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Muertos que se comunican a través de los sueños


Muertos que se comunican a través de los sueños.




Tradicionalmente la forma más habitual en la que los muertos se comunican con nosotros es a través de los sueños; en este contexto vistos como una especie de limbo, de umbral que nos permite acceder a otros planos de existencia.

Los mitos hebreos, especialmente los vertidos en el Talmud, relacionan a los sueños con la muerte; y más aún, conciben al sueño como una especie de preparación para la muerte.

El Sefer Hasidim, uno de los libros prohibidos que más y mejor se esparció por los mitos bíblicos, recurre a los sueños con personas muertas para responder un gran número de interrogantes.

Nadie puede sostener que los muertos, al menos en el terreno bíblico, son tímidos en sus apariciones. No solo se presentan en sueños sino que reclaman distintas cuestiones que luego pasarían a integrar los ritos funerarios más conocidos del mundo, dando como resultado a un motivo central en el folklore de todas las latitudes: el muerto agradecido (Grateful Dead).

Es así que la habilidad de los muertos para comunicarse con los vivos a través de los sueños ha sido aceptada por casi todas las culturas antiguas.

Las relaciones humanas, especialmente las familiares, no sufren un corte abrupto después de la muerte; por el contrario, poseen una continuidad que se perpetua en los sueños.

Esta idea tal vez expresa las primeras nociones de la humanidad acerca de la muerte, anteriores al concepto de Dios; y donde los espíritus de nuestros ancestros podían comunicarse e incluso intervenir en los asuntos mundanos.

La mayoría de las tradiciones espirituales alrededor del mundo aceptan que el contacto en sueños con personas muertas puede ser algo positivo y hasta beneficioso para ambas partes.

Ver a una persona muerta en sueños, hablar con ella, es aceptado como uno de los sueños más poderosos y significativos que podemos experimentar. Cualquiera que lo haya vivido puede dar cuenta de esto sin mayores polémicas.

En los mitos griegos, en cambio, este tipo de comunicaciones era visto de otra forma. Los sueños no se tienen, se reciben como regalo de los dioses. La mayoría de los muertos que aparecen en sueños son vistos como sombras, ecos, dobles que habitan en el inframundo, o Hades, y que se manifiestan únicamente para dejar testimonio de su descontento.

Los óbitos agradecidos son, en rigor a la verdad, bastante escasos.

La mayoría de los muertos que aparecen en sueños lo hacen para solicitar ayuda, repartir advertencias, profecías, o emitir algún consejo.

Tampoco debemos pensar que las culturas antiguas asumían estas cuestiones con total normalidad. Los griegos, romanos y hebreos debatieron acaloradamente acerca de la autenticidad de los sueños con personas muertas; estableciendo luego algunas pautas que nos permiten determinar si hemos experimentado un sueño real con alguien muerto o no.

El verdadero esceptisismo acerca de los sueños con gente muerta se esparció con la llegada del cristianismo.

San Agustín distribuyó una serie de distinciones que permitían discernir entre los sueños ordinarios, es decir, aquellos producto de nuestras fantasías, y los sueños en los que efectivamente recibimos algún tipo de comunicación con el más allá.

A propósito, San Agustín reaviva la leyenda de San Ambrosio, quien fue visitado en sueños por otros dos santos, Gervasio y Protasio; pero aclara que este don es un regalo de Dios a los hombres de fe extraordinaria, y que la gente común y corriente no puede regresar a visitar a sus seres queridos a través de los sueños.

Para San Agustín, los sueños con personas muertas son simples ilusiones.

Ya en la Edad Media, los teólogos cristianos establecieron la idea de que los sueños eran un territorio dudoso, incierto, probablemente gobernado por el maligno. Los sueños premonitorios, o bien aquellos en los que se presentaban personas muertas, eran admitidos como evidencia de la manifestación de Lucifer.

