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La verdad sobre la Tierra Media

La verdad sobre la Tierra Media.


Hace poco hablábamos sobre J.R.R. Tolkien y las fuentes de inspiración para su saga El Señor de los Anillos (The Lord of the Rings). Hoy hablaremos del escenario central en donde se desarrolla esa historia: la Tierra Media.

Algunos quizás se sorprendan de este hecho, pero la Tierra Media realmente existió, y acaso todavía existe en el reducido ámbito de la lingüistica. La palabra que utiliza Tolkien para su mundo es Middle Earth, una forma moderna del antiguo Midgard, literalmente "tierra del medio", que a su vez proviene del norso Miðgarðr, del Inglés Antiguo Middangeard, el sajón Middilgard, el Antiguo Alemán Mittilagart, y el gótico Midjungards.

Esta variedad de nombres regionales se debe a un hecho muy sencillo. La Tierra Media era parte de una mitología estructural, pero en un sentido perfectamente opuesto a lo que hoy pensamos y sentimos con respecto a ese término, en general asociado a cierta elaboración fantástica. La Tierra Media era una denominación común en varias culturas; una parte vital de un mito cultural.

Podemos pensar en la Tierra Media como aquella parte del mundo habitada por los humanos. El Midgard, por ejemplo, era uno de los Nueve Mundos de la mitología nórdica, posición análoga al de todas las culturas que acuñaron ese término.

Las raíces de la palabra Midgard, y de todas aquellas que denominan a la Tierra Media, provienen de las raíces indoeuropeas Midja y Gardaz. Midja significa "medio", "mitad"; y Gardaz algo así como "asentamiento", en el sentido de un terreno cerrado. Esta misma palabra puede hallarse en el actual yard inglés.

En la mitología nórdica, Midgard es el mundo de los hombres, un mundo creado por Odín y sus hermanos, Vili y Ve, tras el combate con el gigante Ymir. En esta realidad esbozada por el mito, el mundo era un lugar frío e inhóspito, un sitio de desolación y hambre acechado por monstruos primordiales. No es extraño que para denominar al pequeño reducto habitado por hombres, es decir, a la sociedad primigenia, se utilice un término que alude a un asentamiento más que a un orbe expandido; es decir, a una aldea original.

Esta noción de la sociedad humana como una isla en el centro de un universo hostil explica la cualidad centrada de la Tierra Media. Básicamente representa a la tierra en donde el hombre desarrolló su proto-sociedad; justo en el centro de un círculo acechado por fuerzas desconocidas.

Luego de vencer al gigante, Odín y sus hermanos llevaron el cadáver de Ymir al borde de un gran abismo con la intención de crear un mundo habitable. Con su piel crearon la tierra; con su sangre los océanos, mares y ríos; con sus huesos las rocas y las montañas; con su pelo la vegetación y con sus dientes los acantilados. Para finalizar el diseño Odín colocó la bóveda craneana del gigante en el cielo; que era custodiada por cuatro enanos que representan los cuatro puntos cardinales, llamados Norðri (norte), Suðri (sur), Austri (este) y Vestri (oeste). Una vez colocado el cráneo los sesos del gigante fueron reciclados para formar las primeras nubes.

A pesar de estos tremendos esfuerzos, la Tierra Media seguía siendo un lugar oscuro y frío. Los dioses resolvieron ir hasta el Muspelheim para robar las centellas de la espada de Surt. Con las dos más grandes crearon el Sol y la Luna, y con el resto las estrellas. 

El Sol y la Luna fueron ubicados sobre dos carros colosales que girarían sobre la Tierra Media, turnándose en el cielo para dar paso al día y la noche. Para sostener en el tiempo las revoluciones de las carrozas los dioses pensaron una estratagema. Hicieron que dos lobos gigantescos, llamados Sköll (repulsión) y Hati (odio), las persiguieran incesantemente. 

Las raras excepciones en las que los lobos efectivamente les dan alcance son conocidas banalmente como eclipses.

El carro del Sol era tirado por Skin, el corcel blanco, mientras que el otro era arreado por Hrim, el corcel negro que a su paso produce el rocío y las escarcha.

Curiosamente, la Tierra Media es anterior a la instauración de las leyes del universo. Esto sucede en muy pocas mitologías. Tal vez por eso los pueblos boreales consideraban que sus dioses no estaban libres de la fuerza del destino, y que su destino final estaba vinculado a la destrucción en los sangrientos campos de Idavold, durante una batalla épica que algunos insisten en llamar Ragnarok.




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1 comentarios:

Lidia romero lorenzo dijo...

Increíble, soy muy seguidora de Tolkien y la mitología nórdica y verdad es que no sabia esto. Me encanta que pongáis estas cosas sois geniales.