Significado de soñar con la misma Casa


Significado de soñar con la misma Casa.




Siempre sueño con la misma casa, que nunca es la misma casa, no exactamente al menos.

Nunca la he visto desde el exterior. Algunas habitaciones son familiares, cómo réplicas de la casa de mis padres, que de algún modo se conectan con otras habitaciones de otras casas y departamentos en los que he vivido. Otras son completamente desconocidas. Hay áreas comunes, aparentemente, donde me cruzo con otras personas que viven allí. La mayoría son agradables. La misma puerta puede dar a varias dependencias diferentes, y a veces surgen habitaciones inexploradas, pasillos y escaleras que desafían la lógica, no lo suficiente como para hacerme sentir incómodo, sino más bien extrañado. ¿Por qué el techo es tan bajo aquí? ¿Por qué este cuarto es tan estrecho? ¿Por qué las paredes de esta habitación son de vidrio? En ocasiones descubro una parte nueva de la casa, y me pregunto por qué no vivo allí, si claramente ofrece mayor comodidad.

Esta es la casa con la que sueño habitualmente.

Los sueños son mensajes. ¿De quién? Tuyos. ¿Para quién? Para ti. A simple vista pueden parecer mensajes crípticos, pero, ¿qué tal si te dijera que solo tú tienes la clave para descifrarlos? En cierta forma, los sueños son un mensaje codificado mediante símbolos, como una sucesión de emojis; es decir, operan según el principio de los símbolos compartidos, los cuales evocan asociaciones y sentimientos similares en muchos de nosotros. Los tropos de sueños familiares, como caer, ser perseguido o volar, resultan bastante fáciles de descifrar; sin embargo, otros símbolos tienen un significado muy específico, personalizado, íntimo, que solo el soñador puede decodificar (ver: 6 preguntas fáciles para decodificar tus sueños)

Si bien en esta sección de El Espejo Gótico nos dedicamos a los sueños, advertimos sobre la inutilidad de los diccionarios de sueños. Puede ser divertido descubrir que soñar con un regalo significa generosidad, que los gatos indican cautela y que la falta de voz sugiere una falta de carácter, pero esos son solo ejemplos genéricos, demasiado, tal vez, que reducen el mensaje de los sueños a su mínima expresión.

La verdad es más compleja que eso.

Aquí solo podemos estar de acuerdo con Sigmund Freud: no hay una relación perfecta entre los símbolos del sueño y su significado, y mucho menos un cifrado universal. Más bien, cada símbolo que aparece en nuestros sueños, por trivial o casual que parezca, está vinculado a un sentimiento, a un estado de ánimo, a un recuerdo, y esos vínculos son el resultado de experiencias o asociaciones personales que nadie puede decodificar mejor que tú. A lo sumo, alguien darte las herramientas adecuadas (ver: 10 patrones universales para entender tus sueños y pesadillas)

Esta es la primera herramienta que te entrego: una linterna, una luz en la oscuridad, en una lectura de Carl Jung:


En cada uno de nosotros hay Otro al que no conocemos. Nos habla en sueños y nos dice cuán diferente nos ve de la forma en que nos vemos a nosotros mismos. Cuando nos encontramos en una situación difícil, para la cual no hay una solución aparente, en ocasiones este Otro puede encender una luz que altera radicalmente nuestra actitud.


Ya con algo de luz para alumbrar nuestro camino, compartimos un sueño de Carl Jung, publicado en el libro Recuerdos, sueños, pensamientos (Erinnerungen, Träume, Gedanken), como modelo para analizar el significado de los sueños con casas.


«Estaba en una casa que no conocía. Sin embargo, sabía que era «mi casa». Me encontré en el piso superior, donde había una especie de salón amueblado con bellas piezas antiguas de estilo rococó. De las paredes colgaban varios cuadros antiguos y preciosos. Me preguntaba si esta debería ser mi casa y pensé, «No está mal». Pero luego se me ocurrió que no sabía cómo era el piso inferior. Bajando las escaleras, llegué a la planta baja. Allí todo era mucho más antiguo. Me di cuenta de que esta parte de la casa debía ser del siglo XV o XVI. El mobiliario era medieval, los suelos eran de ladrillo rojo. En todas partes estaba bastante oscuro. Fui de una habitación a otra, pensando: «Ahora realmente debo explorar toda la casa». Me encontré con una puerta pesada y la abrí. Más allá, descubrí una escalera de piedra que conducía a un sótano. Descendiendo de nuevo, me encontré en una hermosa habitación abovedada que parecía sumamente antigua. Al examinar las paredes, descubrí capas de ladrillo entre los bloques de piedra ordinarios. Tan pronto como vi esto, supe que las paredes databan de la época romana. Mi interés ahora era intenso. Miré más de cerca al suelo. Era de losas de piedra y en una de ellas descubrí un anillo. Cuando lo tomé, la losa de piedra se levantó y nuevamente vi una escalera de estrechos escalones de piedra que conducían a las profundidades. También descendí y entré en una cueva baja excavada en la roca. Polvo espeso yacía en el suelo y en él había huesos esparcidos y cerámica rota, como restos de una cultura primitiva. Descubrí dos cráneos humanos, evidentemente muy viejos y medio desintegrados. Entonces desperté.»


