Las 8 fases de la Actividad Poltergeist.


Las 8 fases de la Actividad Poltergeist.




¿Cómo surge un poltergeist? ¿Cómo empieza? ¿Cómo termina? En primer lugar, no hay una respuesta que pueda aplicarse a todos los casos, sino más bien algunos patrones, para nada concluyentes, pero que nos pueden dar una idea general sobre cómo comienza a manifestarse el fenómeno poltergeist [ver: ¿Qué es un poltergeist?]

Esencialmente, el término poltergeist [y, por tal caso, también fantasma] no es más que una invención humana para definir ciertos fenómenos paranormales. Para algunos, la cuestión se resume a espíritus del bajo astral, para otros, de entidades demoníacas, o incluso de simples estallidos telequinéticos producidos por una persona humana viva [ver: Cómo protegerse de las entidades del bajo astral]. En cualquier caso, podemos definir al fenómeno poltergeist como un tipo de actividad paranormal que produce perturbaciones físicas, como ruidos fuertes, objetos que se mueven o desaparecen misteriosamente. De hecho, hay actividad poltergeist en la que las personas aseguran haber sido pellizcadas, mordidas e incluso golpeadas por fuerzas invisibles [ver: Cuando algo invisible te toca]

Al parecer, la actividad poltergeist está estrechamente ligada con los vivos. Más aún, la fuerza generalmente atribuida a los poltergeists, su combustible, podría tener que ver con las emociones de la psique humana. A mayor energía mental, a veces activada por una situación traumática, más intenso será el fenómeno. Por eso la actividad poltergeist a menudo ocurre en lugares que han sido escenarios de violencia y sufrimiento, o alrededor de personas que están experimentando profundas turbulencias emocionales [ver: El poltergeist de Rosenheim]

Por supuesto, cuando hablamos de emociones como combustible para la actividad poltergeist, nos referimos principalmente a emociones intensas y negativas, como la ira y la hostilidad de un Agente Focal humano [ver: La energía negativa en mi casa se manifestó]. La persona generalmente no se da cuenta del hecho de que es ella la que está causando la perturbación, porque es la mente subconsciente la que libera este tipo de impulsos negativos y, en todos los casos, reprimido.

En casos raros la actividad poltergeist puede producirse sin la presencia de un Agente Focal humano. En este sentido, el poltergeist se alimenta de los remanentes de emociones intensas en un lugar en particular, es decir, de un Agente Focal Desencarnado. En ambos casos, la actividad poltergeist es simplemente una manifestación externa de la emoción humana; aunque de hecho pueden ser muy aterradores. El miedo, por supuesto, inyecta más combustible al poltergeist, aumentando la frecuencia e intensidad de la actividad [ver: Sentir que hay un espíritu en casa]

Ahora bien, es importante tener una mentalidad abierta, y eso implica ser racionales a la hora de analizar las posibles causas de la actividad poltergeist. La mayoría de las veces, los supuestos fenómenos paranormales producidos durante un poltergeist pueden atribuirse a ligeros temblores estructurales producidos por vehículos en la calle, corrientes de aire en la casa, expansión y contracción de la madera a causa del calor, descomposición ordinaria de materia orgánica, animales, tanto domésticos como salvajes, y otros fenómenos aleatorios pero bastante naturales.

Determinar la diferencia entre la actividad poltergeist y otros fenómenos paranormales, incluso físicos y perfectamente naturales, como hemos mencionado más arriba, puede ser difícil. El sesgo de confirmación puede jugarnos una mala pasada. De hecho, es probable que se produzcan interpretaciones erróneas cuando las personas creen que un lugar está embrujado y buscan pruebas para confirmarlo. De esta manera, gran parte de la actividad de los poltergeist puede atribuirse a una percepción inexacta de fenómenos naturales. Es decir, si creemos que hay un fantasma en casa, probablemente encontremos la forma de asociar cualquier ruido nocturno con una prueba que confirme lo que ya creíamos [ver: Sentir «presencias» cuando estás solo]

Mientras que la actividad paranormal es el resultado de la energía espiritual [ya sea de una entidad como de energía residual liberada por alguna circunstancia], la actividad poltergeist suele ser el producto de la energía psíquica generada inconscientemente por una persona, denominada Agente Focal. Esta persona es, por decirlo de algún modo, el motor que alimenta la actividad poltergeist.

