«¡CRASH!»: Sobre ruidos paranormales intensos.


«¡CRASH!»: Sobre ruidos paranormales intensos.




Todas las casas hacen ruidos extraños. Las más antiguas son como adultos mayores que no pueden sentarse ni ponerse pie sin gruñir, gemir o crujir. La mayoría de estos ruidos extraños son de origen estructural, y el propietario aprende a reconocerlos a lo largo de los años. Otros, en cambio, están asociados a la persencia de intrusos de otro plano.

Uno de los «ruidos extraños» vinculado a las 8 fases de la actividad Poltergeist podría describirse como una especie de estallido, como si una ventana estallara en mil pedazos o todas las ollas y cacerolas de la cocina cayeran al suelo al mismo tiempo. Es un sonido estridente, repentino, un ¡CRASH! que no puede confundirse con los ruidos habituales que emite una casa [ver: Señales de que hay un espíritu en tu casa]

En el Poltergeist de Rosenheim se oyó un fuerte estruendo en las escaleras que llevaban a las habitaciones superiores. Los investigadores lo describen como si una olla fuera arrojada violentamente al suelo. Los perros se asustaron y todas las personas presentes lo escucharon con claridad. Se revisó cada habitación, incluso el exterior de la casa, y no se pudo encontrar la fuente. Los residentes comentaron que esa fue la quinta vez que lo escucharon en los últimos meses, pero no en las escaleras. Normalmente, el ¡CRASH! parecía provenir del baño principal, pero nunca se encontró ningún objeto caído o algo fuera de lugar.

¿Qué es exactamente este estruendo repentino que oyen las personas que viven en lugares con actividad paranormal? Uno de los principales parapsicólogos del siglo XX, Nandor Fodor, examinó este fenómeno acústico recurrente y concluyó que el ¡CRASH! se produce cuando una entidad espiritual cruza la frontera que separa el plano astral del mundo de los vivos.

En el libro: Gente embrujada (Haunted People), Fodor comenta que este sonido estridente, como de ollas y sartenes golpeándose brevemente, a menudo va acompañado del sonido de pasos que se alejan [ver: Pasos, golpes, objetos que caen y otros ruidos inexplicables]. En este modelo, el ¡CRASH! que escuchan las personas de la casa está relacionado con objetos del plano físico que de alguna manera interactúan con entidades espirituales.

Ahora bien, cuando una de estas entidades cruza la «frontera» [siempre dentro del modelo propuesto por Nandor Fodor], quedan restringidos a un área cerrada, y durante los meses siguientes entran en un estado de ensueño en el que reviven ciertos momentos de su vida cargados de emociones [ver: ¿Los fantasmas saben que están muertos?]. Por lo general, cuestiones como una pelea, un accidente, un crimen o una situación trumática se relacionan con el motivo por el que cruzan la frontera en primer lugar. Por esta razón, este tipo de manifestaciones son repetitivas, como si la entidad estuviera repitendo un patrón de comportamiento a intervarlos regulares. El ¡CRASH! que se produce al entrar en nuestro plano vuelve a repetirse cuando lo abandonan.

Otros parapsicólogos sostienen que el desarrollo de estas escenas no tiene nada que ver con entidades condicionadas a repetir su trauma original, sino energías residuales que fueron almacenadas en la casa y liberadas repentinamente, lo cual produciría este característico ruido fuerte [ver: Teoría de la Cinta de Piedra]. Muchos de estos bucles no son sólo el espíritu en sí, sino ecos de conversaciones y acciones que ocurrieron en la casa. Los ruidos fuertes suceden mientras el bucle está desarrollándose [ver: ¿Los fantasmas son «grabaciones» impresas en la realidad?]

Sin embargo, la opinión generalizada sostiene que la mayoría de los eventos traumáticos que un espíritu [no su energía residual] revive en determinadas circunstancias incluye sonidos violentos. En este contexto, el ¡CRASH! puede escucharse en varias partes de la casa, o sólo en una. Nandor Fodor afirma que lo primero es típico en situaciones de abuso doméstico, donde la violencia ocurre en toda casa; mientras que lo opuesto sería un evento traumático singular, como un suicidio o un asesinato, donde los ruidos fuertes están localizados en el área del trauma.

