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«La prostituta sagrada»: Nancy Qualls-Corbett; libro y análisis.


«La prostituta sagrada»: Nancy Qualls-Corbett; libro y análisis.




La prostituta sagrada: aspecto eterno de lo femenino (The Sacred Prostitute: Eternal Aspect of the Feminine) es un libro de mitología y psicología de la investigadora Nancy Qualls-Corbett —autora de: El despertar de la mujer: sueños e individuación (Awakening Woman: Dreams and Individuation)—, publicado en 1988.

El libro estudia uno de los arquetipos jungianos más polémicos: la prostituta sagrada.

Cuando las viejas diosas del amor, por ejemplo, Afrodita todavía era adorada, la prostituta sagrada era considerada una virgen, es decir, una doncella, una mujer de profunda integridad y calidez. Su propósito como devota era servir de vínculo entre la diosa del amor y la humanidad, unión que en la antigüedad era inseparable del amor físico, aunque presente individualmente en todas las mujeres, herederas de ciertos aspectos arquetípicos de la diosa.

La atracción que ejercen los arquetipos femeninos sobre la sociedad siguen siendo igual de intensos que en la antigüedad clásica. Solo se ha desplazado desde lo religioso y lo espiritual hacia otros ámbitos más cercanos al deseo.

Lo femenino posee dos caras, dos rostros definidos por cualidades opuestas que se unen en sus expresiones míticas. Lo femenino es adorado en las diosas, las hadas, las vírgenes; temido en las brujas, demonios y súcubos; y sublimado en sueños que interpretan simbólicamente sus cualidades. Todas estas características se unen entre sí en lo que Carl Jung denominaba anima, es decir, el arquetipo que posibilita la unión de principios opuestos. [ver: Animus y Anima]

En la misma línea de El cáliz y la espada, de Riane Eisler, el libro se introduce de lleno en la psicología de la prostituta sagrada en relación con los hombres, quienes a menudo la sueñan sin advertirla realmente y cuya presencia onírica define la actitud del individuo frente a la mujer.

El mismo razonamiento puede hallarse en el libro de Marie-Louise Von Franz: Lo femenino en el cuento de hadas (Femenine in Fairy Tales), donde se explica que el acto de besar a un animal en los cuentos de hadas, generalmente a un sapo, representa algo más que encontrar la verdadera apariencia de alguien, sino el estado embrionario en que se encuentra el principio femenino en la psique del hombre.




La prostituta sagrada: aspecto eterno de lo femenino.
The Sacred Prostitute: Eternal Aspect of the Feminine, Nancy Qualls-Corbett.

Material relacionado:




Feminología. I Egosofía.


El análisis y resumen del libro de Nancy Qualls-Corbett: La prostituta sagrada: aspecto eterno de lo femenino (The Sacred Prostitute: Eternal Aspect of the Feminine) fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«Un caso de brujería moderna»: Dion Fortune.


«Un caso de brujería moderna»: Dion Fortune.




A propósito de nuestros últimos aportes al estudio e historia de la brujería citamos un interesante artículo de la investigadora paranormal Dion Fortune, titulado: Un caso de brujería moderna (A Case of Modern Witchcraft).






Un caso de brujería moderna.
A Case of Modern Witchcraft, Dion Fortune.

La parte jugada por la ex-bruja en el ataque oculto es muy marcada. Una y otra vez las investigaciones de psíquicos independientes apuntan hacia la brujería en una encarnación anterior cuando está a la vista un problema de esta clase. El motivo es casi siempre la venganza, pero hay también buenas razones para creer que la proyección del cuerpo astral tiene lugar involuntariamente durante el sueño, y no es querida deliberadamente por el que ofende. Mucha gente que es en este momento psíquica y sensitiva consiguió su entrenamiento en los aquelarres de la brujería medieval, y por esta razón los ocultistas experimentados son precavidos ante el psíquico natural, por distinción al iniciado con su técnica de psiquismo.

Cuando el psiquismo y el desequilibrio mental se encuentran conjuntamente con una disposición malevolente, hay una fuerte presunción de que el culto al Diablo no ha de encontrarse lejos.

Una curiosa serie de sucesos, en los que yo misma fui uno de los actores, arroja un buen montón de luz sobre esta ocurrencia que en modo alguno es insólita. Era en los primeros días de mi interesen el ocultismo, cuando aún estaba comprando mi experiencia por el método caro pero efectivo de meterme en problemas.

Trabé conocimiento con una mujer que estaba interesada en cuestiones psíquicas. Era una persona de la más extrema sensitividad a cualquier cosa sucia o fea, fastidiosa en extremo en sus hábitos personales, viviendo casi exclusivamente de alimentos vegetarianos sin cocer, rehusando incluso los huevos como demasiado estimulantes. Aunque no era amante de los animales, era mórbidamente humanitaria, leyendo con gusto esos papeles que dan descripciones lúridas y detalladas de experimentos de vivisección. Si yo hubiese sido más vieja y más sabia hubiera debido reconocer el significado de su ultra-limpieza y su ultra sensitividad como señalando la aberración de un temperamento sádico —siendo el sadismo una patología de la naturaleza emocional en la que el instinto sexual toma la forma de un impulso por infligir dolor.

No habiendo aprendido entonces muchas cosas que ahora sé, consideraba sus características como indicativas de una espiritualidad exaltada.

Por el tiempo en que la conocí ella estaba al borde de una crisis que alegaba ser debida a exceso de trabajo, y estaba muy ansiosa por alejarse de las ciudades y volver a la naturaleza. Yo estaba justo a punto de dejar Londres y hacer mi residencia en las fortalezas arenosas de los eriales de Hampshire. En la inocencia de mi corazón sugerí que ella podría venirse allí y ayudar con las tareas domésticas. La sugestión fue aceptada, y unos pocos días después de mi propia llegada Miss L. se unió a nosotros.

Ella parecía bastante normal, se hacía agradable, y era bien querida. Un incidente, sin embargo, a la luz de acontecimientos posteriores, fue significativo. Al salir del antiguo calesín que la había conducido desde la estación, ella inmediatamente fue y dio unas palmadas al caballo todavía más anciano que la trajo. La bestia, usualmente sumida en una apatía de la que era elevada con dificultad, cuando se requería su acción, se galvanizo a la vida ante su toque, como si ella lo hubiese espoleado.

Arrojó hacía arriba su cabeza, resopló, y casi volcó el equipaje en la zanja, para asombro de su cochero, que declaró que nunca se le había visto hacer una cosa así antes, y miró a nuestra visitante con malquerencia.

Miss L. sin embargo, parecía bien normal, se hacía agradable, y en cualquier caso se la dio una recepción amistosa por los humanos.

Esa noche fui despertada por una pesadilla, una cosa a la que no estoy sometida usualmente. Luchaba con un peso sobre mi pecho, e incluso después de que la conciencia había retornado completamente, la habitación parecía llena de maldad.

Llevé a cabo la simple fórmula de purificación que conocía, y la paz fue restaurada.

Al desayuno, la mañana siguiente, una asamblea de gente legañosa se reunió, quejándose de haber pasado noches perturbadas. Comparamos notas, y encontramos que todos nosotros, unos seis o siete de nosotros, tuvimos similares pesadillas, y procedimos a intercambiar experiencias. El efecto de esto sobre Miss L. fue curioso. Se retorció sobre su silla como si de repente se hubiera puesto al rojo vivo, y dijo con mucho énfasis:

—Estas cosas no deberían ser discutidas, es sumamente insalubre.

Por deferencia a sus sentimientos desistimos. Pero al momento vino a la ventana abierta otro miembro de nuestra comunidad, una mujer que dormía en un cobertizo al aire libre a alguna distancia de la casa. La preguntamos por su salud, como era usual, y replicó que no estaba encontrándose muy bien, pues había dormido mal, y procedió a recontar la misma pesadilla que el resto de nosotros. Más tarde en la mañana, otra señora, que tenía una casa un poco más abajo en la carretera, llegó, y a su vez contó una pesadilla similar.

Estas pesadillas continuaron a intervalos durante los próximos pocos días, afligiendo a diferentes miembros de la comunidad. Eran vagas y nebulosas, y no había nada sobre lo que pudiéramos agarrarnos para fines de diagnóstico, y lo atribuimos a indigestión causada por la versión del panadero del pueblo sobre el pan de la guerra.

Entonces un día tuve una riña con Miss L. Ella había concebido una reunión social para mí; tengo una repulsión constitucional por las reuniones sociales y les doy escasa urbanidad, y eila se quejó amargamente de mi falta de responsabilidad.

Cualquiera que sean los pros y los contras del caso, había levantado su resentimiento seriamente. Esa noche fui afligida con la más violenta pesadilla que he tenido nunca en mi vida, despertándome del sueño con el terrible sentido de opresión sobre mi pecho, como si alguien me estuviera empujando hacia abajo, o yaciera sobre mí. Veía claramente la cabeza de Miss L. reducida al tamaño de una naranja, flotando en el aire al pie de mi cama, y haciendo chasquear sus dientes hacia mí. Era la cosa más maligna que yo haya visto nunca.

No asignando todavía significado psíquico alguno a mis experiencias, y estando firmemente convencida de que el panadero local era el responsable, no le conté a nadie sobre mi sueño, considerándolo una de esas cosas que es mejor guardar para uno mismo; pero cuando los miembros de la comunidad llegaron a hablar sobre la cuestión a la luz de acontecimientos posteriores, encontramos que otras dos personas habían tenido experiencias similares.

Una noche o dos más tarde, sin embargo, al llegar el momento de irme a la cama, fui abrumada por un sentimiento de mal inminente, como si algo peligroso estuviera acechando en los matorrales alrededor de la casa amenazando con atacar. Tan fuerte era esta sensación que bajé de mi cuarto y fui todo alrededor de la casa, comprobando los pestillos de las ventanas para asegurarme de que todo estaba seguro.

Miss L. me oyó, y me llamó para saber qué estaba haciendo.

Le conté mis sentimientos.«Niña tonta», dijo ella, «no es de utilidad encerrojar las ventanas, el peligro no está fuera de la casa sino en ella. Vete a la cama, y estáte segura y echa el cerrojo de tu puerta».

Ella no quiso dar respuesta a mis preguntas excepto para reiterar que debería echar el cerrojo de mi puerta. Esta era la primera noche que tenía que dormir en esa casa, habiendo estado anteriormente en una casucha al lado opuesto de la carretera.

No eché el cerrojo de mi puerta porque la noche era intolerablemente calurosa y la habitación y la ventana eran pequeñas. Hice un compromiso, sin embargo, poniendo un cubo de laca en un punto estratégico en el camino de entrada, confiando en que cualquier intruso caería sobre él y daría la alarma.

Nada ocurrió, y dormí tranquilamente A la mañana siguiente, sin embargo, la tormenta estalló. Miss L. y yo estábamos trabajando pacíficamente en la cocina cuando ella de repente cogió un cuchillo de trinchar y empezó a correr tras de mí tan loca como un cencerro. Afortunadamente para mí tenía en mis manos una gran cacerola llena de verduras recién cocidas, y use esta como arma de defensa, y danzamos alrededor de la mesa de la cocina, vertiendo agua de coles caliente en todas direcciones.

Ninguna de nosotras hizo un solo sonido: yo me defendí de ella esgrimiendo la cacerola caliente y tiznada, y ella daba cuchilladas hacia mí con un cuchillo de trinchar desagradablemente grande. En un momento psicológico la cabeza de la comunidad entró. E se dio cuenta de la situación de un vistazo, y la manejó por el método lleno de tacto de regañarnos a ambas imparcialmente por hacer tantísimo ruido y diciéndonos que continuáramos con nuestro trabajo.

Miss L. acabo lo que quiera que estuviera haciendo con el trinchante, yo prepare las coles, y el incidente pasó de largo tranquilamente.

Después del almuerzo Miss L. experimento la reacción a su excitación y se fue a su habitación completamente postrada y exhausta. Yo estaba algo perturbada. Aunque estaba acostumbrada a casos mentales, y por lo tanto no tan trastornada por la pelea reciente como cualquier otro lo habría estado, no me agradaba la perspectiva de ser la compañera de casa de una peligrosa lunática que no estaba bajo control de ninguna clase. La cabeza de la comunidad, sin embargo, dijo que no había causa para la alarma, que pronto tendría el caso bajo control. El subió al cuarto de baño, llenó una jabonera con agua del grifo, hizo ciertos pases sobre ella y, mojando su dedo en el agua, procedió a trazar una estrella de cinco puntas sobre el umbral de la habitación de Miss L.

Miss L. no hizo intento alguno de abandonar su habitación hasta cuarenta y ocho horas más tarde, cuando él mismo la sacó fuera.

Tal como había prometido, él pronto la tuvo bajo cuerda. Tuvo varias largas charlas con ella, en las que no estuve presente, y al cabo de unos pocos días una Miss L, muy corregida empezó a dedicarse a sus tareas domésticas de nuevo. Hubo recaídas, y hubo luchas, pero en el curso de unos pocas semanas se volvió relativamente normal, y cuando la volví a encontrar unos dieciocho meses después no hubo reincidencia.

Dos incidentes curiosos ocurrieron durante el período de su tratamiento de manos de este hombre, un adepto si es que alguna vez hubo uno. La casa en la que ella tenía una habitación era una muy antigua, y la puerta delantera era extremadamente maciza. Era asegurada por la noche por dos enormes cerrojos que se extendían a través suyo, una cadena que podría haber amarrado una falúa, y una inmensa cerradura con una llave del tamaño de una trulla. Cuando la puerta se abría en la mañana actuaba como despertador para todo el pueblo. Crujía, gruñía, yrechinaba. Sin embargo noche tras noche vinimos en la mañana a encontrar esta puerta abierta de par en par. Todos dormíamos con nuestras puertas abiertas al rellano. Bajar las viejas y crujientes escaleras era como caminar sobre teclas de órgano. La puerta trasera era moderna, y podría haber sido abierta fácilmente. Las ventanas eran modernas y de la más barata construcción.

