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«Los trabajos y las noches»: Alejandra Pizarnik; libro y análisis


«Los trabajos y las noches»: Alejandra Pizarnik; libro y análisis.




Los trabajos y las noches (Los trabajos y las noches) es una colección de poemas malditos de la escritora argentina Alejandra Pizarnik (1936-1972), publicado en 1965.

Algunos de los mejores poemas de Alejandra Pizarnik se encuentran en esta antología, detrás de la cual se alzan otras colecciones notables, como Un signo en tu sombra, La última inocencia y Las aventuras perdidas.

Los trabajos y las noches —título que invierte el poema de Hesíodo: Los Trabajos y los días— es una obra madura, ingeniosa, que refleja buena parte de las cuestiones que perturbaban la vida de Alejandra Pizarnik en aquel período de intensa depresión y angustia. Se encuentra entre las obras más importantes de la poesía feminista en Latinoamérica.




Los trabajos y las noches.
Los trabajos y las noches, Alejandra Pizarnik (1936-1972)
  • Anillos de ceniza.
  • Amantes.
  • Antes.
  • Caer.
  • Comunicaciones.
  • Crepúsculo.
  • Cuarto solo.
  • Del otro lado.
  • Desmemoria.
  • Despedida.
  • Destrucciones.
  • Donde circunda lo ávido.
  • Duración.
  • El corazón de lo que existe.
  • El olvido.
  • Encuentro.
  • En tu aniversario.
  • En un lugar para huírse.
  • Fiesta.
  • Formas.
  • Fronteras inútiles.
  • Historia antigua.
  • Infancia.
  • Invocaciones.
  • Las grandes palabras.
  • La verdad de esta vieja pared.
  • Los ojos abiertos.
  • Los pasos perdidos.
  • Los trabajos y las noches.
  • Madrugada.
  • Memoria.
  • Mendiga voz.
  • Moradas.
  • Nombrarte.
  • Pido el silencio.
  • Poema.
  • Presencia.
  • Quien alumbra.
  • Reconocimiento.
  • Reloj.
  • Revelaciones.
  • Sentido de tu ausencia.
  • Silencios.
  • Sombra de los días a venir.
  • Tu voz.
  • Un abandono.
  • Verde paraíso.




Libros de poemas. I Libros de Alejandra Pizarnik.


El análisis y resumen del libro de Alejandra Pizarnik: Los trabajos y las noches (Los trabajos y las noches), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«Las aventuras perdidas»: Alejandra Pizarnik; libro y análisis


«Las aventuras perdidas»: Alejandra Pizarnik; libro y análisis.




Las aventuras perdidas (Las aventuras perdidas) es una colección de poemas malditos de la escritora argentina Alejandra Pizarnik (1936-1972), publicada en 1958.

En esta estupenda antología se encuentran algunos de los poemas de Alejandra Pizarnik más importantes de la época posterior a la publicación de: Un signo en tu sombra y La última inocencia, y anterior a Los trabajos y las noches. Aquí podemos encontrar verdaderos ejemplos de la poesía feminista.

En este sentido, Las aventuras perdidas brinda testimonio de aquel período turbulento en la vida de Alejandra Pizarnik, cuyo estilo ya había alcanzado una madurez y una originalidad que luego continuarían en colecciones posteriores.




Las aventuras perdidas.
Las aventuras perdidas, Alejandra Pizarnik (1936-1972)
  • El miedo.
  • Artes invisibles.
  • Azul.
  • Cenizas.
  • Desde esta orilla.
  • El ausente.
  • El despertar.
  • Exilio.
  • Fiesta en el vacío.
  • Hija del viento.
  • La caída.
  • La carencia.
  • La danza inmóvil.
  • La jaula.
  • La luz caída de la noche.
  • La noche.
  • La única herida.
  • Mucho más allá.
  • Nada.
  • Origen.
  • Peregrinaje.
  • Tiempo.




Libros de poemas. I Libros de Alejandra Pizarnik.


El análisis y resumen del libro de Alejandra Pizarnik: Las aventuras perdidas (Las aventuras perdidas), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«La última inocencia»: Alejandra Pizarnik; libro y análisis


«La última inocencia»: Alejandra Pizarnik; libro y análisis.




La última inocencia (La última inocencia) es una colección de poemas de amor de la escritora argentina Alejandra Pizarnik (1936-1972), publicado en 1956.

Podemos encontrar varios de los poemas de Alejandra Pizarnik más destacados en esta antología en la cual se observa un enorme crecimiento en relación con su obra anterior: Un signo en tu sombra, y más a tono con las colecciones que le sucederían, como: Las aventuras perdidas y Los trabajos y las noches.

La última inocencia, integrado por varios de los mejores poemas feministas de la época, es un libro que define buena parte de la vida de Alejandra Pizarnik por aquel entonces. El libro fue dedicado a León Ostrov, un prestigioso psicoanalista con el cual empezó a entender el vínculo entre el inconsciente y la poesía. Este instrumento le permitió a la poetisa una comprensión privilegiada de su propia subjetividad.





La última inocencia.
La última inocencia, Alejandra Pizarnik (1936-1972)
  • A la espera de la oscuridad.
  • La enamorada.
  • Algo.
  • Balada de la piedra que llora.
  • Canto.
  • Cenizas.
  • La de los ojos abiertos.
  • La última inocencia.
  • Noche.
  • Origen.
  • Poema para Emily Dickinson.
  • Salvación.
  • Siempre.
  • Solamente.
  • Sólo un nombre.
  • Sueño.




Libros de poemas. I Libros de Alejandra Pizarnik.