Carl Jung le comentó el sueño a Freud, con quien estaba trabajando estrechamente en ese momento, pero quedó insatisfecho con su interpretación. De hecho, Carl Jung la descartó, e interpretó de forma independiente el sueño de la casa de la siguiente manera:

La casa era un símbolo de su psique, de su propia mente. Después de todo, las casas se encuentran entre los símbolos colectivos más primordiales. El hogar es donde está el corazón, dice el refrán, y nuestras casas, por modestas que sean, son nuestros santuarios. Son terreno sagrado. Los límites de la casa constituyen una frontera entre el «yo» y «lo mío» y el mundo y los otros. Sus límites están diseñados para mantener alejados a indeseables, pero abiertos a los que son bienvenidos. En tu casa [idealmente] te sientes contenido, seguro, tal es así que, simbólicamente, la casa es un cuerpo psíquico extendido, una manifestación física de tu mente (ver: Casas como metáfora de la psique en el Horror)

Este significado simbólico de la Casa explica gran parte de los rituales y protocolos culturales en torno a nuestros hogares. Toda casa tiene sus reglas, sus normas, sus hábitos. Uno se comporta con mucho cuidado cuando es invitado a la casa de alguien más. Extrema su educación, su comportamiento, se ajusta a la normativa del lugar. Esto también explica el trauma psicológico que produce la irrupción de intrusos en una casa, y la frecuente necesidad de mudarse luego de un robo.

En su sueño, Carl Jung tiene claro que no es una casa cualquiera, a pesar de que aparentemente no la conocía, sino «su casa». Afortunadamente, Jung tenía una linterna poderosa, el concepto de Inconsciente Colectivo, de manera tal que la interpretación de su sueño se produjo de manera bastante orgánica.

A medida que descendía por los diferentes niveles de la casa soñada, recorría las distintas capas de su propia psique. Lo que descubrió es que cada nivel lo conectaba con un tiempo anterior, proyectando una red que iba más allá de la historia de su línea ancestral. O quizás sea más apropiado decir que cada nivel lo conectaba con un grupo cada vez más amplio de seres humanos que comparten, en los distintos niveles, su ascendencia. De tal manera que comienza en su espacio vital personal, en el piso superior, y termina en las raíces prehistóricas compartidas por toda la humanidad.

Usando la estructura simbólica de la casa del sueño de Carl Jung, quiero que consideres los impulsos ancestrales y los habitantes arquetípicos de tu propia psicología. Para hacer esto, tomaremos prestado el aparato conceptual de Jung del Inconsciente Colectivo y los Arquetipos, aunque de un modo un tanto liberal, digamos, no canónico (ver: ¿Cuál de los 12 Arquetipos Jungianos corresponde a tu personalidad?)

En principio, podríamos decir que Carl Jung [y esto puede aplicarse a cualquier sueño recurrente con una casa] fue visitado por lo que los chamanes llaman el «Gran Sueño». Es decir, un sueño que no es del todo de nuestra propiedad, sino de toda la humanidad, aunque adaptado a las características particulares de nuestra propia psique. En otras palabras, te propongo que encontremos tu Casa Arquetípica (ver: La Casa como entidad orgánica y consciente en el Gótico)

Siguiendo el modelo de la casa soñada de Jung, nos desplazaremos por los distintos niveles o estructuras internas de la casa. No necesariamente tienen que ser iguales a los de tu sueño. De hecho, es probable que no lo sean [en mi sueño no hay niveles verticales, pero sí una cifra cambiante de habitaciones], pero seguramente hay algunas analogías que puedes aplicar. Siguiendo la trayectoria de Jung nos moveremos desde la parte superir de la casa [lo personal] a la inferior [lo transpersonal]. En cada nivel quiero que identifiques un arquetipo gobernante.

