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Relatos para una noche de insomnio


Relatos para una noche de insomnio.




Muchas antologías de terror anuncian su utilidad para una noche de insomnio, cuando en realidad lo aconsejable sería que prometieran el insomnio.

Esta antología de 1983, a cargo de Peter Haining, cuyo nombre original sería algo así como Gorros para dormir y pesadillas (Nightcaps And Nightmares), no solo posee excelentes ejemplos del cuento de terror y el relato de fantasmas, sino una selección que favorece el insomnio de un modo decididamente placentero.





Relatos para una noche de insomnio.
Nightcaps And Nightmares, 1983.
  • El fantasma inexperto (The Inexperienced Ghost, H.G. Wells)
  • A mitad de camino del infierno (Half-way To Hell, John Collier)
  • El abogado y el fantasma (The Lawyer and the Ghost, Charles Dickens)
  • El buque fantasma (The Ghost Ship, Richard Middleton)
  • El caballo blanco (The White Horse, Robert Graves)
  • El espectro de Barjum (The Wraith if Barnjum, F. Antsey)
  • El espectro de Tappington (The Spectre of Tappington, Thomas Ingoldsby)
  • El fantasma de Canterville (The Canterville Ghost, Oscar Wilde)
  • El fantasma de una oportunidad (A Ghost Of A Chance, O. Henry)
  • El guía espiritual de los indios (The Indian Spirit Guide, Robert Bloch)
  • El molino embrujado (The Haunted Mill, Jerome K. Jerome)
  • El vestuario de los fantasmas (The Clothing Of Ghosts, Ambrose Bierce)
  • Fantasmas que me han perseguido (Ghosts that have Haunted Me, John Kendrick Bangs)
  • Granja Buggam (Buggam Grange, Stephen Leacock)
  • La aristocracia fantasmagórica (The Ghost Aristocracy, Kenneth Graham)
  • La noche en que se metió el fantasma (The Night The Ghost Got In, James Thurber)
  • Un viaje a la tierra del espíritu (A Trip to Spirit Land, Robert Benchley)




Antologías. I Relatos góticos.


El análisis y resumen del libro: Gorros para dormir y pesadillas (Nightcaps And Nightmares) fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

Relatos ingleses de fantasmas


Relatos ingleses de fantasmas.




Una de las literaturas más fértiles para el relato de fantasmas sin dudas ha sido la inglesa; en donde adoptó sus formas definitivas, las mismas que todo lector contemporáneo espera encontrar.

En esta antología se nos anuncia la presencia de los mejores relatos ingleses de fantasmas: El libro de Oxford de relatos ingleses de fantasmas (Oxford Book of English Ghost Stories), publicada en 1986; en cuyas páginas podemos atestiguar la presencia de grandes maestros del horror.





El libro de Oxford de relatos ingleses de fantasmas.
Oxford Book of English Ghost Stories.




Antologías. I Relatos góticos.


El análisis y resumen del libro: El libro de Oxford de relatos ingleses de fantasmas (Oxford Book of English Ghost Stories) fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«La puerta de lo irreal»: Gerald Bliss; novela y análisis.


«La puerta de lo irreal»: Gerald Bliss; novela y análisis.




La puerta de lo irreal (The Door of the Unreal) es una novela de hombres lobo del escritor inglés Gerald Bliss (1876-1922), publicada en 1919.

Hasta el momento en que Gerald Bliss concibió La puerta de lo irreal, la figura del licántropo aún no había alcanzado sus rasgos definitivos en la ficción, cuestión que facilitó la creación y el desarrollo de nuevos matices imaginativos. Al contrario de lo que sucedió con la novela de Bram Stoker, Drácula (Dracula), cuya publicación condicionó para siempre el relato de vampiros, La puerta de lo irreal marcó a fuego los tópicos centrales del hombre lobo narrativo.

La novela se ubica en una zona que no es desconocida para el amante de la literatura gótica: la carretera que une Londres con Brighton, tramo que fue magníficamente retratado por Richard Middleton en En el camino de Brighton (On the Brighton Road), de 1911. En esta zona agreste se producen una serie de misteriosas desapariciones que pronto dejan de ser un asunto terrenal. Todo parece indicar que un hombre lobo acecha en la región, cuya identidad tiene un vínculo ancestral con aquel territorio ocupado por viejas fantasmagorías que resisten el paso del tiempo.




Novelas góticas. I Relatos de hombres lobo.


El análisis y resumen de la novela de Gerald Bliss: La puerta de lo irreal (The Door of the Unreal) fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«En el camino de Brighton»: Richard Middleton; relato y análisis.


