado originalmente en la edición del 8 de noviembre de 1894 de la revista literaria New York Independent, y luego reeditado en la antología de 1913: La voluntad de un muchacho (A Boy's Will).

Mi mariposa, uno de los grandes poemas de Robert Frost, fue compuesto cuando el autor tenía apenas dieciocho años y se encontraba completamente enamorado de su novia, Elinor Miriam White.

A pesar de que el poema fue vendido a The Independent en 15 dólares —suma en absoluto despreciable para la época—, e incluso tratándose del primer poema de Robert Frost en ser publicado, la obra no consiguió su verdadero objetivo: Elinor rechazó de plano su propuesta de casamiento, aunque aceptó contraer matrimonio con él luego de que ambos hayan cursado sus respectivos estudios.

La crítica se mostró abiertamente sorprendida por Mi mariposa, en especial cuando trascendió que su autor era apenas un muchacho. En esencia, se trata de una obra simple en sus formas pero a la vez enormemente compleja y llena de matices. Naturalmente, la figura de la mariposa representa a Elinor y al amor incondicional que el poeta profesaba por ella.




Mi mariposa.
My Butterfly, Robert Frost (1874-1963)

Tus amadas flores están muertas,
y el loco sol asaltante
que tanto te ha atemorizado,
ha huido o está muerto:
sólo yo estoy a salvo
(¡aunque eso no te entristezca!)
sólo yo estoy a salvo,
no ha quedado nadie para llorarte en los campos.

La hierba gris no está moteada con nieve;
sus diques no se han cerrado sobre el río,
pero hace ya mucho tiempo,
—pareciera que eternamente—
desde que te vi por primera vez,
con todas las otras deslumbrantes,
en danzas aéreas,
precipitándose al amor,
impulsadas, enredadas, girando y girando,
como una lánguida corona de rosas en el baile de las hadas.

Cuando aquello fue, la suave niebla
de mi pesar no se posó sobre la tierra,
y estaba contento por ti,
y contento estaba por mi, anhelante.

Tú no sabías quién trastabillaba, paseando en lo alto,
el destino te hizo para el placer del viento,
con aquellas alas inadvertidas.
Tampoco yo lo sabía.

Y otras cosas había:
parecía que Dios te hubiese dejado aletear desde su gentil abrazo:
luego, temeroso, te dejó partir
mucho más allá de él para reunirse,
arrebatándote, sobre la ansiedad, con descortés asimiento.

Ah, recuerdo cómo alguna vez
la conspiración era algo común en mi vida;
su languidez, la afición al sueño;
surgiendo los pastos dieron vértigo a mi pensamiento,
la brisa trajo tres olores,
y una flor de gemas se agitaba en una rama.

Entonces, cuando estaba perturbado
y no podía hablar,
al lado del camino, rellenos mis cachetes,
¡qué podría arrojar aquel temerario céfiro
sino el toque salvaje de tu ala de polvo!

Hoy encontré rota esa ala.
Porque te habrás muerto, dije,
y los pájaros extraños dicen.
La encontré con las hojas marchitas
bajo los aleros.


Thine emulous fond flowers are dead, too,
And the daft sun-assaulter, he
That frighted thee so oft, is fled or dead:
Save only me
(Nor is it sad to thee!)
Save only me
There is none left to mourn thee in the fields.

The gray grass is not dappled with the snow;
Its two banks have not shut upon the river;
But it is long ago—
It seems forever—
Since first I saw thee glance,
With all the dazzling other ones,
In airy dalliance,
Precipitate in love,
Tossed, tangled, whirled and whirled above,
Like a limp rose-wreath in a fairy dance.

When that was, the soft mist
Of my regret hung not on all the land,
And I was glad for thee,
And glad for me, I wist.

Thou didst not know, who tottered, wandering on high,
That fate had made thee for the pleasure of the wind,
With those great careless wings,
Nor yet did I.

And there were other things:
It seemed God let thee flutter from his gentle clasp:
Then fearful he had let thee win
Too far beyond him to be gathered in,
Snatched thee, o’er eager, with ungentle grasp.

Ah! I remember me
How once conspiracy was rife
Against my life—
The languor of it and the dreaming fond;
Surging, the grasses dizzied me of thought,
The breeze three odors brought,
And a gem-flower waved in a wand!

Then when I was distraught
And could not speak,
Sidelong, full on my cheek,
What should that reckless zephyr fling
But the wild touch of thy dye-dusty wing!

I found that wing broken to-day!
For thou are dead, I said,
And the strange birds say.
I found it with the withered leaves
Under the eaves.


Robert Frost
(1874-1963)




Poemas góticos. I Poemas de Robert Frost.


Más literatura gótica:
El análisis, traducción al español y resumen del poema de Robert Frost: Mi mariposa (My Butterfly), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«La voluntad de un muchacho»: Robert Frost; poemas y análisis


«La voluntad de un muchacho»: Robert Frost; poemas y análisis.