NIVEL 1- El último piso de la casa de Jung se ocupa de su historia personal. En este sueño en particular, es un piso superior, pero no necesariamente debe ser así en tu sueño. En el mío, por ejemplo, es el área de la casa en donde vivo, la parte más familiar. El arquetipo que buscamos aquí es que gobierna tu vida personal, tu historia.

No será sencillo al principio. Debes ser un buen observador. Este arquetipo estará en esta parte de la casa como algo, que puede ser un objeto, un concepto, una idea, que de algún modo ha estado presente a lo largo de toda tu vida ¿Qué hay en esta parte de la casa que puedes asociar rápidamente con tu infancia? Si tu subconsciente siente que de algún modo has traicionado este arquetipo, puede representarse en el sueño como algo ausente, algo que falta, algo que se ha perdido.

NIVEL 2- En el sueño de Jung, es la planta baja de la casa. En tu casa soñada puede ser una simple habitación, o un piso entero, que te recuerde a tu familia; de hecho, es probable que tus padres y abuelos estén allí. En mi sueño, por ejemplo, a veces me encuentro con personas deambulando por la casa. Si bien eran extraños, no me sentía intimidado por su presencia, probablemente porque estas personas son sustitutos de mi familia, y hasta probablemente de mis ancestros.

Los hombres que encuentres en esta parte de tu casa soñada representan tu línea paterna. Pueden ser hombres desconocidos, o bien padres, hermanos, hijos, tíos, primos, abuelos. Las mujeres en esta área de la casa, naturalmente, representan tu línea materna (ver: La Casa Embrujada como representación del cuerpo de la mujer). Si bien puede ocurrir que en tu sueño haya hombres y mujeres, es probable que uno de los dos arquetipos sea el más predominante.

NIVEL 3- El sótano de Jung, pero perfectamente puede ser cualquier habitación lateral o piso de nuestra casa (ver: El Horror siempre viene desde el Sótano). Básicamente representa la cultura en la que vivimos y con la cual nos identificamos. Es una zona engañosa de la casa, y está abierta a varias interpretaciones porque aquí entran en juego una serie de factores que complican la situación. Podría ser la cultura en la que creciste, por ejemplo, en una familia religiosa, o bien la cultura en la que vives actualmente. No obstante, para la mayoría de nosotros habrá símbolos evidentes de ciertas influencias culturales, sociales y de grupo.

NIVEL 4- La cueva de Jung, pero en el sueño de tu casa será una zona relacionaa con tu línea ancestral. Esto podría ser singular o múltiple según tu ascendencia personal. Aquí el arquetipo está relacionado con «tu gente», es decir, con la gente de la cual desciendes.

Utilizando mi propio sueño como ejemplo, encontré los siguientes arquetipos:

NIVEL 1: Conciencia, o la búsqueda de la conciencia, sería un candidato probable para el arquetipo de este nivel.

NIVEL 2: El arquetipo paterno equivale a la voluntad de poder; el arquetipo maternal, a la nostalgia y la melancolía.

NIVEL 3: Me identifico como argentino, pero me abstengo de mencionar cuál podría ser el rasgo dominante de mi cultura. Probablemente los rasgos de una cultura basada en la inmigración poseen factores múltiples que resultan muy difíciles de analizar, pero para el propósito de este artículo, digamos que la Multiculturalidad.

NIVEL 4: Surjo de tres linajes ancestrales: italiana, portuguesa y española. Un buen candidato para su rasgo o arquetipo dominante sería el espíritu pionero, no porque estos países lo sean realmente, sino asociado a las personas que abandonaron su tierra para instalarse en América.

De modo tal que encuentro los siguientes arquetipos en mi sueño de la casa: Conciencia [o la búsqueda de la conciencia], Melancolía, Multiculturalidad y Pionero. Definitivamente no me identifico con el cuarto arquetipo, pero realmente no importa cuál sea mi percepción aquí. Importa lo que mi subconsciente me está diciendo.