«En el camino de Brighton»: Richard Middleton; relato y análisis.




En el camino de Brighton (On the Brighton Road) es un relato de fantasmas del escritor inglés Richard Middleton (1882-1911), publicado de manera póstuma en la antología de 1912: El barco fantasma y otras historias (The Ghost Ship and Other Stories).

En el camino de Brighton, uno de los grandes cuentos de Richard Middleton, relata el encuentro de un vagabundo con un joven que afirma haber muerto cuatro veces.

En el camino de Brighton comienza en una mañana de invierno. Un vagabundo despierta en un campo, al principio está confundido porque cree que está en una cama caliente. Al despertar del todo se sorprende de no haber muerto congelado durante la noche. El campo muestra evidencias de una fuerte nevada. De todos modos, no está seguro de sentise feliz de estar vivo, dada la difícil vida que lleva.

El vagabundo continúa caminando hacia Brighton. En el camino, ve a alguien, a quien toma por un chico de unos 15 años, encendiendo un cigarrillo. El chico pregunta si puede caminar con él; asegura tener 18 años y que lleva seis años sin hogar; de hecho, nota que el vagabundo no lleva mucho tiempo sin hogar y le da algunos consejos. Aunque hace más calor en Londres, dice, es más difícil conseguir comida, y añade que la gente es más amable en el campo.

La noche anterior, un granjero dejó al chico dormir en un granero y a la mañana le trajo el desayuno. El vagabundo dice que durmió a la intemperie, y que se sorprende de no haber muerto de frío. El chico le pregunta si puede estar seguro de que no ha muerto. Él mismo, asegura, ha muerto cuatro veces: se ahogó en el mar, fue asesinado por alguien que le golpeó en la cabeza con una púa, y murió congelado dos veces. El chico sostiene que a las personas como él y el vagabundo no se les permite descansar, y tienen que seguir deambulando en la tierra después de morir.




En el camino de Brighton.
On the Brighton Road, Richard Middleton (1882-1911)

Lentamente había trepado el sol por las colinas blancas y duras hasta alumbrar, sin el misterioso ritual del amanecer, un centelleante mundo de nieve. Una fuerte helada había caído por la noche, y los pájaros que saltaban ateridos de un lado a otro no dejaban huellas de su paso en los plateados caminos. En algunos lugares, las abrigadas cavernas de los setos mitigaban la monotonía de blancura que había descendido sobre la coloreada tierra, y allá arriba se fundían los torsos del cielo, del anaranjado al azul profundo, y del azul profundo a un celeste tan pálido que más que espacio ilimitado sugería una tenue pantalla de papel. Un viento frío y silencioso soplaba de los campos, arrancando a los árboles un fino polvillo de nieve, pero sin alcanzar a mover los pesados setos. Una vez superado el horizonte, el sol pareció ascender con mas rapidez, y a medida que se elevaba, su calor luchaba con la gelidez del viento.

Quizá haya sido esta extraña alternativa de calor y frío lo que arrancó al vagabundo de su sumo; lo cierto es que forcejeó un instante con la nieve que lo cubría, como un hombre que se revuelve incómodo entre las sábanas, y después se sentó con ojos abiertos e interrogantes.

- ¡Cielos! Pensé que estaba en cama -dijo para sus adentros, observando el desnudo paisaje-, y en realidad no me he movido de aquí.

Se desperezó, y levantándose cuidadosamente se sacudió la nieve que le cubría el cuerpo. El viento lo hizo tiritar, y comprendió entonces que su lecho había sido tibio.

"Vamos, me siento bastante bien -pensó-. Supongo que es una suerte haber despertado. O una desgracia… no es demasiado agradable volver al mundo." Alzó la vista y vio las colinas que resplandecían contra lo azul como los Alpes de una tarjeta postal. "Esto significa, si no me equivoco – prosiguió lúgubremente- que aún debo marchar unas cuarenta millas. Sabe Dios lo que anduve a ver. Caminé hasta sentirme exhausto, y ahora no me habré alejado más de doce millas de Brighton. ¡Maldita sea la nieve, maldito Brighton, maldito todo el mundo!"

El sol subía cada vez más, y él echo a andar pacientemente a lo largo del camino, dando la espalda a las colinas.

"¿Me causa pena o alegría saber que fue sólo el sumo quien se apoderó de mí, pena o alegría, pena o alegría" Sus pensamientos parecían ordenarse en un acompañamiento métrico al ritmo constante de sus pasos, y no se esforzó por hallar una respuesta a su pregunta. Le bastaba con marchar a compás de ella.

