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El romance secreto entre Frodo y Galadriel

El romance secreto entre Frodo y Galadriel.


En la Tierra Media creada por J.R.R. Tolkien, o mejor dicho, traducida a una épica moderna del ancestral Midgard de los mitos nórdicos, ocurren cosas muy extrañas.

Por allí andan las secuelas no oficiales de El Señor de los Anillos; una de ellas: El libro negro de Arda, relata el Silmarillion y la Guerra del Anillo desde la perspectiva de Morgoth y Sauron, transformando a Gandalf en el líder espiritual del imperialismo, gobernado por Aragorn, decidido a aplastar la revolución industrial de Mordor, acusada falsamente de populista, y a su degenerada raza de Orcos, en realidad, humanos demonizados por los discriminativos Elfos.

Tal vez para evitar estas exquisitas rarezas póstumas y para erradicar de plano la posibilidad de que Disney eche mano en el asunto, en 1969 J.R.R. Tolkien vendió los derechos de su obra al estudio cinematográfico United Artists.

Por aquel entonces Los Beatles presentaron un proyecto formal para adaptar El Señor de los Anillos, que sería dirigido nada menos que por Stanley Kubrick, e intepretado por Paul McCartney como Frodo, Ringo Starr como Sam, George Harrison como Gandalf, y John Lennon como Gollum.

Naturalmente, el proyecto cayó bajo el propio peso de su incoherencia. De hecho, ni siquiera fue necesario que J.R.R. Tolkien pusiera el grito en el cielo para derribarlo.

Ahora bien, treinta años antes de que la trilogía de El Señor de los Anillos fuese filmada por Peter Jackson, existió una versión escandalosa que estuvo a punto de concretarse.

En 1970, United Artists estaba decidido a filmar El Señor de los Anillos. Ese mismo año contrató al director y guionista John Boorman, a quien se le encargó realizar un guión que comprimiría toda la trilogía en una sola película.

John Boorman de hecho mantuvo una fluida correspondencia con J.R.R. Tolkien, consultándolo y comentándole el avance del proyecto. De ese epistolario se deduce que J.R.R. Tolkien no estaba completamente en desacuerdo con la visión de John Boorman sobre la Tierra Media... hasta que leyó el guión terminado.

Si muchos fanáticos de El Señor de los Anillos fueron críticos con las adaptaciones de Peter Jackson, la versión de John Boorman sin dudas los hubiese alzado en armas.

Solo gracias a la enérgica oposición de J.R.R. Tolkien la película no se filmó.

En la versión de El Señor de los Anillos de United Artists ocurren episodios realmente escandalosos.

Por ejemplo, Gimli es apaleado ferozmente por Gandalf en las puertas de Moria, con el objetivo de que recuerde la palabra secreta de su memoria ancestral; Arwen pasa de ser una princesa élfica a convertirse en líder espiritual; Aragorn se enamora perdidamente de Eowyn y, tal vez la blasfemia mayor, Frodo y Galadriel entablan un fulminante romance secreto, que de hecho se concreta físicamente entre los atónitos árboles de Lórien.

Naturalmente, J.R.R. Tolkien se encargó de que la película no prosperara.

Sin embargo, la mayoría de los escenarios se utilizaron en otro proyecto ambicioso: Excalibur (Excalibur), película que retrata de forma bastante polémica el ciclo artúrico.





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1 comentarios:

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Sin embargo, le encuentro bastante sentido. Parece haber una atracción entre ambos, tal vez porque ambos fueron tentados por el anillo.
Y tal vez se concrete luego que Frodo se marcha con los elfos.
El ciclo arturico ha tenido lamentables adaptaciones, algunas llegan a omitir a las hadas, la parte fantastica de la historia.