Lovecraft y las lenguas prehumanas


Lovecraft y las lenguas prehumanas.




Los libros prohibidos citados en los relatos de Lovecraft son ricos en arcanos lingüísticos. Estos raros volúmenes suelen contener numerosos ejemplos de lo que a Lovecraft le gustaba llamar Lenguaje Prehumano (prehuman language), es decir, la lengua de los Grandes Antiguos que habitaron la Tierra mucho antes de la llegada del hombre (Lovecraft y el culto secreto de los Antiguos).

Al contrario de lo que ocurre con J.R.R. Tokien —quien construyó un verdadero edificio lingüístico para la Tierra Media—, Lovecraft repartió con moderación ejemplos de sus lenguas prehumanas, incluso parece haber abordado esta tarea con cautela, como si esas aproximaciones tuvieran un significado real, potencialmente peligroso, y no fueran simplemente un dispositivo de verosimilitud para sus historias (ver: Lovecraft y las lenguas extraterrestres)

Tal vez para Lovecraft sus lenguas prehumanas sí poseían un significado, porque ciertas palabras y frases —o sus equivalentes fonéticos— se repiten una y otra vez, no solo en sus relatos, sino en sus cartas. Algunas de estas palabras son, obviamente, nombres; pero otras transmiten resonancias menos evidentes.

Las lenguas prehumanas de Lovecraft están diseñadas para desafiar su comprensión, después de todo, fueron forjadas por seres con un aparato vocal completamente distinto al nuestro, aunque de algún modo parecen casi accesibles a nivel inconsciente.

Los primeros ejemplos de lenguaje prehumano de Lovecraft ocurren en El caso de Charles Dexter Ward (The Case of Charles Dexter Ward), e ilustran la dificultad de acercarse a una estructura o patrón elemental: las versiones escritas de lo que originalmente pudieron haber sido palabras habladas son siempre aproximaciones sujetas a la interpretación auditiva. Por ejemplo, en esta historia Lovecraft menciona dos fórmulas mágicas:


Y'AI'NG'NGAH
YOG-SOTHOTH
H'EE--L'GEB
F'AI THRODOG
UAAAH

OGTHROD AI'F
GEB'L--EE'H
YOG-SOTHOTH
'NGAH'NG AI'Y
ZHRO.


Según el relato, la segunda fórmula es no más que la primera escrita silábicamente al revés, con la excepción de los monosílabos finales y del extraño nombre Yog-Sothoth. Esta es una simplificación excesiva. Ignora el hecho de que el orden también está invertido, pero esto no afecta el significado de las palabras involucradas.

Es interesante que muchos apóstrofes actúen como espacios entre palabras. Aunque estas palabras eran nuevas cuando se presentaron originalmente en El caso de Charles Dexter Ward, reaparecen en muchas historias historias posteriores, lo cual evidencia que no representan sonidos al azar. Si hay un orden, una correlación, una consistencia, entonces seguramente deben tener un significado.

Yog-Sothoth es un ejemplo (ver: Yog-Sothoth: el nieto de Azathoth y abuelo de Cthulhu), por supuesto; pero también la curiosa palabra 'Ngaha, que se repite en ambas fórmulas. Un equivalente fonético de Uaaah también reaparece en historias posteriores. Geb no lo hace, quizás porque es el nombre de una deidad egipcia menor. Ai, por otro lado, es la célebre exclamación griega Ia. Invertida, se convierte en un grito prehumano. También hay un río Hai mencionado en varios cuentos del ciclo onírico, pero realmente no sé si podríamos vincularlo aquí (ver: Ciclo onírico de H.P. Lovecraft)

Estas fórmulas contienen las dos características primarias del lenguaje prehumano de Lovecraft: los nombres propios con guiones y la alta incidencia de apóstrofes, que también sirven para marcar letras erróneas o dudosas. Recordemos que son palabras oídas, y que probablemente sonaban como un galimatías difícil de traducir en palabras cabales usando nuestro alfabeto.

Las reglas de ortografía y pronunciación de la lengua prehumana de Lovecraft no son fáciles de descifrar. Esto también se aplica a la sintaxis, como se desprende del primer y más famoso ejemplo de esa lengua en el contexto de La llamada de Cthulhu (The Call of Cthulhu).


Ph'nglui mglw'nafh Cthulhu R'lyeh wgah'nagl fhtagn.


Este pasaje se traduce como:


En su casa de R'lyeh, el muerto Cthulhu espera soñando.


