«Una pluma del ala de Lucifer»: Foreman Faulconer; poema y análisis


«Una pluma del ala de Lucifer»: Foreman Faulconer; poema y análisis.




Una pluma del ala de Lucifer (A Feather from Lucifer’s Wing) es un poema gótico del escritor norteamericano Foreman Faulconer (¿?), publicado por Arkham House en la edición de primavera de 1949 de la revista The Arkham Sampler.

Una pluma del ala de Lucifer, único poema de Foreman Faulconer en aquella publicación, nos sitúa alrededor de una anciana que se dispone a contar una historia antes de ir a la cama. Los niños se reunen alrededor para conocer el origen de una extraña pluma gigante que cuelga de la habitación.

La anciana asegura haber encontrado esta pluma hace muchos años, y que además pertenece a un ala de Lucifer. Desde entonces, el diablo ha estado intentando recuperarla, pero la anciana es inflexible. No admite su devolución, ni siquiera ante los peligros que supone tener un artículo como ese en casa.

Una pluma del ala de Lucifer es un poema sumamente extraño, cargado de simbolismo, pero a la vez simple en sus formas y ejecución. Su autor, Foreman Faulconer, es un completo misterio. Probablemente se trate de un seudónimo, pero no lo sabemos con certeza. Solo publicó este poema en The Arkham Sampler, al menos bajo este nombre o seudónimo. Quizás algún lector El Espejo Gótico pueda aportar más datos sobre su identidad.




Una pluma del ala de Lucifer.
A Feather from Lucifer’s Wing, Foreman Faulconer.

(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)


Ahora recuerdo aquel cuento de invierno,
dijo la abuela a los niños hace mucho tiempo.
Su habitación estaba iluminada con velas;
afuera el vendaval soplaba en remolinos de nieve.
Una pantera gritaba como el llanto de una mujer,
un ternero recién nacido balaba en el frío;
más cerca de sus rodillas, con los ojos bien abiertos,
nos deslizamos para escuchar su historia.

Los búhos de las nieves pasan con alas silenciosas.
Ese arañazo en la ventana es una rama rota por la nieve.
La tetera canta, la pantera distante solo gime ahora.
Junto al fuego brilla una pluma gigante,
de sesenta centímetros de largo y roja como la sangre.

¿Dónde la obtuviste? —gritamos juntos.
Es mía —dijo la abuela—. La encontré
junto a ese agujero en el Campo del Laurel,
esa cueva que serpentea profundamente en el suelo;
y si la miras mucho, verás una cara,
y una lengua que se te abalanza, pero no emite ningún sonido.
Ahí es donde se esconde el diablo, cola bifurcada y uña.
Está hundido profundamente.
Está loco y agita allí su cola de tres puntas,
porque tengo su pluma en mi habitación.

Cuánto tiempo hace, ningún hombre puede decir,
que el viejo Satán, relinchando, fue lanzado al aire.
No se cuentan las horas que cayó:
pero al llegar al Campo del Laurel, aterrizó allí.
¡Oh, qué grieta en la tierra abrió!
Grandes rocas fueron arrojadas al rojo vivo desde el suelo.
Los árboles fueron destruidos; allí ninguno volvió a crecer,
y alrededor de la cueva se esparcieron grandes plumas.
Las encontró a todas, menos una, la que está en la pared:
Una pluma escarlata del ala de Lucifer.
La mantendré ahí aunque él venga y grite,
pateando el suelo y trepándose a mi chimenea.
La encontré junto al borde de la caverna,
cuando, de niña, vagaba por allí al amanecer.
Supe enseguida que le pertenecía,
era tan brillante; pero igual me la llevé.

Desde entonces cuelga allí, en mi pared,
y cada año crece un poco.
Una vez, un invierno, alguien llamó a la puerta:
un mendigo en busca de plumas; pero dije: ¡no!
Nunca me acercaría demasiado a ese agujero oscuro,
si fuera alguno de ustedes y jugara en el campo.
Piensen en quién acecha abajo: un topo de ojos ahumados
que anhela la libertad y su pluma escarlata.