El análisis y resumen del libro de Alejandra Pizarnik: La última inocencia (La última inocencia), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«Un signo en tu sombra»: Alejandra Pizarnik; libro y análisis


«Un signo en tu sombra»: Alejandra Pizarnik; libro y análisis.




Un signo en tu sombra (Un signo en tu sombra) es una colección de poemas malditos de la escritora argentina Alejandra Pizarnik (1936-1972), publicada en 1955.

La antología está integrada por algunos de los mejores poemas de Alejandra Pizarnik escritos hasta entonces, donde se acentúa el espíritu inquieto, ansioso, lleno de preguntas sin respuesta, que la dominaba por aquel entonces. A la colección le seguirían otras, acaso más populares dentro de la poesía del Feminismo, como: La última inocencia, Las aventuras perdidas y Los trabajos y las noches.

Un signo en tu sombra representa a la perfección la esencia de la vida de Alejandra Pizarnik, aquella que la estimuló a crear un estilo tan personal como imitado hasta el hartazgo: una especie de interrogatorio perpetuo, de duda, de incertidumbre, respecto incluso de las cuestiones más elementales. Porque de eso se tratan casi todos los poemas de Pizarnik: cuestionarse una y otra vez, hasta la locura, el verdadero significado de la vida y el ser, que bien podrían ser simples construcciones para justificar el vacío de una existencia que carece de todo sentido.




Un signo en tu sombra.
Un signo en tu sombra, Alejandra Pizarnik (1936-1972)




Libros de poemas. I Libros de Alejandra Pizarnik.


El análisis y resumen del libro de Alejandra Pizarnik: Un signo en tu sombra (Un signo en tu sombra), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

10 grandes escritoras internadas en manicomios


10 grandes escritoras internadas en manicomios.




Enfermedades mentales, depresión, desórdenes alimenticios, intentos de suicidio, son por lejos los motivos más recurrentes para ser internado en un manicomio... al menos para las grandes autoras que ocupan esta lista.

La locura y el arte están unidos desde tiempos inmemoriales; frontera exigua que puede llegar a confundir los territorios que delimita. En su justo equilibrio, esa combinación ha gestado un sinnúmero de obras transgresoras, rupturistas, que iniciaron o derribaron procesos literarios enteros.

¿Pero qué ocurre cuando uno de estos dos ingredientes absorbe al otro? Más precisamente: ¿qué ocurre cuando la locura se apodera del artista?

La respuesta a esta pregunta es incierta en términos generales pero quizá más accesible si analizamos algunos ejemplos puntuales de autores considerados locos, con o sin razón aparente.

A continuación repasaremos 10 casos de grandes autoras internadas en manicomios que evidencian el aterrador resultado de aquel vínculo primario entre el arte y la locura.





10- Janet Frame (1924-2004)


Poeta, ensayista, novelista, autora de excelentes relatos, Janet Frame es considerada como una de las mejores escritoras neozelandesas. Su infancia fue traumática. Siendo todavía una niña presenció como dos de sus hermanas murieron ahogadas. En 1945, tras un torpe intento de suicidio, se le diagnosticó esquizofrenia y fue internada en un manicomio, donde fue sometida a los más horrorosos procedimientos.

Lo peor, sin embargo, no fue ese diagnóstico equivocado (luego se demostraría que Janet Frame no padecía esquizofrenia) sino el tratamiento que por entonces se utilizaba para tratar este tipo de desórdenes: electroshock.

Durante su estancia en el hospital mental, Janet Frame escribió su primer volumen de cuentos, que fue terminado casi al mismo tiempo en el que sus médicos programaran una lobotomía. Afortunadamente, unos días antes de que se realice la intervención, Janet Frame ganó inesperadamente un concurso literario y, tiempo después, fue dada de alta.

Su novela de 1961: Rostros en el agua (Faces in the Water), rápidamente se convirtió en un best-seller en su tierra natal, así como casi todas las obras que le sucederían



9- Alejandra Pizarnik (1936-1972)


La notable poetisa argentina Alejandra Pizarnik vivió una infancia llena de complejos. Tartamudeaba, tenía severos brotes de acné y una acusada tendencia a subir de peso, cuestiones que poco a poco fueron minando seriamente su autoestima.

A la deformada autopercepción de su propio cuerpo, según Alejandra Pizarnik, grotesco, se suman las constantes comparaciones con su hermana, lo cual fue cultivando en ella una personalidad singularmente obsesiva.

Para paliar sus prolongados episodios de depresión, Alejandra Pizarnik comenzó a ingerir anfetaminas en dosis prácticamente industriales, que con el tiempo se convirtieron en una verdadera adicción que le produciría severos trastornos del sueño y pasajes de euforia seguidos de una tremenda desazón.

No en vano la obra poética de Alejandra Pizarnik gira en torno a temas como la soledad, el dolor, la niñez, y principalmente la muerte.

A los 36 años de edad, en la noche del 25 de septiembre de 1972, Alejandra Pizarnik se quitó la vida ingiriendo cincuenta pastillas de seconal, un barbitúrico que había sustraído una semana antes al salir con permiso del hospital psiquiátrico en el que se hallaba internada debido a un cuadro depresivo agudo.



8- Valerie Valere (1961-1982)


La escritora francesa Valerie Valere fue internada en un manicomio cuando tenía apenas trece años de edad. ¿Diagnóstico? Anorexia.

Posteriormente escribiría El pabellón de los niños locos (Le Pavillon des infants fous)—a veces traducido como Diario de una anoréxica—, novela que retrata de manera cruda este traumático período de su vida.

Valerie Valere llegaría a escribir algunas obras más antes de morir prematuramente a los veintiún años de edad. La causa de su muerte continúa siendo un misterio, aunque muchos sospechan que se debió a causa de una sobredosis.



