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«A la Muerte»: Caroline Southey; poema y análisis.


«A la Muerte»: Caroline Southey; poema y análisis.




«¡Oh Muerte! Ven en silencio, amorosamente,
cierra mis ojos, róbame el aliento;
entonces, voluntariamente, me iré contigo.»



A la Muerte (To Death) es un poema gótico de la escritora inglesa Caroline Anne Bowles Southey (1786-1854) —esposa del poeta Robert Southey—, publicado en la antología de 1836: El cumpleaños; un poema en tres partes, al que se añaden versos ocasionales (The birth-day; a poem, in three parts: to which are added, occasional verses).

A la Muerte, uno de los mejores poemas de Caroline Southey, introduce a un Orador anónimo [probablemente mujer, quizás la propia autora] que se dirige a la Muerte. No es una plegaria; más bien se trata de una petición.


No vengas ataviada con terror, a reclamar
una presa invencible:
¡Ven como una sombra vespertina, Muerte!
¡Tan sigilosa, tan silenciosa!
Y cierra mis ojos, y róbame el aliento;
entonces, voluntariamente,
oh, voluntariamente, ¡me iré contigo!


La mayoría de los poemas que aluden a la Muerte como una entidad autónoma suelen referirse a ella en términos ominosos [«Y con eones extraños incluso la muerte puede morir»], o bien desafiantes [«Muerte no te enorgullezcas» / «Y la Muerte no tendrá dominio»], pero Caroline Southey se dirige a la Muerte como una figura capaz de tener sentimientos humanos, incluso ternura. Sucede que su faz aterradora es empleada con aquellos que le temen. Nuestra Oradora, en cambio, le dice a la Muerte que no hay necesidad de ataviarse con su «aspecto oscuro». Ella partirá silenciosamente:

El tono de este pedido no es imperativo, es incluso suave, cauteloso, y hasta se podría decir que íntimo:


¿Qué necesidad de aferrarme con garras de hierro
si el más suave roce basta?
¿Qué necesidad de aterrar con aspecto oscuro,
tan espantoso, tan terrible,
de modo que al alma fatigada no le importe,
si la llamas en silencio, si la llamas con ternura
para quebrantarte por tu terrible poder?

No es como cuando distingues a los jóvenes,
a los bienaventurados, a los alegres,
a los amados, a los que aman, aquellos que sueñan
tan felices, tan esperanzados;
entonces tu llamado más amable puede parecer duro,
y con reticencia y de mala gana,
los convocados podrían obedecer.

Pero he bebido bastante de la vida
—la copa que me fue asignada,
derramada con un poco de dulce,
tan escasamente—
para saber muy bien que el resto
será más amargo, más amargo,
drogado hasta el final.

Y puede que yo viva para encontrar un corazón
que me cuide con cariño:
para causarle daño, no para bendecirlo.
¡Oh Muerte! Ven en silencio —ven amorosamente—
cierra mis ojos, róbame el aliento;
entonces, voluntariamente,
¡oh, voluntaramente, me iré contigo!


A cierta edad, todos abrimos una especie de negociación con la Muerte, o, mejor dicho, con la noción de nuestra propia mortalidad. Algunos han visto a la Muerte de cerca, su cara y formas particulares, otros la intuyen o perciben como una entidad todavía lejana, pero todos negociamos con ella. A la Muerte de Caroline Southey es una de estas negociaciones, solo que la autora no solicita prórrogas, sino una partida íntima, voluntaria, silenciosa.

En cierto modo, Caroline Southey le pide a la Muerte que le quite dramatismo a la situación. Además, en su discurso está implícita una mirada despojada de puntos de vista tradicionales. De hecho, la Muerte aparece casi como un alivio, no como un castigo. No hay alegrías perdidas, solo la carga, el agotamiento de la vida.

Por supuesto, toda negociación con la Muerte es unilateral. No hay agencia, ni forma arquetípica que pueda respondernos. Sin embargo, el tono que emplea Caroline Southey expresa nobleza. No se ve a sí misma como una víctima o presa de la mortalidad. Al contrario, toma una posición más elevada. No hay necesidad de tanto dramatismo. Cuando la Muerte venga, ella irá sin ofrecer resistencia.




A la Muerte.
To Death, Caroline Southey (1786-1854)

(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)


No vengas ataviada con terror, a reclamar
una presa invencible:
¡Ven como una sombra vespertina, Muerte!
¡Tan sigilosa, tan silenciosa!
Y cierra mis ojos, y róbame el aliento;
entonces, voluntariamente,
oh, voluntariamente, ¡me iré contigo!

¿Qué necesidad de aferrarme con garras de hierro
si el más suave roce basta?
¿Qué necesidad de aterrar con aspecto oscuro,
tan espantoso, tan terrible,
de modo que al alma fatigada no le importe,
si la llamas en silencio, si la llamas con ternura
para quebrantarte por tu terrible poder?