En otros casos Poltergeist, el ¡CRASH! se produce como consecuencia de la actividad telequinética, principalmente cuando un objeto de la casa desaparece sin dejar rastro, y reaparece algunos días después en un sitio inesperado [ver: ¿Por qué las cosas se pierden en tu casa?]. El ruido, como en los ejemplos anteriores, es excepcionalmente fuerte y muy breve, como si todas las ollas y sartenes cayeran simultáneamente en medio del silencio de la noche.

El ¡CRASH! puede ser explicado, en algunos casos, como una manifestación del síndrome de la cabeza explosiva [exploding head syndrome], básicamente un fuerte estampido que se escucha justo cuando la persona está por quedarse dormida. Estas experiencias producen mucho miedo, pero no son dolorosas, y el sonido parece provenir de la propia cabeza de la persona. Es un trastorno raro del sueño y nadie sabe exactamente qué lo causa, aunque podría tener alguna relación con el estrés. En el ¡CRASH! asociado a la actividad Poltergeist, los ruidos también se oyen durante el día, cuando la persona está despierta, y en algunos casos registrados fueron oídos por varias personas a la vez.

En general, estos sonidos no están asociados a entidades nocivas y menos aún a la actividad demoníaca. En la tradición folklórica, las entidades malignas hacen ruidos aterradores [o imitan la voz de tu mamá] para incitar a que te acerques a un área determinada. El ¡CRASH! del Poltergeist carece de intencionalidad: simplemente sucede en sitios donde ocurrió algo paranormal, u ocurrirá más adelante. Esta es, por supuesto, una cuestión de perspectiva. El ruido, según el matemático y parapsicólogo J. Malcolm Bird, puede llegar al presente desde el pasado o desde el futuro [ver: ¿Fantasmas o deslizamientos de tiempo?]. En un caso reportado en el libro: Mis aventuras psíquicas (My Psychic Adventures), Bird habla sobre una casa infestada espiritualmente, y conjetura que muchos de los fuertes golpes que escuchó se producirían antes o después de un evento. Por ejemplo, si el estruendo proviene desde la cocina, la persona va hasta el lugar y no encuentra nada fuera de lugar. Pasan unas horas, o días, y se encuentran todos los gabinetes abiertos y los utensilios de cocina esparcidos por el piso. Es como si descubrieras un agujero en la pared y, un par de días después, escucharas el sonido de martillazos en el mismo lugar [ver: Escucho sonidos del pasado]

Es importante mencionar que los crujidos y algunos ruidos extraños son los sonidos normales que hacen las casas. Ocurren con mayor frecuencia cuando la temperatura exterior fluctúa. Eso provoca la expansión y contracción de la madera y sus característicos estallidos. En cierto modo, una casa está acomodándose constantemente, y las personas que la habitan suelen reconocerlo fácilmente. El ¡CRASH! paranormal es diferente de este «lenguaje»; es disruptivo, estridente, y nunca se encuentran causas ni consecuencias. La mayoría, creo, hemos oído los ruidos de una casa al «acomodarse», pero esto no es como un crujido o un gemido de la madera, es un estrépito.

En el marco de la teosofía, C. W. Leadbeater sostuvo que las entidades del bajo astral habitan una dimensión muy cercana a la nuestra. No es un reino físico, pero es lo más cercano a la densidad material de nuestro plano. Allí podrías encontrar una especie de «copia» de tu casa, y seres que interactúan con las copias de los objetos que hay en ella. Según Leadbeater, las entidades del bajo astral pueden interactuar con esas copias astrales, lo cual produce un ¡CRASH! en nuestro plano. Por ejemplo, de repente escuchas el estruendo de cristales rotos proveniente de una ventana de la sala de estar, vas hasta allí y no encuentras ningún fragmento de vidrio ni nada roto, pero la «copia» de esa ventana, en el bajo astral, ha sido rota por alguna entidad intrusiva [ver: Espíritus y «ambientes cargados»]

Annie Besant comparte esta opinión, y sostiene que lo mismo ocurre con el ruido característico de muebles siendo arrastrados, como si alguien estuviera reorganizando su disposición, pero nada se ha movido en nuestro plano.