7- Unica Zürn (1916-1970)


Unica Zürn fue una pintora y poeta alemana. Poco después del final de la Segunda Guerra Mundial empezó su carrera como guionista para pequeñas obras de radioteatro, además de vender sus relatos y novelas por entregas a periódicos suizos.

En 1953 se convirtió en compañera de Hans Bellmer, pintor y escultor obsesionado con el fetichismo. Fue internada varias veces debido a sus brotes esquizofrénicos, uno de ellos producto de la portada de la revista literaria Surréalisme même, donde posó encadenada por su pareja.

Sus problemas psiquiátricos se agudizaron con los años, hasta que en 1970 se suicidó arrojándose al vacío desde sus habitaciones en París.

Sus dos mejores novelas: El hombre jazmín (Der Mann in Jasmin) y Primavera sombría (Dunkler Frühling), fueron publicadas póstumamente y retratan su frecuentes estadías en hospitales psiquiátricos.



6- Susanna Kaysen (1948- )


La escritora norteamericana Susanna Kaysen fue internada en un hospital psiquiátrico en 1967 para tratar un prolongado estado de depresión.

Pasó dieciocho meses recluida en el Hospital McLean para someterse a las variadas propuestas de sus psicoterapeutas, aunque luego se le diagnosticó trastorno límite de la personalidad, o borderline personality disorder, de abordaje más bien exploratorio por aquellos años.

Aquella estancia le permitió escribir su obra cumbra: Inocencia interrumpida (Girl, Interrupted), que en 1999 sería adaptada al cine con Winona Ryder en el rol de Susanna Kaysen.



5- Anne Sexton (1928-1974)


Anne Sexton, ganadora del Premio Pulitzer, se destacó especialmente por su estilo confesional, algo que quizá se relaciona directamente con sus problemas psiquiátricos.

En 1954 se le diagnosticó depresión postparto, que derivó en el primero de muchos colapsos nerviosos. Fue recluida en un manicomio y luego dada de alta, pero la crisis se repitió, esta vez con un intento de suicidio tras el nacimiento de su segunda hija, razón por la cual fue hospitalizada nuevamente.

Su médico, el doctor Martin Orne, el mismo que le diagnosticó un desorden bipolar y tendencias suicidas, fue quien la alentó a escribir como forma de terapia.

Anne Sexton publicó algunos libros infantiles con cierto éxito, hasta que descubrió su verdadera pasión, que afortunadamente coincidía con su talento: la poesía.

Su obra poética, profundamente visceral, se centra en la experiencia de ser mujer en un mundo represivo y machista. Si bien fue duramente criticada por abordar temas controversiales como el aborto, las drogas y el sexo, llegaría a ganar el Premio Pulitzer y a convertirse en un referente por los derechos de la mujer.

El 4 de octubre de 1974, Anne Sexton revisó la versión final del manuscrito: El horrible remar hacia Dios (The Awful Rowing Toward God), luego se puso el abrigo de piel de su madre, se quitó los anillos, bebió un vaso de vodka, se encerró en el garaje y encendió el motor de su vehículo, suicidándose por intoxicación por monóxido de carbono.



4- Zelda Fitzgerald (1900-1948)


Esposa del escritor F. Scott Fitzgerald, fue una novelista destacada y poco reconocida en su tiempo, además de una musa constante para su marido.

Zelda Fitzgerald se sentía miserable, perdida, aislada, patológicamente aburrida, lo cual la condujo a un ostracismo creativo total. La incipiente fama de su esposo y su tendencia al alcoholismo coinciden con sus primeros brotes psiquiátricos durante los años ´20.

Pronto se obsesionó con el ballet, al punto de llegar a practicar diez horas por día. En 1930 fue internada en un sanatorio de Francia, donde Eugen Bleuler, uno de los psiquiatras más prestigiosos de Europa, le diagnosticó esquizofrenia.

Luego de pasar algunos meses recluida en distintos manicomios de Suiza y Francia, donde su cuerpo las consecuencias del electroshock, Zelda Fitzgerald fue dada de alta. Su salud mental fue deteriorándose progresivamente; sin embargo, con una última chispa de creatividad llegaría a escribir una obra notable: Resérvame el vals (Save Me the Waltz).

En 1948, Zelda Fitzgerald falleció durante un incendio que consumió por completo el manicomio donde se encontraba internada.



3- Sylvia Plath (1932-1963)


Durante su primer año en la universidad, Sylvia Plath intentó suicidarse por primera vez y fue recluida en una institución psiquiátrica, experiencia que quedó registrada en la novela: La campana de cristal (The Bell Jar).

Después de un tiempo fue dada de alta y pareció recuperarse aceptablemente, a tal punto que se graduó con honores en 1955. Gracias a una beca se trasladó a Inglaterra, donde contrajo matrimonio con el poeta Ted Hughes; sin embargo, su salud mental se desgastaba rápidamente.

Son muchos los biógrafos que consideran que su constante depresión y sus repetidos intentos de suicidio fueron consecuencia de la muerte de su padre, la cual se produjo cuando Sylvia Plath tenía solo nueve años, tragedia que nunca logró superar. No obstante, lo más probable es que padeciera de trastorno bipolar severo, algo que actualmente se trata exitosamente con medicación.

Ya separada, Sylvia Plath sufrió en 1963 un brote particularmente profundo y se suicidó asfixiándose con gas.



2- Charlotte Mew (1869-1928)


El padre de Charlotte Mew padecía una rara enfermedad mental degenerativa, por aquel entonces sin diagnóstico, que lo llevaba a cultivar un comportamiento extravagante y a menudo escandaloso. De hecho, todos los varones de la familia Mew sufrieron del mismo e inexplicable desorden.