El Agente Focal, entonces, es el individuo alrededor del cual se presentan estas anomalías físicas localizadas. En contraste con la noción de Agente Desencarnado, el Agente Focal humano en la actividad poltergeist [a menudo adolescentes, pero no exclusivamente] reúnen algunas características particulares. Dejando a un lado las hipótesis paranormales, el papel de las tensiones psicodinámicas en estos casos es una suposición generalizada en la parapsicología, pero no indiscutible. Nos referimos a esto como el Mito de Carrie, una alusión a la novela de Stephen King sobre una tímida e impopular adolescente, sobreprotegida por su madre [religiosa y dominante], quien desata sus habilidades psicoquinéticas después de ser humillada por su compañeros de clase en el baile de graduación [ver: Carrie: la Cenicienta moderna]

Sin embargo, esta idea del Agente Focal caracterizado como una adolescente reprimida podría ser un cliché cultural demasiado simplista; de hecho, los Agentes Focales no tienen nada que ver con el género, menos con la edad, aunque sí es cierto que hay una mayor concentración de poltergeist y fenómenos paranormales en general alrededor de mujeres entre los 9 y los 16 años. En cualquier caso, el Mito de Carrie, perpetuado desde sus raíces por los investigadores paranormales de los años '70 del siglo pasado, parece basarse en escasa evidencia circunstancial.

Harry Price, un conocido investigador paranormal, estableció algunos patrones recurrentes en la actividad poltergeist. Por ejemplo, los poltergeists tienen una inclinación doméstica; sus principales escenarios son casas privadas, hogares cómodos, habitados por círculos familiares [especialmente si hay una niña presente]. Los poltergeist también parecen preferir las casas pequeñas situadas en un contexto rural [granjas, sobre todo], o bien suburbano [ver: Señales de que hay un espíritu en tu casa]

Ahora bien, no cualquier persona puede convertirse en el Agente Focal de un poltergeist. Según esta teoría, así como la angustia psicológica puede manifestarse a través de la somatización, el Agente Focal es capaz de manifestar su tensión emocional a través de fenómenos paranormales de intensidad variable, e incluso absorbiendo a los demás miembros de la familia para retroalimentar al poltergeist. De hecho, la fenomenología de los episodios de poltergeist parece ser contagiosa. Un miembro de la familia es el Agente Focal, el disparador principal, si se quiere, y a medida que la actividad aumenta progresivamente, el resto de la familia contribuye con su propia energía psíquica a través del miedo.

En este contexto, el Agente Focal es simplemente una persona que exhibe reacciones naturales y adaptativas a un problema emocional; tal es así que si analizamos cualquier caso poltergeist desde una perspectiva simbólica, los fenómenos que se producen en la casa no son caprichosos, tienen un significado, ya que son [según esta hipótesis] exteriorizaciones de estados problemáticos inconscientes cuya función, tal vez, es evitar el daño psicosomático. Los fantasmas, ampliamente conceptualizados, pueden interpretarse de manera similar [ver: Un espíritu está tratando de comunicarse conmigo]

A continuación resumiremos los tipos más comunes de actividad poltergeist. Sin embargo, seamos claros: el hecho de que creas que estás experimentando uno o más de los fenómenos enumerados a continuación, no significa que definitivamente haya actividad poltergeist en tu casa. Podría haber causas más mundanas, y hasta banales, para la actividad. Por ejemplo, podrían entrar olores desagradables de una fuente desde una ventana abierta; las luces que se encienden y apagan solas pueden ser producto de un cableado defectuoso; etc.. Siempre debe buscar explicaciones ambientales lógicas antes de llegar a la conclusión de que se trata de actividad poltergeist. De hecho, debemos partir de la pauta de que la verdadera actividad poltergeist, aunque sea un fenómeno bien documentado, es relativamente rara.


