Dreamwalking: cuando alguien extraño entra en tus sueños


Dreamwalking: cuando alguien extraño entra en tus sueños.




¿Alguna vez has tenido un sueño dónde nada te resultaba familiar, dónde no pudiste reconocer rostros, personas, lugares o situaciones, casi como si no fuese un sueño propio? O peor aún, un sueño donde todo era familiar, todo excepto algo, un pequeño detalle, una persona, que parecía no pertenecer al sueño sino más bien venir desde afuera.

Estas son algunas características del Dreamwalking, las cuales podrían indicar que alguien extraño entra en tus sueños.

No se trata exactamente de un Sueño Compartido, sino más bien de un Sueño Lúcido que es hackeado, voluntariamente o no, y donde el sujeto experimenta una serie de fenómenos que no parecen encajar del todo. Algunos asocian el Dreamwalking con los viajes astrales, las proyecciones extracorporales, y experiencias con Gente Sombra, aunque de hecho todo parece indicar que se trata de un fenómeno estrictamente onírico.

¿Se pueden hackear los sueños?

No es descabellado conjeturar que sí, después de todo, se necesita muy poco para alterar los pensamientos de alguien e inducir a una persona para que piense determinadas cosas. Basta decir: NO PIENSES EN UN ELEFANTE ROSA para que tu cerebro, ahora o en el transcurso de unos minutos, inevitablemente piense en eso.

Ahora bien, entrar en los sueños de otra persona no es tan sencillo como insertar en el lector desprevenido la imagen de un elefante rosa. Esta habilidad es conocida como Dreamwalking, un hábito que acaso todos hemos practicado alguna vez, casi siempre de forma involuntaria, y que consiste en entrar en los sueño de otra persona, comunicarse con ella, e incluso manipular el entorno y los acontecimientos que se producen dentro del sueño.

Esta habilidad, acaso innata, también fue conocida como Sueños Telepáticos, y fundamentalmente tiene que ver con un Sujeto A, el soñante, y un Sujeto B, el que ingresa en ese sueño e interactúa con el soñador, ya sea directamente, es decir, comunicándose con él, o bien de forma indirecta, alterando el entorno, las situaciones, e influenciando de manera sutil al soñador. Hoy en día el término Dreamwalking ha ganado terreno por definir esa dinámica de manera más eficaz: alguien que entra y sale del sueño del otro, que deambula por él con diversas intenciones.

Cuando alguien extraño entra en tus sueños se percibe como una anomalía por el subconsciente. Hay algo extraño, indefinible, que el soñador no puede identificar pero que ciertamente lo inquieta, aun en sueños donde no hay nada aterrador en apariencia.

Ahora bien, cuando alguien extraño entra en tus sueños de forma involuntaria, es decir, sin pleno conocimiento de lo que está haciendo, casi siempre como consecuencia de algún tipo de situación que le ha despertado emociones intensas en relación a tu persona, esa presencia es detectada rápidamente por el soñador. Si el intruso ya no forma parte de tu vida, puede manifestarse como alguien que ha muerto. Si esa persona te desagrada, o te infunde miedo en la vida real, puede manifestarse como un monstruo con diversas características.

En cualquier caso, la presencia del Intruso es activa y, por decirlo de algún modo, grosera. Se dirigirá al soñador abiertamente, a veces persiguiéndolo, otras manipulando el entorno para generar toda clase de situaciones desagradables.

Nunca sabemos con exactitud cómo empiezan y terminan nuestros sueños, pero sí podemos dar cuenta con bastante precisión cuando alguien extraño entra en nuestros sueños, salvo que el Intruso actúe de manera voluntaria. En este contexto las cosas pueden ponerse aun más extrañas e inquietantes.

En este caso, e Intruso entra en tu sueño de forma mucho más sutil. Puede llegar a manipular el entorno, e incluso comunicarse con el soñador, pero rara vez buscará imponerse sobre su voluntad. El subconsciente del soñador puede tardar mucho tiempo en detectarlo si éste simplemente se dedica a observar.

