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El «extraño cochero»: ¿es Drácula el conductor de la calesa?


El «extraño cochero»: ¿es Drácula el conductor de la calesa?




Denn die Todten reiten Schnell.
[«Porque los muertos viajan deprisa»]



En la primera entrada de su diario, fechada el 3 de mayo, Jonathan Harker llega a la ciudad de Bistritz, en el norte de Rumanía. Al día siguiente toma un carruaje hasta el Paso de Borgo. Al anochecer observa a algunos campesinos con atuendos «pintorescos» que rezan arrodillados en pequeños santuarios junto al camino. Al caer la noche, los demás pasajeros se inquietan e instan al conductor a acelerar. Al llegar al Paso, no hay ningún carruaje esperando para llevar a Harker al Castillo. Justo cuando el cochero se ofrece a llevarlo de vuelta, arriba una calesa tirada por caballos. Este conductor, según algunos, es el propio Drácula. Pero, ¿lo es? ¿Podría tratarse de un «familiar»? ¿O acaso estamos ante la presencia de otro vampiro, tal vez un subordinado del Conde?

Algunas adaptaciones cinematográficas de la novela, como el Drácula de Francis Ford Coppola, muestran explícitamente que el cochero es Drácula. La novela es mucho más ambigua, y permite otras interpretaciones [ver: El Drácula de Coppola y las cloacas de Stoker]

Continuemos con Stoker.

Harker sube al carruaje y continúa hacia el Castillo. Es un viaje onírico, parece fuera del tiempo ordinario. Harker tiene la impresión de que el carruaje recorre una y otra vez el mismo tramo. Oye aullidos en la noche. En un momento, el protagonista mira hacia afuera y ve una llama azul, parpadeante, que arde en la distancia. El cochero se detiene sin dar explicaciones, desciende, inspecciona la llama, regresa al carruaje y continúa su camino.

Harker describe varias paradas más como ésta, y señala que, en un momento dado, cuando el cochero reúne unas piedras alrededor de una de las llamas azules, puede verla «a través» del cuerpo del hombre. Punto a favor de la posibilidad de que el conductor sea, como mínimo, un vampiro.

Esta escena de la novela de vampiros de Bram Stoker: Drácula (Dracula), integra una gran variedad de elementos: las luces azules, los lobos, la distorsión del tiempo, los pequeños rituales a la vera del camino. Todas estas pistas nos permiten descubrir la identidad del misterioso cochero.

Una vez en el castillo, Drácula explica que existe la creencia local de que las luces azules aparecen sobre los lugares donde hay tesoros enterrados, y que los lugareños marcan esos lugares con piedras cuando las ven. Si el cochero es el propio Conde, ¿por qué se detendría? ¿Por qué tendría tantas dificultades para marcar los lugares? Después de tantos siglos, ¿no habría ideado una forma más eficiente? Además, ¿por qué está interesado en los tesoros? No parece que Drácula esté recaudando dinero para su campaña, habida cuenta que puede comprar varias propiedades en Londres. ¿Acaso las luces marcan otra clase de tesoros?

El principal indicio sobre la identidad del cochero proviene de Harker. Este pronto concluye que el Conde no tiene sirvientes, y asume que el cochero debe haber sido el propio Drácula. Suena razonable, pero lo cierto es que el Conde sí tiene sirvientes [Harker no lo sabe en este punto], sólo que no se ocupan de los quehaceres domésticos, sino que asisten a su amo en la logística del viaje a Inglaterra. Por ejemplo, estos servidores llenan y transportan cajas de tierra del castillo, así como baúles con dinero y otras pertenencias.

Todo el episodio del cochero es uno de los más extraños de la novela. Podríamos decir que es intencionadamente extraño. Después de todo, Bram Stoker solo transmite al lector la misma confusión en la que está envuelto Harker.

Las «luces azules» son una versión del Will of the Wisp, los fuegos fatuos, un genius loci o elemental presente en muchas culturas. Bram Stoker extrajo este motivo del libro de Emily Gerard: La Tierra más allá del Bosque (The Land Beyond the Forest), donde se dice que en la víspera de San Jorge pueden verse «llamas azules» marcando el lugar de un tesoro. Ahora bien, según la leyenda, las personas mueren si intentan seguir esta luz. El cochero se detiene repetidamente ante todas las luces y no sufre ningún daño. Con esto, Bram Stoker deja en evidencia que el cochero ya está muerto, mejor dicho, que es un no-muerto [ver: «No-Muertos» en el folklore y la psicología]. Sin embargo, el hecho de ser un vampiro no le brinda total protección: necesita realizar pequeños rituales con las piedras para lograr su objetivo, y ya sabemos que Drácula era un nigromante poderoso [ver: ¿Quién convirtió a Drácula en vampiro?]

Bram Stoker establece en este episodio que Drácula controla y manipula toda la región. Por esta razón, algunos sospechan que los tesoros son propiedad del Conde, es decir, son los escondites que él ha designado para guardar su fortuna. En este contexto, las luces azules serían una defensa mágica para ahuyentar a los saqueadores, y por eso no tienen ningún efecto sobre él. Lo cierto es que no está claro que fuera Drácula quien marcó esos lugares. Podrían estar allí desde tiempos paganos y, por lo tanto, protegidos por fuerzas precristianas.

Las observaciones de Harker acerca del poder antinatural del cochero sobre lo lobos deja en claro que no se trata simplemente de un «familiar»:


«Llamé al cochero para que viniera, pues me parecía que nuestra única oportunidad era intentar escapar del círculo y, para ayudarlo, grité y golpeé el costado de la calesa, esperando asustar a los lobos. Cómo llegó allí, no lo sé, pero oí su voz alzada en un tono de mando imperioso, y al mirar hacia el sonido, lo vi de pie en el camino. Mientras agitaba sus largos brazos, como si apartara un obstáculo impalpable, los lobos retrocedieron cada vez más. Justo entonces, una densa nube cubrió la cara de la luna, de modo que volvimos a estar a oscuras. Cuando recuperé la vista, el cochero subía a la calesa y los lobos desaparecieron. Todo esto fue tan extraño y sobrecogedor que me invadió un miedo terrible,»


Estamos acostumbrados a pensar en Drácula en relación al cine, donde ejerce sus poderes casi sin esfuerzo. El Drácula de la novela [si es que el Conde es el cochero] necesita bajar de la calesa y agitar «sus largos brazos, como si apartara un obstáculo impalpable» para hacer retroceder a los lobos.

Ahora bien, el principal punto sobre la posibilidad de que el cochero de la calesa NO sea el Conde es que Harker de hecho VE SU ROSTRO. ¿Cómo es entonces que, al ver a Drácula en el castillo, no advierte que se trata del mismo hombre?

Es cierto, algunas características físicas del cochero se asemejan a las de Drácula. Es un «hombre alto», con una «larga barba», pero lleva un sombrero negro que oculta parcialmente su rostro. Sin embargo, Harker puede ver sus ojos, que parecen «rojos a la luz de la lámpara» de la calesa. Obviamente, la barba puede ser parte de un disfraz, lo mismo que el sombrero. De hecho, a menudo se describe al Conde con ojos rojos y una estatura considerablemente alta.

La siguiente cita parece probar definitivamente que el cochero es Drácula:


«Mientras hablaba, sonreía, y la luz de la lámpara caía sobre una boca de aspecto severo, con labios muy rojos y dientes afilados, blancos como el marfil.»

 
Previamente, cuando el cochero recoge a Harker, reprocha la intención del conductor que ha transportado al inglés hasta el Paso de Borgo por querer llevar a su pasajero de regreso a Bucovina. Más aún, el «extraño cochero» [presuntamente Drácula] asegura que «lo sabe todo» [knows all], y ciertamente sabe lo que se ha dicho antes de su llegada, lo que demuestra algún tipo de conocimiento oculto. No está claro si los campesinos del primer carruaje saben que el «extraño cochero» es, de hecho, Drácula; pero ciertamente sospechan que es un vampiro. Tal es así que uno de los pasajeros susurra en alemán: Denn die Todten reiten Schnell, que significa «los muertos viajan deprisa» [ver: «Porque los muertos viajan deprisa»].

Como señala el propio Harker, estas palabras hacen referencia al poema gótico de Gottfried August Burger: Lenore, donde la epónima protagonista cabalga en medio de la noche acompañada de un desconocido idéntico a su prometido, William, recientemente fallecido. Esta referencia, por supuesto, es otra insinuación a la condición vampírica del cochero de la calesa.

Cuando el «extraño cochero» escucha aquellas palabras [Denn die Todten reiten Schnell], responde con «una sonrisa radiante», y el pasajero aparta la mirada y se santigua. Luego pide el equipaje de Harker y, con una rapidez y una fuerza que sobresalta a todos, lo arroja al interior de la calesa. Harker experimenta en carne propia la fuerza física del cochero cuando este lo ayuda a subir al habitáculo sujetándolo del brazo «con una fuerza de acero». En este punto, el cochero le habla: dice que recibido instrucciones del Conde para cuidar de Harker y llevarlo rápidamente al castillo.

La cultura occidental de Harker, para colmo victoriana y racionalista, le impiden tomar seriamente las advertencias de los campesinos. Las considera simples «supersticiones» de una época primitiva. Sin embargo, ahora se enfrenta a una situación que sacude los cimientos de sus creencias, como las luces azules. Su cableado mental le impide aceptar que todo eso sea real, por lo que llega a la conclusión de que debió ser producto de un sueño.

El «extraño cochero» de Bram Stoker también está inspirado en el conde Azzo von Klatka de El extraño misterioso (The Mysterious Stranger), de 1853. Allí podemos leer un pasaje casi idéntico al del conductor de la calesa ahuyentando a los lobos:


«En cuanto apareció el extraño, los lobos abandonaron su persecución, se abalanzaron unos sobre otros y lanzaron un aullido aterrador. El extraño levantó la mano, pareció agitarla, y los animales salvajes se refugiaron en la espesura.»


El extraño misterioso es un cuento que influyó poderosamente en Drácula; de hecho, allí encontramos a un vampiro aristocrático, mayor, con ojos rojos, que vive en un castillo de los Cárpatos infestado de lobos. Por lo que Bram Stoker sabía, El extraño misterioso era una historia anónima, por lo tanto tomó libremente muchos elementos. Sin embargo, hoy sabemos que se trata de una traducción pirata [es decir, no autorizada] de El extraño (Der Fremde), de Karl von Wachsmann, publicada en 1844 [medio siglo antes de Drácula]. En esta historia, el protagonista viaja hacia el castillo de un conde, de noche. Teme ser atacado por lobos, a quienes oye aullar a lo lejos, por lo que se refugia en unas ruinas que, se dice, están embrujadas. A medida que los lobos se acercan, aparece un «extraño» [análogo al «extraño cochero»] y, con un gesto, los ahuyenta. Más adelante nos enteramos [por los lugareños] que las ruinas son el antiguo castillo de Klatka, cuyo último señor fue Azzo von Klatka, un tirano que fue ahorcado por los campesinos después de décadas de opresión.

Drácula guarda muchas otras similitudes con El extraño: un vampiro que controla a los lobos, una historia ambientada en los Cárpatos, un conde, un castillo embrujado, etc. Sin embargo, hay un punto interesante que Bram Stoker descartó. En la historia de Karl von Wachsmann se insiste en que es la víctima quien debe matar al vampiro. Stoker quizás omitió este elemento ya que requeriría que fueran Mina Harker y Lucy Westenra quienes mataran a Drácula.

En las notas preliminares de Bram Stoker, el episodio de Harker y el cochero no se produce en el primer capítulo, sino en el tercero. Stoker fue muy meticuloso en su notas, y en ellas se encuentran casi todos los elementos que terminarían siendo incluidos en la novela. Uno de los pocos que no aparece es el «extraño cochero». De hecho, parece un cochero ordinario. Ahuyenta a los lobos pero arrojando un cuchillo. Repasemos la nota del capítulo tres:


«Paso de Borgo. llegada dejado por diligencia —solo — soledad — comodidad (?) del conductor — llegada del carruaje, conductor enfundado — el viaje — lobos aúllan y rodean — llamas azules — conductor se detiene — cuchillo arrojado — ruidos extraños — niebla — truenos — perros aúllan — medianoche, llegada al castillo — describir — dejado solo — entra el conde, cena — a la cama — describir la habitación.»


No hay mención a ninguna característica sobrenatural o vampírica en el conductor, pero quizás Bram Stoker estaba tan seguro de que era Drácula disfrazado que no necesitó tomar nota de ello.

