Viajes en el Tiempo en la Tierra Media.


Viajes en el Tiempo en la Tierra Media.




«Porque los Dúnedain sostenían que incluso los Hombres mortales podrían contemplar otros tiempos además de los de la vida de sus cuerpos» [Akallabêth]


Este comentario es intrigante como punto de partida. ¿Tolkien está hablando de viajar en el tiempo a través de la proyección astral/mental? Ciertamente habla de contemplar «otros tiempos» más allá del período de vida que llamamos «presente», y más allá de la forma física que asumimos en ese presente. Entonces, ¿el concepto de «viaje en el tiempo» está presente en la Tierra Media?

Bueno, Gandalf dice que le gustaría usar el Palantir de Isengard para mirar atrás en el tiempo y ver a Fëanor trabajando. Sin embargo, en el ensayo Los Palantiri (The Palantíri), incluído en Cuentos Inconclusos (The Unfinished Tales), Tolkien sostiene que las piedras «retenían las imágenes recibidas, de modo que cada una contenía en sí misma una multiplicidad de imágenes y escenas, algunas de un pasado remoto». No se trata tanto de mirar directamente hacia atrás en el tiempo, sino de ver imágenes almacenadas en el Palantir. En otras palabras, no podemos ver algo en el pasado que el Palantir no haya registrado; por lo tanto, no hay involucrado ningún tipo de manipulación del tiempo en este caso [ver: La tercera Ley de Clarke en la Tierra Media]

Antes de que Tolkien publicara sus obras más conocidas [El Hobbit y El Señor de los Anillos], él y su buen amigo, C.S. Lewis, se dispusieron a escribir cada uno una novela. La de Lewis sería sobre viajes espaciales, mientras que la de Tolkien sería sobre viajes en el tiempo. La novela de Lewis [Fuera del planeta silencioso (Out of the Silent Planet)] se convirtió en un éxito y generó dos secuelas. Por otro lado, Tolkien nunca terminó su novela sobre viajes en el tiempo [El Camino Perdido (The Lost Road)]. Sin embargo, después de su muerte, Christopher Tolkien empezó a publicar los escritos tempranos de su padre en la serie Historia de la Tierra Media (History of Middle Earth). En el quinto volumen podemos leer una pequeña parte de la novela que Tolkien sí finalizó. Los personajes principales [un profesor y su hijo] viajan al final de la Segunda Edad, a Númenor. El personaje principal, Alboin, desea viajar en el tiempo para ver los orígenes de un extraño idioma que lo ha obsesionado:


«—Ojalá existiera una máquina del tiempo —dijo en voz alta—. Pero el tiempo no debe ser conquistado por máquinas. Y debería retroceder, no avanzar; creo que retroceder sería más posible.» El Camino Perdido y Otros Escritos (The Lost Road and Other Writings).


Después de expresar esto, el espíritu de Elendil el Alto se presenta ante Alboin en un sueño y le dice que su deseo de viajar al pasado puede cumplirse, aunque hay condiciones que debe aceptar. No será como un mero observador del pasado. Alboin estaría allí, arriesgando su vida miles de años atrás. Tampoco puede volver al presente cuando quiera. Debe ganarse el regreso. Y no puede viajar solo. Debe llevar con él a su hijo, Audoin, que se acerca a la edad adulta. Esto es posible, según Elendil, porque:


«Las reglas pueden ser estrictas, pero son los medios, no los fines. Hay excepciones; porque existe lo que gobierna y está por encima de las reglas... El velo está tejido, y cada hilo sigue un curso designado, trazando un diseño; sin embargo, el tejido no es impenetrable... Pero estas parábolas son antiguas, y no he venido a hablar de tales cosas. El mundo no es una máquina que fabrica otras máquinas a la manera de Sauron. A cada uno bajo la regla se le da un destino único, y este puede estar exceptuado de lo que es una regla para los demás.» El Camino Perdido y Otros Escritos (The Lost Road and Other Writings).


Y, cuando Alboin acepta los términos de Elendil:


«Entonces Alboin pareció caer en una oscuridad y un silencio profundos y absolutos. Era como si hubiera dejado el mundo por completo, donde todo silencio está al borde del sonido, y lleno de ecos, y donde lo demás es solo reposo sobre un movimiento mayor. Había dejado el mundo y salido. Estaba en silencio y en reposo.» El Camino Perdido y Otros Escritos (The Lost Road and Other Writings).