Y eso es precisamente lo que hacen la mayoría de los extraños que entran en tus sueños: observarte. En cierto modo, operan como alguien invisible que se sitúa cómodamente en algún rincón de tu casa para observarte con macabra tranquilidad.

La irrupción de alguien extraño en un sueño puede tener diferentes causas. Una persona en su estado de sueño puede ser influenciada fácilmente por alguien con quien tiene o tuvo un vínculo afectivo fuerte, pero también de rechazo. A veces, un individuo receptivo puede captar en sus sueños una señal aleatoria, es decir, la presencia de alguien completamente desconocido. Sin embargo, la mayoría de las veces el Intruso es alguien bien conocido por el soñador.

Lamentablemente aun no se ha escrito demasiado sobre el tema del Dreamwalking, y menos respecto de sus técnicas esenciales, aunque esa mecánica acaso tenga que ver con los niveles de receptividad de cada persona, los cuales durante el día son bloqueados por nuestros propios egos. Durante el sueño, en cambio, somos más abiertos, mental y quizás espiritualmente, precisamente porque el cerebro se encuentra procesando todo tipo de datos que tuvieron lugar durante el día, volviéndonos más pasivos, más influenciables, ante fuerzas externas.

Pero el subconsciente es una fuerza considerable también, y no se dejará invadir fácilmente por una presencia externa; de ahí que solo las personas extrañas que entran en tus sueños voluntariamente son las que entrañan algún peligro, justamente porque pueden deslizar mensajes sugestivos, y hasta simbólicos, sin que el subconsciente llegue a registrarlas del todo. De hecho, muchos se preguntan por qué sueño siempre con la misma persona sin concebir la posibilidad de que esa persona en particular esté actuando de forma voluntaria para entrar en sus sueños.

De hecho, esa presencia puede no ser reconocida mientras el sueño está ocurriendo. En definitiva, todo parece lógico dentro de un sueño, hasta que despertamos. Entonces nos damos cuenta de que algo extraño ha ocurrido, algo tan contrario a la razón más elemental que incluso nos sorprende que no lo hayamos detectado dentro del sueño. El Dreamwalking puede percibirse de este modo.

Hace ya algún tiempo nos hacíamos la siguiente pregunta: si dos personas tienen el mismo sueño, ¿sigue siendo solo un sueño? Ese interrogante adquiere mayor profundidad cuando hablamos del Dreamwalking.

Ahora bien, las sensaciones que podríamos experimentar cuando alguien extraño entra en nuestros sueños no necesariamente tienen relación con el miedo. Éste puede estar completamente ausente; en cambio, es más acertado hablar de inquietud, de malestar, de la sensación de que hay algo raro, y hasta perturbador, que no puede definirse con precisión. El Intruso que actúa voluntariamente es cauteloso, observa e interviene lo menos posible para no ser detectado por tu subconsciente.

Si alguien te mira en sueños, fijamente, y resulta que eventualmente terminás soñando siempre con la misma persona, una y otra vez, hasta que finalmente no haya noche en la cual no se aparezca en tus sueños, entonces probablemente podría tratarse de un Intruso. De hecho, no importa el contexto del sueño, la persona se aparecerá de repente y se mantendrá en silencio, al principio, mirándote de lejos. Puede entonces que te acerques a hablarle, pero no te responderá, solo seguirá observándote con una actitud entre arrogante y divertida.

Esas son las dos características principales de la primera fase: observar fijamente al soñador y en completo silencio.

No obstante, tarde o temprano el Intruso se manifestará. En última instancia, su deseo es comunicarse en sueños, y eventualmente dará ese paso.

Aquí hablamos de sombras porque de eso se trata en la mayoría de los casos: sombras que se mueven en el punto ciego de nuestra visión onírica, lo suficiente como para que su presencia sea detectada, y hasta percibida como una amenaza, pero sin que el soñador logre identificarla claramente. En otras palabras: cuando alguien extraño entra en tus sueños genera en tu subconsciente la sensación de estar siendo observado.