¿Quién abría la pesada puerta delantera, y por que?

Intercambiamos recriminaciones varias mañanas al desayuno sobre quién había dejado abierta la puerta la noche anterior, pero nadie pudo ser incriminado nunca de la acusación. Finalmente la cuestión llegó a conocimiento de la cabeza del grupo.

—Pronto le pondré fin a eso —dijo él, y cada noche resellaba la habitación de Miss L. con el pentagrama. No tuvimos más problemas con que la puerta delantera se abriera después de eso.

Mientras él estaba tratando a Miss L. hacía una práctica de sellar el umbral de su propia habitación del mismo modo, sólo que en este caso trazaba el pentagrama apuntando hacia afuera, para impedir a Miss L. que entrara; mientras que cuando sellaba la habitación de ella, ponía su punta hacia adentro, para impedirla salir. Ella no supo esto, ni era muy probable que alcanzase a sus oídos indirectamente, pues él era muy poco comunicativo; yo sólo supe que estaba sellando su propio cuarto porque le vi por casualidad haciéndolo.

No obstante, un día escuché un golpe en mi puerta, y ahí estaba Miss L. con sus brazos llenos de ropa limpia. Me preguntó si sería lo bastante buena para llevarla al cuarto de la cabeza de la comunidad, y guardarla. La pregunté que por qué no lo hacía ella misma, pues sabía que el estaba fuera, y era el trabajo de ella el guardar la ropa. Respondió que había ido a su cuarto con ese fin, pero había una barrera psíquica a través del umbral que la impedía entrar.

Ella también me pidió, en varias ocasiones, meter en mi vestido fuera de la vista una pequeña cruz de plata que yo llevaba habitualmente, pues decía que no podía soportar su vista. Esta cruz la había comprado justo antes de venir a este colegio oculto, y la había llevado a un sacerdote conocido mío para ser bendecida, pues aún no estaba del todo aclarada respecto a la naturaleza del grupo al que me unía, y durante los primeros días de mi asociación con él estaba puesta de puntillas, como si fuera, preparada para una rápida huida.

Naturalmente que había mantenido mi propio secreto concerniente a las precauciones psíquicas que había tomado contra mis nuevos amigos, y nadie estaba enterado de que la cruz había sido magnetizada especialmente contra el ataque psíquico. No obstante, la mujer que habría atacado si hubiera podido, sentía su influencia y la temía.

La autosugestión y la imaginación juegan un papel tan grande en las llamadas impresiones psíquicas que uno se muestra reticente a aceptar el testimonio confirmador de un psíquico que sabe lo que se espera de él, pero una reacción espontánea es en mi opinión evidente.

Cuando el tratamiento de Miss L. hubo progresado algún camino hacia su recuperación final, mucha información interesante fue elucidada. Ella nos contó que tenía memorias definidas de tratos con la magia negra en sus vidas anteriores.

Esto, dijo, había sido confirmado por varios psíquicos independientes, y yo ciertamente habría estado deseosa de añadir mi testimonio al suyo si se me hubiera preguntado. De niña, solía soñar de día que era una bruja, que quería la muerte o la desgracia de aquellos que la molestaban, y también aseguraba, aunque si esto es verdad o no, no puedo decirlo, que sus deseos eran tan efectivos que se atemorizó y trato de abandonar la práctica.

También confesó que tenía el hábito de visualizarse ante gente contra la que estaba furiosa, regañándola, y proyectando fuerza maligna hacia ella. Esto, desde luego, explicaría nuestras pesadillas. Dijo también que había cogido el hábito de atacar a su madre y a su hermana de este modo, y había puesto muy enferma a su hermana, de modo que ellas rehusaban ahora tenerla en la casa. Esta afirmación fue confirmada posteriormente por la madre.

Nos contó que se sentía como si fuera dos personas distintas, siendo su yo normal de inclinación espiritual, intensamente compasivo e idealista. Su otro yo, el inferior, que llegaba a la superficie cuando estaba contrariada, molesta, o muy cansada, era intensamente malicioso y sujeto a paroxismos de odio y crueldad.

Estas características habían sido particularmente señaladas cuando era pequeña. Pero conforme se hizo mayor reconoció lo erróneo de ellas, y su elevado idealismo representaba su esfuerzo por elevarse por encima de ellas. Este esfuerzo era, estoy convencida de ello, honesto; desgraciadamente no siempre tenía éxito.

Ella se refirió al incidente en el que me dijo que echara el cerrojo de mi puerta, y dijo que lo había hecho con la esperanza de proporcionarme alguna medida de protección contra la proyección astral en la que sabía que estaba tentada a condescender.

A primera vista su caso había parecido uno de obsesión, y había sido diagnosticado así por uno o dos miembros de la comunidad, pero un sabio manejo reveló otra cosa.

Este caso revela otro punto interesante en cuanto que, fiel a la tradición de la brujería, ella tenía un horror a los símbolos sagrados. No quería ocupar una habitación donde hubiera un cuadro de un tema religioso. Nada podría inducirla a llevar cualquier pieza de joyería en la forma de una cruz, y le era imposible entrar a una iglesia.

Este caso tiene muchos puntos de interés, especialmente en el hecho de que lo que era aparentemente el caso de una locura bien señalada fue aclarado por métodos ocultos.




Más libros de Dion Fortune. I Libros de brujería.


Más literatura gótica:
El análisis y resumen del artículo de Dion Fortune: Un caso de brujería moderna (A Case of Modern Witchcraft) fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

Cómo funciona la Magia Negra: Dion Fortune.


Cómo funciona la Magia Negra: Dion Fortune.




A propósito de los misterios y peligros de la magia negra citamos un interesante artículo de la ocultista y psicóloga británica Dion Fortune (1890-1946), publicado en el libro: Magia aplicada (Applied Magic), y titulado sencillamente: La magia negra (The Black Magic).






La magia negra.
The Black Magic, Dion Fortune.

La magia negra no es algo que deba ser estudiado ni puesto en práctica por ninguna persona normal; pero tampoco resulta posible ni aconsejable estudiar los métodos técnicos del ocultismo sin prestar la debida atención a las patologías o deformaciones a que pueden dar lugar [ver: Síntomas mentales de la magia negra]

El interés popular por el ocultismo se debe sobre todo a sus conexiones con la magia negra, y revelaciones de esta clase conseguirán siempre ese mismo tipo de atención morbosa que se presta a los accidentes callejeros. No obstante, cualquiera que posea un mínimo de conocimientos sobre ocultismo se sentirá siempre sorprendido ante el hecho de que los supuestos denunciantes de sus aspectos negativos no pongan nunca el dedo sobre la auténtica llaga. Intuyen el mal, al igual que los animales intuyen que algo les va a pasar cuando les llevan al matadero, pero no se dan cuenta de la importancia o significado de los hechos que registran ni comprenden por qué las personas afectadas hacen tales cosas [ver: El libro de la magia negra y los pactos]

La técnica de la magia negra no difiere en nada de la técnica de la magia blanca: se aplican los mismos principios; se usan los mismos métodos; hace falta la misma preparación o entrenamiento para concentrarse; la diferencia radica únicamente en la actitud de quien practica una u otra, en el simbolismo empleado y en los poderes con que se entra en contacto.

La formación para la magia es como la formación musical, necesaria tanto para el que quiere dirigir una orquesta sinfónica como para el que quiere tocar en una orquesta de jazz; e incluso cuando decimos que determinados símbolos y poderes pertenecen al reino de la magia negra, debemos hacerlo con ciertas reservas, pues esos mismos símbolos y poderes pueden utilizarse también legítimamente, al igual que los cirujanos se ven obligados a veces a correr peligros y practicar operaciones de vida o muerte.

No obstante, se puede afirmar con tranquilidad que cuando esos métodos mágicos se exhiben delante del público pueden clasificarse sin la menor duda como oscuros, ya que, inevitablemente, despertarán los instintos más bajos de los espectadores, para los que no pueden tener la menor utilidad. Existen, así mismo, determinadas técnicas de magia sexual y sangrienta que, aunque inofensivas para pueblos primitivos, están claramente fuera de lugar entre los civilizados, recurriéndose a las mismas sólo con fines interesados y sensacionalistas. A estas modalidades de magia negra debemos añadir la invocación deliberada del mal, que normalmente sólo se realiza con fines de venganza.

Conviene recordar que existen determinados tipos de personas con una tendencia natural a la crueldad en sus caracteres, dispuestas a invocar el mal para propósitos vengativos, y que, una vez que han experimentado los resultados de esta clase de operaciones, llegan a aficionarse a ellas y a ponerlas en práctica únicamente por el placer que les proporciona. Si no reconocemos la existencia de este rasgo peculiar de la naturaleza humana —mucho más extendido de lo que comúnmente se cree—, conocido por los psicólogos con el nombre de sadismo, no comprenderemos nunca determinados aspectos de la magia negra, pues la clave de los mismos debe buscarse precisamente en el sadismo.

Aunque no intrínsecamente negra, la invocación de determinados tipos de fuerzas naturales es una operación con grandes probabilidades de resultar negativa, por lo que sólo debería ser realizada por personas experimentadas y prudentes, que trabajen en condiciones propias de un laboratorio. Esta es una parte importante de la formación de cualquier adepto, pues cuando se invocan fuerzas cósmicas, éstas se presentan siempre en parejas, siendo la acción y la reacción iguales y opuestas.

No obstante, no se debería plantear nunca la invocación del aspecto desequilibrado por separado, pues se trata de una operación demasiado arriesgada. Para fines prácticos, cuando se estén manejando fuerzas Elementales, debería hacerse con sus formas sublimadas, siendo por ejemplo preferible Sekhmet, la diosa del fuego de cabeza de león, a Kali. No obstante, esas formas crudas y rudimentarias de fuerza deben ser comprendidas por el ocultista, o tendrá problemas con ellas.

Cualquiera que pretenda estudiar a fondo el ocultismo, tendrá que comprender estas cosas, y no se debe etiquetar como practicantes de la magia negra a las personas que se interesan por ellas; de hecho, si no lo hicieran, serían meros dilettantes. Sin embargo, cualquier persona que haga pública exhibición de sus conocimientos de magia negra tendría que ser condenada; pues sólo los especialistas deberían estar familiarizados con esa clase de cosas, y es mejor para la marcha de la humanidad que sea así. Cuando una persona no iniciada entra en contacto con ellas, tiende a sentirse atraída por las mismas; y a menos que tome idénticas precauciones que los iniciados, correrá el peligro de infección o contagio.

No es posible trazar una clara línea divisoria entre la magia negra y la blanca; existe lo que podría denominarse una magia gris, a la que alguna gente se lanza por ignorancia o deseo de nuevas sensaciones. Se debe reconocer, por tanto, la existencia de esta modalidad de magia gris, más extendida en el mundo que la negra o la blanca. Pero también debemos decir lo siguiente: que mientras el blanco es inequívocamente blanco, que el gris se convierta en negro es sólo una cuestión de grado o matiz.

Existe una comprobación que se puede aplicar a cualquier tipo o variedad de operación mágica: en la magia blanca, la operación se diseña y realiza siempre teniendo debidamente en cuenta las leyes cósmicas; cualquier operación que no lo haga podrá clasificarse como de magia gris, sean cuales sean los principios espirituales en que se base; y cualquier operación que desafíe deliberadamente a las leyes cósmicas podrá clasificarse como de magia negra.

Aclaremos este punto mediante ejemplos. Algunas personas, que han descubierto que la dieta mental de la vida moderna es deficiente en vitaminas espirituales, intentan encontrar inspiración en los antiguos dioses paganos.

Esto no es necesariamente magia negra, a condición de que uno reconozca que la Afrodita Anadyomene es una cosa, y la Afrodita Cotytto otra. Se trata de hecho de una útil medicina correctiva para la mente moderna. Además, y aun sin darnos cuenta de ello, estamos tomando todos los días dosis pequeñas pero constantes de estas vitaminas, ya que buena parte del arte y la poesía de todos los tiempos extraen su inspiración de la mitología clásica. Se trata de una operación que personas de mentalidad estrecha podrían denominar magia negra, pero que nadie con unos mínimos conocimientos de psicología o de la vida consideraría como tal.

Por otro lado, la participación indiscriminada en sesiones espiritistas, lecturas o adivinaciones del porvenir, y otras prácticas psíquicas, entrarían, según nuestra definición, en el apartado de magia gris, pues no toman en cuenta nada sino los deseos personales, ni se plantean en ningún momento cuál puede ser la calidad espiritual de lo que se está haciendo.

Es innegable que de esa clase de operaciones no se deducirá ningún mal inmediato, y que en realidad demuestran una especie de piedad, un culto en el que se pide a Dios que bendiga lo que se está haciendo, pero sin preguntarse nunca si está de acuerdo con su voluntad; pues se da por sentado que lo que se hace es sólo un entretenimiento inocente, o incluso positivamente edificante, o que tiende a elevar la mente por encima del materialismo, contribuyendo así a reforzar la fe.

No se toman en consideración los efectos o consecuencias posteriores, cuando la experiencia demuestra que pueden ser de gran alcance; y aunque no implican necesariamente el deterioro o la corrupción moral de las personas que poseen un carácter sano por naturaleza —por lo que debemos exculparlas de las acusaciones tan frecuentemente formuladas contra ellas—, esa clase de prácticas sí provocan un marcado deterioro en la calidad de la mente o pensamiento, sobre todo de la capacidad lógica y de raciocinio.

Cualquier modalidad de coqueteo con los aspectos psíquicos o paranormales de nuestra naturaleza es en mi opinión negativa e indeseable, totalmente incomprensible en cualquier persona que se entregue a ella en el transcurso de un trabajo o estudio en serio.




Libros de Dion Fortune. I Libros de magia negra.


