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El misterio de Baya de Oro


El misterio de Baya de Oro.




Baya de Oro [Goldberry] apareció por primera vez en el universo de J.R.R. Tolkien en el poema de 1934: Las aventuras de Tom Bombadil (The Adventures of Tom Bombadil), donde se narra cómo ella atrae a Tom al río antes de que él escape, regresando más tarde para capturarla y convertirla en su novia. Se la describe como una mujer joven, hermosa, con un largo cabello dorado. Al igual que su esposo, Tom Bombadil, los orígenes de Baya de Oro son enigmáticos. A continuación intentaremos resolver este misterio [ver: El misterio de Tom Bombadil]

Originalmente, la secuencia de Baya de Oro parece ser un homenaje a la protagonista femenina del cuento de hadas de George MacDonald: La llave de oro (The Golden Key, 1867). Allí, la protagonista, llamada Tangle, después de haber sido casi asfixiada por un árbol [en un episodio que recuerda al del Viejo Hombre-Sauce], y creyendo que está siendo perseguida por los osos de Ricitos de Oro [Goldilocks], es acogida por una amable anciana vestida de sirena. De hecho, la propia Baya de Oro recuerda al personaje de Ricitos de Oro; no solo por las similitudes físicas, sino por esta especie de comodidad hogareña que ambas mujeres han logrado establecer.

En la Tierra Media, sin embargo, Baya de Oro combina lo doméstico y lo sobrenatural. De algún modo está conectada con río Tornasauce [Withywindle] en el Bosque Viejo [Old Forest]. Algunos han sugerido que Baya de Oro podría ser una divinidad menor en la mitología de Tolkien, como una Maia; aunque todo ser enigmático de la Tierra Media suele ser explicado de este modo, en general, de forma bastante insatisfactoria [ver: ¿Ungoliant y Shelob eran Maiar o algo más?]

Lo cierto es que Tolkien nunca exploró [ni explicó] los orígenes de Baya de Oro. Tom Bombadil claramente la identifica como «descubierta» por él en el río Tornasauce, y su título: «Hija de la Mujer del Río» [River-Woman's Daughter] sugiere fuertemente que Baya de Oro no es una mujer mortal. En una carta de 1958, Tolkien escribió que Baya de Oro «representa los cambios estacionales en las tierras fluviales durante el otoño». Esta noción, aunque vaga, está presente en la historia, más específicamente cuando Frodo recita las líneas del poema «¡Oh primavera y verano, y de nuevo primavera!». No obstante, Tolkien está admitiendo aquí que Baya de Oro es una alegoría, algo extraño teniendo en cuenta su visceral rechazo por este tipo de recurso.

En La Comunidad del Anillo, Frodo y sus compañeros Sam, Merry y Pippin, se encuentran con Baya de Oro y Tom Bombadil en el Bosque Viejo, cerca de Los Gamos [Buckland]. Después de que los Hobbits son rescatados del Viejo Hombre-Sauce, la pareja les ofrece refugio en su cabaña, que está rodeada por un estanque de nenúfares [ver: ¿Qué era el Viejo Hombre-Sauce?]. La estancia de los Hobbits allí es breve pero extraña. Desde el primer momento, tanto los Hobbits como el lector advierten que Baya de Oro y Tom Bombadil no son lo que parecen.

Al igual que su encarnación anterior en el poema de 1934, la Baya de Oro de El Señor de los Anillos conserva un vínculo estrecho con la naturaleza y, más particularmente, con el agua. Se la describe con un adorno de sirena en el pelo [como el personaje en el poema de George MacDonald], con un vestido que, al moverse, «crujía suavemente como el viento en las orillas de un río florido». La voz de Baya de Oro parece tener un singular poder expresivo. Sus dulces canciones inducen a los Hobbits a pensar en «estanques y aguas más grandes que ellos jamás había conocido».

Dicho esto, a título personal siempre sentí curiosidad por el significado de Baya de Oro, sobre todo porque es uno de esos personajes a los que Tolkien nunca más se refiere, ni siquiera en El Silmarillion y otros textos sobre los orígenes de la Tierra Media. Entonces, ¿quién es Baya de Oro? No parece ser un Elfo [creo que Tolkien lo hubiese aclarado si lo fuera], tampoco una mujer mortal. ¿Hay un significado más profundo en su relación con Tom Bombadil? ¿O acaso es solo un personaje femenino simbólico, diseñado para agregar un poco de equilibrio al recuento de personajes, abrumadoramente masculinos en ese punto de la historia? [ver: La diversidad de género en «El Señor de los Anillos»]

Como lector siempre asumí que Baya de Oro no era humana. Más específicamente, que es algún tipo de ninfa de río:


[¡Venid, querida gente! —dijo, tomando a Frodo de la mano—. ¡Rían y diviértanse! Soy Baya de Oro, la hija del río.]


Tom Bombadil vuelve a relacionar a Baya de Oro con el río poco después:


[Junto a ese estanque, hace mucho tiempo, encontré a la hija del río, Baya de Oro, joven y hermosa, sentada entre los juncos.]


En la Carta 210, Tolkien hace un breve comentario sobre Baya de Oro y su significado, el cual refuerza el hecho de que probablemente no sea humana:


[Baya de Oro representa los cambios estacionales reales en tales tierras.]


Si Tolkien es sincero aquí, y no hay motivos para pensar que no lo fuera, parecería exagerado suponer que un humano representaría adecuadamente estos «cambios estacionales» cuando no vemos tal representación conceptual por humanos en ningún otro lugar de la Tierra Media. En este punto parece claro que Baya de Oro no es una mujer ordinaria. Pero, ¿qué es entonces?

La respuesta de Tom Bombadil no resuelve el misterio de Baya de Oro; de hecho, le añade una dimensión completamente diferente: «Junto a ese estanque, hace mucho tiempo, encontré a la hija del río». La noción de «hace mucho tiempo», para Tom Bombadil, debe ser muy diferente a la nuestra. Para Tom, mucho tiempo debería ser, bueno, realmente mucho tiempo.

Aunque los orígenes de Baya de Oro son inciertos, Tom Bombadil claramente la identifica como habiendo sido «encontrada» por él en el río, y su título: Hija del Río, sugiere que no es una mujer mortal. Sin embargo, Tom quizás está siendo poético aquí, no necesariamente literal. La cabaña de Tom está muy cerca de Bree y otros asentamientos humanos, y tal vez Baya de Oro podría haber nacido allí. Es importante señalar que no se da la fecha de cuando fue «encontrada», podrían ser 18 años, o 1800, y no tendríamos forma de saberlo. De hecho, podemos encontrar razones que justifiquen que Baya de Oro es un espíritu del río y otras que la identifiquen con una simple niña mortal criada por Tom, aunque esto parece ser improbable.

En cualquier caso, Baya de Oro no encaja fácilmente en ninguna de las definiciones de Tolkien sobre los seres sintientes de la Tierra Media, sobrenaturales o no. Al igual que Tom Bombadil, ella sigue siendo un enigma, pero uno que nos brinda algunos puntos de apoyo para descrifrarlo.

Por ejemplo, con respecto a la verdadera naturaleza de Baya de Oro en el contexto de la Tierra Media, su nombre y características son similares a muchos de los espíritus del agua mencionados en el folclore inglés, como Jenny Greenteeth [«dientes verdes»]. También es importante recordar que Baya de Oro pertenece a la mitología temprana de Tolkien y que originalmente debería ser vista como una especie de elemental, en este caso, del agua. Además, la asociación de Baya de Oro con el agua relaciona temáticamente a Tom Bombadil con Väinämöinen y su prometida, Aino, en el Kalévala, la epopeya nacional finlandesa que Tolkien tanto admiraba.

Otra explicación posible es que Baya de Oro sea una de los Ainur, tal vez una Maia, tal vez un espíritu exterior atraído por las bondades de Arda. Si de hecho es una Ainur, Baya de Oro definitivamente sería Yavanna. De hecho, hay varias similitudes físicas entre Baya de Oro y Yavanna: ambas tienen cabello rubio, ambas visten de verde [sus ropas reflejan una conexión pacífica y simbiótica con el mundo natural], y están asociadas con la naturaleza. Es una posibilidad atractiva, sin dudas, pero si Baya de Oro es Yavanna, entonces Tom Bombadil debería ser una encarnación de Aulë, esposo de Yavanna.

¿No es curioso que Tom pueda manipular el Anillo Único como si se tratara de una baratija? [ver: ¿Qué significa realmente la inscripción en el Anillo Único?] Solo si Tom Bombadil fuese una encarnación de Aulë, esto tendría sentido. Sauron fue un Maia de Aulë [también Saruman], y de él aprendió los secretos de la forja. En este contexto, para Aulë no supondría ningún peligro manipular la creación de un antiguo aprendiz suyo [ver: El misterioso Anillo de Saruman]

Para ser claro al respecto, NO CREO que Tom Bombadil sea una encarnación de Aulë [como mínimo, hay una disonancia de personalidades], solo que tendría sentido que lo fuera, y que una de las formas en las que Tolkien podría haber sugerido esto es, precisamente, haciendo que Tom manipule el Anillo Único sin sufrir ninguna consecuencia.

Si quisiéramos ser todavía más rebuscados [y eso es algo que nos encanta en El Espejo Gótico] podríamos decir que Baya de Oro se asocia fácilmente con el mito griego de Perséfone, sobre todo por la forma en que es capturada por Tom Bombadil [no es caprichoso entonces que Tom siempre ponga a dormir a sus enemigos —salvo a los Tumularios, que ya están muertos—, tal como lo hace Hades, quien secuestró a Perséfone] y por su asociación con el ritmo de las estaciones.