Fase 1: Objetos que desaparecen.

La actividad de poltergeist generalmente comienza con incidentes menores aislados. Analizada en retrospectiva [es decir, cuando las cosas ya han escalado en intensidad], todo suele comenzar con algo tan simple como objetos de la casa que desaparecen misteriosamente y reaparecen de forma igualmente extraña [ver: ¿Por qué las cosas se pierden en tu casa?]

Por ejemplo, dejas tus llaves o tu móvil en el lugar de siempre; te das la vuelta y un minuto después y ya no están ahí. Los buscas por todas partes, interrogas a otros miembros de la familia, pero no lo puedes encontrar. Más tarde, a veces días después o más, el objeto reaparece misteriosamente, a veces en el lugar donde debería haber estado en primer lugar.

Y, lo que es más extraño, lo encuentras en un lugar ridículo, como en lo alto de una estantería, en el armario o en algún otro lugar donde nunca lo pondrías. Los artículos pueden estar calientes al tacto inmediatamente después.


Fase 2: Objetos arrojados.

La segunda fase de la actividad poltergeist es un poco más tangible y verificable que la primera [siempre hay algún pariente dispuesto a jugarnos una broma y esconder el control remoto]. Por ejemplo, estás sentado viendo la televisión, totalmente absorto, cuando de repente un portarretratos cae al suelo, sin ningún motivo aparente; o bien los accesorios de iluminación del techo comienzan a balancearse cuando no hay ninguna corriente de aire en el lugar [ver: Objetos que se caen solos y otros ruidos inexplicables]

En estos casos, no es raro que la actividad poltergeist se dispare cuando el Agente Focal parece estar perfectamente relajado. Sin embargo, lo más habitual es que se produzca durante una situación emocional estresante, por ejemplo, después de una discusión.

En este sentido, la actividad poltergeist parece reaccionar al estallido de emoción violenta del Agente Focal. Por ejemplo, estás discutiendo con tu hija adolescente, y cuando ella sale corriendo hacia su cuarto, visiblemente atribulada, los libros de la biblioteca, o cualquier otro objeto donde se produjo la discusión, salen disparados, como si reaccionaran a la ira del Agente Focal. El movimiento de objetos físicos como este puede ser bastante dramático, pero también leve, casi imperceptible. Lo más común suele ser el lanzamiento de piedras, o litobolia. Es decir, pequeñas piedras que golpean las ventanas, las puertas, el techo y las paredes, como si fueran arrojadas desde el exterior [ver: Algo golpea 3 veces la puerta de mi habitación]

El parapsicólogo Nandor Fodor sostuvo que la psicoquinesis podría explicar fácilmente la actividad poltergeist. Incluso el psiquiatra Carl Gustav Jung [ver: Acerca de la psicología de los llamados fenómenos ocultos (Zur Psychologie und Pathologie sogenannter okkulter Phänomene)] experimentó un estallido poltergeist, nada menos que en la casa de Sigmund Freud. Carl Jung creía que los estados de trance podrían inducir esta actividad [ver: La aterradora experiencia de Carl Jung en una casa embrujada]. No hablamos aquí de un trance extático, sino más bien de un estado emocional alterado. Durante una dira discusión con Freud en 1909, se oyeron extraños ruidos, como pequeños estallidos o detonaciones, en la biblioteca de Freud, que Jung atribuyó a su propia ira [ver: Libros, cuadros y portarretratos que se caen solos]

Por otra parte, Allan Kardec, el fundador del espiritismo, afirmó que los poltergeists son manifestaciones de espíritus desencarnados del bajo astral; más precisamente pertenecientes a la sexta clase del tercer orden [ver: Cómo eliminar un parásito astral]


Fase3: Olores.

