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El club de los fantasmas

El club de los fantasmas.

 
El Club de los Fantasmas (The Ghost Club) fue la primera organización a nivel mundial en ocuparse del estudio científico de fenómenos paranormales. Fue fundada en Londres en 1862.

Los orígenes de El Club de los Fantasmas se hallan en Cambridge, en el año 1855. Allí, un grupo de estudiantes del Trinity College comenzaron a reunirse para discutir distintos prodigios sobrenaturales, tales como fantasmas y eventos poltergeist. Aquellas reuniones se formalizaron en 1862, y fueron rápidamente ridiculizadas por la prensa, a pesar de que entre los miembros del Club de los Fantasmas se hallaban personalidades destacadas del ámbito intelectual. Entre ellas, nada menos que Charles Dickens.

La primera investigación oficial del Club de los Fantasmas data de 1862, y se enfocó en los Hermanos Davenport, un grupo de cuatro ilusionistas que atribuían a sus trucos una raíz sobrenatural. El Club desafió a los hermanos a invocar a cualquier fantasma bajo condiciones científicas, esto es, fuera de su gabitene habitual y permitiendo a los investigadores revisar mesas, sillas y cortinas. El resultado probó el acto fraudulento de los Hermanos Davenport, aunque el caso jamás fue publicado.

Tras la muerte de Charles Dickens en 1870 El Club de los Fantasmas se disolvió en medio de graves conflictos internos. Recién para Halloween de 1882 el Club revivió de la mano de Alfred Alaric Watts, hijo de un prestigioso periodista y un médium de probadas incongruencias, quien se atribuyó ser uno de los miembros fundadores del grupo. Ese mismo año atestiguó el nacimiento de otra dependencia de estudios paranormales que continúa vigente en nuestros días: La Sociedad para Investigaciones Psíquicas (Society for Psychical Research), que reunió generosamente a varios miembros exiliados del Club de los fantasmas.

Mientras la Society for Psychical Research se abocó casi de inmediato a un estudio metódico de los fenómenos paranormales, el Club de los fantasmas permaneció selectivo a la hora de elegir sus casos, y más aún para la inclusión de nuevos miembros. Esta tendencia sigilosa hizo que Stainton Moses, vicepresidente de la Society for Psychical Research, renuncie a su cargo en 1886 y se sumase al Club de los fantasmas, cuyas reuniones eran mensuales y obligatorias para todos sus miembros.

Rápidamente el Club de los fantasmas se ganó el apodo de secta a causa de sus escasos miembros, apenas 82 en 54 años de actividad. Entre ellos cabe destacar al escandaloso William Crookes, ligado a varios fraudes mediúmnicos, el físico Oliver Lodge, Nandor Fodor, psicólogo y antiguo seguidor de Sigmund Freud; y finalmente Arthur Conan Doyle, creador del detective más famoso de la literatura: Sherlock Holmes. Ya en el siglo XX el Club de los fantasmas continuó recibiendo adeptos notables, como el poeta W.B. Yeats, en 1911.

Los archivos del Club de los fantasmas revelan algunas curiosidades. Por ejemplo, el nombre de todos sus miembros eran recitados con toda solemnidad los 2 de noviembre, Día de los difuntos. Incluso sus adeptos muertos eran reconocidos como parte activa del grupo, y sus lugares eran conservados para cualquier asistencia de orden sobrenatural.

En las primeras décadas del siglo XX el Club de los fantasmas se volvió una sociedad anacrónica, alejada de las nuevas formas de investigación científica. La parapsicología, aún en pañales, ganaba terreno entre los adeptos a lo paranormal. Harry Price, el famoso cazador de fantasmas de los años 30' se unió al Club de los fantasmas en 1927 y renovó sus cimientos arcaicos. Entre otros cambios, aprobó la inclusión de mujeres como miembros activos de la organización. No obstante, la popularidad del Club había caido en desgracia. En 1936 se decidió clausurar sus puertas para siempre luego de 485 reuniones oficiales. El último encuentro, naturalmente, se produjo un 2 de noviembre; y los archivos confidenciales e investigaciones fueron depositados en el British Museum con la condición que recién podrían hacerse públicos en 1962.

Para muchos, la última etapa del Club de los fantasmas fue la más interesante. Como se ha dicho, las mujeres fueron finalmente admitidas, y con ellas otras personalidades afines a los grupos mixtos, como sir Julian Huxley y Algernon Blackwood, ambos deseosos de discutir tópicos paranormales en un ámbito abierto a todos los géneros.

Entre los archivos más destacados del Club de los fantasmas se hallan algunos prodigios dignos de ser mencionados. Además de los típicos casos de posesión demoníaca, casas embrujadas, fenómenos poltergeist, vampiros, exorcismos, apariciones, etc, se encuentran algunas discusiones de orden filosófico que cuestionan la veracidad de las teorías psicoanalíticas ortodoxas, e incluso se elaboró una suerte de protoinforme sobre inteligencias extraterrestres y la posibilidad de avistamientos de OVNIS mucho antes de que estos se volvieran populares.

El Club de los fantasmas, ya con otro nombre, The Ghost Club Society, continúa hasta nuestros días reuniéndose el Día de los difuntos, aunque ya sin la solemnidad de las viejas tertulias victorianas.

El artículo: El Club de los Fantasmas fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com