Adicionalmente, las madres de Perséfone y Baya de Oro se lamentan de la pérdida de sus hijas. La madre de Perséfone, Ceres, se rasga las manos y los senos; mientras que la madre de Baya de Oro, la Mujer del Río, se convierte en parte de los ruidos nocturnos que perturban la casa de Tom Bombadil mientras se sienta en la orilla del río suspirando por su hija. Además, tanto Baya de Oro como Perséfone están asociadas con los lirios. En El Señor de los Anillos, Baya de Oro es vista por primera vez por los Hobbits con «nenúfares blancos» a sus pies; en Ovidio, Perséfone se presenta del mismo modo.

Sin embargo, la función de Baya de Oro, en términos narrativos, no tiene mucho que ver con esto. De hecho, si tuviésemos que resumir esta función [Eru nos libre de hacerlo] sería despertar a los Hobbits a la belleza cruda y salvaje del mundo. Más aún, Baya de Oro aparece a los ojos de los Hobbits a través de diversos roles atribuidos tradicionalmente a la feminidad: como diosa, madre [en términos de cuidadora], esposa y administradora de las responsabilidades domésticas.

Baya de Oro suele ser utilizada como ejemplo crítico sobre el rol de las mujeres en El Señor de los Anillos. Tolkien la presenta como una figura doméstica hospitalaria, una buena anfitriona que alimenta a los viajeros. Si bien parece estar cómoda allí, los inicios de su relación con Tom fueron traumáticos. Fue encontrada y capturada por el viejo Tom, y llevada a la cabaña para ser su esposa. De hecho, las constantes atenciones de Tom parecen sospechosas en este punto [cortar flores no parece ser el mejor obsequio para una entidad de la naturaleza]. Sin embargo, Baya de Oro es una figura femenina que comparte una relación doméstica cooperativa y recíproca con Tom Bombadil. Hay una dinámica de igualdad entre ambos que no se observa en otras parejas de la Tierra Media, donde los roles de género, sobre todo en cuestiones relacionadas con lo doméstico, son mucho más tradicionales.

Por otro lado, también hay que decir que Baya de Oro es el único personaje femenino en El Señor de los Anillos que no tiene una agenda personal, y que además proporciona una figura femenina pura, feliz, alegre y sabia; sea lo que sea que eso signifique en términos de género [no tengo ninguna intención de debatir en ese terreno].

En cierto modo, Baya de Oro presagia la aparición posterior de Galadriel: ambas son hermosas, rubias, viven en un lugar aislado y están asociadas con el agua. Si Galadriel ha sido asociada con María [madre de Cristo], Baya de Oro claramente representa a Eva. Más aún, la aparente inocencia y la naturaleza primitiva de Baya de Oro y Tom Bombadil son análogas a las de Adán y Eva.

Frodo ciertamente reacciona ante Baya de Oro como algo especial:


[Se puso de pie como lo había hecho a veces, encantado por las bellas voces de los Elfos; pero el hechizo que ahora se le impuso era diferente: menos agudo y elevado era el deleite, pero más profundo y más cercano al corazón mortal; maravilloso y, sin embargo, no extraño.]


Baya de Oro también reacciona ante Frodo:


[Pero veo que eres un amigo de los Elfos; la luz en tus ojos y el timbre [Baya de Oro usa la palabra ring, «anillo»] en tu voz así lo dicen.]


Baya de Oro reconoce la bondad en Frodo, pero también hace una alusión al Anillo que aún no ha visto. Tanto ella como Tom parecen sentir el Anillo, lo que significa que son más que simples humanos, un tanto excéntricos, viviendo en el Bosque Viejo. Además, la voz de Baya de Oro sugiere que ha vivido cerca del nacimiento del río, y lo ha visto a través de muchas temporadas, dándole la apariencia —y la voz— de una mujer joven y sabia más allá de sus años.

Hay un componente mitológico en Baya de Oro que no podemos obviar. Y claramente hay diferencias en las distintas versiones del personaje. En el poema, Baya de Oro es mucho más peligrosa que en El Señor de los Anillos. Sumerge a Tom en el río sujetándolo de la barba [y sabemos lo fuerte que puede llegar a ser Tom], es juguetona con él, burlona, como una ninfa. De hecho trata de seducirlo en las profundidades, pero Tom pronuncia una de sus fórmulas mágicas, en la forma de una canción, y logra salir a la superficie. En este sentido, Baya de Oro actúa de uno de los varios personajes en el poema que tratan de atrapar a Tom.

Baya de Oro conserva algunas características de la ninfa mitológica, sobre todo su apariencia, aun después de contraer matrimonio con Tom, aunque su temperamento ha variado radicalmente. Ahora es mucho más hogareña, doméstica, de lo que podríamos suponer leyendo solo el poema.

No, no creo que Baya de Oro sea una Maia, al menos no lógicamente. En ese caso, su epíteto no sería Hija del Río, sino Madre del Río. Sin embargo, también es justo decir que el canto de Baya de Oro, su voz, y la capacidad para evocar imágenes muy poderosas y vivas en quienes la escuchan, podrían ser señales de que alguna vez participó en la Gran Música. En este sentido, Baya de Oro pudo haber sido creada en el primer Tema, antes de que Melkor lo perturbara.

El Silmarillion es claro al respecto: los Elfos y los Hombres aparecen en el tercer Tema, y no estaban en el Tema que Ilúvatar propuso al principio. Pero Baya de Oro quizás es anterior. Posee una magia primordial que Frodo nota cuando la ve por primera vez; un tipo de magia que la distingue de los Elfos, y que acaso la remonta hasta el primer Tema de la Música de Ainur.

Baya de Oro posee demasiada pureza para ser parte del segundo Tema corrompido por Melkor, y ciertamente no encaja con el tercero, donde aparecen los Hombres y los Elfos. Además, El Silmarillion señala que «de todas las creaciones en Arda, el agua era la más elogiada». Por otro lado, los Eldar dicen que en el agua resuena el eco de la Música de los Ainur más que en cualquier otra sustancia. Tal vez por eso la música permanece tan viva, tan intensa, tan primordial, en el canto de Baya de Oro.




Tierra Media. I Taller gótico.


Más literatura gótica:
El artículo: El misterio de Baya de Oro fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

Morgoth y la ingeniería genética que creó a los Orcos


Morgoth y la ingeniería genética que creó a los Orcos.




El propio Tolkien ensayó varias explicaciones para el origen de los Orcos, pero la más común, a la cual se hace referencia en El Silmarillion, es que Melkor secuestró a un puñado de Elfos y los corrompió. ¿Qué significa esto? [ver: Morgoth vs. Sauron: ¿quién fue más poderoso?]

Podemos suponer que la tortura, aunque inimaginable y sistemática, difícilmente podría alterar genéticamente al torturado, y menos que esas desgraciadas víctimas puedan engendrar nuevas generaciones de seres cada vez más corruptos [ver: Gandalf y la tercera ley de Clarke: la magia como forma avazada de tecnología]


[Sin embargo, esto lo sostienen los sabios de Eressëa, que todos los Quendi que llegaron a manos de Melkor, antes de que Utumno fuera quebrantado, mediante lentas artes de crueldad fueron corrompidos y esclavizados; y así Melkor engendró la raza de los Orcos, en envidia y burla de los Elfos, de quienes luego fueron los enemigos más acérrimos]


Estas lentas artes de crueldad empleadas por Morgoth no son simplemente un látigo, un potro, o cualquier otro método de tortura conocido. De este modo, eventualmente la víctima moriría, incluso si es un resistente Elfo. No, la corrupción de los Quendi que eventualmente terminó en la forja de los Orcos no ocurrió de la noche a la mañana. Morgoth se tomó su tiempo:


[Porque los Orcos tenían vida y se multiplicaban a la manera de los Hijos de Ilúvatar; y nada que tuviera vida propia, ni apariencia de vida, podría haber hecho Melkor desde su rebelión en la Ainulindalë, antes del Principio: eso dicen los sabios.]


En otras palabras, Melkor [Morgoth] no podía crear a partir de la nada, pero podía modificar lo que ya existía, corromperlo [alterarlo genéticamente]. ¿Cómo? Bueno, no conocemos los secretos de la ciencia de Morgoth, pero para degradar de tal forma a un grupo de Elfos se necesita paciencia, mucha paciencia; generaciones enteras de pruebas, experimentación, depuración genética, cruzas entre los productos más refinados, etc.

Ahora bien, si Melkor no podía crear nada que no haya estado antes en la Ainulindalë, entonces los Orcos estaban predestinados a existir, precisamente porque la Llama Secreta estuvo involucrada en su creación, ya sea directamente, por la intervención de Eru, o indirectamente, a través de la corrupción de los Elfos. Esto significa también que los espantosos experimentos de Morgoth también estaban predestinados, lo cual erradica la elección de los actos del primer Señor Oscuros. Al igual que los Orcos parecen programados para odiar a los Elfos, Morgoth estaba programado para crear a los Orcos.

El principal problema con los Orcos es el tema del Mal Hereditario. Morgoth podría ser capaz de corromper a un Elfo, o varios, para convertirlos en seres malvados. Esto es perfectamente razonable y excluye cualquier tipo de ingeniería genética. Pero, ¿cómo ese mal podría transmitirse automáticamente a la siguiente generación? ¿Es Morgoth lo suficientemente poderoso como para introducir la condenación a una especie, transformándola en algo más, algo programado para el mal, sin esperanza de redención?

Si Morgoth simplemente hubiese torturado a un par de Elfos y los hubiese transformado en sus servidores, Tolkien nos habría ahorrado el dilema del Mal Hereditario en la Tierra Media. Sin embargo, los Orcos se reproducen, y cada generación mantiene ese mal interior intacto. No solo nacen predispuestos al mal, sino directamente diabólicos [aunque sabemos muy poco de la miserable infancia orca] e incapaces de redimirse. Este era el dilema de Tolkien cuando introdujo a los Orcos en Arda.