Más literatura gótica:
El análisis y resumen del artículo de Dion Fortune: La magia negra (The Black Magic) fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«Espíritus y almas no-humanas»: Dion Fortune.


«Espíritus y almas no-humanas»: Dion Fortune.




Algunas corrientes teosóficas de principios del siglo XX, basadas en el pensamiento oriental, sostenían que existen distintos grados evolutivos en cada alma humana encarnada pero que, sin embargo, en ciertas ocasiones no es un alma la que se encarna en el cuerpo humano sino algo completamente diferente [ver: Avichi: personas que nacen sin alma]

Durante la concepción, si las condiciones son propicias, el alma puede ser desplazada de su curso por criaturas del Plano Astral [ver: Larvas y Parásitos del Bajo Astral], y ocupar el espacio del alma durante el proceso de reencarnación [ver: El Morador del Umbral: toda la oscuridad que acumularon tus reencarnaciones]

Se dice que estos sujetos, cuyo cuerpo es humano, presentan un alma o espíritu que no lo es. No necesariamente se trata de individuos malignos o inclinados hacia la maldad sino más bien de personas desagradables, erráticas, que no logran adaptarse del todo a nuestro mundo [ver: Entidades del Plano Astral que se «pegan» al aura]

Esta misma idea oriental de los Seres no-humanos encarnados puede encontrarse en las viejas leyendas medievales de sustituciones asombrosas, por ejemplo, aquellas sobre hadas llevándose a un niño humano y dejando uno propio como sustituto. A estos individuos se los conocía como Changelings, los «cambiados»: niños ruidosos, voraces, perturbados, que no lograban adaptarse a las costumbres humanas.

Más allá de estas rarezas, la creencia en espíritus y almas no-humanas se extiende a lo largo y ancho de todas las religiones y mitologías polarizados en el arquetipo de los ángeles y demonios.

A propósito de estas criaturas no humanas del Plano Astral que logran introducirse en nuestro mundo citamos un interesante artículo de Dion Fortune, extraído del libro: Magia aplicada (Applied Magic).




Los no humanos.
Non-humans, Dion Fortune.

Con este término nos referimos de forma general a toda clase de inteligencia sensible no encarnada en un cuerpo humano, lo que incluye esos espíritus incorpóreos que hablan a través de médiums, a los que denominamos Maestros o Adeptos del Plano Interior, los cuales, a pesar de ser espíritus humanos, no comparten nuestra vida humana, por lo que, para fines de clasificación, los agrupamos entre los no humanos. A veces establecemos contacto con seres que no se encuentran en cuerpos físicos.

En la literatura medieval se encuentran numerosos textos acerca de estos contactos, y lo mismo ocurre en la de la antigüedad. Hoy en día, entre las tribus primitivas, tanto de Oriente como del Nuevo Mundo, se cree también en esos contactos. En determinadas partes del folklore europeo, sobre todo del celta, se habla así mismo acerca de ellos. No obstante, el europeo medio se conforma con creer en un único no humano, y ése es el diablo. Existen, pues, numerosos testimonios relativos al contacto entre los seres humanos y los no humanos y, como dice el refrán, no hay humo sin fuego. Por tanto, tendremos que plantearnos la cuestión de si existen realmente esos seres.

¿Es posible comunicarse con ellos?. Y, en caso afirmativo, ¿Es aconsejable dicha comunicación en cualquier circunstancia, o sólo en circunstancias determinadas?.

Si planteamos la cuestión en términos de las otras fases de la evolución, no hay ninguna razón por la que no debiera haber otras formas de existencia al margen de la materia física sólida. Para la persona incrédula, y poco versada en esta clase de temas, no hay nada real salvo las cosas materiales, que se pueden palpar; pero cualquiera que posea un mínimo de experiencia en el trabajo científico sabe que hay fuerzas desconocidas de existencia a un nivel que no es el de la materia densa y consistente, y con las que podemos entrar en contacto con certeza absoluta. ¿Por qué no debería haber otras un poco más allá?. ¿Debemos limitarnos a lo que podemos ver, o podemos decir que hay más cosas en la Tierra y en el Cielo de las que conciben o sueña nuestra filosofía?.

Para ahorrar tiempo, daremos por sentado que es así, y pasaremos a estudiar la naturaleza de los no humanos. El esoterismo nos enseña que, aparte de la nuestra, existen otras líneas de evolución. Al igual que la luz y el sonido no ocupan espacio alguno en el aire que nos rodea, careciendo de peso o masa, esos seres no humanos ínterpenetran en la materia y es posible pasar a través de ellos, como a través de un fantasma. Son formas de consciencia diferentes de la nuestra. Podemos ver cómo un músico cae en éxtasis escuchando unos sonidos que a nosotros nos parecen inexpresivos o incluso molestos, y eso se debe únicamente a que su oído entrenado percibe calidades en los sonidos que pasan desapercibidas para los nuestros; pues, de modo parecido, hay modalidades de existencia diferentes de las nuestras y que ínterpenetran en ellas.

Entramos en contacto con esas otras modalidades de vida de tres maneras diferentes: primera, tenemos que empezar a percibir de manera distinta, y entonces descubriremos que nos estamos encontrando con seres que no sabíamos que existían, lo que constituirá una sorpresa tanto para nosotros mismos como para ellos; segunda: podremos establecer contacto con esos otros seres si existe alguien con capacidad de médium y que puede exudar ectoplasma; tercera: los ocultistas pueden poner en práctica operaciones mágicas destinadas a provocar la materialización de otras modalidades de existencia. Comprobamos, por tanto, que hay tres formas de entrar en contacto con esos seres, pero no debemos olvidar que se trata de un proceso fuera de lo normal para ambas partes.

Cuando un ser humano eleva su consciencia hasta los planos sutiles, se convertirá, por así decirlo, en un “fantasma” para los que viven en dichos planos. En consecuencia, cuando lo logramos, experimentamos una sensación de peligro y extrañeza, lo que se debe a que esos seres están asustados de nosotros y a la defensiva. Es diferente en el caso del ocultista ya iniciado, que se adentra en lo no visto con “cartas de presentación”, con lo que logra una relación fraternal. Entonces, la consciencia del adepto avanza a lo largo de caminos conocidos acompañado de sus credenciales, sabe cómo comportarse y la situación varía totalmente.

Pero esos viajes o incursiones no deben emprenderse alegremente y por cualquiera, pues podemos ofender gravemente a los seres de otros planos y vernos vigorosamente rechazados por ellos. La cuestión de la comunicación entre los dos planos se resuelve en el cambio de niveles de consciencia por nuestra parte y en la adopción de una forma substancial por la otra; pero es siempre esencial que ambas partes sepan qué es lo que están haciendo y observen determinadas precauciones.

Cabe preguntarse ahora qué clase de seres son ésos con los que se establece contacto. En primer lugar, los llamados muertos vivientes, que son aquellos con los que los espiritualistas entran normalmente en contacto cuando llegan al reino de lo no visto. El movimiento espiritualista comenzó aproximadamente al mismo tiempo que el ocultista y el de las Ciencias Cristianas. En el último tercio del siglo pasado se desarrollaron cuatro grandes movimientos: el Espiritualismo; las Ciencias Cristianas y sus aliados, el Nuevo Pensamiento, etc.; la Sociedad Teosófica, dirigida por Blavatsky, y la propia Tradición Esotérica Occidental, que conoció un notable resurgimiento, aunque sigue siendo menos conocida. Cada uno de estos movimientos tenía su propia tarea que realizar: los Espiritualistas, la de entrar en contacto con los espíritus de los muertos, todavía en contacto con la esfera terrestre.

La verdad es que, al margen de eso, no han hecho mucho más. Al igual que el ocultista que trabaja en una determinada línea no se sale nunca de ella, entrando únicamente en contacto con los seres que moran en la misma, el espiritualista se limita a un campo prefijado y su experiencia es limitada. Esos seres son Personalidades humanas. La mayoría de la gente sabe que la Personalidad humana perdura durante algún tiempo aún después de la muerte del cuerpo, pasa por una experiencia de purgatorio y de ahí a un cielo inferior, para descansar en agradables contemplaciones, y pasa luego a la Segunda Muerte, a la muerte de la Personalidad de esa encarnación, incluyendo la mente inferior, que se desintegra. A partir de ese momento, el Ser Superior queda libre y asciende durante algún tiempo al cielo superior, antes de reencarnarse.

Los seres con los que entra en contacto el espiritualista son los que se encuentran todavía en el cielo inferior; y personalmente no creo que llegue a establecer nunca contacto con los que se encuentran en el superior. La tarea del movimiento espiritualista consiste en trabajar con los seres pertenecientes a esos niveles, ya que la misión que se le ha encomendado es eliminar la barrera entre los vivos y los muertos. El ocultista no debe, por el contrario, mantener ninguna relación ni trato con los llamados muertos vivientes. Sus contactos deben ser con los que hayan superado ya la fase de la reencarnación de la evolución, así como con otras modalidades diferentes de existencia que, por una razón u otra, resulten interesantes. Por tanto, el ocultista descubre que, cuando es capaz de funcionar al nivel de su consciencia más elevado posible, se encontrará con seres de órdenes distintos al suyo. Esos seres han sido ya clasificados.

Podemos considerarlos como los Elementales, y son de naturaleza completamente diferente a la de los humanos. Carecen de Chispa Divina, por lo que, al final de la evolución, se desintegrarán y dejarán de existir, a menos que sean capaces de desarrollar en su seno una naturaleza espiritual. Esos seres comienzan a existir de la siguiente manera: cada vez que se produce una serie de acciones y reacciones coordinadas y repetidas, se crea lo que podríamos denominar “pistas en el espacio”, que subsisten aun después de que hayan cesado las actividades que las crearon. Podemos compararlo con los círculos concéntricos en el agua cuando se agita: aun después de cesar esa agitación, continúan formándose círculos. Estas son en toda la naturaleza las bases sobre las que se funda la existencia de cualquier ser, y a partir de ellas se desarrollan las posibilidades de respuesta al entorno y de memoria.

De ese modo va surgiendo el difícil concepto de elaboración de una consciencia a partir de fenómenos naturales. Los Espíritus Constructivos, que operaron sobre los grandes fenómenos naturales desde el primer momento de su creación, son los Seres Angélicos. Se retiraron a los planos superiores, y dejaron que la conciencia Elemental llevase a cabo la modalidad estereotipada de reacción.

Pero permanecen y evolucionan, y los denominamos “las creaciones de lo creado”; es decir, seres cuya existencia se debe no a Dios, sino a las criaturas de Dios, que no tienen poder para dotarles de una vida inmortal. Cada vez que se encuentra uno en la naturaleza un sistema que reacciona como una unidad, una montaña, un bosque, un barranco, se encontrará con el mismo sistema de tensiones coordinadas en el fondo, y de ahí surgirán los pequeños espíritus de la naturaleza, los dioses locales o Devas, adorados por nuestros antepasados. La misma idea se encuentra tras la existencia de diferentes especies animales. Si tiene unos mínimos conocimientos de biología, sabrá que existen seres muy sencillos, unicelulares, a pesar de lo cual pueden tener no sólo una vida bajo su control, sino muchas.

Existen determinados períodos en su existencia en los que sólo son una mancha verdosa en una superficie húmeda, que sin embargo se descompone en innumerables seres diminutos; ésos viven durante algún tiempo por libre, y luego se juntan todos para formar una masa homogénea mucho mayor, llamada plasmodeum. ¿Qué pasa con la consciencia de cada unidad en estado libre?. También podemos tomar como ejemplo a las abejas, a la colmena como unidad, y no a las abejas por separado. Está claro que de la suma de esas diferentes unidades individuales surge una unidad de consciencia más compleja y superior. Lo mismo que las abejas, son los que llamamos “ángeles”.

Existe una curiosa doctrina ocultista que afirma que estos seres, cada vez más y más evolucionados, y más parecidos a las modalidades de consciencia con que estamos familiarizados, llegan a ser conscientes de que son almas perdidas, a menos que sean capaces de desarrollar una naturaleza espiritual. Buscan como iniciadores a los que cuentan ya con una naturaleza espiritual; así, el ser humano iniciado se convierte en iniciador del ser Elemental; los humanos los toman como discípulos y les ayudan a desarrollar sus “chispas” de consciencia individual. A cambio de estos servicios, los seres Elementales le prestan otros al mago. A estos seres Elementales se les conoce algunas veces como espíritus familiares; pero los que escribieron sobre estos temas fueron casi siempre sacerdotes encargados de ello por la Inquisición, por lo que mostraban bastantes prejuicios. No obstante, existe una cierta relación entre la gente que comprende la existencia de planos interiores y los seres de otros órdenes.

Y, con frecuencia, existe también una relación involucionaría entre personas dotadas de gran capacidad psíquica, pero sin preparación, que entran espontáneamente en contacto con otros seres. El resultado rara vez es positivo, pues el efecto que provoca es el de desequilibrarlas. Los seres Elementales son de naturaleza pura, y están compuestos únicamente por un Elemento, mientras que un ser humano es una mezcla de todos ellos. Representan, por tanto, un estímulo demasiado potente para el Elemento de nuestro propio ser equivalente al suyo, lo que contribuye a desequilibrar a un ser humano, a convencerle para que siga a ese Ser Elemental y para que abandone su forma humana de ser.

Se convierte en lo que se conoce como un “caso patológico”, o una persona poseída por los demonios. Se puede ver cómo el control mental se retira del vehículo físico. Esas personas se sienten “fuera de sí”, y sólo queda de ellas una cáscara vacía, carente de cordura. Cuando un mago invoca la aparición individual de un espíritu, se sitúa dentro de un círculo, traza un triángulo fuera de él y hace que aquél se manifieste en él; luego practicará el ritual de proscripción, y el espíritu retornará al lugar del que vino, a su propia esfera. Pero normalmente sólo lo hará para fines de investigación o para ayudar a curar un caso patológico. Debemos trazar la distinción entre el investigador serio y una persona que lo único que quiere es probar nuevas experiencias.