El viaje en la calesa está marcado por una continua perturbación de los sentidos [hay muchos sonidos y pocas imágenes], que se acrecenta a medida que Harker se acerca al castillo: no ve prácticamente nada por la ventanilla ni sabe dónde está geográficamente, quizás debido a que no tiene ningún punto de referencia exterior que le permita calcular la distancia recorrida. Sin embargo, es probable que el tiempo fluya de diferente manera en la proximidad de Drácula. Es interesante notar que el cochero no se confunde. Su sentido del tiempo y la ubicación es preciso. De hecho, las primeras palabras de Drácula son: «Llega temprano esta noche, amigo mío». El Conde, que de algún modo ha desafiado el paso del tiempo, es muy consciente de su corriente, sobre todo dentro de sus dominios. Necesariamente lo es para calcular sus propios asuntos, de modo que no es sorprendente que conozca las rutas y los horarios de los carruajes en sus tierras. ¿De otro modo cómo podría saber que Harker llegó temprano?

Lo curioso es que Harker llega «temprano» al castillo por deseo de Drácula.

El hecho de que sea el Conde quien conduce la calesa le permite seguir alimentando las supersticiones de los lugareños. Podemos ver esto entre los pasajeros del primer carruaje. Su cochero cree haber eludido el horario programado para la llegada de la calesa:


«El cochero, mirando su reloj, les dijo a los demás algo que apenas pude oír: Una hora antes»


El plan del cochero del primer carruaje era llegar al Paso de Borgo una hora antes; de ese modo tendría una excusa para llevar a Harker de regreso al pueblo. Su plan fracasa: el Paso está dentro del ámbito de influencia del Conde, y este pronto llega, como si conociera de antemano las intenciones del cochero. ¿Cómo pudo saber esto? Bueno, no lo sabemos; y por eso es oportuno el comentario del pasajero: «los muertos viajan deprisa»

Cuando se dice que el Conde es un aristócrata decadente, tendemos a pensarlo desde la perspectiva de la aristocracia victoriana. En definitiva, Bram Stoker es un producto de su tiempo. Pero, si lo pensamos bien, Drácula no procede en absoluto como un noble: él mismo patrulla su territorio, no necesita sirvientes para atender a Harker, se ocupa personalmente de sus asuntos inmobiliarios, sale de cacería [al menos una vez así alimenta a sus Novias], y hasta conduce una calesa para llevar a su invitado al castillo. Drácula se involucra activamente, y así mantiene vivo el terror de los humanos que, de otro modo, seguramente se aventurarían a sus dominios.




Taller gótico. I Vampiros.


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El artículo: El «extraño cochero»: ¿es Drácula el conductor de la calesa? fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

Las raíces mitológicas y literarias del Conde Orlok.


Las raíces mitológicas y literarias del Conde Orlok.




«De la semilla de Belial surgió el vampiro Nosferatu»



Hoy en El Espejo Gótico analizaremos las fuentes mitológicas y literarias del Conde Orlok, protagonista de la película de vampiros de 1922: Nosferatu; Una sinfonía del horror (Nosferatu, Nosferatu, eine Symphonie des Grauens), dirigida por F. W. Murnau. En este artículo no examinaremos la versión de Robert Eggers de este mismo personaje, que amplifica algunos elementos del original y disimula otros.

Si bien el Conde Orlok está basado en el Drácula de Bram Stoker, su pasado, en el lore de la película, posee matices propios. Por ejemplo, se lo describe como descendiente de Belial [volveremos sobre esto más adelante], es decir, se le atribuye un linaje demoníaco. Tal vez por eso la apariencia de Orlok se acerca más a las leyendas de vampiros de Europa del Este que a las representaciones tradicionales de Drácula.

El nombre Orlok podría estar relacionado el Vârcolaco rumano, una especie de vampiro-licántropo que integra la familia de los Vrykolakas. Vârcolaco deriva del eslovaco vlk [«lobo»]; y dlaka [«pelo»], y hace referencia a una criatura legendaria con el pelaje de un lobo; es decir, un hombre lobo, aunque en las leyendas de Europa del Este «vampiro» y «hombre lobo» a menudo son la misma criatura. Físicamente no tienen ninguna similitud con el Conde Orlok, son esencialmente cadáveres hinchados de tez rojiza.

Algunos relacionan fonéticamente el nombre Orlok con la palabra húngara Ördög; que de hecho aparece dos veces en Drácula [ver: Nosferatu no existe]. En la primera ocasión, Jonathan Harker escucha repetidamente las palabras «ordog» y «pokol» en Bistritz:


«Debo decir que [sus palabras] no me alegraban, porque entre ellas estaban Ordog (Satanás), Pokol (infierno), stregoica (bruja), vrolok y vlkoslak (ambas significan lo mismo, una es eslovaca y la otra serbia, algo que es hombre lobo o vampiro. Nota: debo preguntarle al Conde sobre estas supersticiones.»


La anotación: «debo preguntarle al Conde sobre estas supersticiones» está teñida de ironía, porque los aldeanos de Bistriz de hecho están hablando de Drácula.

Harker traduce Ördög como «Satanás» apoyándose en su diccionario de viaje. No es una mala traducción en términos de aludir al Enemigo de Dios, pero «Satanás» pero refiere a los mitos bíblicos, y Ördög es una entidad pagana. Es interesante notar que Harker utiliza la palabra Vrolok [similar a Orlok], en relación a «algo que es hombre lobo o vampiro», evidentemente un Vârcolaco.

La segunda mención de Ördög en la novela de Bram Stoker se produce en una larga exposición de Van Helsing sobre el pasado de Drácula; donde repite la misma información proporcionada por el diccionario de Harker:


«En los registros hay palabras como stregoica (bruja), ordog y pokol (Satanás e infierno), y en un manuscrito se habla de este mismo Drácula como wampyr, lo que todos entendemos muy bien. De las entrañas de este mismo Drácula han surgido grandes hombres y buenas mujeres, y sus tumbas hacen sagrada la tierra donde sólo puede morar esta inmundicia.»


Ördög es una criatura demoníaca de la mitología húngara. A menudo se lo retrata con el aspecto de un fauno o un sátiro: torso de humano, patas de cabra y cuernos de carnero, aunque entre sus habilidades está la de cambiar de forma a voluntad. Ördög habita en el Pokol, especie de inframundo con algunas asociaciones con el concepto cristiano de infierno. Cuando visita nuestro mundo es bastante furtivo. A veces se contenta con hacer ruidos extraños en las casas, a veces adopta la forma de un perro negro de ojos brillantes. Su única motivación es conseguir almas humanas. Quizás por eso el término sobrevivió en el Alemán Medio como orloch, que significa «guerra». Esta acepción probablente resonó en la audiencia germanoparlante de la película; de hecho, Orlok lleva la guerra a Alemania con sus ratas esparciendo la plaga como un ejército invasor..

Ahora bien, Harker simplemente escucha la palabra Ördög y busca la traducción en su diccionario, pero no hace ninguna asociación posterior con Drácula. Van Helsing sí asocia el término Ördög a Drácula, pero no insinúa que este sea uno de sus nombres. Más bien, la mención de Ördög tiene que ver con los orígenes de Drácula como no-muerto [ver: No-Muertos en el folklore y la psicología]

Van Helsing asocia todos estos términos [stregoica (bruja), ordog y pokol (Satanás e infierno), y wampyr (vampiro)] con el sitio donde el Conde habría adquirido sus poderes y conocimientos, donde básicamente se transformó en vampiro: Scholomance, una especie de post-grado en artes oscuras donde un puñado de jóvenes eran aceptados e instruidos por Ördög [ver: ¿Quién convirtió a Drácula en vampiro?]

Quizás esto tenga que ver con la afirmación de que Orlok es un descendiente del demonio Belial.

En Nosferatu se cambian todos los nombres de la novela de Bram Stoker, incluido el del vampiro, por lo que no sería descabellado que el tutor demoníaco del Conde haya sido cambiado por Belial.

Por supuesto, todo esto es especulativo, porque la asociación de Orlok con Belial es más bien poética en la película de Murnau. Ahí simplemente se dice:


Aus dem Samen Belials erstundt der Vampyr Nosferatu.


Esto puede traducirse como: «de la semilla de Belial surgió el vampiro Nosferatu». La sentencia es figurativa; no afirma directamente que Orlok haya sido creado por Belial, pero sugiere que el Conde pertenece a la misma «semilla», es decir, a la estirpe demoníaca. Ahora bien, no creo que Orlok sea un demonio propiamente dicho. Murnau simplemente está diciendo que es un agente del mal, quizás un hechicero que pactó con las fuerzas del infierno, un Solomonari, como el Drácula de Stoker [ver: El código secreto en el «Drácula» de Bram Stoker]

La palabra solomonari [los elegidos para cursar las artes negras en Scholomance] hace clara referencia al rey Salomón, quien en los mitos hebreos era un poderoso mago capaz de controlar a los demonios. Curiosamente, Belial es uno de los demonios mencionados en la Clave Menor de Salomón.

Personalmente creo que Murnau introdujo a Belial debido al trasfondo hebreo de la personificación del Conde Orlok. La frase beni beliyaal [«hijo/descendiente de Belial»] aparece 27 veces en el Anrtiguo Testamento, y es un insulto que significa «hijo de la inutilidad», aludiendo a personas sin valor. Con el tiempo se ha interpretado la frase como descendientes de un ser [demoníaco] llamado Belial, algo que no tiene nada que ver con el origen de la palabra beliyya, que significa «inútil» [ver: El «accidente» que convirtió a los Dioses en Demonios]. De más está decir que muchos demonios han surgido mediante este tipo de personificaciones. La «semilla de Belial», en la película de Murnau, aparece en un libro genérico sobre los vampiros leído por Hutter [Harker], y tampoco refiere específicamente a Orlok, sino a los vampiros en general.

Este Buch der Vampyre [«libro de los vampiros»] es clave en Nosferatu. Thomas Hutter lo lleva consigo en su viaje, pero no le presta demasiada atención. Al escapar del Castillo, Thomas se lleva el libro. De regreso en Wisborg, Ellen [Mina] lee en sus páginas la forma de matar a Orlok. Al parecer, sólo una «mujer de corazón puro» puede detener al vampiro dándole a beber su sangre voluntariamente, haciéndole «olvidar el canto del gallo». El Buch der Vampyre también explica que los vampiros habitan en cuevas, tumbas y sótanos. Descansan en ataúdes llenos de tierra recolectada de cementerios que contienen a las víctimas de la Peste Negra.

Ellen sacrifica su vida sin dudar: simula un desmayo, envía a Hutter a buscar a un médico, e invita Orlok a su habitación [en el folklore medieval, una virgen puede salvar a una ciudad de la plaga]. Todo el plan, que eventualmente sale bien, está basado en la información propocionada por el libro. Sin embargo, el Buch der Vampyre no sostiene que Orlok sea un vampiro; de hecho, no habla de Orlok en absoluto. Simplemente menciona que los vampiros tienen un linaje demoníaco. Realmente no sabemos si Orlok es o fue alguna vez humano, un vampiro o un mago negro que logró dilatar su existencia antinaturalmente. Drácula se jacta de su pasado aristocrático; Orlok no menciona nada sobre su pasado. No tiene un harem de «novias», ni secuaces gitanos que se ocupen de sus asuntos mundanos; él mismo carga sus ataúdes a bordo del Empusa [ver: El misterio del «Deméter»].

Algunos consideran que el nombre Orlok tiene su origen en los humanoides representados en la novela de H. G. Wells: La máquina del tiempo (The Time Machine): los Morlocks, que viven bajo tierra y no toleran la luz del sol. Hay similitudes fonéticas entre Orlok y Morlock, pero no tiene demasiado sentido en términos más amplios. Drácula era el material base de Nosferatu, y resulta extraño que justamente el villano de la novela estuviese inspirado en otra historia. Lo más probable es que Orlok sea una contracción de aquellas dos palabras mencionadas en el diario de Harker: Ordog y Vrolok.

Físicamente repulsivo, Orlok se asemeja más a los vampiros de la leyenda que a Drácula. Incluso sus colmillos, en lugar de ser caninos alargados, están situados en la parte frontal de su boca, como los de una rata. Sus movimientos no son fluidos, tiene un andar trabajoso, contrariamente al Conde de Bram Stoker, que es capaz de reptar por las paredes del castillo y luchar, si es necesario, contra varios hombres a la vez. En general, Orlok carece de las maneras civilizadas de Drácula, actúa de un modo extraño, mecánico, como lo haría un cadáver animado por una voluntad implacable. Al carecer de rasgos humanos, tanto en su aspecto como en su comportamiento, resulta difícil identificarse con él.