Se podría debatir si esto es parte o no de la mitología de la Tierra Media, pero lo cierto es que la primera versión de Númenor aparece en el marco de una historia sobre viajes en el tiempo. No hay tecnología involucrada, sino más bien una especie de «magia» [diría Sam]. Elendil sugiere que hay reglas generales y reglas individuales [destino] que pueden estar por encima de las primeras.

Tolkien es explícito al afirmar que los Valar y Maiar pueden desplazarse mentalmente por el tiempo lineal, aunque este poder era limitado. Mientras que pueden explorar el Pasado, el Futuro es más incierto debido a que solo Eru conoce el final de todos los caminos.


«Ellos [Valar y Maiar] podían moverse hacia atrás o hacia adelante en el pensamiento [*las cursivas son mías], y volver de nuevo tan rápidamente que aquellos que estaban en su presencia no parecían haberse movido. Todo lo que había pasado podían percibirlo claramente... pero el futuro sólo podían percibirlo o explorarlo en la medida en que su diseño les fue aclarado en la Música.»


Es decir que este movimiento «hacia atrás y adelante» en el tiempo de los Valar y Maiar no tiene que ver realmente con viajar en el tiempo, sino más bien con el recuerdo de las sutilezas de la Música. Es solo una forma de percepción [elevadísima], que no cambia ni altera el curso del tiempo pasado [ver: Viajes en el tiempo: Horror vs Ciencia Ficción]

Tolkien también explora una forma de visión remota o proyección mental que los Elfos y los numenoreanos podían usar. Me refiero al ósanwë, que no implica ningún tipo de manipulación del Tiempo, y se parece bastante al concepto de «telepatía». Al parecer, la «regla general» es que ninguna mente dentro del tiempo puede ver el futuro. En este contexto, los Ainur han visto una porción del futuro a partir de la Visión del Mundo que Eru les presentó, pero esa Visión estaba incompleta.

No sabemos si los Ainur que no han entrado en Eä pueden acceder a la totalidad del plan divino. Solo sabemos que entrar en Eä significa estar dentro del tiempo, y por lo tanto sujeto a sus reglas generales, las cuales pueden estirarse de acuerdo al poder de percepción de cada especie, pero nunca romperse del todo. En otras palabras: el tiempo es absoluto dentro de Eä y no puede ser eludido por aquellos que están dentro de Eä, ni siquiera por los Valar y Maiar [ya que la Visión de Eru estaba incompleta]. 

Después de la destrucción de Númenor, la cumbre del Meneltarma, el Pilar del Cielo, no quedó sumergida para siempre, «sino que se levantaba de nuevo sobre las olas, una isla solitaria perdida en las grandes aguas; porque había sido un lugar sagrado, e incluso en los días de Sauron nadie la había profanado». En Akallabêth se menciona lo siguiente:


«Avallónë ha desaparecido de la Tierra y la Tierra de Aman ha sido arrebatada, y en el mundo de esta oscuridad presente no pueden ser encontradas. Sin embargo, una vez fueron, y por lo tanto todavía son, en su verdadero ser... Porque los Dúnedain sostenían que incluso los Hombres mortales podían contemplar otros tiempos además de los de la vida de sus cuerpos.»


No creo que esta cita refiera específicamente a viajes en el tiempo. Suena más como algo místico: los Dúnedain creen en algún tipo de vida después de la muerte [en oposición a «la vida de sus cuerpos»].

Tolkien parece más interesado en la distorsión del tiempo que en el viaje en el tiempo propiamente dicho. El paso del tiempo en El Señor de los Anillos es desigual, parece transcurrir en diferentes ritmos y velocidades en los reinos de los Hombres y de los Elfos. Esto parece inspirado en la leyenda medieval de la Tierra de las Hadas —también explorada por Lord Dunsany en La Hija del Rey del País de los Elfos (The King of Elfland's Daughter)—, donde el tiempo corre de manera diferente. Por otra parte, en El Señor de los Anillos nos encontramos en un proceso de decadencia de la Tierra Media. Los Elfos intentan retrasar este declive tanto como sea posible en Rivendell y Lothlórien utilizando sus Anillos de Poder. ¿Es este una especie de «tiempo élfico» o es solo la percepción mortal la que cambia, haciendo que el tiempo parezca fluir más lento?

