Poemas de amor de W.B. Yeats

El amor ocupa un sitio privilegiado en la obra del poeta irlandés W.B. Yeats (1865-1939), aunque a simple vista parece disimulada entre la épica celta y la melancolía y la nostalgia del pueblo irlandés por aquellos antiguos días de gloria.

Sin embargo, William Butler Yeats nos habla del amor desde lo más profundo de su obra poética, siendo como era también un aficionado al esoterismo y el ocultismo, miembro ilustre de la Orden Hermética del Alba Dorada, o Golden Dawn, luego abandonada por intereses menos intangibles.

A continuación les dejamos los mejores poemas de amor de W.B. Yeats.


Poemas de amor de W.B. Yeats.


Él recuerda la olvidada belleza.
He Remembers Forgotten Beauty; William Butler Yeats.

Al rodearte en mis brazos,
estrecho contra mi corazón esa belleza
que hace tiempo se desvaneció del mundo:
coronas engastadas que reyes lanzaron
en pozos fantasmales, huyendo los ejércitos;
cuentos de amor tejidos con hebras de seda
por soñadoras damas, en telas
que nutrieron la polilla asesina:
rosas de tiempos perdidos,
que las damas trenzaron en sus cabellos;
lirios fríos de lluvia que las doncellas portaron
por lúgubres corredores sagrados,
donde brumas de incienso se elevaban
y que sólo Dios contemplaba:
ya que el pálido pecho, la mano demorada,
nos llegan de otras tierras más pesadas de sueño.
Y cuando tú suspiras entre besos
escucho la blanca Belleza también suspirando
por aquella hora cuando todo
deberá consumirse como el rocío.
Mas llama sobre llama y abismo sobre abismo,
y trono sobre trono y medio en sueños,
posadas sus espadas en sus férreas rodillas,
tristemente cavilan sobre grandes misterios solitarios.

Cuando seas Vieja.
When You Are Old, William Butler Yeats.

Cuando seas vieja, gris y cansada,
y cabeceando junto al fuego, tomes este libro,
y lentamente leas, soñando con la mirada suave
que tus ojos un día tuvieron, con sus profundas sombras;

Cuántos adoraron tus instantes de alegre gracia,
y amaron tu belleza con amor falso, o verdadero;
pero un hombre amó el alma peregrina en tí,
y amó las penas de tu rostro que cambiaba.

E inclinándote junto al resplandor de los leños,
murmures, un poco triste, cómo huyó el amor,
cómo flotó lejos sobre las montañas,
y escondió su rostro entre una multitud de estrellas.

El amante habla de la rosa en su corazón.
The Lover Tells of the Rose in His Heart, William Butler Yeats.

Todas las cosas feas y rotas, todas las cosas gastadas y viejas,
El llanto de un niño junto al camino, el crujido de una carreta cargada,
Los pasos duros del arador sobre el moho inviernal,
Dañan tu imagen que hace brotar una rosa en el fondo de mi corazón.

El mal de las cosas informes es un mal demasiado grande para ser dicho;
Anhelo crearlas de nuevo y sentarme lejos en una colina verde,
Con la tierra y el cielo y el agua, vueltos a hacer, como un cofre de oro
Para tu imagen en mis sueños, que hace brotar una rosa en el fondo de mi corazón.

¿Quién soñó que la Belleza pasa cómo un Sueño?
The Rose of the World, William Butler Yeats.

¿Quién soñó que la belleza pasa como un sueño?
Por estos rojos labios, con todo su cansado orgullo,
tan tristes ya, que ninguna maravilla pueden presagiar,
Troya se nos fue con destello fúnebre y violento,
y los hijos de Usna nos han abandonado.
Desfilamos, y desfila con nosotros el mundo atareado
entre las almas de los hombres, que se despiden y ceden su puesto
como las pálidas aguas en su glacial carrera;
Bajo estrellas que pasan, espuma de los cielos,
sigue viviendo este rostro solitario.
Inclinaos, arcángeles, en vuestra sombría morada:
Antes de que existierais y antes de que ningún corazón latiera,
rendida y amable permanecía junto a su trono;
la Belleza hizo que el mundo fuera una senda de hierba
para que Ella posara sus pies errantes.

Sueños Rotos.
Broken Dreams, William Butler Yeats.

Hay gris en tus cabellos;
a tu paso,
los jóvenes ya no se quedan sin aliento;
acaso te bendiga algún anciano
porque fue tu plegaria
la que lo salvó en el lecho de muerte.
Por tu bien -que ha sabido del dolor del corazón,
y que ha impartido todo el dolor del corazón,
desde la magra niñez acumulando
onerosa belleza- por tu sólo bien
el cielo desvió el golpe de su sino,
tan grande su porción en la paz que estableces
con sólo penetrar dentro de un cuarto.
Tu belleza no puede sino dejar entre nosotros
vagos recuerdos, recuerdos nada más.
Cuando los viejos se cansen de hablar, un joven
dirá: Háblame de esa dama,
que terco en su pasión nos cantaba el poeta
cuando ya su sangre debiera estar helada por los años.

Vagos recuerdos, recuerdos nada más.
Pero en la tumba todos, todos serán renovados.
La certidumbre de que veré a esa dama
reclinada o erecta o caminando
en el primor inicial de su feminidad
y con el fervor de mis ojos juveniles,
me ha puesto a balbucear como un tonto.

Era más bella que cualquiera,
no obstante su cuerpo tenía una mancha;
sus manos pequeñas no eran bellas,
y temo que has de correr
y las hundirás hasta la muñeca
en ese lago misterioso, siempre rebosante
donde todos los que cumplieron la ley sacra
se hunden y resurgen perfectos. Deja intactas
las manos que besé,
por bien del viejo bien.

Muere el último toque de media noche.
Todo el día, en la misma silla
de sueño a sueño y rima a rima he errado,
en charla incoherente con una imagen de aire:
vagos recuerdos, recuerdos nada más.


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El resumen de los mejores poemas de amor de William Butler Yeats fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com