El Libro de las... ¿revelaciones?
Hace poco intentábamos precariamente demoler el apocalipsis, pero algunas tradiciones se resisten con tenacidad ante cualquier cosa que pueda desestabilizarlas. En esta ocasión volvemos sobre El libro del apocalipsis o Libro de las revelaciones para efectuar un acercamiento contrario.
La crítica más eficaz es la que se ejercita utilizando las herramientas del objeto criticado, sin dejar de lado que cualquier crítica es, en última instancia, un acercamiento. En consecuencia, la mejor forma de comprender El libro de las revelaciones es, en principio, criticarlo. ¿Cómo? Valiéndonos de las herramientas que el mismo libro nos ofrece.
Por cuestiones de espacio, y de capacidad, no podremos dar cuenta de un análisis razonable del Libro del apocalipsis, de manera que nos enfocaremos en lo más importante: su nombre.
Son muchos los que utilizan la palabra Apocalipsis de un modo fatalista, como si tuviese alguna relación con el fin del mundo; incluso el Libro de las revelaciones es utilizado como manifiesto del fin de los tiempos, la prueba irrefutable de una catástrofe global que caerá inevitablemente sobre nosotros. Hombres de fe, escritores, cineastas, charlatanes, y un sinfín de pseudo-eruditos agitan el Libro del Apocalipsis como un texto que habla sobre el fin del mundo. Nada más lejos de la verdad.
Todos, en mayor o menor medida, sabemos de qué trata el Libro del Apocalipsis: el plano general de una destrucción progresiva organizada por Dios. Lunas rojas, cielos incandescentes, plagas, jinetes tenebrosos, muertos redivivos, etc. Todo esto integra el Libro de las revelaciones, ¿pero de qué clase de revelaciones estamos hablando?
Vayamos al núcleo de la cuestión. ¿Qué significa la palabra Apocalipsis?
Apocalipsis proviene del término griego apokalyptein, de Apo, "de", y Kalyptein, "esconder". Apocalipsis, por lo tanto, significa "De las cosas escondidas". El libro del apocalipsis, entonces, significa: El libro de las cosas escondidas. Pero las palabras a menudo significan una cosa y los hablantes entienden otra. Tal es el caso de la palabra apocalipsis, que en casi toda su historia en la literatura griega antigua significa literalmente "Secreto".
Aquí ya encontramos una pista sobre la verdadera naturaleza del Libro del Apocalipsis, cuyo título señala claramente su carácter simbólico. Es decir, resulta impensable encarar un "libro sobre cosas escondidas" creyendo que éstas serán expuestas literalmente. En tal caso, más que de un libro sobre cosas escondidas estaríamos hablando de un libro sobre revelaciones. ¿Revelaciones?
Si en un arrebato de sinceridad decidiese aquí hacerles una "revelación" muy importante, muchos de ustedes se prepararían a oir un secreto, algo oculto y escondido, algo "revelado". Pero la palabra "revelación" significa exactamente lo opuesto a lo que cree la mayoría.
Revelación proviene de Revelare, es decir, "Volver a velar". En palabras menos enigmáticas, revelar significa "volver a cubrir con un velo", o sea, esconder. Y El libro de las revelaciones, por lo tanto, significa: El libro de las cosas que han vuelto a cubrirse con un velo...
A la luz de este modesto análisis lingüístico, resulta extraño que muchas personas crean en un libro cuyo título indica que su contenido ha sido expresamente cubierto, ocultado, "escondido". Si el libro del apocalipsis hubiese sido concebido para una lectura literal, no se hubiese llamado Libro de las revelaciones, sino lo diametralmente opuesto a la palabra revelar: Desvelar.
Desvelar algo es despojarlo de sus velos, es abrirlo, liberarlo, someterlo a una observación directa. Revelar, por el contrario, indica el ocultamiento expreso de algo, una verdad, por ejemplo, o una mentira.
Recordemos este detalle a lo largo del 2012, año donde nos hablarán de catástrofes de toda clase y forma, y donde surgirán profetas ignotos y profecías jamás escritas; pero en especial recordemos con afecto al pensamiento lógico -nunca indiferente a las maravillas- que nos pone en guardia ante aquellos libros socarrones, irónicos, bellamente escritos, que prometen una verdad literal cuando lo que hacen, en realidad, es ocultarla, esconderla bajo un velo de vahos sulfúricos y erupciones descomunales, acaso para esconder una verdad mucho más sencilla.
Hace poco intentábamos precariamente demoler el apocalipsis, pero algunas tradiciones se resisten con tenacidad ante cualquier cosa que pueda desestabilizarlas. En esta ocasión volvemos sobre El libro del apocalipsis o Libro de las revelaciones para efectuar un acercamiento contrario.