Morgoth no puede crear una nueva forma vida, solo títeres [como los Enanos originales de Aulë], aunque sí puede corromper formas de vida existentes. Pero, si los Enanos originales solo se movían cuando Aulë posaba su consciencia sobre ellos, hasta que Eru decidió darles independencia, ¿cómo Morgoth pudo modificar una raza para hacerla hereditariamente malvada, poniéndola así fuera de la gracia de Eru?

Si bien los Orcos entraron originalmente en la Tierra Media porque la historia necesitaba un suministro constante de enemigos que pudieran ser masacrados sin remordimiento, J.R.R. Tolkien combinó algunos elementos del folclore y la mitología para darles un trasfondo histórico, incluso social, que los justificara. Y lo hizo tan bien que, en el proceso, creó un nuevo arquetipo. Pero, para llegar a esta especie de ingenieria genética que creó a los Orcos, primero analicemos todo lo que sabemos de ellos.

Todos aquellos que hayan llegado a este artículo saben qué es un Orco: seres sapientes, bípedos, que sirven al mal en la Tierra Media. Tolkien señaló en una de sus cartas que había adaptado la palabra del Inglés Antiguo orc, que significa «demonio», usando este término «solo por su idoneidad fonética». En esta misma carta, Tolkien señala que los Orcos «deben mucho a la tradición de los goblins, especialmente como aparece en George MacDonald». En correspondencia posterior, Tolkien señala cómo la idea de los goblins se fusionó con un concepto más moderno; el del mal inherente al ser humano. En efecto, Tolkien compara varias veces a los humanos malvados o mezquinos con los Orcos, quienes «son fundamentalmente una raza de criaturas encarnadas y racionales, aunque horriblemente corruptas, no más que muchos Hombres de hoy en día».

Los orígenes de los Orcos en la cosmología de la Tierra Media se describen en El Silmarillion. Morgoth, un poderoso Vala caído, capturó a algunos Elfos [Quendi] en el amanecer de esta raza. La idea es clara y muy atractiva; en definitiva, sitúa a los Elfos y los Orcos en los extremos de una misma genética. No obstante, Tolkien vaciló entre este concepto de Orcos creados genéticamente a partir de Elfos con otros orígenes. En algunos casos, exploró la posibilidad de que los Orcos hubiesen sido creados a partir de hombres. Incluso jugó con la idea de que eran simplemente animales astutos, que carecían del elemento espiritual, o con el concepto más audaz de que los primeros Orcos eran Maiar [espíritus divinos] al servicio de Morgoth. Tanto los conceptos de Orcos-Hombres como Orcos-Bestias parecen provenir de la renuencia personal de Tolkien a contaminar a los Elfos, su raza ideal. Sin embargo, siguió volviendo a la idea original en múltiples ocasiones, y hasta reconoció que los Orcos como producto de la manipulación genética de los Elfos era el origen más viable para estas criaturas. Sin embargo, este no es el final de la superposición de los Orcos con otras razas.

En El Señor de los Anillos, Tolkien nos presenta Orcos cruzados con humanos. Nunca se dice definitivamente que los Uruk-Hai, que pueden soportar el sol mejor que los Orcos normales, son en parte humanos. Esto solo se sugiere en un comentario de Bárbol:


[Es una marca de las cosas malas que vinieron en la Gran Oscuridad, que no puedan soportar el Sol, pero los Orcos de Saruman pueden soportarlo, incluso si lo odian. Me pregunto qué habrá hecho. ¿Son Hombres a los que ha arruinado o ha mezclado con Orcos? ¡Eso sería un mal negro!]


Esta modificación genética se confirma en uno de los escritos posteriores de Tolkien:


[Los hombres podrían, bajo el dominio de Morgoth o sus agentes, en unas pocas generaciones ser reducidos casi al nivel de los Orcos, y luego obligados a aparearse con Orcos para engendrar nuevas razas, más grandes y astutas]


No hay duda de que, en la Tercera Edad, Saruman redescubrió esta ingeniería genética, probablemente al estudiar al Enemigo, y que en su ansia de dominio cometió su acto más perverso: el mestizaje de Hombres y Orcos [ver: El misterioso Anillo de Saruman]. Pero, independientemente de sus orígenes, lo que plantea Tolkien es que los Orcos no son una forma de vida original, son una forma de vida anterior que se corrompió. Su voluntad está indisolublemente ligada a la de los principales poderes malignos de la Tierra Media, primero a la de Morgoth, luego a la de Sauron, y finalmente a la de Saruman, en el caso de los Uruk-hai.

La falta de un Lenguaje Orco es una prueba de que Tolkien no se involucró imaginativamente con ellos:


[Se dice que (los Orcos) no tenían un idioma propio, pero que tomaron lo que pudieron de otras lenguas y lo pervirtieron a su propio gusto, sin embargo, solo forjaron jergas brutales, apenas suficientes incluso para satisfacer sus propias necesidades.]

Como resultado, los Orcos usaron el Westron, la Lengua Común, para la comunicación entre tribus. En la Segunda Edad, sin embargo, Sauron creó la Lengua Negra para que fuera el idioma de todos sus sirvientes, como una especie de esperanto del mal y, como el esperanto, nunca logró su objetivo [ver: Sauroniano: análisis de la Lengua Negra de Mordor]. Algunas palabras fueron utilizadas por los Orcos de manera inconsistente, especialmente entre los Orcos de Mordor. Pero incluso aquí Tolkien prefirió no dar rienda suelta a su fascinación lingüística. Solo escribió algunas notas sobre la Lengua Negra, y aunque esta es consistente, no sabemos demasiado sobre ella. No obstante, sí queda claro que los Orcos hablan con un tono agudo, vulgar y abreviado, claramente diferente de los elegantes rebusques medievales de los buenos. [ver: ¿Qué significa realmente la inscripción en el Anillo Único?]

Los Orcos, en cualquier caso, estaban lejos de ser invulnerables: estaban sujetos a enfermedades, podían morir, y necesitaban comida, bebida y descanso. La comida orca, aunque poco apetitosa por regla general, puede ser consumida por otras razas: Tuor siente hambre cuando ve a los Orcos asar carne; y en manos de los Uruk-Hai, Merry y Pippin se alimentan de pan orco y beben un extraño brebaje, por cierto, asqueroso, pero útil para recuperar fuerzas. Los Orcos que toman cautivo a Frodo asaltan su suministro de alimentos, y aunque desdeñan específicamente las lembas, comen el resto. También se dice que los Orcos comen caballos, ponis y burros y, lo que es más famoso, carne humana.

Al principio, Pippin se niega a comer un trozo de carne seca que le da un Orco, no tanto por delicadeza, sino porque no sabía qué tipo de carne podía ser. Sorprendentemente, no hay referencias canónicas de Orcos comiendo a otros Orcos [aunque presumiblemente la cadena alimentaria en Moria tuvo que funcionar de alguna manera]. Es curioso que los Orcos temieran que los Elfos los atormentaran y se los comieran si los hacían cautivos, cuando los Elfos claramente no participaban en ninguna de las dos actividades. En cuanto a la reproducción, los Orcos evidentemente se reproducen como los humanos, los Hobbits, los Enanos y los Elfos: a través del sexo que conduce al embarazo y la maternidad. Incluso se les conoce como formidables reproductores que se multiplican como moscas. Como se señaló anteriormente, los Orcos pueden y se cruzan con humanos mortales. A pesar de estas constantes referencias, Tolkien nunca nos presenta una Orco hembra [ver: La diversidad de género en «El Señor de los Anillos»]

La terrible cuestión de que los Orcos puedan cruzarse con los Elfos nunca es explorada en detalle. Tolkien es demasiado elegante para postular una situación en la que una Elfo deba ser sometida de este modo [una relación consensuada es inimaginable aquí], pero no obstante hace algunas insinuaciones, como los Orcos que toman cautiva a la elfa Celebrían, hija de Galadriel. Tolkien tampoco dice nada sobre la infancia o la crianza de los Orcos. ¿Estos nacían con una natural inclinación por el mal? ¿O se les enseñaba a ser crueles y despiadados? Es evidente que el tema de la infancia era importante para Tolkien, como queda claro en sus notas sobre niños hobbit y niños elfos. Es probable que, debido a ese interés, haya omitido decir algo sobre la miseria de la infancia orca.

En cuanto al aspecto físico [todos hemos sido condicionados por las películas], tanto El Señor de los Anillos como El Silmarillion carecen de descripciones precisas sobre la apariencia de los Orcos. De hecho, Tolkien proporciona más descripciones sobre cómo huelen los Orcos que sobre cómo se ven realmente. Sin embargo, en una carta posterior proporcionó una descripción de cómo él se imaginaba a los Orcos [empleando algunos estereotipos raciales obsoletos en nuestros días]. Irónicamente, escribió esto en una carta en la que criticaba el tratamiento cinematográfico propuesto de sus obras:


[Los Orcos son corrupciones de la forma humana, cuya forma más perfecta se encuentra en los Elfos. Son (o eran) rechonchos, anchos, de nariz chata, de piel cetrina, bocas anchas y ojos rasgados; de hecho, versiones degradadas y repulsivas de los tipos mongoles menos adorables (para los europeos)]


En las películas de Peter Jackson, las interpretaciones de los Orcos son más neutrales desde el punto de vista racial que la descripción de Tolkien, utilizando una paleta de grises con imperfecciones dermatológicas [ver: ¿Cómo era el aspecto de Sauron en realidad?]