La voluntad de un muchacho (A Boy's Will) es un libro de poemas del escritor norteamericano Robert Frost (1874-1963), publicado en 1913 .

La antología reúne algunos de los mejores poemas de Robert Frost, siempre con su estilo característico, atento a la naturaleza, a la vida rural, a las cosas simples.

La voluntad de un muchacho expresa a la perfección la filosofía de Robert Frost, la cual se basa en el disfrute de la propia individualidad y el goce por las pequeñas cosas de la vida. El título del libro, que de algún modo reafirma esa responsabilidad, proviene de los siguientes versos de Longfellow:


La voluntad de un muchacho es la voluntad del viento.
(A boy's will is the wind's will)




La voluntad de un muchacho.
A Boy's Will, Robert Frost (1874-1963)
  • Amor y una pregunta (Love and a Question)
  • Casa fantasma (Ghost House)
  • Despojos de los muertos (Spoils of the Dead)
  • Hacia mí mismo (Into My Own)
  • La risa del Demiurgo (The Demiurge's Laugh)
  • Mi mariposa (My Butterfly, Robert Frost)
  • Ahora cierra las ventanas (Now Close the Windows)
  • Al viento que deshiela (To the Thawing Wind)
  • El juicio por la existencia (The Trial by Existence)
  • El mirador (The Vantage Point)
  • El penacho de flores (The Tuft of Flowers)
  • En idéntico sacrificio (In Equal Sacrifice)
  • En descuido (In Neglect)
  • En un valle (In a Vale)
  • Esperando en el campo al atardecer (Waiting Afield at Dusk)
  • Estrellas (Stars)
  • Miedo a la tormenta (Storm Fear)
  • Mi invitado de noviembre (My November Guest)
  • Octubre (October)
  • Pan con nosotros (Pan with Us)
  • Preguntando por rosas (Asking for Roses)
  • Reluctancia (Reluctance)
  • Reunión de flores (Flower-gathering)
  • Revelación (Revelation)
  • Rose Pogonias (Rose Pogonias)
  • Siega (Mowing)
  • Una plegaria en primavera (A Prayer in Spring)
  • Un paseo tardío (A Late Walk)
  • Un sueño de angustia (A Dream Pang)
  • Viento y flor en la ventana (Wind and Window Flower)
  • Yendo por agua (Going for Water)




Libros de poemas. I Poemas de Robert Frost.


El análisis y resumen del libro de Robert Frost: La voluntad de un muchacho (A Boy's Will), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«La risa del Demiurgo»: Robert Frost; poema y análisis


«La risa del Demiurgo»: Robert Frost; poema y análisis.




La risa del Demiurgo (The Demiurge’s Laugh) es un poema del escritor norteamericano Robert Frost (1874-1963), publicado en la antología de 1913: La voluntad de un muchacho (A Boy's Will).

La risa del Demiurgo, uno de los poemas de Robert Frost más destacados, relata un episodio menos insólito que su desenlace: un hombre, solo en el bosque, se encuentra con un demonio. Lejos de salir corriendo o de invocar el nombre del Señor para ahuyentarlo, recurre a la indiferencia.

Si bien el tema es un tanto exiguo para el horror, en términos poéticos resulta francamente estremecedor: el demonio está ahí, riéndose del hombre, mientras este finge que nada ve, que nada hay, que sigue solo bajo la sombra confidencial de los árboles.




La risa del Demiurgo.
The Demiurge’s Laugh, Robert Frost (1874-1963)

Estaba lejos en la monotonía de la madera;
corriendo con alegría en el sendero del Demonio,
aunque sabía que lo que cazaba no era un verdadero dios.
Justo cuando la luz comenzaba a decrecer,
lo escuché de repente, todo lo que necesitaba oír:
y ese sonido me ha seguido durante muchos, mucho años.

El sonido estaba detrás de mí, no delante,
un sonido soñoliento, medio burlón,
como el de alguien que no debería importarme.
El Demonio se levantó de su revolcón para reír,
sacudiéndose la suciedad de los ojos mientras lo hacía;
y bien sabía yo lo que el Demonio quería decir.

Nunca olvidaré cómo sonó su risa.
Me sentí como un tonto por haber sido atrapado,
y acentué mis pasos para fingir
que era algo entre las hojas lo que estaba buscando
(aunque era dudoso que se quedara a ver).
Después de eso, me senté contra un árbol.


It was far in the sameness of the wood;
I was running with joy on the Demon’s trail,
Though I knew what I hunted was no true god.
It was just as the light was beginning to fail
That I suddenly heard—all I needed to hear:
It has lasted me many and many a year.

The sound was behind me instead of before,
A sleepy sound, but mocking half,
As of one who utterly couldn’t care.
The Demon arose from his wallow to laugh,
Brushing the dirt from his eye as he went;
And well I knew what the Demon meant.

I shall not forget how his laugh rang out.
I felt as a fool to have been so caught,
And checked my steps to make pretence
It was something among the leaves I sought
(Though doubtful whether he stayed to see).
Thereafter I sat me against a tree.