Los dos hermanos mayores de Charlotte Mew fueron recluidos en un manicomio y jamás salieron en libertad. Pero el horror no termina allí: sus tres hermanos menores fallecieron misteriosamente antes de cumplir los cinco años de edad.

Las únicas sobrevivientes de la familia fueron Charlotte Mew y su hermana, Anne. Entre ellas formalizaron un pacto por el cual se comprometieron a no casarse jamás por temor a trasmitirle la locura (o la maldición) a sus hijos. Esta elección radical acaso fue más sencilla para Charlotte Mew, según sus biógrafos, «cástamente lesbiana».

En 1894, Charlotte Mew publicó El libro amarillo (The Yellow Book) y una colección de poemas titulada: La novia del granjero (The Farmer's Bride), alabada por autores de renombre como Thomas Hardy, Virginia Woolf y Walter de la Mare.

Indicios de la locura hereditaria de Charlotte Mew se observan en poemas como El cenotafio (The Cenotaph), metáfora de un útero vacío, yermo, estéril, condenado a la improductividad por temor a que la demencia se desplace a una nueva generación; o En el camino del manicomio (On The Asylum Road), de carácter casi profético.

En 1927, Anne Mew comenzó a manifestar los mismos síntomas psiquiátricos que Charlotte ya había visto en su padre y sus hermanos. Esto la sumió en una honda depresión de la que ya no volvería a salir.

Cuando empezó a sentir en sí misma los los primeros pensamientos erráticos Charlotte Mew se recluyó voluntariamente en un manicomio. A los pocos días se suicidó bebiendo una dosis letal de desinfectante.



1- Charlotte Perkins Gilman (1860-1935)


Socióloga, feminista, intelectual, Charlotte Perkins Gilman se destacó en una época de cambios para la mujer, algunos expresados a lo largo de su vasta e impresionante obra y otros a través de su deterioro psíquico.

En El tapiz amarillo (The Yellow Wallpaper) realizó una síntesis magistral del tránsito de una mujer hacia la locura a través de la depresión postparto.

Charlotte Perkins Gilman sufrió una honda depresión postparto en los meses que siguieron al nacimiento de Katharine. Con 26 años de edad buscó la asistencia profesional del primer «neurólogo calificado» de los Estados Unidos, el doctor S.W. Mitchell, quien le diagnosticó «agotamiento nervioso» y le prescribió una «cura de descanso» en una institución psiquiátrica. Ya dada de alta se la obligó a abandonar sus funciones pensadora para convertirla en una reclusa de su hogar.

A pesar de que Charlotte Perkins Gilman siguió al pie de la letra el tratamiento, su depresión se profundizó de un modo alarmante, poniéndola al borde del colapso emocional. Durante este período caótico compuso el primer borrador de El tapiz amarillo. El relato expone lo más crudo de una obsesión y la respuesta brutal que la sociedad ejerce sobre las mujeres cuando éstas se atreven a contradecir los mandatos que pesan sobre ellas.

El tapiz amarillo relata la historia de una mujer en plena depresión postparto, recluida en una casona durante dos meses, en los cuales se obsesiona con el empapelado amarillo de su habitación. El horror está presente, pero de un modo sutil, que denuncia la condición de sometimiento de la mujer y su absoluta falta de autonomía intelectual, emocional y física. La protagonista debe obedecer, a su esposo y a su médico, aunque el tratamiento contradiga lo que ella realmente necesita: libertad para moverse, para escribir, para pensar.

Charlotte Perkins Gilman se divorció de su marido en 1888, algo inaudito para la época, y su depresión comenzó a ceder casi de inmediato. El tapiz amarillo apareció en 1890, además de incontables novelas, ensayos y poemas que la posicionaron como un baluarte por los derechos de la mujer.

Semejante fruición intelectual no impidió que Charlotte Perkins Gilman recordase a su viejo médico y aquel anacrónico tratamiento para las mujeres demasiado oficiosas a la hora de pensar, y le envió una copia autografiada de El tapiz amarillo.

En enero de 1932, Charlotte Perkins Gilman fue diagnosticada con cáncer de mama. Para rubricar con sangre su defensa pública de la eutanasia, se suicidó el 17 de agosto de 1935 con una sobredosis de cloroformo.




Autores con historia. I Feminología: la mujer en la literatura.


Más literatura gótica:
El artículo: 10 grandes autoras internadas en manicomios fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

Vida de Alejandra Pizarnik (documental)

Vida de Alejandra Pizarnik (documental)

Alejandra Pizarnik (1936-1972) fue una poetisa argentina que destrozó los modelos y las estructuras de su tiempo y proyectó su obra hacia el futuro más remoto que podamos imaginar. Fue, sin dudas, una de las escritoras más criticadas de Argentina, pero también una de las más imitadas.

Nació como Flora Pizarnik Bromiker. Fue hija de Elías Pizarnik y Rejzla Bromiker. Creció en Avellaneda. Su infancia no fue sencilla. Tartamudeaba el español con un marcado acento ruso y su piel manifestaba un acné insistente. Nunca estuvo conforme con su cuerpo. De hecho, íntimamente se consideraba repulsiva.

Su sensibilidad y una fuerte introspección fueron minando su autoestima. Se percibía como una mujer deforme y poco atractiva. Ya en la adolescencia comenzó a ingerir anfetaminas a un ritmo peligroso, lo cual le produjo severos trastornos del sueño, es decir, insomnio, seguidos por períodos de euforia y depresión.