Más adelante, los sueños con personas muertas fueron abordados desde la perspectiva del purgatorio; es decir, como evidencia de que existe una región intermedia entre el cielo y el infierno, desde la cual las almas pueden comunicarse con los vivos a través de los sueños.

La gran mayoría de estas apariciones coinciden en feroces advertencias a los vivos, urgiéndolos a cambiar de hábitos para evitar ese tremendo espacio de hastío.

Durante mucho tiempo los sueños perdieron importancia hasta que la psicología los reavivó en el siglo XIX. Desde entonces se considera que todos los sueños son simbólicos, es decir, hechos del inconsciente.

Dos de las obras más impresionantes al respecto son el libro de Sigmund Freud: La interpretación de los sueños (Die Traumdeutung),y el clásico de Carl JungDe la esencia de los sueños (Vom Wesen der Träume).

En este período se realizó un minucioso catálogo de sueños, es decir, de tipos de sueños para estados muy precisos de la vida; incluso aquellos cercanos a la muerte, tal como lo propuso William Barrett, quien acuñó el término Sueños de Agonía (Deathbed Dreams) para referirse a los sueños y alucinaciones que manifiestan las personas muy enfermas o al borde de la muerte.

La parapsicología también realizó su aporte a la polémica al concebir la idea de Comunicación Post-Mortem (After-Death Communication) o ADC. De hecho, cuando una persona pierde a un ser querido lo más probable es que experimente algún tipo de Comunicación Post-Mortem a través de los sueños.

Profundicemos un poco más en esta posibilidad.

Es habitual que cuando una persona muere sus seres queridos, familiares, amigos y pareja, experimenten sueños notablemente vívidos y realistas en los cuales se comunican con la persona muerta.

Incluso puede establecerse contacto físico y comunicación telepática, es decir, sueños en los que no hablamos con la persona fallecida porque realmente no es necesario: la información fluye en ambos sentidos con total normalidad.

Este tipo de sucesos es conocido como Sueños de Encuentro (Encounter Dreams), y posee cualidades que lo diferencian de los sueños ordinarios que normalmente tenemos.

El primer rasgo a tener en cuenta es la sensación que el sujeto tiene al despertar: no siente que haya soñado; más aún, está convencido de lo que ha experimentado es un encuentro real.

Emitir una opinión al respecto es, quizá, temerario.

Después de todo los sueños tal vez sean una especie de puente entre planos de existencia, un umbral que va perdiendo su fuerza con el tiempo, pero que en los primeros años tras el fallecimiento de alguien que hemos querido profundamente puede transitarse en ambos sentidos con relativa facilidad.

Ahora bien, repasemos los seis tipos de sueños con personas muertas o de Comunicación Post-Mortem:


Sueños de Despedida:

Los Sueños de Despedida (Farewell Dreams), es decir, sueños en los que aparece alguien muerto para despedirse de nosotros, son los más habituales.

Básicamente se sueña que la persona muerta llega hasta el sujeto para decir adiós.

Este tipo de sueños también puede ocurrir con una persona enferma, o sea, alguien en agonía que se despide de sus seres queridos en sueños. Muchas veces, el soñador ni siquiera sabe que la persona ha muerto.

Generalmente los Sueños de Despedida ocurren en los días siguientes al fallecimiento de la persona. Sin embargo, en muchos casos no ocurren hasta pasados muchos años. Todo depende del duelo del sujeto, de cómo está asimilando la pérdida y una serie de factores que parecen entorpecer la despedida.

Más allá de todo esto, tarde o temprano este tipo de sueños ocurren, sin importar el contexto. Si nos une un lazo fuerte con la persona fallecida es normal que se nos aparezca en sueños para decir adiós.

No se trata de un tipo de sueño en el que necesariamente podamos hablar con la persona fallecida. A menudo puede aparecer del otro lado de una calle, en otra vereda, en la margen opuesta de un río, simplemente agitando la mano para despedirse.