Robert Frost
(1874-1963)




Poemas góticos. I Poemas de Robert Frost.


Más literatura gótica:
El análisis, traducción al español y resumen del poema de Robert Frost: La risa del Demiurgo (The Demiurge’s Laugh), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«La puerta en la oscuridad»: Robert Frost; poema y análisis


«La puerta en la oscuridad»: Robert Frost; poema y análisis.




La puerta en la oscuridad (The Door in the Dark) es un poema del escritor norteamericano Robert Frost (1874-1963), publicado en la antología de 1928: Arroyo hacia el oeste (West-Running Brook).

La puerta en la oscuridad, uno de los más extraños poemas de Robert Frost, relata un suceso cotidiano con el que todos podemos identificarnos: un hombre avanza de cuarto en cuarto, a oscuras, estirando los brazos para tantear el camino, hasta que se golpea la cabeza con una puerta en la oscuridad.

Muchos estudiosos de la obra de Robert Frost coinciden en no atribuirle un doble significado a La puerta en la oscuridad, pero entonces no estaríamos hablando de un poema, sino de otra cosa. El hecho poético sucede únicamente en presencia de una obra con múltiples interpretaciones.

Y, en este caso, un hombre caminando a los tumbos en la penumbra, buscando una salida, hasta que de repente se encuentra con una puerta que lo golpea de frente, nos ofrece un amplio repertorio de interpretaciones para ejercitar la imaginación.




La puerta en la oscuridad.
The Door In The Dark, Robert Frost (1874-1963)

Caminando de habitación en habitación, en la oscuridad,
estiré los brazos a ciegas para proteger mi frente;
pero olvidé entrelazar los dedos, siquiera ligeramente,
o de cerrar los brazos en forma de arco.
Una delgada puerta se filtró de canto,
y el golpe en la cabeza tan violento
que sacudió mi habitual gesto sonriente.
Lo mismo ocurre con las cosas y la gente:
ya no encajan como solían hacerlo.


In going from room to room in the dark,
I reached out blindly to save my face,
But neglected, however lightly, to lace
My fingers and close my arms in an arc.
A slim door got in past my guard,
And hit me a blow in the head so hard
I had my native simile jarred.
So people and things don't pair any more
With what they used to pair with before.


Robert Frost
(1874-1963)




Poemas góticos. I Poemas de Robert Frost.


Más literatura gótica:
El análisis, traducción al español y resumen del poema de Robert Frost: La puerta en la oscuridad (The Door in the Dark), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«El sonido de los árboles»: Robert Frost; poema y análisis


«El sonido de los árboles»: Robert Frost; poema y análisis.




El sonido de los árboles (The Sound of Trees) es un poema metafísico del escritor norteamericano Robert Frost (1874-1963), publicado en la antología de 1916: Intervalo en la montaña (Mountain Interval).

El sonido de los árboles, uno de los más destacados poemas de Robert Frost, presenta una mirada distinta acerca de los árboles, y más precisamente del ruido que sus ramas y hojas emiten al balancearse con el viento.

Podemos pensar los árboles de Robert Frost no solo poseen una personalidad propia, una cierta individualidad que los distingue entre sí, sino que a menudo pueden comunicarse con nosotros, de forma sumamente inquietante, acaso para revelar un secreto ancestral, que solo los que conocen el idioma perdido de las hojas son capaces de interpretar.




El sonido de los árboles.
The Sound of Trees, Robert Frost (1874-1963)

Los árboles me asombran.
¿Por qué deseamos escuchar
eternamente su ruido,
más que cualquier otro sonido,
tan cerca del hogar?
Los padecemos durante el día
hasta que perdemos la medida de los pasos,
la persistencia en nuestra dicha,
y adquirimos el aire del que escucha.
Son los árboles eso que habla de partir
pero que nunca se va;
eso que no dice, aunque sepa,
mientras se vuelve más sabio y más viejo,
que hoy hay que quedarse.
Mis pies se estiran en el suelo
e inclino la cabeza sobre el hombro
cuando los veo, a veces, balanceándose,
desde la puerta o una ventana.
Voy a partir hacia algún lugar,
voy a tomar esa audaz decisión,
el día en que los árboles se manifiesten
y sus voces asusten
a las blancas nubes que sobre ellos pasan.
Tendré, entonces, menos qué decir,
pero ese día habré partido.


I wonder about the trees.
Why do we wish to bear
Forever the noise of these
More than another noise
So close to our dwelling place?
We suffer them by the day
Till we lose all measure of pace,
And fixity in our joys,
And acquire a listening air.
They are that that talks of going
But never gets away;
And that talks no less for knowing,
As it grows wiser and older,
That now it means to stay.
My feet tug at the floor
And my head sways to my shoulder
Sometimes when I watch trees sway,
From the window or the door.
I shall set forth for somewhere,
I shall make the reckless choice
Some day when they are in voice
And tossing so as to scare
The white clouds over them on.
I shall have less to say,
But I shall be gone.