Muchas veces el Intruso asume la forma de otra persona, alguien por quien sentimos afecto y confianza. No es infrecuente que tomen la forma física de un ser querido que ha fallecido. Sin embargo, su comportamiento siempre le parecerá extraño al soñador, cuando no directamente perturbador, precisamente porque el mensaje que el Intruso quiere comunicar no es congruente con la personalidad del ser querido cuya forma ha utilizado.

En este punto es importante decir que el control del sueño lo tiene siempre el soñador, de manera tal que el Intruso necesariamente debe moverse con cautela si no quiere ser expulsado. El subconsciente tiene muchos recursos y mecanismos de defensa, entre ellos, el despertar, de modo tal que no es fácil torcer por completo la voluntad del soñador. Sin embargo, las sensaciones que el Intruso desea generar pueden florecer más adelante, en la vigilia, sobre todo si éstas tiene que ver con infundirnos miedo.

Descubrir a alguien más en nuestros sueños no difiere demasiado de encontrarse con un intruso en casa. En realidad, es peor que eso todavía. Que alguien revise o robe nuestras pertenencias, que recorra nuestra casa sin ser invitado, es algo sumamente desagradable, y hasta trágico en ciertos casos, pero descubrir que nuestros propios sueños fueron vulnerados es realmente inconcebible, hasta que ocurre. No hay región más íntima del ser que nuestros sueños.

Ahora bien, al principio el Intruso buscará únicamente que el soñador sienta su presencia, que de algún modo piense en él, aun cuando no aparezca directamente. Allí intentará inducir pensamientos y sensaciones de forma simbólica, sin que lleguemos realmente a entenderlas estando despiertos, pero que poco a poco irán preparando el terreno para la segunda fase.

La segunda fase es la manifestación propiamente dicha, como decíamos antes, mirándonos fijamente y sin hablar, aun cuando el soñador lo interpele. Más adelante se revelarán sus verdaderas intenciones, casi siempre relacionadas con lo sentimental o con lo vengativo. En ambos casos, la situación será forzada, y el soñador no lo disfrutará en absoluto.

Antes decíamos que el soñador es quien tiene el poder sobre sus sueños, y con esto en mente es fácil deshacerse de cualquier intruso que intente forzar nuestro espacio onírico. De hecho, la contraofensiva puede ser terrible para el Intruso, ya que el soñador puede decidir que expulsarlo no es suficiente, y en cambio someterlo a toda clase de tormentos dentro del sueño. De ahí que los Intrusos voluntarios se muevan con mucha cautela antes de manifestarse.

Al soñador le basta con entender que esa presencia proviene desde afuera para que sus defensas subconscientes se activen. El Intruso, naturalmente, se resistirá, y probablemente se manifieste de una forma más amenazante todavía, incluso horrorosa. Si el soñador logra sobreponerse al miedo, el Intruso ya no tendrá poder ni influencia sobre él.




Diccionario de sueños. I Psicología.


Más literatura gótica:
El artículo: Dreamwalking: cuando alguien extraño entra en tus sueños fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Aparecen intrusos en mis sueños generalmente cuando procuro realizar durante el día o antes de dormir algún trabajo psíquico (mantenerme conciente, no sé si es lo que llaman fullawareness; invocaciones mentales a poderes espirituales para sanación, etc); siempre se presentan como muchachos rubios, evitan mirarme, parecen fastidiados de estar ahí. Algunas veces se presentó un amigo mío, igualmente rubio y de ojos claros, con la misma cara de tedio; una vez me remedaba burlonamente mientras yo hacía ejercicios físicos (en el sueño), y agarrándolo de la ropa me puse a cruzarle la cara a puñetazos, repitiendo "¡Dejá de aparecerte en mis sueños!" Movía la cabeza de un lado a otro con los puñetazos, remedando poner cara de ser afectado por los golpes, pero no le afectaban nada.

Anónimo dijo...

por qué esa imagen para el artículo, qué yuyu!



Lo más visto esta semana en El Espejo Gótico:

Análisis de «Horror en el museo» de Lovecraft.
Relato de Manly Wade Wellman.
¿Una historia de amor?

Libro y análisis.
Relato de Allison V. Harding.
Análisis de «La Casa Maldita» de Lovecraft.