Había dejado atrás tres piedras miliares cuando alcanzó a un muchacho que se agachaba para encender un cigarrillo. Iba sin sobretodo y en aquel contorno de nieve parecía indeciblemente frágil.

—¿Va por este camino, señor? —preguntó hoscamente el muchacho.

—Sí —respondió el vagabundo.

—Ah, entonces lo acompañaré un trecho, si no va usted demasiado rápido. Uno se siente solo a esta hora del día.

El caminante asintió y el muchacho comenzó a andar, cojeando, a su lado.

—Tengo dieciocho años —dijo, como al azar—. Seguramente usted me habrá creído más joven.

—Pensé que no tendrías más de quince.

—Se equivoca. Cumplí los dieciocho años en agosto, hace seis que camino. Cinco veces huí de casa cuando era pequeño, y otras tantas me prendió la policía y me llevó de vuelta. La policía ha sido muy buena conmigo. Ahora no tengo casa de donde huir.

—Yo tampoco —dijo tranquilamente el vagabundo.

—Oh, va sé lo que es usted —exclamó el muchacho, jadeante—. Un caballero venido a menos. Para usted es más difícil que para mí.

El vagabundo miró de soslayo la magra figura del joven que renqueaba a su lado, y aminoró el paso.

—No he caminado tanto como tú —admitió.

—No, se le adivina en el paso. Aún no se ha fatigado. ¿Quizá espera llegar a alguna parte?

El caminante reflexionó.

—No sé —dijo amargamente—. Uno siempre espera algo.

—Ya perderá la costumbre —comentó el muchacho—. En Londres hace más calor, pero es más difícil hallar de comer. En realidad, rara vez se encuentra algo.

—Pero siempre existe la posibilidad de encontrar a alguien que comprenda…

—La gente del campo es mejor —comentó el muchacho—. Anoche arrendé por nada un granero y dormí con las vacas, y esta mañana el granjero me sacó de allí, pero me dio té y tocino porque me vio pequeño. Por supuesto, ésa es una ventaja; pero en Londres, sopa de noche en el Embankment, y después policías que lo echan a uno de todas partes.

—Yo me caí anoche a la vera del camino y me quedé dormido. Es un milagro que no me haya muerto.

El muchacho le lanzó una mirada perspicaz.

—¿Cómo sabe que no se ha muerto? —dijo.

—No me parece —respondió el caminante después de una pausa.

—Pues yo le digo —exclamó el muchacho— que gente como nosotros no podemos escapar de esto aunque queramos. Siempre hambrientos, sedientos, cansados como perros, caminando. Y sin embargo, si alguien me ofrece trabajo y un hogar tranquilo, mi estómago se enferma. ¿Acaso parezco fuerte? Se que soy pequeño para mí edad, pero he ambulado seis años, ¿y cree usted que no estoy muerto? Me ahogué mientras me bañaba en Margate, y un gitano me mató con una lanza; me atravesó la cabeza, y dos veces me helé como usted anoche, y en este mismo camino me destrozó un automóvil; y sin embargo, aquí me ve, caminando, caminando en dirección a Londres, para irme de Londres caminando, porque no puedo evitarlo. ¡Muerto! Le digo que no podemos escapar aunque queramos.

El niño se interrumpió en un acceso de tos, y el caminante se detuvo a esperar que se recobrara.

—Será mejor que te preste mi abrigo, Tommy —dijo—: Tienes una tos muy fea.

—¡Váyase al diablo! —le gritó fieramente, chupando su cigarrillo—. Estoy perfectamente. Le estaba hablando del camino. Usted aún no lo sabe, pero lo descubrirá. Estamos todos muertos, todos los que vamos por el camino, y estamos todos cansados, pero no podemos dejarlo. En verano está el aire perfumado, el polvo y el heno y el viento le golpean a uno en la cara en los días calientes; y es hermoso despertarse en la hierba húmeda en una límpida mañana. No sé, no sé…

Súbitamente cayó hacia adelante, y el vagabundo lo tomó entre sus brazos.

—Estoy enfermo —susurró el muchacho—, estoy enfermo. . .

El vagabundo miró a un lado y a otro, pero no vio casas ni señales de vida. Sin embargo, cuando aún sostenía vacilante al muchacho en mitad del camino, un automóvil apareció de pronto a la distancia y se acercó suavemente sobre la nieve.