Robert Frost
(1874-1963)




Poemas góticos. I Poemas de Robert Frost.


Más literatura gótica:
El análisis, traducción al español y resumen del poema de Robert Frost: El sonido de los árboles (The Sound of Trees), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«Despojos de los muertos»: Robert Frost; poema y análisis


«Despojos de los muertos»: Robert Frost; poema y análisis.





Despojos de los muertos (Spoils of the Dead) —a veces traducido como: El botín de los muertos— es un poema del escritor norteamericano Robert Frost (1874-1963), publicado en la antología de 1913: La voluntad de un muchacho (A Boy's Will).

Despojos de los muertos, uno de los grandes poemas de Robert Frost, relata la historia de dos hadas que se cruzan con el cadáver de un hombre, súbitamente expuesto a la intemperie al ser derretida la nieve que lo cubría, quienes terminan jugando alegremente con los objetos que portaba.

El tema principal de Despojos de los muertos es, desde luego, la muerte, y cómo en ocasiones esta puede parecer reconfortante, incluso esperanzadora, pero que por fin termina revelándose como un suceso que solo puede traer dolor y tristeza.

Es importante señalar que Robert Frost emplea una palabra ambigua, spoil, que puede entenderse de dos formas en este contexto. La primera: un «despojo», algo que la muerte ha dejado atrás como indicio de su paso, en este caso, un cadáver.

Pero también podemos entender el término spoil como «botín», es decir, algo que ha sido robado por un ladrón, del mismo modo en el que la muerte se roba la vida.

Probablemente esta sea la mejor traducción del poema: El botín de los muertos, lo cual nos recuerda que cuando finalmente llegue el día de nuestra muerte, todo, absolutamente todo, nos será arrebatado.




Despojos de los muertos.
Spoils of the Dead, Robert Frost (1874-1963)

Dos hadas,
en un tranquilo día de verano,
llegaron al bosque
para jugar con las flores.

Las flores que recogieron
fueron esparcidas en el suelo
para los demás, y aquellos
para que otros las pudieran encontrar.

Guiadas por las flores vinieron,
hasta que por fin se detuvieron
en algo que yacía
a la sombra de un hombre.

La nieve debió crear
el lecho suave
cuando esta cayó
sobre el sueño de los muertos.

Pero la nieve se había ido
hace mucho, mucho tiempo,
y el cuerpo que vestía
se había ido con la nieve.

Las hadas se acercaron
y espiaron astutamente
un anillo en su mano
con una cadena al lado.

Sobre las hojas se arrodillaron
y misteriosamente jugaron
con las cosas resplandecientes,
y no tuvieron miedo.

Y cuando volvieron a casa,
para esconderse en su madriguera,
se las llevaron consigo
para jugar con ellas en la mañana.

Cuando tú vengas, oh muerte,
¿no vendrás guiada por las flores,
como los elfos en el bosque?
Recuerdo que yo lo hice.

Pero reconocí a la muerte
con pena y espanto,
y odié y todavía odio
los despojos de los muertos.


But I recognised death

Two fairies it was
On a still summer day
Came forth in the woods
With the flowers to play.

The flowers they plucked
They cast on the ground
For others, and those
For still others they found.

Flower-guided it was
That they came as they ran
On something that lay
In the shape of a man.

The snow must have made
The feathery bed
When this one fell
On the sleep of the dead.

But the snow was gone
A long time ago,
And the body he wore
Nigh gone with the snow.

The fairies drew near
And keenly espied
A ring on his hand
And a chain at his side.

They knelt in the leaves
And eerily played
With the glittering things,
And were not afraid.

And when they went home
To hide in their burrow,
They took them along
To play with to-morrow.

When you came on death,
Did you not come flower-guided
Like the elves in the wood?
I remember that I did.

But I recognised death
With sorrow and dread,
And I hated and hate
The spoils of the dead.


Robert Frost
(1874-1963)




Poemas góticos. I Poemas de Robert Frost.


Más literatura gótica:
El análisis, traducción al español y resumen del poema de Robert Frost: Despojos de los muertos (Spoils of the Dead), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«Aceptación»: Robert Frost; poema y análisis


«Aceptación»: Robert Frost; poema y análisis.




Aceptación (Acceptance) es un poema de amor del escritor norteamericano Robert Frost (1874-1963), publicado originalmente en la antología de 1928: Arroyo hacia el oeste (West-Running Brook), y luego reeditado en la colección de 1968: Poemas completos de Robert Frost (Complete Poems of Robert Frost).

Aceptación, sin dudas uno de los más importantes poemas de Robert Frost, examina un tema difícil, áspero: la aceptación de aquellas pequeñas y grandes tragedias de la vida.

En este sentido, Aceptación sugiere que cada suceso que afecte el curso normal de nuestras vidas, por simple, dramático o inevitable que sea, al ser aceptado como una parte fundamental de nuestra experiencia deja de ser simplemente un desvío de lo que hemos planeado, y se convierte entonces en el camino más reconfortante y, en última instancia, el único realmente significativo.