La crítica más eficaz es la que se ejercita utilizando las herramientas del objeto criticado, sin dejar de lado que cualquier crítica es, en última instancia, un acercamiento. En consecuencia, la mejor forma de comprender El libro de las revelaciones es, en principio, criticarlo. ¿Cómo? Valiéndonos de las herramientas que el mismo libro nos ofrece.
Por cuestiones de espacio, y de capacidad, no podremos dar cuenta de un análisis razonable del Libro del apocalipsis, de manera que nos enfocaremos en lo más importante: su nombre.
Son muchos los que utilizan la palabra Apocalipsis de un modo fatalista, como si tuviese alguna relación con el fin del mundo; incluso el Libro de las revelaciones es utilizado como manifiesto del fin de los tiempos, la prueba irrefutable de una catástrofe global que caerá inevitablemente sobre nosotros. Hombres de fe, escritores, cineastas, charlatanes, y un sinfín de pseudo-eruditos agitan el Libro del Apocalipsis como un texto que habla sobre el fin del mundo. Nada más lejos de la verdad.
Todos, en mayor o menor medida, sabemos de qué trata el Libro del Apocalipsis: el plano general de una destrucción progresiva organizada por Dios. Lunas rojas, cielos incandescentes, plagas, jinetes tenebrosos, muertos redivivos, etc. Todo esto integra el Libro de las revelaciones, ¿pero de qué clase de revelaciones estamos hablando?
Vayamos al núcleo de la cuestión. ¿Qué significa la palabra Apocalipsis?
Apocalipsis proviene del término griego apokalyptein, de Apo, "de", y Kalyptein, "esconder". Apocalipsis, por lo tanto, significa "De las cosas escondidas". El libro del apocalipsis, entonces, significa: El libro de las cosas escondidas. Pero las palabras a menudo significan una cosa y los hablantes entienden otra. Tal es el caso de la palabra apocalipsis, que en casi toda su historia en la literatura griega antigua significa literalmente "Secreto".
Aquí ya encontramos una pista sobre la verdadera naturaleza del Libro del Apocalipsis, cuyo título señala claramente su carácter simbólico. Es decir, resulta impensable encarar un "libro sobre cosas escondidas" creyendo que éstas serán expuestas literalmente. En tal caso, más que de un libro sobre cosas escondidas estaríamos hablando de un libro sobre revelaciones. ¿Revelaciones?
Si en un arrebato de sinceridad decidiese aquí hacerles una "revelación" muy importante, muchos de ustedes se prepararían a oir un secreto, algo oculto y escondido, algo "revelado". Pero la palabra "revelación" significa exactamente lo opuesto a lo que cree la mayoría.
Revelación proviene de Revelare, es decir, "Volver a velar". En palabras menos enigmáticas, revelar significa "volver a cubrir con un velo", o sea, esconder. Y El libro de las revelaciones, por lo tanto, significa: El libro de las cosas que han vuelto a cubrirse con un velo...
A la luz de este modesto análisis lingüístico, resulta extraño que muchas personas crean en un libro cuyo título indica que su contenido ha sido expresamente cubierto, ocultado, "escondido". Si el libro del apocalipsis hubiese sido concebido para una lectura literal, no se hubiese llamado Libro de las revelaciones, sino lo diametralmente opuesto a la palabra revelar: Desvelar.
Desvelar algo es despojarlo de sus velos, es abrirlo, liberarlo, someterlo a una observación directa. Revelar, por el contrario, indica el ocultamiento expreso de algo, una verdad, por ejemplo, o una mentira.
Recordemos este detalle a lo largo del 2012, año donde nos hablarán de catástrofes de toda clase y forma, y donde surgirán profetas ignotos y profecías jamás escritas; pero en especial recordemos con afecto al pensamiento lógico -nunca indiferente a las maravillas- que nos pone en guardia ante aquellos libros socarrones, irónicos, bellamente escritos, que prometen una verdad literal cuando lo que hacen, en realidad, es ocultarla, esconderla bajo un velo de vahos sulfúricos y erupciones descomunales, acaso para esconder una verdad mucho más sencilla.
Aelfwine.
lord-aelfwine@hotmail.com
lord-aelfwine@hotmail.com
- Más libros prohibidos.
- Libros de ocultismo.
- Libros esotéricos.
- Grimorios medievales.
- Misterios miserables.










2 comentarios:
aunque me ha gustado el artículo, hay un detalle que aclarar:
el prefijo RE, del que viene revelar puede significar repetición (renombrar), inversión (reprobar), intensificación (recargar) u oposición (revelar).
Por esta razón es que revelar es sinónimo y no opuesto con desvelar
saludos
atte
yo
Hola Javier.
Creo que estás hablando sobre el prefijo "Re" en un sentido más moderno. En latín, "Re" seguido de un verbo siempre significa "vuelta, volver, repetir"; como parcialmente apuntabas, de modo que la palabra "revelare", significa literalmente "volver a velar".
Abrazo!
Publicar un comentario en la entrada