Ahora bien, no todo era guerra y saqueo entre estas criaturas. Los Orcos, de hecho, tenían una vena creativa. Un pasaje de El Hobbit describe lo siguiente: «No hacen cosas hermosas, pero hacen muchas cosas inteligentes: martillos, hachas, espadas, dagas, picos, tenazas y otros instrumentos de tortura». Por otro lado, no hay mucho lugar para el placer entre los Orcos, aparte de la diversión que deriva de su crueldad. Como un posible vestigio de sus orígenes élficos, cantan; y son capaces de tener amistades duras y alianzas entre clanes, aunque estas son notablemente frágiles. Otro signo del origen genético de los Orcos como Elfos se encuentra en su capacidad de comunicación con ciertos animales. Así como los Elfos pueden comunicarse con animales buenos, los Orcos hacen lo mismo con los Huargos y lobos comunes.

Debido a que Tolkien nunca nos brinda la perspectiva narrativa de los Orcos, los lectores los experimentamos a través de sus actos, pero sobre todo sobre cómo los ven los demás. Nunca se presentan como comprensivos, amables o deseando estar libres del mal [aunque sí desean ser libres de sus amos]. El único personaje que intenta parlamentar con los Orcos, tratando de razonar con ellos [y por lo tanto humanizándolos un poco], es Gandalf, en el episodio de El Hobbit donde los Orcos capturan al grupo de Enanos y Bilbo. El rey de los Orcos, el Gran Goblin, no parece tener ningún interés en dialogar con Gandalf y de inmediato se produce una pelea.

No podemos culpar a Gandalf por intentarlo, tampoco a los demás por odiar a los Orcos. De hecho, no hay ningún personaje bueno que no haya sido afectado de una forma y otra por los Orcos: las guerras con los Enanos, el ataque a la Comarca, los bosques arrasados de los Ents, la guerra con Gondor y Rohan. Esto es en términos generales, pero también hay odios personales. Por ejemplo, los Orcos capturaron, envenenaron y atormentaron a la madre de Arwen, Celebrían. Si bien ella es rescatada, no puede ser curada, y parte hacia las Tierras Imperecederas. Esto configura una futura tragedia que casi parece predestinada. Los hijos de Celebrían juran venganza y se dedican a cazar Orcos, a veces en compañía de los antepasados ​​de Aragorn. En una de esas cacerías, los Orcos matan al padre de Aragorn. Así, los Enanos, los Mortales, los Elfos e incluso los Hobbits han sufrido a manos de los Orcos, y podrían haber sufrido mucho más si Sauron hubiera triunfado [ver: Cómo desaparecieron los Orcos de la Tierra Media después de la derrota de Sauron]

Si buscamos información sobre la ingeniería genética que creó a los Orcos encontraremos muy poco en El Silmarillion, donde estos se presentan como hordas de maldad sin rostro, incluso en el episodio donde los Elfos se encuentran por primera vez con los Orcos. No debían ser tan feos en aquel entonces, porque los Elfos los confunden con los Avari:


[Entre ellos estaban los Orcos, que luego provocaron la ruina en Beleriand; pero aún eran pocos y cautelosos. De dónde venían, o qué eran, los Elfos no lo sabían, pero creían que tal vez eran Avari que se había vuelto malvados y salvajes en la naturaleza.]


Tras esta tímida aparición de los Orcos, participan en una serie de batallas, cuyo éxito está vinculado a la suerte de sus amos. Cuando sus amos caen, los Orcos se dispersan y menguan, pero, como el mal mismo, algunos siempre sobreviven para reproducirse y ser convocados nuevamente. En general, los Orcos de El Silmarillion presentan un tipo de mal muy impersonal, tal es así que ninguno merece un nombre.

Los Orcos tienen varios niveles de importancia, más allá de ser carne para las espadas élficas. Si bien su rol es simple, es su lugar en la cosmología de la Tierra Media lo que los hace complejos, y plantea cuestiones de suma importancia como la naturaleza del mal, el libre albedrío y la redención. Al ser creados genéticamente, no parecen destinados a existir, sin embargo, existen, y prosperan en las circunstancias más adversas. Al respecto, Frodo señala lo siguiente después de presenciar a un Orco matando a otro, un acto que evita que Sam y él sean descubiertos:


[Ese es el espíritu de Mordor, Sam; y se ha extendido por todos sus rincones. Los Orcos siempre se han comportado así, o eso dicen todas historias, cuando están solos. Pero no puedes sacar mucha esperanza de eso]


La maldad de los Orcos no es la de los Ghouls o los Zombis somnolientos. Hay una vitalidad terrible en ellos, que se muestra en su ferocidad, disposición para luchar y reproducirse, y sus emociones impulsivas. Los Orcos, en cierto modo, están vivos pero caídos; un fenómeno de ingeniería genética, como si estuviesen programados para ser como son.

Ahora bien, si los Orcos son Elfos modificados genéticamente, ¿pueden redimirse?

Tolkien era reacio a descartar esto, aunque, al igual que con otros puntos cosmológicos en sus notas, explora varias interpretaciones. En uno de los textos de El Anillo de Morgoth (Morgoth's Ring), dice que los Orcos «podrían haberse vuelto irredimibles, al menos por los Elfos y los Hombres». En el mismo texto, parece contradecirse cuando afirma que, si un Orco alguna vez pedía misericordia, las buenas personas estaban obligadas a concederla, «incluso a un costo». Esto hace suponer que el arrepentimiento y la redención de un Orco, por improbable que fuera, era posible.

Un comentario en la Carta 153 echa algo de luz sobre la contradicción de los Orcos en términos de ingeniería genética; si bien no presenta una solución, resume el enigma cosmológico de los Orcos:


[Los Orcos serían los mayores pecados de Morgoth, abusos de su más alto privilegio, criaturas engendradas por el pecado y naturalmente malas. Casi escribí «irremediablemente malas»; pero eso sería ir demasiado lejos. Porque al aceptar o tolerar su creación, necesaria para su existencia real, incluso los Orcos se convertirían en parte del mundo, que es de Dios y, en última instancia, bueno]


Tolkien, entonces, es consciente de que Morgoth no creó a los Orcos, sino que corrompió a otra raza, los Elfos, y la modificó para adecuarse a sus intereses y necesidades. También parece haber sido consciente del atractivo que los Orcos tendrían para algunos lectores. La Nueva Sombra (The New Shadow) es el fragmento inicial de una historia ambientada en Gondor, unos cien años después de la caída de Sauron, donde se insinúa una especie de Culto de los Orcos entre los adolescentes de Minas Tirith [básicamente son chicos que juegan a ser Orcos]. En este futuro, una vez que los Orcos se han desvanecido lo suficiente como para ser solo parte del folclore, o una palabra, el mal intrínseco que los forjó genéticamente de algún modo persiste, inicialmente con cierta inocencia, en el juego de los niños, como señar de la potencial corrupción de los mortales.

Nunca sabremos en qué terminaba esta historia. Tolkien intentó trabajar en ella varias veces. Sin embargo, la abandonó sistemáticamente, diciendo que le resultaba «siniestra y deprimente; no vale la pena». Tolkien, al final, se negó a aplicar más creatividad a sus Orcos que la necesaria para hacerlos probables en la Tierra Media. En sus escritos, no tienen nada de valor que llamar propio, son tratados como carne de cañón y nunca se muestra su elusiva redención. Pero, tal vez, los Orcos abandonados a sí mismos, sin la necesidad [o la programación] de adorar a Morgoth y Sauron, por fin encontraron la gracia de Eru eventualmente.




Tierra Media. I Taller gótico.


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¿Quién era Boca de Sauron en realidad?


¿Quién era Boca de Sauron en realidad?




[Una figura alta y malvada, montada sobre un caballo negro... El jinete estaba vestido todo de negro, y negro era su noble yelmo; sin embargo, no era un Espectro del Anillo sino un hombre vivo. Su nombre no se recuerda en ningún cuento, porque él mismo lo había olvidado]

La cita es de El retorno del rey, y describe a esta extraña figura que sale al encuentro de los ejércitos del Oeste en la Puerta Negra. ¿Quién era Boca de Sauron realmente? ¿O qué era? Ciertamente es una de las figuras más enigmáticas de la trilogía.

Boca de Sauron era un poderoso sirviente y emisario del Sauron al final de la Tercera Edad. J.R.R. Tolkien le asigna el grado de lugarteniente de Barad-dûr. Su origen es incierto, pero todo parece indicar que Boca de Sauron fue uno de los Numenoreanos Negros, potencialmente igual a los Dúnedain, pero que había caído en las garras de la oscuridad. Tolkien también menciona que entró al servicio de la Torre Oscura cuando se levantó de nuevo. Siendo una figura de confianza, Boca de Sauron aprendió el arte de la nigromancia del propio Sauron, y conocía muchos de los planes del Señor Oscuro. En cualquier caso, tal vez el aspecto más enigmático de Boca de Sauron sea el hecho de que olvidó su nombre original, tal vez por devoción, tal vez por rechazo a su pasado como hombre del Oeste.

Boca de Sauron aparece brevemente en El Señor de los Anillos parlamentando con el ejército del Oeste frente a Morannon, tratando de convencer a Aragorn y Gandalf de que se rindieran. Aunque se presentó como embajador, su discurso es demasiado arrogante, incluso insolente, como para considerarlo diplomático. Trató de intimidar a sus enemigos mostrándoles el mithril de Frodo para hacerles pensar que el Portador del Anillo había sido capturado. Cuando Gandalf rechazó su propuesta, Boca de Sauron autorizó el ataque de los ejércitos de Barad-dûr (ver: ¿Qué significa realmente la inscripción en el Anillo Único?)

El destino de Boca de Sauron es incierto. No está registrado en ninguna parte, pero es posible que muriera en el asalto ante la Puerta Negra; de haber sobrevivido, sin embargo, es probable que hubiera sido uno de los líderes en la retirada de los sirvientes de Sauron después de la caída de Barad-dûr.