Actuando de la segunda manera sólo se conseguirán resultados negativos.

¿Qué otras formas de criaturas existen?. He mencionado a los Seres Angélicos, a los grandes Arcontes, a los espíritus constructivos que construyeron los distintos planos de la naturaleza en sus anteriores evoluciones. Todos ellos son manifestaciones de seres espirituales elevados, cuya forma de manifestarse es a través de la naturaleza. Se les clasifica de distintas maneras. Hablamos con desdén de los paganos, que rinden culto a muchos dioses, pero en todas las religiones se encuentra la figura del Ser que hay detrás de los dioses, del Padre de los dioses, de la Superalma, o una concepción sumamente abstracta de Ser Supremo. Los “dioses” de cualquier sistema religioso son esas fuerzas naturales, que en la religión hebrea se denominan Arcángeles y Ángeles. Se trata de seres espirituales que no han tenido nunca una encarnación material, que no han descendido jamás al estado de materia; según antiguas tradiciones, se les dio la posibilidad de elegir entre permanecer siempre en los planos interiores, sin ascender ni descender, o de bajar hasta las profundidades de la materia para poder subir luego a un plano
superior a aquel del que habían partido.

Unos, encabezados por Adán, o más bien por Eva, decidieron elegir una línea, mientras que los restantes optaron por la otra. Por tanto, las huestes angélicas son semejantes a nosotros, y si nos remontamos lo suficiente llegaremos a un tiempo en que hombres y ángeles eran la misma cosa. Así, y en determinadas condiciones, se puede entrar en contacto con esos seres angélicos; pero en la mayoría de los casos no establecemos contacto con el ser real, que es enormemente vasto, sino sólo con su rayo, con su emanación. Si fuese usted lo suficientemente rico como para ello, podría contratar a un gran cantante de ópera y hacerle cantar para usted, en su salón; mientras que si lo único que tiene es una radio, tendrá que conformarse con oírle a través de las ondas.

Cuando invocamos al Arcángel Rafael, no esperamos que aparezca él en persona, sino sólo sentir su fuerza, su rayo. Es lo mismo con las visiones de Cristo que hemos contemplado, con la Visión Mirífica: lo que vemos no es el ser real, sino sólo su emanación; aunque para fines prácticos se trata de lo mismo.

Necesitamos comprender todas estas cosas. No nos estamos ocupando de una forma antropológica real, sino de modalidades de consciencia, y algunas de ellas son tan distintas de las nuestras que no es posible establecer analogía posible. No debemos pensar en estos seres como figuras de cuentos de hadas, sino como modalidades de consciencia incomprensibles para nosotros.

Pero, además de las expuesta, existe una numerosísima cohorte de formas de pensamiento, producidas por la consciencia humana, Elementales artificiales deliberadamente creados por los seres humanos. Duran más o menos tiempo, por lo que existe una auténtica legión de diferentes clases de seres, que no son ni ángeles ni demonios. La idea de que todo lo que no es físico debe ser necesariamente divino o demoníaco no es correcta. Los no humanos se parecen mucho a los humanos; es decir, que no son perfectos ni omniscientes, sino seres en evolución. Están por fin los seres que los seguidores de la Cabala denominan Qliphoth: son demoníacos, moran en el Reino de la Fuerza Desequilibrada, y comenzaron a existir antes de que se estableciese el equilibrio.

Se trata de diferentes modalidades de desarmonía, reforzadas por masas de pensamientos malignos desde entonces. Cuando se llega a lo No visto, hay pocas probabilidades de entrar en contacto con los seres divinos de cualquier esfera sin hacerlo también con los Qliphoth de la misma. No se atreva a iniciar o abrir un contacto superior con cualquiera de esas esferas a menos que sea también capaz de mantener cerrado el inferior.

Esta es una de las grandes verdades o principios de la vida espiritual; el adepto iniciado lo sabe perfectamente, y siempre se esfuerza por equilibrar esas dos grandes fuerzas. Al final, todos los reinos de la Tierra y de debajo de ella se verán redimidos. Nuestro Señor predicó a los espíritus encerrados en su prisión para redimirlos. Se trata simplemente de fuerzas situadas en un lugar que no les corresponde, y que en cuanto vuelvan a su sitio correcto dejarán de ser malignas. El adepto no debe maldecir a los demonios, sino cambiarlos de lugar para equilibrarlos. El adepto no habla jamás del infierno, sino de los reinos de la fuerza desequilibrada. El Árbol de la Vida nos permite recorrer los treinta y dos caminos o vías, que han sido hollados anteriormente y están, por tanto, claramente diferenciados, por lo que el adepto avanzará a lo largo de ellos, y se moverá entre los seres Elementales con precisión, sabiendo en todo momento dónde está y manteniendo su equilibrio.

¿Para qué fin útil sirve establecer contacto con estas fuerzas?. En primer lugar, el adepto necesita algunas veces hacerlo para eliminar algo que ha ido mal en un alma. También puede “abrir” una determinada esfera para, como hacen los cirujanos, poder operar y restaurar el equilibrio, devolviendo a su propia esfera algo que ha ido mal. Así mismo, puede operar las fuerzas de la esfera para devolver a las fuerzas concentradas de la misma a su propio ser, de forma que le sea posible trabajar con ella. En tercer lugar, probablemente tenga tareas especiales que sólo pueda realizar de esta manera.

En resumen, para proporcionar armonía, intensificar su propia naturaleza, y posiblemente por otras razones. Las condiciones en que se puede llevar a cabo la comunicación son difíciles. Conviene recordar que la espita que se abre debe cerrarse luego; pero de esa manera se pueden hacer cosas que, de no ser así, resultarían totalmente imposibles.

La comunicación con los seres no humanos por capricho o azar equivale a un auténtico crimen, y las consecuencias pueden ser desastrosas. Entonces, ¿Por qué no mantener estos conocimientos en secreto?. Porque se han difundido ya tanto que probablemente es mejor saber qué es lo que está ocurriendo. Si está uno chocando continuamente con cosas en la oscuridad, es mejor encender una luz para poder ver lo que ocurre y ponerlo bajo control. Estas fuerzas existen; se pueden manejar y controlar. Dado que hay ya tantos conocimientos al respecto, lo mejor es saber lo más posible acerca de ellas.




Libros de Dion Fortune. I Libros de parapsicología.


Más literatura gótica:
El resumen y análisis del artículo de Dion Fortune: Los no-humanos (Non-humans) fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«Análisis de la naturaleza de un ataque psíquico»: Dion Fortune.


«Análisis de la naturaleza de un ataque psíquico»: Dion Fortune.




Análisis de la naturaleza de un ataque psíquico (Analysis of the Nature of Psychic Attack) es un artículo de la ocultista y psicóloga británica Dion Fortune (1890-1946), publicado póstumamente en el libro de parapsicología de 1971: Autodefensa psíquica (Psychic Self Defence).

Análisis de la naturaleza de un ataque psíquico de Dion Fortune se propone examinar las características de los ataques psíquicos y la forma más adecuada para defendese [ver: Ataques astrales]. Para ello aborda el tema desde los siguientes tópicos:
  • Sugestión telepática: la clave de los ataques psíquicos.
  • Cómo opera un ataque psíquico.
  • Caso de ataque psíquico descrito.
  • Correlación de los ataques con las fases de la luna.




Análisis de la naturaleza de un ataque psíquico.
Analysis of the Nature of Psychic Attack, Dion Fortune (1890-1946)

La esencia de un ataque psíquico ha de encontrarse en los principios y operaciones de la sugestión telepática. Si reunimos lo que sabemos de telepatía y lo que sabemos de sugestión, entenderemos su modus operandi.

La sugestión es de tres clases: Autosugestión, Sugestión Consciente y Sugestión Hipnótica. La distinción, sin embargo, no es tan fundamental como parece a primera vista; pues la meta de todas las sugestiones en la mente subconsciente es la misma, y no se vuelven operativas hasta que ésta se alcanza. La sugestión se distingue de las amenazas y las apelaciones a la razón por el hecho de que éstas apuntan a un blanco en la mente consciente. Si tienen éxito, deben su éxito a la aquiescencia de la personalidad consciente, por coerción o voluntariamente. Pero la sugestión no hace su apelación a la conciencia, sino que apunta a poner las manos sobre los brotes de acción en la subconsciencia, y manipularlos desde ahí.

Podríamos comparar estos dos procesos a la operación de tocar el pulsador de la campana por fuera de la puerta, y tomar un tablón del suelo y tirar de los mismos alambres de la campana. El resultado será el mismo en ambos casos, la campana sonará. Amenazas y argumentos pulsan el botón de la campana con grados variables de énfasis, desde el retintín persistente de la persuasión moral hasta el repiqueteo resonante del chantajista. La sugestión cruza los alambres en diversos puntos en su curso.

La autogestión se da por la propia mente consciente de uno a su propia mente subconsciente. Ahora, podéis preguntar, ¿por qué no puedo dar órdenes a mi mente subconsciente directamente, sin tener que recurrir a los atavíos de la sugestión? La respuesta a esta pregunta es muy simple. La mente subconsciente pertenece a una fase de evolución mucho más primitiva que la mente consciente; pertenece, de hecho, a una fase anterior al desarrollo del habla. Dirigirse a ella en palabras, por lo tanto, es como hablar a un hombre en un lenguaje que no entiende. A fin de tratar con él tenemos que recurrir al lenguaje de los signos. Así ocurre con la mente subconsciente. No es de utilidad alguna el decirla, «Haz esto», o «No hagas eso». Debemos hacer una imagen mental de la cosa que deseamos hecha, y mantenerla en la conciencia hasta que comience a hundirse en la subconsciencia. La mente subconsciente entenderá este cuadro, y actuará sobre él.

El actor que desea curarse del miedo al escenario, fracasará en hacerlo así si dice a su mente subconsciente. «No estés asustado», pues para un caballo ciego una inclinación de cabeza es tan buena como un guiño, igualmente, si hace un cuadro mental del temor al escenario y dice a su yo subliminal, «Ahora bien, no hagas eso», el resultado será desastroso, pues el yo subliminal verá el cuadro y omitirá la negación, porque la palabra «no» no tiene sentido para él. A fin de manejar efectivamente la mente subconsciente, hacemos un cuadro mental de la cosa que deseamos hecha, y la mantenemos en la mente por aplicaciones repetidas hasta que e! subconsciente comienza a ser influenciado y asume la tarea por su propia cuenta.

Este es el resultado final de toda sugestión, y las diferentes clases de sugestión se distinguen, no por la diferencia en el resultado final, sino por la puerta a través de la que entran a la mente subconsciente. La autosugestión se origina en nuestra propia conciencia; la sugestión despierta se origina en la mente de otro y es transmitida a nuestra mente por los canales ordinarios de la palabra hablada o escrita; la sugestión hipnótica entra directa a la mente subconsciente, sin incidir en absoluto sobre la conciencia.

La sugestión hipnótica (que significa, literalmente, sugestión hecha durante el sueño, y es hasta cierto punto un nombre equivocado) es de tres clases: en primer lugar, la verdadera sugestión hipnótica hecha cuando se ha vuelto al sujeto insensible por pases magnéticos o fijación de los ojos sobre un objeto brillante; en segundo lugar, la sugestión dada durante el sueño normal, como Coué aconseja que debería hacerse con los niños, en mi opinión un procedimiento sumamente indeseable; y, en tercer lugar, la sugestión telepática. Todos estos modos de sugestión entran a la mente por detrás del censor; es decir, son independientes de la conciencia, a la que no se le pide cooperar, ni tiene el poder de inhibirlas.

En la mayoría de los casos, las sugestiones hechas de este modo nunca son reconocidas como viniendo desde fuera, sino que sólo son descubiertas después de que han madurado en la subconsciencia y están comenzando a tener efecto. No vemos la semilla invisible, que ha sido sembrada en nuestra mente por la mente de otro, pero en el curso debido la germinación tiene lugar, y el brote de fuerte crecimiento aparece por encima del umbral de la conciencia como si fuera vegetación nativa. El sugestionador mañoso siempre busca hacer armonizar sus sugestiones con el sesgo de la personalidad; pues si no lo hacen así, los complejos subconscientes establecidos las expelarán antes de que tengan tiempo de echar raíces. Todo lo que él puede realmente hacer es reforzar y estimular las ideas e impulsos que ya están ahí. No puede injertar un renuevo de rosa en un cultivo de lilas, pues meramente se mustiará y morirá.

Para que tenga lugar el crecimiento de las semillas de pensamiento deben encontrar un suelo con el que congenien. Es aquí donde yace la fuerza de la defensa. Podemos no ser capaces de impedir que las mentes de otros nos envíen sugestiones, pero podemos purificar de tal modo el suelo de nuestras propias naturalezas que ninguna sugestión dañina pueda encontrar un lecho de siembra con el que congenie. Es una cuestión simple el arrancar una planta pequeña de ortiga, pero es un asunto bien diferente el erradicar un plantado espeso de raíces enmarañadas y brotes pinchudos, de muchos años de edad.

Se ha dicho, y no sin verdad, que una persona no puede ser hipnotizada a hacer alguna cosa que es contraria a su naturaleza real. Pero ¿cuál es la naturaleza real de cada uno de nosotros? ¿Hemos superado todos al mono y el tigre, o están meramente enjaulados? La sugestión puede abrir la jaula de todas nuestras tentaciones secretas y dejarlas sueltas sobre nosotros. Nadie, sino el santo, es naturalmente inmune. Es posible reducir a cualquiera a cualquier cosa supuesto que la sugestión tenga un alcance sin contrarrestar por una longitud de tiempo suficiente. La mujer más pura puede ser hecha una ramera, el hombre más noble un asesino bajo ciertas condiciones. Es necesario el conocimiento para protegerse, y es ese conocimiento lo que pretendo dar en estas páginas.