En 1954 ingresó en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Nunca terminó sus estudios formales, pero cursó literatura, periodismo y filosofía. Alejandra Pizarnik fue una lectora implacable. Admiraba a los simbolistas franceses, entre ellos Arthur Rimbaud, Paul Verlaine y Stéphane Mallarmé; a los baluartes del romanticismo y los surrealistas. Sobre estos cimientos construyó una obra poética notablemente sensible e imaginativa. Como no podía ser de otra forma, los temas centrales de su obra fueron la soledad, el dolor y la muerte.

Así nacieron La Tierra Más Ajena (1955), La Última Inocencia (1956), dedicado a su psicoanalista, Oscar Ostrov, Las Aventuras Perdidas (1958), Árbol De Diana (1962), Los Trabajos y Las Noches (1965), Extracción De La Piedra De La Locura (1968), El Infierno Musical (1971), y un pequeño ensayo en prosa sobre Elizabeth Bathory llamado El espejo de la melancolía (1971).

El 25 de septiembre de 1972, a los 36 años de edad, Alejandra Pizarnik se quitó la vida al ingerir 50 pastillas de Seconal durante un fin de semana en el que había salido con permiso del hospital psiquiátrico de Buenos Aires, en donde se hallaba recluida a causa de un cuadro depresivo y luego de dos intentos de suicidio.

La vida de Alejandra Pizarnik fue una vida oscura y triste, tamizada por breves momentos de alegrías pasajeras y amores furtivos. Los demonios internos que la atormentaban exceden los alcances de esta introduccion, pero quizás a través de este notable documental podamos descubrir las causas que motivaron su personalidad genial y asombrosamente solitaria.


La vida de Alejandra Pizarnik, documental.



El resumen del documental: Vida de Alejandra Pizarnik fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

5 mejores poemas de amor de Alejandra Pizarnik


5 mejores poemas de amor de Alejandra Pizarnik.




Alejandra Pizarnik (1936-1972) fue una escritora argentina que revolucionó la forma de hacer poesía. A partir de ella se multiplicaron las imitaciones, las imposturas, acaso creyendo que su estilo es fácilmente identificable con los «poetas de diccionario», personajes pintorescos [y no tanto] que ven en la poesía una secuencial exposición de palabras de forma más o menos simétrica.

Alejandra Pizarnik fue mucho más que eso, incluso más que su estilo. Son menos importantes los temas que aborda que el ángulo que elige para exponerlos descarnadamente frente el lector. En menos palabras: la poesía de Alejandra Pizarnik es una fuerza de la naturaleza; una fuerza capaz de arrastrar tanto al lector como al poeta.

A continuación compartimos con ustedes los que consideramos los 5 mejores poemas de amor de Alejandra Pizarnik.



5 mejores poemas de amor de Alejandra Pizarnik.




Poemas de Alejandra Pizarnik. I Poemas latinoamericanos.


El análisis y resumen de los 5 mejores poemas de amor de Alejandra Pizarnik fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«El despertar»: Alejandra Pizarnik; poema y análisis


«El despertar»: Alejandra Pizarnik; poema y análisis.




El despertar (El despertar) es un poema de amor de la escritora argentina Alejandra Pizarnik (1936-1972), publicado en la antología de 1958: Las aventuras perdidas.

El despertar, uno de los poemas de Alejandra Pizarnik menos conocido, es una pieza magnífica, surrealista, digna de las mejores expresiones poéticas de toda la producción literaria de esta magnífica autora.

Al final del texto compartimos un breve audio poema sobre este verdadero clásico, como sin dudas lo es El despertar de Alejandra Pizarnik.




El despertar.
El despertar, Alejandra Pizarnik (1936-1972)

a León Ostrov

Señor
La jaula se ha vuelto pájaro
y se ha volado
y mi corazón está loco
porque aúlla a la muerte
y sonríe detrás del viento
a mis delirios

Qué haré con el miedo
Qué haré con el miedo

Ya no baila la luz en mi sonrisa
ni las estaciones queman palomas en mis ideas
Mis manos se han desnudado
y se han ido donde la muerte
enseña a vivir a los muertos

Señor
El aire me castiga el ser
Detrás del aire hay mounstros
que beben de mi sangre

Es el desastre
Es la hora del vacío no vacío
Es el instante de poner cerrojo a los labios
oír a los condenados gritar
contemplar a cada uno de mis nombres
ahorcados en la nada.

Señor
Tengo veinte años
También mis ojos tienen veinte años
y sin embargo no dicen nada

Señor
He consumado mi vida en un instante
La última inocencia estalló
Ahora es nunca o jamás
o simplemente fue

¿Còmo no me suicido frente a un espejo
y desaparezco para reaparecer en el mar
donde un gran barco me esperaría
con las luces encendidas?

¿Cómo no me extraigo las venas
y hago con ellas una escala
para huir al otro lado de la noche?

El principio ha dado a luz el final
Todo continuará igual
Las sonrisas gastadas
El interés interesado
Las preguntas de piedra en piedra
Las gesticulaciones que remedan amor
Todo continuará igual

Pero mis brazos insisten en abrazar al mundo
porque aún no les enseñaron
que ya es demasiado tarde

Señor
Arroja los féretros de mi sangre

Recuerdo mi niñez
cuando yo era una anciana
Las flores morían en mis manos
porque la danza salvaje de la alegría
les destruía el corazón

Recuerdo las negras mañanas de sol
cuando era niña
es decir ayer
es decir hace siglos

Señor
La jaula se ha vuelto pájaro
y ha devorado mis esperanzas

Señor
La jaula se ha vuelto pájaro
Qué haré con el miedo.

Alejandra Pizarnik (1936-1972)



El despertar: Alejandra Pizarnik.