La tercera fase de la actividad poltergeist tiene que ver con los olores [ver: El olor de los ángeles, demonios, espíritus y fantasmas]

No necesariamente son olores desagradables, pero sí distintivos y sin origen aparente. De repente puede invadirte un intenso olor a tabaco, cuando nadie fuma en la casa, o un extraño aroma a flores que llena la habitación [ver: El aroma de jazmines invisibles]. Como hemos señalado anteriormente, todo tipo de olores pueden ingresar a tu casa desde el exterior, incluso desde un automóvil que pasa por la calle, por lo que estos no significan necesariamente poltergeist [ver: Olores paranormales: ¿recuerdos olfativos o signos de visitación?]

Dichos olores extraños también pueden ser un signo de actividad paranormal producida por una entidad, o asociados con energía residual que se libera espontáneamente [ver: Entidades que se manifiestan a través del aroma]


Fase 4: Interferencias eléctricas.

La cuarta fase de la actividad poltergeist es un poco más espectacular que las anteriores. Cuando el Agente Focal humano está pasando por un momento difícil, las luces empiezan a parpadear, los aparatos electrónicos de la casa funcionan mal, la televisión se enciende [o se apaga] sola, las bombillas se queman a pesar de ser nuevas; en fin. Creo que la idea se entiende [ver: Espíritus y «ambientes cargados»]

Es probable que el Agente Focal no asocie que son sus emociones las que están alimentando la actividad poltergeist [ver: Parásitos astrales y las «malas energías»]


Fase 5: Energía espontánea.

La quinta fase de la actividad poltergeist es similar a la anterior, pero un poco más compleja. Esencialmente se manifiesta a través de aparatos eléctricos o mecánicos defectuosos que comienzan a funcionar espontáneamente; por ejemplo, ese viejo reloj familiar que no ha funcionado en años, o ese tren de juguete de los niños que empieza a traquetear a la madrugada [ver: Juguetes que se encienden solos en medio de la noche]

Por supuesto, esto te despierta, lo apagas, y unos minutos más tarde se pone en marcha de nuevo.


Fase 6: Golpes, pisadas, susurros y otros ruidos.

La sexta fase de la actividad poltergeist es más inquietante que las demás. Golpes en la pared, el ruido de pasos en habitaciones donde no hay nadie, susurros, tal vez la sensación de que alguien ha dicho tu nombre cuando estás solo [ver: Algo me llamó por mi nombre].

La actividad, entonces, comienza con sonidos débilmente registrados. Por lo general, se trata de un ruido de rascado [que puede descartarse como hecho por roedores o por las tuberías], y que a partir de allí van escalando en variedad e intensidad hasta volverse muy difíciles de ignorar. Algunos se asemejan al ruido de nudillos golpeando la madera u otros objetos, como las ventanas. A veces, se escuchan crujidos muy fuertes o golpes inexplicables [pero esto es menos frecuente]; y en algunos casos se oye como si los objetos vibraran muy rápidamente. Estos ruidos, al comienzo, generalmente se escuchan por la noche, pero eventualmente pueden oírse en pleno día.

En algunos casos puede establecerse una especie de comunicación a través de un código de golpes. Dos golpes pueden indicar «sí», un golpe «no», o algún otro patrón establecido [ver: Un golpe: «SÍ»; dos golpes: «NO»; tres golpes: «DÉJAME ENTRAR»]

Si se oyen susurros, estos nunca comienzan abruptamente [ver: «Estoy aquí»: algo susurra debajo de mi cama]. Parece haber un proceso gradual que comienza con silbidos, gruñidos, que poco a poco se transforman en murmullos o voces lejanas, como conversaciones que se están produciendo muy lejos, sin que podamos descifrar exactamente qué se está diciendo [ver: Escuchar fantasmas de niños que ríen y lloran en la casa]