En El Camino Perdido y Otros Escritos, Christopher Tolkien comenta que su padre siempre tuvo «el deseo de volver atrás» en el tiempo. «Caminar en el Tiempo, tal vez, como caminan los hombres por largos caminos; o inspeccionarlo, como los hombres pueden ver el mundo desde una montaña... ver con los ojos y oír con los oídos: ver tierras antiguas y aun olvidadas, contemplar a los hombres antiguos andando, y oír sus lenguas como las hablaban en los días anteriores a los días». En este contexto, toda la obra de Tolkien es un dispositivo para viajar atrás en el tiempo.

Además de El Camino Perdido, Tolkien escribió otra historia [inconclusa] sobre distorsiones temporales: Los Papeles del Notion Club (The Notion Club Papers). En ambas historias encontramos dos versiones de Ælfwine, nombre del Inglés Antiguo que significa «amigo de los elfos», al igual que el nombre quenya Elendil. El mismo significado puede encontrarse en el nombre de Alboin en El Camino Perdido. Los Papeles del Notion Club presenta una serie de deslizamientos por el tiempo, tanto al pasado como al futuro, nuevamente usando a los sueños como mecanismo para regresar a Númenor [ver: Los 8 sueños en «El Señor de los Anillos»]

Analicemos ahora algunos puntos geográficos de la Tierra Media donde el Tiempo parece transcurrir de diferente manera. Sobre Lothlórien los protagonistas tienen distintas opiniones acerca de cómo funciona el tiempo allí. Por un lado, el Espejo de Galadriel le permite a Frodo y Sam ver el pasado, el presente y un posible futuro; aunque esto puede ser simplemente una pizca de la vieja magia de los Noldor. No creo que los Elfos puedan detener el Tiempo, sino más bien son capaces de retrasar el cambio y el deterioro utilizando. Sin embargo, el hecho de que Rivendell tenga su propio calendario podría sugerir que Elrond [portador de Vilya] realmente puede ralentizar el paso del tiempo en su valle.

Galadriel, por su parte, es portadora de Nenya; y de algún modo ha logrado proteger Lothlórien dándole una atmósfera de atemporalidad. La Compañía se siente transportada en el tiempo al entrar en este reino. También notan que el tiempo parece transcurrir de manera diferente:


«Tan pronto como puso un pie en la orilla opuesta de Silverlode lo invadió una extraña sensación, y se profundizó a medida que avanzaba hacia el Naith: le parecía que había cruzado un puente del tiempo hacia un rincón de los Días Antiguos, y ahora caminaba en un mundo que ya no existía. En Rivendell había memoria de cosas antiguas; en Lórien las cosas antiguas aún vivían en el mundo de la vigilia.»


Sam llama «magia» a esta influencia que todos en la Comunidad pueden sentir en Lothlórien. De hecho, Sam parece particularmente sensible a esto. Cuando la Comunidad debate sobre cuánto tiempo pasaron en Lórien, Sam recuerda que la luna estaba menguando justo antes de que llegaran, y que era luna nueva cuando partieron, aunque todos sintieron que habían estado allí por unos pocos días. «¡Cualquiera pensaría que el tiempo no cuenta allí!», exclama Sam; mientras que Frodo percibe a Galadriel como «presente y, sin embargo, remota, una visión viva de lo que ha sido dejado atrás por las corrientes del Tiempo». Incluso Legolas, que debería saber perfectamente cómo funcionan estas cosas en las tierras élficas, afirma que el tiempo no se detiene el Lórien, «pero el cambio y el crecimiento no son iguales en todas las cosas y lugares. Para los Elfos el mundo se mueve, y se mueve muy rápido y muy lento: rápido porque ellos mismos cambian poco, y todo lo demás pasa velozmente. Lentos, porque no cuentan los años corridos».

