Carrie: la Cenicienta moderna


Carrie: la Cenicienta moderna.




Si en IT, Stephen King reúne casi todos los arquetipos del cuento de hadas (ver: «IT»: el gran cuento de hadas moderno), en Carrie nos propone una versión moderna de la leyenda de Cenicienta (ver: Cenicienta y el mito del zapato de cristal)

Carrie es una novela que se ocupa de temas como la intimidación, el bullying, y el esfuerzo desesperado de Carrie White por integrarse entre sus compañeros de la escuela secundaria en un contexto de suma intolerancia y crueldad. En este contexto, Stephen King perfila un escenario —la escuela secundaria— donde los adolescentes no pueden elevarse por encima de su posición social inicial: los populares son populares, y el resto se divide en distintos sustratos o castas de menor importancia. Por más que lo intente, Carrie White está condenada a permanecer entre los socialmente rechazados; e incluso dentro de esta casta ocupa un lugar miserable.

Si Carrie fuese un cuento de hadas tradicional diríamos que es la historia de una chica que hace algo terrible pero cuyos actos están justificados; en primer lugar, porque se ha vuelto loca por todas las burlas y el abuso que ha sufrido. Pero la exoneración de Carrie vacila cuando vemos que ese nivel de abuso solo es igualado por su desprecio por los compañeros que la torturan. Ya entraremos en eso más adelante.

Es importante entender que Carrie no solo es una víctima de la crueldad de sus compañeros más populares, sino que además posee la inteligencia y la sensibilidad necesarias para ser consciente de su condición de paria social. En cierto modo, la posición de Carrie es doblemente miserable, porque solo puede esperar ser salvada, o condenada, por las acciones de otros.

En el personaje de Carrie, Stephen King creó una protagonista femenina sumamente compleja, que comienza siendo esta chica crédula, inocente, hasta convertirse en una especie de bruja que destruye una ciudad entera en un arrebato de ira hormonal. Con excepción del zapato de cristal, Carrie conserva todos los elementos esenciales de Cenicienta: discordia familiar, presión de grupo y sexualidad, con sus sangrientas connotaciones (ver: Por qué los cuentos de hadas no son para chicos).

Cenicienta encontró su forma canónica en Charles Perrault, aunque Bruno Bettelheim señala que la historia indudablemente es mucho más antigua (ver: Los usos del encantamiento: significado e importancia de los cuentos de hadas). Cenicienta es «la que vive entre las cenizas», es decir, en la mugre, un estado de degradación en relación a sus pares. En esencia, Cenicienta es una paria social, alguien que duerme con los perros entre las cenizas alrededor del fuego del hogar.

Aún así, además de la discordia familiar y la desigualdad social, Cenicienta se centra en la sexualidad. Para Bettelheim, el significado erótico-simbólico del zapato de cristal se relaciona con la sustitución de partes del cuerpo, mientras que otros investigadores afirman que el zapato de Cenicienta tiene connotaciones tanto sociales como sexuales.

Claro que hay variantes. Por ejemplo, las versiones más orientales de Cenicienta se centran en los conflictos entre las mujeres de la casa, vinculados con los peligros de la poligamia, mientras que en la versión de los hermanos Grimm las tensiones se expresan de forma sangrienta cuando las hijastras se cortan los dedos de los pies y los talones para que el zapato de cristal les calce adecuadamente. En todo caso, estas variantes no tienen demasiado que ver con el conflicto principal que plantea la historia (ver: El cuerpo de la mujer en el Horror).

Al igual que en el cuento de hadas, las historias de Stephen King a menudo se centran en los procesos internos del individuo, es decir, comienzan de forma realista, poseen características cotidianas, incluso banales, hasta que sobreviene lo fantástico. En este sentido, lo fantástico constituye una parte integral de la crítica social de Carrie.

Para ser más precisos, la habilidad telequinética de Carrie le da a la novela de Stephen King una dimensión fantástica, pero la escena más cruda, en la apertura, está representada de manera realista: las otras chicas le tiran tampones y toallas sanitarias a Carrie White en el baño cuando esta tiene su primer período, en una clara referencia al abuso que sufre Cenicienta a manos de sus hermanastras.

Carrie White tiene tanto un nombre como una identidad más amplia. Claramente, su nombre tiene un significado. En parte, podría tener algo que ver con Martha Carrier, una bruja ejecutada en Salem en 1692, pero recordemos que el verdadero nombre de Carrie es Carietta, un eco de Cenicienta (ver: ¡Basta de Cenicienta!)