Si bien puede resultar aterrador al principio, el típico ruido sordo del ¡CRASH! no es peligroso, tampoco un signo de incremento en la actividad paranormal. Las personas que lo han experimentado suelen ser ambiguas en su descripción, pero la mayoría coincide en hablar de un tremendo estallido que parece sacudir toda la casa, proveniente desde algún lugar incierto pero cercano, ni arriba ni abajo ni desde ninguna dirección específica. Las personas buscan activamente la causa del ruido, creyendo que podría tratarse de una explosión genuina de gas o algo similar, pero nunca se encuentra nada. No es. como en el caso del síndrome de la cabeza explosiva, un ruido que se oye. El ¡CRASH! se siente con todo el cuerpo, como si fuera un boom sónico.

El psicólogo suido Carl Gustav Jung, quien vivió una curiosa experiencia paranormal junto a Sigmund Freud, comentó una experiencia similar al ¡CRASH! [ver: La experiencia de Carl Jung en una casa embrujada]. Afirma haber estado leyendo en su estudio cuando oyó un tremento estampido que lo sacudió en su silla. Asustado, recorrió la casa pero lo único fuera de lo ordinario que encontró fue una vieja fotografía enmarcada, boca abajo en medio del piso del dormitorio. Aparentemente, se había caído de su lugar en la pared, y de alguna manera «voló» más de dos metros hasta el centro de la habitación. El impacto, según Jung, fue lo suficientemente grande como para enviar una onda de choque a través de la casa, pero el cristal de la fotografía ni siquiera estaba rajado. El marco estaba intacto [ver: Libros, cuadros y portarretratos que se caen solos]

El ¡CRASH! posee algunas cualidades sonoras que lo distinguen. Durante el día no suena, por ejemplo, con el ruido seco que podría producir un saco de granos o incluso un cuerpo al caer contra el suelo, sino como algo metálico golpeando fuertemente contra un cristal o vidrio. Si arrojáramos un objeto metálico pesado contra el vidrio de una ventana nos estaríamos acercando mucho. El estruendo es brevísimo, como si se cortara antes de desarrollarse completamente. Nunca se puede encontrar la fuente, pero en la persona permanece la certeza de que ocurrió en el interior de la casa.

Por las noches, el ¡CRASH! paranormal se oye como si un enorme vidrio se hubiera caído y estallado en mil pedazos. Si hay perros en la casa también se sobresaltarán, pero los gatos parecen anticipar el fenómeno y ocultarse antes de que ocurra [ver: El comportamiento de los gatos durante la actividad paranormal]

Algunas personas asocian estos ruidos a la presencia demoníaca, más precisamente a la idea [absurda] de que un demonio «entra» en una casa como una explosión de energía; pero no hay nada en la demonología que apoye esta creencia [ver: Sobre las apariciones demoníacas]. Los demonios, en la tradición demonológica, no gritan, «susurran»; tratan de atraer a las personas. Nunca hacen entradas grandilocuentes. Por otro lado, el ¡CRASH! tiende a ocurrir durante rituales demoníacos, que son una forma de invocación; o cuando las personas juegan con la Ouija y no cierran adecuadamente el tablero, que es una forma de invitación [ver: Ouija: errores, peligros y consecuencias]

La palabra alemana poltergeist proviene de poltern, «retumbar»; y geist, «espíritu». Se lo suele traducir como «espíritu juguetón» o «espíritu ruidoso» pero en realidad debería pensarse como «espíritu retumbante»; es decir, una entidad que se manifiesta a través de ruidos fuertes, a veces golpes en las paredes y puertas, a veces a través de pasos; y en ocasiones mediante el ¡CRASH!. El Poltergeist pertenece a una categoría diferente a la de los fantasmas, ya que no son manifestaciones de humanos fallecidos. Los fantasmas y espíritus [que fueron humanos] se manifiestan de diferentes formas, el Poltergeist siempre lo hace a través de fenómenos físicos y audibles: objetos que se mueven o arrojan, golpes, pasos [ver: Loca Infesta: de la Infestación Demoníaca al Poltergeist]