El nombre Boca de Sauron plantea una inconsistencia con otras afirmaciones de Tolkien. Aragorn menciona que el nombre Sauron [que significa «abominable»]) solo es usado por los enemigos del Señor Oscuro. De hecho, el propio Sauron no permitía que se lo pronunciara entre sus sirvientes. Por lo tanto, sería sumamente extraño que un sirviente del Señor Oscuro tuviera un nombre [o un título, digamos, que alude a su función como embajador o dimplomático] que incluyera la palabra «Sauron». En un borrador temprano de El Señor de los Anillos, se dice que el nombre de Boca de Sauron es Mordu, que aparentemente significa «noche negra» en la Lengua Negra (ver: Sauroniano: análisis de la Lengua Negra de Mordor). En otros borradores posteriores se especula que Boca de Sauron habría sido un niño humano secuestrado por Sauron, y más tarde un renegado gondoriano.

En cualquier caso, Boca de Sauron evidentemente es un hombre, o lo fue en algún momento, pero cuya historia temprana se desconoce. Todo parece indicar que fue uno de los Nomenoreanos Negros: hombres que establecieron sus moradas en la Tierra Media durante los años de dominación de Sauron y lo adoraron. Tolkien menciona que entró al servicio de la Torre Oscura cuando esta se levantó de nuevo, que aprendió la hechicería de Sauron, y que eventualmente se convirtió en el lugarteniente de Barad-dûr. Tolkien enfatiza que era uno de los pocos sirvientes de Mordor que se comunicaba directamente con Sauron.

Siendo un lugarteniente poderoso, no es asombroso que Boca de Sauron [tal vez el único que conocía parte de los planes del Señor Oscuro] se presentara ante las huestes del Oeste antes de la Batalla de Morannon. Tampoco que rechazara el reclamo de Aragorn como rey y exigiera saber quién tenía autoridad para tratar con él. Pero, entonces, algo en la mirada de Aragorn lo asustó, tal es así que cambió su actitud arrogante y gritó que era simplemente un embajador, y que en calidad de tal no debía ser atacado. Gandalf le asegura que nadie lo atacaría, por lo que, a partir de entonces, Boca de Sauron tomó a Gandalf como delegado. Les mostró la espada de Sam, una capa gris con un broche élfico, el mithril de Frodo, y dijo que el destino del espía dependería de sus acciones, insinuando además que si no cumplían, este sería torturado durante muchos años.

Boca de Sauron luego suaviza su discurso, y declara que el hobbit podría irse en libertad, siempre y cuando los capitanes estuvieran de acuerdo con los términos de Sauron: que la chusma de Gondor y sus aliados se retiraran más allá del Anduin, jurando nunca más atacar a Sauron el Grande en armas, abiertamente o en secreto; que todas las tierras al este del Anduin pertenecerían a Sauron a perpetuidad, y todas las tierras al oeste hasta la Rohan serían desarmadas y pagarían tributo a Mordor. Sauron les permitiría gobernar sus propios asuntos siempre que ayudaran a reconstruir Isengard, que luego sería gobernado por un alguien más confiable que Saruman [presumiblemente el propio Boca de Sauron].

Astutamente, Gandalf responde que eso sería un precio demasiado alto para el rescate de un espía. Además, el mago dudaba que Sauron mantuviera su palabra, y exige que traigan al prisionero, pero Boca de Sauron dijo: Estos son los términos. ¡Tómalos o déjalos!. Gandalf respondió: ¡Tomaremos esto!. Entonces toma la capa, la espada y el mithril, rechazando por completo los términos de Sauron, y ordena que Boca de Sauron se retire, ya que no habían venido a negociar con el Señor Oscuro, y mucho menos con uno de sus survientes. Enfurecido y temeroso al mismo tiempo, Boca de Sauron huye hacia la Puerta Negra y autoriza el ataque de las fuerzas de Mordor.

Ahora bien, sobre la verdadera edad de Boca de Sauron, no está claro a qué evento se refiere J.R.R. Tolkien cuando menciona que este entró al servicio de Sauron cuando la Torre Oscura se levantó. De hecho, la Torre Oscura se levantó por primera vez poco después del año 3320 de la Segunda Edad, y fue reconstruida más tarde cuando Sauron resurgió abiertamente en el 2951 de la Tercera Edad. La primera opción indicaría que la Boca de Sauron tendría miles de años en el momento de la Guerra del Anillo, lo que implica que su vida se extendió increíblemente a través de la hechicería. Sin embargo, se desconoce cuántos años tenía en el momento de la derrota final de Sauron.

Tolkien, decíamos, afirmó que Boca de Sauron era un Numenoreano Negro, raza análoga a los Dúnedain, y que eventualmente disminuyó en poder al mezclarse con hombres menores; pero lo único que se dice con certeza sobre el origen de Boca de Sauron se da en el capítulo La Puerta Negra se abre (The Black Gate Opens):


[Se dice que era un renegado, que provenía de la raza de los que se llaman los Numenoreanos Negros; porque establecieron sus moradas en la Tierra Media durante los años del dominio de Sauron, y lo adoraron, enamorados del conocimiento maligno]


Los Dúnedain y los Númenóreanos Negros comparten la misma herencia, pero los antepasados de los Dúnedain eran fieles, mientras que los antepasados de los Númenóreanos Negros adoraban a Morgoth. Parecen tener poderes, estatura y longevidad similares.

Los Númenóreanos Negros, entonces, eran númenóreanos que adoraban a Morgoth y Sauron y que sobrevivieron al hundimiento de Númenor, probablemente porque ya estaban asentados en la Tierra Media. Vivían principalmente en Harad y Umbar, al sur de Gondor. Gobernaban sobre los hombres que ya vivían en estos lugares y, en general, se los consideraba bastante tiránicos. También odiaban a Gondor y Arnor, ya que estaban poblados por los númenóreanos que lucharon contra Sauron. Ahora, en cuanto a la duración de su influencia, sabemos que empezaron a declinar después de la derrota de Sauron al final de la Segunda Edad. Para ser más específicos, Tolkien dice: Después de la caída de Sauron, su raza disminuyó rápidamente o se fusionó con los Hombres de la Tierra Media.

Sin embargo, hay menciones de que los Númenóreanos Negros causaron problemas a Gondor y Arnor hasta 1050 [la reina Beruthiel es un ejemplo de Numenoreanos Negros durante este período con suficiente poder político para justificar un matrimonio con el rey de Gondor] Así que deben haber permanecido en el poder al menos otros mil años después de la derrota de Sauron. Después de eso, realmente no se vuelven a mencionar, por lo que no podemos estar seguros de cuál pudo haber sido su devenir.

Bueno, eso no es del todo correcto. Los Númenóreanos Negros sí se mencionan una vez más, y esto es especialmente relevante para desentrañar el enigma de Boca de Sauron, quien de hecho pudo haber sido el último Numenoreano Negro. En ese caso, técnicamente la línea duró hasta el final de la Tercera Edad. Sin embargo, no sabemos si fue el último; ni siquiera uno de los últimos. La edad de Boca de Sauron es difícil de calcular. Puede tener miles de años o, en el caso de que Tolkien se refiera al segundo levantamiento de la Torre Oscura, apenas unos 70 años, siendo incluso más joven que Aragorn. Sin embargo, esto último parece improbable. Es difícil imaginar que Sauron confiara sus planes a un hombre de 70 años. No, lo más lógico es deducir que Boca de Sauron era mucho, mucho más viejo.

Tolkien es muy claro respecto del poder y la importancia de Boca de Sauron en la estructura política y militar de Mordor. No cualquiera podría alcanzar el estatus de embajador de Sauron. Su linaje definitivamente era Numenoreano, y descendía de aquellos de su pueblo que llegaron a la Tierra Media durante la Segunda Edad para aprender de Sauron. Si Saruman planeaba engañar a Sauron para convertirse él mismo en el líder de la Tierra Media, la lealtad de Boca de Sauron está más allá de toda duda. Estaba tan comprometido con la causa de Sauron que olvidó su propio nombre (ver: El misterioso Anillo de Saruman)

Si consideramos que Boca de Sauron entró al servicio de Mordor después de que la Torre Oscura fuera reconstruida [lo cual habría sido en 2951 de la Tercera Edad], tendría apenas unos sesenta y ocho años antes de que cabalgara como embajador en la Puerta Negra. Incluso admitiendo que podría haber sido muy joven cuando entró al servicio de Sauron, 70 años no era una edad avanzada para un numenoreano [a quienes los Valar les habían concedido una larga vida]; de hecho, podríamos decir que todavía era joven para esos estándares. Además, su aspecto es bastante decrépito [aunque imponente], pero también podríamos explicar esto como una consecuencia secundaria de la práctica de la nigromancia.

Como lugarteniente del Señor Oscuro, Boca de Sauron estaba al tanto de los planes de su amo. Su trabajo como embajador en la Puerta Negra, de acuerdo con el plan de Sauron, era primero dar esperanza al ejército del Oeste, mostrándoles que Sauron podría tratar con ellos luego aplastar su esperanza mostrándoles cuán desesperada era su situación:


[Hubo un largo silencio, y desde la muralla y la puerta no se escuchó ningún grito ni sonido en respuesta. Pero Sauron ya había trazado sus planes, y tenía la mente primero en jugar con estos ratones cruelmente antes de atacar. Así fue que, incluso cuando los capitanes estaban a punto de darse la vuelta, el silencio se rompió de repente. Se oyó un largo redoble de grandes tambores como truenos en las montañas, y luego un rebuzno de cuernos que sacudió las mismas piedras y aturdió los oídos de los hombres. Y entonces la puerta de la Puerta Negra se abrió de par en par con un gran ruido metálico, y de ella salió una embajada de la Torre Oscura.]