Aceptación.
Acceptance, Robert Frost (1874-1963)

Cuando el sol exhausto arroja sus rayos sobre las nubes
y cae ardiendo sobre el golfo debajo,
no se oye voz en la naturaleza que se lamente
por lo que ha pasado. Las aves, al menos,
deben saber que es el cielo que se oscurece.
Murmurando algo silencioso en su pecho,
un pájaro comienza a cerrar un ojo descolorido;
quizá extraviado, demasiado lejos de su nido.
O apresurado, justo encima de la arboleda,
desciende a tiempo sobre el árbol recordado.
A lo sumo piensa suavemente: ¡estoy a salvo!
Ahora deja que la noche sea oscura para todos,
Deja que sea demasiado oscura para que yo vea en el futuro.
Deja que lo que deba ser, sea.


When the spent sun throws up its rays on cloud
And goes down burning into the gulf below,
No voice in nature is heard to cry aloud
At what has happened. Birds, at least must know
It is the change to darkness in the sky.
Murmuring something quiet in her breast,
One bird begins to close a faded eye;
Or overtaken too far from his nest,
Hurrying low above the grove, some waif
Swoops just in time to his remembered tree.
At most he thinks or twitters softly, 'Safe!
Now let the night be dark for all of me.
Let the night bee too dark for me to see
Into the future. Let what will be, be.'


Robert Frost (1874-1963)




Poemas góticos. I Poemas de Robert Frost.


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«Familiarizado con la noche»: Robert Frost; poema y análisis


«Familiarizado con la noche»: Robert Frost; poema y análisis.




Familiarizado con la noche (Acquainted with the Night) es un poema del escritor norteamericano Robert Frost (1874-1963), publicado en la antología de 1928: Arroyo hacia el oeste (West Running Brook).

Familiarizado con la noche, uno de los grandes poemas de Robert Frost, expresa los sentimientos y emociones de alguien que, tal como lo anuncia el título, está habituado a la noche, a la oscuridad, y en especial a la soledad; en última instancia, símbolos de la angustia y la depresión que caracterizaron buena parte de la vida del poeta.

En este sentido, Familiarizado con la noche realiza una mirada sobre el mundo desde la perspectiva de ese oscuro estado mental.




Familiarizado con la noche.
Acquainted with the Night, Robert Frost (1874-1963)

He estado familiarizado con la noche.
He caminado en la lluvia, y fuera de ella.
He cruzado la luz más alejada de la ciudad.

He observado el carril más triste de la capital.
He pasado junto al vigilante en su andar
Y he bajado los ojos, poco dispuesto a explicar.

He detenido mis pasos, silenciado el sonido de mis pies,
Cuando de lejos un grito interrumpido
Llegó sobre las casas de otro camino,

Pero no para llamarme o decirme adiós;
Y más lejos aún, a una altura sobrenatural,
Un reloj luminoso contra el cielo

Proclamó que el tiempo no era malo ni bueno.
He estado familiarizado con la noche.


I have been one acquainted with the night.
I have walked out in rain -- and back in rain.
I have outwalked the furthest city light.

I have looked down the saddest city lane.
I have passed by the watchman on his beat
And dropped my eyes, unwilling to explain.

I have stood still and stopped the sound of feet
When far away an interrupted cry
Came over houses from another street,

But not to call me back or say good-bye;
And further still at an unearthly height,
O luminary clock against the sky

Proclaimed the time was neither wrong nor right.
I have been one acquainted with the night.


Robert Frost (1874-1963)




Poemas góticos. I Poemas de Robert Frost.


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«En un cementerio en desuso»: Robert Frost; poema y análisis


«En un cementerio en desuso»: Robert Frost; poema y análisis.




En un cementerio en desuso (In A Disused Graveyard) es un poema del escritor norteamericano Robert Frost (1874-1963), publicado en la antología de 1923: Poemas escogidos (Selected Poems).

En un cementerio en desuso, uno de los mejores poemas de Robert Frost, nos sitúa en un cementerio abandonado, probablemente en Nueva Inglaterra, donde algunos visitantes todavía se acercan para leer las inscripciones en las viejas lápidas, no por compasión por el destino de los difuntos, sino por simple curiosidad.

Extrañamente, son esas mismas lápidas las encargadas de informar a los vivos que ellos también, eventualmente, deberán unirse a la comunidad de los muertos.




En un cementerio en desuso.
In A Disused Graveyard, Robert Frost (1874-1963)

Los vivos llegan pisando el pasto
para leer las lápidas en la colina;
el cementerio dibuja la vida todavía,
pero nunca más a los muertos.

Los versos en ellas repiten:
"Los vivos que llegan hoy
a leer las piedras y marcharse,
mañana muertos vendrán a quedarse".