Ahora bien, es importante mencionar que cada Arquetipo tiene aspectos productivos y destructivos. Esto es algo que Carl Jung enfatizó mucho. Por ejemplo, la Madre puede ser nutritiva o consumidora; o, en mi caso, la Conciencia puede ser constructiva [sus aspectos positivos son evidentes] o destructiva, en términos de pasividad, inacción, parálisis. Lo mismo podemos decir de la Melancolía. Cuando es productiva se asocia con la reflexión, la empatía, la solidaridad; o bien con la tristeza, la apatía, el fatalismo, cuando es destructiva.

Armados con este conocimiento, la siguiente pregunta a considerar es: ¿qué historia se podría contar con estos personajes arquetípicos? Esto es, creo, lo que Carl Jung quiere decir cuando nos pide que identifiquemos nuestro propio Mito. En otras palabras, los personajes arquetípicos de tus sueños son personajes en el escenario de tu vida, y la historia de tu vida personal es su historia, la historia que cuentan.

Ahora bien, las historias siguen ciertos patrones. Pueden parecer extrañas a simple vista, pero todas poseen una estructura arquetípica. Tus arquetipos crean una estructura natural en la que se puede contar tu historia, en la que se puede desarrollar tu Mito. Esta estructura tiene una forma y una limitación naturales; sus posibilidades no son infinitas. Sin embargo, hay, si no infinitas, ciertamente una multiplicidad de diferentes formas y matices de narrativa personal que estos personajes arquetípicos pueden crear y formar parte. Comprender cuál puede ser tu Mito se trata de reflexionar sobre cómo se verá o podría verse esta historia; saber qué es, más allá de la especulación.

Las casas en los sueños simbolizan toda la situación de tu vida. Te dicen algo sobre tu casa interior, es decir, sobre tu estado psíquico, y este influye en todos los aspectos de tu vida: cómo ves las cosas, cómo te relacionas con los demás y cómo te ves y te relacionas contigo mismo. Las casas en los sueños también pueden revelar algo específico sobre tu actitud consciente hacia la vida. Teniendo todo esto en cuenta, podemos considerar las habitaciones y distintos niveles de la casa como diferentes aspectos y niveles de tu psique.

En general, cuando soñamos siempre con la misma casa, aunque no sea exactamente igual, el sueño siempre hace una declaración enfática sobre una habitación en particular. Si bien podemos desplazarnos por otras habitaciones, allí es donde se desarrolla la trama del sueño. ¿Qué significa esta habitación para mí? ¿Qué hago en esta habitación? ¿En qué estado se encuentra esta habitación? Más vale recordar que, en el sueño, eres una persona diferente en el ático que en el sótano.

Por ejemplo, la cocina en un sueño podría ser un lugar interior de transformación y placer; el baño, un símbolo del proceso de eliminación psíquica, o incluso de autoexpresión. El patio delantero podría ser una imagen de tu rostro público, el patio trasero, algo más privado y personal. Por otra parte, los distintos niveles de la casa pueden ser una indicación de actitudes conscientes e inconscientes, estando las primeras simbolizadas en el sótano o cualquier habitación en penumbras o directamente a oscuras.

Hay un caso interesante de Carl Jung que puede ser ilustrativo en este sentido. Una paciente le contó un sueño recurrente con una mujer desagradable viviendo en su sótano. No desmenuzaremos el sueño aquí, pero la conclusión de Jung fue que, para la soñadora, este sueño significaba que necesitaba reflexionar sobre cómo las cualidades de esta mujer desagradable eran en realidad sus propios rasgos de Sombra [básicamente aquellos rasgos que no podemos ver en nosotros mismos, pero que rápidamente advertimos en los demás como algo desagradable], viviendo en el sótano [inconsciente] de la estructura de su personalidad.

Las actitudes conscientes, por otro lado, a menudo están simbolizadas por la sala de estar, es decir, por los lugares de mayor uso de una casa. Estas actitudes también se manifiestan cuando en el sueño descubrimos áreas y habitaciones desconocidas de la casa, o bien cuando nos encontramos realizando una actividad concreta; por ejemplo, limpiando un garaje o una habitación destinada a guardar cosas. ¿Estás encontrando viejos tesoros o deshaciéndose de lo que ya no es necesario en tu vida? La idea es explorar cada aspecto de la casa en tus sueños y descifrar lo que simbolizan para tí.

Podemos pensar en los sueños de casas como representaciones de tu paradigma actual, es decir, un conjunto de patrones de percepciones, pensamientos, sentimientos y creencias a través de los cuales experimentás tu vida en estos momentos. A veces uno se aferra a este paradigma cuando en realidad debería haberse disuelto hace tiempo; por ejemplo, los paradigmas que heredamos de nuestros padres y nuestra cultura de crianza. A veces, esas actitudes y comportamientos simplemente se desgastan, necesitan ser reemplazados, y los sueños con casas suelen ser una expresión simbólica de esa desactualización.