En los casos más espectaculares [y probablemente los menos confiables] donde se oyen voces claramente, estas suenan con un timbre monótono, sin inflexiones, casi robótico. Las afirmaciones del poltergeist sobre su identidad suelen ser grandilocuentes. Pueden afirmar haber sido un asesino, una víctima, un suicida, o incluso un demonio [ver: Sobre las apariciones demoníacas]

Cuando se verifican esas afirmaciones, generalmente se determina que son falsas. Por ejemplo, si un verdadero demonio estuviese comunicándose a través de este medio, debemos suponer que lidiamos con una inteligencia de un orden muy superior a la humana, y no es eso lo que uno observa de los registros de estas comunicaciones. En general, los poltergeist suenan aturdidos, monónotos, y de hecho no parecen ser más inteligentes que nosotros, sino todo lo contrario; el discurso es sumamente rudimentario [ver: ¿Los fantasmas saben que están muertos?]


Fase 7: Contacto físico.

La última fase de la actividad poltergeist es el contacto físico, y a veces el ataque físico [ver: Toques Espirituales: cuando un espíritu te toca]

Al principio, tal vez sientas que alguien te toca la espalda, te acaricia el cabello o te tira de la ropa, o bien como si alguien te respirara en la cara [ver: Cuando algo invisible te respira en la cara]. Eventualmente, las cosas pueden ponerse más violentas, y puedes llegar a descubrir moretones y rasguños recientes en tu cuerpo. Estos ataques son extremadamente raros, pero ocurren [ver: ¿Los espíritus pueden tocarte?]

Algunas personas afirman haber sido lastimadas físicamente por la entidad poltergeist. A menudo se informa que han aparecido rasguños y marcas de mordeduras sin explicación. En casos muy extremos, la mascota de la casa morirá [ver: El comportamiento de los gatos durante la actividad paranormal], y hasta se habla de pequeños focos de fuego que se inician espontáneamente.

Muy conocido es el caso de Doris Bither, una mujer que afirmó haber sido abusada por un poltergeist. De hecho, hay una adaptación cinematográfica de este caso llamada El Ente (The Entity, 1981). El caso real, desde luego, es menos espectacular que la película. Según su testimonio, Doris empezó a sentir que algo invisible la tocaba, la acariciaba y, muy a su pesar, que algunas regiones de su geografía íntima empezaron a responder a estos estímulos invisibles [ver: Seducción paranormal]

La actividad poltergeist aumentará repentinamente a un punto que nunca antes había alcanzado. Esto puede durar varias horas o días. En este punto, la situación se torna insoportable para las personas que viven en la casa. El contacto físico se intensifica, y no es infrecuente que se produzca a toda hora del día, impidiendo que las personas duerman y realicen sus actividades cotidianas. Si el poltergeist puede comunicarse, por ejemplo, a través de un patrón de golpes, puede indicar que se irá pronto. A diferencia de afirmaciones anteriores, esto generalmente resultará ser cierto [ver: Espíritus que no abandonan su antigua casa]


Fase 8: Declive y final de la actividadad.

Así como la actividad poltergeist necesita tiempo para generarse, acumularse y desarrollarse, siempre termina abruptamente. Son raros los casos donde la actividad se debilita gradualmente, y muchos donde sencillamente se apaga, como si alguien hubiese accionado un interruptor.