Tan segura de la muerte está la rima del mármol,
sin embargo, no puede dejar de recordar
que ningún muerto, al parecer, volverá.
¿Qué hace que los hombres se encojan?

Más fácil sería ser astuto
y decirle a las piedras: los hombres odian morir
y han dejado de morir ahora para siempre.
Creo que creerían la mentira.


The living come with grassy tread
To read the gravestones on the hill;
The graveyard draws the living still,
But never anymore the dead.

The verses in it say and say:
"The ones who living come today
To read the stones and go away
Tomorrow dead will come to stay."

So sure of death the marbles rhyme,
Yet can't help marking all the time
How no one dead will seem to come.
What is it men are shrinking from?

It would be easy to be clever
And tell the stones: Men hate to die
And have stopped dying now forever.
I think they would believe the lie.


Robert Frost (1874-1963)




Poemas góticos. I Poemas de Robert Frost.


Más literatura gótica:
El análisis, traducción al español y resumen del poema de Robert Frost: En un cementerio en desuso (In A Disused Graveyard), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

10 epitafios geniales de 10 grandes autores


10 epitafios geniales de 10 grandes autores.




La palabra epitafio proviene del griego epitaphios; de epi «sobre»; y taphos, «tumba», siendo en última instancia un breve texto acerca de una persona fallecida que normalmente se inscribe en su lápida.

Algunos epitafios poseen cualidades insólitas, por ejemplo, haber sido escritos de antemano por la persona fallecida, como en el caso de William Shakespeare, de carácter más bien admonitorio:


Bendito sea el hombre que resguarde estas piedas,
y maldito aquel que mueva mis huesos.


(Blessed be the man that spares these stones,
And cursed be he that moves my bones)


Otros epitafios adoptan un semblante solemne, como aquel epigrama de Simónides inscrito en el paso de las Termópilas, donde cayeron Leónidas y sus bravos 300:


Ve y diles: extraño que pasas, obedientes a la ley espartana, aquí yacemos.

A Simónides se le atribuye tanto la fuerza de estos versos como una tendencia a autoplagiarse. Muy cerca de allí, también en el paso de las Termópilas, usufructuó casi las mismas palabras pero esta vez para honrar a los lacedemonios que ayudaron a Leónidas:

Diles, caminante, que aquí, obedientes a su promesa, también yacemos.


Pero si hablamos de epitafios famosos hay que mencionar, además de los clásicos, a una serie de autores que lograron salirse con la suya aún después de muertos. A continuación repasaremos 10 epitafios geniales de 10 grandes autores.



1- Emily Dickinson.


Obsesionada con la muerte —algo que puede apreciarse en poemas como: Morí por la belleza (I Died for Beauty), No era la muerte (It Was Not Death) y Sentí un funeral en mi cerebro (I Felt a Funeral in My Brain)— el epitafio de Emily Dickinson refleja aquella predilección de forma bastante reservada, casi modesta, pero enormemente eficaz.


Me llaman.
(Called Back)


El epitafio de Emily Dickinson fue extraído de su última carta, dirigida a sus dos primas, Louise y Frances Norcross. Pocos días después, más precisamente el 15 de mayo de 1886, Emily Dickinson falleció a los 55 años de edad como consecuencia de una larga enfermedad.



2- John Keats.


John Keats fue uno de los más grandes poetas ingleses del romanticismo, aún cuando toda su obra fue publicada apenas tres años antes de su muerte.

El 23 de febrero de 1821, John Keats falleció en la ciudad de Roma como consecuencia de la tuberculosis. Su último deseo fue ser enterrado bajo una lápida sin nombre, pero con las siguientes palabras como epitafio:


Aquí yace alguien cuyo nombre fue escrito en el agua.
(Here lies One whose Name was writ in Water)


La lápida de John Keats, sin embargo, incluyó una versión extendida de aquel epitafio pronosticado:


Esta tumba contiene todo lo que fue mortal de un joven poeta inglés, quien en su lecho de muerte, en la amargura de su corazón, en el poder malicioso de sus enemigos, deseó que estas palabras se graben en su tumba: Aquí yace alguien cuyo nombre fue escrito en el agua.

(This Grave contains all that was Mortal of a Young English Poet, Who on his Death Bed, in the Bitterness of his Heart, at the Malicious Power of his Enemies, Desired these Words to be engraven on his Tomb Stone: Here lies One Whose Name was writ in Water)


El epitafio de John Keats, hay que decirlo, se asemeja a estos sonoros versos de Cátulo:


Lo que una mujer le confiesa a un amante apasionado debe ser escrito en el viento y en el agua que corre.
(Sed mulier cupido quod dicit amanti in vento et rapida scribere oportet aqua)



3- Henry Miller.


Si bien el proyecto nunca llegó a realizarse, en parte debido a su deseo de ser cremado y esparcido en el viento, durante una entrevista realizada en 1978 se le preguntó a Henry Miller cómo escribiría su propio epitafio.