No solo la inocencia marca la personalidad de Carrie, sino cierto sentido de superioridad moral. Recordemos que Cenicienta es descrita como buena y hermosa en el cuento, pero también capaz de conspirar contra la autoridad: su madrastra. De hecho, hay versiones bastante oscuras de Cenicienta, como la de Giambattista Basile, donde la muchacha conspira con su institutriz para asesinar a su malvada madrastra.

Solo la versión de Perrault describe a una Cenicienta como una mujer dulce, insípidamente buena y carente de iniciativa. En las demás versiones, sin embargo, se enfatiza la inocencia y la virtud de la heroína, pero también su capacidad de rebeldía. De hecho, Cenicienta es una heroína virtuosa cuya superioridad intelectual le permite burlarse de los intentos de sus torpes rivales.

Al igual que en Cenicienta, debajo de la superficie de humildad de Carrie subyace la convicción de su superioridad (ver: Lovecraft - King: dos miradas sobre la Oscuridad).

La habilidad paranormal de Carrie aparentemente es provocada por su primer período. Cuando Tommy, de cinco años, la insulta poco después de este suceso, ella lo mira con rabia y el chico cae de su bicicleta. Si Carrie, tal como sostiene Stephen King, trata sobre una mujer que encuentra su canal de poder, entonces Carrie White descubre que la fuente de ese poder es inagotable. Sin duda, sus habilidades telequinéticas estimulan el sentimiento de superioridad sobre sus compañeros.

La sangre está asociada con estos saltos de poder en Carrie (ver: La sangre en el paganismo) Aparece en los tres momentos cruciales de la historia: el comienzo (el primer período), el clímax (la broma con un balde de sangre de cerdo) y el final (Sue Snell descubre que no está embarazada)

La inocente Carrie no comprende su propia sexualidad, lo cual la aísla aún más de sus compañeros, que son iniciados en los misterios del sexo. Este grado de inocencia, o de ignorancia, produce en Carrie una respuesta confusa ante su primer período, que a su vez pone en movimiento los eventos que finalmente la destruirán, y a todo el pueblo. En cierto modo, este período es como un sangriento rito de iniciación que va desde la ingnorancia biológica a la madurez.

La madre biológica de Cenicienta está muerta, mientras que la relación de la chica con su padre sigue siendo un misterio. Es una figura extrañamente pasiva en el cuento, que permite el maltrato de Cenicienta con la esperanza de que su hija luche contra la mujer con la que acaba de casarse. Stephen King también omite a la figura del padre, y representa únicamente a la madre de Carrie.

En esto, Stephen King sintetiza la idea de que los cuentos de hadas son, en esencia, un retrato de la hostilidad contra a figura de los padres. Los niños son conscientes de que no sobrevivirían sin sus padres, y esta sumisión a la dominación parental provoca con frecuencia sentimientos de odio que el cuento de hadas explota con suma eficacia (ver: La verdad sobre los cuentos de hadas).

En la versión de Stephen King de Cenicienta, la relación entre Carrie y su madre es simbiótica, y excluye cualquier otro vínculo. El padre ha muerto antes de que comience la historia, apareciendo simplemente en breves flashbacks en los recuerdos de su esposa, Margaret, y los de una vecina, Stella Horan. Ralph White es descrito como el igual de su esposa en el Mal, no como un individuo pasivo, como en el caso de Cenicienta.

El lector reconoce a Margaret White como la Bruja Malvada de los cuentos de hadas (ver: Mæra: la bruja de todos los cuentos de hadas). En la noche de la graduación, cuando la mayoría de las madres esperan ansiosamente el regreso de sus hijos para escuchar todo sobre el baile, Margaret espera a su hija afilando un cuchillo de carnicero. Atrapada en una prisión con una madre que la maltrata debido a su propia personalidad retorcida, Carrie comparte un destino de rechazo y maltrato similar al de Cenicienta.

Por supuesto, Stephen King lleva su versión de Cenicienta un paso más allá, o varios, en realidad.

Normalmente, la heroína de cuento de hadas siempre encuentra la manera de escapar de su contexto desfavorable y establecer un nuevo hogar. Sin embargo, es significativo que solo pueda lograrlo siendo físicamente atractiva y demostrando sus habilidades domésticas. Carrie también desea presentarse como una belleza deslumbrante para encontrar una fuente de salvación (ver: El cuento de hadas y el plan para «civilizar» a las mujeres).