Si bien es una buena noticia para los miembros de la familia, el final de la actividad poltergeist suele ser dramático, es decir, con un último evento que nunca antes se había experimentado, como el estallido de objetos de vidrio, rajaduras de los espejos de la casa, y ruidos fuertes nunca antes oídos. En el climax de la actividad, el poltergeist incluso puede manifestarse físicamente. Esta aparición puede ser una figura humeante o brumosa. A veces tomará una forma humana completa, y otras solo parial [una cabeza, hombro y torso]. En ocasiones, esta manifestación final puede ser más extraña y aterradora todavía, asumiendo una forma animal [o en parte animal]

En este punto es lícito preguntarse cómo podríamos ver una entidad sobrenatural que, por definición, está más allá de nuestro rango visual. En todo caso, sí podríamos ver el lío que hacen estas entidades infantiles cuando interactúan con objetos físicos de nuestra realidad, pero eso nos lleva a otra pregunta: si algo no es parte de esta realidad, entonces, por definición, no puede haber ninguna evidencia de ello. Si hay pruebas sólidas de algo, entonces es parte de la realidad; y solo si algo es parte de esta realidad puede estudiarse. El resto es superstición.

Después del clímax, la actividad poltergeist se detiene y todo vuelve a la normalidad. Incluso la atmósfera opresiva que pesa sobre la casa parece dispersarse inmediatamente. Sin embargo, pueden aparecer manchas de humedad o moho [con olor a orina] en algún rincón oscuro de la casa, que deben eliminarse lo más pronto posible [ver: Infección Astral: casas tomadas por los espíritus]



¿Cómo reconocer un poltergeist?

En primer lugar, no ocurrirá exactamente en la progresión que acabamos de describir. Algunas fases pueden no producirse nunca, y otras pueden pasar desapercibidas por las personas de la casa. En el caso de un poltergeist, es muy importante buscar otros factores naturales. Dado que la actividad poltergeist es un efecto psíquico, no siempre producido por un espíritu [humano o no humano], el primer paso es identificar quién es el Agente Focal, es decir, la persona que está generando la actividad. En general, estamos hablando aquí de alguien bajo un enorme estrés emocional, físico, psicológico e incluso hormonal, por lo que siempre se debe empezar por examinar la dinámica personal y familiar.

También es importante mencionar que los casos de actividad poltergeist suelen ser de corta duración. Pueden durar solo unos días o unas pocas semanas. Es extremadamente raro que se extiendan durante meses o más. La mayoría de las veces se desvanecen solos, como si el combustible que los alimenta repentinamente se agotara.

No hay un consenso general sobre la actividad poltergeist. Algunos investigadores lo atribuyen a una entidad sobrenatural responsable de las perturbaciones psicológicas y físicas. Otros creen que dicha actividad se origina a partir una persona viva o de un lugar saturado de energía residual [ver: ¿Energía Residual o entidades inteligentes?] Una buena forma de diagnosticar un caso en particular es su duración. La actividad poltergeist, salvo raras excepciones, se agota rápidamente; mientras que la actividad producida por una entidad sobrenatural siempre va aumentando en intensidad si no se hace algo al respecto. Lejos de consumirse, gana más y más fuerza [ver: ¿Los fantasmas son «grabaciones» impresas en la realidad?]

Ahora bien, hay algunos datos estadísticos interesantes. Por ejemplo, los poltergeists tienden a ocurrir con mayor frecuencia alrededor de Agentes Focales mujeres, sobre todo al entrar en la adolescencia, pero solo en un promedio ligeramente mayor. La explicación tradicional [una creencia infundada pero que persiste hasta el día de hoy] sostiene que la actividad poltergeist es causada por la energía sexual femenina que despierta en la adolescencia. Es una teoría ancrónica, muy popular en la década de los '70 del siglo pasado. De hecho, las mujeres adolescentes no solo eran señaladas como el Agente Focal ordinario de la actividad poltergeist, sino además como el eje de toda clase de fenómenos paranormales. Si esto fuese realmente así, habría tantos casos de poltergeist como mujeres adolescentes, habida cuenta que todas atraviesan una etapa de fuertes cambios hormonales. De modo que, como mínimo, debe haber otros factores involucrados.

Cuando un poltergeist está centrado en una persona viva [no en un lugar físico], tiende a ser durante una fuerte agitación emocional. Dicho esto, no todos los Agentes Focales son mujeres, y no todos son adolescentes atravesando un momento problemático.