Consideremos ahora exactamente cómo opera un ataque psíquico. En los dominios de la mente no hay ni tiempo ni espacio tal como los entendemos. No me propongo argüir esta afirmación filosóficamente, sino establecerla como un hecho de experiencia que cualquiera que esté acostumbrado a operar en los Planos Internos habrá compartido. Si pensamos en una persona, estamos en contacto con esa persona. Si la imaginamos claramente, es como si estuviéramos cara a cara con ella. Si la imaginamos vagamente, es como la viéramos en la distancia. Estando en la vecindad mental de una persona, podemos crear una atmósfera de pensamiento reflexionando sobre ciertas ideas en conexión con ella. Así es como se hace la curación espiritual. Las afirmaciones de la Christian Science se usan a fin de poner la mente del sanador en un cierto estado emocional, y su condición influencia efectivamente la mente del paciente con el que se ha puesto en rapport.

Este poder, sin embargo, puede ser usado tanto para el mal como para el bien; la Fundadora de la Christian Science fue lo suficientemente sabia para poner su enseñanza de tal modo que sus estudiantes no discernieran fácilmente el segundo filo de la espada. Mientras el mundo en general fuera ignorante de los poderes de la mente, era mejor que nada se dijera por aquellos que conocían, porque el conocimiento, si se esparciera indiscriminadamente, podría hacer más daño que bien, dando información a aquellos que no deberían tenerla. Pero ahora que tanto se conoce en general e incluso se practica, es conveniente que los hechos reales sean conocidos también y toda la cuestión sea traída a la luz pública, y hasta donde queda en mi poder estoy preparada a hacer esto.

Cualquier mensaje a la mente subconsciente debe estar apoyado en términos muy simples, porque el pensamiento subconsciente es una forma primitiva de mentación, desarrollada antes de que el lenguaje hablado fuera conocido por la humanidad. La meta primaria de la sugestión es crear una atmósfera mental alrededor del alma de la persona, sea que esa persona ha de ser atacada o curada, hasta que se educe una respuesta o reacción simpática dentro del alma misma. (Uso del término alma para incluir tanto los procesos mentales como emocionales, pero para excluir los espirituales). Una vez que se ha conseguido esta reacción, la batalla está medio ganada, pues la puerta de la ciudad ha sido abierta desde adentro, y hay entrada libre. La sugestión telepática de ideas definidas puede proceder ahora rápidamente.

Este es el punto que es el crítico en cualquier ataque oculto. Hasta este punto, el defensor tiene la ventaja. Si tiene el suficiente conocimiento, el conocimiento que confío en hacer disponible a través de este libro, puede sin ninguna exerción indebida retener esa ventaja indefinidamente, y desgastar a sus atacantes, incluso si es incapaz de enfrentárseles sobre su propio terreno de conocimiento oculto. No hay nada en este mundo o el siguiente que un hipnotizador pueda hacer con la persona que mantiene su presencia de mente y no presta atención.

Hay dos puertas, y sólo dos, por las que el atacante puede conseguir la entrada a la ciudad del Alma del Hombre, y éstas son el Instinto de Autoconservación y el Instinto Sexual. La apelación hipnótica debe estar apoyada en términos de uno o ambos de éstos si es que ha de tener éxito. ¿Cómo procede el atacante? Tiene que crear una atmósfera alrededor del alma de su víctima en los Planos Internos. Sólo puede hacer esto creando esa atmósfera dentro de su propia conciencia mientras piensa en su víctima. Si desea ejecutar un asesinato psíquico, debe llenar su propia alma con la furia de la destrucción hasta que se desborda. Si desea ejecutar un estupro psíquico, debe llenar su alma con lujuria y crueldad. La rabia fría de la crueldad es esencial para las operaciones efectivas de esta naturaleza. Ahora bien, ¿qué sucede cuando hace esto? El ha hecho sonar una nota clave en el Abismo.

Será respondida. Todos los seres que tienen esta nota clave como base de su naturaleza responderán —«Oscuros Uriel y Azrael y Ammon en vuelo»— y se unirán en la operación. Pero ellos no operan directamente sobre la víctima, trabajan a través del operador. Es como el viejo juego de «Nuts and May» en el que el que es enviado «para llevársela» es agarrado alrededor de la cintura por el conductor de una cadena de sostenedores. La presión real viene sobre sus propios músculos abdominales, como cualquiera que haya jugado el juego lo recordará.

Y cuando la operación mágica ha terminado, ¿qué entonces?, ¿se le dejará al operador que goce de su víctima en paz? ¿ES VEROSÍMIL? Esta es la base mística de la historia de Fausto. El Diablo podría estar no sólo deseoso sino ansioso de capacitar al Dr. Fausto para conquistar a Margarita, pero vino a por su alma en el tiempo apropiado. Podemos recordar también que si Margarita no hubiera respondido al señuelo de la Canción de la Joya ella no se habría convertido en una víctima. El punto débil en la defensa estaba después de todo en su propia naturaleza.

Hemos considerado el modus operandi de la sugestión telepática en detalle porque forma la base real de toda clase de ataque oculto. Sea una entidad desencarnada, un ser de otro orden de evolución, un demonio del Foso, o meramente el alma golpeada por el miedo de un amigo egoísta, adhiriéndose a la vida de la forma sin consideración de las consecuencias, en todos los casos el gambito de apertura es el mismo. Hasta que el aura no sea atravesada, no puede haber entrada al alma, y el alma siempre es horadada desde adentro por la respuesta de miedo o de deseo que va hacia afuera hacia la entidad atacante. Si podemos inhibir esa reacción emocional instintiva, el borde el aura permanecerá impenetrable, y será una defensa tan segura contra la invasión psíquica como una piel sana y sin rupturas lo es contra la infección bacteriana.

Sucede a veces, sin embargo, que se ha formado una relación con la entidad atacante en una encarnación anterior, y guarda por lo tanto, como si fuera, la llave del postigo. Tal problema es muy difícil, y se necesita asistencia externa para su solución. La dificultad es aumentada por el hecho de que la víctima es a menudo contraria a que se haga la ruptura, estando ligada a la entidad atacante sea encarnada o desencarnada, por lazos de fascinación, o incluso afecto genuino.

Un caso con el que estaba familiarizada arroja tantísima luz sobre diversos aspectos de interferencia psíquica por almas encarnadas que operan fuera de sus cuerpos, que es de valor el acotarlo largamente. En el verano de 1926 vi en los periódicos un corto párrafo que describía la muerte de cierto hombre y su mujer, que tuvo lugar a pocas horas una de la otra. Un par de años antes había sido consultada por una amiga de la esposa, que estaba profundamente perturbada por el estado de las cosas, y sospechaba una interferencia psíquica. La esposa, Mrs. C. la llamaremos, había empezado a estar preocupada por pesadillas, despertándose en un estado de miedo intenso, oyendo el eco de palabras amenazantes resonando en sus oídos. Aproximadamente al mismo tiempo el marido Mr. C. desarrolló lo que a primera vista parecían convulsiones epilépticas. Un diagnóstico cuidadoso por especialistas, sin embargo, determinó que, aunque epileptiformes, no eran una verdadera epilepsia. La epilepsia es debida a una tendencia congénita, cuya naturaleza no es comprendida completamente por la ciencia médica, o a alguna injuria o enfermedad del cerebro.

En la epilepsia congénita la enfermedad se muestra tempranamente en la vida; en las convulsiones debidas a una enfermedad, hay presentes otros síntomas que pueden ser detectados por un examen físico, tal como cambios en el ojo que son revelados por el oftalmoscopio. El diagnóstico puede por tanto ser establecido definidamente. Más aún, hay un signo seguro por el que una convulsión epiléptica puede ser distinguida con certeza de un ataque histérico o psíquico. En la verdadera epilepsia la orina es evacuada involuntariamente en el curso de la crisis. Este es un signo seguro, y cuando está ausente podemos estar seguros al decir que la crisis no es epiléptica, cualquiera otra cosa que pueda ser. Este es un punto útil para aquellos que tienen que tratar con las patologías que afligen al temperamento psíquico, pues verán numerosos ataques, y tener un método seguro de distinguir los que son de origen orgánico resulta muy útil. No debemos, sin embargo, concluir que todos los casos de tal incontinencia son epilépticos, pues hay muchas otras causas, tanto orgánicas como funcionales.

En el caso de Mr. C. este síntoma cardinal faltaba. Los ataques, más aún, siempre tuvieron lugar en el sueño, y parecía como si fueran más de la forma de una pesadilla severa, lindando con el sonambulismo. Era un curioso factor en el caso que las pesadillas de Mrs. C. siempre anunciaban los ataques de Mr. C. Estos sucesos mostraban una cierta regularidad cíclica, ocurriendo cerca de una vez al mes. En el caso de una mujer esto sería referido naturalmente al ciclo de veintiocho días de su naturaleza, pero en el caso de un hombre, no aparecía tal explicación, y tuvimos por tanto que buscar otro ciclo de veintiocho días para explicar su periodicidad. El único otro ciclo de este período es el de las fases de la luna.

Estábamos pues enfrentados a una correlación de ataques epileptiformes, que no tenían base orgánica, las pesadillas de una segunda persona, y las fases de la luna. Tenía que encontrarse alguna teoría que resumiera estos tres y explicara su interrelación. Un sueño es comúnmente el modo primero en el que se dan a conocer las manifestaciones psíquicas, siendo reflejadas las percepciones subconscientes de esta forma en la conciencia.

Es sostenido por muchos ocultistas que la epilepsia congénita, por distinción a la debida a tumores del cerebro, tiene sus raíces en las operaciones de magia negra o brujería en las que el paciente participó en una vida pasada, sea como practicante o como víctima, siendo la crisis una lucha astral con una entidad desencarnada, reflejada en el cuerpo físico por medio del fenómeno bien conocido de la repercusión. La luna juega una parte muy importante en todas las operaciones ocultas, estando disponibles diferentes corrientes en fases diferentes de su ciclo. Perséfona, Diana y Hécate, aspectos todos de la Luna, son tres personas muy diferentes.

Parecía por lo tanto probable que como la investigación física no había conducido a nada, una investigación psíquica podría rendir frutos. Se llevó a cabo una. Y con los resultados siguientes. No se discernió nada en absoluto con relaciona Mrs. C. Ella era meramente lo que los juristas llaman un accesorio detrás del hecho. Pero pronto se captó la huella psíquica de Mr. C. y se siguió, y apareció que en su última encarnación había estado asociado con dos mujeres, madre e hija, que habían practicado la brujería en su provecho. La más joven de las dos mujeres había sido su concubina por un corto tiempo. Madre e hija habían pagado el castigo por sus crímenes, pero su compañero masculino había escapado.

El diagnóstico fue como sigue: Es la bruja joven la que está en el fondo del problema. Son sus visitas astrales las que causan los ataques de Mr. C. y las pesadillas de Mrs. C., y se correlacionan con las fases de la luna porque ciertas fases son favorables para la operación que ejecuta, y ella por tanto saca partido de ellas. Queda ahora la pregunta, ¿está ésta mujer en encarnación, o no? Es decir, ¿es hecha la visita de medianoche en un cuerpo astral proyectado por un ser humano viviente, o por un espíritu ligado a la tierra que ha tenido éxito en evadir la Segunda Muerte?

Mrs. C. se había dado por entonces a la confianza de la amiga mutua que estaba interesada por su bienestar, y prestó un rápido oído a la sugestión de que alguna influencia psíquica podría estar al fondo del problema, pues esta explicación coincidía con sus propias intuiciones sobre la cuestión, intuiciones que no se había atrevido a divulgar por miedo al ridículo. Cuando se la preguntó si podría identificar a alguien en el círculo de los conocidos de su marido que pudiera probar ser la joven bruja, replicó inmediatamente que podía sin dificultad identificar a ambas mujeres, y contó la siguiente y curiosa historia.

Identificaba a la bruja mayor con la madre de su marido, una señora de edad que ocupaba una serie de habitaciones en su casa. Mrs. C. había tenido siempre un horror y una repulsión peculiares por esta vieja criatura inofensiva, aunque admitía que no había bases racionales para ello, y se esforzaba honestamente por cumplir su tarea junto a ella. Tan grande era su horror a la vieja señora que nunca quería permanecer en la casa después de que su marido la hubiera dejado en la mañana para ir a su oficina, sino que se iba a su club si es que no tenía otro compromiso. Entre los frecuentadores de la casa había una amiga íntima de la vieja Mrs. C., una mujer de peculiar temperamento psíquico, que siempre llamaba madre a la vieja señora, y estaba singularmente apegada a ella. Ella estaba también muy apegada a Mr. C., pero sus sentimientos nunca excedían, exteriormente en cualquier caso, los límites de propiedad, y Mr. C., que estaba apegado sinceramente a su propia esposa, nunca la prestó la más ligera atención, mirándola como la amiga de su madre, y como tal a ser tolerada.

Mrs. C. sin vacilación identificó a Miss X, como la llamaremos, como la joven bruja. Se hicieron entonces investigaciones concernientes a su historia, y se descubrió una historia muy curiosa. Cuando era una chica joven se había prometido con un hombre que, pronto después de que se anunció el compromiso, había desarrollado una consunción galopante y había muerto después de una corta enfermedad con una hemorragia violenta. Poco después de esto, la hermana de Miss X. también se prometió, y por una extraña fatalidad su amante compartió la misma suerte, muriendo como murió el otro hombre, en un flujo de su propia sangre.

