Barón de Gortz: el vampiro que fue plagiado por el «Drácula» de Bram Stoker


Barón de Gortz: el vampiro que fue plagiado por el «Drácula» de Bram Stoker.




Es lícito afirmar que ninguna novela, independientemente del género al cual pertenezca, puede jactarse de ser completamente original. Todas tienen detrás una tradición, más o menos ampulosa, sobre la cual construyen sus características particulares.

El Drácula (Dracula) de Bram Stoker es, sin dudas, la gran novela de vampiros de todos los tiempos; sin embargo, incluso esta pieza clásica de la literatura gótica se tomó la libertad de sustraer, casi literalmente, los elementos principales de una obra que la precedió.

No referimos a la novela de Julio Verne: El castillo de los Cárpatos (Le Château des Carpathes), publicada en 1892.

La novela relata la historia de una mujer, La Stilla, bella y talentosa cantante de ópera, y del Barón de Gortz, un personaje enigmático que posee todos los atributos que, cinco años más tarde, veríamos reflejados en Drácula.

Repasemos las similitudes más interesantes entre ambas historias.


Gortz vs. Drácula.

Drácula, en el primer capítulo original de la novela, comienza por ser el anfitrión de Jonathan Harker —ver: El huésped de Drácula (Dracula's Guest)—. Se deduce además que se trata de un miembro de la realeza, aunque se desconoce de dónde provienen sus medios económicos. No se observan sirvientes en el castillo. No envejece, sino más bien todo lo contrario. Solo se lo ve de noche.

El Barón de Gortz tampoco envejece. No se conoce la procedencia de sus medios económicos. Al igual que Drácula, es un noble apasionado por el arte y con modales muy delicados. Tiene un solo sirviente. Nunca sale a la luz del día.

En ambos casos, tanto el Barón de Gortz como Drácula se caracterizan por poseer una mirada hipnótica, capaz de anular por completo la voluntad de sus víctimas.

Drácula se alimenta de sangre, pero los hábitos del Barón de Gortz nunca son aclarados del todo. Sabemos que se alimenta de sus víctimas, tanto física como espiritualmente, aunque los medios que emplea no son revelados hasta el final.

El primero representa al vampiro tradicional, es decir, una criatura perteneciente a las leyendas y tradiciones folklóricas, mientras que el segundo, el Barón de Gortz, acaso podría clasificarse mejor como un vampiro psíquico, también conocido como vampiro energético o vampiro emocional.

Finalmente, los dos personajes habitan en un castillo de Transilvania, situado más precisamente en los Cárpatos.


Mina vs La Stilla.

Hablamos aquí de la clásica doncella en apuros: Mina Harker (Drácula) y La Stilla (El castillo de los Cárpatos), cuyo verdadero nombre es en realidad Consuelo, aunque a veces también se la llama Porporina.

Tanto Mina como La Stilla son el objetivo principal de las obsesiones del vampiro.

Ambas están comprometidas con un hombre mortal: Harker, en el caso de Mina, y Telek, en el de La Stilla.

Mina y La Stilla son seducidas por el vampiro, no atacadas en contra de su voluntad, y ambas son parcialmente convertidas en vampiros; es decir, las dos terminan en un estado intermedio entre la vida y la muerte, completamente indefensas.

La salvación de las dos mujeres depende exclusivamente de la ayuda de sus amigos.


Harker vs Telek.

Jonathan Harker y Telek pasan un tiempo en el castillo del villano, lo cual implica que deben superar una serie de pruebas para descubrir la verdad, es decir, tomar conocimiento de que su anfitrión es en realidad un vampiro.

La prueba final, en los dos casos, se produce tras llegar a las criptas del castillo.

Tanto Harker como Telek son las respectivas parejas de las mujeres que el vampiro desea: Mina y La Stilla.

Los dos llegan a enloquecer bajo la influencia del vampiro. Harker, al final se sobrepone; pero Telek pierde definitivamente la cordura.


Tradiciones y características.

El Barón de Gortz, atado a las tradiciones de su región, debe regresar constantemente a su castillo para reponer fuerzas en el suelo natal.

Por su parte, Drácula está obligado a descansar en un ataúd relleno con tierra rumana (también, su región natal), para lo cual toma la precaución de enviar por barco un cargamento de tierra a Inglaterra.

Los dos vampiros, recordemos, son de la región de Transilvania.


Mentores y Cazadores.

Abraham Van Helsing cumple la función de mentor, guía, y también de experto en temas sobrenaturales. No es formalmente un cazador de vampiros, ya que nunca ha visto uno en el pasado, pero sí cree en la existencia de estas criaturas y maneja toda la información necesaria para darles caza.

En El castillo de los Cárpatos es la propia Stilla, una mujer, quien posee la sabiduría, y Telek, a su vez, interpreta el rol de cazador, aunque con consecuencias fatales.



Si bien es más justo hablar de influencias, y no de plagio, lo cierto es que Drácula y El castillo de los Cárpatos son dos novelas que transitan por un sendero que parece trazado por la misma mano, al menos hasta la parte final.

Drácula ansía que Mina se convierta en su esposa, pero fracasa. El Barón de Gortz también, pero de todas formas consigue perpetuar el rasgo de La Stilla que lo ha obsesionado: su voz, a través de medios, digamos, para no delatar el final, artificiales.

En lo personal, y creo que también para la mayoría de los que hayan leído las dos obras, El castillo de los Cárpatos es muy superior a Drácula en todos los aspectos. No obstante, el clásico de Bram Stoker utiliza un recurso ausente en la obra de Julio Verne: la figura del vampiro folklórico, sin velos ni enigmas; el mal, en definitiva, representado en un ser sobrenatural.

Es casi imposible que un relato de vampiros de aquellos años termine de otra forma que con una estaca atravesando el corazón del villano. Bram Stoker cae en ese arquetipo, pero Julio Verne, que prefirió la insinuación a la manifestación abierta del vampirismo, consigue un final más logrado, precisamente porque la idea de la salvación es una ilusión; y contra eso la ineficacia de las estacas está ampliamente probada.




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3 comentarios:

jose manuel lagos ahumada dijo...

Buen articulo, yo tambien he leido El castillo de los Carpatos, y me gusto, aunque prefiero Dracula, a la que no considero inferior a la novela de Verne.

Saludos.

Anónimo dijo...

Y camilla de Sheridan le dan? Y el vampiro de Polidori? Hay muchos antecedentes a Dracula y algunos hasta pueden considerarse mejores. Por mi parte, mi favorita es Carmilla

Anónimo dijo...

Ambas obras me gustan, pero el ingenio de Verne me sorprende desde siempre.
Un datalle sobre el Conde de Telek, él pierde la razón, pero con el tiempo la recupera y termina contando a los demás los detalles de su aventura. Incluso cumple la promesa que le hace a Miriota y a Nik.



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