Voy a golpear a esos bastardos.
(I’m going to beat those bastards)


Este posible epitafio de Henry Miller quizá responde a las enormes controversias que produjo su obra, prohibida a lo largo y ancho de los Estados Unidos, y cuya distribución solo fue posible al disimular las cubiertas con las portadas de Jane Eyre, de Charlotte Brontë.



4- Oscar Wilde.


El verdadero epitafio de Oscar Wilde, como no podía ser de otra manera teniendo en cuenta su obra corrosiva y su vida atravesada por numerosos escándalos, roza el sarcasmo al afirmar que:

O se va el papel tapíz o me voy yo.
(Either this wallpaper goes or I do)


Sin embargo, en un rincón particularmente visitado del Cementerio de Père-Lachaise, pueden leerse las siguientes palabras en el mausoleo de Oscar Wilde, extraídas de su poema: La balada de la cárcel de Reading (The Ballad of Reading Gaol):


Lágrimas extrañas vertidas para él, llenarán la urna imposible.
Sus deudos son los parias, y los parias siempre están tristes


(And alien tears will fill for him, Pity’s long-broken urn,
For his mourners will be outcast men, And outcasts always mourn)



5- Robert Frost.


El poeta inglés Robert Frost fue un hombre precavido; escribió su propio epitafio varios años antes de que la muerte lo encuentre:


Tuve una pelea de enamorados con el mundo.
(I had a lover’s quarrel with the world)


En realidad, el epitafio de Robert Frost es la última línea del poema: La lección del día (The Lesson for Today).


De haber escrito mi propio epitafio este hubiese sido: tuve una riña de enamorados con el mundo.
I would have written of me on my stone: I had a lover’s quarrel with the world)



6- Sylvia Plath.


En la tumba de la poetisa norteamericana Sylvia Plath, quien se suicidó asfixiándose con gas, puede leerse el siguiente epitafio:


Aún entre las llamas feroces el dorado loto puede plantarse.
(Even amidst fierce flames the golden lotus can be planted)


Algunos le asignan al epitafio de Sylvia Plath algunas similitudes con su poema: Epitafio para el fuego y la flor (Epitaph for Fire and Flower); y otros, menos proclives a asociaciones simplistas, encuentran semejanzas con ciertos versos intraducibles del Bhagavad Gita.



7- Percy Bysshe Shelley.



La tumba del poeta Percy Shelly —esposo de Mary Shelley, autora de Frankenstein— fue engalanada con el siguiente epitafio extraído de La tempestad de William Shakespeare:


Nada de él se pierde, pero el mar lo convierte en algo rico y extraño.
(Nothing of him that doth fade, But doth suffer a sea-change into something rich and strange)


Percy Shelley murió, y su cuerpo fue cremado, con la particularidad de que su corazón resistió el abrazo de las llamas. De hecho, algunos dicen que el corazón del poeta le fue devuelto a su esposa, y que por ese motivo en su lapida puede leerse, además del epitafio, estas palabras en latín:


COR CORDIUM
(Corazón de corazones)



8- F. Scott Fitzgerald.


El epitafio de F. Scott Fitzgerald rescata el magnífico cierre de su novela: El gran Gatsby (The Great Gatsby), donde el autor, e incluso el desajustado Jay Gatsby, nos invitan a seguir intentándolo una y otra vez a pesar de que nuestras mayores ambiciones, nuestros mayores anhelos, siempre nos dirigen hacia el pasado.


Y así seguimos adelante, botes contra la corriente, empujados incesantemente hacia el pasado.
(So we beat on, boats against the current, borne back ceaselessly into the past)



9- W.B. Yeats.


El epitafio del poeta W.B. Yeats reza las siguientes palabras extraídas de su poema: Bajo Ben Bulben (Under Ben Bulben).


Con frialdad observa la vida, la muerte. ¡Jinete, no te detengas!
(Cast a cold Eye on Life, on Death. Horseman, pass by!)


La elección de estos versos como epitafio de W.B. Yeats no es caprichosa; de hecho, su sencilla tumba se encuentra a la sombra de la montaña de Ben Bulben, sitio al que los mitos celtas le atribuyen propiedades mágicas; o según W.B. Yeats, nostálgicas, como cada centímetro de tierra irlandesa.



10- Primo Levi.


Tal vez no sea el mejor epitafio de todos, y ni siquiera uno de los más recordados, pero sobre la tumba de Primo Levi se cierne el mayor de los estremecimientos.

Primo Levi fue un autor italiano que luchó ferozmente contra el fascismo. Sobrevivió al Holocausto y brindó testimonio sobre los horrores que vivió durante los diez meses en los que estuvo prisionero en un campo de concentración para que ese sufrimiento, el suyo y el de millones de personas, nunca fuese olvidado.

Por esa razón en su epitafio se observa uno de los recordatorios más poderosos que puedan concebirse: un número de seis dígitos, el mismo que fue tatuado en su brazo al ingresar en el campo de concentración de Monowitz, cerca de Auschwitz:


174517.




Autores con historia. I Libros extraños y lecturas extraordinarias.