Sueños de Seguridad:

Los Sueños de Seguridad (Reassurance Dreams), son aquellos en los que una persona que recientemente ha muerto aparece en sueños para asegurar que todo está bien.

No es infrecuente que este tipo de sueños nos muestren a personas radiantes, rejuvenecidas y felices; sobre todo en casos en donde han fallecido tras una larga enfermedad.

Aquí, en cambio, es muy probable que la persona muerta hable con el sujeto, que intente tranquilizarlo asegurándole de que está bien.


Sueños de Obsequio:

Los Sueños de Obsequio (Gift Dreams), son aquellos en los que una persona muerta aparece en sueños para impartir algún tipo de consejo, ideas o soluciones para un problema.

Este tipo de sueños no necesariamente involucran a personas que hayan muerto recientemente.

El obsequio puede ser el consejo o solución de los que hablábamos antes, o incluso la sola presencia de la persona fallecida.

No es inusual que se desarrollen largas conversaciones en sueños que luego serán recordadas con todo detalle al despertar.

La sensación general es de paz, amor y perdón. Tampoco es infrecuente que como resultado de estos sueños obtengamos algún tipo de información privilegiada de la vida de ultratumba.


Sueños de Advertencia.

Los Sueños de Advertencia (Warning Dreams), tal como lo sugiere su título, ocurren cuando una persona fallecida aparece en sueños para advertirnos de algún peligro concreto.

No son sueños particularmente extensos. Más aún, en muchos casos se producen de forma abrupta, como si el sueño normal fuera desgarrado súbitamente.

La persona fallecida aparece dentro del sueño durante un lapso muy breve, solo para efectuar la advertencia, normalmente en términos enérgicos, y luego desaparece.

Es frecuente que incluso soñemos con alguna persona muerta que nos llama por teléfono para realizar esa advertencia.

Sueños Transicionales:

Ahora bien, las personas que por edad o enfermedad están cerca de la muerte suelen experimentar este tipo de sueños con mayor frecuencia. Es habitual que los enfermos terminales vean ángeles, o incluso a seres queridos que vienen a llevárselos.

Hablamos aquí de Sueños Transicionales (Transitional Dreams), es decir, sueños que a menudo ocurren en medio de la vigilia, o bien en un estado intermedio. El sujeto puede ver e incluso hablar con sus seres queridos que han fallecido antes, y que en cierta forma se acercan para ayudarlo a cruzar el umbral de la muerte.

El sujeto puede experimentar raptos de una lucidez notable, e incluso recordar con gran lujo de detalles cosas ocurridas hace muchos años. En ningún momento manifestará displacer o temor. De hecho, el miedo lógico que todos sentiremos en el umbral de la muerte se disipa durante este suceso.

En estos casos es conveniente no intervenir y dejar que la experiencia transcurra en un marco de tranquilidad.

Todos estos sueños con el más allá se caracterizan por una total ausencia de miedo, siquiera de la más leve inquietud por parte del soñador: salvo en el sexto tipo de sueños con personas muertas.


Sueños de Invasión:

En los Sueños de Invasión (Invasion Dreams) todo es desagradable.

El sujeto sueña con personas muertas que lo visitan para perturbarlo, atemorizarlo e incluso atacarlo si les es posible. Son pesadillas muy realistas donde se sacan a la superficie temores privados, íntimos, que el sujeto jamás confesó a nadie.

Normalmente culminan con algún tipo de pesadilla de persecución. O bien con verdaderos asaltos a los sentidos, notablemente distintos a los sueños eróticos convencionales y muy cerca de situaciones forzadas, violentas, donde el sujeto se ve barrido hacia una forma de erotismo sobrenatural realmente abominable.

Conviene diferenciar a estos sueños con otros en donde el sujeto experimenta visitas de criaturas no humanas del plano astral, como íncubos y súcubos, por ejemplo, o Formas de Pensamiento, larvas, gusanos y parásitos del bajo astral.




Diccionario de sueños. I El lado oscuro de la psicología.


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