Sin embargo, muy pocas veces nos damos cuenta de esto. Nos encontramos con problemas en nuestras vidas y culpamos a algo externo, en lugar de cuestionarnos a nosotros mismos. Las casas en los sueños nos hacen saber que es hora de reevaluar nuestra cosmovisión; más aún, el hecho de no cuestionar nunca nuestra cosmovisión es lo que suele meternos en problemas en la vida. Como afirma Carl Jung, los sueños son nuestra conexión más simple y directa con el inconsciente. Cada vez que soñamos, el inconsciente nos habla directamente. Es una forma de comunicación que nos envía un mensaje, con frecuencia, relacionado con la integridad y la individualización. En otras palabras, los sueños a menudo tienen un componente curativo que puede relacionarse tanto con lo físico como con lo psicológico o espiritual.

Soñar con una casa es un símbolo común, y puede ir de lo más simple, como la representación del impulso de explorar diferentes facetas de nuestros paisajes internos, a otros más complejos. Como otros símbolos dentro de un sueño, las casas a menudo representan diferentes aspectos de nosotros mismos. Las diferentes partes de una casa pueden representar diferentes áreas de la vida.

Las casas soñadas, entonces, son una representación de nuestra psique, con sus respectivas áreas y habitaciones. Los distintos niveles representan diferentes niveles de conciencia. El sótano, o cualquier habitación a oscuras, o a la cual sencillamente no podemos entrar, representa al inconsciente. Puede haber, además, niveles inferiores a este, como la cueva en el sueño de Jung, que representa el nivel más primitivo de todos, que aún permanece enterrado en nuestro inconsciente. Ahora bien, si los sueños son expresiones o mensajes interiores, para entender su significado debemos preguntarnos qué es lo que nos preocupa actualmente. A menudo el recorrido por la casa con la que soñamos recurrentemente es una exploración de estas preguntas, sobre todo si el soñador no es consciente de ellas.

Es decir que cuando recorremos una casa en sueños estamos explorando metafóricamente algo importante que nos preocupa, a veces a nivel inconsciente. En este punto hay que hacer un diferenciación. ¿Recuerdas el sueño de Jung? Él afirma que es una casa que no conoce, pero es su propia casa. El hecho de que sea suya representa un aspecto de personalismo casi exclusivo. Es decir, la casa es su propiedad personal, así como la psique también es un atributo personal. Sin embargo, no conoce la casa, al igual que en la vida real, todavía no conoce la respuesta a sus preguntas. Hago esta aclaración porque, a veces, en sueños visitamos otras casas, es decir, otras mentes, pero eso será motivo de otro artículo (ver: ¿Se puede entrar en los sueños de otra persona?)

No es mucho más lo que podemos agregar al respecto, porque la configuración de la casa, incluso en términos arquitectónicos, depende exclusivamente de las preocupaciones del soñador. Es decir que su conformación puede variar dependiendo del momento, de ahí que a veces soñemos con la misma casa pero que de algún modo está cambiada, con nuevas habitaciones y áreas que no habíamos explorado.

Por otro lado, los niveles de la casa no siempre son tan fáciles de identificar. A veces refieren a un período de tiempo en la vida del soñador, y siempre hay indicadores de esto que podemos interpretar. Un nivel, por ejemplo, puede representar tu presente, tu vida actual, mientras que otros pueden representar tu pasado, incluso tu futuro, que si bien es incierto, como el de todos, puede proyectarse en términos de miedos y ansiedades que adquieren una fisonomía arquitectónica. Una buena forma de identificar esto es el mobiliario, los objetos que hay que la casa. ¿Corresponden a tus posesiones actuales? ¿Quizás a objetos que había en la casa de tus padres?

Hay sueños que nos dejan una fuerte impresión, que nos conmueven, o nos aterrorizan, y debido a la intensidad de esas emociones podemos vernos inclinados a creer que representan algún tipo de respuesta, cuando a menudo son una expresión de las preocupaciones que pueden surgir a partir de una pregunta, a veces no formulada conscientemente. Carl Jung, que por entonces reflexionaba sobre la relación entre la psique y la historia, tuvo su sueño de la casa en el que esas reflexiones de la vigilia se representaron metafóricamente… y luego usó las imágenes del sueño como evidencia de la veracidad de esa mismas reflexiones. El mecanismo es curioso. Es un poco como alguien que tiene cierta teoría encarga un libro en donde el protagonista pone en práctica esas ideas. Posteriormente, olvidando el origen del libro, al leerlo lo considera evidencia de la exactitud de sus teorías.