Muchos críticos han notado que la apariencia general de Orlok se asemeja a las caricaturas estereotipadas de los judíos en la época en que se filmó Nosferatu. Creo que es un poco más complejo que eso. El estereotipo antisemita está ahí, indudablemente [el cambio de aspecto en la versión de Orlok de Robert Eggers evita este elemento incómodo para las audiencias modernas], pero no creo que haya sido una decisión consciente. F. W. Murnau fue reconocido por haber protegido a los miembros judíos del reparto en varias ocasiones durante y después del rodaje.

Albin Grau, artista [y ocultista], fue en gran parte responsable del aspecto de Orlok. Según él mismo, una ilustración de la novela de Gustav Meyrink: El Golem (Der Golem), influyó en el diseño del personaje. Pero creo que esta influencia va más allá.

El Golem es una manifestación física de la psique colectiva de los habitantes del gueto [ver: IA y el Golem de Dios]. No se lo describe con gran detalle en la novela, pero definitivamente no es el legendario homúnculo de arcilla de la leyenda. No es simplemente un autómata, sino una especie de epidemia psíquica. En la novela de Gustav Meyrink leemos:


«Tal vez esté aquí mismo, entre nosotros, a todas horas del día, sólo que no podemos percibirlo. No se puede oír el ruido de un diapasón hasta que toca madera y la hace resonar. Tal vez sea simplemente un crecimiento espiritual sin ninguna conciencia inherente, una estructura que se desarrolla como un cristal a partir del caos informe de acuerdo con una ley constante.»


Orlok opera en gran medida como el Golem, pero de manera inversa. El Golem, generado por los miedos del gueto, protege implacablemente a su pueblo de amenazas externas. Los automatismos de Orlok responden al mismo principio, sólo que conocemos su historia desde otra perspectiva. El Golem es narrado por uno de los habitantes del gueto, es decir, un judío. Nosferatu es interpretado desde la perspectiva del otro bando: el alemán. Para unos, el Golem es un protector; para otros, un monstruo.

Más allá de la apertura mental de Murnau, estaba haciendo una película para un público alemán. La apariencia física de Orlok proporciona una fuerte indicación a la audiencia de que el personaje debe ser interpretado como judío. Cuando nos encontramos por primera vez con él, se arrastra lentamente hacia la cámara, con su cabeza calva, pálido y de grandes orejas puntiagudas. Su perfil enfatiza su nariz ganchuda. Todos estos rasgos eran considerados marcadores raciales. Nadie que haya visto la película en su tiempo habría tenido dudas sobre la identidad del Conde. Además de su apariencia, es extranjero, está metido con la magia negra, y es un depredador de mujeres blancas.

Ahora bien, algo parecido podría decirse de Drácula, excepto que Bram Stoker proporciona una historia de fondo de nobleza y aristocracia para su vampiro, excluyendo la posibilidad de que fuera judío [ver: El «Drácula» de Stoker NO está inspirado en Vlad Tepes]. Es significativo que el pasado de Drácula haya sido evitado en Nosferatu. El director no tuvo escrúpulos en introducir elementos de la novela como para mostrar reservas en un detalle como este. Sin pasado, Orlok puede ser cualquier cosa, entre otras, una caricatura antisemita.

No es unicamente la apariencia física de Orlok lo que contribuye al potencial antisemita de Nosferatu. La relación entre Conde y Knock [el agente inmobiliario de Wisborg] es representada como dos judíos que conspiran para llevar la peste a alemania. El «judaísmo» queda claro en las similitudes de sus aspextos físicos, pero también a través de las cartas que intercambian. Estas epístolas consisten en una variedad de símbolos mágicos, incluida la cruz de Malta, la esvástica, símbolos astrológicos, letras del alfabeto hebreo y la estrella de David.

Despejada esta cuestión, creo que un análisis justo de la apariencia de Orlok debe reconocer necesariamente su parecido con las ratas. La primera escena en la que vemos al vampiro [que algunos examinan como una presentación racial] nos lo muestra escabulléndose lentamente hacia adelante desde un arco oscuro. Es, en toda regla, como una rata que emerge desde su submundo para propagar la enfermedad. La comparación con la rata se ve claramente en las orejas puntiagudas de Orlok, en su espalda encorvada, sus dientes, y la posición de sus brazos y manos. La primera imprensión es la de estar ante una encarnación física de la peste.




Vampiros. I Taller gótico.


Más literatura gótica:
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«Mörkrets Makter»: la versión preliminar de «Drácula».


«Mörkrets Makter»: la versión preliminar de «Drácula».




En 1899, dos años después de la aparición de Drácula (Drácula), el periódico sueco Dagen publicó por entregas una «adaptación» de la novela de vampiros de Bram Stoker, titulada Mörkrets Makter, que significa «Poderes de la Oscuridad». Esta «adaptación» fue firmada por «A–e», y apareció entre el 10 de junio de 1899 hasta el 7 de febrero de 1900. Dacre Stoker, sobrino-bisnieto de Bram y responsable de desempolvar los secretos literarios familiares, sospecha que Mörkrets Makter no está basada en el Drácula publicado, sino en los primeros borradores de la novela.

Teniendo en cuenta que Bram Stoker fue un verdadero perro de presa en su lucha por la legislación sobre los derechos de autor, combatiendo ferozmente cada versión pirata, ¿por qué nunca movió un dedo para impedir la publicación de la versión sueca?

Mörkrets Makter es el doble de extenso que Drácula, e incorpora una gran variedad de escenas, personajes y subtramas de los cuales no hay rastros en la novela publicada de Bram Stoker; y hasta incluye un final nuevo. Varios personajes cambian de nombre: Mina es Wilma, Jonathan es Thomas y Drácula pasó a llamarse Mavros Draculitz. No es un pastiche, tampoco un penny dreadful, sino una historia consistente, bien escrita, que preserva el estilo y la atmósfera del original. Aquí, el Conde no solo se limita a desembarcar en Inglaterra. Su plan es esparcir la raza vampírica por todo el planeta, conspirando con políticos de todo el mundo para introducir un nuevo orden mundial basado en la [supuesta] superioridad racial de los Vampiros.

En efecto, el Conde Draculitz concibe a los Vampiros como el siguiente escalón evolutivo de la humanidad.

El Ocultismo chorrea de la versión sueca. Tal es así que, en las catacumbas debajo del Castillo, Draculitz asume el rol de sumo sacerdote de una obscena religión pagana que incluye, por supuesto, sacrificios humanos practicados por seres que no son exactamente Vampiros, pero tampoco humanos, sino más bien necrófagos, Ghouls de aspecto simiesco [ver: Ghouls: historia de los Necrófagos]. Este es el credo que el Conde Draculitz planea difundir por todo el mundo.

Una de las diferencias entre Drácula y Mörkrets makter es la presencia de una extraña mujer en el Castillo, una vampiresa rubia y de ojos azules que trata de seducir a Jonathan Harker. En la novela de Bram Stoker hay tres vampiresas, dos de cabello oscuro y una rubia, que de hecho seducen a Harker y lo mantienen prisionero [ver: La verdad sobre las tres Vampiresas de «Drácula»]. Si bien desempeñan un papel importante en los planes del Conde, ocupan un espacio insignificante en la novela. La Vampiresa de Mörkrets makter, en cambio, posee mayor agencia, y de hecho consigue doblegar la voluntad de Jonathan:


«Todo fue iluminado por la luz de dos grandes relámpagos, uno tras otro. Ella apareció ante mí en ese resplandor, cerca, deslumbrante, como una llama blanca, con la misma sonrisa enigmática y tentadora que cuando vi por primera vez sus ojos de fuego azul quemando mi cerebro y haciendo que mi fuerza y mi voluntad se derritieran como cera (...) Su rostro se inclinaba sobre el mío, anhelante, sus labios voluptuosos estaban entreabiertos y una joya resplandeciente colgaba sobre su pecho desnudo. Sentí como si me hundiera en un abismo, sentí su aliento sobre mi rostro, cálido y embriagador; sentí un par de labios hinchados presionando contra mi cuello en un beso largo y ardiente que hizo temblar cada fibra de mi ser con estremecedora lujuria y angustia; y en un delirio imprudente cerré mis brazos alrededor de la hermosa aparición.»


La escena de Drácula donde la mujer rubia se acerca a Harker para darle el «beso de vampiro» es, quizás, más sensual y cargada de insinuaciones, pero parece mansa al lado de la de Mörkrets makter, donde el propio Harker deja de ser un sujeto pasivo que recibe las caricias para cerrar sus «brazos alrededor de la hermosa aparición», participando activamente en el encuentro de los cuerpos [ver: Las fantasías privadas de Bram Stoker]

Otro punto interesante sobre la «conexión sueca» es la elección del nombre «Helsing». El Van, «hijo de», ciertamente es holandés, pero «Helsing» no lo es. No hay ninguna pista en las notas de Bram Stoker sobre dónde obtuvo el nombre; lo que sí sabemos es que Helsing [y Hellsing] es común en Suecia, y casi inexistente en Inglaterra y el continente europeo, donde solo lo utilizaban los descendientes de suecos. Originalmente, las personas nacidas en la provincia sueca de Helsingland eran llamadas «Helsing» en otras regiones, y así comenzó a ser utilizado como apellido. Helsinki, la capital de Finlandia, recibió su nombre de una colonia de Helsings que se asentó allí en el siglo XIII.

Tradicionalmente se cree que Abraham Van Helsing, el metafísico holandés de la novela, médico experto en enfermedades neurológicas, sigue el modelo del personaje de Sheridan Le Fanu: Martin Hesselius, quien desbarató los planes de Carmilla. Al igual que Van Helsing, Hesselius es un médico interesado en las enfermedades mentales y el ocultismo. Además, comparte la costumbre de citar con frecuencia al místico sueco Emanuel Swedenborg, cuya doctrina es el argumento de Té verde (Green Tea). Hesselius también es un apellido sueco, aunque el personaje originalmente estaba destinado a ser alemán, como Van Helsing en las notas preliminares de Drácula, pero Bram Stoker finalmente se decidió por hacerlo holandés, quizás para licuar las similitudes con el personaje de Sheridan Le Fanu. Este cambio de nacionalidad, aparentemente a último momento, queda demostrado en el hecho de que, en la novela publicada, Van Helsing cita constantemente frases en alemán.

Hay algunos indicios [ninguna prueba concluyente] de que Mörkrets makter fue escrito sobre la base de los primeros borradores de Drácula. En 2008 se publicaron estas notas preliminares [Bram Stoker's Notes for Dracula], pero no hay ninguna razón para pensar que fueron las únicas. Sencillamente no podemos dar por sentado que estas Notas brinden un panorama completo de las distintas etapas de desarrollo de la novela. Al parecer, Bram Stoker tenía una increíble capacidad para acumular material, escribir subtramas, y luego descartarlas en el proceso de revisión. Tal es así que la mitad de los acontecimientos de la novela no se mencionan en las Notas. Además, es improbable que Bram Stoker pasara directamente de las Notas al texto mecanografiado. En el camino seguramente quedaron varios eslabones perdidos, y son estos, según la teoría, los que podrían haber servido de base para Mörkrets makter.

Algunos de estos «eslabones» en el proceso de desarrollo de Drácula son bien conocidos. Que en la novela de Bram Stoker haya tres vampiresas, y en Mörkrets makter solo una, puede ser visto como una pequeña discrepancia en la versión sueca [que no era una traducción, sino una adaptación], sin embargo, la viuda de Stoker, Florence, publicó en 1914 el [según ella] capítulo preliminar de Drácula, que no aparece en la versión publicada, titulado: El Huésped de Drácula (Dracula's Guest). En esta historia, Harker se encuentra con una Vampiresa con las mismas características que la hematófaga de Mörkrets makter, incluso se nos da su nombre, Condesa Dolingen de Gratz, y una breve historia de fondo. Hablaremos sobre ella más adelante.

En las notas preliminares de Bram Stoker, Lucy Westenra encuentra un «broche misterioso» en la playa de Whitby, probablemente un resto del Deméter, el barco naufragado que trajo a Drácula a Inglaterra [ver: El misterio del «Deméter»]. Esta joya desempeña un papel importante y, a la vez, sin historia de fondo, cuando Lucy deambula, sonámbula, por el cementerio de Whitby y es atacada por el Conde. ¿Se trata de la misma «joya resplandeciente» que colgaba del «pecho desnudo» de la vampiresa que atacó a Thomas Harker en el Castillo? ¿Bram Stoker consideró la posibilidad de que Drácula viajara a Inglaterra acompañado de su consorte? No lo sabemos, pero en Mörkrets makter Lucy también cae bajo la influencia de una joya cuando encuentra a un grupo de gitanos que han acampado en las afueras de Whitby esperando órdenes de Draculitz [ver: Bloofer Lady: la transformación de Lucy Westenra]

En las notas preliminares encontramos a un personaje que lamentablemente fue abandonado en la versión final, pero que sí aparece en Mörkrets makter. El Conde tiene una sirvienta sordomuda en el Castillo, cuyo nombre no se especifica. Mientras que en la novela publicada es el propio Drácula quien se ocupa de las tareas del hogar, en las notas la mujer sordomuda se encarga de la limpieza y de preparar la comida de Jonathan Harker, e incluso es llevada a Inglaterra por el Conde. En Mörkrets makter la mujer sordomuda sólo está presente en el Castillo de Draculitz.