La explicación de Legolas parece resolver la contradicción [aparente] entre los puntos de vista élficos y mortales sobre el tiempo; sin embargo, no es del todo satisfactoria. Para Legolas, todo se resume a una cuestión de percepción. Para Frodo, hay una diferencia concreta en el tiempo entre Lothlórien y el de cualquier otro lugar. En este punto, Aragorn realiza un aporte interesante: está de acuerdo en que el tiempo no se ha detenido, como sostiene Legolas, pero sugiere que la Comunidad experimentó el tiempo como lo hacen los Elfos en Lórien. Después de resolver este dilema, Aragorn introduce un comentario que refuta sus observaciones anteriores al decir que la luna siguió cambiando de fases «en el mundo exterior». ¿Lothlórien tiene sus propias reglas en relación al tiempo? No lo creo. Más bien es un lugar donde ciertas leyes pueden estirarse un poco, como en El País de las Hadas; donde estar fuera de la línea de tiempo normal es un elemento recurrente [ver: Aragorn, el Sendero de los Muertos y un pasaje a la Cuarta Dimensión]

El ejemplo de Sam muestra cómo Tolkien combina el movimiento interno y subjetivo de las emociones y los sentimientos con el movimiento externo de la Comunidad más allá de las fronteras del reino élfico. En la frontera de Lórien, Sam experimenta no solo la amargura de la despedida, sino también la dramática complejidad de la dinámica espacio-temporal de la Tierra Media.

Ahora bien, si los Tres Anillos pueden jugar con el tiempo, ¿qué sucede con el Anillo Único? Que Frodo sienta que ha «cruzado un puente de tiempo» al entrar en Lothlórien es una experiencia común con los otros miembros de la Comunidad, pero Frodo tiene otras experiencias de tiempo alterado, como ver a Aragorn en Cerin Amroth «tal como era de joven».

El relato de Lothlórien transmite una sensación de atemporalidad, la cual se vuelve más evidente cuando la Compañía abandona esas tierras y descubre que, en el exterior, ha pasado un mes, pero nadie puede explicar satisfactoriamente adónde se han ido esos días. Esta atemporalidad, sin embargo, está condenada a desaparecer. Cuando Galadriel «invita» a Frodo que mire en el Espejo, dice que si su misión fracasa, y Sauron recupera el Anillo Único, «entonces quedaremos expuestos al Enemigo». Pero si Frodo tiene éxito, entonces el poder de los Tres disminuirá, «Lothlórien se desvanecerá y las mareas del tiempo lo barrerá», insinuando que, en cierto modo, actualmente está protegido del curso natural del tiempo.

Rivendell y Lothlórien marcan una disminución en el flujo de la narración así como en el calendario real de la Tierra Media. Pero hay otro punto en El Señor de los Anillos donde el tiempo, en términos de movimiento de la historia, no se mueve en absoluto: el episodio de Tom Bombadil, que bien podría ser una reminiscencia del pasado. El Bosque Viejo, el Viejo Hombre-Sauce, el propio Tom como un «sin padre»: todo es antiguo, todo es pasado. En este contexto, Tom Bombadil y Baya de Oro no son solo anacronismos o remanentes de la Primera Edad: son la Primera Edad, y también son esenciales para el Viaje mítico, no a través del espacio, sino del tiempo. Su importancia, como la de Rivendell y Lórien, no es geográfica, es temporal [ver: ¿Quién era el Viejo Hombre-Sauce?]

Algo similar sucede cuando los Hobbits se encuentran con los Tumularios. Este no es un viaje simbólico al pasado de la Primera Edad, sino a la Segunda, un tiempo en que el Rey Brujo de Angmar atacó desde su fortaleza de Carn Dûm y venció a la gente de la zona. Otra vez, el Anillo Único facilita que Frodo atraviese otra «puerta en el tiempo» cuando pasa junto a la antigua piedra erguida y grita: «Los hombres de Carn Dûm nos atacaron de noche y fuimos vencidos. ¡Ah! ¡La lanza en mi corazón!» [ver: El misterio de los Tumularios]

Cuando Tom Bombadil despierta a Merry en las Quebradas este tiene un recuerdo de un príncipe dúnadan que fue asesinado en una emboscada por las fuerzas del Rey Brujo. El «sueño» fue tan vívido que Merry está desorientado y tiene que decirse a sí mismo que solo fue un sueño. ¿De dónde viene este recuerdo? ¿Es una visión proyectada por los Tumularios con la intención de lastimar a Merry? ¿O el recuerdo está de algún modo «grabado» en el lugar? Después de todo, tal vez las piedras de Hollin realmente «hablan» con Legolas, y la espada de Turín «habla» de sus recuerdos de matar a Beleg.