Aunque la actividad poltergeist suele ser de corta duración [en promedio, entre cinco semanas y cinco meses], algunos casos han persistido durante varios años; aunque estos podrían ser multicausales. Estos casos suelen ser bastante espectaculares. No hablamos de simples golpes en la pared, sino de verdaderos martillazos acompañados de ocasionales objetos voladores. Un ejemplo clásico es el Poltergeist de Enfield, uno de los casos más famosos del Reino Unido, que involucró a la familia Hodgson en el área de Enfield, al norte de Londres. Entre 1977 y 1979, la casa de los Hodgson fue escenario de voces demoníacas, objetos moviéndose sin explicación, levitación y ruidos extraños. Los eventos se centraron en las dos hijas adolescentes, Margaret y Janet. Varios «testigos confiables» [entre ellos, un agente de policía y un fotógrafo de la prensa] observaron los fenómenos. Sin embargo, en los últimos años se encontraron evidencias de falsificaciones organizadas por Margaret y Janet, lo cual ha desvirtuado todo el caso [ver: Hay una entidad en mi habitación]

En mi experiencia, cuando escucho la definición «testigo confiable», lo primero que pienso es en una persona que hace una afirmación extraordinaria que no está respaldada por hechos o pruebas reales. Los testimonios personales, aunque sin duda muy respetables, no son evidencia de nada. Pueden servir como punto de apoyo para una investigación, pero nunca para sacar conclusiones.

Ahora bien, si el estrés emocional puede causar actividad poltergeist, ¿por qué esta no se produce prácticamente en todos los hogares?

Es decir, podemos aceptar, como punto de partida, que las emociones intensas acumuladas durante etapas de mucho estrés se proyecten inconscientemente hacia el exterior en forma de energía capaz de afectar el entorno físico y producir estos fenómenos, pero también necesitaríamos saber por qué ocurre en ciertos lugares, alrededor de ciertas personas, y no en todos los hogares, habida cuenta que el estrés emocional no es raro, sino más bien algo común.

Si, por el contrario, la actividad poltergeist es producida por entidades desencarnadas [espíritus humanos o no humanos], también podemos preguntarnos por qué esto no sucede con mayor frecuencia. Después de todo, todos los difuntos alguna vez han vivido en una casa, y si un porcentaje menor de ellos [digamos, un 0,01%], es capaz de manifestarse en el plano físico a través de ruidos o del movimiento de objetos, estaríamos rodeados de casos; lo cual no sucede.

Un punto intermedio podría explicar la actividad poltergeist como una combinación de factores que, como entidades físicas, tridimensionales, y sujetas al tiempo lineal, no podemos correlacionar. Tal vez haya algún tipo de comunicación significativa, a nivel subconsciente, entre el Agente Focal humano y una inteligencia incorpórea. Pero, de nuevo, tampoco hay ninguna evidencia convincente que respalde este punto de vista.

Si hay algo que ha perjudicado la investigación paranormal seria son los [autodenominados] «cazadores de fantasmas». Estos utilizan la palabra poltergeist para explicar una enorme variedad de [supuestos] fenómenos paranormales, sin proporcionar ninguna evidencia que resista el más elemental escrutinio.

Lo cierto es que la gran mayoría de los eventos poltergeist son engaños. En este contexto, el investigador Frank Podmore propuso la teoría de la «niña traviesa» para los casos de poltergeist que parecen centrarse en una adolescente. De hecho, sostuvo que la actividad era producida por la joven [o el joven] por medios convencionales para asustar o engañar a sus familiares, probablemente para llamar la atención. Según este investigador, los espontáneos estallidos poltergeist no serían otra cosa que una persona joven decidida a engañar a los adultos crédulos. Por otro lado, la mayoría de la gente está dispuesta a creer en lo paranormal sin investigar primero cualquier causa natural, sobre todo si esta parece girar alrededor de sus hijos, de modo que es un escenario muy susceptible al fraude.




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