La versión sueca no pudo extraer a la sirvienta sordomuda de la novela publicada porque allí no aparece. O bien «A–e» tuvo acceso a las notas preliminares, o bien obtuvo el dato de una conversación con Bram Stoker, o estamos ante una coincidencia extraordinaria. ¿«A–e» y Stoker pudieron crear el mismo personaje de manera independiente? ¿Acaso el hecho de que la sirvienta sea sordomuda era un elemento común de la aristocracia transilvana? Parece improbable.

En las Notas aparece otro sirviente de Drácula. Se refieren a él como «el hombre silencioso», probablemente el cochero que recoge a Jonathan Harker en el Paso de Borgo [ver: Porque los muertos viajan deprisa]. Tanto en Drácula como en Mörkrets makter es el propio Conde quien desempeña el papel de cochero. Bram Stoker también consideró la posibilidad de incluir a un detective de Scotland Yard en la historia, que luego fue eliminado. Este detective, llamado Edward Tellet, tiene un papel importante en Mörkrets makter.

Bram Stoker menciona una habitación roja en varias notas: «habitación secreta, coloreada como sangre» [secret room—coloured like blood], «registran la casa del Conde, habitación rojo sangre» [Count’s house searched, blood red room]; «la sala de sangre» [the blood room]; «búsqueda secreta en la casa del Conde: habitación roja como la sangre» [Secret search Count’s house—blood red room]. En la versión publicada de Drácula esta habitación roja no aparece, pero en Mörkrets makter sí, y resulta ser la cámara privada de Condesa Ida de Gonobitz-Vàrkony [también una vampiresa], cerca de Carfax. El doctor Seward la describe así en Mörkrets makter:


«Me encontré en un dormitorio amueblado con gran lujo e iluminado por una lámpara en el techo con una pantalla de color rojo sangre. Todo en la habitación era del mismo color: un intenso rojo llameante que impregnaba toda la atmósfera (...) El techo y las paredes estaban cubiertos de seda rojo rubí; dos de los grandes espacios de las paredes estaban cubiertos casi por completo con inmensos espejos, enmarcados con felpa roja; la alfombra tenía el mismo color rojo, y tanto las ventanas como las puertas estaban completamente cubiertas con cortinas rojas, mientras que la cama misma estaba tan forrada y acolchada con seda y terciopelo de este color intenso y brillante que parecía un estuche destinado a alguna joya costosa y no a un lugar ordinario de reposo.»


En las notas preliminares, esta habitación roja estaba destinada a ser la cámara orgiástica de Drácula, pero Bram Stoker entendió que no podría incluirla y descartó la idea, sin embargo, en Mörkrets makter sí se utiliza, aunque como los aposentos de la Condesa Ida de Gonobitz-Vàrkony. En la versión sueca, Seward asocia la habitación con «un estuche destinado a alguna joya costosa», lo cual es pertinente teniendo en cuenta la joya de la vampiresa que fue encontrada por Lucy. Además de esta habitación roja, en Mörkrets makter Draculitz tiene una habitación similar en otro edificio, donde seduce a sus víctimas, aunque con una decoración menos llamativa.

El doctor Seward también podría usarse como argumento en favor de que el autor de Mörkrets makter tuvo acceso a las notas de Drácula. En estas anotaciones, Bram Stoker escribe que el doctor Seward, administrador del manicomio de Carfax, es «un médico loco». En la versión publicada de la novela, Seward no tiene problemas con su salud mental [aunque es sádico con sus pacientes], pero en Mörkrets makter se retoma la idea primaria de Bram Stoker: Seward es un «médico loco», más aún, el hecho de estar loco es un punto importante en la trama. Sufre una crisis después de la muerte de Lucy, y ya no vuelve a ser el mismo. Robert Eighteen-Bisang y Elizabeth Miller, dos autoridades en el estudio de Stoker, señalan que la nota: a mad doctor no significa necesariamente que Seward esté loco, sino que podría referirse un médico especializado en la locura.

Otra coincidencia interesante son las golondrinas, que se mencionan un par de veces en las notas preliminares de Bram Stoker como símbolos del bien. Las dos notas son iguales: «la golondrina —galinelle lui dieu [«ave del Señor»] —trae buena fortuna. Ahora bien, en el Drácula publicado no aparece ninguna golondrina, pero sí se mencionan en una escena importante de Mörkrets makter en el contexto simbólico que tienen en las Notas. Al poco tiempo de llegar al Castillo, Jonathan Harker ve una bandada de golondrinas a través de una ventana, reflexiona que estas representan al día, en contraste con los murciélagos, que representan a la noche. A la luz de esto, las golondrinas y los murciélagos son símbolos del bien y del mal respectivamente.


«Las golondrinas, todavía zumbando de un lado a otro sobre las profundidades del abismo, finalmente se calmaron y fueron reemplazadas por los murciélagos, girando silenciosamente en círculos. En innumerables bandadas parecen habitar todas las grietas de este antiguo castillo.»


Harker no logra cerrar la ventana a tiempo antes de que uno de los murciélagos entre en la habitación y se pierda por un pasillo. Instantes después la Vampiresa rubia irrumpe en la habitación y se presenta a sí misma ante Harker. La sugerencia es que ella era el murciélago, pero Harker, todavía racional, no hace la asociación.

En Borradores de Drácula (Drafts of Dracula), Robert Eighteen-Bisang desestima la idea de que Mörkrets makter esté basado directamente en un borrador de Drácula, pero considera probable que el autor de la versión sueca haya leído las notas preliminares, o discutido con Bram Stoker algunas de las ideas que luego descartó. Esta parece ser la opción más razonable: explica las similitudes entre Mörkrets makter y las notas de Bram Stoker, pero también las diferencias. Por ejemplo, la sirvienta sordomuda se aloja en el Castillo de Draculitz, mientras que en las Notas asiste al Conde en Londres; la habitación roja pertenece al Conde en las Notas, pero en Mörkrets makter es el aposento de la Vampiresa; hay dos detectives en la versión sueca, mientras que las Notas solo hay uno. Si el autor de Mörkrets makter hubiese tenido a mano las Notas, estas discrepancias no tendrían sentido, pero si conversó personalmente con Bram Stoker pudo haber retenido algunos elementos particulares [sirvienta sordomuda, habitación roja, detective] pero confundido su uso [ver: El código secreto en el «Drácula» de Bram Stoker]

Podemos imaginar a Bram Stoker comentando al autor de Mörkrets makter que originalmente pensaba incluir una sirvienta sordomuda del Conde, pero no dónde [Transilvania o Inglaterra], o una habitación rojo sangre, pero no de quién era.

Esto también explicaría porqué otros elementos de las notas preliminares no aparecen en Mörkrets makter. Por ejemplo, en las Notas podemos leer:


«Jonathan y Mina se casan. Lucy empeora en la boda, vuelve a soñar. ¿Dónde está el mal? ¿Dónde está la cura? Dos visitantes, el Conde Drácula y el Tejano.»


En la novela publicada, Drácula entra en la casa de Lucy de forma sigilosa o por la fuerza, pero en las notas preliminares Bram Stoker consideró la posibilidad de una visita regular; de hecho, en la nota anterior, Drácula y el Tejano [Quincey Morris] visitan a Lucy después de que su estado de salud empeora. Bram Stoker también evaluó la posibilidad de escribir una escena donde se reúnen trece personas a cenar en la casa del doctor Seward, siendo el propio Conde el último invitado en llegar:


«Cena en casa del doctor loco: cada uno tiene un número. A todos se les pide que cuenten algo extraño según el orden de los números; al final llega el Conde.»


En otro borrador el anfitrión es Drácula, aunque sigue siendo el último en llegar a la cena, probablemente porque no puede ingerir alimentos convencionales.


Mörkrets makter no solo incluye elementos preliminares de Drácula, sino también material de historias anteriores de Bram Stoker, particularmente de Una profecía gitana (A Gipsy Prophecy), publicado en diciembre de 1885. Tanto el cuento como el capítulo VII de Mörkrets makter tratan sobre personas que visitan un campamento gitano [Mina y Lucy en la versión sueca], donde se anuncia una fatídica profecía sobre algo terrible que un prometido está a punto de cometer contra su amada. En ambas historias la profecía resulta ser malinterpretada. El prometido de Una profecía gitana no mata a su amada, solo parece culpable cuando la chica muere y él es descubierto a su lado. El prometido de Lucy, Arthur Holmwood, no la engaña con otra, solo abraza y besa a su hermana para consolarla después de que ella abandona a su marido. De una forma u otra, «A–e» estaba familiarizado no solo con los primeros borradores de Drácula, sino con la obra de Bram Stoker.

Llegamos por fin a la Vampiresa rubia y de ojos azules, presente en las Notas y en Mörkrets makter, donde hace que Harker vacile sobre su fidelidad a Mina. En la novela publicada, la mujer rubia es la líder de las tres vampiresas que viven en el Castillo [suponemos que es ella porque las otras dos tienen el cabello oscuro]. Ella es la primera en «besar» a Harker, momento en el que el Conde irrumpe en la habitación: «¿Cómo se atreven a tocarlo? ¿Cómo se atreven a mirarlo cuando se los había prohibido? ¡Atrás, les digo! ¡Este hombre me pertenece!». Pero la Vampiresa rubia no retrocede, incluso desafía a Drácula diciéndole: «¡Tú mismo nunca amaste!», insinuando que ella sí puede sentir amor [ver: ¡Este hombre me pertenece!]

Ahora bien, en las Notas queda claro que, hasta último momento, Bram Stoker tenía la intención de incluir una sola Vampiresa en el Castillo, no tres. Al final, ella se convirtió en la líder de las «tres hermanas» [weird sisters]. Al parecer, ella es la más vieja, e incluso comparte algunos rasgos faciales con el Conde, lo cual insinúa que pertenece a la misma familia, justificando de este modo el hecho de que haya infringido la orden de «no tocar» a Harker.

Recién en 1914, cuando Florence Stoker, viuda de Bram, publicó El Huésped de Drácula, se echó algo de luz sobre la historia de fondo de la Vampiresa. En el prefacio, Florence afirma que el relato es una pieza inédita de Drácula que fue eliminada para no extender demasiado la primera parte de la novela. La historia tiene lugar en las afueras de Munich, durante la Noche de Walpurgis [30 de abril], mientras que Drácula empieza con la llegada de Jonathan Harker a Bistritz [desde Munich] unos días después, el 3 de mayo. La cronología parece lógica, sin embargo, los acontecimientos de El Huésped de Drácula no tienen nada que ver con la trama de la novela, incluso el estilo es diferente al de otras entradas del diario de Harker. Por otro lado, el final de la historia, con su alusión a Drácula, parece una adición tardía.

El protagonista de El Huésped es Jonathan Harker [aunque no se menciona su nombre], quien visita un pueblo abandonado en las afueras de Munich. Lo sorprende una tormenta de nieve y busca refugio en una cripta. Allí descansa la Condesa Dolingen de Gratz, que se suicidó en 1801. A la luz de los relámpagos Harker ve a una mujer hermosa que parece dormir en un féretro. El siguiente rayo cae en la cripta y la mujer se levanta. Más adelante, unos soldados encuentran a Harker desmayado en las ruinas, cuidado por un gran lobo que le dio calor durante la noche invernal [los soldados lo encuentran lamiéndole el cuello]. La sugerencia aquí es que Drácula, bajo la forma de un lobo, protege a su futuro huésped de la Vampiresa utilizando sus poderes para controlar los elementos.

Hoy sabemos que El Huésped de Drácula no es un capítulo eliminado de la novela, sino el borrador de una versión anterior. Y lo sabemos porque en la década de 1980 se descubrió un texto mecanografiado que perteneció a Thomas Corwin Donaldson, abogado y amigo de Bram Stoker, donde queda claro que los sucesos de El Huésped de Drácula forman parte del desarrollo temprano de la novela. En esta etapa, Harker incluso le menciona al Conde esta extraña experiencia que tuvo en la tumba de la Condesa, y hasta se queja de que todavía le duele el cuello a causa de las «lamidas» del lobo. En las Notas, el epidodio es referido como «aventura, tormenta de nieve y lobo.»