Más literatura gótica:
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Robert Frost: poemas destacados.


Robert Frost: poemas destacados.




Robert Frost (1874-1963) fue un gran poeta norteamericano al que podríamos atribuirle un papel excluyente en la fundación y exploración de la poesía moderna en su tierra. Este estilo «moderno» no se acerca en casi nada al modernismo. La gran virtud poética de Robert Frost es la de expresarse con sencillez, logrando con ello una profundidad filosófica increíble.

Este ritmo o pulso poético se enfocó a las comunidades rurales de Nueva Inglaterra, región en la que H.P. Lovecraft había anunciado toda clase de criaturas informes y arquitecturas imposibles.

A continuación compartimos los que a nuestro juicio, claramente subjetivo, son los mejores poemas de Robert Frost.




Robert Frost: poemas destacados.




Poemas de Robert Frost. I Poemas góticos.


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«Lo más cercano»: Robert Frost; poema y análisis.


«Lo más cercano»: Robert Frost; poema y análisis.




Lo más cercano (The Most of It) es un poema del escritor norteamericano Robert Frost (1874-1963), compuesto alrededor de 1950.

Lo más cercano, uno de los mejores poemas de Robert Frost, es poema lírico en veinte versos en pentámetro yámbico. Su título, verdaderamente intraducible, señala la ambición de un hombre, presumiblemente Robert Frost, que espera de la vida mucho más de lo ordinario.






Lo más cercano.
The Most of It, Robert Frost (1874-1963)

Pensó que él solo podía captar el universo;
Pero la única voz que obtuvo por respuesta
Fue el eco falso eco de sí mismo
Que provenía del abismo,
al otro lado del lago.
Una mañana, desde una roca en la orilla,
Aulló que lo que deseaba en la vida
No era una copia hablada de su propio amor
Sino un amor devuelto, y con voz propia.
Y la única respuesta encarnada
Capaz de responder a su aullido matinal
Comenzó a descender por la otra orilla,
por las paredes del abismo hasta el lago
para zambullirse luego en las aguas distantes.
Y luego de nadar un trecho se aproximó a su orilla,
En lugar de poseer forma humana,
De tener la forma de quien tanto había anhelado,
Emergió un gran macho cabrío, poderoso,
Tajeando las aguas encrespadas con su enorme pecho.
Y al llegar al lecho,
Chorreando agua como una cascada,
Sacudió las rocas con su cornamenta,
Hasta que se perdió en la maleza, y eso fue todo.


He thought he kept the universe alone;
For all the voice in answer he could wake
Was but the mocking echo of his own
From some tree-hidden cliff across the lake.
Some morning from the boulder-broken beach
He would cry out on life, that what it wants
Is not its own love back in copy speech,
But counter-love, original response.
And nothing ever came of what he cried
Unless it was the embodiment that crashed
In the cliff's talus on the other side,
And then in the far distant water splashed,
But after a time allowed for it to swim,
Instead of proving human when it neared
And someone else additional to him,
As a great buck it powerfully appeared,
Pushing the crumpled water up ahead,
And landed pouring like a waterfall,
And stumbled through the rocks with horny tread,
And forced the underbrush--and that was all.


Robert Frost
(1874-1963)




Poemas de Robert Frost. I Poemas góticos.


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«Nada dorado puede permanecer»: Robert Frost; poema y análisis


«Nada dorado puede permanecer»: Robert Frost; poema y análisis.




Nada dorado puede permanecer (Nothing Gold Can Stay) es un poema metafísico del escritor norteamericano Robert Frost (1874-1963), compuesto en 1923 y publicado en la edición de octubre de ese mismo año de la revista Yale Review. Posteriormente sería reeditado en la antología: New Hampshire, la cual le valió a Robert Frost la posibilidad de adjucarse el premio Pulitzer.

Nada dorado puede permanecer, uno de los grandes poemas de Robert Frost, expresa con delicada sencillez las preocupaciones humanas en un mundo cambiante, donde nada permanece realmente, donde todo parece deslizarse como arena entre los dedos.

En este contexto, Nada dorado puede permanecer de Robert Frost recurre a una sucesión de imágenes cambiantes que reflejan la imposibilidad humana de retener esos momentos fugitvos.




Nada dorado puede permanecer.
Nothing Gold Can Stay, Robert Frost (1874-1963)

El primer tinte de la naturaleza es dorado,
para mantener su verde más intenso.
Su hoja temprana va floreciendo
y vive apenas una instante.
La hoja muere al caer, danzante,
como se hundió el Edén muy a su pesar,
así el alba día a día desciende.
Nada dorado puede permanecer.


Nature’s first green is gold,
Her hardest hue to hold.
Her early leaf’s a flower;
But only so an hour.
Then leaf subsides to leaf.
So Eden sank to grief,
So dawn goes down to day.
Nothing gold can stay.


Robert Frost
(1874-1963)




Poemas góticos. I Poemas de Robert Frost.


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