Poemas góticos. I Poemas de Alejandra Pizarnik.


Más literatura gótica:
El análisis y resumen del poema de Alejandra Pizarnik: El despertar (El despertar), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«Más allá del olvido»: Alejandra Pizarnik; poema y análisis.



«Más allá del olvido»: Alejandra Pizarnik; poema y análisis.




Más allá del olvido (Más allá del olvido) es un poema de amor de la escritora argentina Alejandra Pizarnik (1936-1972), publicado en la antología de 1958: Un signo en tu sombra.

Más allá del olvido es considerado como uno de los poemas de Alejandra Pizarnik más importantes.






Más allá del olvido.
Más allá del olvido, Alejandra Pizarnik (1936-1972)

alguna vez de un costado de la luna
verás caer los besos que brillan en mí
las sombras sonreirán altivas
luciendo el secreto que gime vagando
vendrán las hojas impávidas que
algún día fueron lo que mis ojos
vendrán las mustias fragancias que
innatas descendieron del alado son
vendrán las rojas alegrías que
burbujean intensas en el sol que
redondea las armonías equidistantes en
el humo danzante de la pipa de mi amor.

Alejandra Pizarnik (1936-1972)




Poemas de Alejandra Pizarnik. I Poemas góticos.


Más literatura gótica:
El resumen y análisis del poema de Alejandra Pizarnik: Más allá del olvido (Más allá del olvido) fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«Anillos de ceniza»: Alejandra Pizarnik; poema y análisis.



«Anillos de ceniza»: Alejandra Pizarnik; poema y análisis.




Anillos de ceniza (Anillos de ceniza) es un poema de la escritora argentina Alejandra Pizarnik, publicado en la antología de 1962: Árbol de Diana. Es considerado como uno de los grandes poemas de Alejandra Pizarnik.






Anillos de ceniza.
Anillos de ceniza, Alejandra Pizarnik (1936-1972)

A Cristina Campo

Son mis voces cantando
para que no canten ellos,
los amordazados grismente en el alba,
los vestidos de pájaro desolado en la lluvia.

Hay, en la espera,
un rumor a lila rompiéndose.
Y hay, cuando viene el día,
una partición de sol en pequeños soles negros.
Y cuando es de noche, siempre,
una tribu de palabras mutiladas
busca asilo en mi garganta
para que no canten ellos,
los funestos, los dueños del silencio.

Alejandra Pizarnik (1936-1972)




Poemas de Alejandra Pizarnik. I Poemas góticos.


Más literatura gótica:
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«El infierno musical»: Alejandra Pizarnik; poema y análisis


«El infierno musical»: Alejandra Pizarnik; poema y análisis.




El infierno musical (El infierno musical) es un poema de la escritora argentina Alejandra Pizarnik, (1936-1972), publicado en la antología de 1971: El infierno musical.

El infierno musical, uno de los mejores poemas de Alejandra Pizarnik, es un inmejorable punto de partida para empezar a recorrer la obra de esta autora. Aquí, Alejandra Pizarnik vuelve a estremecernos, a despertar los sentidos del lector con la misma voluptuosidad que sobrevuela sus mejores versos.




El infierno musical.
El infierno musical, Alejandra Pizarnik (1936-1972)

Golpean con soles

Nada se acopla con nada aquí

Y de tanto animal muerto en el cementerio de
huesos filosos de mi memoria

Y de tantas monjas como cuervos que se precipitan a hurgar
entre mis piernas

La cantidad de fragmentos me desgarra

Impuro diálogo

Un proyectarse desesperado de la materia verbal

Liberada a sí misma

Naufragando en sí misma.

Alejandra Pizarnik (1936-1972)




Poemas góticos. I Poemas de Alejandra Pizarnik.


Más literatura gótica:
El análisis y resumen del poema de Alejandra Pizarnik: El infierno musical (El infierno musical), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«Escrito con un nictógrafo»: Arturo Carrera en la voz de Alejandra Pizarnik


«Escrito con un nictógrafo»: Arturo Carrera en la voz de Alejandra Pizarnik.




Escrito con un nictógrafo (Escrito con un nictógrafo) es un poema del escritor argentino Arturo Carrera (1948- ), publicado en la antología de 1972: Escrito con un nictógrafo.

Arturo Carrera llegó a Buenos Aires en 1966, cuando tenía dieciocho años de edad. Lo primero que hizo fue rastrear la dirección de Alejandra Pizarnik en la guía de teléfonos. Encontró su domicilio en la calle Montes de Oca al 600, en el barrio de Barracas. Inmediatamente se hicieron amigos.

Indicios de esa amistad se encuentran en esta lectura de Alejandra Pizarnik del poema de Arturo Carrera, Escrito con un nictógrafo; éste último, especie de dispositivo artesanal para escribir en la oscuridad.




«Escrito con un nictógrafo»: lectura de Alejandra Pizarnik.






Poemas góticos. I Poemas de Alejandra Pizarnik.


Más literatura gótica:
El artículo: «Escrito con un nictógrafo»: Arturo Carrera en la voz de Alejandra Pizarnik fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«Caminos del espejo»: Alejandra Pizarnik; poema y análisis


«Caminos del espejo»: Alejandra Pizarnik; poema y análisis.




Caminos del espejo (Caminos del espejo) es un poema de la escritora argentina Alejandra Pizarnik (1936-1972), publicado en la antología de 1968: Extracción de la piedra de locura.

Caminos del espejo, uno de los grandes poemas de Alejandra Pizarnik, pone de manifiesto las sensaciones de una mujer que ha extraviado la experiencia de sí misma, es decir, de su propio cuerpo. A través de la poesía, ella se reconoce, se toca, se recupera.