El texto mecanografiado revela algo más: ¡la Condesa de la tumba es la Vampiresa rubia del castillo!

Cuando las tres hermanas se acercan a Harker y la Vampiresa rubia intenta «besarlo», en el texto mecanografiado [no en la versión final] podemos leer lo siguiente:


«Estaba mirando a la mujer rubia y de repente me di cuenta de que ella era la mujer —o su viva imagen— que había visto en la tumba en la Noche de Walpurgis.»


Es cierto, hay aquí un incómodo elemento de ambigüedad: Harker dice que es la misma mujer, pero agrega podría ser alguien con su misma apariencia [«o su viva imagen»], pero realmente no hay razones para suponer eso. Si este fuese un mundo donde los vampiros tienen rasgos similares, entonces sería posible que la Vampiresa del Castillo y la Condesa fuesen dos hematófagas diferentes, pero Bram Stoker establece que las dos vampiresas de cabello oscuro poseen rasgos distintos de los de la rubia, de modo que sí hay particularidades de cada vampiro. Harker está en lo cierto inicialmente: son la misma mujer. Solo se permite una pequeña duda debido a su estado de confusión general.

Bram Stoker juega constantemente con estas ambigüedades. Es un rasgo de su estilo narrativo. Por ejemplo, nunca afirma explícitamente que el cochero que lleva a Harker al Castillo sea el propio Drácula, ni Harker se da cuenta, pero el lector lo da sentado, y con buenas razones.

En Mörkrets makter no se encuentra el episodio de El Huésped de Drácula, pero se nos brinda un trasfondo para la Vampiresa rubia. Resulta ser [también] una Condesa «de principios de siglo» [XIX] que vivió en Austria [al igual que la Condesa Dolingen de Gratz]. En ninguna versión se informa las causas de su muerte, pero la sugerencia es que se quitó la vida; sin embargo, Elizabeth Miller especula que la inscripción en la cripta, con el nombre y título nobiliario de su ocupante, no necesariamente tiene que ver con la Vampiresa que Harker ve en su interior. Según el folclore, los suicidas pueden convertirse en vampiros, y estos se sienten atraídos por los lugares de entierro de personas que se quitaron la vida, como el propio Drácula, que duerme en la tumba del suicida George Canon en el cementerio de Whitby.

El estilo de El Huésped de Drácula difiere significativamente de la prosa sin adornos que usa Harker en Drácula. Esto podría indicar que el texto proviene de los primeros borradores de la novela, alejado cronológicamente de la versión final. Sin embargo, se asemeja mucho al estilo de Mörkrets makter: una prosa minuciosa y espesa que también caracteriza los cuentos de Bram Stoker. Esta particularidad, afortunadamente, se mantuvo bajo control en Drácula.

Las notas y borradores que pudieron haber sido la base de Mörkrets makter forman parte de las primeras instancias del desarrollo de Drácula. Mina Murray, Lucy Westenra, Jonathan Harker, y el propio Drácula ya habían adquirido sus nombres definitivos entre 1890 y 1892, pero en la versión sueca se usan las variantes primarias: Wilma Murray, Lucy Western, Thomas Harker y Conde Draculitz respectivamente. Sin embargo, Bram Stoker incluyó a R. M. Renfield a último momento, y no hay ninguna anotación con este nombre, de modo que, al incluirlo en Mörkrets makter, «A–e» también tenía un ojo puesto sobre la versión publicada [ver: Porque la sangre es la vida: análisis del «Caso Renfield»]

Ahora bien, la trama secundaria de Mörkrets makter sobre la conspiración política [conspiración que, por otro lado, justifica el título: «Poderes de la Oscuridad»], el carácter fascista de Draculitz y sus planes para establecer un orden mundial vampírico, son una adición sueca. Nada de eso aparece en las Notas de Bram Stoker. Evidentemente, «A–e» se dio ciertas libertades, sin embargo, pudo haberse inspirado en los indicios de darwinismo social que ya aparecen en Drácula.

El único aspecto de Mörkrets makter que está por encima del Drácula de Bram Stoker es la forma en la que aborda la estirpe del Conde. Tanto Drácula como Draculitz se enorgullecen de ser descendientes de Atila y los hunos. Cuando ambos se refieren a esta leyenda, omiten la parte que sostiene que los hunos se mezclaron originalmente con una raza subhumana. En su lugar, los Condes transforman a estas criaturas en «demonios», y enfatizan el parentesco de los hunos con los brujas. A pesar de esa omisión, Drácula y Draculitz parecen haberse informado con Jordanes, el historiador romano del siglo VI d.C., quien sostuvo que los hunos eran originalmente «una tribu atrofiada, repugnante y endeble, apenas humana, que no tenía más idioma que un balbuceo parecido ligeramente con el habla humana». Esta lengua sauroniana no parece muy diferente de los balbuceos guturales de los ancestros degenerados de Draculitz que viven en las catacumbas. Jordanes también menciona que los hunos se «humanizaron» al cruzarse con brujas escitas [ver: ¿Quién convirtió a Drácula en vampiro?]. En Mörkrets makter se resume de la siguiente manera:


«Nosotros, los Draculitz, de la tribu de los Székélys, como le dije antes, querido amigo, rastreamos nuestro linaje hasta los antiguos hunos, que una vez se extendieron por Europa como un fuego y consumieron a los pueblos moribundos como la llama consume la hierba seca. Cuenta la leyenda que descendían de hechiceras escitas que fueron expulsadas de su país y luego hicieron el amor con demonios en el desierto. ¿Quién puede afirmar que el diablo o el hechicero haya sido más grande y más poderoso que Atila, cuya sangre fluye por estas venas, y quién puede dudar que nosotros, sus hijos, somos mayores, tanto en odio como en amor, que otros mortales.»


En el Drácula publicado se menciona que «por sus venas [las de los hunos] corría la sangre de aquellas viejas brujas que, expulsadas de Escitia, se habían apareado con los demonios en el desierto». Inmediatamente después, Drácula añade que la sangre de Atila fluye por sus propias venas. Esta herencia solo se menciona una vez más en la novela, pero ocho veces en Mörkrets makter; razón por la cual el tema de la herencia genética es más significativo en la versión sueca. De hecho, el propio Thomas Harker reflexiona agudamente sobre el orgullo racial de Draculitz:


«He observado muchas veces cuán dispuestas están las personas a jactarse de cualidades externas o internas que, en otras circunstancias, serían consideradas defectos (...) Por eso no me sorprende que el Conde se jacte con puro orgullo de su ascendencia, imaginaria o real, de una de las tribus más repulsivas que jamás haya manchado con su presencia la superficie de la Tierra, mezcla de carnalidad bestial y valentía indomable.»


Después de la publicación de Drácula, inmediatamente se establecieron asociaciones entre la estancia del Conde en Londres y los asesinatos cometidos por Jack el Destripador, ocurridos unos años antes. Bram Stoker fue cuidadoso para evitar los paralelismos. Por eso eliminó de cuajo al detective de Scotland Yard. Mörkrets makter continúa esa línea, y afirma que los «asesinatos de Whitechapel» [la versión sueca no se refiere específicamente al Destripador] se cometieron después del paso de Draculitz por Londres, no al revés:


«La serie de tristemente célebres asesinatos de Whitechapel, totalmente inexplicables, todos con signos de tener el mismo origen, que en aquel momento enfurecieron a la opinión pública, ocurrieron algo más tarde [de la estancia de Draculitz en Londres], y probablemente aún no se han olvidado por completo.»


Es importante aclarar que el lore de Jack el Destripador es muy diferente del que era en tiempos de Bram Stoker. Hoy en día se le atribuyen cinco asesinatos «canónicos», pero hubo otros, una verdadera ola de crimenes con otros modus operandi, probablemente cometidos por otros perpetradores, pero no por eso menos grotescos y misteriosos. Cuando Drácula fue publicado, habían pasado ocho años del último asesinato «canónico» de Jack, pero todavía aparecían miembros amputados y cuerpos desmembrados flotando en el Támesis. Mörkrets makter deja en claro que los hechos que narra son posteriores al Destripador, pero de todos modos se sitúan en plena ola de crímenes, de modo que la asociación era inevitable. Bram Stoker, a pesar de sus intentos por evitar cualquier paralelo, también admitió que los asesinatos del Destripador son la razón por la cual el Conde resuelve instalarse en Londres. Es una decisión estratégica atinada. El propio Draculitz lo explica:


«—Sí, estos crímenes, estos asesinatos espantosos, estas mujeres masacradas encontradas en sacos en el Támesis, esta sangre que fluye y fluye, gotea y gotea en habitaciones selladas, donde ojos muertos buscan en vano al asesino…

No quiero ser injusto con el anciano [dice Thomas Harker], pero me pareció como si se lamiera la boca mientras enumeraba estas atrocidades.

—¡Incluso sobre esto he leído! ¡Es triste, muy triste! Y nunca son resueltos... nunca. ¡También leo tus periódicos, querido amigo, y veo que apenas entre el tres y el cuatro por ciento de todos los crímenes cometidos son descubiertos y castigados! Sí, Londres es una ciudad maravillosa.»


En otras palabras, los Condes siguen las noticias sobre los crímenes en los periódicos, y por eso eligen instalarse en Londres, donde sus propias atrocidades pasarían desapercibidas. De hecho, el anterior comentario de Draculitz deja en claro que, en aquellos años, no se hacía distinción entre los asesinatos de Jack el Destripador y los del Asesino de los Torsos del Támesis [The Thames Torso Murder]. Las mujeres «encontradas en sacos en el Támesis» refiere al Asesino de los Torsos; mientras que la sangre que «gotea en habitaciones selladas» refiere a los crímenes de Jack. La frase: «donde ojos muertos buscan en vano al asesino» prueba que Draculitz realmente ha estado devorando los periódicos londinenses. Se está refiriendo a Mary Kelly, la última víctima del Destripador, encontrada en una habitación cerrada, sin rostro, pero con los ojos ilesos.

Finalmente llegamos al «Contacto Lovecraft». El Flaco de Providence es una fuente inesperada, y no resuelve el misterio, pero aporta algunas preguntas interesantes.

En una carta a Frank Belknap Long, fechada el 7 de octubre de 1923, Lovecraft escribe:


«Hace treinta años, la señora Miniter leyó Drácula en un manuscrito. Era un texto increíblemente descuidado. Consideró hacer el trabajo de revisión, pero su precio era demasiado alto para Stoker.»


La señora Miniter es la periodista y escritora Edith Dowe Miniter (1867-1934), quien entabló amistad con Lovecraft debido a sus intereses compartidos por la historia de Nueva Inglaterra y algunas participaciones en el periodismo aficionado. Estuvieron en contacto desde 1920 hasta la muerte de Edith en 1934. En otra carta, dirigida a Donald Wandrei, fechada el 29 de enero de 1927, Lovecraft repite la misma información sobre el borrador de Stoker:


«Es curioso observar que una persona de nuestro círculo de periodistas aficionados, una anciana llamada señora Miniter, tuvo la oportunidad de revisar el manuscrito de Drácula (¡que era un diabólico desastre!) antes de su publicación, pero lo rechazó porque Stoker se negó a pagar el precio que la dificultad del trabajo le imponía establecer.»


En una carta a R. H. Barlow [10 de diciembre de 1932], Lovecraft añade:


«Conozco a una anciana que estuvo a punto de hacer el trabajo de revision de Drácula a principios de 1890; vio el manuscrito original y dice que era un desastre espantoso. Finalmente, alguien más (Stoker pensó que el precio era demasiado alto) le dio la forma que tiene ahora.»


En otra carta a Barlow [septiembre de 1933], Lovecraft agrega que la señora Miniter no se reunió ni tuvo contacto personal con Bram Stoker: «Ella nunca estuvo en contacto directo con Stoker, ya que un representante suyo le alcanzó el manuscrito. y luego se lo llevó cuando no pudieron llegar a un acuerdo». Cuatro años después del fallecimiento de la señora Miniter, el Flaco de Providence proporcionó información adicional en un breve homenaje publicado en la prensa aficionada:


«A pesar de sus conocimientos sobre la tradición espectral, a la señora Miniter no le interesaban las historias de carácter macabro o sobrenatural; las consideraba irremediablemente extravagantes y no representativas de la vida. Quizás esa sea una de las razones por las que, en sus primeros años en Boston, rechazó la oportunidad de revisar un manuscrito de Drácula, cuyo autor estaba entonces de gira por América.»