Una embajada, en este uso, significa una misión diplomática. Esto es lo que pretende hacer Boca de Sauron:


[Aragorn no respondió nada, pero miró a los ojos al otro y sostuvo la mirada. Por un momento lucharon así; pero pronto, y aunque Aragorn no se movió, el otro se acobardó y retrocedió como amenazado por un golpe. —¡Soy heraldo y embajador, y no puedo ser atacado! —gritó... ¿Entonces eres el portavoz, viejo Barbagris? Tengo algunas prendas que se me pidió que te mostrara, a ti en especial]


Esto deja en claro que Boca de Sauron reportaba directamente a Sauron, y que su amo estaba tratando de jugar psicológicamente con sus enemigos, pero con información incorrecta, tal vez por eso Gandalf no cree que tengan a Frodo. En primer lugar, si lo tuvieran, Boca de Sauron no se referiría a él como espía, y además tendrían el Anillo, con lo cual no habría necesidad de parlamentos y negociaciones; Sauron los habría atacado sin ofrecerles la oportunidad de retirarse. Este breve diálogo, además, deja en claro que Boca de Sauron era más un heraldo que un líder de las fuerzas armadas de Mordor, y parece no haber tenido la intención [o la valentía] de luchar.


[Pero él (Boca de Sauron) miró los rostros abatidos de los Capitanes y sus ojos mortales, y el miedo venció su ira. Dio un gran grito, se volvió, saltó sobre su corcel y, con su compañía, volvió galopando enloquecidamente hacia Cirith Gorgor.]


Recordemos que el objetivo de marchar a la Puerta Negra era intentar engañar a Sauron para que pensara que Aragorn o Gandalf tenían el Anillo Único. Por lo tanto, Boca de Sauron se muestra inicialmente cauteloso, tratando de determinar qué arma secreta tenían los héroes antes de lanzar su trampa. Si uno de ellos hubiera tenido el Anillo, simplemente se hubiera movido para atacar. Sauron nunca consideró que podrían desear destruir el Anillo, y con buenas razones. Después de todo, los hombres siempre parecían tentados a usarlo. Esta creencia se vio reforzada cuando Pippin miró el palintir de Orthanc, y Sauron se convenció de que Saruman había encontrado el Anillo. Cuando sus jinetes llegaron a la Orthanc y la encontraron destruida, concluyó que las fuerzas del Oeste se habían apoderado del Anillo y lo habían llevado a Gondor para usarlo en su contra.

Si Sauron hubiera sabido la verdad, es decir, que sus enemigos no tenían el Anillo en la Puerta Negra, probablemente habría lanzado todo su poder sobre las fuerzas de Aragorn de inmediato. Ni siquiera imaginaba que este espía, Frodo, estaba tratando de llegar al Monte del Destino.

El tema de la inmortalidad es esencial para comprender las motivaciones de Sauron y los Numenoreanos Negros. De hecho, uno de los objetivos principales de Sauron es diseñar su propia inmortalidad [física] en la Tierra Media, creando un reino perdurable. En este contexto, no debería sorprendernos que este numenoreano en particular, Boca de Sauron, pudiera adorar al Señor Oscuro, ser su lugarteniente y vivir una vida anormalmente larga. Esas pueden haber sido incluso sus razones para ponerse del lado de Sauron en primer lugar. El propio Faramir, versado en la tradición antigua y con la tutoría del mismísimo Gandalf, describe a algunos Numenoreanos como enamorados de Sauron y practicando las artes negras con el objetivo de prolongar su vida más allá de los límites naturales:


[Los Hombres de Númenor se establecieron a lo largo y ancho de las costas y regiones marinas de las Grandes Tierras, pero en su mayor parte cayeron en el mal y la locura. Muchos se enamoraron de la Oscuridad y las artes negras]


Teniendo en cuenta que el pasaje donde Boca de Sauron entra en escena sugiere explícitamente que era un Numenoreano Negro, vale la pena considerar la plausibilidad de conectar los puntos; es decir: Boca de Sauron era muy probablemente uno de los antiguos Numenoreanos que adoraban a Sauron y practicaban [o todavía practican] las artes negras, y a través de la magia [en el sentido que Tolkien le daba, es decir, como forma de control o manipulación no muy diferente a nuestra tecnología moderna] vivió un tiempo absurdamente largo, el suficiente para olvidar su nombre; y, en consecuencia, perder su verdadera identidad, su verdadero Yo. Algo que también podemos observar en los Espectros del Anillo (ver: Gandalf y la tercera ley de Clarke: la magia como forma avazada de tecnología).

Ahora bien, ¿por qué este embajador de la Torre Oscura se llama a sí mismo Boca de Sauron cuando el propio Señor Oscuro había prohibido que ese nombre se pronunciara entre sus sirvientes?

En El Silmarillion nos enteramos que el nombre de Sauron no fue elegido por él, sino que es un nombre degradante que le dieron sus enemigos. La palabra Sauron [de la forma antigua Thauron] se origina en el el adjetivo Quenya saura, que significa «asqueroso», «pútrido», y el nombre Sauron puede traducirse como «el aborrecido» o «la abominación». En Sindarin se le llama Gorthaur, que significa literalmente «pavor aborrecido» o «pavorosa abominación». En cambio, el nombre original de Sauron es Mairon, «El Admirable»; y cuando tuvo ocasión de darse otros nombres sí mismo siempre eligió nombres con connotaciones positivas, como Annatar, «Señor de los Dones» (ver: ¿Cómo era el aspecto de Sauron en realidad?)

Al respecto, Aragorn menciona en Las Dos Torres que Sauron no usa su nombre, ni permite que se deletree o pronuncie. Los Orcos, en general, respetan la prohibición de pronunciar el nombre de Sauron, y habitualmente se refieren a él de manera indirecta como «el Ojo». Aquí, sin embargo, hay cierta ambigüedad en Aragorn sobre cuál es su nombre, es decir, el nombre de Sauron, pero en el contexto de esa afirmación parece ser Sauron, ya que están discutiendo una runa S pintada en algunos Orcos, y deciden que, debido a la prohibición, estas seguramente deben referirse a Saruman en su lugar. Teniendo todo esto en cuenta, ¿por qué Sauron daría permiso a algunos de sus súbditos para usar su nombre, el cual se entiende como un insulto por sus enemigos?

En este punto se presentan dos explicaciones posibles:

a- Una mala traducción en El Libro Rojo [sí, Frodo, es tu culpa]. Quizás Frodo, y otros cronistas del Libro Rojo, usaron el nombre Sauron en lugar de cualquier otro nombre que a los seguidores del Señor Oscuro se les haya ordenado usar. Quizás Frodo pensó que los lectores del Libro Rojo se confundirían si se mencionara a Sauron por el nombre que él prefería usar, o que sería incorrecto referirse a Sauron por cualquier nombre que no fuera un insulto.

b- Sauron consideraba que ser una abominación a los ojos de sus enemigos, Elfos y Hombres, era una especie de cumplido. Tal vez Sauron permitía que algunos cultistas lo llamaran así para mostrarles a los Elfos y Hombres del Oeste que su insulto se había convertido en un tipo adoración.

En este contexto, Boca de Sauron podría llamarse así para ejemplificar la adoración absoluta de sus servidores, quienes ni siquiera tenían un nombre, ni un pasado, solo el compromiso absoluto con su amo. Pero si Frodo simplificó las cosas y solo se refierió al Señor Oscuro para evitar cualquier nombre positivo [el cual podría llevar a odiosas confusiones], entonces Boca de Sauron bien podría haber tenido un epíteto completamente diferente, que naturalmente nunca conoceremos.




J.R.R. Tolkien. I Tierra Media.


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La diversidad de género en «El Señor de los Anillos»


La diversidad de género en «El Señor de los Anillos».




Hace mucho, mucho tiempo, un lector joven y obsesionado con J.R.R. Tolkien (quien escribe) le prestó El Señor de los Anillos a una amiga, totalmente convencido de que se vería inmersa en el amplio universo de la Tierra Media. Algunas semanas después, aquella amiga me devolvió la trilogía. En sus ojos no detecté el brillo habitual que despiden los nuevos adeptos al culto.

—¿Qué te pareció? —pregunté, bastante alarmado por su aparente inmunidad.

—Muchos viejos y muy pocas mujeres jóvenes. El Señor de los Anillos no tiene personajes femeninos significativos. ¡Eowyn es solo un personaje secundario y definitivamente no es suficiente!

¡Blasfemia!

En ese momento consideré que mi amiga padecía algún tipo de desorden cognitivo que le impedía disfrutar lo que a todas luces era una obra brillante. Todavía lo pienso. Pero quizás no estaba tan errada en su observación. Los personajes femeninos definitivamente no son el punto fuerte de El Señor de los Anillos.

Lo cierto es que El Señor de los Anillos es una de esas obras aceptadas y queridas tanto por hombres como por mujeres. No hay distinciones de género entre sus fanáticos. Sin embargo, es probable que la afirmación de mi amiga no haya sido del todo injusta.

En efecto: El Señor de los Anillos no tiene demasiados personajes femeninos significativos. De hecho, la falta de diversidad de género en la trilogía es una de las críticas comunes que se le hacen a la monumental obra de Tolkien; incluso Margaret Atwood se pronunció al respecto, afirmando que El Señor de los Anillos solo tiene tres personajes femeninos importantes, y eso si contamos a una araña descomunal (ver: El Machismo en el Horror).

¿Qué tan justo es este reclamo?

No estamos en condiciones de dar una respuesta concluyente al tema de la diversidad de género en El Señor de los Anillos, pero sí debo confesar que, ante la indignación inicial por el comentario de mi amiga, me abstuve de prestarle El Hobbit, donde las únicas presencias femeninas son una referencia a la madre fallecida de Bilbo, Belladonna, y las arañas gigantes de Mirkwood (ver: Los 8 sueños en «El Señor de los Anillos»)

Ahora bien, ¿El Hobbit sufre por su naturaleza dominada claramente por los hombres?