A lo largo de Caminos del espejo también aparecen otros símbolos, algunos de ellos muy oscuros, casi ancestrales, como la sospecha de que los reflejos no nos repiten sino que revelan la máscara debajo de la máscara; ese ser incierto cuyo vasto e inexplorado territorio se extiende alrededor del Yo.



Caminos del espejo.
Caminos del espejo, Alejandra Pizarnik (1936-1972)

Y sobre todo mirar con inocencia. Como si no pasara nada, lo cual es cierto.

Pero a ti quiero mirarte hasta que tu rostro se aleje de mi miedo como un pájaro del borde filoso de la noche.

Como una niña de tiza rosada en un muro muy viejo súbitamente borrada por la lluvia.

Como cuando se abre una flor y revela el corazón que no tiene.

Todos los gestos de mi cuerpo y de mi voz para hacer de mi la ofrenda, el ramo que abandona el viento en el umbral.

Cubre la memoria de tu cara con la máscara de la que serás y asusta a la niña que fuiste.

La noche de los dos se dispersó con la niebla. Es la estación de los alimentos fríos.

Y la sed, mi memoria es de la sed, yo abajo, en el fondo, en el pozo, yo bebía, recuerdo.

Caer como un animal herido en el lugar que iba a ser de revelaciones.

Como quien no quiere la cosa. Ninguna cosa. Boca cosida. Párpados cosidos. Me olvide. Adentro el viento. Todo cerrado y el viento adentro.

Al negro sol del silencio las palabras se doraban.

Pero el silencio es cierto. Por eso escribo. Estoy sola y escribo. No, no estoy sola. Hay alguien aquí que tiembla.

Aun si digo sol y luna y estrella me refiero a cosas que me suceden. ¿Y que deseaba yo? Deseaba un silencio perfecto. Por eso hablo.

La noche tiene la forma de un grito de lobo.

Delicia de perderse en la imagen presentida. Yo me levanté de mi cadáver, yo fui en busca de quien soy. Peregrina de mi, he ido hacia la que duerme en un país al viento.

Mi caída sin fin a mi caída sin fin en dónde nadie me aguardó pues al mirar quien me aguardaba no vi otra cosa que a mi misma.

Algo caía en el silencio. Mi ultima palabra fue yo pero me refería al alba luminosa.

Flores amarillas constelan un circulo de tierra azul. El agua tiembla llena de viento.

Deslumbramiento del día, pájaros amarillos en la mañana. Una mano desata tinieblas, una mano arrastra la cabellera de una ahogada que no cesa de pasar por el espejo. Volver a la memoria del cuerpo, he de volver a mis huesos en duelo, he de comprender lo que dice mi voz.

Alejandra Pizarnik (1936-1972)




Poemas góticos. I Poemas de Alejandra Pizarnik.


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«La enamorada»: Alejandra Pizarnik; poema y análisis


«La enamorada»: Alejandra Pizarnik; poema y análisis.




La enamorada (La enamorada) es un poema de amor de la escritora argentina Alejandra Pizarnik (1936-1972), publicado en la antología de 1956: La última inocencia.

Fuertemente influenciada por Alfonsina Storni, Delmira Agustini, pero sobre todo por los grandes poetas malditos, como Charles Baudelaire y Arthur Rimbaud, Alejandra Pizarnik rechaza los temas clásicos de la poesía de las mujeres, tales como la dulzura, la fidelidad, la ternura, la abnegación y la castidad.

En cambio, ofrece una imagen de la feminidad violenta, no convencional, en definitiva, el retrato de una mujer atravesada por una sociedad que la recluye.

La enamorada fue dedicado a Oscar Ostrón, psicoanalista de Alejandra Pizarnik, de quien estaba secretamente enamorada.

Cualquier mujer que haya sufrido la indiferencia o el desprecio seguramente se sentirá identificada con el profundo sentimiento de dolor y pérdida que Alejandra Pizarnik imprimió sobre los exquisitos versos de La enamorada.



La enamorada.
La enamorada, Alejandra Pizarnik (1936-1972)

Esta lúgubre manía de vivir,
esta recóndita humorada de vivir
te arrastra Alejandra no lo niegues.

Hoy te miraste en el espejo
y te fue triste estabas sola
la luz rugía el aire cantaba
pero tu amado no volvió.

Enviarás mensajes, sonreirás,
tremolarás tus manos así volverá
tu amado tan amado.

Oyes la demente sirena que lo robó
el barco con barbas de espuma
donde murieron las risas
recuerdas el último abrazo
oh nada de angustias
ríe en el pañuelo llora a carcajadas
pero cierra las puertas de tu rostro
para que no digan luego
que aquella mujer enamorada fuiste tú
te remuerden los días
te culpan las noches
te duele la vida tanto tanto
desesperada ¿adónde vas?
desesperada ¡nada más!

Alejandra Pizarnik (1936-1972)




Más poemas de Alejandra Pizarnik. I Poemas de amor.


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«La condesa sangrienta»: Alejandra Pizarnik; ensayo y análisis


«La condesa sangrienta»: Alejandra Pizarnik; ensayo y análisis.




La condesa sangrienta (La condesa sangrienta) es un ensayo de la poetisa argentina Alejandra Pizarnik (1936-1972), publicado en 1971.

La condesa sangrienta realiza un exquisito retrato psicológico, histórico, y sobre todo poético, de Elizabeth Bathory, la condesa sangrienta; mujer acusada de realizar las prácticas más abominables con el objetivo de perpetuar su juventud y belleza, y a quien se le atribuye el perfil arquetípico de la vampiresa, la mujer fatal.