Si la información de Lovecraft es correcta, un representante de Bram Stoker se puso en contacto con Edith Miniter para encomendarle el trabajo de revisión de la novela. El dato de que Bram Stoker estaba en los Estados Unidos entre 1893 y 1894 es correcto [estaba en una gira teatral como agente de Sir Henry Irving]; de hecho, la gira llegó a Boston en enero de enero de 1894, y Edith trabajaba para el Boston Home Journal, una revista de literatura y arte. Curiosamente, la producción teatral de Irving fue masacrada por la crítica de Edith, y Bram Stoker, siendo el agente de prensa de la compañía, seguramente estaba al tanto. ¿Fue la mordacidad de Edith la que convenció a Stoker de proponerle, a través de un agente, que revise su novela?

En conclusión: si Edith Miniter tuvo en sus manos la versión de Drácula de 1893-94, y concluyó que era «un diabólico desastre», es lícito deducir que lo leyó y examinó con cierta produndidad. Y, si lo leyó, estuvo al tanto de gran parte de los elementos que luego serían eliminados de la versión publicada, pero presentes en versión sueca. Esto nos lleva a la última conexión, la más absurda, pero no por ello menos atractiva.

Consideremos lo siguiente: en Mörkrets Makter [que incluye episodios de Edith leyó pero que no aparecieron en la novela publicada], Draculitz y Thomas Harker deambulan por la galería de arte del castillo, a la luz de las velas, donde observan y comentan retratos centenarios cubiertos de telarañas. A medida que contemplan los retratos más antiguos, los rostros de los antepasados de Draculitz empiezan a evidenciar rasgos más bestiales y primitivos. Más adelante nos enteramos que estos sujetos no han muerto, sino que han degenerado hasta convertirse en criaturas semihumanas, parecidas a simios, que merodean por las catacumbas del castillo. En este punto, Thomas Harker descubre un templo pagano en ruinas que tiene un acceso a las cactumbas. Desciende y es testigo de cómo estas criaturas, que son los ancestros del Conde, practican ritos blasfemos que incluyen el sacrificio humano y el consumo de sangre, con Draculitz como sumo sacerdote [ver: Una exploración literaria por el Castillo de Drácula]

La sugerencia aquí es que la línea de sangre familiar se ha ido destilando y refinando en el curso de los siglos. Draculitz probablemente es el primero de esta estirpe en poder pasar como un ser humano, pero los individuos con rasgos prehumanos han sido relegados [voluntariamente o por la fuerza] a las catacumbas y túneles. Si el lector de El Espejo Gótico está pensando que todo esto se parece al argumento de Las Ratas en las Paredes (The Rats in the Walls), no es el único.

Las Ratas en las Paredes se escribió entre agosto y septiembre de 1923. Un mes después, Lovecraft le escribiría aquella primera carta a Frank Belknap Long donde menciona la anécdota de la señora Miniter [el encuentro entre Edith y HPL se produjo a principios de ese año] y el borrador de Drácula. Tal vez la composición del cuento le recordó a Lovecraft aquella historia y se la comentó a Long, o tal vez fue al revés: la señora Miniter le comentó a Lovecraft algunos puntos del manuscrito de Drácula y el Flaco de Providence los utilizó en Las Ratas en las Paredes [ver: El nido de Nyarlathotep: análisis de «Las ratas en las paredes»]

Es una posibilidad aventurera, pero tiene su lógica. No imagino a Lovecraft recibiendo el comentario de que una conocida suya tuvo en sus manos una versión cruda de Drácula sin haber escarbado en el asunto. Quiero decir, si alguien te comenta que tuvo en sus manos una versión preliminar de Drácula, es razonable suponer que le preguntarías de qué trataba, o al menos a qué se refiere si asegura que era «un diabólico desastre». Además, el encuentro con Edith no fue breve. Ella llevó a Lovecraft [y a Edward H. Cole] a hacer un recorrido por Boston y Marblehead, de modo que HPL tuvo tiempo de sobra para interrogar a Edith, quizás preguntarle si recordaba alguna diferencia entre el borrador y la novela terminada. En este sentido, la escena de los ancestros degenerados del Conde y los rituales obscenos en las catacumbas son tan originales e impactantes que, si Edith acaso recordaba algo del borrador, seguramente fue esto.

Ahora bien, si Edith Miniter no exageró los hechos, y realmente examinó a fondo la versión preliminar de Drácula [tuvo que hacerlo para establecer sus honorarios], y treinta años después se lo comentó a Lovecraft, es probable que el Flaco de Providence haya obtenido mucha más información de la que estaba dispuesto a compartir con Frank Belknap Long y sus otros corresponsales.

En cualquier caso, el episodio de las catacumbas es prácticamente idéntico al argumento de Las Ratas en las Paredes, con la única diferencia significativa de que en el cuento de Lovecraft las criaturas no están vivas [o no-muertas]; solo son esqueletos debajo de un castillo familiar, pero sus restros revelan que también han estado involucrados en ritos caníbales. Más aún, Thomas Harker comenta que algunos de estos seres se parecen a cerdos, comparación que también se encuentra en Las Ratas en las Paredes.

Podríamos seguir acumulando evidencia circunstancial: Las Ratas en las Paredes no solo es el único relato de Lovecraft que muestra signos de la influencia de Bram Stoker, sino que incluso hay una alusión directa a Drácula: los antepasados del Narrador fueron dueños de una finca llamada «Carfax», el mismo nombre de la abadía que adquiere el Conde en Londres. Además, las Ratas en sí mismas parecen inspiradas en los roedores sobrenaturales del cuento de Stoker: La Casa del Juez (The Judge's House) [ver: El Gran Rey Rata: análisis de «La Casa del Juez»]

Al final de este recorrido no hemos dado ninguna respuesta concluyente, solo algunas preguntas interesantes y una madeja de datos aislados que no podemos desenredar: No sabemos si el autor de Mörkrets makter hojeó los borradores de Drácula, pero sí que incluyó muchísimos elementos e ideas que forman parte de las versiones preliminares de la novela. No sabemos si Edith Miniter leyó el borrador, pero sí que las fechas y los lugares coinciden: Stoker y ella estaban en el mismo lugar y participaban del mismo círculo. No sabemos si Lovecraft escribió Las Ratas en las Paredes teniendo en mente la información que le proporcionó Edith, ni siquiera si Edith le proporcionó alguna, pero sí que el argumento del relato reproduce un episodio del diario de Thomas Harker.

En definitiva, no sabemos nada con absoluta certeza. No podemos disipar ningún interrogante. Pero, al menos para mí, este juego de asociaciones, coincidencias, aleatoriedad y, quizás, sobreinterpretación, se parece un poco a los merodeos de Harker por las tinieblas del castillo del Conde, a la luz tenue de las velas, observando detalles aquí y allí, pero sin poder afirmar con rigor cuántos metros cuadrados tienen las catacumbas, cuál es la edad de los ancestros centenarios del Conde, pero capaz de elaborar una hipótesis de trabajo, o de supervivencia: ¡los vampiros existen!




Taller gótico. I Vampiros.


Más literatura gótica:
El artículo: «Mörkrets Makter»: la versión preliminar de «Drácula» fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

Sweeney Todd: el modelo estructural de «Drácula».


Sweeney Todd: el modelo estructural de «Drácula».




La novela de Bram Stoker: Drácula (Dracula), está inspirada en muchos elementos folclóricos y motivos literarios, pero su argumento principal, así como el perfil de sus personajes, son una réplica casi exacta de lo que podemos encontrar en El Collar de Perlas (The String of Pearls), el Penny Dreadful protagonizado por Sweeney Todd.

No estoy sugiriendo que Bram Stoker haya plagiado deliberadamente la trama de Sweeney Todd; de hecho, ni siquiera podría probar que leyó la serie. Simplemente me gustaría examinar cómo algunos motivos y elementos literarios parecen surgir naturalmente cuando se tocan ciertos temas, como si ya existieran en algún lugar, una especie de inconsciente colectivo jungiano, y fuesen accesibles al autor que logra sincronizarse con ellos.

El primer episodio de El Collar de Perlas apareció el 21 de noviembre de 1846. Se prolongó durante dieciocho semanas consecutivas en las páginas de la revista londinense The People's Periodical and Family Library. Desde su formato por entregas a sus ilustraciones truculentas, es un Dreadful típico, pero con un argumento muy superior a los demás, dirigido a un público un poco más culto. El autor, se cree, fue Thomas Peckett Prest, de quien se sabe muy poco, solo que fue un eficiente plagiario de William Ainsworth y Charles Dickens. Murió de tuberculosis en 1859, a la edad de 49 años. Fue enterrado en una tumba común para indigentes en el cementerio de St. Pancras.

El Collar de Perlas relata la historia de Sweeney Todd, barbero de Fleet Street. Fue tan popular que, en 1850, fue reescrito y ampliado. Este trabajo probablemente fue realizado por J. M. Rymer; y la historia pasó de tener 18 entregas semanales a 92, y de 39 capítulos a 173. De más está decir que la estructura original de El Collar de Perlas fue asfixiada con nuevos incidentes que, para el propósito de este artículo, resultan de poco interés.

Los Penny Dreadful son la última frontera para el aficionado a la literatura gótica. Para ver hasta dónde fue un formato maltratado por la crítica baste decir que Montague Summers, probablemente el primero en reseñar El Collar de Perlas, se equivoca con el título, confunde la primera y la segunda versión, y atribuye el original a George MacFarren, quien murió antes de que se escribiera. Cuando llegamos al argumento, Summers pierde todo contacto con los hechos. Está contándonos otra historia.

Quizás el origen popular de los Dreadful, sumado a su formato empobrecido y sus argumentos sensacionalistas, hicieron que la crítica literaria los despreciara. Tanto es así que las inexactitudes de Montague Summers, la mayoría maliciosas, todavía son citadas como referencias serias. El otro investigador que le dedicó cierto interés fue Peter Haining. Su libro: Sweeney Todd: La verdadera historia del diabólico barbero de Fleet Street (Sweeney Todd: The Real Story of the Demon Barber of Fleet Street), es infame. El autor asume que Sweeney Todd era una persona real y procede a fabular una biografía completa.

Muchos otros formatos, como el pulp, fueron igualmente bastardeados al principio, pero al final adquirieron cierto prestigio hasta que se les reconoció su debido mérito. Los Penny Dreadful siguen estando donde estaban.

Dicho esto, comencemos con las simlitudes básicas entre El Collar de Perlas y Drácula:

La historia de Sweeney Todd comienza con un joven abogado [precursor de Jonathan Harker] que viaja al exterior por negocios, dejando a su prometida [precursora de Mina] en Inglaterra. Estos negocios tienen que ver con el villano, Sweeney Todd [precursor de Drácula]. Todd mata a sus víctimas cortándoles el cuello [la zona predilecta del Conde]. El joven abogado se pierde en un laberinto de túneles debajo de la morada de Todd, donde hace algunos hallazgos ominosos. Su prometida desespera, y habla de la desaparición de su prometido con una amiga rica y frívola [precursora de Lucy Westenra] que tiene tres pretendientes [análogos al doctor Seward, Quincey Morris y Arthur Holmwood]. Todos ellos se unen para encontrar y destruir al Monstruo. Por supuesto, hay un hombre mayor, un sabio [como Van Helsing] que lidera la búsqueda. El grupo a menudo se reune en el manicomio de un amigo [como el asilo para lunáticos de Seward] para discutir la estrategia. Sweeney Todd tiene una guarida en Londres [como Drácula tiene a Carfax]. La prometida entra en la guarida del Monstruo, fingiendo que está rendida ante él, pero de hecho está trabajando en su contra. El anciano sabio entra en la guarida para atacar al Todd, mientras la prometida espera fuera.

En la versión original de El Collar de Perlas, Sweeney Todd es capturado y colgado. En la ampliación de 1850 se añaden los siguientes incidentes:

Al ser perseguido, Sweeney Todd huye de Inglaterra en barco, y finalmente es alcanzado a campo abierto [como el Conde antes de llegar al Castillo]. Todd es ultimado por sus perseguidores al aire libre.

Podemos traducir los personajes de ambas historias muy fácilmente:

Al ser perseguido, Sweeney Todd huye de Inglaterra en barco, y finalmente es alcanzado a campo abierto [como el Conde antes de llegar al Castillo]. Todd es ultimado por sus perseguidores al aire libre.

Podemos traducir los personajes de ambas historias muy fácilmente:

a- El villano: Sweeney Todd / Drácula.

b- El joven abogado: Mark Ingestrie / Jonathan Harker.

c- La prometida: Johanna Oakley / Mina Murray.

d- La amiga rica y frívola de la prometida: Arabella Wilmott / Lucy Westenra.

e- Los pretendientes de la amiga frívola: el Coronel Jefferey, el reverendo Lupin y Ben Bolt / Arthur Holmwood, John Seward, Quincey Morris.

f- Un anciano sabio (Sir Richard Blunt / Van Helsing)

g- La aliada femenina del villano: La señora Lovett / las tres vampiresas.

h- El infiltrado del villano en el manicomio: el señor Fogg / Renfield.