En absoluto. Funciona como todas las obras de Tolkien, con una coherencia interna implacable. Tal es así que El Hobbit sí sufrió, y mucho, cuando Peter Jackson decidió rectificar la falta de mujeres en El Hobbit con una Tauriel bastante deslucida e irrelevante para el desarrollo de la historia.

Yo no creo que falten mujeres en El Señor de los Anillos, pero también es justo decir que no hay demasiadas. No faltan porque la trilogía, a mi modo de ver, es perfecta tal como fue ejecutada por Tolkien. También dudo que la diversidad de género sea un asunto importante aquí.

De todos modos, y para jugar un poco al abogado del diablo, veamos qué tan en lo cierto estaba mi amiga en relación a la ausencia de personajes femeninos significativos en la trilogía, no ya en la Tierra Media en un rango más amplio, como el que se presenta en El Silmarillion, donde sí hay una abundancia femenina en roles importantes.

Bien, consideremos entonces los personajes femeninos significativos en El Señor de los Anillos, es decir, aquellos que tienen algún grado de importancia para la historia: Galadriel, Éowyn, Baya de Oro, Arwen, Lobelia Sackville-Baggins, la señora Maggot, Rosie Cotton, Elanor Gamgee, y Shelob.

Algunas de estas mujeres son interesantes y significativas, otras, simplemente prácticas: Arwen y Rosie están relegadas al ámbito de la recompensa del héroe (ver: ¿Qué pasó con Aragorn y Arwen después de «El Señor de los Anillos»?), mientras que Elanor, además de ser el retrato vivo del feliz matrimonio de Sam y Rosie, es un personaje con motivos prácticos, que existe simplemente para explicar cómo el Libro Rojo se preservó en la Tierra Media después de que Sam cruzó el mar. Finalmente, la señora Maggot está allí únicamente para proporcionar hongos y cerveza a nuestros protagonistas

En resumen, podemos descartar a estas mujeres por ser poco importantes para la historia.

En una segunda línea están los personajes menores pero que tienen personalidad, como Ioreth, aquella mujer sabia de las Casas de Curación de Gondor; y Baya de Oro.

Ioreth parece un personaje totalmente secundario, pero que tiene una función primordial en la historia: mantener viva la sabiduría popular del Oeste, un tanto olvidada en Minas Tirith. Baya de Oro, como Tom Bombadil, es un personaje misterioso, gentil y agradable, una especie de personificación del río. Al igual que Tom, hay mucho más en Baya de Oro de lo que se ve a simple vista. No obstante, nunca lo sabremos. Ella es esencialmente un enigma.

Eso deja a Éowyn, Lobelia, Galadriel y Shelob cómo únicos personajes femeninos realmente significativos en El Señor de los Anillos.

Éowyn es la única que rechaza los roles tradicionales asignados a las mujeres, e incluso después de enamorarse de Faramir parece optar por una dinámica de poder matriarcal, casi precursora del feminismo en la Tierra Media (ver: El feminismo de hoy desde la ficción de ayer).

Lobelia, Galadriel y Shelob, por el contrario, no necesitan rebelarse contra el sistema. Se encuentran en posiciones prominentes en sus respectivos ámbitos, aparentemente dominado por hombres. Son, por derecho propio, matriarcas.

La primera de estas matriarcas, Lobelia, es más inteligente y dura que su esposo, y eso se manifiesta en la persistencia con la que busca apropiarse de Bolsón Cerrado —¡Incluso ataca a los rufianes de Saruman con paraguas!—. Sin embargo, y a pesar de su evidente fortaleza, ¿es Lobelia un personaje importante en El Señor de los Anillos?

No, al menos en lo que respecta a la historia más amplia de la Guerra del Anillo. La personalidad de Lobelia parece grosera y desagradable, y ciertamente se presta a la risa, incluso a la sátira social. En definitiva, los ambiciosos Sackville-Baggins parecen ser una representación poco amable de ciertos sustratos de la clase media.

Sin embargo, no deberíamos juzgar apresuradamente a Lobelia. Ella es un elemento clave dentro de sus parámetros sociales particulares, y vencer a Lobelia en su propio territorio no es algo que deba tomarse a la ligera. De hecho, Tolkien deja en claro que es su arresto lo que marca el momento en que los Hobbits pierden el control de la Comarca ante Saruman.

Galadriel pertenece a un orden superior. Junto con Saruman, Gandalf y Elrond, es una de las pocas personas en la Tierra Media que podrían usar el Anillo de forma competente contra Sauron. Además, es portadora de uno de los Tres Anillos, pertenece a un linaje ilustre, y claramente lleva los pantalones en su relación con Celeborn.

En resumen, Galadriel es una matriarca élfica como ninguna otra. Sí, es cierto que fue Celeborn quien lideró la conquista de Dol Guldur, pero es ella quien derribó sus muros y dejó al descubierto sus fosas. Ciertamente ejerce un inmenso poder sobre las áreas que controla. Pero, ¿es Galadriel un personaje femenino importante en El Señor de los Anillos?

En cierto sentido, no.

Quiero decir, evidentemente es una mujer poderosa, pero realmente no tenemos ocasión de presenciarlo en la trilogía. Al igual que Tom Bombadil, Galadriel proporciona un respiro en la aventura de la Comunidad, y regalos y compañía y sabiduría antes de que sigan adelante, pero la historia seguría funcionando perfectamente sin ella.

El problema con este tipo de razonamiento consiste en que no distingue entre los personajes cosméticos, digamos, y aquellos de menor importancia. Por tal caso, la trama de El Señor de los Anillos funcionaría igual sin Legolas y Gimli también, aunque todos podemos coincidir en que no sería la misma historia (ver: ¿Qué fue de Legolas y Gimli después de «El Señor de los Anillos»?).

No es que Tolkien decidiera darle un rol menos importante a Galadriel, por el contrario, simplemente es consistente con la trama. Los elfos se están desvaneciendo de la Tierra Media, y la Guerra del Anillo no es la causa de Galadriel, aunque ciertamente dará toda la ayuda que pueda. Es decir que la participación de Galadriel en la trama es exactamente la que ella está en condiciones de proporcionar teniendo en cuenta sus circunstancias.

Si Lobelia y Galadriel son ejemplos de grandes matriarcas en El Señor de los Anillos, Shelob necesariamente debe ocupar un párrafo aparte.

A diferencia de Sauron, Shelob solo opera dentro de los límites de su guarida, pero es quizás el único ser en la Tierra Media (además de Tom) a quien literalmente no le importa el resultado de la Guerra del Anillo. Pero, ¿es ella significativa para la trama de El Señor de los Anillos?

Indiscutiblemente. Shelob es el eje de la traición planificada de Gollum; además, en su calidad de villana, es fundamental para sacar relucir a un héroe inesperado en la historia: Sam Gamgee.

Pero incluso las matriarcas de El Señor de los Anillos se ven sujetas a cierta influencia geográfica, en cierto modo, a quedarse en casa. Lobelia no tiene influencia más allá de La Comarca, Shelob ni siquiera sale de Cirith Ungol, e incluso Galadriel rara vez se aventura más de los límites de Lothlórien.

Solo un personaje femenino en El Señor de los Anillos busca entrar en un campo diferente al suyo, e incluso entonces lo hace por todas las razones equivocadas: Éowyn.

Clasificar a los personajes de una obra es un asunto delicado, porque la misma línea de razonamiento que deduce el supuesto carácter superfluo, por ejemplo, de Éowyn, también puede llevarnos a concluir que también lo son Denethor, Faramir, incluso Merry y Pippin. De hecho, todos los personajes de El Señor de los Anillos, fuera de Frodo, Sam, Gollum, Gandalf, Aragorn y Sauron, son secundarios. Si borráramos a Éowyn, habría que eliminar la muerte del Rey Brujo de Angmar. En consecuencia, ya no tendríamos la Batalla de los Campos de Pelennor tal como la conocemos.

Éowyn es evidentemente el personaje femenino más importante de El Señor de los Anillos, aunquen no necesariamente el más impactante o poderoso. De hecho, tiene un mayor significado narrativo que su hermano, Éomer; e incluso que su tío, Théoden.

Pero, si Éowyn es tan importante, ¿qué puede decirnos sobre las representaciones femeninas de Tolkien?

Mucho.

Los resentimientos subyacentes de Éowyn, la sensación de encierro, el miedo de pasar su juventud cuidando a un tío anciano, son muy reales y muy comprensibles aun fuera del contexto de la Tierra Media.

A pesar de ese resentimiento, Tolkien no hace de Éowyn un personaje que se vuelve mezquino y vengativo con los hombres. Éowyn solo desea escapar. Primero a través de su amor no correspondido por Aragorn, y luego, cuando éste no le retribuye sus sentimientos, a través de la muerte; una muerte heróica, por cierto, digna de una guerrera.

Es decir que el viaje de Éowyn a la guerra, disfrazada de hombre, no posee un trasfondo feminista, es decir, no funciona como una especie de ruptura del techo de cristal mediante el cual una mujer trata de obtener los mismos derechos que un hombre, aunque sea en la guerra. Afirmar tal cosa es ignorar la psicología subyacente del personaje. En el fondo, Éowyn es tan suicida como Denethor. Incapaz de tener la vida que desea, al menos ambiciona tener una muerte digna, luchando.

Sí, evidentemente Éowyn logra un hazaña formidable al derrotar al Rey Brujo, pero alguien que se dirige a la guerra en busca de su propia muerte no parece ser un motivo loable, y ese es el deseo inicial de Éowyn. No es asombroso que sea Faramir, un hombre gentil, cariñoso, y sobre todo con una mirada crítica de la guerra, quien logra conectarse con ella.

De ningún modo estamos en condiciones de decir la última palabra acerca de los personajes femeninos en El Señor de los Anillos, pero lo cierto es que son escasos. Sin embargo, lo que quizás escasea en cantidad, a menudo se compensa en calidad en la Tierra Media.