En Los Papeles del Notion Club hay un personaje llamado Ramer, quien plantea la hipótesis de que es posible que la mente «recuerde» algo incrustado en ciertos objetos y lugares [ver: La teoría de la Cinta de Piedra]. Esto es más fácil de hacer con «cosas que tienen vida orgánica, o cualquier tipo de asociación humana». En esencia, la mente viaja o se proyecta a través del espacio y el tiempo, aunque el cuerpo permanece en su tiempo y lugar normales. Esto es difícil de hacer por varias razones, incluido el hecho de que el presente es una fuerza poderosa. Aparentemente, dormir es la mejor opción para tener estas «experiencias de ensueño», distintas de los sueños ordinarios.

Si aplicamos la teoría de Ramer en Notion Club, Merry está en contacto con los huesos, ropas y joyas en los Túmulos, es decir, está en contacto objetos «cargados» con el recuerdo de la batalla, y además poseen «asociaciones humanas». Inducido o no por por el Tumulario, Merry tiene una «experiencia de ensueño», es decir, revive la memoria de esos objetos. No es que estos últimos le cuenten su historia a Merry, la mente de Merry viaja en el tiempo a través de la historia de estos objetos para ver un evento histórico real. Esto le añade un condimento interesante al encuentro posterior de Merry con el Rey Brujo de Angmar, convirtiéndolo en una venganza personal.

Merry no solo tuvo una visión y escuchó las crueldades del Rey Brujo en su «experiencia de ensueño», sino que las experimentó en primera persona [su mente realmente estaba allí]; de modo que al apuñalar al Rey Brujo en los Campos de Pellenor no solo venga la muerte del dúnadan cuyos recuerdos traumáticos exploró, sino que venga una experiencia personal tenida a través de esta especie de proyección extracorporal [utilizo la definición «proyección extracorporal» no en términos de Swedenborg, sino como etiqueta con la que la mayoría está familiarizado]. Merry tiene un asunto personal con el Rey Brujo.

Otro pensamiento: Merry no puede hacer nada para detener la muerte del príncipe dúnadan durante su «experiencia de ensueño»; simplemente experimenta el pasado. Sin embargo, en el encuentro con el Rey Brujo en los Campos de Pellenor ve a Eowyn a punto de seguir el mismo camino que el príncipe, pero ahora tiene el control de su propio cuerpo para tratar de evitar su muerte. Sin el viaje o proyección temporal en los Túmulos, quizás, esto no habría ocurrido.

Supongo que los efectos que siente la Comunidad en Rivendell y Lothlorien no son el resultado de la manipulación temporal, sino del poder de los Tres Anillos para protegerse del «cansancio» del tiempo, no del tiempo en sí. Aman funciona de la misma manera, en el sentido de que esa tierra y sus habitantes se preservan contra la decadencia. El tiempo mismo todavía transcurre normalmente en Aman.

El deseo de trascender la propia mortalidad, y por lo tanto de obtener un plazo mayor de tiempo de vida, nunca termina bien en la obra de Tolkien. No es de extrañar que una de las propiedades del Anillo Único sea brindarle a su portador mortal una extensión de su tiempo natural. ¿Este es un efecto planeado por Sauron o algo completamente imprevisible? Cuando se forjó el Anillo, dudo que Sauron haya tenido en mente la posibilidad de que caiga en otras manos que no sean las suyas.