Pasaron los años, y Miss X. se prometió de nuevo. Pronto el segundo amante cayó enfermo, no, esta vez, con consunción galopante, sino con una forma más dilatada del mal, en la que la hemorragia era el síntoma principal. El parecía ir de hemorragia en hemorragia, y esto continuó por años. Miss X., una mujer de considerable medios privados, tomó una casa, instaló a una tía como rodrigón, y llevó a su novio a vivir allí y ser cuidado por ella. Pronto la tía desarrolló síntomas de enfermedad; parecía estar drenada de toda vitalidad y por algunos días en ciertos momentos quedaba inconsciente, pero nunca se descubrió una causa específica para su enfermedad. Este peculiar hogar continuó durante años, viviendo Miss X. en su gran casa con estas dos criaturas moribundas yendo de ataque en ataque.

Ella era una visitante constante del hogar de los C., tanto durante la vida de la primera esposa de Mr. C. como de su segunda, la amiga de mi amiga. A la muerte de la primera esposa de Mr. C. tuvo grandes esperanzas, se observó, de que las atenciones de él se volvieran hacia ella, pero no lo hicieron; no obstante ella se tragó su desazón,y tuvo éxito en mantener su posición como una amiga íntima de la familia cuando la nueva Mrs. C. vino a presidir la casa.

Se le sugirieron ciertos métodos de protección a Mrs. C., que la ayudaron considerablemente, pero no era posible excluir a Miss X. de su casa debido a su intimidad con la vieja señora. En el curso debido, sin embargo, Mrs. C. tomó una resolución y dijo que no quería tener que ver mas con Miss X. Mr. C. concurrió en esto, pues él había tenido siempre una repulsión por Miss X., y sólo la había tolerado en razón de su madre.

Poco después de esto Mrs. C. empezó a sentirse mal, la indisposición progresó lentamente, hasta que finalmente, aunque no tenía síntomas definidos, se vio obligada a consultar a un doctor en razón de su debilidad en aumento persistente y una sensación de malestar. Se hizo un diagnostico de un cáncer de matriz rápidamente creciente. Se llevó a cabo una operación, que dio un alivio temporal, no se esperaba que hiciera nada más, y ella fue para abajo constantemente. Hacia el final cayó en la inconsciencia, y al mismo tiempo Mr. C. también se volvió inconsciente, teniendo aparentemente una de sus crisis en el sueño, del que nunca se despertó. Murieron a unas pocas horas uno del otro. La primera mujer de Mr. C. había muerto también de cáncer de matriz. Alrededor de este tiempo la tía y el novio de Miss X. murieron a poco tiempo el uno del otro, y lo último que se oyó de Miss X. es que había sido llevada a una casa de cuidados con una severa crisis mental.

Tomado separadamente, cualquiera de los incidentes de esta historia extraña y llena de acontecimientos puede ser justificado, pero tomados conjuntamente hacen una historia curiosa, especialmente cuando se recuerda que sin ninguna información previa una investigación psíquica había apuntado a la existencia de una persona con facultades anormales que estaba interesada en Mr. C. El cáncer es una enfermedad sobre la que ciertas hipótesis ocultas arrojan un buen montón de luz. Se cree que es una enfermedad del doble etérico, no del cuerpo físico, y que el factor de infección es un «Elemental del Cáncer».

Probar o desaprobar algo concerniente a la anterior historia es imposible, pero la siguiente hipótesis oculta puede explicar mucho. Si no es aceptada esta hipótesis, los lectores pueden encontrar un ejercicio interesante para su ingenuidad en construir otra que explique más satisfactoriamente las circunstancias del caso. Miss X. retenía subconscientemente el conocimiento y los poderes que habían sido suyos durante la vida anterior cuando estuvo implicada en el culto brujeril. Ella también retenía su pasión por Mr. C., una pasión que, obviamente, no era correspondida. Empleó su poder de proyección del cuerpo astral para visitar a Mr. C. por la noche, durante el sueño. En la ausencia de detalles es imposible decidir claramente si la «crisis» de Mr. C. era una lucha o un abrazo. Podría ser cualquiera de ambos, o podría ser ambos a la vez, una lucha inicial que terminase en un abrazo. Los sueños de Mrs. C. obviamente se relacionaban con la misma visitante astral que causaba los ataques de Mr. C. No hay, desgraciadamente, registro alguno para mostrar en qué fase de la luna tuvieron lugar estos ataques, pero presumiblemente en la fase de Hécate, que es el período de la brujería del mal.

La condición del novio de Miss X. y su tía, y la muerte de su primer amante, apuntan señaladamente hacia el vampirismo. Es difícil creer que un tísico continuase por tantísimos años sin que su enfermedad fuera comprobada o hiciera un progreso definido Es difícil decir qué conexión, si es que había alguna, podía haber entre Miss X. y la muerte del amante de su hermana, pero es una cosa curiosa que tres hombres, asociados con esta malhadada casa como futuros maridos, perdieran sus vidas del mismo modo. Esto, junto con la misteriosa enfermedad de la tía es muy sospechoso. Como se señaló antes, cualquiera de estos incidentes podría ser justificado, pero reunidos exigen reflexión. Es curioso también que Miss X. mantuviera a su novio en su casa y sin embargo no se casara con él, una situación desde todos los puntos de vista con muchos inconvenientes y sin ventajas. Por otro lado, si sus sentimientos estaban fijos sobre Mr. C., y estaba obteniendo visitas astrales satisfactorias naturalmente no querría romper su relación con el hombre al que amaba dándose al hombre que no amaba. Si ella era un vampiro, su motivo para mantener a la tía y al amante en su casa, y en su condición, sería rápidamente explicado. También su crisis, que siguió inmediatamente tras sus muertes.

El hecho de que la primera mujer de Mr. C. muriera de cáncer de matriz no exige por sí mismo un comentario, pero es una cosa curiosa que é¡ perdiera a su segunda esposa de la misma enfermedad. El cáncer no es tan común como todo eso, y en cualquier caso, hay muchos otros sitios disponibles aparte de la matriz. Por otro lado, Diana, uno de los aspectos de la Luna, de la que Hécate, la diosa de las brujas, es otro, preside sobre los órganos reproductores de la mujer. La enfermedad de Mrs. C. empezó a aparecer poco después de que Miss X. fuera excluida de la casa.

Finalmente, ¿qué diremos concerniente a las muertes de las tres personas más íntimamente asociadas con Miss X. en un corto tiempo una de la otra, y su crisis inmediata? En la ausencia de detalles cualquier conclusión debe ser una adivinanza, pero tenemos buenos apoyos para suponer que las operaciones mágicas de Miss X. fueron acompañadas de algún contratiempo. Puede decirse que tal teoría es la improbabilidad más salvaje, y que hace violencia a todas las leyes de la evidencia. Téngase, sin embargo, presente que dos años antes de que estas cuestiones acaecieran, fue sospechado el trabajo de una bruja en conexión con los ataques epileptiformes de Mr. C., y fue indicada la naturaleza de su relación con él; e investigaciones posteriores revelaron los curiosos hechos en conexión con la historia y el hogar de Miss X.; nótese también que los acontecimientos que posteriormente ocurrieron son como los que han sido registrados en muchos relatos de juicios de brujas. Es una máxima científica que el poder de predecir el curso de los fenómenos es una buena indicación de la verdad de una teoría.




Libros de parapsicología. I Dion Fortune.


El análisis y resumen del artículo de Dion Fortune: Análisis de la naturaleza de un ataque psíquico (Analysis of the Nature of Psychic Attack) fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

¿Qué pasa si un hechizo sale mal?


¿Qué pasa si un hechizo sale mal?



Por Atenea Helenaus.


Cualquiera que alguna vez haya realizado un hechizo se hará esta pregunta: ¿qué pasa si un hechizo sale mal?

En realidad, existen muchos factores que influyen sobre la efectividad de un hechizo, desde un error involuntario en el oficiante hasta una mala elección del hechizo que se desea realizar para un caso particular [ver: Fenómenos paranormales después de realizar un Hechizo]

Solo los hechizos fuertes pueden tener algún tipo de «efecto rebote», por eso es importante utilizar los hechizos adecuados para cada caso, y evitar aquellos que por su complejidad aumenten la probabilidad de cometer algún error [ver: El efecto rebote en la magia]

Les dejamos un repaso sobre los peligros de realizar mal un hechizo, a cargo de la ocultista Dion Fortune. El texto pertenece a su obra: Autodefensa psíquica (Psychic Self Defence).



Riesgos incidentales de la magia ceremonial.
Dion Fortune.

Si ha de tratarse adecuadamente con el problema de la autodefensa psíquica, debemos tener una comprensión de un tema sobre el que se ha escrito muy poco —la naturaleza de las fuerzas del mal inteligente y organizado. La grandes fe del mundo antiguo tenían todas sus dioses del mal así como sus deidades benéficas, y no llamaban a estos dioses malos diablos. En el hinduismo tenemos a Shiva y Kali; en el sistema Egipcio tenemos a Set, Besz y Tifón; en el panteón Griego están Plutón y Hécate.

Todas las otras fes, también, tienen sus coros angélicos, sus arcontes, o constructores, y toda la jerarquía del cielo. Sólo la cristiandad Protestante ha olvidado su angelología, el Creador tiene que ser tanto el Arquitecto del Universo como el Enladrillador, formando el hombre a partir del polvo del suelo sin ayuda. Si nos referimos al Paraiso Perdido, sin embargo, encontraremos que Milton estaba familiarizado tanto con las jerarquías divinas como con las infernales, y que éstas estaban graduadas y planificadas de acuerdo con un sistema definido. Cualquiera que esté familiarizado con la Qábalah reconocerá que en Milton encuentra a un compañero Qabalista.

En la Qábalah encontramos el esoterismo del Antiguo Testamento. Propongo usar la terminología Qabalística para explicar la teoría esotérica del mal porque, en primer lugar, es aquella con la que estoy mas familiarizada; y en segundo lugar, forma la base del pensamiento oculto Occidental y toda la magia medieval está basada sobre ella, junto con mucha magia moderna; en tercer lugar, es, en mi opinión, singularmente lúcida, coherente y comprensiva; y siendo un sistema consagrado por la antigüedad, no puedo ser acusada de novelear, o fabricar mi propio sistema.

A fin de hacer claros mis conceptos, debe darse una breve explicación de la doctrina Qabalística. Puesto que no es posible entrar en una exposición de este vasto sistema, afirmaré ciertos axiomas dogmáticamente, y los explicaré por la ilustración en vez de por el argumento, obteniendo así la máxima claridad para el gasto mínimo de espacio. El iniciado reconoce dos clases de mal, Mal Negativo y Mal Positivo. El Mal Negativo es el opuesto polar del Bien. Tratemos de aclarar esto por una ilustración. Toda acción da lugar a una reacción. El impulso hacia adelante de la bala es igualado por el reculeo de la pistola. Todo lo que se mueve tiene que tener el equivalente de un cojinete de empuje contra el que empujar —algo firme bajo sus pies desde donde impulsarse.

Es difícil caminar sobre una superficie resbaladiza porque no ofrece resistencia. Tenemos que tener algo para que agarre el pie, contra lo que empujar y darnos el impulso hacia adelante a cada paso. El Mal Negativo, es el cojinete de empuje del Bien; el principio de resistencia, de inercia, que permite a Dios "tener dónde agarrarse". Pero el Mal Negativo es más que ésto. Podríamos llamar al principio de resistencia el aspecto "negativo" del Mal Negativo. Pues tiene también un aspecto "positivo", el Principio de Destrucción. Podemos explicar mejor la función cósmica del Principio de Destrucción llamándolo por su nombre esotérico del Barrendero de los Dioses. Su función es aclarar detrás de la marea en avance de la evolución, retirando aquello que se ha vuelto gastado de modo que no pueda sofocar y entorpecer a la vida evolucionante.

Encontramos ahora la respuesta al eterno acertijo de por qué Dios permite al Diablo. El Diablo es el cojinete de empuje cósmico y el Barrendero de los Dioses. Es a este aspecto del mal que se le da un simbolismo más detallado en los panteones de otras fes, teniendo su Shiva y su Kali, o sus aspectos de Plutón y Hécate. Podemos ver ahora por qué estas fuerzas resistivas y destructivas son clasificadas como dioses y no como demonios, pues son reacciones de acuerdo con la ley cósmica, no fuerzas anárquicas y caóticas.

Llegamos ahora a la consideración del Mal Positivo. Este tiene de nuevo un aspecto "negativo" y un aspecto "positivo". Su aspecto "negativo" es puro caos, substancia informe y fuerza no coordinada. Ha sido llamado apropiadamente al Aborto Cósmico. El desviarse hacia la esfera del Mal Positivo "negativo" es como ser capturado en una arena movediza psíquica.

Estamos ahora preparados para considerar la esfera del Mal Positivo "positivo", los demonios mismos, o los Qlippoth, como se les llama en la Qábalah. A fin de entender su significado debemos hacer una excursión posterior dentro de la filosofía Qabalística.

El Creador es concebido como trayendo el universo a la manifestación a través de una serie de Emanaciones Divinas, en número de diez. Estas son llamadas los Diez Santos Sefirot, y son representadas en un diagrama particular. Este es el famoso Árbol de la Vida, la clave de todo simbolismo.

Los Sefiroth no fueron emanados independientemente, cada uno desde la Fuente Divina; sino que se desbordaron, el uno del otro. Tan pronto como un Sefira ha emanado a otro, se dice  que estos dos están en equilibrio, compensándose uno alotro. Pero hay un período durante la emanación de un Sefira en el que la fuerza no está aún en equilibrio, sino que empuja hacia afuera sin apoyo, como un arco incompleto. Es la fuerza sin compensar emanada durante esta época de desequilibrio, y nunca absorbida posteriormente tras el establecimiento de la nueva esfera, la que constituye el Mal Positivo. Hay, por lo tanto, diez clases de Mal Positivo, igual que hay diez Emanaciones Divinas.

