Sueños que no son sueños: el pozo más profundo de tu subconsciente


Sueños que no son sueños: el pozo más profundo de tu subconsciente.




Los sueños dentro de otros sueños —y las pesadillas dentro de otras pesadillas— es un tema apasionante, sobre todo porque implica que, de algún modo, somos capaces de descender hacia los sustratos más profundos del subconsciente. Sin embargo, incluso el pozo más insondable debe terminar en alguna parte.

Muchos investigadores llaman a esta frontera Limbo, la cual se diferencia de todos los tipos de sueños, incluso de los sueños lúcidos y los sueños telepáticos, acaso los más sobrecogedores que somos capaces de recordar en la vigilia. En principio, podemos imaginar al Limbo como una especie de sótano —o de alcantarillas—, situado muy por debajo de todos los niveles del sueño.

En los planos superiores del sueño, todo, incluso lo más frívolo y casual, es una representación de algo más. En el Limbo ocurre todo lo contrario: se trata de un espacio en blanco, desnudo, crudo, una deconstrucción del símbolo y el significado, y donde ocurren cosas sumamente extrañas.

En síntesis: el Limbo es el no espacio en donde existe el subconsciente. No es un sueño, al menos no en términos formales, aunque se accede a él al soñar. Al carecer de limitaciones, es decir, de representaciones simbólicas, el soñador puede manifestar allí sus miedos y deseos más profundos de forma directa.

De ahí que visitar el Limbo pueda ser una experiencia extremadamente placentera o bien aterradora.

Así como no podemos saber cómo empiezan y terminan nuestros sueños realmente, nadie sabe con exactitud cómo se produce el ingreso al Limbo, ni por qué, aunque algunos conjeturan que se llega hasta él luego de descender a través de todos los sustratos o niveles del sueño.

Los escenarios del Limbo son, por lo general, variaciones de un mismo motivo que se repite con ligeras variaciones. Puede que nos encontremos dentro de una casa reducida a cenizas, luego de un incendio, o bien entre ruinas, como si esa estructura se hubiese derrumbado. A pesar de este contexto desolador, el sujeto suele sentirse cómodo, como si de hecho estuviese en un sitio familiar y seguro.

Algunos sostienen que aquellos que siempre sueñan con la misma persona, es decir, que tienen sueños recurrentes con alguien, habitualmente recogen esas experiencias en el Limbo, no en los niveles superiores del sueño.

Tampoco es infrecuente que este personaje recurrente sea alguien conocido por el sujeto, incluso un amigo o un familiar muerto que desea comunicarse en sueños, es decir, que manifieste la necesidad de transmitirnos un mensaje urgente que, por alguna razón, nunca llega a expresar en su totalidad.

Una de las mejores formas para identificar si realmente hemos estado en el Limbo, es decir, en lo más profundo del subconsciente, y no en un sueño, es analizando las sensaciones posteriores al despertar.

En general, todo parece normal en los sueños, hasta que despertamos. Recién entonces nos damos cuenta de que el hecho de volar, por ejemplo, o de ser perseguidos por un monstruo, son cuestiones lo suficientemente extrañas como para inducirnos la noción de que estamos soñando. Sin embargo, en el sueño asumimos estas cosas como algo perfectamente posible. Es al despertar cuando advertimos lo irreales que eran.

En el Limbo, por el contrario, nada parece anormal mientras estamos en él, y nada lo parece cuando despertamos. En otras palabras: lo sentimos como una experiencia real y objetiva, no como un sueño.

En este sentido, es lícito suponer que, si el Limbo es el nivel inferior de nuestra consciencia, la realidad objetiva debería ser su extremo opuesto. O quizás sea al revés, y el verdadero Limbo en el que todo parece normal y nada es real, es precisamente este plano.





Diccionario de sueños. I El lado oscuro de la psicología.


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1 comentarios:

john fredy diaz dijo...

Espectacular análisis esto me hace recordar la película el origen con Leonardo DiCaprio.



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