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La tumba de Jesús en Japón

La tumba de Jesús en Japón.


Las leyendas acerca de la línea de sangre de Jesús, su supuesta evasión de la cruz y la posterior llegada a Francia, son bastante conocidas. Sin embargo, no son las únicas que gravitan sobre su historia. Algunas, de hecho, son prácticamente desconocidas.

Durante muchos años, una aldea japonesa llamada Shingō se jactó ante de la presencia de un personaje ilustre en las adyacencias del cementerio local. Por cierto, aquellas narraciones fueron admitidas sólo como habladurías locales, tradiciones que surgen y se condensan sin ningún tipo de sustento. No obstante, comenzó a ser tomada de forma radicalmente opuesta tras el descubrimiento de los Evangelios Apócrifos, lo cual obligó a realizar una nueva mirada sobre las tradiciones que señalan el peregrinaje de Jesús a la India durante su adolescencia.

En Shingō existe una tumba. Su ocupante, Kirisuto, no sugiere demasiado al ojo profano, y así fue durante mucho tiempo: otra tumba de un ancestro beatificado, hasta que algún curioso preguntó el significado de una frase inscripta sobre el mausoleo: Kirisuto no haka, literalmente, "tumba de Jesús".

Según esta tradición japonesa, apoyada en los testimonios de algunos sabios de la India, Jesús no murió en la cruz, ni tampoco viajó al oeste, tal como lo señala la leyenda medieval del Santo Grial, donde tendría una hija con María Magdalena, llamada Sara. Su lugar en el Gólgota habría sido ocupado por su hermano, Isukiri, mientras el propio Jesús huía de su tierra natal atravesando la China, India, y finalmente Japón, hasta instalarse en la aldea de Shingō.

Una vez allí se dedicó al cultivo de arroz, contrajo matrimonio y tuvo tres hijas. Su verdadera identidad estuvo al alcance de quien deseara interrogarlo al respecto, aunque en la zona se lo conoció como Sawaguchi, nombre que aún persiste en los últimos descendientes de aquella familia. Murió a los 106 años de edad.

El cuerpo sin vida de Kirisuto Sawaguchi cumplió con los rigurosos ritos japoneses de aquel entonces. Fue expuesto a las inclemencias del tiempo durante cuatro años, en la cima de una colina. Luego, sus huesos fueron recogidos y enterrados en un túmulo que iría ganando en refinamientos edilicios cuando la verdadera identidad de su ocupante fue haciéndose conocida.

Desde luego, esta historia es parte de una leyenda, simplemente eso; y hasta 1933 las cosas continuaron de ese modo, es decir, legendariamente inocuas, hasta que ese año se realizó un descubrimiento asombroso: una serie de documentos escritos en hebreo antiguo que detallaban la vida de Jesús en el Japón, asi como una minuciosa descripción de su descendencia.

Poco se sabe acerca de esos documentos, solo que fueron reclamados por las autoridades japonesas en Tokio durante la Segunda Guerra Mundial, y su existencia pasó de ser un tema de profundo debate entre lingüistas y antropólogos a otra mísera leyenda urbana.

Recordemos que existe una teoría, bastante popular entre filólogos y lingüistas, pero visiblemente incómoda tanto para los nipones como para los hebreos en general, que sostiene que los japoneses son, de hecho, una de las tribus extraviadas de Israel.

La tumba de Jesús nunca fue exhumada. Ningún habitante de Shingō permitiría un atropello semejante. Aquellos que fueron admitidos en estos misterios por los ancianos y los sabios, sujetos que a menudo son ambas cosas simultáneamente, pueden dar testimonio de algunas reliquias invaluables. Por ejemplo, un rizo de la vírgen María, según la leyenda, lo único que Jesús se llevó consigo al escapar de Judea.

Sería ingrato terminar este artículo sin decir algo más acerca de aquellos documentos misteriosos. Se sabe que existieron gracias al testimonio de varios lingüistas, que estaban escritos en hebreo antiguo, y que ofrecían una "versión alternativa" de la vida de Jesús. De hecho, sobre la tumba de Jesús en Shingō existe un grabado muy antiguo que da cuenta de estos datos, que para algunos estudiosos serían parte del testamento de Jesús.

Por ejemplo, cuando Jesús cumplió veintiún años -sostiene el grabado- viajó a Oriente para adquirir la moneda más cara e ingrata que existe: el conocimiento. Pasó doce años entre los sabios, estudiando artes y filosofía; hasta que regresó a Judea para cumplir su propósito al rozar los treinta y dos años de edad. Como si los visitantes de la tumba no conocieran la historia, como así era seguramente entre los antiguos habitantes de Shingō, el grabado explica que la misión de Jesús fracasó. Sus enseñanzas no fueron oídas. En cambio, fue arrestado, enjuiciado y condenado a morir en la cruz. Pero su hermano Isukiri tomó su lugar en el cadalso, permitiéndole huir nuevamente hacia Oriente.

En la aldea de Herai, muy cerca de Shingō, se encuentra un monumento en homenaje a Isukiri, el único que habría hecho un sacrificio concreto en esta extraña historia.


El artículo: La tumba de Jesús en Japón fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

1 comentarios:

Vianey dijo...

Sumamente interesante Lord, no conocía esta historia; creo que de cierta forma los japoneses lo hacen ver humano, un mortal que no pudo cumplir su objetivo en la vida.
Gran aportación my lord.