Los Poltergeist son manifestaciones progresivas, y su desarrollo no siempre es detectable en sus etapas iniciales. Las personas que han experimentado actividad paranormal pueden afirmar que, mucho antes de que se volviera obvia, escucharon sonidos extraños o inexplicables; entre ellos, el ¡CRASH!. El fenómeno puede compararse con los esfuerzos de un niño de un año por usar su voz: al principio requiere tiempo antes de que pueda emitir cualquier tipo de sonido voluntario; incluso después del año el niño emite mayoritariamente sonidos inarticulados: gemidos, gorgoteos, balbuceos, hasta que por fin puede articular sus primeras palabras. El Poltergeist parece atravesar esta etapa temprana donde desarrolla su «lenguaje» [ver: Un golpe: «SÍ»; dos golpes: «NO»; tres golpes: «DÉJAME ENTRAR»]

No existe una regla común: algunos Poltergeist golpean las puertas y paredes, otros dejan marcas, otros se expresan a través de fenómenos físicos [frecuentemente destructivos]. En todos los casos, sin embargo, las etapas primarias suelen incluir un ¡CRASH!, que podría interpretarse como un grito.

Poco a poco, el Poltergeist deja de hacer sonidos extraños y espeluznantes y aprende a articular «palabras», al principio de forma aislada. En este punto, suele imitar las voces de las personas que viven en la casa. Al principio, las imitaciones son un poco burdas, pero eventualmente llegan a ser convincentes, utilizando tonos de voz e inflexiones con mucha precisión. El Poltergeist puede, por ejemplo, llamarte desde alguna otra habitación usando el nombre de otro miembro de la familia y, al ir allí, no encontrarías a nadie. De hecho, es probable que estés solo en la casa cuando ocurren estos eventos [ver: Algo me llamó por mi nombre]

Después del ¡CRASH! inicial suele haber un período de tranquilidad en el que no se percibe ninguna actividad extraña. Podrían pasar algunos meses hasta que comiences a notar «ruidos extraños». Es importante que no le brindes el reconocimiento que busca. Cada vez que hables en voz alta con alguien sobre los ruidos, sobre todo dentro de la casa, es probable que se repitan casi de inmediato. Hablar sobre el tema le da un combustible extra a la situación. La mejor forma de desactivarlo es ignorándolo y no mostrar miedo. Los Poltergeist siempre intentarán llamar tu atención, por todos los medios, pero si lo tratas simplemente como un niño que está haciendo alboroto en medio de sus juegos, esa indulgencia terminará desgastándolo.

Este fenómeno tiene un ciclo de gestación, desarrollo y manifestación. No posee energía ilimitada, necesita de tus emociones negativas, y a menudo las consigue haciéndote las cosas difíciles, asustándote. Si no obtiene ese alimento, el ciclo se agotará mucho más rápido que si consigue lo que quiere.

El primer paso es determinar si realmente estás tratando con un Poltergeist. No todos se comportan igual y pueden manifestar una variedad de fenómenos. Si la actividad es repetitiva; por ejemplo, un portazo en particular que ocurre frecuentemente, objetos que caen de un estante o una mesa, muebles que se han movido; o pasos en un determinado pasillo, con toda seguridad no se trata de un Poltergeist. Estos son mucho más aleatorios. Parecen desorganizados pero siguen un patrón de crecimiento, desarrollo y agotamiento, pero siempre comienzan con un ¡CRASH!, un sonido corto pero terriblemente expresivo, que causa más impresión en la mente del oyente que cualquier otro sonido estridente que haya escuchado antes, y que resulta imposible de borrar de su memoria.




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