En El Collar de Perlas hay un personaje extra muy importante, Tobias Ragg, el aprendiz de Sweeney Todd, quien posee muchos atributos y características de Harker. La señora Lovett también es relevante. Todd asesina a sus clientes con una navaja de afeitar, pero es la señora Lovett, su cómplice y socia comercial, quien hornea los cuerpos para hacer pasteles de carne. El primer nombre de la señora Lovett es Nellie, aunque en la segunda versión se llama... ¡Wilhelmina!.

Estas son algunas similitudes entre El Collar de Perlas y Drácula, pero también hay diferencias de base. Sweeney Todd es londinense de pura cepa, Drácula es transilvano. El Collar de Perlas está ambientado íntegramente en Londres, nada que se asemeje remotamente al folclore de los Cárpatos o a los incidentes de Whitby. En cambio, sí hay un naufragio con algunos elementos que recuerdan al Deméter, pero es un recuerdo del Coronel Jefferey, no un suceso que se produce en la línea de tiempo de la historia [ver: El misterio del «Deméter»]

A la luz de los documentos y borradores de Bram Stoker [pueden leerse en Bram Stoker’s Notes for Dracula], queda claro que trabajó siguiendo un patrón; en primer lugar, recopilando mucha información y haciendo grandes planes. Acto seguido, seleccionó y descartó mucho de esta primera etapa, recopiló más información e hizo más planes. El producto final, Drácula, es una pequeña fracción de todo esto. Los nombres de los personajes, incluso la dinámica del argumento, fueron cambiando. Algunos personajes importantes quedaron en el camino, como el detective de Scotland Yard, que fue absorbido por Van Helsing. Bram Stoker tenía una tendencia innata para reunir información e irse por las ramas, pero también el olfato para recortar sin piedad hasta que el material fuese manejable.

Teniendo en cuenta que Bram Stoker era un hombre educado, de clase media, conocía los antecedentes vampíricos de Sheridan Le Fanu [Carmilla] para perfilar al Conde. Este mismo fundamento de clase suele emplearse para afirmar, sin pruebas concretas, que no estaba interesado en los Penny Dreadful, evidentemente inferiores. Sin embargo, Bram Stoker estaba escribiendo una novela de vampiros. Leyó todo lo que pudo encontrar sobre el tema, que no era mucho, por lo que no es ilícito pensar que también volcó su investigación sobre Varney el Vampiro (Varney the Vampyre), que era un Dreadful. En otras palabras, si asumimos que Bram Stoker siempre estuvo interesado en los vampiros, uno de los pocos lugares en los que podría haber encontrado algo interesante durante su infancia eran los Dreadful, sobre todo tratándose de un niño enfermizo que pasó gran parte de su infancia en cama.

Por supuesto, no podemos afirmar que un tío cómplice o un amigo del barrio le alcanzó una de estas lecturas, completamente inadecuadas para un niño, pero hay que entender que los Penny Dreadful fueron un placer culposo durante la era victoriana. Todos los leían y nadie lo admitía.

Volvamos al comienzo de Drácula.

Con la esperanza de casarse, Jonathan Harker [abogado] parte hacia Transilvania para que uno de los clientes de la firma para la cual trabaja, Drácula, formalice la compra de algunas propiedades en Londres. El Conde es un individuo de modales extraños, incluso aterradores, y Harker pronto se encuentra prisionero. El Castillo es enorme, con muchos pasajes y habitaciones secretas. Mujeres siniestras pero seductoras confabulan con su encarcelamiento, y hay pruebas de canibalismo [Drácula les entrega un bebé a sus «novias»]. Finalmente, el Conde desaparece y Harker logra escapar y regresar a Inglaterra con su prometida. En El Collar de Perlas, Mark Ingestrie [joven y abogado] emprende un viaje de negocios a una tierra lejana. Al regresar a Inglaterra acepta un trabajo con una mujer siniestra pero seductora. Se encuentra prisionero en el laberinto de sótanos debajo de su tienda, obligado a realizar un trabajo que, pronto descubre, tiene indicios de canibalismo. El extraño cómplice de la mujer planea huir y dejarlo en manos de la ley; pero el joven escapa y es devuelto a su prometida.

Las protagonistas femeninas de ambas historias tienen fuertes parecidos. Ambas [Johanna Oakley / Mina Murray] esperan ansiosamente el regreso de sus prometidos, sobre los cuales no han tenido más noticias. Ambas tienen una amiga rica y frívola [Arabella Wilmott / Lucy Westenra], que a su vez es cortejada por tres hombres [Coronel Jefferey, el reverendo Lupin y Ben Bolt / Arthur Holmwood, John Seward, Quincey Morris]. Ambas cuidan a sus prometidos hasta que recuperan la salud, y las dos eventualmente entran en la guarida del Monstruo [Sweeney Todd / Drácula], e incluso sirven de enlace para que los perseguidores puedan dar con ellos. Mina Murray agrupa buena parte de los sucesos que, en El Collar de Perlas, les ocurren a Johanna, Arabella y Minna Grey. El nombre de esta última fue tomado de la novela de Walter Scott: La hija del cirujano (The Surgeon’s Daughter). En sus notas preliminares, Bram Stoker escribe Mina como «Minna».

Los Monstruos también poseen características similares: ambos son caníbales, matan atacando el cuello de sus víctimas, tienen aliadas femeninas [ver: La verdad sobre las tres Vampiresas de Drácula], también un agente inflitrado en un manicomio, y poseen guaridas secretas en Londres. Si tomamos la versión de 1850 de El Collar de Perlas, ambos naufragan en las costas inglesas, intentan huir y son asesinados al aire libre.

Supongo que hay un trasfondo arquetípico que justifica la mayoría de estas similitudes. Si escribes la historia de un grupo de personas que se alía contra un Monstruo, pueden existir semejanzas. Sin embargo, es en la estructura de estos grupos donde las similitudes son abrumadoras. Hay una heroína abnegada [Johanna / Mina], un joven valiente [Ingestrie / Harker], un anciano sabio [Sir Richard Blunt / Van Helsing], una amiga [Arabella / Lucy] y un grupo de pretendientes [uno de ellos, rechazado]. Para acercarse al Monstruo, la heroína entra en su mundo, Johanna con un disfraz; Mina a través del enlace hipnótico. Además, el Monstruo es perseguido por mar y tierra, y es destruido justo cuando parece haber escapado.

Entonces, ¿son estas similitudes producto de la inspiración directa o constituyen elementos que brotan naturalmente del gran pozo arquetípico de la humanidad?

La cadena de semejanzas no termina ahí. Podemos añadir más eslabones, casi tantos como quisiéramos, porque los Penny Dreadful se caracterizan por imitar, saquear y robar a sus predecesores inmediatos, así como a los clásicos de la novela gótica, de modo que El Collar de Perlas no es en modo alguno una obra completamente original. En todo caso, es mejor [en estilo, estructura y caracterización] que la mayoría de los cientos de Penny Dredful anteriores. Es muy fácil desorientarse al leer una de estas obras. Hay saltos abruptos de tiempo, personajes que desaparecen sin explicación, etc.

La diferencia más sustancial entre Drácula y El Collar de Perlas tiene que ver con sus respectivos públicos. Si la novela gótica estaba dirigida principalmente a mujeres alfabetizadas de clase media/alta que podían pagar buenas ediciones, los Dreadful estaban enfocados en un público más popular, más pobre y menos educado. Para este grupo existía un floreciente comercio de plagios e imitaciones, blue-books y otros formatos con historias sensacionalistas a los que se podía acceder por un penique.

Las semejanzas entre el modelo estructural de El Collar de Perlas y Drácula se hace menos evidente debido a las diferencias en el registro lingüístico del Gótico y el Dreadful. El estilo del Gótico Clásico, forjado en el siglo XVIII, es melodramático, mientras que el Dreadful simplemente imita este estilo antiguo con recursos más simples. Por otro lado, el Gótico se enfoca en las clases altas, cuando no directamente aristocráticas, mientras que los protagonistas del Dreadful están mucho más relacionados con la clase trabajadora.

Si bien hay una clara imitación del estilo Gótico, los Penny Dreadful fueron perdiendo los motivos clásicos de su modelo original. El recurso prácticamente ubicuo de la heredera perdida [convertida en campesina, mendiga o aprendiz] que debe descubrir su pasado y un oscuro secreto familiar, es mucho menos frecuente. Además, en los Penny Dreadful desaparecen los largos pasajes descriptivos del Gótico, sobre todo de paisajes, donde no ocurre nada excepto la proyección de la vida interior de los personajes sobre la naturaleza [Ann Radcliffe puede escribir todo un capítulo describiendo cómo su heroína desmayada fue consolada por el paisaje]. El énfasis aquí está en la acción, cuanto más truculenta y catastrófica, mejor; y los incidentes se suceden a un ritmo más vertiginoso. La trama del Dreadful gira en torno a un Villano, que debe ser desenmascarado y destruido; y que a menudo es el verdadero protagonista de la historia [ver: Las fantasías privadas de Bram Stoker]

Otra diferencia considerable entre el Gótico y el Dreadful es el escenario. Las historias del Gótico Clásico se sitúan en un pasado vago, entre post-medieval y renacentista, y generalmente en una tierra lejana y exótica [desde el punto de vista de Europa Occidental]. El Dreadful se ubica siempre en Inglaterra, y siempre en el tiempo presente [siglo XIX]. En este sentido, Drácula comienza como una novela gótica clásica, transportando al lector a los Cárpatos [Gótico Clásico], pero luego regresa al presente londinense y allí es donde se desarrolla el nudo de la trama.

Los protagonistas masculinos tienden a ser mucho más jóvenes en el Dreadful; también los villanos, y ambos pertenecen a la misma clase social del lector [trabajadora / baja]. El Gótico Clásico trata de hacernos sentir asqueados por el Villano, pero en el Dreadful está diseñado para atraer al lector, incluso para que nos identifiquemos con él.

El lector promedio del Dreadful, de clase trabajadora, esperaba asesinatos y horrores sin todo ese relleno de sentimientos elevados y paisajismo narrativo. Para gestionar esta necesidad de suministrar constantemente incidentes truculentos, el Dreadful recurre a subtramas, pequeñas historias y desviaciones del argumento principal, que el autor a menudo no consigue resolver. Pero no importa: es la renovación constante de sucesos espantosos, no una continuidad lógica, lo que caracteriza a este formato.

Entonces: el sensacionalismo y la inmediatez son elementos indispensables en el Penny Dreadful, los cuales rara vez se encuentran en el Gótico Clásico. Esto implica un recorte en la distancia entre el lector y el horror. En el Dreadful esta distancia prácticamente se elimina, y página a página se nos brindan incidentes macabros, mientras que el Gótico los construye paulatinamente. Por otro lado, nadie afirmaría que El Monje (The Monk) de Matthew Lewis o Los misterios de Udolfo (The Mysteries of Udolpho) de Radcliffe están basados en casos reales, pero casi todos los Dreadful insinúan que están relatando hechos que realmente ocurrieron. Al estar parcialmente inspirados en las páginas policiales, el lector seguramente recordaba haber leído algo parecido, de modo que el aura de verosimilitud estaba garantizada. Montague Summers, por supuesto, cae en esta trampa, y como muchos otros arqueólogos aficionados al Dreadful afirma que estos están basados en «casos reales».

Bram Stoker acortó la distancia entre el Gótico y el Dreadful en muchos sentidos: la historia de Drácula transcurre en el presente, el estilo es elegante pero lejos de ser rebuscado, la historia progresa lentamente pero nunca se detiene, y el Villano causa más fascinación que repugnancia. Yo diría que lo único «gótico» en el estilo narrativo de Bram Stoker son los apóstrofes y gritos de Mina, así como sus desmayos, pero el resto es bastante coloquial. Además, sus personajes son perfectos para el Penny Dreadful: jóvenes de clase media, algunos profesionales, y los únicos aristócratas de los «buenos» [Holmwood y Westenra] son, el primero, de escasa relevancia, y la segunda transformada en vampiro. No hay herencia, sino un Villano bien definido que debe ser destruido [ver: El código secreto en el «Drácula» de Bram Stoker]

Si quisiéramos transportar al Conde a una novela gótica del siglo XVIII, no tendría lugar. Ninguna posee un Monstruo de características similares. Sin embargo, Drácula podría encajar en cualquier Penny Dreadful y ser completamente funcional: es un Monstruo sobrenatural y hay que matarlo. Punto. No se trata de un tío incestuoso o un monje seducido por el diablo. Es el diablo.