No es como cuando distingues a los jóvenes,
a los bienaventurados, a los alegres,
a los amados, a los que aman, aquellos que sueñan
tan felices, tan esperanzados;
entonces tu llamado más amable puede parecer duro,
y con reticencia y de mala gana,
los convocados podrían obedecer.

Pero he bebido bastante de la vida
—la copa que me fue asignada,
derramada con un poco de dulce,
tan escasamente—
para saber muy bien que el resto
será más amargo, más amargo,
drogado hasta el final.

Y puede que yo viva para encontrar un corazón
que me cuide con cariño:
para causarle daño, no para bendecirlo.
¡Oh Muerte! Ven en silencio —ven amorosamente—
cierra mis ojos, róbame el aliento;
entonces, voluntariamente,
¡oh, voluntaramente, me iré contigo!


Come not in terrors clad, to claim
An unresisting prey:
Come like an evening shadow, Death!
So stealthily, so silently!
And shut mine eyes, and steal my breath;
Then willingly, O willingly,
With thee I'll go away!

What need to clutch with iron grasp
What gentlest touch may take?
What need with aspect dark to scare,
So awfully, so terribly,
The weary soul would hardly care,
Call'd quietly, call'd tenderly,
From thy dread power to break?

'Tis not as when thou markest out
The young, the blest, the gay,
The loved, the loving—they who dream
So happily, so hopefully;
Then harsh thy kindest call may seem,
And shrinkingly, reluctantly,
The summon'd may obey.

But I have drunk enough of life—
The cup assign'd to me
Dash'd with a little sweet at best,
So scantily, so scantily—
To know full well that all the rest
More bitterly, more bitterly,
Drugg'd to the last will be.

And I may live to pain some heart
That kindly cares for me:
To pain, but not to bless. O Death!
Come quietly—come lovingly—
And shut mine eyes, and steal my breath;
Then willingly, O willingly,
I'll go away with thee!


Caroline Southey (1786-1854)

(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)




Poemas góticos. I Poemas de muerte.


Más literatura gótica:
El análisis, traducción al español y resumen del poema de Caroline Southey: A la Muerte (To Death), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

«Thalaba el destructor»: Robert Southey; poema y análisis


«Thalaba el destructor»: Robert Southey; poema y análisis.




Thalaba el destructor (Thalaba the Destroyer) es un poema del romanticismo del escritor inglés Robert Southey (1774-1843), publicado en 1801.

Algunos consideran a Thalaba el destructor, sin dudas el gran poema de Robert Southey, como un poema de vampiros, a pesar de que este aspecto de la obra solo ocupa unos pocos versos. En todo caso, sí podemos hablar de una de las primeras apariciones de los vampiros en la poesía; en este caso, bajo la figura de Oneiza, esposa de Thalaba, quien muere en su noche de bodas y regresa convertida en vampiresa.

Lo cierto es que Thalaba el destructor tiene muchos puntos en común con la literatura gótica. De hecho, su argumento está inspirado parcialmente en el Vathek (Vathek), de William Beckford, verdadero clásico del género.

A continuación compartimos un fragmento de Thalaba el destructor, donde el protagonista se encuentra con Oneiza, acaso el primer vampiro de la literatura inglesa.



Thalaba, el destructor.
Thalaba the Destroyer, Robert Southey (1774-1843)

¡Un ocaso de tinieblas y tormenta!
Dentro de la cripta
Thalaba depositó al anciano,
para protegerle de la lluvia.
¡Una noche de tormenta! El viento
azotaba el cielo sin luna,
y gemía entre los sepulcros;
y en las pausas de su azote
oían el caer de la densa lluvia
sobre el monumento.
En silencio, sobre la tumba de Oneiza
su padre y su esposo se hastiaban.

El almacín desde el minarete
cantó la medianoche.
—¡Ahora, ahora! —gritó Thalaba;
y sobre la cripta de la tumba
creció un pálido resplandor,
como los reflejos de un fuego áureo;
y en esta espantosa luz
Oneiza se apareció. Era ella,
Las mismas facciones alteradas por la muerte,
lívidas mejillas, labios azulados;
pero en sus ojos aparecía
un brillo más terrible
que todo el espanto de la muerte.
¿Vives aún, infeliz?,
preguntó con trémula voz a Thalaba;
¿y debo abandonar cada noche mi tumba
para decirte, en vano,
que Dios te ha abandonado?

—¡No es ella! —exclamó el anciano—,
¡es un espectro, sólo un espectro!
Y dirigiéndose al joven que empuñaba la lanza:
—¡Arrójasela tú mismo!
—¡Arrójala! —gritó Thalaba,
y, desprovisto de toda fuerza,
clavó sus ojos en la terrible forma.
—¡Sí, arrójala! —gritó una voz cuyo tono
inundó su alma con tanto alivio
como la lluvia sobre el desierto
de la muerte.
Pero, obediente a esa voz familiar,
fijó sus ojos en aquello,
cuando Moath, de firme corazón,
efectuó el lanzamiento: a través del cadáver del vampiro
voló la lanza, cayó,
y gimiendo por el dolor de la herida
su diabólico morador huyó.
Una azulada luz cayó sobre ellos,
e inundados de gloria, ante sus ojos
el espíritu de Oneiza descansó.