Lovecraft nos informa que R'lyeh es el nombre del palacio o ciudad submarina de Cthulhu (ver: Cthulhu: origen e historia según el canon de H.P. Lovecraft). En este contexto, podemos suponer que la palabra fhtagn probablemente significa «espera», porque la línea se comprime a Cthulhu fhtagn —«Cthulhu espera»— más adelante en la historia. La palabra fhtagn aparece en otros cuentos de Lovecraft, aunque con ligeras variaciones que le añaden riqueza. En Más allá de los Eones (Out of the Aeons) aparece como fthagn, y en El verdugo eléctrico (The Electric Executioner) como fhtaghn. No es caprichoso que estos sean relatos escritos en colaboración.

¿Qué impide que, por el contrario, traduzcamos fhtagn como «sueños», dando como resultado «Sueños de Cthulhu» o «Cthulhu sueña»? Es poco probable que fhtagn signifique tanto «sueños» como «soñar». En ese caso esperaríamos algún cambio en la forma verbal. De todos modos, hay nueve palabras en inglés para la frase, y si contamos los apóstrofes como saltos de palabras (sin tener en cuenta el de R'lyeh, por supuesto), también hay nueve palabras prehumanas en el original. Pero la disposición de esas palabras hace que generar una estructura gramatical y, por lo tanto, traducir el resto de las palabras, sea prácticamente imposible. No funciona ningún arreglo sintáctico en el que R'lyeh wgah'nagl separe la combinación sujeto-verbo Cthulhu espera (ver: ¿La palabra «CTHULHU» es un código secreto?)

Si bien varias combinaciones de palabras pueden transmitir el mismo significado —por ejemplo: Cthulhu muerto espera soñando en su casa en R'lyeh es tan sólida como la traducción de Lovecraft— su disposición debe ajustarse a patrones de lenguaje instintivos. De otro modo, incluso una sucesión de palabras aparentemente sin sentido se percibe como algo falso, artificial, y esto no es lo que sucede aquí. La mente percibe un orden, aunque incomprensible.

Seguramente para los Antiguos la versión auditiva de Lovecraft es perfectamente inteligible. Pero el hecho es que, para nosotros, la sintaxis prehumana parece inaccesible.

Este es probablemente un acto deliberado por parte de Lovecraft, pero si bien puede ser así para las frases elaboradas, hay indicios de que las palabras individuales tienen un significado definido. Afortunadamente, no satisfecho con insertar el lenguaje prehumano en sus historias, también las incluyó en algunas cartas. Una es una variante del extracto de La llamada de Cthulhu, que aparece de este modo en una carta a Clark Ashton Smith fechada el 3 de diciembre de 1929:


Yug! N'gha k'yun bth'gth R'lyeh gllur ph'ngui Cthulhu Y'kaa.


Varias de estas palabras son familiares. Hay un Y'kaa en El horror en el museum (The Horror in the Museum). N'gha está muy cerca del NGAH en las fórmulas de Charles Dexter Ward, y de otras variaciones que Lovecraft utiliza a menudo, como el N'gha'ghaa en El horror de Dunwich (The Dunwich Horror).

Más interesante es la frecuencia de incidencia en la que aparece una variación de esta palabra: N'gha k'yun. Lovecraft la utiliza en muchas cartas fechadas en 1930, y de hecho parecen garabatos caprichosos, pero por aquel entonces el maestro de Providence se encontraba escribiendo El que susurra en la oscuridad (The Whisperer in Darkness), donde hace referencia a una palabra impronunciable, posiblemente N'gah-Kthun. Este nombre —recordemos que las palabras separadas por guiones son una indicación de que se trata de un nombre— aparece con una variación en la revisión de 1933 de El horror en el museo.

No sabemos qué significa N'gah. Por otro lado, Kthun resuena vagamente en Cthulhu, pero esto no tiene por qué ser significativo. Podría ser que estos fueran sonidos que Lovecraft encontró especialmente extraños. Ciertamente, N'gah es uno de sus favoritos, incluso aparece en una línea sin traducir del Necronomicón en El horror de Dunwich:


N'gai, n'gha'ghaa, bugg-shoggog, 'hah; Yog-Sothoth, Yog-Sothoth.


Al igual que con las fórmulas de Charles Dexter Ward, las versiones habladas se dan más adelante en la historia. Aquí son mencionadas por el hermano de Wilbur Whateley, que tiene dificultad con las palabras y lanza algunas improvisaciones. La primera comienza así:


Ygnaiih... ygnaiih... thflthkh'ngha... Yog-Sothoth...


A esto se suma:

Y'bthnk... H 'ehye n'grkdl'lh...


Un segundo intento comienza en prehumano, pero termina en inglés:


Bh-ya-ya-ya-yahaah-e 'yayayayaaaa... Ngh'aaaa... Ngh'aaa... H'yuh. ¡AYUDA! ¡AYUDA!... Ff-ff-ff... ¡PADRE! ¡PADRE! ¡YOG-SOTHOTH!