Bram Stoker incorpora mayor presencia femenina que en el Gótico Clásico, donde hay una heroína y personajes femeninos secundarios. Muchas de las partes más emocionantes de Drácula están relacionadas con Mina y Lucy [ver: Mina y Lucy: la ideología de género en «Drácula»]. Por otro lado, ellas abren sus sentimentos al lector, describen sus miedos, sus confusiones, algo que en el Gótico Clásico no se hace directamente, sino mediante el reflejo de esas emociones en el paisaje o en las características edilicias del lugar. Pero si hay algo que encuadra al Conde como un villano más afín al Dreadful que al Gótico es el hecho de que, básicamente, es un empleador cruel, en la tradición de Sweeney Todd. Este es el punto de partida de la novela de Bram Stoker: Harker se ve atraído hacia el Monstruo en el curso ordinario de su vida, de su oficio, como subordinado y empleado del Conde. En el Gótico siempre hay un lazo de sangre, una herencia, algo familiar que desencadena el drama. Harker simplemente está haciendo su trabajo.

Otra característica llamativa entre El Collar de Perlas y Drácula es la creación de una geografía secreta de Londres. Sweeney Todd y el Conde son criaturas nocturnas que han tejido una telaraña de propiedades urbanas. En cierto modo, sus refugios están emplazados en lugar de seguridad de los «buenos»: la ciudad. Pueden estar en cualquier parte, alrededor de sus víctimas, rodeándolas, incluso acechándolas desde una propiedad vecina. El Conde está más alejado cronológicamente de Sweeney Todd, quien aprovecha los nuevos túneles y cloacas que se extienden debajo de Londres desde 1840. De hecho, El Collar de Perlas bromea en ocasiones sobre la idea de que cada casa está conectada a través de canales de desagüe que transportan excremento humano. Estos laberintos subterráneos infestados de ratas y cólera siempre están presentes en el Penny Dreadful, pero Bram Stoker no los utiliza; probablemente porque esto implicaba que su novela fuese considerada demasiado sensacionalista [ver: Lo Subterráneo en la ficción]

Esta Londres subterránea del Penny Dreadful alcanzó su apogeo en 1868 con Los chicos salvajes de Londres (The Wild Boys of London), también titulado Los Hijos de la Noche (Children of the Night). Se suele pensar que Bram Stoker emplea esta línea inspirándose en la novela de Bulwer-Lytton: Lucrecia o Los Hijos de la Noche (Lucretia or The Children of Night), pero es más pertinente asumir que está haciendo una broma a sus vecinos londinenses cuando Drácula le dice a Harker:


«Escúchelos, los hijos de la noche. ¡Qué música hacen! —al ver, supongo, alguna expresión en mi rostro extraña para él, agregó—: Ah, señor, ustedes, los habitantes de la ciudad, no pueden entrar en los sentimientos del cazador.»


El Conde está subestimando a Harker. La expresión «extraña» en su rostro al oír la frase: «hijos de la noche» podría referirse a que Harker recuerda este Penny Dreadful, como seguramente la mayoría de los lectores de la novela. Los «hijos de la noche» de Drácula son una manada de lobos, al igual que en el Dreadful, pero no una manada de lobos, sino de niños que viven en las alcantarillas y desagües y atacan de noche. La soberbia del Conde podría haber sido socavada fácilmente por Harker: «Amigo, ustedes tienen manadas de lobos salvajes, nosotros tenemos niños que practican el canibalismo».

No sabemos exactamente cómo se mueve el Conde en la noche, pero los movimientos de Sweeney Todd están bien delimitados. Tiene tres puntos de entrada a su red subterránea: la trampilla en la barbería, debajo de la infame silla giratoria; el sótano debajo de la tienda de la señora Lovett en Bell Yard, donde cocina sus deliciosos pasteles de carne; y una losa en la cercana Iglesia de St. Dunstan, que conduce a los sótanos en los que Sweeney Todd esconde los restos no comestibles de sus víctimas. Estos tres portales representan claramente las tres patas de la sociedad victoriana: el comercio, la ley y la iglesia, aunque no estoy seguro de que esto sea intencional. Sería imposible proporcionar algo parecido sobre los movimientos de Drácula.

La barbería de Sweeney Todd tiene algunas características análogas al Castillo de Drácula. Si entras en alguno de estos espacios, nadie te volverá a ver. Sin embargo, la Barbería adopta una forma sólida y familiar para sus potenciales víctimas. Es un portal al inframundo disfrazado; mientras que el Castillo del Conde, por su propia arquitectura, repele. Harker probablemente nunca habría entrado de no estar sujeto a una obligación laboral [ver: Una exploración literaria por el Castillo de Drácula]

Bram Stoker parece haber estado más interesado en coordinar tiempos, fechas y lugares que en el folclore de Transilvania [ver: Porque los muertos viajan deprisa]. Gran parte de su geografía y tradiciones vampíricas fueron inspiradas por el libro de Emily Gerard: La Tierra más allá del Bosque (The Land Beyond the Forest), pero cuando la acción se muda a Londres comienza a preocuparse por los detalles urbanos. En esto, Drácula muestra otra similitud con El Collar de Perlas y se distancia del Gótico, cuyas historias desprecian la cronología y el detalle físico. Transilvania es un mundo sin demasiados matices, casi sin forma y repleto de lugares comunes, pero Londres lo obliga a dar mayores precisiones.

Bram Stoker nunca entrega una descripción detallada del Castillo. Harker llega al anochecer con la vaga impresión de estar ante enormes ruinas recortadas contra el cielo; y cuando logra escapar está demasiado débil para hacer alguna observación. Durante su estancia conocemos algunas habitaciones, y se nos informa que hay otras que producen «malos sueños para los que duermen imprudentemente». Más tarde, descubrimos que el Conde tiene cámaras secretas donde descansa durante el día. Harker deambula por el castillo buscando una forma de escapar; pero solo se nos da una vaga idea del diseño del lugar. En cambio, Londres es representado con sumo cuidado. Drácula marca su territorio usando sus cajas llenas de tierra. El Vampiro dirige su atención hacia la clase media de la Londres victoriana [tardía], y merodea por las calles de West End. No estoy familiarizado con la disposición urbana de la época, pero muchos ensayos sobre el tema coinciden en afirmar que Bram Stoker intentó disimular algunos de estos lugares, tal vez porque son barrios de clase media que necesitaban un trato discreto.

Entre Sweeney Todd y Drácula hay un eslabón perdido: Jack el Destripador. Sin saber nada sobre el asesino de Whitechapel, El Collar de Perlas anticipó el escenario y el carácter macabro de esos asesinatos. De hecho, muchas de las ilustraciones utilizadas para acompañar los reportes periodísticos sobre Jack están inspirados en las ilustraciones de Sweeney Todd. Incluso es probable que el propio Jack haya estado familiarizado con El Collar de Perlas. Una de las evidencias de esto es la carta recibida por el Jefe del Comité de Vigilancia de Whitechapel, George Lusk, junto con la mitad de un riñón humano. La nota adjunta dice: «la otra parte la freí y la comí; estaba muy rica». Esto se asemeja al tipo de humor negro de El Collar de Perlas:


«Todd y la señora Lovett se encontraron con toda la familiaridad de viejos conocidos.

—Ah, señor Todd —dijo la señora—, ¿cómo está? Vaya, no lo hemos visto en mucho tiempo.

—Ha pasado algún tiempo; ¿Y cómo está usted, señora Lovett?

—Bastante bien, gracias. Por supuesto, probará el pastel.

Todd hizo una mueca horrible cuando respondió:

—No gracias; acabo de comer una chuleta de cerdo.

—¿Venía con riñón, señor? —preguntó uno de los muchachos que estaban comiendo pasteles fríos.

—Sí, tenía.

—¡Oh, eso es lo que me gusta! Dios os bendiga, me comería a mi madre si fuera una chuleta de cerdo, dorada y crujiente, y con riñón.»


El Destripador es el eslabón perdido entre Sweeney Todd y Drácula, un monstruo caníbal que corta el cuello de sus víctimas y desaparece en la noche de Londres. Entre las teorías sobre su identidad se encuentra un señor inglés [el duque de Clarence]; un médico [el doctor Stanley]; un agente extranjero [el doctor Pedachenko]; un abogado [Montague Druitt]; una partera; y uno de los cowboys del show de Buffalo Bill que recorrió Gran Bretaña en 1887. Los aliados que persiguen al Conde siguen este mismo patrón: Arthur Holmwood, el doctor Seward; el profesor Van Helsing; el abogado Harker; y Quincey Morris, el cowboy. Más aún, la insinuación de la ligereza sexual de Lucy Westenra remite directamente a las víctimas del Destripador. Apenas llega a Inglaterra, Drácula ataca a la que seguramente habría sido la primera víctima de Jack [ver: El cuerpo de la mujer en el Gótico]

También es justo decir que la terrible aparición de Lucy Westenra como vampiresa es casi una copia de un episodio protagonizado por Clara Crofton en Varney el Vampiro. Pero hay otros vínculos entre el Conde y Varney. Flora Bannerworth, la heroína, es mordida por Varney, y él la persigue al igual que Drácula a Mina. También tenemos el mismo grupo de cabelleros que se unen para luchar contra el Vampiro, incluido un médico y un prometido que regresa de un viaje al exterior. El señor Marchdale cumple prácticamente la misma función que Van Helsing [aunque resulta ser uno de los malos] y la visita a la bóveda de la familia Bannerworth prefigura la visita a la tumba de Lucy [ver: Bloofer Lady: la transformación de Lucy Westenra]

Lo que viene a continuación es un sustrato etimológico que no tiene ninguna validez, pero que aquí en El Espejo Gótico nos gusta examinar. En Drácula, el pretendiente exitoso de Lucy es Arthur Holmwood, más tarde nombrado Lord Godalming. Los primeros capítulos de Varney están ambientados cerca de Winchester, próximo a Ringwood y, un poco más lejos, a Godalming. Varney pone su mirada en Clara Crofton, cuyo prometido es John Ringwood. Holmwood, en español, significa «bosque de robles»; y la heroína de El Collar de Perlas es Johanna Oakley, cuyo apellido significa «robledal». Quizás estas asociaciones trabajaron subliminalmente en Bram Stoker, liberadas mientras escribía su novela, aunque lo más probable es que sea solo mi cabeza buscando patrones donde no los hay.

No creo que Bram Stoker se haya «copiado» de El Collar de Perlas, no deliberadamente al menos. Tampoco sostengo que la ejecución de las dos obras sea similar. Son mundos diferentes, pero las semejanzas en ciertos aspectos son sorprendentes.

Últimamente se habla mucho de «fuentes» cuando se refiere a una posible inspiración de una obra, pero una «fuente» es algo que utiliza un historiador. Se aferra a ella y la reconoce. No hay tales «fuentes» en Drácula, mas bien, hay un pozo arquetípico donde también hierven los Penny Dreadful. A lo sumo, la historia de Sweeney Todd le brindó un marco estructural que Bram Stoker transformó en algo propio. Ese, creo, es el deber de todo escritor: hacer algo original con lo que otros han dejado atrás.

El Vampiro/Caníbal puede venir desde algún sitio remoto, como Transilvania, o actuar desde adentro; pero siempre es un outsider, alguien que encarna una violencia sin precedentes. Si cualquier forma de canibalismo nos remite a la lucha entre un grupo dominante y otro oprimido, Sweeney Todd conspira para alimentar a Londres con la carne de los ricos, invirtiendo la metáfora popular. No es de extrañar que las clases educadas trataran al Penny Dreadful de literatura barata con el argumento de preservar el alma de las clases trabajadoras. En realidad, al censurar estas obras estaban preservándose, así como a un sistema que los privilegiaba y protegía. Si bien El Collar de Perlas aborda problemas típicos de los pobres urbanos [alimentos contaminados, pestes, hacinamiento, malas condiciones de salud e higiene], también presenta a los pobres como capaces de subvertir esta dinámica amo-esclavo sobre la cual se erigieron las comodidades de la clase media [ver: El Marxismo en el Horror]. Sweeney Todd es una alocada fantasía de venganza de las clases pobres. Su mensaje: «No hay necesidad de pasar hambre: ¡cómete a los ricos!», justifica que este fromato haya sido bastardeado por el status quo, tipos bien intencionados que te dicen qué es basura y qué es literatura.




Taller gótico. I Bram Stoker.


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El artículo: Sweeney Todd: el modelo estructural de «Drácula» fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com



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