—¿Qué ocurre? —dijo quedadamente el conductor, deteniendo el automóvil—. Yo soy medico.

Miró atentamente al muchacho y oyó su pesada respiración.

—Pulmonía —comentó—. Lo llevaré al hospital, y a usted también, si quiere.

El vagabundo pensó en la casa de corrección y meneó la cabeza.

—Prefiero ir a pie —dijo.

El muchacho le hizo un guiño apenas perceptible mientras lo subían al automóvil.

—Nos encontraremos más allá de Reigate —murmuró—. Ya verá.

Y el automóvil se desvaneció por la blanca carretera. Toda la mañana anduvo el peregrino chapoteando sobre la nieve fundida, pero al mediodía pidió un mendrugo en una choza y entró en un solitario granero para comerlo. Allí hacía calor, y después de comer se quedó dormido entre el heno. Estaba todo oscuro cuando despertó y echo a andar una vez más por los anegados caminos.

Dos millas más allá de Reigate, una figura, una frágil figura, salió de la oscuridad a su encuentro.

—¿Va por este camino, señor? —dijo una voz ronca—. Entonces lo acompanaré un trecho, si no anda usted demasiado rápido. Uno se siente solo caminando a esta hora.

—¡Pero, la pulmonía…! —exclamó el vagabundo, aterrado.

—Morí en Crawley esta mañana —dijo el muchacho.

Richard Middleton (1882-1911)




Relatos de Richard Middleton. I Relatos góticos.


El análisis y resumen del cuento de Richard Middleton: En el camino de Brighton (On the Brighton Road) fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

Richard Middleton: relatos y libros


Richard Middleton: relatos y libros.




Richard Middleton —Richard Barham Middleton (1882-1911)— fue un popular escritor inglés, muy recordado por sus poemas y relatos fantásticos. En este contexto, los relatos de Richard Middleton a menudo utilizan los recursos más asombrosos del relato de fantasmas y el relato de terror.

En este segmento iremos dando cuenta de los mejores relatos de Richard Middleton.




Richard Middleton: obras completas:
  • En el camino de Brighton (On the Brighton Road)
  • Amor a primera vista (Love at First Sight)
  • El alma de un policía (The Soul of a Policeman)
  • El asesino (The Murderer)
  • El barco fantasma y otros relatos (The Ghost Ship and Other Stories)
  • El buque fantasma (The Ghost Ship)
  • El chico nuevo (The New Boy)
  • El comerciante de ataúdes (The Coffin Merchant)
  • El conjurador (The Conjurer)
  • El destino y el artista (Fate and the Artist)
  • El día antes de ayer (The Day Before Yesterday)
  • El gran hombre (The Great Man)
  • El hijo de Murray (Murray's Child)
  • El hombre pantomima (The Pantomime Man)
  • El llanto del siglo (The Cry of a Century)
  • El muchacho del pastor (Shepherd's Boy)
  • El pájaro en el jardín (The Bird in the Garden)
  • La alegoría del poeta (The Poet's Allegory)
  • La biografía de un superhombre (The Biography of a Superman)
  • La creación ed un hombre (The Making of a Man)
  • La historia de un libro (The Story of a Book)
  • La mano (The Hand)
  • La muerte de Edward (The Passing of Edward)
  • La reina Melanie y el leñador (Queen Melanie and the Woodboy)
  • La suerte de Keith Martin (The Luck of Keith-Martin)
  • La última aventura (The Last Adventure)
  • La vuelta equivocada (The Wrong Turning)
  • Los asombrosos jeroglíficos (The Amazing Hieroglyphs)
  • Los niños de la luna (Children of the Moon)
  • Monólogos (Monologues)
  • Ojos mojados y boca triste (Wet Eyes and Sad Mouth)
  • Poemas y canciones (Poems and Songs)
  • ¿Quién puede decir? (Who Shall Say?)
  • Sangre azul (Blue Blood)
  • Sobre un niño muerto (On a Dead Child)
  • Una tragedia en pequeño (A Tragedy in Little)
  • Un día gris (A Wet Day)
  • Un drama de la niñez (A Drama of Youth)
  • ¿Y quién dirá? (And Who Shall Say—?)




Autores en El Espejo Gótico. I Autores con historia.


El artículo: Richard Middleton: relatos y libros fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com



Lo más visto esta semana en El Espejo Gótico:

Relato de Charlotte Perkins Gilman.
Relato de John Metcalfe.
Relato de Algernon Blackwood.


Relato de Fitz-James O'Brien.
Relato de Arthur Machen.
Relato de Edmond Hamilton.