A estas esferas van, de acuerdo con su clase, todas las imaginaciones malas del corazón del hombre que no son neutralizadas por el arrepentimiento o compensadas por el exceso de bien en otros miembros de la misma alma-grupo. Hay aquí una profunda doctrina oculta en la que no podemos entrar ahora; debe bastar con afirmarlo dogmáticamente en la explicación del concepto Qabalístico de los Qlippoth. Cuando consideramos todo lo que debe haber sido vertido en estos diez sumideros de iniquidad desde los días de la Magia Atlantea, a través de la decadencia de Babilonia y de Roma, hasta la Gran Guerra, podemos adivinar lo que se eleva de ellos cuando sus sellos son rotos.

No sólo emanan de ellos influencias que tientan y corrompen a las almas, cada una de acuerdo con su susceptibilidad, sino que el tiempo ha servido para la formulación de inteligencias malas. Estas se originaron probablemente por los trabajos de la Magia Negra, que tomó la esencial esencia del mal y la organizó para propósitos personales. Los seres así formulados asumieron una existencia independiente, se desarrollaron, y multiplicaron su especie. Ellos aparecen como sueños y alucinaciones, y pueden producir un grado considerable de fenómenos y objetivos, tales como ruido, depósito de cieno o sangre, bolas de luz, y, sobre todo, hedores de una asombrosa acrimonia.

Las Diez Emanaciones Divinas son personificadas como Arcángeles, y las Diez Emanaciones Infernales están personificadas como Arcedemonios. Son éstos los que son los Nombres de Poder en la Magia. Cada Sefira, pues, tiene su lado inverso en el correspondiente demonio Qlippótico. El adepto iniciado siempre consigue el control sobre la fuerza demoníaca antes de intentar utilizar la fuerza angélica que, por los medios apropiados, puede ser contactada en cada Sefira. Si no lo hace así, contacta a ambos simultáneamente. Más aún, los planetas, los elementos y los Signos del Zodíaco están todos conectados íntimamente con los Sefiroth, estando dispuestos sobre el Árbol de la Vida en un modelo conocido sólo por los iniciados.

El adepto iniciado es extremadamente cuidadoso en lo que hace cuando está trabajando con estas potencias porque sabe que siempre tiene los Qlippoth al fondo. El ocultista no iniciado siempre va adelante alegremente, haciendo malabarismos con los Nombres de Poder que ha pescado de los innumerables libros sobre el tema ahora asequibles para el lector general, pensando que si no invoca a los demonios no los conseguirá. Olvida que todo planeta es un Jekyll y Hide. Consecuentemente, la magia ceremonial ha conseguido un mal nombre debido a la desagradable frecuencia de resultados adversos, igual que la cirugía tenía un mal nombre antes de los días de Lister. Es la técnica imperfecta lo que es el problema. Yo estaba haciendo una vez algún trabajo experimental con la geomancia, que es un método de adivinación perteneciente al Elemento de Tierra. Ahora bien todas las adivinaciones, cuando se ejecutan de acuerdo con su fórmula esotérica, comienzan siempre con una evocación del genio que preside sobre esa operación particular. Los genios de la geomancia no son de tipo muy elevado. Yo estaba familiarizada imperfectamente con el método, y estaba tratando de establecer mi figura de puntos sobre un pedazo de papel en vez de usar una bandeja de tierra húmeda como debería haber hecho. Las cosas empezaron a ir mal, y la habitación se llenó con la más terrible fetidez de albañal. El apropiado ritual de purificación fue ejecutado inmediatamente, y el aire clarificado; pero no hubo mucha duda sobre la objetividad de este fenómeno mientras duró.

Un caso muy interesante es dado en la Revista Oculta de diciembre de 1929, en una carta al editor, firmada por H. Campbell.

"Deseando alguna información que no podía conseguir en cualquier modo ordinario, recurrí al Sistema de Abramelín, y con este fin preparé una copia del Talismán necesario, perfeccionándolo al máximo de mi capacidad con mi pequeño fondo de conocimiento. Ejecutado el ritual, procedí a aclarar mi 'lugar de trabajo'.

Un poco de conocimiento es una cosa peligrosa; mi ritual fue imperfecto y sólo hice a mi Talismán inútil sin en modo alguno menoscabar las actividades de la entidad invocada. Esto no parece más que una grosera falta de cuidado por mi parte; y hasta cierto punto esto es verdad —pero el punto que deseo señalar es éste, que mi conocimiento de este sistema particular, y por lo tanto mi ritual, eran imperfectos; y en cualquier caso, no se me había mostrado método alguno de combatir esta entidad particular una vez excitada. Notad ahora los resultados.

"Desgraciadamente no tengo recuento de la fecha en que estas ocurrencias comenzaron, pero la primera indicación de problemas debió de venir en o sobre el 3 de Marzo de 1927. Puedo adivinar la fecha con buena exactitud porque, como había de aprender, las manifestaciones eran siempre más fuertes cerca de la luna nueva, y después de que me había ido a dormir. En esta ocasión recuerdo haberme despertado rápidamente con un vago sentimiento de terror que me oprimía; sin embargo no era ningún terror ordinario de pesadilla, sino una emoción impuesta que podía ser arrojada fuera por un esfuerzo de la voluntad. Esta pasó casi tan pronto como me enderecé, y no pensé más sobre ello.

''De nuevo en el 2 de Abril, o por ahí cerca, fui preocupado por el mismo sentimiento, pero no lo consideré más que como una severa pesadilla, aunque me había dado cuenta del hecho de que mi sueño era distorsionado hacia el tiempo de la nueva luna; mientras que conforme la luna llena se acercaba, las noches eran pacíficas de nuevo.

"La luna del 1 de Mayo trajo una recurrencia del problema. Esta vez muchísimo más poderoso, y necesité un esfuerzo de voluntad casi intolerable para arrojarlo fuera. Fue también alrededor de este tiempo que vi por primera vez la entidad que estaba obsesionándome rápidamente No era del todo desagradable de mirar. Sus ojos estaban cerrados, y era barbudo, con largo pelo ondeante. Parecía una fuerza ciega despertándose lentamente a la actividad.

"Ahora bien hay tres puntos que debo dejar bien claros antes de que prosiga. En primer lugar, nunca fui atacado por dos veces en la misma noche. En segundo lugar, cuando hablo de acontecimientos físicos, la rotura de vidrios y voces, no eran nunca, con una excepción absolutamente inexplicable, reales, sino puras obsesiones; y esto conduce al tercer punto. Ninguno de estos incidentes ocurrió mientras estaba dormido. Siempre me encontré despierto con el terror sobre mí y luchando violentamente por arrojar fuera el hechizo. Había tenido pesadillas notoriamente, pero ninguna pesadilla que había tenido nunca podría tener a mi mente agarrotada durante minutos como esta cosa lo hacía, o podría enviarme de cabeza desde una ventana de diez pies de alta hasta el suelo de abajo.

"La primera indicación que tuve de que estas visitas estaban absolutamente fuera del curso ordinario de los acontecimientos vino en el 30 de Mayo. Hacia la medianoche fui despertado de repente por una voz que me llamaba en voz alta, 'Mira', y al punto me percaté de una serpiente roja que se enrollaba y desenrollaba bajo mi cama, y alcanzaba al suelo con su cabeza. Justo cuando estaba a punto de atacarme salté a través de mi ventana, y vine a tierra entre los rosales de abajo, afortunadamente sin más daño que un brazo malamente magullado.

"Después de esto hubo paz absoluta hasta el 30 de junio, cuando llegó el clímax real. Había visto la cosa de nuevo en la noche de la luna nueva, y había notado cambios considerables en su apariencia Especialmente parecía mucho más activa, mientras que su largo pelo se había cambiado en cabezas de serpiente. La noche siguiente fui despertado por un ruido violento y salté de la cama. Vi entonces que el ruido fue causado por un gran obelisco rojo que había atravesado la pared oeste de mi habitación y se había apoyado contra la pared en el extremo este, machacando tanto ése como la ventana en pedazos pero salvando mi cama, que estaba en una alcoba a la izquierda de su sendero. En su tránsito había machacado todos los espejos, y el suelo y la parte superior de mi cama estaban sembrados con vidrios rotos y fragmentos de madera. Esta vez la obsesión debió haber durado algunos minutos. No me atrevía a moverme por miedo a cortarme, y para alcanzar las cerillas —donde, lo sabía, se hallaba la seguridad— tenía que apoyarme sobre la cama y de nuevo correr el riesgo de los vidrios. Sin embargo en mi corazón sabía que todo esto era falso, pero no tenía poder para moverme. Sólo podía permanecer ahí, incapaz, mirando a la habitación destrozada en un estado de terror sin esperanza.

''Y ahora viene la parte más extraordinaria de todo el asunto. Cuando hube dominado finalmente la obsesión, volví a la cama de nuevo muerto de cansancio, y sé que el único ruido que hice esa noche fue saltar al suelo, además mi habitación está al menos a cien yardas del resto de mi familia, sin embargo la mañana siguiente en el desayuno se me preguntó qué fue el terrible ruido en mi habitación durante la noche.

"Después de eso realicé que el juego tocaba a su fin. No había tomado estos sucesos rendido, pero sabía que me era imposible intentar controlar la fuerza que había puesto en movimiento. En desesperación me volví a una buena amiga que, me daba cuenta, sabía mucho de estas cosas. Ella no vaciló, sino que vino al punto en mi ayuda, y desde ese día hasta el presente el problema se ha ido absolutamente de mí.

"Tal es el caso; y sólo espero que pueda advertir a aquellos que están contemplando mi estupidez a tratar con el más grande cuidado cualesquiera sistemas de magia que estén impresos, y no usarlos en absoluto a no ser que tengan el control más completo sobre las entidades invocadas".
Entre el público general, que no chapotea en el ocultismo, los resultados de un contratiempo mágico nunca se ven, y los únicos doctores que los ven alguna vez son los compañeros iniciados que resultan ser también médicos, y ellos, naturalmente, guardan silencio. Las catástrofes son de grados variables de severidad, distribuyéndose desde un mal terror a una fatalidad. No puedo decir mucho sobre estos temas, pues están entre los senderos más secretos de la tradición oculta. Debe indicarse sin embargo lo suficiente para revelar lo que, bajo ciertas circunstancias, puede ser experimentado. No considero probable, sin embargo, que los demonios Qlippóticos sean encontrados salvo a través del uso de la magia ceremonial. Son tan raros, pero es conveniente conocer la manera de su manifestación de modo que, cuando se encuentren, puedan ser reconocidos.

La gran mayoría de los entrometidos en ocultismo son protegidos por su propia ineptitud. Fracasan en conseguir resultados, y en consecuencia no llegan a daño alguno; pero si tuviesen éxito en conseguir resultados encontrarían que tenían sus manos llenas. El estudiante serio, a no ser que esté trabajando bajo una diestra guía, puede encontrarse también en dificultades, y por diversas razones. Puede ser insuficientemente experto en la operación en que se ha empeñado, pues en la magia la teoría es una cosa y la práctica es otra. Un estudiante de ciencia oculta extraerá a menudo una fórmula de un libro y tratará de usarla. Podría por lo mismo estudiar las instrucciones en un libro de cirugía y tratar de operar. La mayoría de las fórmulas son incompletas, siempre hay trabajo no escrito. Algunos de los "nombres bárbaros de evocación" que el no iniciado usa como Palabras de Poder, son realmente las letras iniciales de una frase o sentencia mántrica. Yo me crucé una vez con una invocación en la que la Palabra de Poder era Tegatoo. En la investigación ésta resulto ser los restos desmenuzados de El Gran Arquitecto del Universo (en inglés, The Great Architect of the Universe).

Incluso un ocultista experimentado puede meterse en dificultades si intenta trabajo mágico cuando está en mala salud, demasiado cansado, o tiene incluso una cantidad moderada de alcohol, pues muy poco es mucho demasiado cuando son manejadas las Fuerzas Invisibles. Esto se aplica igualmente a cada uno de sus asistentes. Una cadena no es más fuerte que su vínculo más débil, y si uno del equipo no puede manejar las fuerzas, todo el mundo va a sufrir. Una logia de ritual no es lugar para el inefectivo de buenas intenciones. Hay una cantidad inmensa de chapoteo hoy en día en el ocultismo. La mayoría es inocuo porque es totalmente inefectivo; pero nunca hay conocimiento alguno de cuándo va uno a golpear un cable conectado. Tomad, por ejemplo, los anuncios en diversas revistas ocultas que ofrecen proporcionar "hechizos que funcionan". Una de dos cosas es cierta. O bien no funcionan en absoluto, en cuyo caso uno está gastando su dinero en ellos; o funcionan por medio de algún poder con el que han sido cargados. ¿Cuál es la naturaleza de ese poder? y ¿sabían realmente las personas que hicieron el hechizo o el talismán de qué iba la cosa? ¿Tomaron la precaución de atar el aspecto más bajo antes de magnetizar con el aspecto superior? Estas son las precauciones elementales del ocultista práctico que ha sido entrenado apropiadamente. ¿Las conocía el que hacía el talismán?

De nuevo, uno compra libros de segunda mano sobre magia. ¿Quién fue el anterior propietario? y ¿con qué propósitos fueron usados estos libros? O uno compra un libro nuevo que ha sido lanzado por alguna escuela oculta con fines de propaganda. Estos libros son magnetizados a menudo antes de ser enviados, y forman así un vínculo magnético entre el comprador y la Orden que hizo que fueran enviados. O uno puede unirse a un grupo que ha estado asociado previamente con otro grupo oculto cuyos contactos eran degenerados, A no ser que se tomen las precauciones adecuadas, esa persona traerá el contagio psíquico consigo, y sus compañeros miembros pueden tener experiencias desagradables.

