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Harry Price: el caza fantasmas que invocó el espíritu de Goethe

Harry Price: el caza fantasmas que invocó el espíritu de Goethe.


Harry Price (1881-1948) fue un psíquico británico y un sesudo investigador paranormal cuya reputación alcanzó picos extraordinarios a causa de su pasión por desenmascarar fraudes sobrenaturales.

Ya en su adolescencia se interesó por los asuntos del más allá, y escribió una obra teatral sobre un caso de Poltergeist en una granja de Shropshire, Inglaterra. En pocos años atrajo el interés de la opinión pública gracias a un descubrimiento muy curioso, la telegrafía espacial (Space-telegraphy), algo así como una primigenia comunicación inalámbrica que teóricamente funcionaba a la perfección, pero cuando se intentó concretarla resultó un fracaso escandaloso. En su autobiografía: Búsqueda de la verdad (Search for Truth), Harry Price afirma que el experimento no fue del todo negativo, ya que sirvió para probar que su idea no funcionaba en absoluto.

Alrededor de 1908 se interesó en la arqueología, con bastante éxito, ya que consiguió hacerse de varias monedas romanas, hachas y utensillos en la región de Sussex, cuya autenticidad fue confirmada por la Sociedad de anticuarios (Society of Antiquaries). Pero lo que realmente le interesaba Harry Price eran los fenómenos paranormales, y hacia allí dirigió sus esfuerzos desde entonces.

Para su ardua labor como desenmascarador de prodigios -que disimulaba sus deseos de encontrar prodigios genuinos- inició sus estudios en el ocultismo. En 1922 se unió al Círculo Mágico (Magic Circle), de neto corte esoterista, y luego se metió de lleno en el estudio de magia tradicional y prestidigitación. Con estas armas se lanzó a la caza de fantasmas y médiums fraudulentos.

Obtuvo su primer éxito como investigador paranormal a finales de 1922, cuando fue fotografiado por William Hope junto a un espíritu (ver arriba). Lo extraño no se debe a la fotografía, sino al acuerdo previo entre Harry Price y el espíritu, en el que este último se comprometió a posar para la foto.

En 1923 Harry Price hizo un pedido formal a la Universidad de Londres para crear un departamento de investigación psíquica. La institución respondió favorablemente, y Harry Price encabezó el grupo de trabajo -aunque sin pertenecer al staff académico-, que finalmente absorbería los departamentos del Laboratorio Nacional de Estudios Psíquicos (National Laboratory of Psychical Research).

Mientras tanto, en 1927 Harry Price se unió al Club Fantasma (Ghost Club), una institución de la que hablaremos en poco tiempo, y que reunía a toda clase de investigadores paranormales. Fue un miembro activo hasta su cierre en 1936. A finales de 1927 Harry Price consiguió un tesoro invaluable, la Caja de Joanna Southcott, una especie de cofre en donde se hallaban las predicciones nefastas de la profetiza. Harry Price hizo arreglos para que su apertura fuese pública y garantizada por el testimonio de testigos, entre ellos, el obispo Grantham. La caja fue abierta con toda solemnidad, y en su interior se hallaron papeles ilegibles y un boleto de lotería.

En 1932 Harry Price viajó con su equipo al monte Brocken, en Alemania, en donde condujo un experimento de nigromancia por el cual intentaba invocar el espíritu de Goethe. Previamente, y bajo las promesas de un prestigioso hechicero, se había intentado convertir una cabra en un muchacho utilizando un ritual llamado Bloksberg Tryst, procedimiento que fracasó miserablemente.

Algunos dicen que Harry Price realmente obtubo respuesta de Goethe, y que este se apareció ante el grupo con total desparpajo, admitiendo algunos plagios inocentes y sus deseos inexpresables de volver a comer alimentos sólidos.

En 1934 Harry Price consiguió uno de sus logros más reconocidos. Se le abonaron cincuenta libras a la médium Helen Duncan para someterse a un estudio en el laboratorio de la universidad. El ectoplasma obtenido bajo condiciones de hermetismo científico resultó ser una rara combinación de claras de huevo y otros ingredientes inclasificables. Al parecer, Helen Duncan ingería esta respulsiva combinación y luego regurgitaba durante las sesiones espiritistas, dando la impresión de generar material etéreo de su boca.

La carrera de Harry Price como cazador de fantasmas continuó en distintos puntos del orbe. Investigó a los trepadores de sogas de la India, a los insensibles faquires que caminan sobre brasas al rojo vivo, magos, profetas, hechiceros, médiums, encantadores, y a todos los halló culpables de algún grado de engaño. En 1936 se unió a la BBC para trasmitir un supuesto caso de posesión en una casa de Meophan, Kent, con una audiencia descomunal para la época. Lejos de tirar la toalla, Harry Price condujo experimentos con Rahman Bey, que aseguraba poder sobrevivir semanas enteras dentro de un ataúd bajo tierra. Más aún, en 1939 elaboró un concurso nacional de telepatía a través del periódico John O'London's Weekly.

Ya en el ocaso de su carrera publicó una serie de libros imperdibles, y acaso imposibles de hallar en nuestra lengua: Confesiones de un cazador de fantasmas (The Confessions of a Ghost-Hunter), La casa más embrujada de Inglaterra (The Most Haunted House in England), Poltergeist en Inglaterra (Poltergeist Over England) y El final de la rectoría de Borley (The End of Borley Rectory). Bajo su influencia se reabrió el Club Fantasma, esta vez con ligeros cambios, entre ellos, la admisión de mujeres.

Dicen algunos que el 29 de marzo de 1948 Harry Price despertó de un sueño atroz en el que un fantasma se sentaba sobre su pecho y le destrozaba el tórax. Pocas horas después murió de un fulminante ataque al corazón.



El artículo: Harry Price: el caza fantasmas que halló el espíritu de Goethe fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

2 comentarios:

bet's dijo...

excelente articulo, es de los pocas personas que se han dedicado a lo paranormal que pudo mantener su prestigio sin ser ridiculizado y marginado al extremo, supo jugar bien sus cartas.

Anónimo dijo...

Busco link de alguno de los libros publicados por Harry Price. Gracias, Fernanda.