Quizás sea la pluma de una garza —susurró Sue
cuando estaba en la cama—, los he visto en primavera;
sus plumas son rojas y blancas.
Pero secretamente conocía a la vieja envuelta en su chal,
susurró ante ella mientras revoloteaba en la pared.
Algún día, lo sé, ¡robaría esa cosa brillante, rubí,
para susurrar grandiosamente una vez más
en el ala de un ángel caído!


I remember, now, that winter’s tale,
Old Granny told the children long ago.
Candlelit her cabin was; outside the gale
Swiftly blew in whirlpools falling snow.
A screaming panther like a woman wept,
A new-born calf was bawling in the cold;
Closer to her knees big-eyed we crept,
To hear her tell the tale she told.

Snow owls drift by on silent wings.
That scratching at the window is a bough
Broken by the drifting snow. The kettle sings,
The distant panther only whimpers now.
By the fire gleams a giant feather,
Two feet in length and red as blood it is.

“Where did you get it?” we cried together.
“It be’ent mine,” said Granny. “It’s his"
I found it by that hole on Laurel’s place,
That cave that winds so deep into the ground;
And if you gaze long into it, you’ll see a face,
That flicks a tongue at you, but makes no sound.
That’s where the devil hides, forked tail and nail.
He’s holed in deep till crack o’ doom.
He’s mad and switches there his three-haired tail,
Because I got his feather in my room.

“How long ago, no man can scarcely tell,
Old Satan, nickerin’, was flung into the air.
There is no countin’ of the hours he fell:
But reaching Laurel’s field, he landed there.
O, what a gash in earth he tore!
Great rocks were hurled white-hot from out the ground.
The trees were blasted; none grows there more,
And about the cave great feathers scattered ’round.
“He found them all but one,—it’s on the wall:
A scarlet feather from Lucifer’s loft wing.
I’ll keep it there though he come and bawl,
And paw the ground and to my chimney cling.
I found it by the cavern’s sooty rim,
When, as a girl, I wandered there at dawn.
I knew, at once, that it belonged to him,
It was so bright; I snatched it and was gone.

“It’s hung there ever since upon my wall,
And every year it grows a mite or so.
Once a winter someone comes to call:
A beggar after feathers; but I say ‘no!’
I’d never creep too close to that dark hole,
If I was you and playin’ in the suppy weather.
Just think who lurks below: a smoke-eyed mole,
Who longs for freedom and his scarlet feather.

“Perhaps, it is a heron’s quill,” Sue whispered
when in bed,
I’ve seen them in the springtime; their plumes are
white and red.”
But secretly I knew old Granny in her shawl,
Whispered before it while it fluttered on the wall.
Someday, I know, ’twould steal away that ruby-red
and flashing thing,
To rustle grandly once again in a fallen angel’s wing!


Foreman Faulconer.

(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)




Poemas góticos. I Poemas oscuros.


Más literatura gótica:
El análisis, traducción al español y resumen del poema de Foreman Faulconer: Una pluma del ala de Lucifer (A Feather from Lucifer’s Wing), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

1 comentarios:

Daniel Milano dijo...

¿Puede haber un premio mayor para un escritor de temas oscuros que inducir en un lector una pesadilla relacionada con su obra? Hace unos días, soñé con una pluma ensangrentada al borde de una boca de tormenta. Un sueño que no alcanzaba el nivel de pesadilla tanto por su puesta en escena como por su persistencia, su calidad repetitiva de gif sin voluntad de control por parte del soñador. Hoy, remoloneando en la cama antes de levantarme, recordé el hermoso poema de Faulconer. Felicidades para el autor donde quiera que esté, y para El Espejo Gótico por su incansable trabajo de arqueología literaria.



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