Es extraño que la palabra N'gai —que también aparece en El morador de las tinieblas (The Haunter of the Dark)— se pronuncie verbalmente como Ygnaiih. También es extraño que la palabra compuesta bugg-shoggog se quede fuera de la versión hablada de la cita. A excepción de la falta de mayúsculas, esta palabra parece ser un nombre, pero el hermano de Wilbur la deja fuera del encantamiento.

Quizás bugg-shoggog no sea un nombre propio, sino un término general, como perro o árbol. Esto es pura especulación, desde luego, pero podría ser que bugg-shoggog designe a los descendientes de Yog-Sothoth. Si bien la palabra no se repite en la historia, surge misteriosamente dos años después en una carta a Frank Belknap Long.

Por otra parte, el monosilábico Ya es recurrente en la ficción de Lovecraft. La variante Y'aaah se encuentra en La maldición de Yig (The Curse of Yig) y en La sombra fuera del tiempo (The Shadow Out of Time).

Si bien las cartas y cuentos de Lovecraft están repletos de ejemplos de lenguaje prehumano, no tendría ningún propósito que entremos mucho más allá en este terreno, por cierto, muy resbaladizo. En cambio, podemos hacer algunas observaciones generales.

Primero, el lenguaje prehumano de Lovecrtaft está plagado de apóstrofes. Estos podrían representar letras faltantes, aunque claramente también sirven como espacios entre palabras. En los puntos donde no conocemos las letras exactas que faltan, no parece haber un patrón discernible: las marcas pueden representar tanto consonantes como vocales. Probablemente estas marcas son un remanente del texto árabe del Necronomicón, en la medida en que ese idioma también está muy adornado con apóstrofes. Lovecraft podía ser así de meticuloso, incluso para cuestiones que el lector podría tomar simplemente como garabatos sin sentido (ver: Traductores que perdieron la cabeza al traducir el «Necronomicón»).

En segundo lugar, la pronunciación del lenguaje prehumano de Lovecraft es igualmente problemática, ya que el maestro de Providence explica varias pronunciaciones diferentes para una misma palabra, y algunas no parecen tener demasiado sentido. Por ejemplo, Lovecraft pronunciaba Relex a R'lyeh. Clooloo y Tulu a Cthulhu, y Iog-Sotot a Yog-Sothoth (ver: ¿Cómo se pronuncia «CTHULHU» en realidad?)

En algunos casos, las letras no se corresponden ni remotamente con los sonidos que se supone que representan. Cuando esto sucede, podemos estar tratando con variantes escritas producidas por adaptación a las lenguas nativas de los hablantes, como en el caso de Juan, John y Johann; básicamente el mismo nombre pero con perspectivas diferentes.

Tercero: Lovecraft sugiere que algunas palabras prehumanas han sobrevivido en los lenguajes humanos. Por ejemplo, el nombre de los muertos vivientes en El montículo (The Mound) es 'm-bhi, que se aproxima al término Jumbee de las Indias Occidentales, término que finalmente derivaría en la palabra zombie (ver: Zombis: la clase baja en la sociedad de los monstruos)

Cuarto: Lovecraft manifiesta una tendencia a comprimir las palabras prehumanas al traducirlas al inglés. En sus cartas menciona el nombre de Cthua, posiblemente una elisión de Cthulhu. Este tipo de compresión podría explicar el extraño fragmento de: la... ngai... ygg, garabateado por Robert Blake antes de morir.

Lovecraft utiliza una ortografía estandar en inglés para referirse, por ejemplo, a Shaggai y Yuggoth, pero sus personajes, como Robert Blake, muchas veces recurren al prehumano, en este caso, Ngai e Ygg respectivamente

Por último, si bien existen patrones reconocibles en la construcción y el uso de frases y palabras prehumanas por parte de Lovecraft, es posible que no haya una lógica sistemática para el lenguaje en su conjunto. Después de todo, el maestro de Providence es tan poco culpable de asociar sonidos libremente como el pobre de Robert Blake (ver: Ciclo Robert Blake: el día que H.P. Lovecraft y Robert Bloch se mataron mutuamente).

Si hay una clave para traducir la lengua de los Antiguos, hasta ahora no se ha descubierto. Pero existe la inquietante posibilidad de que Lovecraft, que tradujo sus propias iniciales, H.P.L., al prehumano Eic'h-Pi-El, haya dejado una especie de Piedra de Rosetta enterrada en una de sus historias.




H.P. Lovecraft. I Mitos de Cthulhu.


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