A night of darkness and of storms!
Into the Chamber of the Tomb
Thalaba led the Old Man,
To roof him from the rain.
A night of storms! the wind
Swept thro’ the moonless sky
And moaned among the pillared sepulchres.
And in the pauses of its sweep
They heard the heavy rain
Beat on the monument above.
In silence on Oneiza’s grave
The Father and the Husband sate.

The Cryer from the Minaret
Proclaimed the midnight hour;
“Now! now!” cried Thalaba,
And o’er the chamber of the tomb
There spread a lurid gleam
Like the reflection of a sulphur fire,
And in that hideous light
Oneiza stood before them, it was She,
Her very lineaments, and such as death
Had changed them, livid cheeks, and lips of blue.
But in her eyes there dwelt
Brightness more terrible
Than all the loathsomeness of death.
“Still art thou living, wretch?”
In hollow tones she cried to Thalaba,
“And must I nightly leave my grave
“To tell thee, still in vain,
“God has abandoned thee?”

“This is not she!” the Old Man exclaimed,
“A Fiend! a manifest Fiend!”
And to the youth he held his lance,
“Strike and deliver thyself!”
“Strike her!” cried Thalaba,
And palsied of all powers
Gazed fixedly upon the dreadful form.
“Yea! strike her!” cried a voice whose tones
Flowed with such sudden healing thro’ his soul,
As when the desert shower
From death delivered him.
But unobedient to that well-known voice
His eye was seeking it,
When Moath firm of heart,
Performed the bidding; thro’ the vampire corpse
He thrust his lance; it fell,
And howling with the wound
Its demon tenant fled.
A sapphire light fell on them,
And garmented with glory, in their sight
Oneiza’s Spirit stood.


Robert Southey
(1774-1843)




Poemas góticos. I Poemas de Robert Southey.


Más literatura gótica:
El análisis, traducción al español y resumend el poema de Robert Southey: Thalaba el destructor (Thalaba the Destroyer), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

Robert Southey: poemas


Robert Southey: poemas.

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Robert Southey (1774-1843) fue uno de los más destacados poetas ingleses del romanticismo. Si bien es cierto que los poemas de Robert Southey fueron eclipsados por los de sus dos amigos más cercanos, nada menos que Samuel Taylor Coleridge y William Wordsworth, lo cierto es que también se encuentran entre los más destacados de la poesía del romanticismo.

En esta sección de El Espejo Gótico daremos cuenta de los mejores poemas de Robert Southey.




Robert Southey: obras completas:
  • Thalaba, el destructor (Thalaba, the Destroyer)
  • Caída de Robespierre (Fall of Robespierre)
  • Carmen Nuptiale (Carmen Nuptiale)
  • Cartas desde España (Letters from Spain)
  • Cartas desde Inglaterra (Letters from England)
  • Cuentos métricos y otros poemas (Metrical Tales and Other Poems)
  • Después de Blenheim (After Blenheim)
  • Diario de un viaje a Escocia en 1819 (Journal of a Tour in Scotland in 1819)
  • El libro de la iglesia (The Book of the Church)
  • El peregrinaje del poeta a Waterloo (The Poet's Pilgrimage to Waterloo)
  • El purgatorio de San Patricio (Saint Patrick's Purgatory)
  • Ensayos morales y políticos (Essays, Moral and Political)
  • Harold o El castillo de Mordford (Harold, or, The Castle of Morford)
  • Historia de la guerra peninsular (History of the Peninsular War)
  • Historia del Brasil (History of Brazil)
  • Juana de Arco: un poema épico (Joan of Arc: An Epic Poem)
  • La expedición de Orsua (The Expedition of Orsua)
  • La maldición de Kehama (The Curse of Kehama)
  • La roca de Inchcaoe (The Inchcape Rock)
  • Las comodidades del anciano (The Old Man's Comforts)
  • Las obras poéticas de Robert Southey (The Poetical Works of Robert Southey)
  • La vida de Horacio (The Life of Horatio)
  • La vida de Nelson (The Life of Nelson)
  • La vida de Wesley (The Life of Wesley)
  • Los doctores (The Doctors)
  • Madoc (Madoc)
  • Pensamientos del diablo (Devil's Thoughts)
  • Poemas (Poems)
  • Poesía de Islandia (Islandic Poetry)
  • Rodrigo, el último rey de los godos (Roderick, the Last of the Goths)
  • Una visión del juicio (A Vision of Judgment)
  • Un cuento del Paraguay (A Tale of Paraguay)
  • Vida de Cromwell (Life of Cromwell)
  • Vida de los almirantes ingleses (Lives of the British Admirals)
  • Wat Tayler: un poema dramático (Wat Tyler: A Dramatic Poem)




Autores en El Espejo Gótico. I Autores con historia.


El artículo: Robert Southey: poemas fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com



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