Cuando Sue Snell actúa como el hada madrina, prestando a su novio, Tommy Ross, como una especie de Príncipe Azul para la noche de graduación, Carrie tiene esa oportunidad de escapar (Psicología del Príncipe Azul).

La belleza de Carrie es reconocida por él. De hecho, este acompañante inicialmente reacio se siente atraído por Carrie, quien, al igual que Cenicienta, se gana el corazón del Príncipe en el baile.

Cuando una de sus compañeras de clase, Norma Watson, se pregunta por su cambio de apariencia, Carrie revela que tiene un acompañante popular, Tommy Ross, atleta y estudiante sobresaliente, esencialmente un verdadero Príncipe Azul que empieza a sentir algo por ella. Con reminiscencias a la típica coronación del cuento de hadas, Tommy sube al escenario como el Rey del Baile de la Primavera de 1979 con su Reina, Carrie, pensando en su belleza y en su propio amor por ella.

La belleza de Carrie también es notada por su maestra de educación física, la señora Desjardin, quien representa tanto el cuidado como el castigo materno en la novela: ella cuida a Carrie después del incidente de la ducha y castiga a las otras niñas por sus acciones, reemplazando así a la incompetente madre de Carrie.

Sin embargo, la señora Desjardin no puede ocultar su primera reacción ante el período de Carrie, abofeteándola en la cara. Stephen King agrega:


Difícilmente habría admitido el placer que le dio el acto, y ciertamente habría negado que consideraba a Carrie como una gorda y quejumbrosa bolsa de manteca de cerdo.


Como en el cuento de hadas original, la versión de Stephen King de Cenicienta incluye toda clase de representaciones duales y críticas de a mujer.

En Carrie, las hermanastras feas de Cenicienta son reemplazadas por las compañeras de clase (iniciadas sexualmente). La inhumanidad de las otras chicas en el vestuario es evidente. En lugar de ser simplemente crueles o estúpidas, parecen tener miedo de la alteridad de Carrie. Si los cuentos de hadas son un dispositivo para programar a las mujeres para ocupar el rol de que sociedad espera de ellas, entonces los compañeros de clase de Carrie necesariamente deben rechazar su alteridad salvar sus propios pellejos en la olla a presión de la escuela secundaria.

Por su desafío a la feminidad tradicional, Carrie es considerada una amenaza. Sin embargo, de manera significativa, cuando ella sincroniza su comportamiento y su apariencia dentro de los estándares de lo normal, las otras chicas están listas para darle la bienvenida al grupo. Votada como la reina del baile de graduación, Stephen King señala que los demás la aplauden sinceramente. Sin embargo, no todo el mundo acepta a Carrie.

Chris Hargensen, una manipuladora de hombres, una lamia, es la peor perseguidora de Carrie. Genuinamente malvada, encarna la misma visión retorcida del sexo que tiene Margaret White:


Después de la sangre vienen los chicos. Como perros olfateadores, sonriendo y babeando, tratando de averiguar de dónde proviene el olor.


A diferencia de Cenicienta, nadie sale victorioso en Carrie. La ira de la chica arrasa con todo el pueblo de Chamberlain, y eso es todo.

La historia original presenta un final feliz (ver: Sobre los finales felices), pero la revisión de Stephen King no muestra signos de piedad, y menos de redención. Tanto la protagonista como la mayoría de sus opresores pierden la vida.

No podemos decir concluyentemente que Stephen King haya escrito a sabiendas una versión moderna de Cenicienta, pero la analogía es tan clara que parece deliberada, y ciertamente es algo que Stephen King podría hacer con el suficiente oficio como para disimular sus influencias de forma brillante, presentándolas bajo una luz completamente nueva y maravillosa; es decir, creando algo nuevo a partir de algo que ya es eterno.




Taller gótico. I Universo pulp.


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El artículo: Carrie: la Cenicienta moderna fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

3 comentarios:

Poky999 dijo...

Gran análisis. Me ha encantado la forma de abarcar la crítica literaria.

Warrior dijo...

Saludos soy un lector constante de tu espejo gótico y de Stephen king, al final pusiste "No podemos decir concluyentemente que Stephen King haya escrito a sabiendas una versión moderna de Cenicienta", pero estás equivocado si podemos, el lo dice en su libro danza macraba.

Anónimo dijo...

Felicito tu capacidad de redacción y análisis, un lego lo entiende a la perfección, saludos desde chile



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