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Los hijos de Judas Iscariote fueron vampiros


Los hijos de Judas Iscariote fueron vampiros.




En la región que actualmente agrupa a Bulgaria, Serbia y Rumania, existen leyendas sobre una antigua raza de vampiros, de los cuales se dice que son descendientes directos de Judas Iscariote, aquel apóstol que traicionó a Cristo y que fue póstumamente redimido por Jorge Luis Borges en sus Tres versiones de Judas.

Según los temerosos rumanos, ésta es la peor especie de vampiros que existe, ya que ni siquiera se interesan en asuntos burocráticos como ponerse nombres o asumir el comportamiento de constipados caballeros victorianos.

Sólo sabemos que son vampiros, que son hijos de Judas, y muy poco más.

Recordemos que no es ésta la primera vez que Dios condena a una prole sagrada a errar eternamente en las sombras.

El mito de Lilith, la madre de los vampiros y primera esposa de Adán, es un ejemplo clásico. Su estirpe, los Lilim, gobernados por Alouqua, fueron forjados a partir de una simiente estéril y condenados por Dios a nacer y morir incesantemente en el curso de los eones.

De hecho, los vampiros aparecen abundantemente en la Biblia; por ejemplo, en la figura de Abezethibou, que se enfrentó a Moisés; de los Afrit, esclavos del rey Salomón; de Ardat Lili, madre de Lilith; Aluga, de profusas intervenciones; entre otros.

La leyenda de los vampiros hijos de Judas, que abunda en asuntos secundarios, asegura que éstos pueden ser identificados fácilmente por su cabello, rojo como el fuego y muy abundante, tal como los mitos bíblicos le atribuyen al verdadero Judas.

Claramente los vampiros hijos de Judas son una versión moderna de un mito anterior, es decir, una historia absorbida por el mito hebreo.

La hipótesis queda de manifiesto cuando nos enteramos que estos descendientes de Judas no dejan marcas en sus presas, mejor dicho, no dejan marcas de colmillos; algo que los vampiros adquirieron recién en el siglo XIX.

En vez de los tradicionales orificios, los vampiros hijos de Judas dejan marcada una cicatriz sobre la frente de sus víctimas en la cual puede leerse el número romano XXX.

Naturalmente esto se debe a las 30 piezas de plata que Judas recibió de los romanos como pago a su traición; saldo exiguo para tamaña afrenta pero cuyos intereses continúan tributándose en su estirpe proscrita.




Leyendas de vampiros. I Mitología comparada.


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