En este fascinante ensayo de Alejandra Pizarnik, La condesa sangrienta, se realizan importante revelaciones acerca de la personalidad de Elizabeth Bathory; no ya únicamente bajo la óptica de la historia y la psicología, sino de la poesía como medio para vislumbrar el horror que se oculta tras las grietas de la personalidad.

Con una agudeza que no sorprende, tomando como referencia su obra poética, Alejandra Pizarnik se hunde en los profundos abismos de la melancolía, arrebatándole a las sombras y el olvido algunos secretos que atormentaban el alma de Elizabeth Bathory.

La condesa sangrienta no es un artículo que se limite sólo a aspectos biográficos, ya que no presenta una sucesión lineal de hechos e interpretaciones, sino que intenta penetrar en la mente perturbada de Elizabeth Bathory desde un ángulo completamente novedoso.


Antes de pasar directamente a La condesa sangrienta les dejamos uno de sus capítulos más interesantes: El espejo de la melancolía.



El espejo de la melancolía.
El espejo de la melancolía, Alejandra Pizarnik (1936-1972)


...vivía delante de su gran espejo sombrío, el famoso espejo cuyo modelo había diseñado ella misma... tan confortable era, que presentaba unos salientes donde apoyar los brazos, pudiendo permanecer muchas horas frente a él sin fatigarse.


Podemos conjeturar que habiendo creído diseñar un espejo, Erzébet trazó los planos de su morada. Y ahora comprendemos por qué sólo la música más arrebatadoramente triste de su orquesta de gitanos o las riesgosas partidas de caza o el violento perfume de las hierbas mágicas en la cabaña de la hechicera o —sobre todo— los subsuelos anegados de sangre humana, pudieron alumbrar en los ojos de su perfecta cara algo a modo de mirada viviente. Porque nadie tiene más sed de tierra, de sangre y de sexualidad feroz que estas criaturas que habitan los fríos espejos.

Nunca pudieron aclararse los rumores acerca de la homosexualidad de la condesa, ignorándose si se trataba de una tendencia inconsciente o si, por el contrario, la aceptó con naturalidad, como un derecho más que le correspondía. En lo esencial, vivió sumida en un ámbito exclusivamente femenino. No hubo sino mujeres en sus noches de crímenes. Luego, algunos detalles son obviamente reveladores: por ejemplo, en la sala de torturas, en los momentos de máxima tensión, solía introducir ella misma un cirio ardiente en el sexo de la víctima. También hay testimonios que dicen de una lujuria menos solitaria. Una sirvienta aseguró en el proceso que una aristocrática y misteriosa dama vestida de mancebo visitaba a la condesa. En una ocasión las descubrió juntas, torturando a una muchacha. Pero se ignora si compartían otros placeres que los sádicos.

Continúo con el tema del espejo. Si bien no se trata de explicar a esta siniestra figura, es preciso detenerse en el hecho de que padecía del mal del siglo XVI: la melancolía.

Un color invariable rige al melancólico, su interior es un espacio de color de luto; nada pasa allí, nadie pasa. Es una escena sin decorados donde el yo inerte es asistido por el yo que sufre esa inercia. Este quisiera liberar al prisionero, pero cualquier tentativa fracasa como si hubiera fracasado Teseo si, además de ser él mismo, hubiese sido, también, el Minotauro, matarlo, entonces, habría exigido matarse.

Pero hay remedios fugitivos. Los placeres sexuales, por ejemplo, por un breve tiempo pueden borrar la silenciosa galería de ecos y de espejos que es el alma melancólica. Y más aún: hasta puede iluminar ese recinto enlutado y transformarlo en una suerte de cajita de música con figuras de vivos y alegres colores que danzan y cantan deliciosamente. Luego, cuando se acabe la cuerda, habrá que retornar a la inmovilidad y al silencio. La cajita de música no es un medio de comparación gratuita. Creo que la melancolía es, en suma, un problema musical: una disonancia, un ritmo trastornado. Mientras afuera todo sucede con un ritmo vertiginoso de cascada, adentro hay una lentitud exhausta de gota de agua cayendo de tanto en tanto.

De allí que ese afuera contemplado desde el adentro melancólico resulte absurdo e irreal y constituya “la farsa que todos tenemos que representar”. Pero por un instante —sea por una música salvaje, o alguna droga, o el acto sexual en su máxima violencia—. El ritmo lentísimo del melancólico no sólo llega a acordarse con el del mundo externo, sino que lo sobrepasa con una desmesura indeciblemente dichosa, y el yo vibra animado por energías delirante.

Al melancólico el tiempo se le manifiesta como suspensión del transcurrir —en verdad, hay que transcurrir, pero su lentitud evoca el crecimiento de las uñas de los muertos— que procede y continúa a la violencia fatalmente efímera. Entre dos silencios o dos muertes, la prodigiosa y fugaz velocidad, revestidas de variadas formas que van desde la inocente ebriedad a las perversiones sexuales y aun al crimen. Y pienso en Erzébet Báthory y en sus noches cuyo ritmo medían los gritos de las adolescentes.

El libro que comento en esta notas lleva un retrato de la condesa: la sombría y hermosa dama se parecen a la alegoría de la melancolía que muestran los viejos grabados. Quiero recordar, además, que en su época una melancólica significaba una poseída por el demonio.

Alejandra Pizarnik (1936-1972)




La condesa sangrienta.
La condesa sangrienta, Alejandra Pizarnik (1936-1972)
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  • http://ral-m.com/revue/IMG/pdf_Pizarnik_Alejandra_-_La_Condesa_Sangrienta.pdf




Poemas de Alejandra Pizarnik. I Feminología: la mujer en la literatura y el mito.


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