Por otro lado, en La interpretación de los sueños (Die Traumdeutung), Sigmund Freud propuso que la cantidad de cosas que representan los símbolos de los sueños no es tan grande como podríamos pensar: el cuerpo humano, los padres, los hijos, los hermanos, el nacimiento, la muerte, la desnudez y algunas cosas más. No obstante, sí coincidió con Jung en que la persona en su conjunto a menudo se representa en forma de casa, aunque con algunas características extrañas. Por ejemplo, Freud sostuvo que las casas con paredes lisas representan a los hombres, mientras que las que tienen salientes y balcones a los que uno puede aferrarse representan a las mujeres. De acuerdo con esta teoría, los padres aparecen en la casa soñada como reyes, reinas u otras personas muy respetadas. Los hijos y los hermanos están simbolizados en la casa como pequeños animales, incluso como alimañas.

Para Freud, cada sueño es significativo, no importa lo absurdo que parezca o lo poco que recordemos de él al despertar (ver: Porqué todo parece normal en un sueño hasta que despertás). Sin embargo, es importante mencionar que no hay una fórmula fija para interpretarlos, precisamente porque los símbolos nunca son fijos, sino el producto de la historia personal del soñador. Si sueñas con X no siempre significa Y. Es decir que una casa, en efecto, puede representar tu mente, pero tu mente es singular, tuya, y está construida sobre cimientos muy personales. Freud socavó esta ingenua teoría de las equivalencias simbólicas. Todos los elementos del sueño son simbólicos, pero tienen significados privados que solo pueden descubrirse a través de las asociaciones del soñador.

En lugar de decirles a sus pacientes lo que pensaba que significaban sus sueños, los invitaba a decir lo que les viniera a la mente en relación con cada elemento del sueño, siguiendo sus propias líneas de pensamiento. De este modo, los animaba a relajar sus facultades críticas y abstenerse de reprimir pensamientos que parezcan desagradables, triviales o ridículos. Este es el método de asociación libre, lo cual lo llevó a la conclusión, cuestionada por Jung, de que los sueños son la realización simbólica de deseos infantiles reprimidos.

La casa soñada, entonces, es un símbolo muy rico. Todos vivimos en un hogar, pero ninguno es exactamente igual a otro. Si bien la estructura puede ser similar en dos departamentos conjuntos, su decoración y disposición interior no lo será, y por eso los diccionario de sueños, que recurren a símbolos fijos, no tienen mayor interés que el de brindar algunas generalidades. Sin embargo, algunos símbolos son más o menos correlativos. Después de todo, nuestro hogar más antiguo es el útero materno; tal vez por eso en todas las tradiciones mitológicas nuestro primer hogar es un paraíso, y siempre buscamos volver a él, ya sea espiritualmente, a través de las religiones, o de forma más pragmática, ansiando un idílico estado de bienestar futuro.

Como hemos visto, la casa soñada puede ser un símbolo de la mente o de la personalidad del soñador. En este contexto, podemos preguntarnos lo siguiente cuando tengamos este tipo de sueños: ¿Es una casa en buenas condiciones? ¿Está descuidada? ¿Es una casa firme, sólida, o tal vez necesita una renovación? ¿Parece bien proporcionada? ¿Sus espacios internos son estrechos o espaciosos?

Nuestros hogares reales muchas veces personifican claramente a las personas que viven en ellos. Tal es así que si visitamos por primera vez una casa, sin conocer a sus ocupantes, podríamos sacar una conclusión más o menos aproximada de cómo son estas personas basándonos únicamente en lo que observamos en la casa. Del mismo modo funcionan las casa de los sueños. Pero, lamentablemente, hasta aquí podemos llegar con estas generalidades, porque una casa onírica, como hemos visto, puede tener diferentes niveles que reflejan diferentes períodos de tiempo o diferentes aspectos del ser del soñador. Puede haber muchas habitaciones, algunas familiares y otras desconocidas, esperando ser descubiertas.




Diccionario de sueños. I El lado oscuro de la psicología.


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