Recuerdo que se me dijo por un ocultista de gran experiencia que dos cosas son necesarias para la seguridad en el ocultismo, motivos correctos y asociados correctos. Nos arrullamos en una falsa seguridad si creemos que las buenas intenciones son suficiente protección. Mi consejo al futuro estudiante es que invoque al Maestro para que le envíe un iniciador, y rehuse intentar cualquier trabajo práctico hasta que esté completamente satisfecho de que el iniciador ha sido encontrado. No puedo entrar aquí ni en las precauciones a tomar contra sucesos adversos en el trabajo oculto practico, ni en los remedios a aplicar si tienen lugar; indicaré meramente los signos por los que pueda ser reconocida tal eventualidad. Esto es todo lo que puede hacerse, y todo lo que es necesario en un libro de este tipo; el iniciado sabe qué hacer sin necesidad de guía por mi parte; el no iniciado no puede hacer nada, y debe buscar ayuda. Es suficiente para él que sepa cuándo es que se necesita tal ayuda.

Si las cosas van mal en el curso de una ceremonia mágica, el poder se "corta", y alguien, puede ser el operador, o puede ser la persona más débil en el equipo, es "noqueado" como si hubiera recibido un puñetazo de un pugilista invisible. Cuando sea recogido, estará muy aturdido y malamente sacudido, y pasarán ciertamente algunos días, posiblemente semanas, antes de que lo supere. Estará en un estado de completa postración y considerable confusión mental, que gradualmente desaparecerán. A no ser que haya algún defecto orgánico, tal como inestabilidad mental hereditaria, un mal corazón, o arterias endurecidas, habrá una recuperación completa si se da tiempo, pero naturalmente que es una mala perspectiva que una de estas condiciones esté presente, y aquellos que las tienen no deberían tomar parte en experimentos ocultos. Personalmente, no creo que las fuerzas invisibles por sí solas causarán nunca realmente la pérdida de la vida o una incapacidad permanente en la ausencia de cualquier lesión física. La persona que pierde su cabeza como resultado de una conmoción psíquica habría perdido su cabeza si hubiera estado en un desastre de ferrocarril o cualquier otra experiencia emocional drástica.

A no ser que la atmósfera psíquica indique otra cosa, no es necesario hacer purificación alguna, o tomar precauciones contra la obsesión, porque el poder se ha dispersado a sí mismo en el acto mismo de infligir la conmoción. Durante mis primeros días en el ocultismo desarrollé mis poderes muy rápidamente porque recobré las memorias de mis encarnaciones anteriores en bloc, y con ellas las capacidades adquiridas en vidas anteriores, y me golpeé severamente en numerosas ocasiones antes de aprender la técnica de manejar las fuerzas invisibles. Nunca experimenté ningunos efectos malos permanentes por mis contratiempos, aunque admito que en ocasiones he sido desembarazada por mis amigos de una cantidad considerable de basura.

Durante los primeros días de mi carrera oculta me fue traída una chica por una amiga mutua, quien me dijo que la madre de esta chica, una estudiante ardiente del ocultismo, parecía tener un efecto terrible sobre su hija. La madre era viuda, y madre e hija vivían juntas bajo circunstancias materiales muy confortables; pero cuando quiera que la chica hacía un amigo, o mostraba algún deseo por dejar el hogar, la madre ejecutaba extraordinarias muecas, viniendo a la habitación de la hija por la noche y trazando signos en el aire alrededor de su cama. El efecto de todo esto sobre la chica era sumamente peculiar. Se sentía incapaz de liberarse de la dominación mental que la madre había obtenido sobre ella, y se estaba gastando en una forma sumamente curiosa. Cuando la vi, aunque capaz de andar, no se parecía a nada que yo hubiera visto nunca salvo una víctima del hambre.

Hice una investigación psíquica, y me formé la opinión de que la madre estaba trabajando por medio de una entidad de la que había obtenido posesión. Cómo había sido conseguido esto en el caso presente, no lo sé, pero tales casos son comunes en el ocultismo. Determiné aceptar el caso, y cazar y, si era posible, acabar con este elemental artificial. Yo estaba fuera del grupo con el que estaba acostumbrada a trabajar, pero entre gente ansiosamente interesada en ocultismo de toda clase, tamaño y descripción, y no tuve dificultad alguna en pescar un equipo para ayudarme con el cometido.

Yo no tenía escrúpulos en cuanto al empeño. Un elemental de segunda mano, dirigido por una mujer con sólo un conocimiento chapucero de la magia, no me parecía ser un oponente formidable. Yo había visto un buen montón de ocultismo práctico, había prestado una mano a operaciones similares, y poseía la fórmula necesaria. Así que fui alrededor de la ciudad, pedí a ciertos amigos prestarme una mano, y a otros venir a ver la diversión. Para ser franca, nuestra actitud era la de una partida de niños a la caza de ratas. Nos encontramos en el tiempo y lugar indicados. Formamos nuestro círculo, y nos hicimos al trabajo. El método que pretendía usar me hacía necesario abandonar mi cuerpo, y el grupo estaba allí realmente para cuidar de él mientras estaba fuera, y ver que no le ocurriera daño alguno. Salí al astral de modo bastante rápido, hice mi trabajo, y volví encontrándome muy contenta conmigo misma, pues era la primera vez que había operado enteramente por mi cuenta, sin la supervisión de mi instructor.

Conforme empecé a recobrar la conciencia física, que es como volver en sí de una anestesia, tuve una sensación como de maquinaria en marcha, y sentí como si estuviera tumbada sobre algo muy protuberante. Abrí mis ojos, y vi algo marrón elevándose por encima de mí hasta una altura enorme. Cuando reuní mis sentidos, descubrí que estaba yaciendo sobre el suelo, cerca del zócalo, a través de los pies de un hombre desafortunado, que estaba así clavado con seguridad contra la pared, y fue él, agitándose en sus zapatos, el que había sentido como la vibración de una maquinaria. Varios otros miembros del círculo reaparecieron lentamente y de mala gana desde detrás del piano y el sofá, y otros artículos pesados del mobiliario. Ellos habían visto algún ocultismo práctico por una vez en sus vidas, pero no parecía gustarles.

Parece ser que, después que yo me había marchado y les había dejado con mi cuerpo inconsciente, tuvieron un buen montón de fenómenos en forma de campanas y voces fuera del círculo. Si se hubieran mantenidos tranquilos, todo habría estado perfectamente en orden, pero perdieron sus cabezas y se desperdigaron. Entonces, roto el círculo, empecé a hacer muecas, arqueándome sobre mi cabeza y mis talones y, en algún modo que nunca ha sido explicado, llegando al lado más lejano de la habitación a los pies de uno de los del círculo, lo cual, desde luego, no mejoró las cosas. Entonces sucedió una cosa extraordinaria. Estábamos justo reuniéndonos, pensando que todo había pasado, cuando una fuerza de cuya naturaleza nunca he sabido embistió de repente alrededor del círculo, y un miembro pareció tomar su embite. El fue volando a través de su habitación y aterrizó, afortunadamente para él, boca abajo en una butaca, y estuvo enfermo en cama por tres semanas. Mientras todo esto estaba sucediendo, el padre de una de las personas que tomaban parte se sintió intranquilo por ella, y caminó desde donde vivía en el lado más lejano de la pequeña ciudad, para ver qué estaba pasando. Como la mayoría de las pequeñas ciudades del campo, ésta usualmente se iba temprano a la cama, pero él nos dijo que conforme venía vio que innumerables ventanas estaban encendidas, y escuchó los sonidos de los niños llorando a todo lo largo de la calle. Cuando pienso en los riesgos que tomé y las condiciones bajo las que trabajé en esos primeros días, me maravillo de que yo o cualquiera de mis amigos estemos vivos para contarlo. Se dice que hay una Providencia especial que cuida de los tontos; los borrachos y los niños pequeños. Pienso que debe de haber otra que cuida de los ocultistas inexpertos y de sus amigos. Puede ser interesante señalar que como resultado de esta operación que tomé a mi cargo tan temerariamente, la chica fue enteramente liberada de la dominación de su madre, y comenzó de ahí en adelante a coger carne, y rápidamente se volvió normal. Ese final de ello, al menos fue enteramente exitoso.

Otro caso curiosísimo es el referido en la Revista Oculta, de Enero de 1930. "La misteriosa muerte de una estudiante de ocultismo, Miss N. Fornario, está recibiendo la atención de las autoridades en el momento presente. Miss Fornario fue encontrada yaciendo desnuda en la fría parte de las colinas de la solitaria isla de Iona. Alrededor de su cuello había una cruz asegurada por una cadena de plata, y cerca yacía un gran cuchillo que había sido usado para cortar una gran cruz en el césped. Su cuerpo yacía sobre esta cruz. Residente en Londres, Miss Fornario parece haber marchado a Iona para algún propósito conectado con el ocultismo. Una de las sirvientes de su casa en Londres afirmó que había sido recibida una carta diciendo que ella tenía 'un terrible caso de curación'. Un reportaje periodístico alude a misteriosas historias en la isla sobre 'haber sido vistas luces azules en la vecindad de donde fue encontrado su cuerpo, y hay también una historia de un hombre encapotado'. Los ocultistas, no menos que el público en general, esperarán con interés cualesquiera descubrimientos que puedan aparecer concernientes a este suceso".

Ningunos descubrimientos aparecieron nunca, sin embargo, y sólo puede trabajarse el caso por conjetura. Sólo puedo añadir un detalle al reportaje breve pero comprensivo de la Revista Oculta. El cuerpo llevaba huellas de arañazos. Conocía a Miss Fornario íntimamente, y por un tiempo hicimos un buen montón de trabajo juntas, pero unos tres años antes de su muerte tomamos caminos separados y nos perdimos de vista una a la otra. Ella era medio italiana medio inglesa, de calibre intelectual no usual, y estaba especialmente interesada en los contactos elementales del Rayo Verde; demasiado interesada en ellos para mi paz mental, y yo me puse nerviosa y rehusé cooperar con ella. Yo no objeto a riesgos razonables, de hecho uno no puede esperar conseguir nada que merezca la pena en esta vida si no acepta riesgos, pero me parecía que "Mac", como la llamábamos, estaba metiéndose en aguas muy profundas, incluso cuando la conocí, y que era seguro que habría problemas antes o después.

Ella había estado evidentemente en una expedición astral de la que nunca volvió. No era un buen sujeto para tales experimentos, pues sufría de algún defecto del cuerpo pituitario. Si fue la víctima de un ataque psíquico, si meramente se detuvo fuera del astral demasiado tiempo y su cuerpo, de pobre vitalidad en cualquier caso, se congeló estando así expuesto en medio del invierno, o si se deslizó adentro de uno de los reinos elementales que amaba, como Swinburne nadó adentro del mar, ¿Quién puede decirlo? La información a nuestra disposición es insuficiente para formarse una opinión. Los hechos, sin embargo, no pueden cuestionarse, y quedan para dar a los escépticos alimento para sus pensamientos. Puede ser conveniente decir al concluir este capítulo que cuando hablo de los experimentos de la magia ceremonial, no quiero decir iniciación ritual. Ahora bien, una iniciación ritual es desde luego magia ceremonial, y también, en cuanto a eso, lo son los sacramentos de la Iglesia. Pero el ocultista, usando sus términos quizás algo a la ligera, no incluye los rituales de iniciación cuando habla de la magia ceremonial.

Hay muchas variedades de ceremonias de iniciación, pero éstas están todas destinadas a trabajar sobre el alma del candidato solamente. La magia ceremonial, por otro lado, en el sentido técnico del término, está destinada a trabajar sobre el alma de la naturaleza. Las dos operaciones, aunque hay innumerables formas de cada una, son enteramente diferentes en tipo, y apuntan a, y alcanzan, resultados enteramente diferentes. Hay un fuerte prejuicio contra la magia ritual entre los interesados en el ocultismo popular debido a las críticas hechas sobre ella por Mme. Blavatsky. Ahora bien, Mme. Blavatsky fue entrenada en la Escuela Oriental y tuvo muy poca, si es ue alguna, familiaridad práctica con los aspectos internos del Ocultismo Occidental, ni fue ella maestra de sus métodos. Ella habló desde un punto de vista Oriental, y juzgó las condiciones esotéricas Occidentales por las que había visto en el Este, donde la magia Tántrica se ha vuelto depravada en las manos de Dugpas y sectas similares.

En la densa y materialística atmósfera del Oeste es extremadamente difícil conseguir resultados que merezcan la pena mencionar sin el uso de alguna forma de ceremonial, incluso la Sociedad Teosófica, de la que fue fundadora, se ha desviado inconscientemente hacia los métodos Occidentales, adoptando el ceremonial Católico y las iniciaciones Masónicas como capillas laterales para su templo provincial, y la mezcla está dando problemas. El movimiento de "Vuelta a Blavatsky" entre sus filas puede ser capaz de producir una enseñanza ética y metafísica mucho más pura, pero creo que podemos profetizar con seguridad que no producirá resultados prácticos, en Europa en cualquier caso.

¿Debemos esquivar los métodos ceremoniales porque ocasionalmente en manos inexpertas o bajo condiciones inadecuadas, conducen a resultados desastrosos? ¿Debemos esquivar las carreras de coches, o el montañismo, o el vuelo, o la investigación en la naturaleza de las substancias radioactivas? Todos éstos toman su impuesto de vida cada año. Hay un riesgo injustificable que ninguna persona sensata correrá si puede evitarlo, y hay un riesgo justificado que todo el mundo debe estar preparado a aceptar si desea salir de la masa. No todo seguidor de la Vía Interna es adecuado para el trabajo ceremonial, igual que no todo individuo es apropiado para manejar los controles de un aeroplano; pero hay alguna gente, tanto hombres como mujeres, para quien un condimento de peligro es un acicate que extrae la bravura de sus pastos, y éstos siempre se encontrarán a la vanguardia de la gran aventura.




Hechizoteca. I Diarios Wiccanos.


El artículo: ¿Qué pasa si un hechizo sale mal? fue realizado por Atenea Helenaus para El Espejo Gótico. Si tienes alguna duda o consulta escríbenos a elespejogotico@gmail.com



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