En El Camino Perdido, Alboin recibe visiones e impresiones de palabras del pasado, que de alguna manera están vinculadas al presente; y son estas palabras del pasado las que le permiten, en última instancia, ingresar al pasado mismo y ponerse en el lugar de aquellos que lo precedieron. Sin embargo, en los últimos capítulos de esta historia, ambientados en Númenor, no menciona a Alboin como un observador externo, es decir, como un viajero del futuro, sino que Alboin parece ver y registrar las cosas desde la perspectiva de Elendil. En este caso Alboin está cumpliendo un deseo personal de Tolkien: las palabras poseen una especie de magia que le permite a Alboin viajar en el tiempo. Dadas algunas coincidencias entre Alboin y Tolkien, parece razonable sugerir que este último está describiendo su propio viaje al pasado durante el proceso de reconstruir y crear palabras [ver: La teología de la Tierra Media]

Quien podría darnos algunas respuestas de primera mano sobre el funcionamiento del tiempo en la Tierra Media es Morgoth. ¿Es el Vacío Intemporal [Timeless Void] lo mismo que el Vacío fuera del Salón Intemporal [Timeless Hall] de Eru antes de la creación de Eä? ¿O están conectados como un espacio vacío continuo? En El Silmarillion se dice que los Valar empujaron a Morgoth «a través de la Puerta de la Noche más allá de los Muros del Mundo, hacia el Vacío Intemporal». Siempre tuve la impresión de que los Ainur que entraron en Eä no pueden salir, y mucho menos salir y entrar a su gusto. Sin embargo, Morgoth fue enviado más allá de los Muros Mundo y más tarde regresó: «Y, por lo tanto, cruzó los Muros de la Noche con su hueste, y llegó a la Tierra Media, muy al norte». También está la profecía de la Dagor Dagorath, que dice que Morgoth eventualmente volverá a encontrar un camino de regreso [ver: Morgoth y la ingeniería genética que creó a los Orcos]

Entonces: ¿el Vacío Intemporal sigue siendo parte Eä? Porque si Eä es el Universo, lo creado, y todo lo demás es sin tiempo ni espacio, un «Vacío Intemporal», el propio Salón de Eru no estaría «más allá de Eä», sino en la misma dimensión que sus Hijos; lo cual parece absurdo. Supongo que podríamos asumir que el Vacío Intemporal no es un espacio físico [porque un espacio implica un tiempo], sino un estado de «no ser», de «no existencia». Pero, en ese caso, ¿cómo Morgoth logró pasar de un estado de «no ser» a un «ser» lo suficientemente poderoso como para volver a entrar en Eä? Por suerte, Tolkien escribió unas notas tituladas Notas sobre los motivos en el Silmarillion [Notes on the Motives in the Silmarillion], publicado en El Anillo de Morgoth [Morgoth's Ring]. En la tercera sección Tolkien analiza la naturaleza de la derrota y el castigo de Morgoth:


«Morgoth fue hecho cautivo en forma física y en esa forma llevado como un mero criminal a Aman y entregado a Námo Mandos como juez y verdugo. Fue juzgado y finalmente expulsado del Reino Bendecido y ejecutado: es decir, asesinado como uno de los Encarnados. Entonces quedó claro (aunque Manwë y Námo deben haberlo entendido de antemano) que, aunque Morgoth había "difundido" su poder (su voluntad malvada, posesiva y rebelde) por toda Arda, había perdido directamente control de esto, de modo que lo que fue ajusticiado fue un remanente del ser integral, terriblemente encogido y reducido, que habitaba su cuerpo. Cuando ese cuerpo fue destruido, estaba débil y 'sin hogar', y por ese tiempo perdido y 'sin ancla' por así decirlo. Leemos que luego fue arrojado al Vacío. Eso debería significar que fue puesto fuera del Tiempo y el Espacio, fuera de Ëa por completo; pero si eso fuera así, implicaría una intervención directa de Eru (con o sin la súplica de los Valar).»


El Vacío Intemporal, entonces, significa el estado de «no ser», fuera del universo creado. Los Valar no pudieron arrojarlo allí, sino que habría requerido la intervención directa de Eru. Entonces, cuando El Silmarillion dice que los Valar arrojaron a Morgoth al Vacío, significa que Eru intervino y arrojó a Morgoth a este estado de «no ser». Se debe tener en cuenta que la cosmología de Tolkien cambió mucho a lo largo de los años.

Las capas temporales en la obra de Tolkien se superponen, resuenan entre sí: los eventos presentes [aunque todos sean pasados desde nuestra perspectiva] apelan a eventos similares o relacionados que tuvieron lugar antes. En términos musicales, cada evento en la Tierra Media no es una nota aislada, sino que suena como un acorde dentro una sinfonía de tiempos. El pasado es pasado, pero agobia al presente y se vuelve a experimentar a sí mismo a cada paso que damos en este universo, y a veces fuera de él.