Tierra Media. I Taller gótico.


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El artículo: La diversidad de género en «El Señor de los Anillos» fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

¿Cómo era el aspecto de Sauron en realidad?


¿Cómo era el aspecto de Sauron en realidad?




Sauron es uno de los personajes más importantes de El Señor de los Anillos, sin embargo, y a pesar de que J.R.R. Tolkien describe con minuciosidad su pasado, hay mucho que permanece en las sombras, literalmente.

¿Cómo era Sauron físicamente? ¿Cuál era el aspecto del Señor Oscuro en realidad?

Lo curioso de Sauron es que, a pesar de su importancia, obtiene muy poca participación directa en el libro. El Señor del Anillo se mantiene fuera de la vista la mayor parte del tiempo, con algunas excepciones notables, como el relato posterior de Pippin luego de conectarse con Sauron a través del palantir, y ya al final de El retorno del rey, cuando Sauron finalmente se da cuenta lo que está sucediendo en el Monte del Destino (ver: ¿Qué significa realmente la inscripción en el Anillo Único?)

A pesar de esta ausencia física en el desarrollo de la historia, la presencia de Sauron sobrevuela constantemente en El Señor de los Anillos, casi siempre como una vaga referencia susurrada por otros personajes. De hecho, todo lo que sabemos sobre Sauron en la novela son referencias secundarias [ver: ¿Quién era Boca de Sauron en realidad?]

Es probable que Tolkien desconfiara un poco del efecto Paraíso Perdido, y temiera que el lector experimentara algún grado de simpatía por el diablo si Sauron recibía demasiada atención, algo que claramente sucede en la obra de Milton. Sin embargo, este razonamiento solo puede aplicarse sobre El Señor de los Anillos, porque claramente Morgoth y Sauron intervienen mucho en El Silmarillion (ver: El «Efecto Milton» y la simpatía por el diablo)

Sauron aparece muy poco —nada, realmente— en El Señor de los Anillos sencillamente porque la historia está contada desde la perspectiva de los hobbits, quienes jamás vieron a Sauron. El Silmarillion, en cambio, tiene un enfoque élfico, y los Elfos sí vieron a Sauron en sus diferentes facetas.

Este Señor Oscuro en las sombras tiene, sin embargo, un extraño efecto secundario, casi hipnótico. Cualquier referencia a Sauron es leída con avidez por el lector, precisamente debido a la escasez de información, incluso sobre aspectos básicos, como su aspecto.

No hay una descripción concreta de la apariencia real de Sauron, fuera de aquella escena en la que se convierte en un lobo para luchar contra Huan en El Silmarillion. Sabemos que podía tomar una forma bella en épocas anteriores, pero que de algún modo quedó atrapado en una figura oscura, sucia, después de conspirar para el hundimiento de Númenor, y eso es todo (ver: Los 8 sueños en «El Señor de los Anillos»)

Realmente no hay información directa al respecto, pero esto no debería sorprendernos en un autor que nunca especifica el color de cabello de Legolas (ver: ¿Qué fue de Legolas y Gimli después de «El Señor de los Anillos»?). Menos aun podemos esperar que se detenga a describir el aspecto del Señor Oscuro, a quien deliberadamente mantiene en las sombras. Sin embargo, sabemos que Sauron no era un ojo sin cuerpo, y que Tolkien se refiere a él como un humanoide (con nueve dedos después de su encuentro con Isildur).

En una carta fechada en 1963, Tolkien menciona lo siguiente en relación a la posible apariencia de Sauron:


Sauron debería ser considerado como de un aspecto muy terrible. La forma que tomó fue la de un hombre de una estatura más que humana, pero no gigantesca.

(Sauron should be thought of as very terrible. The form that he took was that of a man of more than human stature, but not gigantic)


Es decir que Sauron es esencialmente un hombre de gran estatura, al menos por encima de la media, y de aspecto aterrador, pero que previamente lucía una apariencia justa y agradable para los Elfos y los Hombres, cuando era conocido como Annatar, que significa Señor de los Obsequios, probablemente un presagio de la repartija de anillos.

Ahora consideremos lo que las películas han hecho con estos magros detalles:

En las películas de Peter Jackson, Sauron tiene dos formas: el gran sujeto de la armadura y el Ojo en la cima de la Torre Oscura.

El primero aparece en el prólogo de la La Comunidad del Anillo, y reaparece como una silueta en películas posteriores de El Hobbit. Esta apariencia probablemente se tomó de la representación de John Howe de Morgoth. Tengamos en cuenta que Howe estuvo involucrado en las películas de Jackson.

En cuanto al Ojo sobre la Torre Oscura, bueno, es una creación de Peter Jackson. Uno entiende la necesidad de expresar que Sauron no podía tomar una forma física durante la Guerra del Anillo, pero el efecto parece poco logrado. Se asemeja más a un faro que a la expresión de una entidad insomne y constantemente vigilante.

Es decir que Sauron, en la Segunda Edad, tenía una Forma Justa, es decir, noble y atractiva, la cual utilizó para seducir a los Elfos de Eregion y a los Hombres de Númenor. Eventualmente perdió la capacidad de aparecer de otra forma que no sea horrible (ver: El horror cósmico en El Señor de los Anillos). Pero antes de eso, Sauron tenía la capacidad de aparecer tan atractivo como quisiera. En general, se imagina que su forma más habitual era básicamente élfica, aunque con ojos más antiguos, por decirlo de algún modo.

Desde la representación del Satanás de Miton hay una tendencia artística a representar al mal de forma seductora, incluso atractiva. Tolkien claramente no quería este destino byroniano para Sauron, es por eso que prefirió mantenerlo en las sombras, aunque de hecho haya sido él mismo quien intentó representarlo más adelante en el siguiente boceto inacabado, donde se ve a Sauron estirando un brazo inútilmente cuando el Anillo está a punto de caer en el Monte del Destino.



Con esto concluye nuestra mirada a la fugitiva figura de Sauron: un personaje que opera casi completamente desde las sombras, más conocido por sus hechos, y por su rol en la historia de la Tierra Media, que por su apariencia, decididamente vaga.




Tierra Media. I J.R.R. Tolkien.


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«El Leprechaun»: William Allingham; poema y análisis


«El Leprechaun»: William Allingham; poema y análisis.




El Leprechaun (The Leprechaun) —cuyo título original es: El Leprechaun o El zapatero de las hadas (The Leprechaun; or Fairy Shoemaker)— es un poema del romanticismo del escritor irlandés William Allingham (1824-1889), publicado originalmente en la antología de 1865: Cincuenta poemas modernos (Fifty Modern Poems), y luego en las sucesivas reediciones de Poemas (Poems) y Canciones del día y la noche (Day and Night Songs).

El Leprechaun, uno de los grandes poemas de William Allingham, se detiene sobre una extraña y fascinante criaturas de los mitos celtas: el Leprechaun.

Los Leprechaun son criaturas mágicas, muy esquivas, asociadas a las Hadas en la mitología irlandesa. No es infrecuente que asuman la forma de un anciano, y que realicen discretas travesuras. Cultivan el oficio de zapatero, y, en ocasiones, el de guardianes de antiguos tesoros.

Según la leyenda, que William Allingham recoge maravillosamente en este poema, si alguien consigue fijar la mirada sobre un Leprechaun, éste queda totalmente paralizado, y no puede escapar, pero en el instante en el que se deja de observarlo, desaparece, y no se vuelve a saber nada de él.




El Leprechaun.
The Leprechaun, William Allingham (1824-1889)

Los días de verano son cálidos,
subterráneo se vuelve en invierno,
riéndose de la tormenta.
Pon tu oreja cerca de la colina.
¿No oyes el pequeño clamor,
el ajetreado rumor de un martillo élfico,
la voz del Leprachaun cantando
mientras alegremente ejerce su oficio?
Nueve y noventa cofres del tesoro
este ser ha escondido en las montañas,
en los bosques y túmulos,
en ruinas y torres, cuevas y rocas,
desde tiempos inmemoriales
por él son custodiados.
Cierto día lo descubrí trabajando, yo mismo,
en la vieja zanja del castillo,
donde crece la dedalera,
un Elfo barbudo y arrugado,
con gafas pegadas a la nariz puntiaguda,
hebillas plateadas en el cinturón,
y un delantal de cuero en el regazo.
Lo miré fijamente y él me miró;
—Su sirviente, señor. ¡Humph! —dijo él;
el pequeño y extraño Leprachaun
me ofreció un cofre con caprichosa gracia,
¡Puf! arrojó el polvo en mi cara
y, mientras yo estornudaba,
¡desapareció!


Summer days are warm;
Underground in winter,
Laughing at the storm!
Lay your ear close to the hill.
Do you not catch the tiny clamour,
Busy click of an elfin hammer,
Voice of the Lepracaun singing shrill
As he merrily plies his trade?
Nine-and-ninety treasure-crocks
This keen miser-fairy hath,
Hid in mountains, woods, and rocks,
Ruin and round-tow'r, cave and rath,
From times of old
Guarded by him;
I caught him at work one day, myself,
In the castle-ditch, where foxglove grows,--
A wrinkled, wizen'd and bearded Elf,
Spectacles stuck on his pointed nose,
Silver buckles to his hose,
Leather apron-shot in his lap.
I stared at him; he stared at me;
"Servant, Sir!" "Humph!" says he,
The queer little Lepracaun;
Offer'd the box with a whimsical grace,-
Pouf! he flung the dust in my face,
And, while I sneezed,
Was gone!


William Allingham
(1824-1889)




Poemas góticos. I Poemas de William Allingham.


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El análisis, traducción al español y resumen del poema de William Allingham: El Leprechaun (The Leprechaun), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com



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