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La caja de Joanna Southcott

La caja de Joanna Southcott.


Joanna Southcott (1750-1814) fue una autoproclamada profetiza nacida en Taleford, Inglaterra, y una de las charlatanas más eficientes y descaradas de su tiempo.

Joanna Southcott pasó su adolecencia como sirvienta en Exeter, donde participaba activamente en la Iglesia de Inglaterra, hasta que en 1792 se convenció de que poseía poderes sobrenaturales. Desde entonces escribió y dictó profecías en verso que la anunciaban como la mujer apuntada en el Libro de las Revelaciones. Poco a poco una legión de seguidores fanáticos comenzaron a creer en sus profecías.

A la edad extraordinaria de sesenta y un años Joanna Southcott anunció que estaba embarazada y que el hijo que llevaba en su vientre era nada menos que el Mesías, el Shiloh del Génesis. Incluso brindó detalles sobre la fecha del parto, que se produciría el 19 de octubre de 1814. Todo parece señalar que el Shiloh jamás apareció.

Joanna Southcott murió poco tiempo después. La fecha oficial de su deceso es el 27 de diciembre de 1814, aunque es probable que haya sido varios días antes. Sus seguidores, creyendo que se levantaría de la muerte, conservaron su cadáver en una habitación fresca; y solo permitieron los oficios fúnebres de rigor cuando Joanna Southcott comenzó a manifestar los primeros síntomas de putrefacción.

A pesar de esta decepción que supone la muerte de una criatura inmortal, los fanáticos de Joanna Southcott continuaron creyendo en ella. Su número alcanzó los 100.000 al momento de su muerte, y algunos de ellos estaban decididos a perpetuar su legado. En 1844 una mujer llamada lady Ann Essam gastó su fortuna publicando las obras de Joanna Southcott, textos que, por otro lado, estuvieron sujetos a innumerables litigios a causa de acusaciones de blasfemia y herejía.

Acaso anticipándose a las polémicas que se sucederían tras su muerte, Joanna Southcott decidió que sus profecías más terribles fuesen escondidas en una pequeña caja; a menudo llamada la Caja de Joanna Southcott. Sus acólitos más sanguíneos recibieron una serie de instrucciones que indicaban la fecha de apertura de la caja en un momento de crisis mundial. Entre otras objeciones, la caja no podía ser abierta sin la presencia de 24 obispos de la Iglesia de Inglaterra.

Durante la guerra de Crimea se hicieron infructuosos intentos por abrir la Caja de Joanna Southcott, también durante la Primera Guerra Mundial. En 1927, el cazador de fantasmas Harry Price alegó haber sustraido la Caja y que pronto sería abierta en presencia del obispo de Grantham.

La historia ganó los periódicos y hubo una gran polémica en torno al asunto. Algunos decían que la Caja de Joanna Southcott no fue pensada para ser abierta en un momento de crisis, sino que su apertura desencadenaría la crisis final que sumiría al mundo en tinieblas.

En una ampulosa ceremonia la Caja de Joanna Southcott fue abierta públicamente. Dentro de ella se encontraron papeles sin importancia, un boleto de lotería y un viejo revólver oxidado.

Los fanáticos de Joanna Southcott, lejos de desanimarse, afirmaron que la Caja abierta en 1927 no era la auténtica. En 1960 intimaron a 24 obispos a presenciar el acto oficial de apertura de la Caja mediante una campaña en el Sunday Express, bajo el lema:


Guerra, enfermedad, crimen y vandalismo, la tensión entre las naciones y la perplejidad irán en aumento hasta que los obispos abran la caja de Joanna Southcott.

(War, disease, crime and banditry, distress of nations and perplexity will increase until the Bishops open Joanna Southcott's box)

Los obispos, acaso temerosos del escrutinio público, se negaron a prestarse a semejante escándalo. Como respuesta, los acólitos de Joanna Southcott anunciaron que si no lo hacían el fin del mundo se produciría una tarde de diciembre de 2004.

Cuando esta fecha pasó sin mayores apocalípsis, los pocos seguidores de Joanna Southcott proyectaron el fin del mundo hacia un año indefinido, aunque cercano, aclararon sombríamente. Se dice que la Caja de Joanna Southcott aún continúa cerrada y en poder de unos pocos sobrevivientes del culto, que todavía aguardan la definición de los obispos con aplicada impaciencia.





El resumen del artículo: La Caja de Joanna Southcott fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com