La Tierra Media es cíclica: sus grandes sucesos apelan a la renovación del conflicto primario, pero a nivel individual [Bilbo, Frodo, Aragorn, Gandalf, Galadriel, etc.] no hay ciclicidad sino linealidad. Los personajes siguen su camino, su línea temporal; nunca retornan a su estado espiritual anterior, aunque de hecho regresen geográficamente al punto de partida. Bilbo y Frodo permanecen como terminaron al final de sus respectivos viajes [la Montaña Solitaria y Mordor], incluso después de regresar a la Comarca.

La memoria es el mecanismo clave comprender al tiempo como categoría en la narrativa. El tiempo está estructurado y ordenado por la memoria de las criaturas de la Tierra Media, pero no se agota en su memoria: «sus propios registros [de los Hobbits] comenzaron solo después del asentamiento de la Comarca, y sus leyendas más antiguas apenas se remontaban a sus Días Errantes». La memoria relativamente limitada de Elfos, Hobbits y Hombres, por su propia presencia, sugiere la corriente muda del tiempo antes de que aparecieran las crónicas [o la memoria como tal], pero presente como una categoría del ser.

Pengolodh afirma que ninguna mente sabe lo que no está en ella. Todo lo experimentado está allí, así como está en todas las cosas, aunque no siempre estén disponibles para el recuerdo. En este sentido, la previsión del futuro es muy limitada en la Tierra Media porque ninguna mente situada en el tiempo puede «ver todos los finales». Esto significa que, en última instancia, solo Eru [y en muy menor medida los Valar que escudriñaron una parte del plan divino] conoce el futuro absoluto. Un Encarnado, por lo tanto, solo puede saber algo del futuro, por instrucción derivada de los Valar, o por una revelación que viene directamente de Eru.




Tierra Media. I Taller gótico.


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El artículo: Viajes en el Tiempo en la Tierra Media fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

3 comentarios:

Daniel Milano dijo...

Admiro, Sebastián, su glotonería lectora y su capacidad para articular lo leído en ensayos claros (aunque el tema elegido sea complejo) y elegantes. Sus filtros son finísmos: cedazos élficos, de hilos de oro. Confieso que sobre esas partes de la obra de Tolkien en las que posa su lupa experta, yo acaricié apenas la piel del texto (que le bastó al hedonista que me considero). El suyo es goce de filósofo, más profundo (de hecho, por ahí cita a Swedenborg).
Interesantísimo relacionar las ideas de Ramer en 'Los papeles del Notion Club' sobre los objetos como reservorios de recuerdos a los que se puede acceder por contacto directo, con el pasaje de Merry. Me pregunto si Tolkien realmente lo tuvo en cuenta o es una hermosa especulación suya.
Con respecto a los 'palantir', siempre los consideré mágicas herramientas oraculares que pueden usarse como sutiles instrumentos de tortura. ¡Dios nos guarde de mirar objetos como esos!
Para cerrar, bellísima la foto de cabecera.
Escribo todo esto prosternado.
Gran abrazo.

Sebastian Beringheli dijo...

Gracias por el elogio, Daniel, menos por lo inmerecido que por lo afectuoso. Tocas una fibra interesante por allí. Me suscribo, como tú, a las filas hedonistas, en la ficción y otros menesteres, pero con algunas regulaciones. Me gusta demorarme en ciertas ficciones, a las que siempre estoy regresando. ¿Es esto una particularidad o una condición del hedonismo? No lo sé. Aventurarme en el descubrimiento de algo nuevo, en lo personal, pocas veces tiene el mismo encanto que el redescubrimiento de obras que creía ya cartografiadas.

Daniel Milano dijo...

Pero cartografiar (y antes explorar) es actuar sobre lo contemplado. Imagino que hasta ha peregrinado a ciertos sitios 'buscando' lo leído. A mí me define la bella frase de Tournier: "viajero inmóvil"...



Lo más visto esta semana en El Espejo Gótico:

Poema de Lilith Lorraine.
Relato de Allison V. Harding.
La versión preliminar de «Drácula».

Poema de George Sterling.
Relato de Henry Kuttner.
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